Oo.oOo.oOo.oO

-

Summary: Haruka Tenoh, Taiki Kou, Darien Chiba, Yaten Kou y Seiya Kou. ¿Algo en común? Sí…Serena Tsukino.

-

Disclaimer: Ningún personaje me pertenece. Lo que reconozcan pertenece a Naoko Takeuchi; creadora de una de las mejores series de anime

-

Capítulo XI

-

Diamante Black POV

Ladeé mi copa con aburrimiento nuevamente.

El teléfono no ha sonado en las dos horas que llevo sentado aquí. ¿Realmente no pensará llamarme? Ja…incluso me siento estúpido pensando en esa posibilidad. Ella no llamará, seguramente ni debe conservar la tarjeta.

Debí suponerlo.

Suspiré y me puse de pie, caminando hacia la puerta y saliendo del cuarto de hotel. Si ella no viene…yo iré a ella. No pienso perder la oportunidad de hablar con ella después de tantos años sin verla, sin saber como le ha ido y sobre todo, sin saber si aún me sigue odiando. Entré al auto y arranqué sin perder ni un segundo; ya casi es mediodía y me niego a la posibilidad de irme de la ciudad esta noche sin haberla visto de nuevo.

La noche pasada que nos volvimos a ver, volví a sentir esa sensación tan agradable que ella me producía. Lo único que ha cambiado es su mirada, la mirada amble y suave que brindaba años atrás desapareció y ahora la mujer a la que yo amé esta enterrada bajo una belleza hipnotizante. Se convirtió en una mujer que yo inconscientemente creé. Si alguien me hubiera dicho hace años que yo estaría muriéndome de ansias de ver a una mujer, lo hubiera tachado de demente. Pero lo que es la vida…la única mujer dispuesta a dejarlo todo por mi, es a la única a la que no quería dejar ir. Y sin embargo lo hice.

Estúpidamente lo hice.

-

FlashBack

Tengo toda la noche observándola y no solo yo…la mayoría de los hombres que estamos aquí lo ha hecho. Varias veces me he sentido tentando de ir hacia ella y preguntarle su nombre…me intriga. Siendo la única mujer capaz de robar más miradas que ninguna, lleva toda la noche sola, negándose a bailar con cualquiera que se le acerca. ¿Por qué? Quizás es tiempo de que lo descubra.

"Buenas noches". Saludé educado y ella me vio con fijeza, como si fuese algo raro. Sonreí y ella parpadeo, sonriendo igualmente.

"Buenas noches". Me saludo antes de voltearse y dejar que su vista se posara en las demás personas que estaban en esa reunión. "¿Por qué me mirabas tanto?". Preguntó de repente y yo me giré a verla, viendo únicamente su perfil.

"Eres una mujer hermosa". Ella sonrió un poco. Estoy seguro de que no soy ni el primero ni el último en decir eso. "Sin embargo…estaba intrigado en saber porque estás sola". Bajó la mirada, aún sonriendo y yo esperé.

"Quizás te estaba esperando". Ahora fui yo quien sonrió y ella elevó la mirada, dejándome ver una de las sonrisas más preciosa que he visto.

End FlashBack

-

Detuve el auto al no alcanzar el semáforo en verde.

Ella fue la de la iniciativa. Nunca me disgustó el hecho de que fuera una mujer fuerte e independiente, porque conmigo era todo lo contrario; dulce y cariñosa. Para mí siempre tenía una sonrisa aún cuando ambos estuviéramos con el ánimo decaído. Siempre fue ella quien me daba ánimos para sonreír. Y anoche que la vi, me di cuenta de que sigue siendo capaz de hacerme sonreír con tan solo verla.

-

FlashBack

Me puse de pie de la silla y caminé hacia el largo sofá que hay en la oficina. Me tapé el rostro con ambas manos y eché el cuerpo hacia delante. Me siento cansado y frustrado. Si mi padre no me siguiera presionando con ese estúpido contrato, quizás tuviera más ánimo de ver a Serena. Seguramente ella quiere verme para contarme algo importante y yo le arruinaré todo con mi pésimo ánimo.

"¿Estás bien?". Elevé la mirada al sentir un par de manos, más pequeñas que las mías, alrededor de mi cuello. Te vi que estabas hincada frente a mí y me veías con tus ojos azules llenos de preocupación. Sonreí un poco y pegué mí frente a la de ella.

"Sí. ¿A que se debe tu visita?". Si algo ha aprendido de nuestra relación, es que yo no soy de los que expresan sus emociones al máximo. Me vio un momento y luego me besó la mejilla mientras se ponía de pie y se sentaba en el otro extremo del sofá.

"Anda, recuéstate". Me dijo golpeando sus piernas y yo sonreí antes de obedecerla.

En silencio, una de sus manos acariciaba mis cabellos mientras la otra acariciaba mi mejilla con suavidad. Huele a menta. Me encanta cuando huele a menta. Suspiré y abrí los ojos, viéndola desde abajo y atrapando la mano que acariciaba mi mejilla.

"Alégrame el día". Susurré y ella me correspondió.

"Conseguí el empleo como diseñadora interna". Me comentó sonriente y yo me senté en el sofá viéndola sorprendido. ¿Realmente consiguió el empleo que tanto buscaba? Le sonreí abiertamente y ella se mordió el labio emocionada.

Tomé su mano con suavidad y la acerqué a mí, besándola lentamente y disfrutando de sus labios. Me encanta besarla. Es como una droga que no se puede dejar. Al separarnos ella me sonrió con ternura y yo la vi fijamente. A cualquier otra persona le intimidaría mi mirada…a ella le causa admiración.

