Capítulo 11
-Entonces… ¿llamará a la policía para que se lleven al señor Ishiin-sama?
-¡Nah! –respondió Marina con una sonrisa maliciosa. -voy a hacer esto a su manera, quiero decir… ¡voy a hacer un maldito teatro por un par de documentos!
-D…¿de verdad está en guerra con su marido?-aún incrédula por esa faceta de Marina que apenas conocía.
-¡Por supuesto! –respondió muy decidida. -¡Nadie hace llorar a mi hija!
-entiendo, ¿cuáles son sus órdenes para mí?
Luego de darle indicaciones a la maid, tomó su teléfono y marcó uno de tantos números que llenaban su agenda. Una nueva sonrisa se dibujaba en su rostro, parecía otra persona, una que nadie conocía… Su marido había tocado su fibra más sensible: había atacado justo a la persona equivocada.
En una oscura recámara yacía Shizuru, daba la impresión de un cuerpo sin vida, no se movía para nada, sólo se ocupaba en dar rienda suelta a su dolor, a perderse en pensamientos…
"Aquí, boca abajo en esta enorme cama, llena de ese único recuerdo que tuve a su lado; envuelta en sábanas blancas que poco a poco humedecen con lágrimas, evoco cada memoria que tuve a su lado desde el primer instante en que nos vimos.
Me perdí en esos enigmáticos ojos verdes, en esa fingida sonrisa que lo único que parecía decir era 'no quiero sentarme junto a ti', ese fue mi fin, sí: conocerla fue mi fin como la Shizuru Fujino que solía ser.
El sólo verla provocaba que inconscientemente ofreciera al mundo la mejor de mis sonrisas, luego el convertirme en su amiga hizo que mis pies se despegaran del piso y por instantes desafiar la gravedad… finalmente darme cuenta de lo que mi corazón sentía en realidad me hizo sentir que mi existencia no tenía ningún valor si no era junto a ella.
El problema era que ambas éramos la princesa; que ni por un intento llegaría a ser ese príncipe azul que tanto escuché en los cuentos que llenaron mi niñez. Me limité a ser su amiga, esa amiga incondicional hasta que ella me obligó a no volver a verla.
Con todas mis fuerzas deseé tener una oportunidad de ser ese caballero que acudía a su rescate… nunca pensé que fuera concedido.
Nunca pensé que lo arruinaría todo en un par de segundos, al decidir que se quedara con aquella que pensé que era más que un guardia. Un amigo de confianza, ¿qué sé yo?
¿Cómo puedo enmendarlo? ¿hay alguna manera?"
TOC TOC
-Hija ¿puedo entrar? –dijo nuevamente en su modo amable. -voy a entrar.
El silencio era abrumador dentro de la habitación
-hija –guardó su teléfono. –te tengo excelentes noticias, estoy segura de que te van a animar mucho.
-… - La castaña levantó su cara con desinterés.
-He movido varios hilos y obtuve la licencia para un nuevo proyecto en el que tú me vas a ayudar, ¿recuerdas los estúpidos monumentos que el gobierno se encaprichó en construir? –dijo tratando de generar expectación. –bien, un equipo de tres arquitectos lo construirá y por supuesto que tú estás en ese equipo.
-Mamá… no quiero hacerlo.
-No te obligaré a hacerlo, -dijo aún sonriendo- sin embargo no aceptaré la negativa que acabas de darme, quiero que lo pienses bien.
-Pero…
-No quiero "peros", mañana a primera hora tendremos la conferencia de prensa, anunciaremos al equipo de trabajo y la empresa patrocinadora, ni tú ni tu padre deben perderse esto. –enfatizó.
-está bien, lo pensaré.
Recostado en el sofá frente a su pantalla LED de grandes dimensiones, descansaba de aquella guerra que él mismo había iniciado por capricho.
A modo de resumen peones, torres, caballos y demás habían dejado de estorbar en el tablero para dejarlo solo a él.
