¡Holaaaa pequeños zombies!
Siento no haber actualizado este fin de semana, pero ya sabéis lo que pasa en las fiestas mayores de los pueblos... te lías y te lías y comes algodón de azúcar y etc... así que con un leve retraso aquí tenéis el nuevo cap, que creo que es bastante interesante y si me dais mucho amor, puede que pronto publique el siguiente que se os va a FASCINAR ;)
Sin más que añadir,
¡A leer!
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Rizzle -.
Capítulo 11 - Executive Decisions (Decisiones Ejecutivas)
- Habla con él. – le dijo Alec Mercer a Hermione, una semana después de analizar los datos de la resonancia magnética por los que habían arriesgado la vida para recoger – Porque ahora sabemos que nos oye.
Así que se hizo un hueco para ir a ver a Ron todos los días, ocasionalmente dos veces, durante al menos media hora en cada ocasión. Hermione no era la única. Honoria a menudo estaba allí al final de las mañanas.
Padma era otra visitante frecuente, ya no le hacia los chequeos rutinarios ni le administraba los medicamentos en silencio. Le contaba a Ron el día, se quejaba que Mercer ensuciaba los laboratorios y que Scrimgeour era un paciente inesperadamente cascarrabias. Harry estaba cada vez más preocupado de que todo el mundo empezara a utilizar a Ron como un cautivo consultor sentimental. Una vez, Hermione incluso encontró a Felix Wallen sentado al lado de la cama de Ron, leyendo en voz alta algunos fragmentos de Terry Pratchett (puntos extra por hacer todas las diferentes voces de los personajes).
En cuanto a Hermione, le decía a Ron que Draco Malfoy se había unido al equipo y el cómo a solo una semana de haber empezado a trabajar en el laboratorio, Malfoy estaba a punto de aumentar satisfactoriamente los efectos del ReGen. Esa era la tarea más apremiante que tenían. Sin una regeneración más efectiva y duradera, incluso la producción exitosa del D.R.A.C.O carecería de sentido.
Lo que Hermione no le dijo era que a Malfoy le había tomado apenas cincuenta y tres horas crear el nuevo lote de prueba de ReGen. Padma lo había cronometrado, bromeando. Dejó de ser divertido después de las doce primeras horas cuando Malfoy se negó a retirarse por la noche y sólo salía de su esquina asignada del laboratorio para comer o asistir a las llamadas de la naturaleza. Hacia el final del segundo día Padma se preocupaba de que fuera a colapsar por agotamiento y requerir atención médica ya que nadie en la casa podía prescindir de él a esas alturas.
Malfoy la ignoró.
Al tercer día, Kate McAlister intentó intervenir, quejándose de que estaba monopolizando el valioso equipo. Él no le dijo ni una palabra, sino simplemente le hizo un gesto hacia la pantalla de ordenador en la que estaba analizando una visualización de la imagen microscópica del suero de regeneración reconstruido.
Momentos después, una McAlister con los ojos muy abiertos se había dirigido hacia Hermione y Padma, diciéndoles que era necesario: "¡Dejad solo al hombre que haga su trabajo!"
El lote de prueba se sintetizó poco tiempo después de eso, y fue Hermione quién se lo suministró a Ron. No había demasiado tiempo para hacer pruebas, ya que la dosis inicial del ReGen que le dieron a Ron estaba en las últimas. La mejora de su estado fue un feliz resultado final. Sin embargo, se requería más trabajo para el suero, pero ya no era una cuestión de si eran capaces de perfeccionarlo, sino de cuándo.
Había mucho más que contarle a Ron.
Hermione le explicó cómo Harry y Ginny, con la ayuda de Neville que estaba fuera de las instalaciones, se habían hecho cargo de la gestión de la isla de Taransay y los demás refugios del Reino Unido con el fin de darle un tiempo adicional a Scrimgeour para que se recuperara de la anemia. Por el contrario (y para su enorme culpabilidad), Hermione casi había recuperado su habitual condición física, a excepción de una leve cojera que tardaría un poco más en desaparecer. Había un montón de otras cosas de las que culpabilizarse si uno elegía revolcarse en ese particular lodo.
