**ESTE SHOT ES LA SEGUNDA PARTE DEL NÚMERO 10, POR LO QUE LES RECOMIENDO LEERLO ANTES**

UNA MAMÁ PARA NAVIDAD II (SHOT ESPECIAL DE NAVIDAD 2018)

ANA

¡Hoy era por fin Nochebuena! ¡Estaba tan entusiasmada! Amaba la Navidad muchísimo, sobre todo desde hace 10 años… Sonreí ¡Ana no es momento de perderse en tu mundo, pronto vendrán todos y había mucho que hacer! Me reprendí, intenté moverme pero no podía, mi querido esposo me tenía inmovilizada.

-¿No estarás pensando en irte ahora mismo?- reí.

-¡Vamos Christian! ¡Hay mucho que preparar para esta noche…!- me dio la vuelta y me besó.

-Lo sé…- siguió besando mi cara y cuello- pero ahora que tenemos algo de intimidad sin que nadie nos moleste no puedo desaprovechar...

-¡Christian!- grité con la esperanza que parara, pero él me ignoró totalmente y siguió su recorrido hacia abajo ¡Dios! Cuando metió uno de mis pezones en su boca me perdí, de todas formas sería un momento… Metí mis dedos en su cabello y lo acerqué más a mí- ¡Ohhh, Christian!- gemí y siguió su camino hasta abajo… En cuanto sentí su lengua en mi clítoris el placer me cegó y me dejé llevar por él mismo hasta que tuve un increíble orgasmo, el siguió lamiendo hasta que estuvo satisfecho y volvió a besarme con pasión mientras que me penetraba muy lentamente-¡Ohhh, sí!- gemí y él comenzó a acompasar los movimientos hasta que alcanzamos juntos el orgasmo.

-Te amo Ana…- en cada gesto, mirada o acto me lo demostraba pero adoraba que me lo dijera.

-Yo también te amo Christian…- desde ese mismo día que chocamos lo hacíamos, nos quedamos perdidos en nuestras miradas, estaba convencida que recordando lo mismo, esa Navidad de hace ahora 10 años en la que cambió nuestra vida para siempre….

-¡Ana! ¡Vamos date prisa o llegaremos tarde…!- gritó José desde el piso de abajo, como siempre me había quedado dormida. Era mí sino, entre lo torpe y la mala suerte… Resoplé frustrada ¿Por qué diablos no sonó el despertador? Si no fuera por mi hermano seguramente todavía estaría dormida. Hoy debía presentarme ante el rector de la universidad, al fin había conseguido una plaza como psicóloga en la misma. Pero no entendía porque tenía que ir a hacerlo la víspera de nochebuena…

-¡Voy!- corrí abajo tan rápido que al bajar los escalones tropecé con mi acostumbrada torpeza y me caí de culo- ¡Mierda!- grité de dolor, mi hermano Jason enseguida se acercó a ayudarme, era el pequeño de mis 3 hermanos mayores.

-No sé qué vamos a hacer contigo…- resopló divertido y yo reí a pesar del dolor.

-Supongo que a éstas alturas nada se puede hacer…- le seguí la broma y rió.

-Sabiendo lo torpe que eres deberías bajar los escalones más despacio- rodé los ojos.

-Sabes que siempre lo hago pero hoy llevo prisa.

-No sé para qué tienes un despertador si nunca lo pones.

-¡Si lo pongo pero nunca suena! – el negó con la cabeza, me ayudó a levantarme y sin decir nada más nos sentamos a la mesa a desayunar junto al resto.

-¡Buenos días!

-¡Buenos días hija!- dijo papá- ¿Hoy debes presentarte en tu nuevo puesto verdad?- asentí orgullosa, me había costado mucho conseguirlo pero había valido la pena. Desde que me enteré de la plaza a través de una de mis mejores amigas tenía el presentimiento que era para mí…

-¿Estas nerviosa?- preguntó José y asentí.

-Un poco…Pero supongo que se me pasará en cuanto hable con el rector- asintió.

-Me han dicho que es muy agradable, tanto él como el resto de profesores…- me guiñó- estarás bien Ana, sólo sé tú misma…- volvió a guiñarme- pero procura no hacer ninguna de las tuyas- comenzaron todos a reír y no pude evitar sonrojarme. Desde siempre he sido bastante patosa, antes pensaba que cuando fuera adulta cambiaria pero aun hoy a mis 25 años sigo siendo igual.

-¡José deja a tu hermana…!- lo reprendió mamá.

-¡Oh mamá, solo bromeaba!- volvió a guiñarme, entonces Bob me sonrió con picardía antes de hablar y me temía lo que venía.