"Me lo hubieras dicho desde que llegaste". Comenté y ella negó.

"Me importas más tu que el trabajo de mis sueños". Dijo y soltó una risita suave. "¿Te sientes mejor?". Asentí y ella se puso de pie. "Será mejor irme o no te dejaré trabajar en paz". Comentó y yo me puse de pie, tomándola de la cintura y abrazándola.

"Te quiero". Susurré y ella se separó.

"Yo no". Contestó con los ojos brillantes.

"Mentirosa". Volví a susurrar antes de besarla y ver su encantadora sonrisa.

End FlashBack

-

Estacioné el auto frente a un alto edificio y me quedé dentro sin moverme.

¿Estoy haciendo lo correcto? Si ella no me llamó debe ser porque realmente ya superó lo nuestro o porque me odia tanto que no puede ni verme. Lástima que yo sí. Quizás me sigue odiando y ese odio ha podido más que lo que sentía por mí. No la culpo, cualquiera en su caso hubiera enloquecido con mis humillaciones. Pero ella no lo hizo. De hecho ni siquiera recuerdo alguna pelea que durara más de un día sin que alguno pidiera perdón y todo se arreglara.

Extraño eso.

-

FlashBack

¿Realmente soy tan imbécil? Si tan solo no hubiera golpeado a ese imbécil que se atrevió a pedirle una cita, ella no se hubiera enojado y me hubiera mandado al demonio. Reaccioné como un tonto celoso y ella detesta los celos. Debí haber pensado que se enojaría y no aceptaría mis disculpas así como así.

Y la tormenta que esta ahí afuera no hace que mi ánimo suba un poco. ¿Qué debería hacer para que me perdonara? Un relámpago acompañado de un trueno alumbro el departamento y suspiré al escuchar el timbre. Abrí y me quedé parado sin hacer ningún movimiento. Toda mojada y con el cabello escurriendo, te hice entrar mientras iba de prisa por algunas toallas y te sentaba frente al fuego de la chimenea.

"¿Qué se supone que haces fuera con esta tormenta?". Pregunté irritado y ella sonrió de lado mientras temblaba.

"No quiero que las cosas queden mal entre nosotros". ¿Lo hizo por mi? Se expuso a enfermarse o a sufrir un accidente… ¿Por mi?

"Soy un imbécil". Ella negó y me besó la mejilla.

No me importó que estuviera toda mojada y la abracé con fuerza. Ella es especial sin duda. Me correspondió el abrazo y al separarnos un poco la besé como quería hacerlo desde esta mañana que discutimos. La besé dejando que ella fuera quien dominara; me encanta que lo haga. Besa increíble. Mis manos subieron hasta su rostro y profundicé aún más el beso, sintiendo el temblor que volvía a recorrer su cuerpo, pero estoy seguro que no tiene nada que ver con que esté mojada.

"Diamante". Susurraste al separarnos solo centímetros y al verte con las mejillas rojas, los labios entreabiertos y la mirada decidida, me di cuenta de que definitivamente eres la mujer más hermosa del mundo. "Quiero estar contigo". Volviste a hablar y yo te vi sorprendido. "No me veas así". Pediste sonriendo.

"Te amo". Dije antes de volver a besarte y ponernos de rodillas sobre la alfombra.

Ni siquiera opusiste resistencia por muy raro que fuera la idea de hacerte mía en la alfombra frente al fuego. Únicamente me besabas con la misma pasión que yo. Ambos esperábamos este momento desde el día que nos conocimos.

End FlashBack

-

Subí por el elevador del edificio hasta llegar al piso que marcaba su nombre y departamento. Estoy seguro que ni siquiera debe haber pisado el elevador en lo que lleva viviendo aquí; una fobia como la suya no es fácil de quitar. En cuanto se abrió, caminé con paso decidido hacia la segunda puerta del pasillo y antes de tocar me detuve.

¿Y si no quiere escucharme? Nunca he sido capaz de negarle nada y si no quiere escucharme ahora no estoy seguro de obligarla a hacerlo. No lo hice aquella vez en el funeral de sus padres, aunque…esa vez fue diferente. Esa vez yo arruiné todo definitivamente. Hoy todo ha cambiado, nosotros hemos cambiado.

-

FlashBack

Esto no puede estar pasándome a mí. Vi a mi madre de manera furiosa y ella simplemente sonrió con esa maldita sonrisa victoriosa mientras volteaba a verme a mí y a Serena. ¿Cómo se le pudo ocurrir invitarla? Ella no se merece enterarse de esto, mucho menos de esta manera.

Caminé de manera rápida hasta donde ella estaba. A pesar de que no viene con joyas exuberantes ni con un vestido de marca, se ve hermosa. Más de uno ha volteado a verla. En cuanto me vio sonrió y caminó hacia mí; le sonreí y tomé su mano sin dejarla decir nada mientras caminábamos hacia la salida del enorme salón de la casa, pero antes de salir se nos atravesó el guardaespaldas de mi madre. Nos vio inexpresivo y volteé a ver a mi madre furioso.

"¿Qué pasa Diamante?". Preguntaste y te vi con una sonrisa mientras acariciaba tu mejilla con delicadeza.