Diecisiete muggles y tres magos habían muerto en el ataque a Taransay.
Y lo verdaderamente preocupante es que realmente había sido un ataque. No había sido un desafortunado accidente que una horda de zombies de alguna manera se hubiera tropezado con una barcaza y fueran, sin saberlo, arrastrados por la marea hasta Taransay. Harry no quería hablar de ello, por lo que Ginny hablaba por él. Ella les contó las hogueras que habían encendido para quemar a los muertos, el olor que persistió durante varios días, seguido de un penetrante y profundo silencio. Durante un tiempo, incluso los niños – previamente resistentes por la inocencia y felizmente ignorantes – habían olvidado como sonreír o reír. Lo que pasó en Taransay no debería haber sido posible. La gente quería respuestas y lo desconocido alimentaba sus miedos.
- Por esa razón, los datos del escáner fueron tan oportunos. – le dijo Hermione a Ron, quien estaba sentada con las piernas cruzadas sobre una silla junto a la cama. Era muy tarde. Vestía un descolorido pijama de franela a cuadros, zapatillas de estar por casa y un chal de Aisha Malik sobre los hombros. Se estaba más caliente arriba, porque la abundancia de hormigón en el sótano tendía a atrapar el frío.
- Hemos descubierto que la infección afecta a la gente mágica de manera diferente. Por si sólo el análisis de sangre nunca nos lo habría dicho. Teníamos que mirar en el interior. En el interior de tu cabeza. – le explicó Hermione a Ron, tocando con dos dedos su sien – Parece ser que las brujas y los magos no se convierten en zombies en el sentido tradicional de la palabra. Mercer especula que son capaces de retener más funciones cognitivas. Pueden razonar, en cierta medida. Lo que significa, básicamente, que pueden recordar, trazar, planear. – Hermione levantó las rodillas hasta el pecho y las abrazó – Cooperar.
Ese fue un descubrimiento importante. Y en retrospectiva, eso explicaba la aparente imprevisibilidad de ciertos encuentros con los Infectados, por no hablar de las recientes observaciones que Hermione había hecho de las ideas y venidas del zombie con la sudadera roja. El hallazgo había sido transmitido a los demás países infectados, siendo recibido principalmente con escepticismo, seguido de una nueva oleada de desconfianza y cierta culpa dirigida a la gente mágica.
Nadie se sorprendió demasiado por eso.
Cuando ya no hubo más que decir, cuando Hermione hubo alisado las mantas que Honoria Cloot le había proporcionado meticulosamente y cuando sostuvo la mano de Ron en un firme apretón, finalmente, Hermione le dedicó las buenas noches y cerró la puerta de la celda detrás de ella, había luna llena otra vez, lo que significaba que el hombre lobo residente ocupaba la segunda celda.
Esa vez, el doctor Felix Wallen estaba despierto. Era imposible no verse afectada ante la imagen de doscientos kilos de un auténtico monstruo, incluso si los ojos que la observaban, todavía reconocibles, pertenecían al microbiólogo de suaves modales. Su mirada era azul y siniestra mientras ella se detenía a saludarlo. Renunció a quedarse a dos patas, agazapado con las cuatro y se retiró hacia atrás a las sombras de la celda, hasta que todo lo que pudo ver era una silueta sacada de cualquier pesadilla de un niño. Al parecer había muchas de esas por los alrededores.
Hermione captó la indirecta y continuó hacia las escaleras. Dirigiéndose directamente a los laboratorios.
Una luz aún seguía encendida.
