La vida, da vueltas inesperadas. Podemos estar en un momento completamente seguros de los pasos que vamos dando, y de un momento a otro venir una ola y borrar el camino marcado. No es terrible sentir miedo a lo que vendrá, no es malo equivocarse o volver sobre tus pasos para reflexionar. Lo importante es que luego de decidirte, continúes siempre con la cabeza en alto y sin dudar de aquello que estas decidiendo. Entrega todo lo que tengas en lo que te apasiona, no dejes que nadie te opaque jamás. Y sobre todo, no te dejes llevar por la desesperación.

Tres chicos muy similares descansaban en una banca de un concurrido parque. Uno estaba fumando relajadamente, mientras los otros dos se veían confundidos y recelosos con aquel sujeto. Karamatsu no sabía exactamente que preguntar en aquella situación, su cabeza era un lio, lleno de negaciones y posibles hipótesis locas dando vuelva por ella.

-Déjame ver si te entiendo…- Interrumpió el silencio Ichimatsu – Andas buscando a tus hermanos.-

-Así es.- Respondió tranquilamente el extraño muchacho, expulsando todo el humo que tenía en los pulmones.

-Se apellidan Matsuno y viven en esta ciudad.- Continúo Ichimatsu.

-Se supone que sí.- Aseguro relajadamente una vez más, haciendo enojar al más joven.

-¿Pero y quien mierda eres tú?- Replicó perdiendo la paciencia.

-¡Hey! más respeto con los mayores Mocoso-Reprendió burlonamente el aludido. – Mi padre falleció ayer, somos de Kyoto, así que he viajado mucho para llegar acá, muestra algo de respeto.- Espetó molesto mientras se estiraba.

-¡Vete a la mierda! Además no me vengas con que es un viaje largo, solo son tres horas en tren ¡Maldito vago idiota!-

- Lo siento mucho…- interrumpió finalmente Karamatsu, antes de que la situación se saliera de control – Pero necesito saber a qué te refieres con los hermanos- Cuestiono el chico doloroso, mientras inconscientemente frotaba los hombros de Ichi, para que este se calmara, dando resultado. Oso los observo unos momentos antes de contestar.

-Pues eso, mi papá antes de morir me pidió que le avisara a sus otros dos hijos que había muerto.- comentó despreocupado –Dijo que uno llevaba su mismo apellido y que vivía aquí en Tokyo, el otro no estaba muy seguro, pero supongo que será lo mismo. Ese viejo andaba dejando hijos por todos lados al parecer.-

-Hay muchos Matsuno aquí en Tokyo- Comento en un tono rudo el arisco muchacho – Podrían ser cualquier otro par de imbéciles.-

-Cierto, pero, ¿Ustedes no son Matsuno?- Pregunto inquisitivamente Osomatsu.

-Sí.- Dijo Karamatsu – Pero dudo mucho que seamos aquellos que buscas…-

-¿Por qué no? Ambos son hermanos y son Matsunos, para mi es prueba suficiente.-

-No somos hermanos.- Replico cortantemente Ichimatsu, empezando a molestarse de nuevo.

-¿A no?- Dijo dudoso el otro. – ¿Están seguros?-

-Sí, completamente.- Contesto Karamatsu. – Ichimatsu y yo no tenemos ningún tipo de parentesco sanguíneo. –

El mayor los escudriño con su mirada a ambos. Eran muy parecidos a simple vista, pese a las obvias diferencias de expresiones o estilos.

-Yo no me confiaría, yo hasta ayer creía ser hijo único, y ahora heme aquí, buscando a dos hermanos perdidos- Declaro Osomatsu.

-¡El hecho de que ambos seamos Matsuno no significa nada!- Respondió enojado Ichimatsu, perdiendo la paciencia poco a poco – Mi papá es Matsuno, de ahí viene mi apellido, es imposible que este emparejado contigo o con Karamatsu.-

-Quizás tu mamá aprovechó la confusión de apellidos.- Musito maliciosamente el mayor.