"No creo conveniente que nos quedemos…mejor vamos a…"

"Su atención por favor". La distinguida voz de mi madre hace que Serena volteé hacia ella y yo quiera salir huyendo con ella de la mano. Vi a la mujer que estaba por arruinar mi vida y ella solo arqueó una ceja. "Gracias por haber venido. Esta noche es tan especial por que quiero que todos ustedes, que han sido amigos de la familia por muchos años…tengan conocimiento del compromiso de mi hijo, Diamante Black y la señorita aquí presente, Esmeralda Vince"

En cuanto mi madre dijo aquello mi cuello giro por instinto hacia Serena, quien me soltó de repente como si mi contacto le quemara. Sus ojos temblaban de solo verme y yo apreté los dientes, importándome poco que todo el mundo estuviera viéndonos a nosotros. Si tan solo le hubiera hablado con la verdad desde el inicio nada de esto estaría sucediendo.

"Serena…"

"¿Es verdad?". Preguntaste y yo no respondí. Si lo hago, te irás corriendo. "¡Contéstame!". Me exigiste y yo asentí lentamente. Temblaste como si te fueras a desmayar, por lo que di un paso hacia a ti, pero tu retrocediste como si te diera miedo. "Me mentiste". Susurraste.

"Déjame explicarte". Intenté y tú negaste. "Serena por favor…"

"Muchacha". Ninguno volteó a ver a mi madre, pero la siento tan cerca que quiero desaparecerla en este instante. "Será mejor que te vayas, como has notado…tu presencia no es ni importante ni agradable para mí". Levantaste el rostro, pero no para verla a ella, si no a mí.

"¿Me amas?". Preguntaste y yo sonreí un poco.

"Más que a nada en el mundo"

"¡Diamante!". La escandalizada voz de mi madre y los murmullos no te importaron, porque sonreíste un poco.

"Entonces dime que todo esto es solo temporal y que el futuro que soñamos es real. Dime…". Te detuviste mientras las lágrimas rodaban por tus mejillas. "Dime que dejarás todo esto por mí. Yo estoy dispuesta a dejar todo por ti, mis sueños, mi carrera¡Todo! Dime que tu también". Tu voz se escucha tan desesperada que esta vez no pude evitar voltear a ver mi padre que se había mantenido callado todo el tiempo.

Su mirada fuerte y fría. La misma mirada que ha tenido siempre y que lo ha llevado a ser quién es el día de hoy. Mi ídolo a seguir y el ejemplo de quién quiero ser algún día. No permitiré que su mirada se llene de vergüenza como lo hizo con Zafiro…yo no soy como él. Nuevamente te vi el rostro anhelante, por lo que cerré nuestra distancia y te abracé fuertemente. Al sentir que estabas por abrazarme tú también, te solté y tomé tu rostro entre mis manos y te vi a los ojos.

"Perdóname". Susurré y tus ojos se apagaron. "Pero yo no estoy dispuesto a dejarlo todo por ti". Te solté y a pesar de sentir tu temblor y ver como las lágrimas bajaban sin control de tus ojos, caminé directamente hacia las escaleras de la casa, directamente a mi habitación.

"¡Diamante te amo!". Gritaste y yo me detuve, pero no volteé. No puedo verte así. "Y no sabes como me odio por hacerlo". Cuando me giré, tú ya estabas corriendo hacia la salida de la casa. Pero tampoco te seguí.

End FlashBack

-

Toqué el timbre y esperé una respuesta. No tuve que esperar mucho, ya que me abriste y sonreíste un poco, recargándote en el marco de la puerta. Te sonreí y tú me correspondiste antes de hacerte a un lado y dejarte entrar al departamento.

Me señalaste un sofá y yo tomé asiento con calma. Sin embargo tu solo me veías sin decir nada, como si fuera lo más normal de mundo el tenerme sentado en tu sala. Soltaste una risa y luego suspiraste antes de caminar hacia el pequeño mini bar que tienes.

"¿Algo de tomar?". Ofreciste y te sonreí. "¿Lo de siempre?". Asentí y comenzaste a preparar mi vaso de coñac tal como me gusta.

El tiempo te ha hecho bien. Apostaría que a más de uno has dejado sin aire y no hay duda que si de joven, cuando te conocí, eras una hermosura prometedora… hoy en día te has convertido en toda una mujer capaz de obtener al hombre que quieras. Y me importa poco estar casado, porque eso no me quita ni un poco la sensación de celos.

-

FlashBack

En cuanto la gente se fue, me quedé a esperar que ella se decidiera a regresar a su casa. Más que nunca desearía estar a su lado y saber que siente. Sé que sus padres no fueron los mejores, pero los quería y no entiendo como puede estar tranquila en estos momentos. Seguramente luego buscará la manera de desahogarse y nada me gustaría más que ser aquella persona quien la escuchara.

Se puso de pie de la tierra y comenzó a caminar hacia la salida, por lo que me interpuse en su camino. Me vio de manera fría e intentó darme la vuelta, pero me volví a interponer.

"Déjeme en paz…señor Black". Dijo lentamente y juro que jamás he odiado mi apellido como en estos momentos.

"Déjame darte una explicación Serena". No dijo absolutamente nada, solo me vio fijamente, por lo que suspiré. "Nunca te dije que estaba comprometido porque…yo iba a romper ese compromiso". Callé intentando encontrar alguna reacción de su parte, pero su rostro seguía inexpresivo. "Intenté de todo para que mis padres olvidarán ese anticuado arreglo, pero no pude; mi única solución era Zafiro, pero tu bien sabes que huyó hace unos días con una mujer". Confesé y tomé su mano, esperando alguna réplica, pero ella no hizo gesto alguno. "Nunca quise lastimarte ni engañarte"

Hubo un silencio. Nuestras miradas son igual de fuertes y sin embargo…por primera desde que te conocí, me sentí menos. Sé que él único culpable soy yo por no haber detenido ese estúpido compromiso.

