Nuevo Destino

By Menma - kun

Capitulo 11: Acercamiento.

Aclaro que gran parte de los personajes a los que yo haga mención NO me pertenecen. Son de Masashi Kishimoto creador del manga Naruto. Esta historia es un mundo alternativo donde están involucrados varios personajes de la serie.

Obito. - dijo Rin.

¿Qué ocurre? - pregunto.

¡Cielos! Has causado grandes problemas al jefe. Toda su gente te está buscando a ti y a tu amigo. También se han llevado a la chica. ¿Estás seguro de lo que haces? - preguntó ella.

Si esto es una trampa voy a... - me interrumpe.

No tengo intenciones de delatarte. - revela ella.

Mmm...-

Si quisiera te habría localizado por tu teléfono. Pensabas llevarlo contigo de todas formas cuando pasaras al otro lado. ¿No es así? Te estoy vigilando, Obito.- me dice.

Muy bien. Necesito pedirte algo. Quiero que nos concretes una cita con tu jefe. - afirmo.

¿Con Madara? - pregunta ella.

Dile que si quiere recuperar su droga tendrá que vernos en las afueras de la aldea. A 4 kilómetros cerca del Puesto de control militar. Deberá traernos 20 millones de dólares. - le detallo.

Mmm... ¿ y cuando lo van a hacer? - pregunta Rin.

A primera hora de mañana. Dile que venga sólo. - le digo a ella.

De acuerdo. Procura que no te maten. Me harán lo mismo si fallas. - me dice ella.

No fallaré. De eso puedes estar convencida. - le digo seriamente.

Esta es la ultima vez que hablaremos. No volveré a llamarte. Tampoco esperes que venga a verte. - cuelga después de eso.

Los dos; tanto ese tal Obito y Naruto están quedando en atrapar a ese tipo. Jamás he pasado por una situación así. El peligro rodeandome a cada instante me asusta mucho. Al menos ya no estoy secuestrada. Ellos me han tratado bien. Ahora solo quisiera estar en casa con mamá. Por otra parte, el anciano con la manilla que mi padre le dió hace varios años, fué un regalo para su hija. Pude entenderle cuando miraba aquel retrato en esa tienda.

Pero, a pesar de todo, no dejo de sentirme sola y triste. Pienso que no hay nadie que esté cerca de entender lo que estoy sintiendo. Al menos nadie que no sea mi familia. Quisiera poder decir lo mismo también de Menma. Es un buen chico y todo. Sin embargo con lo introvertida que era en la Escuela, fui yo la que en casi todas las pláticas tenía la iniciativa. Si me preguntaba "¿Como estás?" y "¿Que tienes?"; pero solo hasta allí llegaba. No preguntaba más a fondo. Supongo que era normal para ser mi primera relación. A veces no sé en qué pensar. Mi vida... Claro que quiero mi vida de vuelta. Mas todo lo que está pasando me lleva a imaginar, ¿Con quien puede contar una persona cuando debes enfrentar una situación adversa por tu propia cuenta? Me pregunto, ¿Habrá alguien así Al menos que pueda inspirarte confianza con solo mirarle?

Miro perdida a través de una ventana hacia la nada. Trato de no estar en ésta realidad para hacer que el tiempo fuera más deprisa, cuando soy tocada del hombro y encuentro la mirada azulada de aquel policía.

! - volteo a mirarlo.

Perdón, no quise asustarte. - dice Naruto.

Esta bien. Solo estoy un poco distraída. - digo.

Entiendo. Quizás solo deba dejarte aquí con tus recuerdos. - me dice él.

¿Qué? - preguntó confundida.

Eso hacen las personas cuando están pasando por una circunstancia muy fuerte. - dice Naruto.

No entiendo. -

Yo sí. - me contesta.

¿A que viene eso? - pregunto yo. Me empiezo a sentir incomoda.

No es la gran cosa. Pero en tu lugar yo evitaría divagar tanto, cuando atraviesas por momentos duros. - dice Naruto.

¿Por qué me dices eso? No estoy pensando en nada, solo... - divagó de nuevo.

Solo... ...quisieras estar sola. - completa Naruto la oración.

Si, es... ¡No!- niego su acierto.

¿No? - interpela él.

Es que es... ¡¿Por qué me dice eso?! Ya empieza a molestarme esto. - le digo molesta.

¿Lo estás? Estás molesta y por eso quieres estar sola. - dice Naruto.

¡No es cierto! - digo.

O solo vas a molestarte conmigo y pedir así que te deje sola, ¿verdad? - dice él.

No es verdad. Pero en serio empiezas a molestarme. Y eso no me está gustando. - le respondo molesta.

Entonces... ¿No quieres que me marche y te deje sola? - pregunta el.

No sé. - respondo indiferente.

Pos yo creo que si sé por qué. - me dice él.

¡De que estás hablando! - dije con evidente molestia.

De que Puedo saber que no es bueno callar un dolor que es tan evidente. - responde él.

Mi corazón se agita de la indignación; pero a su vez de que me está acojonando. Mi molestia con Naruto estaba alcanzando el límite. Sin embargo no podía negar que estaba en lo cierto: Me dolía la muerte de mi papá. Y no quería mostrarle a nadie que por dentro quería deshacerme en lagrimas. Debí pensar en eso desde que comenzamos a hablar. No por nada es un policía. Supongo que sabe de esas cosas.

Mis ojos se aguaron de inmediato pero contuve el llanto para no llorar delante de Naruto. No voy a actuar como una niña chiquita en frente de varios hombres. ¡De eso nada! Seré fuerte. Trataré de no actuar jamás así. De momento pienso un poco y con voz cortada le digo.

No sirve de nada hablar ya de eso. No se puede revertir el tiempo que ya pasó. Y no se puede sacar ese sentimiento que te hiere por dentro. Mi papá tenía sus defectos ya de mucho antes de enterarme de la verdad. Pero jamás dejó de ser una buena persona. El era de aquellos que no tendría malas intenciones con ninguna persona aun si esa quisiera hacerle lo malo.

Mi papá... Hubiera preferido arrojar el arma... Y dejar que el otro disparase antes que él lo hiciera. Siempre se preocupaba por los demás. Nunca dejó de hacerlo.