Ahora sólo quedaba esperar a que su millonaria esposa le siguiera llenando los bolsillos de aquellos preciosos billetes verdes y de cualquier otro color, ¡Dinero es dinero!.
-Amor. –dijo Marina tratando de sonar como siempre: la buena esposa, esa persona que derrochaba amabilidad. –repentinamente me han surgido algunos proyectos.
-Me alegro por ti preciosa ¿y cuáles son esos proyectos?
-Quiero que sea una sorpresa, además pronto es tu cumpleaños… me gustaría que lo tomaras como un regalo adelantado.
-entonces debe ser algo maravilloso ¿y no puedes darme aunque sea una pequeña pista?
-ok… mañana será el anuncio en una pequeña conferencia de prensa. Será a las 11:00 am en el recibidor del edificio Fujino
-¿en nuestras oficinas? –preguntó sorprendido. –este proyecto debe ser muy ambicioso, no sueles hacer conferencias de prensa ¡y mucho menos en ese lugar!
-Mas que ambicioso es muy importante para mí… ya no te cuento más cariño porque arruinaría la sorpresa.
-Estoy ansioso porque llegue el día de mañana.
-Yo también… -miró su reloj de pulsera, el cual marcaba las 8:40 pm -cambiando de tema, me encantaría salir a comer, ya hice las reservaciones en el restaurant de siempre.
-Tan espléndida como siempre… entonces espérame un momento, iré a darme una ducha y a ponerme mi mejor traje.
-Te espero.
Una cena elegante, con platillos exquisitos, de esas cenas que suelen durar más de dos horas por los elementos que la rodean: buena música, buena conversación pero por sobre todo, un ambiente relajado.
Al compás de violines y el piano hablaban de lo que habían hecho ese par de semanas que estuvieron lejos.
Él hablaba animadamente de cómo iban los negocios, la inauguración del monumento, los convenios con otras empresas vinateras.
Ella de lo que había aprendido en su viaje, de la gente que había conocido, los lugares que visitó.
Dos horas no era tiempo suficiente, pero se debían aprovechar al máximo en casa:
Marina había decidido ofrecer una "pequeña" fiesta luego de la conferencia de prensa, a final de cuentas ella había vuelto hacía poco de su viaje y no había podido relajarse como era debido.
Así que ahora todos los trabajadores de la mansión corrían de un lado a otro haciendo todos los preparativos.
Si en algo se parecían Ishiin y Marina, era en lo caprichosos que podían ser y las intenciones ocultas que sus caprichos tenían… pero eso no les preocupaba en absoluto a los trabajadores, ahora lo importante era dejar todo listo para ese festejo sin que Ishiin notara nada.
-¿Dónde demonios está Haruka? –preguntó Mikoto luego de pincharse el índice con una rosa blanca que estaba destinada a adornar una de las mesas.
-Ni idea de dónde esté, -respondió una de las maids. –salió en la tarde y aún no ha vuelto.
-Más le vale volver pronto… necesitamos ayuda con esto.
-No te molestes Mikoto-san, ya volví. –dijo la aludida en voz alta, parecía cansada. -Sin embargo la señora me ha encomendado tareas más importantes que estas, así que si me disculpas, necesito escoltar esta persona a la habitación de huéspedes.
-Lo siento. Bienvenida a la casa Fujino señorita.-Resopló con sarcasmo
-Vamos. –dijo la rubia conduciendo a la invitada hacia el interior de la mansión.
Entraron en una de las tantas habitaciones de invitados que tenían disponibles. Acomodaron un par de maletas en el suelo. Todo lo hacían de manera sistemática y sin cruzar palabra.
-Le suplico por favor que no salga de la habitación hasta mañana, a la hora pactada. –rompió el silencio para dar indicaciones.
-Entiendo. –
Al escuchar esto, la maid se dispuso a salir y cumplir con las demás órdenes que le habían dado
-Con su permiso y que tenga buenas noches. –apagó la luz de la recámara como era su costumbre.
-Suzushiro-san.
-¿Se le ofrece algo más?
-Ella… ¿Ella está bien? –se notaba cierta preocupación en su voz.