-El otro día me pareció verte con Demetri…- rodé los ojos, siempre veían fantasmas donde no los hay, el solo era un buen amigo.

-Sabes de sobra que somos amigos y desde que se divorció he sido su apoyo…- me interrumpió.

-¿En qué sentido lo apoyas?- preguntó Jason y papá le dio una colleja- ¡Auch!

-¡Ya basta! ¡Dejen a su hermana en paz!- me sonrió- hoy es un día muy importante para ella y debe estar tranquila- le devolví la sonrisa en agradecimiento.

-¡Gracias papá…!

-Pero si algún día decides que sea tu novio quiero que lo traigas a casa…- terminó y no pude evitar resoplar.

-Papá no estoy interesada en novios…- ¡Hasta en eso había tenido mala suerte!

-Nunca digas nunca hija…- me interrumpió mamá- yo decía lo mismo hasta que conocí a tu padre…- se miraron entre ellos y no pude evitar sentir nostalgia ¿Cuándo conocería a alguien con quien me sintiese así? Había tenido varias relaciones pero con ninguno de ellos me sentí totalmente a gusto, sentía que me faltaba algo…

-¿Estás pensando en Demetri?- dijo en tono jocoso Bob.

-Solo pensaba…

-¡Deja de pensar tanto que tenemos que irnos!- me apresuró José y me dispuse a comer, conforme más se acercaba la hora sentía un nudo más intenso en el estómago ¿Era sólo por ser mi presentación? Una vez que terminamos me despedí de todos antes de ir por mis cosas y enseguida nos fuimos José y yo a la Universidad… Él trabajaba cerca y se ofreció a llevarme todos los días hasta que comprase un coche nuevo. El mío había pasado a mejor vida unos días antes. Una vez que llegamos debió notar mi nerviosismo antes de bajarme que me puso una mano en la pierna y apretó- Ana…No estés nerviosa, ya conseguiste el puesto que era lo más difícil ahora es solo presentarte para empezar después de las fiestas…- le sonreí.

-Lo sé…Pero tengo un nudo aquí que me cuesta respirar…- señalé mi pecho, él me guiñó el ojo.

-Tómate un café y verás cómo se te pasa…- rodé los ojos.

-Acabo de desayunar.

-¡No seas quejica! ¡Seguro que hará que se te pasen los nervios!- señaló la puerta- nada más entrar hay una máquina, coge uno antes de ir a la rectoría- asentí.

-De acuerdo…- le di un beso en la mejilla- nos vemos después.

-¡Si necesitas algo solo llámame!- gritó cuando salí del coche.

-Lo haré…- me despedí con la mano y fui hacia dentro. Nada más entrar vi la máquina y aunque no me apetecía saqué un café, de los nervios casi se me cae el vaso al cogerlo…

-¿Nerviosa?- me sobresaltó la voz de una chica y casi tiro el café, al mirarla me quedé asombrada de lo hermosa que era…

-Un poco…- contesté algo avergonzada, ella me sonrió y no sé porque me transmitió bastante paz y dulzura.

-No debes estarlo hoy será un gran día…- me quedé bastante sorprendida ¿Cómo podía saberlo? ¿Ya sabría quién soy? Ella miró al frente y enseguida volvió la vista a mí.

-Si coges este pasillo…- señaló al de la derecha- llegarás antes a tu destino…- asentí todavía sorprendida, iba a preguntarle algo pero salió tan rápido que no me dio tiempo a hacerlo, suponía que sería una de las profesoras de aquí.

-¡Bien, vamos allá!- me dije a mi misma y emprendí el camino por el pasillo que me dijo la chica…No había andado casi nada cuando tropecé con mis propios pies y caí sobre un pecho bastante firme…

-¡Joder!- gritó y me di cuenta que le había caído el café encima…

-¡Oh dios! Lo siento tanto…- cogí mi pañuelo y comencé a limpiarlo bien, él se quedó quieto- ¿Te has quemado?- fui a abrir su camisa para asegurarme pero el agarró mi mano, cuando lo hizo una corriente eléctrica me recorrió entera y al dirigir mis ojos a los suyos me quedé boquiabierta con lo hermoso que era.

-Estoy bien…- tragó grueso- solo un poco manchado- me sonrojé, no sabía si por lo guapo que era o por lo ocurrido.

-Me alegro…Yo lo siento…Estaba nerviosa, mi hermano me dijo de tomar un café y…- rió.

-No te preocupes, solo ha sido un accidente…- se miró- me cambiaré después…- me miró más detalladamente, tanto que me hizo sentir cosas que hacía tiempo no sentía- ¿Eres una alumna nueva?