De acuerdo con Harry, quién revoloteaba por los laboratorios durante el día como una mamá pato sobreprotectora, Malfoy había conseguido dormir un poco (cuatro horas), se había dado una ducha y un afeitado y, que después, había continuado donde lo había dejado. Harry tenía una resistencia impresionante, pero ni siquiera él era capaz de permanecer despierto durante días y días. Había sido relevado en el turno nocturno por la Debutante para "vigilar a Malfoy".
La agente Kent estaba en el escritorio de Padma, con sus largas piernas apoyadas sobre la superficie de trabajo. Estaba sentada en una silla, girando ligeramente de un lado a otro. Al otro lado de la estancia estaba Malfoy, trabajando de espaldas a Kent.
- Deberías estar durmiendo. Estás asignada para gestionar el siguiente turno en el laboratorio dentro de seis horas. – dijo la Debutante, sin preámbulos. Kent logró evitar referirse a Hermione por su nombre. Hermione no podía decir si era un esfuerzo concentrado o sólo una parte del abrasivo estilo comunicativo de la agente Kent.
- Sé cuándo estoy asignada. Yo hice la lista. – respondió Hermione – Ahora, me gustaría hablar con nuestro invitado.
Había habido algunos progresos, supuso Hermione, ya que habían dejado de referirse a Malfoy como "el Sujeto" a raíz de la ayuda que había prestado en la misión del Hospital Welwyn. "El Invitado" era otro eufemismo de su elección. Además, Kent no debería tener los pies sobre el escritorio de Padma, donde había muestras, equipamiento y notas, todo meticulosamente organizado.
Kent debió haber captado la mirada de desaprobación de Hermione, porque retiró los pies de la mesa.
- Adelante, aunque seguramente encontraras que es casi tan hablador como un mueble.
- Claramente nunca te has encontrado con los muebles de Hogwarts. – murmuró Hermione – Y gracias, yo me hago cargo ahora.
La Debutante entrecerró los ojos. También podía estar dedicándole un vistazo al rústico pijama de Hermione.
- Quieres que espere fuera. – era una declaración.
La sonrisa en respuesta de Hermione fue estrecha.
- Por favor.
Transcurrieron unas cuantas respiraciones pesadas. Kent se encogió de hombros.
- Bien. Grita si me necesitas.
- Gracias, estoy segura que no será necesario.
Kent se fue, pero no se marchó muy lejos. Hermione podía verla parada a las afueras del escarchado cristal de las puertas dobles del laboratorio y una irritada Hermione tuvo que admitir que se alegraba ligeramente de su presencia. Había visto a Kent en funcionamiento y era consciente de que había sido el propio Richards quien la había entrenado. Por mucho que a Hermione no le gustara, Grimauld Place necesitaba tanto a Kent como al Vaquero.
Hermione se acercó a la estación de trabajo designada a Malfoy. Era – observó Hermione con diversión – la antítesis a la estación de trabajo de Alec Mercer, la cual estaba repleta de envoltorios de comida basura y latas vacías de refrescos. Cosa que hacía a Padma subirse por las paredes.
Otra cosa que molestaba a Padma era la descarada negativa de Malfoy a usar la común bata blanca del laboratorio. Sus constantes recordatorios respecto a la contaminación, la higiene y las reconfortantes comodidades del uniforme cayeron en oídos sordos. Malfoy no estaba ahí para reconfortar a nadie. Hacia lo que quería, dentro de los estrechos parámetros que se le habían impuesto. Esa noche, iba vestido con los mismos pantalones militares negros y con una de las poco desgastadas camisas de Harry; una color gris pizarra, de algodón, con botones y más formal de lo que Harry deseaba o requería.
Él no reconoció su presencia, por lo que se aclaró la garganta y pronunció su nombre.