A veces se me caía el helado jugando en el parque, y entonces él me daba el suyo y se quedaba sin probar. Si era de estar conmigo cuando estaba enferma trabajaba más de prisa por llegar temprano a casa y estar al pendiente de cualquier cosa. A veces el se quedaba dormido conmigo acostando su cabeza al costado de la cama estando en el piso. No tenia que esperar a que me sucedieran las cosas para él venir y ocuparse de que todo estuviera bien.

Sea cual fuere el caso, papá siempre estaba allí. El jamás me dejó. Por eso me siento con esta queja por dentro. Una queja del por qué. Un "¿Por qué me ahoga todo esto?!; "¿Por qué todo terminó así de este modo para él?" "¿Acaso ser bueno... No sirve de nada?"

Naruto se quedó como en Shock por un segundo. Me miraba y su cara se puso ida y pálida. Luego pestañea y vuelve en sí para prestarme atención de nuevo y decir.

¡Claro que vale la pena ser buena persona! No importa lo que haya pasado, uno no debe cambiar para mal. Todas las cosas buenas tienen su recompensa tarde o temprano. - dijo él.

¡¿Y qué de bueno le trajo a mi papá ser un pillo mafioso al lado de ese maldito hombre?! ¡Me mandó a secuestrar y Lo mataron a él por protegerme! - me sentía al límite. No aguantaría más así sin llorar.

No, tienes razón. No trajo nada bueno. - me dice él.

¡Entonces no digas tonterías sobre lo de ser bueno porque ya no aguanto! - contesto rabiosa.

¡La mujer que amaba asesinó a la única persona que me quedaba y NO por eso me convertí en un asesino! - confiesa él.

Me quedé de piedra al escuchar eso. Por segundos fui una muda ante él. Esto no me lo esperaba.

Me enamoré de una mujer hace tiempo. Ella también de mí. Realmente... Me sentí muy feliz y mi vida era esplendida en esos momentos. Jamás imaginaba que un jefe gangsta pudiera a enviarla para matarme. Cometió errores en el camino; y una persona, que yo quería mucho, murió bajo su mano. Pero mi vida no acabó por eso. En primer lugar porque me negaba a creer que ella no tenía un alma para sentir todo aquello. Que detrás de esa tela de odio y oscuridad pudiera ver algo bueno que rescatar. No niego que me enojé y quise odiarla por siempre. Pero una vivencia de mi pasado anterior ya me había enseñado que el camino del odio no llevaba a nada bueno. Logré perdonarla y ella encontró a su manera un alivio para su alma. De paso ella misma salvaria la mía. (También a su manera) y yo pude encontrar la paz que tanto necesitaba. ¡Como superar el perder todo lo que más quieres en un segundo cuando más te has ilusionado! La respuesta es simple... ¡Tu mismo creas un nuevo destino! Tú elijes atascarte en el dolor o elijes soportarlo y seguir hacia adelante hasta superarlo! No te echas a morir por eso. - dijo Naruto con tanta energía.

¿Y acaso piensas que somos de palo o de piedra que no sentimos cuando algo nos duele? ¡Soy humana, Naruto! El que lo hayas superado tú no quiere decir que yo pueda hacerlo. Los dos no somos iguales. Tú eres alguien fuerte pero yo, si algo me hace daño no evitaré que me duela...-

¡Claro que tiene que doler, Shion! Sino no seriamos humanos. Y yo no estaría aquí. - me dice él

¡Cómo! - exclamo sorprendida.

Hmph. ¿En serio crees que porque sea fuerte no siento el dolor? Solo mira mi herida y comprueba. Debería estar herido de gravedad. Y en este clima ya estaría muerto. Aquí donde estoy, siento que colapsaré en cualquier momento pero creí que sería importante dejar de descansar un rato para ir y darle ánimos a una persona que está sufriendo. - me dice Naruto.

¿Cómo es que tú...? ¿Por qué te preocupas más por mí de lo usual? - le pregunto asombrada.

¿Preguntas por qué? ¿Debería tener una razón para hacerlo? - devuelve la pregunta.

Creo. - le respondo.

Si eso necesitas para estar tranquila... Pues... Lo hago porque yo... Soy una buena persona. - me contesta él.

Bien... Es oficial. Naruto Uzumaki me ha dejado completamente Intrigada. ¿Quien es este hombre? Realmente es una persona interesante de conocer. Jamás alguien me había dejado así.

*estrépito*

¡Naruto! - grito angustiada.

Naruto se acaba de desmayar mientras me perdía en mis pensamientos. Quizás le haga caso a Naruto en esta ocasión y dejo de pensar mucho. O de pronto acabo loca o termino muerta. ¡No puedo creer que hablaba en serio sobre acabar colapsado! En serio a veces creo que está loco. Pero aún así de loco... Naruto... Creo que me comprende.

Despierto luego de unas cuantas horas. Estoy acalorado y me siento pegajoso. Sudo frío y tengo una gran sed. Alcanzo una jarra con agua sobre la mesa de noche y me la bebo de un empinón.

¡Aaaaahhhhh! -

Dolió un poco la cabeza el tomar el agua tan fría. Quizás está así por el clima que está de muerte; al menos he saciado mi sed. ¡Y mira cómo he vuelto la cama! ¡Está toda empapada! No me siento para nada agradable estar enfermo. La verdad muy poco sufro de alguna gripe u otra cosa. Seguro ésta misión es la responsable de mi estado actual. Pero, empiezo a sentir que recobran mis fuerzas y mi cabeza a dejado de doler. Eso es una buena noticia. Ya temía perder más tiempo por culpa de esta tontería. Y lo mejor es que no tengo que ver a un doctor cuando vuelva. Seria pésimo el tener que regresar a un hospital. ¡Odiaría eso!

Me levanto de la cama y empiezo a quitarme la chaqueta y posteriormente la camisa; Acabo con mis pantalones quedando en Bóxer. Voy buscando ahora una toalla para poder asearme. Al encontrarla, me dirijo hacia la mesa de noche por la jarra y la lleno otra vez. Hay un balde con agua que veo debajo de la cama. Lleno la jarra con agua y la coloco sobre la mesa. Ahora humedezco la toalla en la jarra y procedo a limpiarme. La calefacción apenas nos mantiene calientes pero quizás no para mantener el agua en liquido. Lo noté porque estaba muy helada mientras retiraba la mugre y sucieza de mi cuerpo. Me subo los pantalones de nuevo y me limpio de la cintura para arriba. Por último lavo un poco mi cabello y vuelvo a por la camisa. En eso vuelvo a mirar y me percato que no me quité de la muñeca un pañuelo de tela verde y gris que llevo conmigo a todas partes.