-No…Soy la nueva psicóloga…Tengo cita con el rector para presentarme y…-abrió los ojos asombrado.

-¿Eres la nueva?- asentí- No me imaginaba que fueras tan joven…-me sonrojé de nuevo.

-Tengo 25 años…-me dio su mano.

-Yo soy Christian Grey el profesor de Biología…- le di la mano y procedí a presentarme.

-Ana Steele la nueva psicóloga - sonrió.

-Me siento mal por tu café ¿quieres que te saque otro?- negué.

-Será mejor que no…

-¿Otra cosa?- no sabía porque pero asentí.

-Un chocolate…- sonrió ampliamente y fuimos caminado de nuevo a la máquina, en el camino hablamos de todo un poco ¡Me sentía tan a gusto con él! Era como si nos conociéramos de toda la vida. Una vez que cogimos cada uno un chocolate recordé la razón de mi tropiezo.

-Será mejor que me vaya…- el enseguida me preguntó.

-¿Sabes dónde es o te acompaño?- preguntó algo nervioso ¿eran imaginaciones mías o él deseaba hacerlo? ¡Dios! Era un hombre increíblemente guapo y maduro…Se veía que era mayor que yo por lo que seguramente estaba casado…

-Si no es molestia… ¿Podrías acompañarme? No quiero llegar tarde.

-Será un placer…- dijo sonriente y le devolví la sonrisa- ¡Bien sígueme…!- el resto del camino me estuvo hablando de todos los compañeros que podía encontrar y como eran cada uno, por lo que decía me daba la sensación que iba a estar muy a gusto aquí. El camino se me hizo bastante corto y agradable, Christian era un hombre encantador. Era una pena tener que despedirme tan pronto- ¡Aquí es!- se quedó parado como si quisiera agregar algo más pero me adelanté, no era lo habitual en mi pero sentía que era lo correcto.

-¿Te gustaría comer conmigo después?- el pareció sorprenderse y me avergoncé ¡Dios! ¡Seguramente era casado! No quería que pensara que estaba flirteando o algo así- Lo siento yo no quería incomodarte…- me interrumpió.

-No me incomodas, es solo que me sorprendió que te me adelantaras- sonrió y le devolví la sonrisa.

-¿En serio?- asintió.

-Sí, justamente iba a decirte lo mismo…Yo debo irme pero si me necesitas estaré en el despacho numero 20…- sacó su teléfono- SI te parece bien ¿Puedes darme tu número?- procedí a dárselo- ahora te daré un toque para que guardes el mío- sonreí ampliamente.

-Gracias Christian…- después de nuestro intercambio de teléfonos nos despedimos de 2 besos ¿Por qué sentía mariposas en mi estómago con ese simple beso? Me quedé observando cómo se alejaba… ¡Joder, si estaba bueno! ¿Pero qué piensas Ana? ¡No lo conoces! ¡Puede estar casado! Me reprendí, una vez que me recompuse entré a la oficina del rector donde después de presentarnos firmar papeles y enseñarme mi despacho se despidió de mi muy amablemente no sin antes felicitarme las fiestas. Era un hombre bastante guapo y agradable también, pero no tanto como Christian… Suspiré como una quinceañera, enseguida me recompuse y me dispuse a limpiar un poco para comenzar a traer todas mis cosas…No sé cuánto tiempo pasó que comenzó a sonar mi teléfono… Era Christian, no pude evitar sonreír de alegría.

-¿Christian?

-Ana…Me preguntaba si ya estabas libre para ir a comer.

-Si…Ya estoy terminando de recoger todo esto para empezar a traer mis cosas.

-Me alegro, si necesitas ayuda sabes que puedes llamarme…-se quedó unos segundos callado y decidí contestar.

-Muchas gracias Christian, eres muy amable.

-Entonces si estas lista…- en ese momento se abrió la puerta y apareció por la misma…-Hola…

-¡Hola Christian!- las mariposas en mi estómago cada vez revoloteaban más- Sólo cojo mis cosas y podemos irnos…-justo cuando iba a pasar por su lado volví a tropezar, caí encima suya con tan mala suerte que perdió el equilibrio y acabamos los 2 en el suelo- ¡Mierda!

-¿Estás bien?- preguntó Christian preocupado y asentí.

-Yo si… ¿Tu?- se incorporó un poco, tanto que podía sentir su aliento en mi cara, una corriente de placer me atravesó entera.