Al oír su voz, levantó la mirada de su posición, mirándola, pero sin verla. Su cabello estaba notablemente más largo ahora. Tenía una incipiente barba rubia oscura, sombreando sus ángulos y palidez. Su rostro tenía la intensa seña de una devoradora concentración. Hermione observó la ligera frustración y la obligación en su forma más aguda cuando la solución a un enigma estaba simplemente al alcance… teniendo que escoger si añadir otra metafórica pieza de Jenga a una teórica e interrogante torre oscilante.
La mente de Malfoy estaba en otros muchos lugares.
E irónicamente, incluso cuando Hermione reconoció su propia capacidad de ser exactamente así ocasionalmente, en ese momento, no lo conocía. No había historia entre ella y esa particular versión de aquí y ahora de ese Draco Malfoy; ese hombre que había logrado ganarse la experiencia en investigación médica muggle, mientras huía de las autoridades mágicas británicas. Y para su creciente inquietud, Hermione se percató que aplicando cualquier ausencia de historia con este Malfoy significaba que, si bien sus motivaciones eran sutilmente sospechosas, el propio Malfoy no era inherentemente detestable, ni repugnante, ni malvado. Añade a esto sus sorprendentes acciones en Welwyn y era un completo desconocido para ella.
A Hermione Granger no le gustaba desconocer conceptos o cosas que la intrigaban.
Era su naturaleza innata. Si consideraba que valía la pena conocer, entonces, se disponía a conocer. Reflexionó brevemente que le contaba a Harry esos inquietantes pensamientos, pero simplemente imaginar la expresión de horror en sus facciones fue suficiente para disuadirla. Harry no entendería las curiosidades que excavaban un agujero en su mente. Y una ironía más era que probablemente Malfoy si lo entendería. Hermione recordó lo que el Vaquero le había dicho antes de entrar en Welwyn.
"Lo diferente es interesante. Le gusta lo interesante."
Los primeros días cuando Hermione todavía estaba cicatrizando y cojeaba hasta el laboratorio para tomar su posición en el escritorio, el contacto con Malfoy había sido mínimo. No obstante, había notado su fría mirada mientras cojeaba con las muletas, sintiendo que se paraba en su pierna reposando o en el corte de la frente, haciendo balance de las heridas que (según lo que contaba Padma) lo habían empapado en la sangre de Hermione, hasta la piel. Aparte de en el serio interrogatorio de equipo por parte de Richards acerca de sus perturbadoras teorías de por qué había habido una granada enterrada en el interior de su espécimen de zombie, ni Hermione ni Malfoy habían mencionado ni una vez lo que había ocurrido en el hospital. Un sabotaje en el equipo era lo suficientemente difícil de contemplar sin considerar a Draco Malfoy.
Malfoy le habló en ese momento.
- ¿Qué? – preguntó, distraídamente.
Fue una respuesta nacida meramente de la impaciencia, nada más. No había usado su provocante tono de voz para sangre sucias. Podría haber contestado igual a Kate McAlister o Alec Mercer.
- ¿Cuánto tiempo vas a tardar en terminar con esto?
Se masajeó el puente de la nariz mientras respondía.
- Cerca de un día o dos. No soy tan productivo como lo era al principio de la semana.
Sí, bueno. El agotamiento tendía a hacer eso.
- Vas a desfallecer si no te tomas un descanso. – le dijo. Lo necesitaban trabajando a un ritmo constante y llevadero. No tenía nada de llevadero fundirse al acabar cada semana.
Y fue entonces cuando él desvaneció los pensamientos que preocupaban su mente. Ella pudo verlo, pudo ver como su solemne y neutral mirada era gradualmente remplazada por una mucho más astuta de ojos entornados, ese era el Malfoy con el que tenía experiencia; ese que la llamaba sangre sucia y le sonría como anfitrión de un concurso de sonrisas.
La miró hasta que el silencio se volvió incómodo.
Bueno, más incómodo de lo que tendía a ser todo a su alrededor. Y en serio, ¿podría todo el mundo parar de mirar fijamente su maldito pijama? Estaban en medio de un apocalipsis zombie, no en la London Fashion Week.