Lo observo solo por unos segundos, pero eso es tiempo suficiente para que los recuerdos del ayer, regresen a mi mente otra vez. Alguien que conocí muy bien. Una ser humana de esas que te hacen ser mas y mejor persona de lo que eres. De esas por las cuales te interesas y apoyas incondicionalmente a alcanzar sus metas. Alguien con quien quisieras llevar una relación cercana y agradable. Alguien que quisieras poder haberla visto llegar mas lejos y ser mejor de lo que era. Alguien que ahora ya se ha ido. Ya no está. Alguien que no puedes olvidar jamás. Alguien como tú... ...Ryūzetsu.

*sonido de asustarse*

Volteo de inmediato hacia la puerta y veo a Shion en el umbral con la vista hacia a un lado y con la cara muy sonrojada. Se veía como si estuviera avergonzada.

Shion, ¿Que sucede? - pregunto curioso.

N-Na... Na... Nada, Na... Na... ruto. E-E-Es so-solo quee... Que... Venía a ver sólo cómo seguías, eso es todo. ¡Queria chequear si te había bajado la fiebre! - dijo un poco tartamuda.

Ehhh... Bueno, si... Estoy bien. La verdad ya me siento mejor. Ya no siento dolor. Muchas gracias por cuidarme. - le digo tranquilamente.

M-Me alegra M-Mucho. - me dice ella aun con la cara roja.

¿Por qué estas nerviosa? ¿Pasa algo? - pregunto deprisa. Trato de sonar inocente.

¡N-No! No... No, no es nada. Es que yo... Yo, yo no sabia que... Que estabas... Mmm... despierto, si. ¡No sabia que habías despertado! - dice de forma tímida y avergonzada.

Creo que había visto algo similar antes en esa expresión. El recuerdo de Hinata empieza a florecer en mi cabeza y me da un sentimiento de nostalgia. En parte me divierte en poco eso. En el fondo me alegra pues conozco cuál es la razón. Pero a su vez se siente extraño y me produce emociones encontradas. Shion no me creería si pudiera mostrarle el gran parecido que tiene con Hinata. Juro que la habría llamado así si no es porque mi cerebro alcanza a reaccionar un segundo antes de que lo diga.

Está bien, Shion. No pasa nada. No te preocupes. Ya me siento mucho mejor. - le digo.

Ella me asiente con la cabeza ya un poco menos rojiza.

¿Dónde está Obito? - le pregunto.

Se ha ido al encuentro con ese hombre. - responde con algo de coraje.

¡¿Con Madara?! ¡¿El solo?! - pregunto sorprendido.

Me dijo que era mala idea que le acompañarás porque aun no estabas en condiciones. También que había una cosa que quería comprobar personalmente. ' me relata ella.

¡Ese idiota terco! ¡Arrrrr! ¡No debió apresurarse! ¡Puede echar a perder la operación por eso! - dije indignado.

Ehhh... También dijo que No te preocupes; Que no iba a hacer nada que dañe el plan que ustedes tienen y que volvería a salvo. - me revela Shion.

¡Carajos! - respondí enojado.

Camino de punta a punta en aquella habitación de la molestia y la impaciencia. Cuando de pronto la voz de una Shion ahora tímida y frágil me habla por segunda vez.

N-Naruto... -

Mmm... - la volteo a mirar.

¿Puedo hacerte una pregunta? - dice ella.

Claro. Sí. ¿De qué se trata? - pregunto yo.

Podrías... Hablarme un poco más acerca de esa chica, Hinata, de la que mencionaste hace un rato, ¿Puedes?- me pregunta ella.

¿Para qué deseas saber? - pregunto sorprendido. No sabía a que venía eso. Traté de no sonar grosero.

Cuando te hirieron en el coche y caíste desmayado, estabas en la cama y parecías estar soñando. Ehhh, Yo estuve allí pendiente de cuidarte ese tiempo. Te escuchaba decir su nombre mientras dormías. - dijo Shion.

Y yo que trataba de mantener alejado lo más que podía ese tema que me estaba volviendo loco y ahora estoy solicitado a tener que afrontarlo precisamente con la mujer que provocaba esos recuerdos. No es como si ella tuviera alguna responsabilidad. Pero no se por qué siento, que hubiera algo de Hinata en esa chica. Tal vez sería lo correcto hablar con ella sobre eso. Pero, también puedo evadir el tema, negarme a contarlo ya que no tengo alguna obligación en hacerlo. Después de todo, Shion es una civil involucrada en esta situación en calidad de victima; y yo soy un policia en cumplimiento del deber. Haré lo que debo hacer; sin embargo... Creo... Que será lo mejor... Enfrentarlo de una vez. Poder encontrar paz en mi interior. Si eso ayuda a conseguirlo... ...puede valer la pena intentarlo.

De acuerdo. Te diré. Puedes tomar asiento. - le digo.

Etto... Naruto...- Shion hablaba muy sonrojada.

Luego caigo en cuenta de que seguía sin camisa y ella estaba ruborizada por haber visto mi torso. Por decencia y educación vuelvo a vertirme. No es que lo hiciera a propósito, aunque admito que tampoco fué por un asunto de modestia; la verdad es que Empezaba a helarme y no quería morir congelado.

Debes saber primero que nada, que Hinata, era una chica común y corriente. Era buena e inocente. Alguien de buen corazón y de nobles sentimientos. Alguien como tú, Shion. -

¿Qué le pasó a ella? - pregunta.

Sucedieron cosas muy fuertes en su vida cuando era solo una jovencita. Tenía a sus padres, pero estaba sola y por desgracia era vulnerable. Su vida se volvió un infierno. Llegas a ese punto en el que ya nada te importa y te conviertes en una persona fría y sin sentimientos. Prácticamente te ves y ya no te reconoces en el espejo. Pero lo peor de todo es cuando estás en ese estado, aparece el diablo y usa tu odio y tu rencor para darte una nueva forma. Empiezas a encontrarle un uso a esos sentimientos rotos y terminas acabando siendo una desalmada. - le digo a Shion. Comienzo a divagar en los recuerdos y dudo por un segundo en si seguir contándole a ella o parar allí.