"¿Terminaste?". Preguntó con suavidad y yo simplemente la vi antes de sentir que se soltaba de mi agarre con violencia y sonreía irónica. "Dime algo Diamante¿Pensabas decirme que estabas comprometido cuando estuvieras parado frente al altar? O quizás…nunca pensabas decírmelo". Negué ante lo que decía, pero eso no la detuvo. "Podré amarte más que a nada Diamante…pero eso no cambia absolutamente nada". Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas y me sentí culpable por ello. "Por ti me humillé, dejé que tu madre me insultara solo por que te amo… ¡Incluso pensaba renunciar a mi trabajo ahora que me piensan ascender! Y a cambio…de ti únicamente recibí tu desprecio y negación. Te agradezco haberme quitado la venda de los ojos y enseñarme que en este mundo…no se puede confiar en nadie"

"No pienses eso Serena". Te pedí y suspiraste mientras cerrabas los ojos.

"Dime algo Diamante¿Tanto te importa toda la fortuna de tu familia¿Tanto valor tiene para ti el apellido Black?". No contesté porque no sé si realmente ha sido mi apellido lo que más me importa. "Olvídate de mí¿Quieres?". El desdén en su voz me hizo verla con seriedad.

"No es fácil". Murmuré y reíste con fuerza. No te importa que estemos en un lugar público.

"¡Claro que no! Pero para Diamante Black nunca ha habido imposibles". Contestó aún sonriendo y al calmarte me viste como si fuera tu peor enemigo. "Haz tu vida Diamante; sé feliz, cásate, ten hijos… ¡Quizás tu familia ya este planeando la llegada del primogénito de los Black!". Se burló, pero no dije nada. Tiene el derecho de reprocharme todo lo que quiera. "Creo que es mi turno de buscar mi propia felicidad al lado de alguien que no solo me quiera como entretenimiento". Eso si que no lo tolero. La tomé fuertemente del brazo ya ella soltó un respingo.

"No te atrevas a poner en duda el amor que siento por ti". Se soltó con tanta brusquedad que seguro le quedarán marcas. Al verte a los ojos, me encontré con una mirada desafiante.

"Y tu no te atrevas a volver a ponerme una mano encima. A partir de este momento, olvidaré que alguna vez cometí la estupidez de creer en alguien; olvidaré que es una tontería el sentir amor por un hombre y sobre todo…me encargaré de no volver a poner mi dignidad en riesgo por nadie". No la detuve cuando me rodeó y se fue caminando a la salida del cementerio.

Un adiós totalmente diferente a lo que yo tenía planeado.

End FlashBack

-

"Siempre pensé que eras demasiado exigente en cuanto a tus bebidas". Comentó estirándome el vaso y lo tomé. Sin embargo me di cuenta del cuidado que tuvo en que no hubiera el más mínimo contacto entre nosotros.

"No me llamaste". Dije después de haber dado el primer trago. Ella es la única capaz de hacer la bebida perfecta.

Rió divertida mientras se sentaba en el sofá, con los pies arriba y abrazando sus rodillas mientras me veía. Cualquier hombre vendería su alma al diablo por tener la visión que yo tengo en estos instantes.

"Pensé que a pesar de los años, no me olvidarías". Esta fui yo quien sonrió. ¿Realmente se cree una mujer fácil de olvidar? No, ni ella se lo cree. "Sabes de sobra que no tengo intenciones de revivir recuerdos…mucho menos experiencias". Sentenció mientras estiraba las piernas a lo largo del sofá.

"No necesito verte para revivir lo que algún día tuvimos". Dije lentamente. "Simplemente, es totalmente diferente una vez que te tengo frente a mi. ¿Tanto te duele verme después de tantos años?". Quise saber.

"No me duele". Respondió de inmediato. "De hecho…lo encuentro interesante". Se sentó recta en el sofá y me vio fijamente mientras arqueaba una ceja. "Dime Diamante… ¿La amas?". No hace falta decir de quien hablas. Ambos lo sabemos.

"No". Dije sin dudar.

"Pero te has acostado con ella". Concedió y yo sonreí.

"Es mi esposa". Soltó una risa divertida y movió la mano negando. Un gesto gracioso, debo decir.

"Yo no era tu esposa y te acostabas conmigo"

"Nosotros hacíamos el amor". Aclaré y me vio con ternura; aquella misma ternura que por años quise volver a ver.

"Eres tan…". Suspiró. "…hipócrita". Terminó viéndome con frialdad. "Nunca pensé que cayeras tan bajo como para admitir eso frente a mí. ¿Piensas en mi cuando te acuestas con ella?". Preguntó con morbo y la vi con dureza.

"No la amaré…pero la quiero". Admití y la sonrisa que llevaba en el rostro se le borró completamente. "Nunca he pensando en ti cuando estoy con ella¿Sabes porque? Porque ella no es la mujer de la que me enamoré…y veo que tu tampoco". Sus labios se curvearon en una sonrisa triste y ladeó el rostro.

"Después de haberme dado una gran lección, me hace gracia que pienses que la muchacha que conociste en aquella fiesta, pueda seguir viva". Dijo con suavidad. "Dejé de amarte en el instante en que tu decidiste que un apellido valía más para ti que yo. Mientras yo pensaba en renunciar a mi trabajo para estar contigo, tu pensabas en como terminarme para ir a cumplir tu obligación familiar".