-Si. Y si todo sale como planeó la señora, ella estará mejor.
-Gracias. –dijo en un suspiro.
-Gracias a usted, Natsuki-sama.
-Quita el "sama" por favor, a estas alturas creo que deberíamos quitar las formalidades.
Para sorpresa de los reporteros y camarógrafos que ocupaban su lugar en aquella repentina conferencia de prensa, sólo se encontraba frente a ellos, al centro de aquella enorme mesa, una sonriente Marina.
Estaban impacientes por hacer preguntas, pero conocían a esa mujer adicta a hacer de todo un espectáculo, a proveerlos de sorpresas y regalarles las más picantes exclusivas cada que se lo proponía. Confiaban en que lo haría otra vez, más la sorpresa no estaba preparada para los medios de comunicación ni su morbo, al menos no esta vez.
-Bien, pues ya es hora. –dijo con una singular sonrisa. – ¿Les parece si comenzamos?
-Ajem.- se animó el primer reportero. –nos han invitado a esta conferencia invocada por usted, pero no se nos ha informado el motivo de esta reunión. ¿podría decirnos a qué se debe la organización de esta conferencia de prensa? –Lo dijo con tantas palabras, poniendo en evidencia que buscaba la mejor manera de ser educado.
-¡Oh! Disculpen por no haber proporcionado esa información… El motivo de esta reunión es para informarles que el gobierno me ha concedido el permiso para construir el segundo monumento del Ying Yang.
-¿monumento del Ying Yang? –preguntó uno de los presentes.
-si, mi marido, el señor Ishiin Fujino se encargó de la construcción del monumento del dragón, ahora me han dado la oportunidad de construir el segundo monumento en el centro de la ciudad.
Se había vuelto obvia la poca información que tenían los reporteros acerca de la relación de un dragón y un tigre con el ying yang, además Marina no tenía la más mínima intención de aclararlo.
-Bien –continuó. –para iniciar con la construcción de este monumento, con el que esperamos que se vea beneficiado el turismo local, he elegido minuciosamente a un equipo de arquitectos, el cual mencionaré ahora mismo.
"¿Esta es la sorpresa que me tenía preparada? Vaya pérdida de tiempo". Mientras la mente de Ishiin se mantenía ocupada con este pensamiento, Marina abrió una carpeta en la cual tenía anotados los nombres de su equipo creativo.
-En primer lugar tenemos a Mai Tokiha, recordemos que estuvo involucrada en la remodelación de la catedral, además de proyectos internacionales. –al tiempo que decía su nombre, la recién nombrada se levantó de su asiento entre algunos periodistas. –en segundo lugar, y me llena de orgullo decirlo, presento a Shizuru Fujino, quien está a punto de titularse en arquitectura, pero que ha demostrado ser muy buena en su trabajo… además, ella es mi hija. –Dudosa caminó desde detrás de uno de los camarógrafos al final de la multitud, aún no había dicho que sí al proyecto y su madre ya la estaba anunciando. –y para terminar con las presentaciones, como miembro del equipo y también a punto de titularse como arquitecta, les presento a la señorita Natsuki Kuga.
Al aparecer en el estrado la recién nombrada peliazul, varias emociones se hicieron presentes:
el rostro de Ishiin cambió radicalmente de su bronceado de siempre pasó a un paliducho enfermizo. Aquella persona a quien creía muerta estaba frente a sus ojos, con una enorme sonrisa que ofrecer a los fotógrafos, una sonrisa dedicada exclusiva para él en señal de venganza. Podía incluso imaginar el dedo medio de la chica puesto en alto en su honor.
Mientras que el rostro de Shizuru denotaba sorpresa, pero por sobre todo felicidad, una vez más era capaz de ver a la dueña de sus suspiros junto a ella, algún milagro le había permitido volverla a ver y desvanecer aquel miedo que tuvo de perderla.
La de suspiros por parte de los periodistas, que de un momento a otro habían sido deslumbrados por el cuarteto de bellezas que estaba frente a ellos.