Naruto, está bien. Puedes decírmelo. - me dice ella con serenidad.

¿De verdad? - le pregunto.

Aquellos que no conocen la historia tienden siempre a repertirla. Tal vez es por eso... Que quiero que me lo cuentes. - dice ella.

Shion...- me interrumpe.

Acabo de perder a mi padre; he sido secuestrada; iba a ser vendida como una prostituta y es probable que no salgamos vivos de aquí. Tengo tanto miedo, Naruto. Tengo mucho miedo. Temo de lo que puede pasar más adelante. Si pudiera tener la experiencia del pasado, tal vez sepa lo que tengo que hacer para afrontar el futuro. - me dice Shion mientras una lágrima recorre su mejilla izquierda.

De acuerdo. Te hablaré de ello. -

"Hinata Hyuga..."

Y allí comienza el ralato de su historia.

Voy al punto de reunión para encontrarme con Madara. Es muy posible que no cumpla con su trato y traiga hombres ocultos dispuestos a atacarme. Siendo francos, es muy probable que muera en este lugar. Pero escogí éste sitio por otra razón. Cuando veníamos por la ruta en que nos trajo Kabuto, habíamos pasado por un acantilado y en una curva el separador había sido atravesado. Podía ser solo casualidad pero decidí investigar antes y bajar allá para comprobarlo. Lo primero que noté al urgar en la nieve de la carretera, era que habían marcas de llantas de automóvil deslizándose hasta donde el separador se atraviesa. Al bajar hasta el fondo busco pistas o indicios de algún accidente en medio de la dificultad del viento y la nieve. Luego de un rato registrando encuentro lo que parece ser pedazos de un auto regados por el lugar. Allí fué cuando uní todas las piezas y pude recrear la escena... ...del último momento de vida de mi hermana.

...

...

...

*sonido de celular llamando*

Vamos, contesta.-

*coche chocando del lado izquierdo*

¡Arhg! -

*coche chocando del lado izquierdo de nuevo*

¡Que te den por el culo, maldito bastardo! - grité de ira contra ese cabron.

*coche chocando del lado izquierdo la tercera vez*

¡Dejame en paz desgraciado! - miraba a Kabuto a través de la ventana del coche mientras es seguía embistiendome en su Pontiac.

*sonido de celular respondiendo*

"El número al que usted está llamando, está por fuera del área de cobertura..."

¡Maldición! ¡Tenías que joder ahora con la señal! - grito ofuscada al no poder llamar a la base.

Kabuto no deja de golpear mi coche y aun falta para atravesar el túnel. Vamos acercarnos a un acantilado ahora y...

¡Crash!

*sonido de auto deslinzandose en la carretera*

Kabuto ha golpeado ahora por detrás y el coche empieza a perder el control.

¡Aaarrrhhhggg!-

Alzo la vista aferrada al volante sin poder estabilizar el auto, y para cuando puedo ver, Kabuto se acerca de frente y me embiste a toda velocidad atravesando el separador en una curva. El coche está cayendo y de pronto...

El auto cae dando vueltas desbaratándose conmigo adentro. Hasta que el coche toca el fondo del precipicio sacudiéndome como nunca antes lo habían hecho en la vida.

¡Aaaahhhh! - los golpes y escoriaciones por el accidente me empiezan a llegar.

¡Dios! * quejidos de dolor* ¡Mi pierna! - creo que me he fracturado la pierna derecha. Me he partido la frente y estoy sangrando por la cabeza. Un hilo de sangre comienza a correr de mi frente mientras que con mucho esfuerzo me impulso para salir del auto por la ventana. Cuando salgo del auto mis heridas se hacen más evidentes. No solo me he fracturado la pierna, también se me ha salido el hueso. Mis brazos me duelen muchísimo y una lata retorcida del auto me ha lacerado el costado izquierdo del abdomen. La sangre va cayendo en la nieve en tanto que voy arrastrándome hasta salir completamente del coche que ha quedado destruido. Muy adolorida y agobiada, alzo la vista para ver de donde he caído. Pero al fijar mi vista, veo a Kabuto mirando desde el borde del acantilado con un arma en la mano derecha.

Había llegado mi hora. ¿Esta es la forma en la que iba a morir? Había imaginado que este momento llegaría dentro de muchos años mas tarde, cuando fuese una anciana. Teniendo a mis hijos y mis nietos. Dejando este mundo en paz con todos... Y conmigo misma.

Parece que he fracasado. - me digo a mi misma mirando hacia la nieve que tengo al frente mientras me desangro.

Kabuto apunta con su arma desde arriba dispuesto a dar el golpe final. Estos son los últimos momentos que me quedan de vida. Recuerdo a mi hermano y pienso en el en ese momento.

Obito. Me alegré mucho como no lo sabes cuando te ví de nuevo. Quiero que sepas que hice esto para poder ayudarte. Te estaban pisando los talones a punto de atraparte. Pedí por tu absolución ante el comando central para que eliminaran tu expediente aun a costa de mi propia carrera.Y esta misión, era el trato para poder conseguirlo. Esa es la razón por la que me convertí en una policía. Después de eso iba a dejar esto y volvería contigo, hermano. Perdóname. Lo intenté pero he fallado. No pude cumplir con la promesa que me hice. Quise que fueses un hombre libre, para que ya no tuvieras que huir, Obito.

Ahora él está apuntando a mi cabeza en este momento. Cuando eso pasa, la imagen de una persona muy especial aparece; mis ojos se ponen aguados y una lágrima cae en la nieve. Recostada sobre el auto desecho empiezo a hablar de él sola.