- ¿Qué? – le preguntó, un tono mucho más agudo que el que él había utilizado con ella.
El fantasma de una sonrisa se dibujó en su rostro.
- Tienes razón. El lote actual de suero parece estar funcionando por ahora. Weasley aguantará durante unos días más. – miró hacia el otro lado de la estancia, donde Kent había estado sentada minutos antes - ¿La Debutante tomando un descanso?
- Le pedí que esperara fuera.
- ¿Por qué?
Hermione sacó una silla y se sentó a horcajadas. Sintió una punzada en la parte superior de su muslo herido.
- Porque como la última vez, creo que estás dispuesto a negociar conmigo sin público alrededor.
La comisura de su boca se elevó. Se volvió de nuevo hacia su escritorio, guardando el trabajo que se encontraba actualmente en pantalla, antes de volver la atención a Hermione.
- Y dime, ¿qué tenemos nosotros que negociar?
- Quiero esas páginas que faltan, y como ya hemos comentado, recibirás un indulto oficial una vez entregues el lote.
- Creo que el acuerdo era, y cito, si nos ayudas, el Ministro anulará tu sentencia.
- Sí.
- Hay una posibilidad de que el D.R.A.C.O no funcione. ¿Entonces qué, sangre sucia? ¿Recibiré mi perdón?
- Por supuesto. Si nos ayudas sinceramente y no funciona…
- ¿Si nos ayudas sinceramente? – se mofó - ¿Y quién decide lo "sincera" que ha sido mi ayuda, hmm?
- ¡Todos! Yo, el equipo, Scrimgeour…
- Y te creo. Sin embargo, tú no tienes el voto de la mayoría, ¿verdad?
Eso era entonces, se percató ella, y se habría pateado a sí misma por no entender las preocupaciones de Malfoy antes. No confiaba en la táctica aprobación de Scrimgeour a su perdón. Pero Scrimgeour ya había dado su consentimiento, aunque a regañadientes.
Ah, pero había sido obligado a ello, ¿no? Harry y Hermione no habían solicitado su aprobación antes de meter a Malfoy en la operación. Claramente, había valido la pena, pero, aparentemente, la misericordia de Scrimgeour no era perciba por Malfoy como algo seguro. Hermione sentía un profundo aprecio por Rufus Scrimgeour. Sabía que Harry sentía lo mismo. Pero como el Vaquero, el Ministro tenía sus secretos y unos depósitos ocultos de inquebrantable crueldad. Tenía que serlo, para tomar las decisiones que tomaba.
Malfoy pareció leer su mente.
- Richards me sacaría la fórmula si tuviera la oportunidad. Sospecho que te ha ofrecido a ti como sugerencia. Y también sospecho que tú lo has rechazado.
Hermione guardó silencio.
- No por mí, estoy seguro. – él la estaba observando cuidadosamente, casi escudriñando su rostro - Más bien creo que no podrías soportar la idea de ser la responsable de la tortura de nadie.
- ¿Realmente no crees que se te vaya a conceder el perdón absoluto? – preguntó ella, volviendo al tema original.
- No, sangre sucia. No por lo que he hecho.
- ¡Sé lo que has hecho!
Él la miró fijamente, pareciendo repentinamente escéptico.
- Has tenido acceso a mi expediente, ¿verdad?
- Sí.
Sus ojos se estrecharon.
- Hmm.
- ¿Qué? – ahora estaba impaciente.
- Con la ayuda de Richards, puedes tener éxito extrayendo la fórmula original sangrándome, pero será complicado utilizar la misma "técnica" para conseguir que siga trabajando en ella. ¿Lo ves ahora?
Ella cerró los ojos por un momento, sintiendo el vértigo de la epifanía. Lo veía y veía lo dolorosamente ingenua que había sido sobre las motivaciones de la gente en el centro de este juego.