-¡¿Qué has dicho?!- Ichimatsu se paró del lugar dispuesto a golpear al otro sin importar las consecuencias. Pero Karamatsu se encargó de detenerlo para que no cometiera ninguna locura, no conocían a aquel sujeto, no podían fiarse de nada.

-Te agradecería que no volvieras a insultar a Ichimatsu.- Karamatsu estaba frente a frente al otro, sujetando firmemente con su mano el brazo de Ichimatsu, sin dejar de hacerle frente a ese sujeto.

-Bien, bien, mi error. Comencemos de nuevo.- El chico que seguía sentado extendió su mano hacía Karamatsu.- Soy Osomatsu Matsuno, 21 años, actualmente desempleado, soltero y con la extraña misión de encontrar a dos sujetos en una ciudad enorme.- Sonrió despreocupadamente esperando la mano ajena.

-Matsuno Karamatsu.- Contesto estrechando igualmente la mano frente a él. – Estudiante, y él es Ichimatsu.- Lanzó una mirada al otro para que se tranquilizara.

-Miren chicos, no quiero causar polémica entre ustedes, pero la vida es así.- Sacó otro cigarrillo mientras lo encendía lentamente.- Lo único que sé, es que tengo dos hermanos perdidos por ahí, uno va en la secundaria y el otro es un poco mayor que él. El viejo antes de morirse me dijo que habían sido ambas chicas un pequeño desliz de cuando estaba mal con mi madre; no le creo mucho, era un picaflor.- Fumaba tranquilamente mientras los otros seguían mirándolo dudoso de aquellas palabras. – Cuando le pregunté a mamá, me dijo que aquello era imposible y que dejara la memoria de mi padre en paz. Que estupidez.- agrego mostrándose molesto por primera vez desde que había llegado ahí.

-¿Cómo llegaste hasta ese sitio en específico?- Preguntó Karamatsu.

-Solíamos vivir por aquí cuando yo era pequeño, supuse que si él viejo era parecido a mí, no se esforzaría de sobremanera para buscar diversión-

La mente de Karamatsu corría velozmente. Se negaba a toda posibilidad de que aquel sujeto tuviera razón y con Ichimatsu resultaran tener algún tipo de parentesco sanguíneo. Su mente formulada hipótesis, conclusiones y teorías para evitar aquel desastroso final que veía venir en el horizonte.

-En ese caso, hay más posibilidades que Jyushimatsu y yo seamos tus hermanos, más que Karamatsu conmigo.- Dijo Ichimatsu, tratando de convencerse de aquella teoría en su cabeza. De una forma extraña y retorcida, se le hacía más aceptable el terminar siendo hijo de otro sujeto, que llegar a ser hermano directo con Karamatsu.

-¿Quién es Jyushimatsu?- Preguntó el otro, sin dejar de fumar en ningún momento

-Mi hermano.-

-¿Cuántos años tiene?-

-Trece.-

-Es muy pequeño, para esa época nosotros ya vivíamos en Kyoto.- Osomatsu descartó la posibilidad junto con el segundo cigarro que apagaba en el piso.

-Podría haber viajado hasta acá.- Continuó Ichimatsu.

-No lo veo capaz de semejante cosa al muy desgraciado.- Dijo burlonamente Osomatsu – De todos modos, se supone que ambos están en la secundaria o ya egresados, o eso fue lo que alcanzó a decirme antes de estirar la pata.

-Creo que lo más sensato en esta situación será preguntar a alguien directamente.- Sugirió Karamatsu, aunque con un claro tono de duda.- El sacar conclusiones por nuestra propia cuenta solo nos traerá más confusión.-

-Oh si claro, "Mamá, fíjate que de pronto me surgió una pequeña e insignificante duda… ¿De pura casualidad te acostaste con un desconocido del cual quedaste embarazada?"- Espetó con desdén e ironía Ichimatsu, sin importarle realmente encontrarle un lado positivo o una posible solución, en su mente, los peores escenario ya se habían formado.