-Yo también…- susurró mirando alternadamente a mis labios y ojos antes de volver a susurrar -Estoy mejor que nunca…- iba a preguntarle a que se refería pero entonces me besó y aunque en un primer momento me quedé algo paralizaba, mi cuerpo actuó por sí solo y se apegó a Christian lo más que pudo antes de besarlo con pasión… ¡Dios! Acomodé mis piernas a ambos lados de las suyas de forma que podía sentir su erección justo en mi intimidad y comencé a hacer círculos sobre él. Lo único que tenía en mente era hacer el amor… -¡Dios Ana, te deseo!

-¡Yo también! – se levantó conmigo enganchada a su cintura, y tras echar el seguro a la puerta nos llevó al sofá donde comenzó a desvestirme. Yo a su vez hacía lo mismo, una vez desnudos nos estuvimos probando como si la vida dependiera de ello. Cuando me posicionó encima suya para penetrarme lentamente, nuestras miradas volvieron a conectar. En ese momento supe que Christian y yo estábamos destinados a estar juntos para siempre. Él me besó con pasión mientras me ayudaba a montarlo hasta que alcanzamos un orgasmo avasallador.

-No puedo creer que haya hecho algo así…- por un momento me hizo sentir mal, para mi había sido algo maravilloso pero seguramente para él sólo había sido sexo.

-Yo…Será mejor que me vista y…- cuando iba a levantarme me abrazó para que no lo hiciera.

-No quiero que te vayas…

-¿Qué quieres decir?

-Desde que murió mi esposa hace más de 7 años he estado sólo…- abrí los ojos sorprendida- pero cuando tropecé contigo esta mañana he vuelto a sentir…- en sus ojos pude ver que decía la verdad.

-¿Eres viudo?-asintió, tras tomar aire me hizo levantarme- será mejor que nos vistamos y te cuento todo comiendo- sonreí.

-De acuerdo…- una vez listos nos fuimos hacía su coche y nos llevó a un restaurante cercano donde tras pedir la comida volvió a nuestra conversación anterior.

-Verás me gustas mucho, a pesar de conocernos de hace nada siento cosas que nunca creí volver a sentir…- le sonreí en respuesta, el sentimiento era recíproco.

-Tú también me gustas Christian, siento que llevo esperándote toda mi vida…- nos sonreímos de nuevo.

-No sabes la alegría que me da que pienses así, pero quiero que sepas todo de mí antes de tomar una decisión tan importante…

-¿Estás diciendo lo que creo?- me cogió la mano con las suyas.

-Si una vez que escuches mi historia no tienes impedimentos, me gustaría salir contigo- mi sonrisa se amplió, le asentí y él se dispuso a contarme toda su historia, desde que conoció a su esposa, cuando se casó, de su hija y sobre todo de lo duro que había sido para él perderla y tener que ser fuerte por su hija. Si antes me gustaba, una vez que conocí esa parte suya lo amé.

-Estaría más que dispuesta a intentarlo…- le dije con una amplia sonrisa en cuanto terminó, él se acercó a mí, me cogió la cara con ambas manos y me dio un tierno beso… Esa comida marcó el comienzo de nuestra relación, esa noche salimos de nuevo, pasamos la noche juntos en su casa y al día siguiente por la mañana me llevó de compras junto a su hija y desde entonces entablamos una magnífica relación. La cena de Nochebuena la pasamos juntos en casa de su hermana, tanto ella como su marido e hija eran encantadores. Al día siguiente los llevé a ambos a comer a mi casa para que conocieran a mí familia.

Así pasamos nuestra primera Navidad juntos como familia rodeados de todos nuestros seres queridos… Gracias a mi torpeza de ese día gané un marido, una hija, 2 hijos y una vida como la que siempre había soñado, nunca creí en eso del amor a primera vista pero con solo una mirada estaba segura que Christian era la persona que había esperado durante toda mi vida…

CHRISTIAN

Una vez que dejé a Mia con mi hermana puse rumbo a la Universidad, como cada año le prometía que pasaríamos la mañana de Nochebuena juntos pero llegado el momento la nostalgia me invadía y era incapaz de hacerlo.

Me sentía mal por mi hija pero no quería hacerla sentir peor… En cuanto llegué a la misma me encontré con Paul, el rector y uno de mis mejores amigos.

-¿Christian porque no te tomas estos días libres?

-Sabes porque…

-Deberías de superarlo de una vez…Sé que fue duro pero son 7 años Christian, necesitas a alguien en tu vida…- resoplé, siempre me salía con lo mismo.

-Cuando encuentre a alguien que me haga sentir de nuevo…- rió.

-Puedes empezar sólo por salir, el sexo vendrá después…- dijo a modo de broma y rodé los ojos.