- Va a ser un lanzamiento escalonado de la fórmula. Y te asegurarás de que funcione en primer lugar. Por eso estás casi matándote por el perfeccionamiento del ReGen, porque el D.R.A.C.O no se soportará sin ello, y no confías completamente que Scrimgeour realmente te perdone tus crímenes pasados. – conjeturó Hermione.
Él no respondió; no era necesario. Tomó una hoja de papel y un bolígrafo de la mesa y se pasó un minuto escribiendo en él. Cuando terminó, se lo entregó a Hermione. Sus ojos acaramelados recorrieron rápidamente la ordenada y sesgada letra. Por supuesto, necesitaría que Kate McAlister confirmara sin lugar a dudas lo que estaba escrito en el papel, pero Hermione sabía lo suficiente como para entender lo que contenía. Era otra de las páginas que faltaba de la fórmula del D.R.A.C.O, la continuación de la primera página que le había dado a cambio de su primer baño.
Hermione parpadeó.
- Gracias.
- No quiero tu agradecimiento. – dijo él – Esto es un negocio, no una muestra de mi buena voluntad. Es el comienzo de muchas más negociaciones. Tendrás esta página y otra, esta misma noche. Después de conseguir lo que quiero.
- ¿Y qué es lo que quieres?
Oh Dios. Parecía estar pensando.
Elizabeth Kent la miraba como si hubiera perdido la cabeza. Hermione no podía culparla.
- ¡No! ¡Absolutamente no! ¡Estás loca si siquiera lo has considerado! ¿Te das cuenta que no habría nada que le impidiera matarte, cortar la correa y escapar?
Hermione había esperado eso. Se levantó la manga.
- Tienes razón. No puedo llevármelo en esta pequeña excursión si soy yo la que está atada a él. Así que… - desató la correa dorada que apareció en su muñeca y la sujetó a la de Kent.
Malfoy estaba apoyado contra la puerta, con los brazos cruzados, observando el intercambio con interés.
- ¿Qué estás haciendo? – exigió Kent.
- Si me empujara por un acantilado o algo así, la cuerda se mantendría intacta y así podrías rastrearlo, ¿no?
¿Qué podía decir Kent? ¿No? No iba a decir que no, porque la alternativa sería permitirle a su valioso prisionero los medios para una huida permanente. Malfoy podía matar a Hermione y huir, pero sólo sería temporal, siempre que la correa estuviera intacta. Siempre lo encontrarían, no importaba dónde fuera. Y cuando lo hicieran, era una garantía de que cualquiera que fuera la misericordia táctica de Scrimgeour pasaría a ser historia.
Kent frunció el ceño mientras Hermione ataba la correa.
- Esto es un error. – insistió – Estás siendo imprudente, con lo que no te pertenece.
- La maldita fórmula tampoco nos pertenece a nosotros. Estoy trabajando en cambiar eso. Si alguien tiene una idea mejor que no haga más daño que bien, que me lo haga saber. – Hermione puso con fuerza la hoja suelta que Malfoy le había dado en las manos de Kent – Dásela a la doctora McAlister por la mañana. Ya tiene la primera página. Tendrá otra cuando vuelva.
- Voy a tener que informar de esto.
- Eso esperaba, Agente Kent.
Hermione ya había tomado a Malfoy por el codo, dirigiéndolo hacia las escaleras, hasta la cocina. Tendrían que coger rápidamente lo que pudieran llevarse, antes de que Kent corriera a acusarlos a Scrimgeour o Richards.
Seleccionó dos manzanas; ambas verdes, un poco de queso duro, pan de molde y dos botellas de ginger ale. Lo metió todo en una bolsa de tela que colgaba en la despensa y, entonces, se paró en mitad de la cocina.
- ¿Preparado?
Le tendió la mano a Malfoy, esperando que le ofreciera su muñeca, como toda aparición conjunta requería. Él la miró con una expresión de desconcierto y, podría haber sido su imaginación, pero pensó que parecía estar un poco impresionado.