"Nunca te mentí respecto a mis obligaciones como un Black". Dije con firmeza y su rostro adquirió una mirada melancólica.

"En ese entonces, hubiera preferido que me mintieras para no haberme convertido en lo que soy ahora"

Esta vez no hay gritos, pero tampoco hay sonrisas ni burla. Por fin podré hablar con ella; con la Serena Tsukino que yo conocí y que un día amé con locura. Un silencio nos inundó, pero no me sentía capaz de romperlo a pesar de todas las dudas que tengo; a pesar de querer saber que siente por mí después de tanto tiempo.

-

FlashBack

Siempre supe que triunfaría. Siempre tuvo el talento y el valor para ser una de las más prestigiosas diseñadores de una empresa tan importante como esta. Estoy feliz por ella. Lucho para estar en donde está en estos momentos y ahora, viéndola después de un año, sé que nada de lo que sienta por ella cambiará.

Todo el mundo comenzó a aplaudir en cuanto el desfile terminó y yo me les uní al ver como se ponía de pie, dejando que todo el mundo admirara a la mujer con más belleza, inteligencia y carisma que pudieran conocer. Me vio, de hecho me sigue viendo y sonrió. Pensé que nunca la vería sonreírme de nuevo después de nuestro último encuentro, pero me equivoqué. Rompió nuestro contacto cuando alguien llamaba su atención y sonreía educadamente a quien se acercaba a ella para felicitarla. El prestigio y reconocimiento que siempre quiso lo tiene en estos momentos. Me siento orgulloso de ella.

Se deshizo cortésmente de algunas personas y caminó hacia mí, sonriéndome levemente.

"Dudo que vengas a ver el desfile".Sonreí levemente.

"Felicidades". Murmuré y suspiró.

"Te imaginaba feliz, conviviendo con tu esposa, seguramente con hijos…jugando a ser el padre de familia ideal". La sorna en su voz me hizo fruncir el entrecejo. Está…cambiada. "Lo último que hubiera imaginado, sería verte en el desfile más importante de mi carrera; ¿Acaso soy tan difícil de olvidar?". No sé en que se ha convertido, pero debería recordar que yo no soy como todos los hombres.

"Me entró curiosidad por saber si habías triunfado". Mentí para no darle la razón.

La mujer arrogante e imponente frente a mí ha opacado a la joven rubia que siempre me brindaba una sonrisa. Me sonrió de una manera sensual y no pude moverme en cuanto sentí sus labios sobre mi mejilla. Me tensé y lo sintió.

"Mentiroso". Murmuró antes de separarse y verme con superioridad. Definitivamente, ha cambiado. De repente su semblante se volvió serio. "Ahora, si no es molestia…no me gustaría que la gente comenzara a murmurar sobre nosotros. Tal vez acabe enterándose tu esposa o tu madre y sean capaces de armar un escándalo que no estoy dispuesta a soportar". La vi confundido y ella sonrió. "Hasta nunca…Diamante". Murmuró antes de dar vuelta y perderse entre la gente.

End FlashBack

-

Hace tantos años ya.

Sonreí al darme cuenta de que en este instante parecemos dos par de extraños. Me encantaría saber que piensa; imagino que debe de recordar los mismos momentos que yo. La vi sonreír mientras su mirada seguía perdida en el vaso, ahora vacío que sostenía en su mano y lo dejaba sobre la mesa con gesto aburrido.

"Supe lo de Zafiro". Comentaste de pronto, borrando cualquier sonrisa de tu rostro. "Lo lamento". Dijiste y yo asentí.

"No te preocupes". No supe que decir.

Mucha gente me ha dado el pésame por la muerte de mi hermano; me han dicho que era un buen hombre, responsable y con un futuro prometedor. Bola de imbéciles. Zafiro no era absolutamente nada de eso. Era un maldito traidor, cobarde, irresponsable y vicioso al juego. No le importó que mi padre sufriera la peor decepción de su vida y prefirió fugarse con una modelo que conoció en un viaje que hizo a Europa. Ambos pensaban fugarse y tuvieron un accidente en carretera. Poco después me enteré que esa mujer era quien había propuesto la fuga, dejando a un hombre a unas semanas de su boda. La pareja perfecta para mi hermanito.

"Tu hermano es un buen ejemplo de lo estúpido que te convierte el amor". ¿Qué? Parpadeé ligeramente. Estaba tan metido en mí que no supe en que momento se levantó a llenar nuevamente los vasos. "Huir para vivir una aventura". Se burló y yo no dije nada.

"Zafiro solo estaba encaprichado con la modelito". Dije con desprecio. La vi arquear una ceja, deteniéndose en tu labor y soltó una risa.

"Jamás pensé presenciar el día en que Diamante Black se expresara mal de una mujer". Camino hacia mí nuevamente, entregándome mi bebida. "Casi me alegro de volverte a ver". Sonreí con desdén mientras negaba.

"A ti no te tengo contenta con nada". Dejó de beber y abandonó el vaso en la mesa. Sonrió divertida y cruzó las piernas con sensualidad.

"¡Claro que sí!". Dijo antes hacerse a un lado el flequillo dorado y dejarme ver su mirada divertida. "Sígueme contando la encantadora historia de amor de tu hermano". Sonreí sin ánimo. Realmente ella ha cambiado. Antes hubiera defendido a Zafiro a capa y espada. Hoy parece encontrar divertida la estupidez que lo llevo a la muerte.