-El sexo no es el problema…

-Lo sé, no te alteres… Si no quieres novias lo respeto pero por los menos ve mañana con tu hija de compras…

-Tal vez lo haga…- cuando vi su clara intención de replicar cambié de tema.

-¿Qué haces tú aquí hoy?

-Cite hoy a la nueva psicóloga, pero solo será para el papeleo y explicarle ligeramente como es todo por aquí. Se incorpora después de las fiestas.

-Pues suerte con eso, espero que no sea otra loca que se te tire encima…- bromeé y fingió miedo.

-No me lo recuerdes, cada vez que la veo por los pasillos me guiña el ojo- reí.

-Es lo que tiene ser tan atractivo…- me entrecerró los ojos.

-Tú también las atraes, solo que las ignoras-rodé los ojos.

-No me interesa, voy a mi despacho…- no me alejé mucho antes que gritara de nuevo.

-¡Date una oportunidad Christian, algo me dice que este año es el tuyo!- eso me decía todos los años y todavía no había encontrado a nadie tan especial para hacerme superar lo de Elena.

-Al llegar a mi despacho me acordé que no había sacado el café de la máquina y salí de nuevo para ir a buscarlo. No había andado ni unos metros cuando alguien chocó conmigo derramando su café encima de mí.

- ¡Joder!- grité de dolor.

-¡Oh dios! ¡Lo siento tanto!- cogió un pañuelo y comenzó limpiarme… ¡Joder! No sabía si era bueno o malo pero sus roces despertaron algo en mí que creía muerto-¿Te has quemado?- preguntó antes de abrirme la camisa y tuve que agarrar su mano para pararla, al hacerlo sentí una corriente atravesar todo mi cuerpo. Cuando nuestras miradas se encontraron no pude si no sorprenderme de la belleza que tenía delante, era una chica joven y hermosa…Seguramente demasiado joven para mi…

-Estoy bien…- tragué grueso intentando recomponerme-solo un poco manchado…- se sonrojó y eso despertó aún más mi líbido ¿Qué demonios me pasaba?

-Me alegro…Yo lo siento…Estaba nerviosa, mi hermano me dijo de tomar un café y…- comenzó a divagar muy nerviosa y reí.

-No te preocupes, sólo ha sido un accidente…- me miré, iba hecho un desastre. Tendría que cambiarme- me cambiaré después…- le dije para tranquilizarla, la observé más detalladamente y era una diosa, ella se dio cuenta de que la miraba más de la cuenta y cambié de tema- ¿Eres una alumna nueva?

-No…Soy la nueva psicóloga…Tengo cita con el rector para presentarme y…- ¿La nueva psicóloga?

-¿Eres la nueva? – Asintió - No me imaginaba que fueras tan joven…- se sonrojó de nuevo ¡Joder! ¿Por qué me ponía tanto eso?

-Tengo 25 años…- me dio su mano y procedí a presentarme.

-Yo soy Christian Grey el profesor de Biología…- me dio la mano y se presentó.

-Ana Steele la nueva psicóloga…- sonreí, no sabía la razón pero no quería separarme de ella.

-Me siento mal por tu café ¿quieres que te saque otro?- negó y mi ánimo decayó.

-Será mejor que no…- a pesar de todo insistí.

-¿Otra cosa?- asintió y mi ánimo volvió.

-Un chocolate- sonrió ampliamente y la guié hacía la máquina de café mientras conversábamos. Era una chica muy simpática y agradable además de hermosa. Mientras más la conocía más me gustaba, una vez que cogimos cada uno su chocolate me devolvió de nuevo a la realidad.

-Será mejor que me vaya…- enseguida le pregunté.

-¿Sabes dónde es o te acompaño?- me sentía muy nervioso y sobre todo deseoso, no quería separarme de ella.

-Si no es molestia… ¿Podrías acompañarme? No quiero llegar tarde.

-Será un placer… -dije sonriente y ella me devolvió la sonrisa- ¡Bien sígueme!- por el camino fui hablando de todos mis compañeros, ella parecía bastante contenta. Cuando llegamos al despacho de Paul me daba pena tener que separarme de ella- ¡Aquí es!- me quedé un rato pensando en la manera de pedirle una cita antes de irme hasta que me sorprendió.

-¿Te gustaría comer conmigo después?- me quedé bastante sorprendido y se avergonzó- Lo siento yo no quería incomodarte…- ¡Mierda! No quería que se sintiera mal por hacer lo que yo deseaba, así que la interrumpí.

-No me incomodas, es solo que me sorprendió que te me adelantaras- sonreí para tranquilizarla y me devolvió la sonrisa.