De alguna manera, me hiciste abrir los ojos y reconsiderar mi camino. Antes de ti no me importaba en nada ser una oficial de policía. Solo pensaba en mi hermano y era todo. Tan solo te estaba engañando a ti y a todos los demás. Nunca quise ser una chica buena. Y por un tiempo te estaba usando para lograr mi propósito. Lo estaba haciendo a la perfección; sin embargo, no imaginé jamás que mientras lo hacía, me iba enamorando cada día de ti. Tu me entrenabas cada día haciendo que diese mi mejor esfuerzo. Me motivabas y confíabas en mi diciéndome que sí podía hacerlo. Que lograría ser una agente especial. Aunque al principio te veías muy distante y algo frío, terminaste abriendome tu corazón; y descubrí que era algo bello y especial. Ahí fué cuando me eché para atrás. Ya no quería dejar esto. Ahora no sólo lo hacía por mi hermano, también lo hacia por tí y para tí. Me dolió mucho saber que no me correspondías de la misma forma en la que yo a ti sí. Pero a pesar de todo lo que me hizo sufrir aquello, ¡Aun te amo! *llorando* Y si pudiera volver en el tiempo, juro por Dios que lo haría una y otra vez. Regresaría desde cero y volvería a hacer exactamente las mismas cosas. Porque tú, fuiste lo mejor que he conocido...-

Kabuto cambia la trayectoria del tiro y apunta hacia el tanque de combustible.

Con una sonrisa en mis labios, cierro mis ojos y hablo desde lo más profundo de mi corazón.

...Gracias... ...Naruto.-

*disparo y explosión. *

...

...

...

Ryūzetsu.- Digo muy conmovido.

En ese momento veo un vehículo acercarse a la distancia y mirando el lugar por ultima vez en despedida, regreso hacia la carretera a la espera de Madara. Traigo una escopeta conmigo. Si esto falla al menos podré cargarme a este tipo y a quienes puedan aparecer. Finalmente aparca la camioneta y un hombre baja de ella. Vestía un abrigo de piel gris y un calzado de ejecutivo. Algo inapropiado para caminar en la nieve. Traía en la mano derecha una maleta negra gruesa y se para a unos tres pasos de distancia mío. Tengo el maletín con la droga que logré llevarmeles de la fabrica puesta detrás de mí. Cuando el tipo está frente a mí abre de inmediato la maleta mostrando una cantidad de dinero que ocupaba todo en interior.

He hecho lo que me pediste. He venido sólo. Hay 5 millones de Euros en esta maleta. Esto solo me ha ocasionado muchos problemas y quiero solucionarlos rápido. Toma el dinero de una vez y largate que cambie de opinión. - dijo el sujeto con cara de anciano y mirada extraña. No debo pensar mucho su decisión. Voy y tomo la maleta con droga que está a mi espalda y voy a guardarla en la cajuela de la camioneta. El sujeto se extraña de mi reacción y pregunta.

Oye. ¿Que estás haciendo? ¿Por qué has guardado la droga en la camioneta? - pregunta el tipo.

Cargo la escopeta y le apunto al sujeto.

Tú no eres Madara. - contesto decidido.

¿De que hablas? ¿Estás loco? ¡Yo soy Uchiha Madara! ¿Con quien crees que estás hablando tú, EH? - insiste en la mentira ese tipo.

Sé que no lo eres. Así que no me mientas o te volaré la cabeza. Yo vio a Madara. Y se muy bien que no luce así. ¿Quién eres tú? Dime donde está Madara. - le digo al tipo.

Jajajajajajajajajajajajajajaja. ¿En serio Creíste que el jefe cedería ante un chantaje tan miserable? Jamás puedes acercarte a él si el no lo permite. ¿Aún no lo has comprendido? Tu tiempo se ha acabado. *salen de repente algunos hombres escondidos entre las nieve* Vas a morir aquí; en el mismo lugar en que murió esa agente encubierta japonesa. También hay tiradores a la redonda por si algo llega a fallar. Eres un tipo muy peligroso aunque no creo que logres apañartelas tú solo para salir de este lío. Porque simplemente no lo harás. Me llevaré la mercancía de vuelta y tú estarás enterrado bajo la nieve- revela el sujeto.

No hay nada oculto que no haya de saberse. Ni escondido que no haya de ser revelado. Tu jefe no va a ser la excepción y tarde o temprano, lo vamos a encontrar. - digo yo.

¡Ja! ¿lo dices por el espía que enviaron hace poco? Él también va a morir muy pronto y a esa chica la traeremos de vuelta. Será una pieza maravillosa para comerciar con ella en las calles. Miles de hombres podrán disfrutar de su hermosura. - dijo con descaro aquel sujeto.

Pues quien sabe. *de pronto la sonrisa del sujeto se borra de su cara* A lo mejor y ésta vez... ...se lleven una sorpresa. - digo decidido.

El sujeto saca un radio de su bolsillo y ordena.

¡Disparen ahora! -

Pero de inmediato la camioneta en la que iba el tipo hace explosión y todo se vuelve confusión.

De repente salen más hombres con trajes especiales y armados con fusiles Tavor CTAR 21. Estos empiezan a disparar contra los tipos que vinieron con aquel falso Madara y comienzan a enfrentarse.

Sin ninguna otra cosa más que hacer luego de todo lo que ví decido huir y regresar a donde está Naruto. Escucho antes de arrancar el vehículo a un tipo de la Interpol gritarme.

¡Espera Obito! -

Una mujer adulta de cabello rubio pálido, ojos verdes, tez blanca con una singular marca en su frente se quita el pasamontañas lanzando voces tras de mí. No sé quien sea pero no iba a quedarme a averiguarlo. Abandono la escena para regresar pronto.

Toc, toc, toc.

La puerta suena y por la forma de tocar sé que se trata de Obito. Puedo abrir sin tomar precaución alguna al descartar peligro alguno. Al entrar noto que está agitado y sé de inmediato que algo ha salido mal.

Después de cerrar la puerta le pregunto:

- ¿Qué diablos pasó, Obito? ¡Dime qué sucedió! -

Madara jamás fué a la cita. Tendió una trampa y sus hombres aparecieron. También llegó la Interpol al lugar. Supongo que después de todo han venido tus refuerzos. - describe él.

¿Interpol has dicho? - pregunto.

Una mujer se descubrió y gritó mi nombre. Era mayor, cabello rubio claro y ojos verdes. ¿Sabes quien es? - pregunta el.

Tsunade. Está aquí. Es la directora del Departamento de Policía de Tokyo. ¿Cómo lo habrá logrado? - digo sorprendido.

Qué curioso que lo digas. Se supone que son del mismo bando. - dice con tono incrédulo.

Jamás mencionó en venir aquí. No me dijo nada. - digo la verdad.

¿Tu crees? - más incredulidad.