"Conoció a una modelo en Europa". Comencé sin ánimos. "Se vieron, se acostaron…decidieron tener una aventura a pesar de que ella estaba comprometida. Poco después tomaron la absurda decisión de fugarse y no hacerle frente a nadie y mejor utilizaron como medio unas patéticas cartas". Sonrió un poco y yo suspiré. "Al año, más o menos…tuvieron un accidente y ambos murieron". Concluí y ella suspiró.

"Me alegro tanto de que me hayas despreciado". La vi de forma sorprendida. "La historia de tu hermano pudo ser la nuestra"

"Esmeralda no…". Me callé de pronto al sentir su mirada fría sobre mí. Nunca había mencionado a mi esposa frente a ella tan directamente. Ni siquiera ella merece el trago amargo. "Ella no es tan buena persona como el prometido de la modelo". Dije y tu mirada se transformó interesada mientras tomabas el vaso de la mesa.

"¿Ah si¿Por qué lo dices¡Ya sé! Era miembro de la ONU". Dijo burlonamente y yo sonreí mientras negaba.

"Él se hizo cargo de los gastos funerarios de esa mujer. Creo recordar que era un pintor, escultor o no sé…solo sé que era artista. No entiendo que pudo verle a Zafiro siendo un Don nadie y sin tener nada más que una cuenta mensual". Dije sin entender.

"Supongo que ese artista era mejor partido que tu hermano". Murmuró jugando con el vaso.

"Lo era, lo es…ni siquiera lo conozco. Su apellido me suena…Kou creo que…"

Me callé al ver como el vaso con el que jugabas caía de tus manos y te manchaba el pequeño short que llevabas, blusa incluida. Me puse de pie y caminé hacia ti, ayudándote a juntar los pedazos de cristal que estaban sobre el suelo.

"Maldición". Susurró desconcertada y me puse de pie, dejando los cristales sobre la mesa. Tomé su barbilla y eleve su rostro, viendo su mirada esquiva.

"¿Qué te pasa?". Pregunté y esquivó mi contacto.

Caminó hacia una de las habitaciones del departamento. Lo más seguro es que para cambiarse. Cerró la puerta y yo me senté en donde ella había estado sentada, teniendo cuidado de no mancharme. ¿Por qué se habrá puesto así? Escuché el sonido de mi celular y lo tomé, viendo el número y suspirando antes de colgar sin responder.

Me recargué en el sofá sin ánimos.

La plática que yo esperé tener, no es como la imaginaba. ¡Incluso Zafiro y su amante se infiltraron en nuestra plática! Eché la cabeza para atrás, sintiendo un profundo deseo de desaparecer y alejarme de todo esto. Si ella me lo pusiera más fácil…estoy seguro de que yo no me sentiría tan mal como ahora. Pero parece que ni siquiera a mí me toma en serio. Me enderecé en cuanto escuché la puerta abrirse y fruncí el entrecejo al ver que estaba cambiada como si fuera a salir.

"¿Saldrás?". Pregunté y asentiste ausente.

"Tenía que ir a un lugar desde hace mucho tiempo". Me puse de pie y ella se detuvo al tomar sus llaves. "Lamento que no hayas encontrado las respuestas que buscabas Diamante. O tal vez ya lo hiciste, pero te niegas a aceptarlas". Sonrió de lado y yo me acerqué lo suficiente como para que la diferencia de estaturas resaltara.

"No creo que hayas olvidado lo que un día pasó entre nosotros". Sonreíste, pero no te alejaste a pesar de que estamos demasiado cerca.

"Nunca he dicho que lo olvidé". Aseguró y sonreí. "Pero al contrario que tu…yo sí lo superé". Bajé la mirada y cerré los ojos de manera cansada.

"Eso era todo lo que necesitaba escuchar". La solté y con sorpresa la vi sonreír con suavidad. "Creo que es tiempo de que me vaya". Dije suspirando.

Cuando menos lo pensé, tus brazos estaban alrededor de mi cuello y tus labios estaban sobre los míos. Saben exactamente igual que la primera vez. Deliciosos. Te tomé fuertemente de la cintura, apropiándome de tu boca y deslizando mi lengua sobre tus labios con fuerza. Siempre serás la mujer que más ame en el mundo. Incluso en este momento, teniendo la vida que cualquier hombre quiere…me doy cuenta que te sigo amando. A pesar de todo, tus besos siguen teniendo ese efecto en mí. Me hacen olvidar y dedicarme únicamente a ti. Y por la manera en que me respondió, tal vez ella tampoco me ha olvidado.

El beso terminó y te separaste de mí. Me paseé la lengua por mis labios, recordando el cosquilleo que me dio tenerte cerca de mí una vez más y la vi sonriente. En cambio ella, me veía con satisfacción. Tomó mi mano y la apretó.

"El que te haya superado no quiere decir que dejaré que tu hagas lo mismo". Su voz sonó dulce, pero sus palabras eran peligrosas. "Me sigues amando como hace tanto tiempo; pero lo más triste es que ahora, seguramente, tienes la patética ilusión de que yo te sigo amando también. Pero te equivocas…". Sonrió y elevó mi mano hacia la altura de su cuello. "Solo quiero que siempre me recuerdes…y te des cuenta de que por tu culpa, soy la mujer más vacía del mundo". Besó mi mano y la soltó bruscamente.

El amor es una simple ilusión…

Las palabras que mi padre me dijo después de aquella maldita cena nunca se me han podido olvidar. Pero tienen sentido. Al menos, para ella lo tienen; para mi no. La sigo amando y la amaré hasta mi último respiro. Por un instante pensé que ella realmente me seguía amando, me cruzó por la mente que la mujer que vive en mis recuerdos y esta tatuada en mi alma, todavía existe. Pero ella tiene razón…ya no existe.