Y era alto, Merlín, se alzaba sobre ella. Empujarla por un precipicio, en caso de que optara por hacerlo, no le supondría ningún problema en absoluto.
No le ofreció su muñeca, pero la tomó de la mano en su lugar; un agarre fuerte, cálido y árido. Eso la descolocó un poco, pero no lo suficiente como para distraerla a la hora de aparecerse justo en mitad del campo de Quidditch de Hogwarts. Deseaba sinceramente estar vestida con algo que no fuera su viejo pijama y sus raídas pantuflas.
Guaaau... ¿que os ha parecido este pedazo de capítulo? ¿Os sorprende que los zombies que antes eran magos sean diferentes, más evolucionados? ¿Y el Dramione qué? Se huele la tensión en el ambiente... saltan chispas entre los dos, estáis deseando el siguiente capítulo, ¿verdad? Pronto... ;)
Espero que hayáis disfrutado de la lectura.
¡Un besoooo!
Respuesta a los reviews sin cuenta:
Lectora en las Sombras: ¡Hola guapaaaa! Te entiendo perfectamente, yo también estoy bastante saturada de cosas con los estudios y todo eso, aunque siempre me dejo un hueco en el día para seguir traduciendo. Pero sí, estos últimos capítulos han sido bastante infartantes jejeje Me alegro que te hayan gustado y en cuanto a la traducción, para ser sincera no me está costando tanto como pensaba que lo haría, no sé porque si es que estoy acostumbrada a ver y leer este tipo de cosas o que... xD Y gracias por tus palabras, realmente infunden ánimo a seguir ^^ Y en cuanto a Hermione, la verdad es que en todas las historias que suelo traducir/leer nunca es una princesita en apuros que necesita a los hombres para nada. Si no te has leído las traducciones de "Lady of the Lake" y "Tourncat" te las recomiendo muy mucho ;) Eso sí, el Draco de está historia tiene todo lo que me gusta de Draco súper potenciado y es fascinante, así que... ¿Qué te ha parecido este encuentro entre ellos? Sólo puedo adelantarte que el siguiente cap es totalmente dramione :D Espero que hayas disfrutado del capítulo y que haya resuelto algunas dudas respecto a los zombies y no vemos prontito en el siguiente, ¡besoteeeees!
SALESIA: Sííí, menos mal que FF ha decidido volver a funcionar con normalidad porque me estaba estresando ya un poquito, el otro día volvió a fallar ligeramente pero a la hora o así ya se había solucionado... a ver que pasa hoy xD En cuanto al tema de la granada no te voy a decir nada, simplemente que en el capítulo del hospital podría haber una sutil (muy sutil pista) de quien podría ser el supuesto saboteador, pero no digo más, además en pocos capítulos sabremos algo ;) Y bueno, ¿que te ha parecido la explicación que han dado de los zombies magos en este capítulo? Eso explicaría algunas cosas y además lo hace todo aún más complicado, porque a simple vista no deben diferenciarse un zombie mago de un zombie muggle, ¿no crees? Espero que te haya gustado el capítulo y sé a ciencia cierta que el siguiente te va a encantar sin lugar a dudas, así que espero que estés impaciente por leerlo jojojo ¡Muchos besotes y abrazotes zombificados de zombie mago!
Daenerys Black: ¡Hoolaaaaa! Me alegra mucho que te haya gustado y enganchado la historia, la verdad u no es una historia que se sula ver a menudo de HP por eso quería traducirla, además que soy una fanática de los apocalipsis zombies jajajaja Y sí, creo que este Fic tiene uno de las mejores caracterizaciones de Draco, tiene potenciadas todas sus mejores facetas. Bueno espero que disfrutes del capítulo y no creo que tarde en actualizar jeje ¡Un abrazoo!