Osomatsu rio ante aquel tono de burla, a lo que ambos chicos lo miraron de mala manera. Este ni se inmutó por las miradas llenas de enojo de ambos jóvenes.

-Lo siento…- Dijo divertido. – Pero eso sonó muy gracioso, deben admitirlo.- A lo que siguió riendo con despreocupación.

Karamatsu dejó de tomarle atención al mayor para concentrarse directamente en su amigo que lucía claramente molesto y para nada sereno.

-My little boy, no es necesario que sea tu madre. Podemos ir a preguntarle a la mía solamente.- Dijo tratando de sonar condescendiente.

- Estoy seguro que al final de todo esto, alguien nos confirmara que eres hermano mío o algo así- El arisco muchacho se veía molesto, actuaba huraño y evitaba mirar directamente a los dos sujetos que tenía en frente.

-No.- Dijo firmemente en respuesta el otro. – Estoy seguro que no será así.-

-¿Y si es así?- Respondió agresivamente el amante de los gatos, manteniendo la mirada por unos segundos en su posible hermano. – ¿Y si toda mi vida fue una mentira? ¿Qué pasará si al final el que creía que era mi hermano no lo es y en cambio lo eres tú?-

El presuntuoso muchacho sujeto con firmeza al otro para que no dejara de observarlo. Estaba igual de asustado que aquel que gritaba encolerizado frente suyo, pero sabía que tenía que ponerle paños fríos a esa situación tan complicada que no esperaban vivir.

-Te aseguro que no será así. – Sujetó una de las manos del contrario. – Y si aquello llegará a ser verdad, prometo que nada cambiará en tu vida, My Darling.-

Ichimatsu enmudeció. No soltó la mano intrusa que sostenía la propia, ni despegó la mirada en ningún momento; los ojos de Karamatsu poseían gran seguridad y confianza, aquello lo tranquilizaba en alguna medida, pero de igual manera una parte de él comenzaba a inquietarse por un ámbito diferente.

Si eran hermanos, ya no sería capaz de llevar esa extraña amistad con el doloroso chico, simplemente no podría mirarlo sin sentir que algo había mal entre ellos. Una pequeña vocecita en su cabeza le gritaba la razón por la cual le asustaba que hubiera un lazo de sangre entre ellos, pero se negaba a escucharla. El que "ese" sea su mayor problema al saber aquella familiaridad lo hacía sentirse una basura, ¿Y Jyushi? Debería estar más preocupado si resultaba que en realidad su querido e hiperactivo hermano resultaba no tener parentesco alguno.

Osomatsu los observaba desde la banca, sentado despreocupado comiendo goma de mascar. Se le habían acabado los cigarrillos y aquello lo distraía. Mirar a esos dos niños le parecía muy cómico, en su mente, ya se imaginaba la razón de por qué ambos tenían ese pavor por resultar ser hermanos.

Los tres se encaminaron hacía la casa del engreído muchacho, que en esta ocasión se encontraba extrañamente serio, en especial para Ichimatsu, quien solía verlo muy extrovertido y risueño la mayor parte del día. Mientras caminaban Ichimatsu lo miraba de reojo sin dejar de crear escenarios imaginarios, cada uno más terrible que el anterior. El chico de rojo caminaba unos pasos más atrás de ambos, mirando siempre las acciones de los que podrían ser sus hermanos; lo más curiosos para él, era que en realidad los alrededores de la casa de Karamatsu se le hacían terriblemente familiares.

Por su lado, el chico de azul estaba más preocupado en la actitud que su pequeño amigo tenía en ese momento; aún más hostil de lo normal y aquella atmosfera relajada se había perdido, obviamente.

-Ichimatsu.- Lo llamó suavemente con una expresión preocupada. –Deberías ir a descansar. Yo arreglaré todo este mal entendido.-

-¿Estás loco? Quiero saber si somos hermanos o no.- Contesto nervioso el chico morado.