"El pasado siempre nos va a perseguir Diamante". Volvió a hablar, pero yo apenas y la escuchaba. "Pero yo no estoy dispuesta a dejar que me encuentre". Una vez más la sentí acercarse a mí, pero esta vez, beso mi mejilla con suavidad y lentitud. "No te odio". Murmuró sobre mi mejilla y su cálido aliento se coló hasta mi oído. "Pero tampoco te quiero"

"Te soy indiferente". Murmuré y se separó de mí, viéndome inexpresiva.

"Sí"

El amor es una simple ilusión…

Asentí a la nada, comprendiendo cada palabra que acababa de salir de sus labios. Indiferente. Aunque no lo parezca, esa simple palabra duele más que nada en el mundo. Mi mirada se centró en sus ojos, brillantes y profundos.

"Te quiero". Susurré y ella me sonrió de lado con pena.

"Yo no"

"Lo sé"

Así como también sé, que ya no tengo absolutamente nada que hacer aquí. Me di la vuelta y salí de aquel departamento de prisa. Ni siquiera esperé a que el elevador abriera y tomé las escaleras con rapidez, yendo a mi auto de inmediato.

Subí y vi por última vez el edificio donde vivía antes de arrancar rumbo al hotel. Debí suponer que después de tanto tiempo, esta sería la respuesta a tantas dudas en mi cabeza. Ser feliz no significa nada si no estás con la persona correcta. Esmeralda podrá amarme con toda su alma, pero yo no siento lo mismo. Un simple cariño secundario por ser la madre de mi hijo. Un cariño insignificante comparado con el amor que le tengo a la mujer que rechacé hace años y que hoy, ella acaba de rechazarme.

Me detuve en un estacionamiento. Oculté mi rostro entre mis brazos y sentí el salado sabor de mis lágrimas deslizarse sobre mis mejillas hasta mis labios. Tragué saliva con fuerza antes de apretar los nudillos con fuerza. ¿Así se sintió ella cuando la desprecié? Es la sensación más dolorosa que he sentido en mi vida. La sensación de amar a alguien y saber que para esa persona eres un simple conocido; uno más en este enorme mundo.

El amor es una simple ilusión…

Sentí mi labio inferior temblor al recordar esas palabras de nuevo y me enderecé del asiento, limpiando mi rostro de manera rápida y viéndome en el espejo retrovisor.

"El amor es una simple ilusión…". Murmuré viendo mi reflejo. "…si uno no sabe cuidarlo". Hasta este día, he comprendido lo que mi padre quiso decirme.

Encendí nuevamente el auto y me dirigí sin detenerme una sola vez. Al llegar al hotel subí directamente hacia mi habitación sin detenerme en recepción a pesar de ver de reojo las señas que me hacía un hombre. Abrí la puerta de mi suite y de inmediato sentí como algo golpeaba mis rodillas. Agaché la mirada y sonreí al ver un cabello plateado totalmente revuelto, abrazándome con fuerza las piernas.

"Veo que regresaron temprano de su paseo". Dije mientras tomaba en brazos a mi hijo y caminábamos hacia la sala.

"¡Sí! Es que mi mamá dijo que no era muy divertido si tu no estabas con nosotros". Ligeramente vi a Esmeralda, quien estaba recargada en el marco de nuestra recámara y sonrió un poco. De nuevo vi a mi hijo y como siempre me sucede cuando lo veo, sonreí. Es una copia exacta de mí.

"Prometo que cuando regresemos a casa, saldremos los tres". Dije con una sonrisa pequeñísima a comparación de la que tiene mi hijo en estos momentos.

"¡¿Oíste mamá?! Papá nos llevará de paseo cuando regresemos. ¡Ya quiero volver!". La voz emocionada me hizo sonreír y ponerme de pie.

"En ese caso¿Qué te parece si nos vamos al aeropuerto?". Propuse y él no espero ni un segundo antes de salir corriendo a su habitación.

"Pensé que querías pasar al menos un día completo en la ciudad". Volteé a ver a Esmeralda, quien me veía con sorpresa y negué. Esmeralda es realmente preciosa, por dentro y fuera. ¿Por qué no puedo sentir por ella ni siquiera ternura?

"Tuve suficiente". Contesté caminando hacia la recámara y pasando de largo de con ella.

Tomé la maleta que estaba dentro del armario y comencé a sacar algunas cosas que habíamos colgado dentro de los cajones. Esmeralda sigue aquí. Pero no dice ni hace nada; solo me observa. Un día tendré que decirle que odio que me observen tan fijamente. Pensar que solo soporto la mirada de Serena hace que me sienta deprimido.

"¿Es cierto?". Preguntó, pero ni siquiera la miré. "¿Saldrás con nosotros?". Volvió a preguntar más específica y yo suspiré, cerrando la maleta y viéndola fijamente.

"Quiero convivir con mi hijo un poco más". Aclaré y vi la desilusión en sus ojos. "Jamás te he mentido acerca de nuestra relación Esmeralda". Le recordé y ella asintió con una pequeña sonrisa.

"Lo sé…no te preocupes". Me dio un suave beso en la mejilla y salió rumbo al cuarto del niño.

