Disclaimer: La Trilogía "Los Juegos del Hambre" y sus personajes no me pertenecen, solo soy una fan con suficiente imaginación como para inventar locuras, no recibo ni un centavo. Esta historia participa para el reto propuesto por LizethMellark en Pidiendo teselas del foro "El diente de león".
¡Alerta! Es una historia extraña llena de blasfemia literaria comparable a una mala adaptación cinematográfica. De ante mano te advierto, es Finnis, no llegues al final solo para enviarme al Árbol del Ahorcado ¿sí? Muchas Gracias.
.Capítulo 11.
~KATNISS POV~
Me quedo quieta, a la espera. Espero verlo volver y decir que es una broma, en su lugar oigo el portazo que da al entrar en su habitación. Estoy petrificada, simplemente tratando de recuperar mi respiración y el pulso normal de mis latidos. Pasan los minutos antes de que notara lo helado que tengo el cuerpo. Me pongo en pie y cierro la ventana. Me meto en el cuarto de baño y al verme al espejo descubro lágrimas cayendo por mis mejillas. Suspiro y maldigo en voz baja. Algo hice mal, muy mal para que él me deje de esa forma. Me doy una ducha rápida para quitar de mi piel el sudor del ejercicio y me visto inmediatamente.
Espero otro rato a que aparezca pero no ocurre. Abro la puerta del cuarto, no está allí. Toco algunas veces a su puerta pero no abre, no responde a mis llamados. No es un bonito momento para jugar con mi paciencia, no realmente. Debo haber hecho algo muy grave. Bajo las escaleras y me preparo un té. No tengo apetito así que evito la cena que ha dejado Lara en la nevera. Mientras el agua se calienta pienso en que debería hacer ahora.
— ¿Qué se supone que haga?
— Luchar — doy un respingo, hace tiempo que algo así no ocurría.
— No…
— Hola Katniss.
— No existes, estás muerto — me abofeteo pero sigue ahí, sonríe con calidez — Peeta…
— No, pero es mejor que hablar sola ¿Verdad?
— Vete…
— No huyas de Finnick preciosa.
— Él huyo de mi — estoy hablándole a una alucinación.
— ¿No te paraste a pensar que quizás él tiene sus propios temores?
— Es Finnick Odair…
— Es una persona — extiende su mano hacia mí y me alejo, da igual no podría tocarme — todos tenemos miedos… Pelea por él no sigas tu camino como lo hiciste conmigo.
— ¡VETE!
Cierro los ojos con fuerza y aprieto mis oídos con las manos para reducir cualquier sonido a silencio. Me quedo así algunos minutos. Solo cuando estoy segura de que se ha ido me relajo. La tetera hace tiempo que hierve, me pregunto si Finnick habrá escuchado. Apago, me sirvo una gran taza de la infusión y vuelvo al piso superior. Me detengo en su puerta intentando oír algo con el oído que el Capitolio implantó. Silencio, quizás duerme. Tanteo la puerta, está cerrada con llave. Me meto en mi cuarto provisorio y pienso en lo que haré a continuación.
~FIN KATNISS POV~
Apenas está saliendo el sol pero Katniss ya está en pie. Durante la madrugada preparó su maleta, teniendo cuidado con sus botellas. Ahora está en pie frente al cuarto del dueño de casa. Ha tocado varias veces pero el hombre al otro lado no responde. La puerta sigue cerrada y no hay sonidos que indiquen que esté despierto. Suspira y baja los escalones con lentitud.
Va a la cocina y toma un bloc de notas que encuentra por allí. Escribe una corta despedida, se disculpa por lo que sea que le haya enfadado y le promete que no se irá que estará en casa de Prim, que llame. Casi le da un ataque cuando Lara le saluda por detrás. La chica musita una disculpa pero Katniss le resta importancia. Se despide de ella también pidiéndole que entregue a Finnick la nota. Sale de la casa y en silencio se despide de nuevo. Está desorientada, no sabe qué fue lo que genero ese cambio, tiene miedo, de nuevo.
— Estás aquí — chilla emocionada la chica de rubia melena algo despeinada.
— ¿No creíste que vendría?