-Lo sé, my boy. Pero no quiero que sigas pasando por malos momentos; además sé que mi mamá se pone un poco sensible cuando le pregunto cosas de su pasado, más si tiene que ver con mi padre…-

El arisco chico lo miró molesto. Él sólo quería saber de una maldita vez si tenían algún parentesco y luego largarse a su casa; aunque en el fondo entendía a lo que se refería Karamatsu. Para nadie debe ser fácil hablar de ese tipo de cosas, más con desconocidos; no quería que la primera vez que conociera al único familiar directo del chico fuera preguntándole "Hey, oiga, ¿A caso soy hermano de su hijo?" podría resultar algo extraño luego volver a aquel lugar.

-Tch…Está bien. Pero cuando sepas algo llámame, ¿Oíste?- Respondió con cierta agresividad el menor.

-I'm promise, My Little Ichimatsu. Gracias por entenderme.- Respondió el presuntuoso chico y guiado por sus instintos, abrazó protectoramente al otro, quien sólo aceptó el gesto sin moverse demasiado. – Y gracias también por hoy. Fuera de todo este extraño asunto, fue un día maravilloso a tu lado.-

Ichimatsu sintió aquellas palaras demasiado cerca, incluso podía imaginarse a su "amigo" sonriendo estúpidamente como solía hacerlo. Sintió que su cara se calentaba involuntariamente y no supo cómo responder a aquello de forma inmediata.

-Si…como sea…- El chico rodeo topemente sus brazos por el cuerpo del otro en un intento de corresponder a aquel gesto. Aunque quería empujarlo por atreverse a invadir de esa manera su espacio personal sin avisarle. – Lo mismo digo. –

No aguantó mucho más y lo alejó sin ser demasiado brusco y sin mirarlo directamente. No era bueno con ese tipo de contacto tan directo y espontaneo, no estaba acostumbrado a tener amigos, mucho menos que estos lo alaguen y abracen sin razón alguna; era un mundo nuevo para él que no comprendía del todo, ¿Con todos sus amigos se sentirá igual de extraño e inquieto? Eso si es que tiene "más" amigos. Con Todomatsu no se sentía de aquella manera, de hecho, con él era fácil conversar o discutir de cosas banales. Con Karamatsu pasaba todo lo contrario, habían momentos en que era un manojo de nervios y con ganas de golpear al otro; sentía ganas de hablarle y escuchar las miles de idioteces que suelta cada microsegundo. Odiaba sentirse de esa manera, más con la idea latente que aquel sujeto podía llegar a tener un parentesco con él. Su primer instinto era huir, lejos, lo más lejos posible.

Así que eso hizo. -Me voy, nos vemos.- Aprovechó la amabilidad innata del otro y huyo del problema, sin mirar atrás o despedirse del sujeto de rojo.

Ambos chicos se quedaron viendo como casi corría del lugar hasta perderse de su vista. Osomatsu no era alguien fácil de engañar, y en su mente ya tenía todo el esquema armado entre aquellos dos.

-Tu novio es lindo, aunque un poco agresivo y malhumorado.- Soltó despreocupadamente esperando la reacción del presuntuoso muchacho.

-¡Ichimatsu no es mi novio!- Casi grito en respuesta, mientras su cara se convertía en un mosaico de colores rojizos y su corazón latía estrepitosamente contra su pecho. –…Sólo somos amigos…-

El chico de rojo lo miró inquisitivamente mientras rascaba con uno de sus dedos el espacio entre sus labios y nariz.

-¿De verdad no lo son? Porque déjame decirte que lo parecen. Siento decirte que se nota a leguas que te mueres por él.- Osomatsu disfrutaba ver las expresiones de vergüenza que su "pequeño nuevo-posible-hermano" colocaba. "Los jóvenes son tan fáciles de leer y tan chistosos cuando andan enamorados" pensaba.

-Sólo somos amigos.- Trató de cerrar el tema Karamatsu – Además… si de verdad resulta que tenemos un parentesco, "eso" sería un problema.-

-Oh… vamos, eso da igual. Ustedes no sabían que lo eran y en lo que a mi concierne, puedo hacer como que no lo sé y no diré nada.- El chico continuó hablando mientras caminaba a un lado de Karamatsu hacía su casa.