Es la que maneja los hilos en el Departamento. Todo pasa por sus manos. La inteligencia es su mayor fortaleza. No es extraño que haya trabajado en secreto sin saberlo. Podría incluso venir aquí mientras estamos hablando. - le dije yo.

Y justo acabado de decide aquello suena la puerta del otro lado.

Ambos nos tensiónamos al tiempo. Shion se asusta un poco y retrocede ya que también estaba presente con nosotros mientras hablábamos.

¿Alguien más venia contigo? - pregunté

Sabes bien que no - responde él

Apuntábamos las armas hacia la puerta en actitud de alerta. Y en ese momento sale una voz del otro lado que conozco bien.

Naruto, sé que estás allí. Abre la puerta. -

¡Tsunade! - exclamo.

Obito me observa desconfiado. No se imaginaba que no pudiera saber nada acerca de esto. Cuando otra vez la voz de Tsunade se escucha al otro lado de la puerta.

He venido sola. Vengo a darte instrucciones. -

Tenia que abrir la puerta. Tal vez era hora de saber que pasaría con esta misión.

Ya un poco más tranquilos, bajamos las armas y avanzo a dejar pasar a la vieja.

Tsunade entra al lugar y cierro la puerta tras de sí.

Me alegra mucho que estés bien, agente Uzumaki. - saluda ella.

¿Cómo supo que estábamos aquí? -

He perseguido a muchas personas que viven al margen de la Ley por muchos años. Eso incluye a corredores experimentados que han huido de la justicia tanto tiempo. - miró a Obito cuando dijo eso.

Obito solo apartó la vista de ella con indiferencia.

No creas que no me refería a ti, Dairenji. - dijo Tsunade.

Todo lo que saben de mi está en archivos y expedientes. No me conoces quien soy en realidad. - dijo Obito.

Creeme que te equivocas. Se mucho más de tí de lo que imaginas. De Algo que no viene en un expediente; o creo que mejor debí haber dicho, alguien. - Tsunade le responde persuasiva.

Obito no puede ignorar el tono con el que le hablaba y supo enseguida a quién le estaba mencionando.

¿Qué pretendes insinuar con eso? Ella no tuvo mayor importancia para ustedes más que la de una simple agente que obedecía ordenes. - contesta fríamente.

¿Piensas que no fui cercana a tu hermana? La conocía muy bien y sabía como era. dijo ella.

No hables como si la conocieras. - Obito habla y se le ve amenazante y enfadado.

Se acerca con rabia hacia Tsunade y por un segundo creí que iba a golpearla. Pero lejos de tener miedo, la directora jamás de movió de su sitio y no se atemorizó frente a un Obito furioso y agresivo.

Me enteré del verdadero motivo por el que ella entró al Departamento, Dairenji. - lo encara con firmeza.

¿De qué estás hablando? - pregunta desconcertado.

Yo lo sé todo, Obito. Tu historial. Tus antecedentes. Te esperan muchos años en prisión. Se me hizo sospechoso que Ryūzetsu quisiera ingresar tan pronto en la Unidad Especial. No fué difícil revelar su secreto. Al estar adentro quería entrar en misiones encubiertas. Infiltración. Desmantelar redes del crimen organizado. La respuesta era su familiar más cercano: tú. - seguía encarandolo.

Obito mira hacia los lados con sorpresa y mucho desconcierto.

Pude haberla incriminado al tratar de guardar el engaño. A su ingreso mencionó que no tenía familia alguna pues todos estaban muertos. Sus padres, abuelos... Su hermano. Pero cuando fui a informar al capitán Yamato de la situación, me dijo que la agente Ryúzetsu le había solicitado una absolución para una persona. No iba a recibir ningún beneficio a cambio salvo eliminar el expediente de un delincuente que provenía de Kyoto. Y la persona que figuraba en la solicitud, era la de un hombre llamado Dairenji Obito. Ahí medite sobre aquello y reconsideré mi decisión.- dijo ella.

Obito apenas y si podía permanecer firme ante esas palabras.

Eso iba contra el protocolo, pero al ver la determinación que tenía fui a hablar con ella para explicarle todo. Debía asegurarme de que no planeara algo raro más allá de lo que pretendía. Dialogué con Ryūzetsu para convencerla, de que desistiera de aceptar la misión. Después de todo era una de las mejores agentes que habían ingresado a la Policía en estos años dando buenos resultados. Sabía del riesgo que corría si iba a a infiltrarse en la organización de Madara. Intenté persuadirla pero no quería ceder. Al final quise chantajearla con enviarla a la cárcel si no dejaba aquello. Eso ya no podía hacerlo en ese momento, pero buscaba convencerla, de que no fuera a ese lugar. Eso de nada sirvió y aceptó entrar al operativo. -

El rostro de Obito se llenó de tristeza mientras Tsunade le contaba la verdad sobre su hermana. O buena parte de ella.

No sé quien fué su contacto dentro del Departamento para que pudiera entrar como agente especial. Pero consiguió aprobar todas las pruebas requeridas para su ingreso. -

¿Por qué mi hermana iba a hacer una cosa así? - pregunta Obito al aire.

No lo sé. Pero era una razón muy fuerte para que pusiera en riesgo incluso su propia vida. - le dice Tsunade.

Un sin mar de recuerdos aglomeraban mi mente en ese momento. Sabía perfectamente lo que había sucedido con ella. Todos los detalles; todo en cuanto a Ryūzetsu se referia. Y entonces la directora cambia de interlocutor y con voz seria se dirige a mí:

Uzumaki. Ha debido ser muy complicado para ti llevar a cabo esta misión. Por desgracia, llegamos demasiado tarde hacia el sitio donde Madara había estado. No encontramos nada más que una fabrica abandonada. Tal vez no se encuentre muy lejos de aquí si se encuentra en medio de una intercambio. Pero ya se encuentra alerta y no se dejará ver. El caso se volvió imposible de resolver y será archivado definitivamente. - dice Tsunade muy frustada..

¡¿Qué?! Estamos cerca de atraparlo. No podemos dejarlo ir.

¡Ya es tarde, Naruto! ¡No insistas! Hemos perdido la última oportunidad que teníamos para atrapar a Madara. Aunque buscáramos ahora llegaríamos tarde y el intercambio se habrá hecho. Ahora solo queda regresar a casa y enfrentar las consecuencias. - dice la vieja.