Y Marina, en su rostro solamente había una sonrisa cargada de significado.
Hechos los avisos pertinentes en la conferencia de prensa, y luego de las típicas preguntas que buscan crear chismes; todos se dirigieron a la mansión, donde estaba listo el banquete.
Como era de esperarse, los primeros en llegar fueron los reporteros y fotógrafos, quienes por nada del mundo se perderían una comida gratis, después arribaron el lugar los amigos más cercanos a la familia.
Media hora más tarde, por fin llegaron los anfitriones: Ishiin y Marina tomados de la mano, seguidos por Mai, quien estaba encantada de trabajar para Marina.
Finalmente salieron del auto Natsuki y Shizuru, quienes aún no se habían dirigido la palabra.
Luego de saludar a cuanta persona se acercaba, Marina pidió un micrófono a un mesero que pasaba cerca.
-Me gustaría hacer un brindis. –dijo en cuanto le entregaron el dichoso aparato. – así que por favor, tomen un vaso de champagne… o de la bebida que prefieran. ¿listos? … perfecto. Ejem- aclaró su garganta. –me hace muy feliz compartir este momento con todos ustedes, ya que es el primer proyecto que realizaré en compañía de Tokiha, que además de ser la mejor arquitecta del país, es una amiga de la infancia de mi hija. También es el primer proyecto en el que incluyo a mi hija, Shizuru, por quien me siento muy orgullosa… Acércate hija, quiero que brindes conmigo. –dijo buscando entre el público el rostro de la castaña, mismo que no encontró.
-¿Qué es lo que quieres? –dijo asustada la pelizul, luego de ser arrastrada hasta aquella recámara.
-Quiero que me expliques lo que está pasando aquí. -
-Pues que hay una fiesta allá afuera, y que de pronto me arrastraste hasta acá, me encerraste y ni siquiera te tomaste la molestia de encender la luz, eso es lo que pasa Shizuru. –respondió la ojiverde sin molestarse en encender la luz, al parecer no le molestaba.
-Pe… pero, no entiendo nada. –dijo confundida. –nadie se ha tomado la molestia de explicarme.
-Eso no importa… no ahora. –para sorpresa de la castaña, Natsuki acarició gentilmente su rostro. –ahora lo que importa es saber si el idiota de tu padre te hizo daño; dime ¿te hizo daño?
-sólo una bofetada.
Con ternura, la peliazul le besó ambas mejillas.
-Lo siento mucho, todo esto te pasó por protegerme.
-No me importaría morir si es por protegerte.
-¡No digas eso! No lo digas… por favor…
-No lo diré, aunque en verdad lo haría.
-Ya no hay que hablar. –dijo fastidiada.
-¿eh? – sintió cómo gentilmente Natsuki, su amada peliazul tomó con ambas manos su rostro.
-Dije que ya no quiero hablar… -le susurró para luego buscar los labios de su compañera y proporcionarle un apasionado beso.
Extrañada por la acción de su compañera, y a su pesar, rompió aquél beso.
-No necesitas hacerlo… si te ayude con esas estúpidas misiones no fue para que te sintieras obligada a agradecerme… no de esta forma.
-Eres una tonta Fujino… no es por eso, ¿podrías besarme y ya?
Con gran ansiedad tomó de la cintura a Shizuru, atrayéndola hacia sí, iniciando una nueva sesión de besos, lentamente despejaba sus dudas; poco a poco se daba cuenta que no había sido sólo un capricho que en aquella fiesta hace tiempo, sucediera aquello… realmente lo deseó en aquella ocasión, justo como en este momento.
Momento en que dejaba que su corazón y su cuerpo se coordinaran para expresar esos sentimientos que tenía por la ojirubí, esos que apenas había aceptado luego del día en que se marchó para protegerla.
Ya sería mañana cuando empezaran con los planes de Marina... ahora sólo tenía cabeza para entregarse por completo a sus sentimientos, a quien había demostrado que podía ser más que un príncipe para ella: Una princesa, ni más ni menos.