— No tan temprano — masculla entrando al apartamento.
— Creí que trabajabas hoy.
— Es mi día libre — entra en la cocina — ¿Café?
— ¿Chocolate? — arruga la nariz.
— Eres la única persona que detesta la cafeína ¿sabes? — se ríe de ella un poco.
— No lo detesto, no nos caemos bien es todo — bromea y oye la carcajada de su hermana desde la habitación a la que ha llevado la maleta.
— ¿Qué dijo Finn cuando decidiste irte de su casa al amanecer? — chilla para que le escuche — seguro no estaba contento…
— No quise despertarle — miente vilmente agradeciendo que no está viéndole.
— ¿Te fuiste a hurtadillas?
— Deje una nota — acota encogiéndose de hombros — no quería despertarle — repite sentándose frente a la humeante taza de chocolate caliente.
— Vale — sentencia la menor sorbiendo de su café— ¿Qué tal la pasaron anoche?
— ¿Disculpa? — casi se ahoga con el líquido.
— ¿Hicieron algo divertido? O solo se limitaron a hablar de los Juegos y de los muertos.
— Fuimos a la playa y luego… cenamos juntos y fuimos a dormir temprano.
— ¿Nada más? ¡Aburridos!
Katniss no está segura de querer saber porque su hermana dice eso. Su vida privada con el primo de Finnick no le incumbe y no es lo suficientemente abierta de mente para pensar de qué es capaz su pequeña hermana. Cambia el tema de conversación y finalmente una llamada del hospital les obliga a dejar de charlar. El día libre de Prim se ha terminado antes de empezar. Hubo un accidente algo grave y necesitan a todos de inmediato. La joven se disculpa y corre a cambiarse. Katniss promete que se las arreglará y que no tiene de que preocuparse.
Las horas pasan lento. Pasado el mediodía decide telefonear al Doce. No espera que Haymitch atienda, no es que le agraden las llamadas telefónicas. Suena cuatro veces antes de que alguien conteste.
— Aló — el acento indiscutiblemente capitolino le saca una sonrisa.
— Hola Effie…
— Katniss, hola buenos días— la mujer chilla de alegría — ¿Cómo estas cariño? ¿Y Finnick? ¿La dulce Prim? ¿Qué tal el clima en el Cuatro?
— Effie —a pesar del interrogatorio sigue sonriendo — todos están bien — creo— llamé para ver cómo estaba todo en el Doce.
— Pues todo bien dulzura — puede oír a su mentor farfullar algo — Haymitch manda saludos.
— Gracias…
— Como quisiera estar ahí bronceándome contigo — más quejas de Haymitch sobre que debería haber ido si quería — no iba a ir sola mi cielo.
— ¿Cómo está el huerto?
— Magnífico — otra vez le salta el acento — he plantado algunas prímulas más, están radiantes —le oye discutir con Haymitch.
— Preciosa…
— Hola Haymitch — le alegra oír su voz.
— ¿Leíste la nota?
— S-si — se pone roja y nota el pulso acelerándose.
— ¿Seguiste las indicaciones? — no está bromeando, puede incluso imaginarlo frunciendo el ceño.
—Haymitch — suspira exasperada.
— Katniss — insiste.
— Si lo hice… aun así hay un problema — en quien confiar sino en alguien que conoce a fondo los males de un vencedor.
— ¿No quiso contigo? — tiene que aguantar oír la carcajada del viejo.
— Haymitch — su voz es apenas un susurro.
— ¿Qué ocurrió preciosa?
— No lo sé… llama a Finnick ¿Podrías? Creo que algo malo pasó pero no quiere hablar conmigo.
— ¿No estabas en su casa? Effie solo déjame en paz diez minutos — suspira — habla.
— Anoche… — evita contarle detalles — se encerró en su cuarto y no me dejó hablar con él… en la mañana tampoco.
— Llamaré…
— Gracias Haymitch.
— Katniss.
— ¿Si?
— No te pierdas…
— No pensaba hacerlo viejo gruñón — sonríe apenas— volveré en unos días.
— Trae a Finn contigo…. Tengo que hablar con él de hombre a hombre.