-¿En serio?- asentí.

-Sí, justamente iba a decirte lo mismo… Yo debo irme pero si me necesitas estaré en el despacho número 20…- saqué mi teléfono, no era lo habitual en mí pero con Ana me sentía vivo de nuevo- Si te parece bien ¿puedes darme tú número?- me lo dio sin poner impedimentos- Ahora te daré un toque para que guardes el mío- sonrió ampliamente.

-Gracias Christian…- nos despedimos de 2 besos en la mejilla y me alejé de ella con una sonrisa de quinceañero en mi rostro. Lo primero que haría sería ir a casa de mi hermana para hablar con Mia y después pasaría por casa para cambiarme de camisa. Estaba muy entusiasmado con mi cita, y algo me decía que esto duraría.

¡No podía creer que había logrado encontrar a alguien que despertara en mi más que una amistad después de 7 años! No es que no hubiera tenido sexo desde entonces pero nada serio. Mi prioridad era mi trabajo y mi hija, pero en el instante que nuestras miradas conectaron me sentí vivo de nuevo. Aunque todavía quedaba saber qué opinaba de mi vida ¿Sería un impedimento para ella la diferencia de edad o el hecho de tener una hija? Hoy en nuestra comida le hablaría de todo y esperaba que todo saliera bien…

Una vez que llegué a la casa de mi hermana, escuché sus voces en la cocina y allí fui.

-¡Parece que huele muy bien por aquí! – dije bastante contento y todas me miraron extrañadas, no me sorprendía.

-¿Christian estas bien?- me preguntó mi hermana y solo asentí sin poder quitar la sonrisa de mi cara- ¿Te has manchado de café?- gritó mientras que iba corriendo a por su líquido quitamanchas, volví a asentir recordando a Ana y mi cita con ella.

-Si…He tenido un afortunado accidente.

-¡Quítate la camisa que te la lave, ponte esta de Elliot!…- me volvió a gritar e hice lo que me dijo. Tras cambiarme de camisa me senté junto a las chicas y me puse a comer las galletas que habían horneado, creo que era la primera vez en bastantes años que las comía.

-Están muy ricas chicas.

-¿Papá ha ocurrido algo?- me preguntó Mia y asentí.

-He conocido a la persona más maravillosa del mundo…- dije sin pensar y ella me interrumpió emocionada.

-¿Qué? ¿Qué quieres decir?- negué.

-Cosas de mayores hija, pero puedo asegurarte que es la mejor navidad de mi vida- contesté sinceramente y volví a perderme en el recuerdo de Ana.

-Christian… ¿No habrás tomado nada raro verdad?- me preguntó Kate y negué sonriendo como tonto recordando el chocolate que habíamos tomado antes de despedirnos.

-Solo un chocolate…- ellas me miraron extrañadas.

-Parece que el chocolate estuvo muy rico…- dijo Bree en voz alta y todas empezaron a reír.

-Sí que lo estuvo…- contesté, en ese momento mi hermana me llevó aparte.

-¿Christian que demonios te pasa?

-Estoy feliz…Creo que por primera vez en 7 años.

-¿Es verdad que conociste a alguien especial?- preguntó casi más emocionada que yo, no era un secreto que siempre me animaba a hacerlo, ya no solo por mi si no por mi hija pero nunca antes había conseguido encontrar a nadie especial hasta hoy.

-Sí, todavía es pronto pero estoy seguro que ella es la indicada- mi hermana me abrazó fuertemente.

-¡Oh Christian, no sabes lo feliz que me haces! Llegué a perder la esperanza que volvieras a ser feliz.

-Yo también…- se apartó de mí limpiando las lágrimas de sus ojos.

-Lo importante es que ya has conseguido darte una nueva oportunidad.

-Sólo queda esperar que no se asuste por saber de mi vida- ella rodó los ojos.

-Que seas viudo con una hija no es impedimento hoy día.

-Eso espero…

-Antes de irte ¿Puedes decirle a Mia?

-A eso vine, parece que se emocionó cuando le hablé de alguien especial.

-Ya sabes lo que desea una madre…- asentí tristemente y me fui directamente a la cocina en su busca, ella se encontraba hablando con Bree.

-Mia, hoy he venido antes porque necesito hablar contigo…- dije directamente, ella asintió algo extrañada- Tengo una cita y necesito saber qué te parece bien y…- seguí bastante nervioso, ella se me echó encima y me abrazó.

-Papá mientras seas feliz no hay problema…- me contestó y no pude evitar besarle el tope de la cabeza.