A pesar de saber el daño que le causo, no me siento culpable. Siento resentimiento hacia ella por haber sido cómplice de mi madre. Cuando me case con ella la odiaba por haberme engañado y haber aceptado la ayuda de mi madre, pero creo que con el tiempo me di cuenta de que no valía la pena odiarla. Simplemente me es indiferente lo que ella sienta hacia mí. Sé que se siente culpable; lo veo en sus ojos cuando me ve a solas en el despacho o con la mirada perdida mientras doy un paseo por los jardines a media noche. Pero cada quien tiene un castigo y ella esta teniendo el suyo.

Suspiré y mi vista se posó en el enorme ventanal que me dejaba apreciar la escandalosa ciudad mientras la tarde comenzaba a caer para todo el mundo.

Caminé hacia el cuarto de mi hijo de nuevo, deteniéndome en la puerta y notando como su pequeña maleta estaba en su suelo y tanto él como Esmeralda se ponían de pie, listos para regresar a casa.

Pedí que alguien bajara por las maletas y las subiera al auto mientras yo pagaba la cuenta del hotel. Una vez hecha me fui directo al auto y me puse el cinturón de seguridad, siendo imitado por mi hijo al instante. Esmeralda rió y yo arranque rumbo al aeropuerto.

El tráfico es horrible.

Ladeé mi cabeza al ver que nuevamente me había tocado un alto y suspiré, oyendo como un auto se ponía a nuestra altura. Me giré como pocas veces suelo hacer y el aire se me fue al ver a Serena conduciendo el auto. Quizás sintió mi mirada o fue instinto, pero ella volteó y me vio con indiferencia. Pronto, su mirada se fue hacia la ventana trasera de mi coche y sonrió. Por el espejo vi como las mejillas de mi hijo se sonrojaban furiosamente y nuevamente volteé a ver a Serena, pero ella seguía viendo al niño.

"Ya cambió Diamante". Escuché la voz de Esmeralda, por lo que aceleré aún cuando era lo último que quería hacer.

Noté que Serena había dado vuelta y suspiré.

"¿Viste papá?". Escuché la voz de mi hijo y Esmeralda se volteó a verlo curiosa.

"¿Ver qué?". Preguntó con dulzura.

"A la mujer". Dijo él con obviedad y me vio. "¿Verdad que era muy bonita papá?". Sonreí. "Y me sonrió". Dijo emocionado.

"¿De verdad? Mmm… ¿Era más bonita que yo?". Por el espejo vi el rostro nervioso de mi hijo y sonreí de lado.

"No mamá". Respondió dándole una sonrisa inocente.

Esmeralda pareció satisfecha y se volteó de nuevo en el asiento, por lo que una vez más vi a mi hijo y al hacerlo vi como me guiñaba un ojo con complicidad. Sonreí y le regresé el guiño.

Parece que alguien más comparte mi opinión. Tal en unos años…si tenga a quien contarle mi historia.

-

-

-

¡HoLa!

Ay, pensé que jamás acabaría este capítulo. Ok, sé que hay millones de dudas, lo sé…lo veo en sus miradas n.n Jajaja. Primero que nada, quiero aclarar ciertos puntitos: Obviamente, el Kou que se ha mencionado en el capítulo es Seiya, el próximo capítulo será muy intímo por lo que tratará y no por lo que habrá :P Pervertidillas n.n Bueno, segundo…ojalá que no se hayan decepcionado por el capítulo ni por el comportamiento de Serena, ya que créanme, hay cosas que son muy complicadas de explicar. Cuando alguien te desprecia o te hace menos…poco a poco dejas cualquier tipo de sentimiento positivo que tengas. Bueno, depende de la persona xD

Otra cosita…Tardé en actualizar porque no hallaba como terminar el capítulo, además de que hoy entré a la Universidad y me dijeron que las matemáticas serán mis mejores amigas de ahora en adelante T.T ¡Con lo mala que soy para los números! Pero tranquilas, que seguiré andando por aquí n.n

Y como se dieron cuenta, al final hasta el titulo cambie...es que mejor le queda ese titulo al capitulo siguiente n.n Créanme n.n

Bueno, bueno…también quiero darles las gracias a todos ustedes por el enorme apoyo que me han estado brindando; a mí y al fic T.T ¡Gracias! Y gracias a todas las que me felicitaron por mi cumple y a las que mandaron postales a mi mail ;) Graciasss n.n

Resuri-chan…Mina202...Karenina…Nanamy Kou…3rill Cullen…SeiyaySerenity22…Emi Black Poe…Sra- Kou…PrincesaTsukinoKou… BruhE… Sashenka18...SWEETANGELA…Rosy…Meiko-sama…Mely Kou…Kirly-san…Carrie…Jesi…Maria e…Nisha chan Kou…Mar1tza…Princess TsukinoKou…Cover…Tsuki Ai Kou…Monval1101…Sra- Kou…a-greench…Sailor Venus Healer…Isabella Kou…

Si no tuviera que estar haciendo tarea de matematicas ahorita, les contestaria una hoja del World a cada una, pero no puedo. Una disculpa a todas u.u

Por cierto, una gran noticia que quiero compartir…el Foro: "El destino de una estrella" Es el Foro número 1 en español y de sailor Moon. Gracias a todas ustedes que han participado y ahora esperemos rebasar os 1000 post ;) saben que podemos y ya casi lo hacemos xD Felicidades a todas :)

Me voy y les aseguro que la próxima semana tendrán capi, ya que la próxima semana tengo semana libre y solo esta semana de curso. ¿Cuatas veces he dicho semana O.O? Jajaja Adiós! Hasta la próxima semana Jajaja xD

Saluditos a todas n.n

VkM

P.D: Si dejan review…yo rezaré por ustedes O.O Jajaja es que ya no sé con que más sobornarlas ToT