…
Finnick no se contactó por el resto de la semana. Solo una vez llamó y habló con Prim. Asuntos en el Dos dijo, trataría de volver antes del fin de semana. Katniss no entendía nada, no quiso hablar con ella, tampoco le dejo un mensaje para que Prim le dijera.
— ¿Qué pasó?
— Nada — responde sin verle — no lo sé — acota minutos después.
— Katniss algo ocurrió — toma las manos de la castaña — soy tu hermana, cuéntame…
— Saldré a caminar— se suelta del agarre.
— Son las diez de la noche — espeta la menor interponiéndose en el camino de Katniss.
— No hay toque de queda patito — hace una mueca entre la sonrisa y la tristeza absoluta.
— ¿Dónde irás?
— A la Aldea…
— Finnick no está ahí…
— ¿Confías en mi Prim?
— Claro que confió en ti — le abraza, desde que su madre se fue hace mucho eso — ¿Crees que miente?
— Espero que sí o será una larga caminata en vano — ambas sonríen.
— Ojala lo arregles… no quiero que te vayas mañana y… — baja la mirada.
— Prim, mírame — los ojos azules se posan en ella — pase lo que pase todo estará bien, hallaré un modo…
Trota la mayoría del tiempo. Hace un tiempo excelente para estar fuera. Corre una suave brisa que refresca la piel y contrasta perfectamente con la temperatura. Cuando está a unos cuantos metros de la Aldea baja la velocidad hasta casi detenerse. Camina lento y aun así su pulso late desbocado. No quiere saber qué pasará si está ahí. No quiere pensar en lo que hará si realmente se ha ido.
Las luces están encendidas en la casa del vencedor. Rodea la vivienda hasta el patio trasero. Observa a través de la ventana de la puerta, la silueta de una mujer se mueve por la cocina. Al acercarse más suspira de alivio, es Lara.
~KATNIS POV~
¿A quién esperaba encontrar a estas horas en su casa? Nunca he sido una persona celosa en realidad, entonces, ¿Por qué cada vez que pienso en las "chicas" de Odair, en su pasado y en cómo me está evitando; no puedo evitar hervir de celos?
— Señorita…
— Shhhh — le callo poniendo una mano en su boca — ¿está aquí? — Asiente, quito la mano — susurros…
— ¿A dónde iría el señor a estas horas?
— Al Dos — menciono al pasar y me mira extrañada — no quiere verme…
— Algo le ocurre… apenas sale de su habitación — sincera la chica haciéndome pasar — no ha ido al mar y eso es muy raro en él ¿Sabe?
— ¿Está arriba ahora?
— Hasta hace unos minutos se duchaba…
— ¿Harías algo por mí? — Asiente — gracias.
Mi petición es sencilla. No sé si me abrirá la puerta de su habitación a mí así que subiremos ambas y ella hablara por mí.
— Señor…
— Lara te dije que no quería ser molestado.
— Lo sé pero le traje café…
— Está abierto — la mujer me mira y aprieta mi hombro para darme ánimos, con mucho sigilo baja las escaleras— ¿Vas a entrar Lara? — Inhalo profundamente y abro la puerta por completo — Katniss…
— Finnick — su cuarto es un desastre, hay vidrios rotos, ropa por todos lados, incluso las cortinas están desgarradas.
— Vete — me grita, es la primera vez que le oigo alzar la voz de esa forma— vete de aquí Katniss.
— No — musito acobardada, cierro la puerta y me apoyo contra la madera para permanecer estable— dijiste que estabas en el Dos.
— Volví anoche.
— Mientes, nunca te fuiste — chillo exasperada.
— Vete — sisea apuntando a la puerta, noto un enorme rasguño que le recorre el antebrazo.
— Te cortaste… — me acerco a él y retrocede — Finn, ¿Qué ocurre?
— Nunca debí acercarme a ti chica en llamas… — rehúye mi tacto mirándome fijamente, me estremezco, su mirada verde mar carece de ese brillo anaranjado que tan cálido me parecía.
— ¿Qué?
— No soy bueno para ti… no lo era para Annie…
— ¿Enloqueciste?
— Eso está claro Sinsajo— estoy asustándome, da una vuelta sobre sí mismo enseñándome el estado de su habitación.