-Gracias cariño… Si todo va bien la traeré mañana para cenar- dije bastante entusiasmado, se separó de mí bastante sorprendida.

-¿Traerás a alguien para Nochebuena?-volví a asentir algo preocupado que sólo se intensificó cuando las lágrimas inundaron sus ojos- ¿No te parece bien cielo?- asintió mientras que le retiraba las lágrimas.

-Lloro de felicidad…- dijo antes de abrazarme fuertemente de nuevo.

-Sé que he estado un poco distante pero a partir de ahora no será así…- por primera vez se lo decía en serio, le di un beso en la mejilla antes de enderezarme - ahora debo volver a casa para cambiarme y si todo sale bien estaré aquí mañana a primera hora y no lo haré solo- sonrió.

-Te estaré esperando papá…- tras despedirme salí rumbo a casa donde tras darme una ducha me puse ropa limpia y volví a la universidad, miré el reloj y todavía quedaba una hora para la comida ¿Qué iba a hacer mientras? En ese momento llegó mi salvación.

-¿Christian? ¿Te cambiaste de ropa? ¿Pasó algo?

-No, solo un afortunado accidente…- le dije a Paul perdido en mis recuerdos.

-¿Qué clase de accidente?

-Choqué con Ana esta mañana y…- me interrumpió.

-¿Ana, la psicóloga?

-Sí, la conocí cuando iba buscando tu despacho y…

-¿Te gusta?- ¡Mierda! Me conocía muy bien.

-Puede ser…- tras guiñarme un ojo y sonreírme me dijo.

-Despacho 12… ¡Tienes suerte que este casado si no sería para mí! - reí.

-Gracias.

-De nada, tómate el resto del día libre y sácala a pasear.

-Eso pensaba hacer.

-¡Suerte Christian!- dijo antes de irse y tras mirar el reloj decidí llamarla mientras iba a su despacho, enseguida contestó.

-¿Christian?

-Ana…Me preguntaba si ya estabas libre para ir a comer- en ese momento llegué a la puerta y esperé que respondiera antes de entrar.

-Si…Ya estoy terminando de recoger todo esto para empezar a traer mis cosas.

-Me alegro, si necesitas ayuda sabes que puedes llamarme…- me quedé unos segundos esperando a ver que decía.

-Muchas gracias Christian, eres muy amable- entonces pasé a lo de nuestra cita.

-Entonces si estas lista…- entré por la puerta y me saludó muy contenta -Hola…

-¡Hola Christian!- el verla tan animada me animó a mí- Sólo cojo mis cosas y podemos irnos…- justo cuando pasó por mi lado tropezó, cayó encima mía, perdí el equilibrio y caímos ambos al suelo - ¡Mierda!

-¿Estás bien?- pregunté preocupado y asintió.

-Yo si… ¿Tu?- me incorporé un poco, el sentirla sobre mí y respirar su embriagador aroma me hizo perder el control.

-Yo también…- susurré mirando alternadamente sus labios y ojos antes de volver a susurrar -Estoy mejor que nunca…- simplemente me dejé llevar y la besé, al principio se quedó parada pero enseguida respondió al beso y me apegó a ella. Cuando iba a parar por miedo a no controlarme se colocó sobre mi miembro casi erecto y comenzó a hacer círculos sobre mí. En ese momento perdí totalmente el control, solo tenía en mente hacerle el amor… -¡Dios Ana, te deseo!

-¡Yo también! – la levanté conmigo enganchada a la cintura, y tras echar el seguro a la puerta la llevé al sofá donde comenzamos a desvestirnos el uno al otro. Si vestida era una diosa, desnuda era sublime… Me dediqué a probarla de todas las formas posibles mientras que ella hacía lo mismo conmigo. Cuando ya no podía aguantar más la senté encima de mí y la fui bajando lentamente sobre mí erección, cuando entró del todo nos miramos fijamente a los ojos y sentí de nuevo esa sensación, estaba convencido que estábamos hecho el uno para el otro. A continuación la besé con pasión mientras la ayudaba a montarme hasta que alcanzamos el orgasmo, cabe decir que fue el mejor de mí vida. Entonces caí en la cuenta de donde estábamos ¡Mierda!

-No puedo creer que haya hecho algo así…- el rostro de Ana se apagó y me dolió verla así.

-Yo…Será mejor que me vista y…- dijo mientras trataba de levantarse y la abracé para evitarlo.

-No quiero que te vayas…

-¿Qué quieres decir?

-Desde que murió mi esposa hace más de 7 años he estado sólo…- abrió los ojos sorprendida- pero cuando tropecé contigo esta mañana he vuelto a sentir…- ella me miró fijamente antes de preguntar.