¡Me niego a aceptarlo, directora!. -

Pues te guste o no, tu misión ha terminado, Naruto. Regresas a Tokyo de inmediato. ¡Y es una orden! - ordena ella enojada y alzando su voz.

¡Tsk! - rechisto de la rabia.

Un equipo te sacará de aquí mañana a primera hora. Por otro lado, He venido por la chica. Vengo a llevarme a Shion de vuelta a casa ahora mismo. Acabará toda esta pesadilla para ella. En cuanto a ti, Dairenji, será mejor que no estés aquí cuando recojamos a Naruto de este lugar. O no dudaré en encerrarte sin pensarlo, aunque se lo haya prometido a tu hermana. - termina de decir ella.

La escena acaba y Tsunade al rato se va llevándose a Shion con ella. Solo había un vehículo afuera esperando sin nadie mas que interviniera. Shion se marcha con Tsunade mientras nuestras miradas se cruzan por ultima vez.

En eso me acerco y le digo con desconcierto.

Espera, Shion... ¿Estás... Segura de lo que quieres hacer? -

Naruto... Yo... No se que decirte, yo... - miraba con melancolía a ambos lados - estoy muy alterada con todo esto. Necesito aclarar y poner en orden muchas cosas. Ha sido muy fuerte para mí y... Además tengo que regresar a mi vida y... Es que... No es fácil, Naruto. Por favor... Yo...- Shion es interrumpida.

Vámonos. Ya es hora. - ordena Tsunade.

Lo único que quedó por hacer en ese momento fué observar como se marchaba de vuelta a Japón. Regreso a la habitación y miro hacia la cama. Al cabo de unos segundos, me siento sobre ella, pensando en todo lo que ocurrió. Obito me mira a mi y nota un aire de tristeza en mi interior. No tenía que intuir mucho en lo que está pasando. Al igual que en las mujeres, los hombres saben muy bien entenderse entre sí. Y él sabe justo lo que está pasando. Me gustaba Shion. Y no me había sentido así desde Sakura. La diferencia era que ésta vez si era correspondido, pero muchos obstáculos se interponían en que esto fuera posible. Obito me observa y con voz irónica me dice:

¿El gran agente de policía Uzumaki está derrotado por una chica? -

Mira quien lo dice, Teme. Ibas decidido a enfrentarte a la vieja y te desarmó con unas cuantas palabras. - le respondo.

No fueron palabras cualquiera. Y lo sabes. - me dice.

Sí. Así es. - le afirmo.

Al instante Obito se va a otro punto de la casa y yo quedo allí. Pienso de nuevo en todo lo que ha sucedido. Me acuerdo de inmediato en la conversación que tuve con Shion. ¿Cómo se puede involucrar una persona sentimentalmente en una situación de trabajo así? De alguna forma, esto me hace comprender al fin, cómo debió sentirse Hinata cuando nos conocimos. Siempre fué sincera al decir que se había enamorado. Creo que lo mismo sintió Ryūzetsu en ese entonces. No sabía de que me estaba usando hasta que la directora Tsunade lo dijo delante de Obito. No se si deba enfadarme algo con ella por lo que hizo pero, ya he vivido esto antes y siempre existe un por qué de todo. ¡Qué karma más extraño me ha tocado! Acabo involucrado con chicas que han querido aprovecharse de mí. No me hace sentir muy orgulloso que digamos, por llamarlo de algún modo, pero el pensar en ello no evita que surga una sonrisa pícara en mi rostro pese al cúmulo de emociones revueltas en mi estomago.

Todo eso pasaba por mi cabeza... Hasta que un sonido me devuelve de golpe a la realidad. Mi celular suena en la mesa de noche donde estoy sentado. Miro la persona que aparece en la pantalla y entonces mis nervios se ponen de punta.

Ryūzetsu llamando...

Mis ojos se abren despavoridos ante la sorpresa. Mas la impresión fué mayor cuando bajo el marco de la puerta estaba Obito con un móvil en su mano derecha mirando hacia mí con mucho enojo.

¿Cuando ibas a decírmelo? - Habla Obito a punto de cegarse en furia.

Obito... -

Me cojió fuera de lugar al llamar a mi celular en el teléfono de Ryūzetsu. Es increíble que haya encontrado su celular en medio de la nieve después de tanto tiempo.

¿Cuando ibas a decirme que tú fuiste el contacto de Ryūzetsu? -

Obito, escucha...-

Pero ya era tarde para razonar.

¡Cuando ibas a decirme, Naruto! -

Entonces Obito corre hacia mí tomandome del cuello y me lanza al otro lado de la habitación. Por lo visto no tenía intenciones de detenerse, lo cual significa que debo pelear con él pero... ¿Esto debía ser así?

¡Aaarrrggghhh! - grito de adrenalina.

Obito corre hacia mí a tratar de golpearme en el rostro. ¡Es increíble la fuerza que tiene! Intento sujetarlo de los brazos todo lo que puedo, sin embargo es inevitable que imponga y logre golpearme la cara en tres ocasiones. Nuevamente él me toma de la chaqueta y me arroja violentamente hacia el piso.Y luego se monta encima de mi para tratar de asfixiarme con las manos. En una lúa por librarme de su agarre, uso mis pies para apartarlo de mí mientras que hago un esfuerzo para lograr que entre en razón:

¡Obito, escuchame! - digo yo.

¡Tú fuiste su contacto! -

¡Obito, ella...! - me interrumpe.

¡Tú la enviaste hasta aquí! ¡Tú la recomendaste! ¡Dijiste que era buena para el trabajo! - hablaba con dolor y enojo.

¡Ella quería...! -

El agarre de Obito no me dejaba hablar bien.

¡Y ahora por tu culpa ella está muerta! - dijo con odio e ira.

Ya eso fué el colmo; no podía soportar más el remordimiento. Suficiente tengo con mi conciencia para soportar las palabras del hermano de la mujer que me amó.

¡Ella lo hizo para salvarte a ti, Obito! - grito con todas mis fuerzas.

Y entonces al decir eso, Obito se detiene y deja de presionar sobre mí. Muy agitado y algo asfixiado, le digo la verdad.