— No sé qué hice Finn… pero lo siento — intento acercarme nuevamente pero me evita — Finnick.
— No eres tú Katniss… el problema soy yo — se abalanza sobre mi arrojándome en la cama.
— ¿Finn?
— Me temes, ¿Verdad? — Masculla tomando mis manos con fuerza — no sabes lo que puedo hacerte… lo que quiero… hacerte.
— ¡Suéltame Odair! — Hago algo de fuerza — ¡Quítate!
— Lo ves… — se levanta, me siento en la cama sobando mis muñecas — Vete Katniss… — el sonido de mi mano en su perfecta mejilla resuena con fuerza en el cuarto.
— Eres un idiota Finnick — detesto llorar, los ojos me arden y aunque no lo quiera algunas lágrimas caen por mis mejillas y van a parar a mis labios —Este no eres tu Finn.
— No quiero serlo pero…
— Puedes enseñarme a amarte Finnick, no… no me evites.
— No entiendes Katniss no soy bueno para ti.
— Un vencedor es la mejor opción para otro vencedor… no podemos cuidarnos en nuestras pesadillas mientras ocurren pero estaremos ahí para el otro al despertar…
—Katniss — su voz es apenas un murmullo herido, se ha alejado algunos pasos de mí.
— No Finn — insisto acercándome — no hay nadie que pueda entenderme mejor que tu… perdí a Peeta por Snow pero no voy a perderte a ti, no quiero.
Me acerco lentamente y me impulso para besarle. Las manos de él acaban aferrándose a mi cintura a la vez que responde mis besos. Pierdo la noción del tiempo, no sé cuánto hace que estamos de pie en medio de su desordenado cuarto besándonos apenas separándonos para tomar aire y repetir.
Se separa apenas unos centímetros, sus ojos verdes me recorren, desliza su pulgar por mi mejilla y sonríe. Me quedo viéndole como una idiota, perdida en su mirada, en sus rasgos. Acabo oculta en su cuello, envuelta en sus brazos y descubro que me agrada la calidez de su cuerpo.
— Finn…
— ¿Qué? —Tiene su mentón apoyado sobre mi cabeza
— ¿Vienes conmigo al doce?
— No…
— ¿Eh? —Admito que estaba segura de que aceptaría.
— Tengo cosas que terminar aquí querida…
— Oh entiendo…
— Cuando acabe aquí iré.
— ¿Qué cosas?
— Sorpresas para los tortolos —toma mi mentón obligándome a verle.
— Oh— lo había olvidado, Sey va a proponerse en el cumpleaños de mi hermana, sonrío.
— Iré a verte… lo prometo — roza mis labios.
— Claro…
— Katniss… — contesto con algún sonido sobre sus labios — gracias por haber irrumpido en mi casa.
— Cuando gustes — le beso de nuevo.
— Katniss… —vuelvo a responder con un asentimiento —Haymitch me llamo.
— Oh…
— Estabas preocupada lo siento.
— No vuelvas a hacer algo así — me empuja a la cama y se acuesta a mi lado — Finnick —insisto.
— Hay demonios contra los que no he luchado en años dulzura… la necesidad de tenerte — sus hipnotizantes ojos verdes se funden con los míos — saber que en algún punto te irías de mi lado… fue demasiado.
— Finnick… volveré al Cuatro y… y me quedaré aquí— se levanta apenas de la cama hasta poder verme desde arriba, tiene esa sonrisa de lado que hace que me de calor — el Doce no tiene nada para mí que no pueda darme este lugar y yo…
Vuelvo a sentir sus labios, sus manos en mi cintura aferrándose para que no me aleje. Quizás él no es consciente de que no quiero huir de él porque paso a paso he descubierto que me hace bien. Me siento viva a su lado y aunque haya fantasmas que ahuyentar podremos juntos.
Es un poco tarde, si lo siento. Pero al menos es solo un día je.
Este final suena a despedida ¿Verdad? Y creo que es porque solo queda el epilogo por delante…
Me gustaría saber qué es lo que opinan sobre el capítulo y que creen que le dirá Haymitch a Finn.
Con cariño atentamente, Anna Scheler.