-¿Eres viudo?-asentí, quería contarle todo pero no era momento ni lugar, así que tras tomar aire la hice levantarse- será mejor que nos vistamos y te cuento todo comiendo- sonrió.

-De acuerdo…- en cuanto terminamos de vestirnos fuimos a mi coche y la llevé a un restaurante cercano que me gustaba mucho. Una vez que pedimos la comida volví a retomar nuestra conversación pendiente.

-Verás me gustas mucho, a pesar de conocernos de hace nada siento cosas que nunca creí volver a sentir…- me sonrió en respuesta.

-Tú también me gustas Christian, siento que llevo esperándote toda mi vida…- la felicidad volvió a embriagarme al escuchar sus palabras y nos sonreímos de nuevo.

-No sabes la alegría que me da que pienses así, pero quiero que sepas todo de mí antes de tomar una decisión tan importante…

-¿Estás diciendo lo que creo?- preguntó bastante nerviosa, le cogí la mano con las mías.

-Si una vez que escuches mi historia no tienes impedimentos, me gustaría salir contigo- su sonrisa se amplió, me asintió y me dispuse a contarle todo, desde que conocí a mi esposa, cuando me casé, mi hija y de lo duro que había sido para mí todo ello. Al mirar a sus ojos supe que lo aceptaría.

-Estaría más que dispuesta a intentarlo…- me dijo con una amplia sonrisa, me acerqué a ella, le cogí la cara con ambas manos y le di un tierno beso en los labios… Ese día fue el comienzo de mi nueva vida, esa misma noche salimos a cenar, pasamos la noche juntos en mi casa y al día siguiente cumplí mi promesa y fuimos los 3 a hacer las comprar de Navidad. Para mi suerte desde el primer momento que se conocieron se volvieron muy unidas, por la noche cenamos en casa de mi hermana y al día siguiente comimos en la suya.

No podía más que agradecer a la vida por poner a Ana en mi camino, ese accidente marcó el comienzo de mi nueva vida. Una en la que era padre de 3 hermosos hijos, tenía una esposa maravillosa y una familia política que adoraba… No podía pedir más…

-¿Christian estás bien?- me trajo la voz de Ana de vuelta al presente y asentí.

-Solo recordaba nuestra primera vez- mordió el pezón a su alcance…- ¡Auch!- me quejé y ella rió.

-¿Puedes creer que yo también recordé ese día?- la abracé a mí.

-¡Como olvidar el día que cambió por completo mi vida!

-También cambió la mía…- nos besamos de nuevo pero de forma más intensa hasta que se separó de mi con brusquedad- ¡Christian tenemos mucho que hacer antes de que vengan todos así que vamos arriba!- dijo bastante alterada, se levantó y me quedé admirando su desnudez mientras se iba vistiendo lentamente. Una vez que lo hizo me levanté e hice lo mismo mientras ella iba a la cocina a preparar el desayuno. Desde hace 9 años tenemos costumbre de pasar el día de nochebuena todos juntos en nuestra casa, comemos y cenamos allí. Vienen tanto la familia de Ana como la mía.

Suspiré recordando mi vida antes y después de Ana, no podía evitar sentirme el hombre más afortunado del mundo, aquel día que empezó como uno más en mi vida cambió en cuanto se atravesó una chica castaña, hermosa, adorable y algo torpe, reí, su torpeza fue lo que nos hizo conocernos, después de 10 años juntos puedo asegurar que ese día me enamoré de ella como un loco y desde entonces he sido el más dichoso del mundo. Mi Mia encontró en ella la madre que siempre quiso y mis 2 hijos la mejor del mundo, los amaba con toda mi alma… ¿Quién iba a decirme a mí que esa Navidad cambiaria mi vida para siempre?

Terminamos de preparar todo con la ayuda de Mia, a las 2 en punto aparecieron todos y nos dispusimos a comer, lo pasamos igual de bien que todos los años y como siempre agradecía a dios por haber puesto a Ana en mi camino, sonreí mientras la veía interaccionar con todos…Ana fue y sigue siendo lo mejor de mi vida…

¡FELIZ AÑO NUEVO!

URSU.

¡Por fin lo terminé! Con esto de las fiestas y las vacaciones de mis hijos no he tenido apenas tiempo de ponerme a escribir.

Espero que les haya gustado, les agradecería que dejaran su comentarios.

Cualquier cosa no duden en contactarme.

Muchos saludos y besos para todos.

*LA SIGUIENTE HISTORIA EN SER ACTUALIZADA SERÁ DOCTORA STEELE*