¡Quería ir a la misión para que eliminaran tu expediente y así poder volver a verte de nuevo! ¡Quería poder ganar tu libertad! ¡Quería regresar contigo y ser una familia de nuevo! - le grité esas cosas mientras el aflojaba su agarre.

Obito se quedó atónito frente a tal revelación.

¡Ella me lo contó todo después de algún tiempo! ¡Quedó muy afectada desde el día que te fuiste y la dejaste sola en la ciudad! No pudo superar tu despedida, que hubiera perdido toda esperanza de querer seguir adelante de no ser por el día que te encontró en aquel puente. Cuando te persiguió y supo que eras tú, volvió a ser la misma de antes y recobró las ganas de vivir. - dije con voz gruesa y firme.

Me sentía muy mal. De alguna manera era responsable de todo ese suceso. El peso de mi cargo de conciencia nunca había estado tan insoportable.

Ryūzetsu solo quería poder regresar contigo. ¡Hizo todo esto solo porque quería recuperar a su hermano! ¡No lo habría hecho por nadie más! Nada de lo que hice funcionó para detenerla, ¡Nada! Hubiera hecho cualquier cosa, pero desistir en traer de vuelta a su hermano mayor era algo que no estuvo dispuesta a poner en discusión. ¡Eso si lo sé! - le afirmo con vehemencia.

Obito finalmente me suelta dejando me respirar con normalidad. Había logrado hacerlo entrar en razón, pero a un precio emocional muy alto. Estaba afectado por enterarse de la verdad sobre su hermana.

¡Perdoname, Obito! - le grito a él.

Mmm...-

¡Perdóname! - grito con mucha mas fuerza.

Obito lloró en ese momento.

¡Maldición! -

Al gritar de la impotencia pateo la mesa de noche contra la pared rompiéndola en pedazos. Esta situación no podía ponerse peor de lo que estaba. ¿O tal vez sí?

Suena el celular de Obito en ese momento.

"Numero desconocido"

Obito contesta el teléfono y su semblante cambió por completo.

Diga.-

Mala jugada la que has hecho al traer a la Interpol hasta aquí, Dairenji. -

El rostro de Obito se volvió rabia de nuevo al escuchar la voz de quien hablaba.

¿Eres el que creo que es? - preguntó sin sonar que había estado llorando.

Supongo que al fin lo has descubierto. No creo que ya sea necesario esconder mi identidad contigo. -

Con ira en sus ojos Obito pronuncia el nombre que tantos problemas nos estaba ocasionando.

Uchiha Madara.-

Correcto. Así es. - responde Madara.

¿Sabes que eres la última persona a la que quisiera encontrar con vida en estos momentos? - contesta amenazadoramente.

No hablarás en serio, ¿o si? ¿Vas a matarme? ¿Eso quieres decirme? - pregunta Madara.

La muerte siempre te rondará. La tienes al solo virar tu rostro a algúna parte. Pero no me interesa si mueres o víves. Pero hay un hombre que trabaja para ti, al que sí quiero matarlo con mis propias manos. - le dijo con frialdad.

Bueno, tal vez eso podamos averiguarlo pronto. - dijo Uchiha.

Mmm...

Enviaré a mis hombres hasta el punto de embarco donde montaré mi mercancía. Llevarás la droga que tienes en tu poder y el dinero que tomaste hasta allá. Ah... Y se me olvidaba... ¡Debes venir sólo! -dijo él.

¿Y que pasa si me niego? - pregunta Obito.

Ehhhh... No sabría decirte muy bien lo que pasará. Quizás esa oficial de Policía que vino desde Japón y sus hombres sepan darte una idea de como es. Pero me temo que ellos... No se encuentran muy bien. - responde con mucha frialdad.

¡¿Qué dijo, Obito?! ¡¿Qué sucede?! -le pregunto a Obito estando junto al teléfono.

¿Que les has hecho? ¿Dónde está Shion? - pregunta Obito.

Mis nervios hacen que me impacte de la impresión. Había ocurrido algo con Shion y la vieja Tsunade. ¡No me lo podía creer!

¿Cómo dices? ¿la chica NO está contigo? - pregunta Madara con desconcierto.

Obito no supo que responder así que prefiere callar a la pregunta.

No se qué pretenda hacer Dairenji, pero por tu bien será mejor que no trates de burlarte de mí. Si tienen a la chica, será mejor que tú y el policía que está contigo la entreguen también con la mercancía. - dijo él.

Ahora mismo estoy solo. El policía ya se fué. - le dijo a Madara.

Algo estaba raro en esto. ¿Obito mintiendole a Madara sobre mí?

Mmm... Da igual. Lo que me interesa son la mercancía y la chica. Más te vale darte prisa. Tienes hasta la media noche. - dijo Madara.

Cuando se corta la llamada, miro a los ojos a Obito y le pregunto.

¿Qué sucedió? -

Madara atacó la camioneta donde iban Tsunade y Shion. - me revela él.

¡¿Qué?! - grito de la consternación.

La chica no estaba en la camioneta. Esa oficial de policía fué emboscada de camino. Si Shion no estaba en la camioneta debe estar aún afuera. - me dice.

¡Tenemos que buscarla! - le exclamo a Obito.

Pero él aun estaba algo afectado por la revelación que acababa de escuchar y era muy posible que no quisiera ayudarme. Después de todo, ella no era su responsabilidad.

Obito, no puedo hacer esto solo. Te pido que me ayudes. Por favor. - le suplico.

Él se queda parado frente a mí mirándome a los ojos con una mirada fría y solitaria. El desconcierto aun se le notaba en las facciones de su rostro. Y con lo ultimo que acababa de pasar, había sido demasiada información y muchas sensaciones entremezcladas en su interior. De todas maneras él era de aquellos que daban la apariencia de que no pasara nada en su interior, pues Obito sabía guardar muy bien sus emociones. El jamás mostraba debilidad alguna. Sin embargo... Algo cambió en él. Algo que no supe apreciar con claridad. No tenía obligación alguna en hacer esto, mas la respuesta de Obito me ayudó a entender, que hasta los más duros de corazón, guardaban bondad dentro de ellos.

Hay que darnos prisa entonces. - me responde Obito.

Levanto na cabeza en señal de sorprendido.

Shion debe estar congelándose en alguna parte. - me dice el mayor de los Dairenji

¡De acuerdo! ¡Vamos por ella dattebaiyo! - le contesto.