-No sería correcto.- el chico se dio cuenta que aquello era lo que más le preocupaba en ese momento. Esa "amistad" que abogaba por el chico morado cada vez se caía más y nuevos sentimientos salían a flote contra su voluntad. Admitir algo así ahora sería un gran problema.

El chico de rojo comenzaba a hacerse una breve idea de cómo funcionaba la mente y moral de aquel chico. Se lamentó que él haya llegado a su vida sólo a complicarla; quizás si hubiera sido un poco más egoísta, cómo solía hacerlo, no le arruinaría la vida y el amor de juventud a su "posible hermanito".

-Bueno, no creo que él sea hermano mío. No nos parecemos tanto como tú y yo.- El chico volvió a hacer ese gesto rascando su nariz mientras sonreía despreocupadamente.

El engreído muchacho vio ese ademán y algo en su interior se tranquilizó de cierta manera. Una parte de él pensaba constantemente en la posibilidad de tener una hermano mayor; había pasado toda una vida jugando solo, anhelando alguien con quien compartir sus tardes, refugiarse en la noche cuando tenía miedo o simplemente jugar en el parque. Cuando conoció a Todomatsu, hizo de cuenta que era una especie de hermano menor al cual cuidar, pero siempre al volver a su casa cada tarde, seguía sintiéndose increíblemente vacía. Nunca le dijo a su mamá, que tenía sus propios problemas, pero ser hijo único era algo bastante solitario en ocasiones.

-Espero tengas razón- Dijo respondiendo la sonrisa.

No tuvieron que caminar durante mucho más para llegar a su destino. Osomatsu terminó de ubicarse en ese momento.

-¡Oh, este es mi barrio de niño!- Dijo con un deje de nostalgia.

-¿Enserio?-

-¡Sí! Vivía en aquella casa hasta que nos cambiamos a Kyoto.-

- Esa casa esta rentada ahora si mal no recuerdo. Usualmente cambia la gente que vive ahí; no podría decirte con exactitud cómo se llaman los que ahora viven ahí, disculpa.- Respondió un tanto apenado el menor.

-No, olvídalo. No me parecería extraño que en realidad fuéramos parientes. Te dije que si el viejo era como yo, no se esforzaría en sobremanera.- Finalizó el tema el mayor, con un rosto difícil de interpretar.

Karamatsu encontraba lógica en su razonamiento. Su madre había vivido en aquella casa casi toda su vida. Era la herencia de sus abuelos para ellos, siempre le decía. Pero mucho antes de que él naciera, ella nació y creció en aquel lugar.

-Vamos, tendremos que esperar hasta que ella llegue a las 7. ¿Quieres algo de beber?- El chico presuntuoso invitó al otro de manera cordial a su hogar, pese a que aún seguía siendo un desconocido; algo en su interior le hacía confiar en él.

-¿Una cerveza quizás?- Dijo aceptando la invitación despreocupadamente.

-No tengo cervezas…-

-Que mal… ¿Sake?-

-Traeré limonada.-

-¡Oh dios!, ¿enserio eres hermano mío?-

Karamatsu se rio de aquel comentario camino a la cocina, mientras el otro entraba desvergonzadamente a la casa y se acomodaba en el salón.

No podía ser tan malo tener un hermano, pensaba positivamente.

Por su lado, Ichimatsu tenía la intención de irse directo casa, recostarse y dormir hasta tener noticias de aquel extraño suceso, pero había acabado llamando a Todomatsu con casi un ataque de pánico y ahora iba camino a su casa.

Por el camino no podía dejar de sugestionarse con aquella noticia. "¿Y si es verdad? ¿Qué pasa si en realidad somos hermanos? Una vida completa hecha con base de mentiras versus una nueva con el doloroso como mi hermano. No sé si podría soportar algo así. ¿Qué pasará con Jyushi? No creo que cambie nada entre nosotros ¿Cierto? pero… ¿y si se pone triste?, odiaría verlo perder su sonrisa. No quiero que Karamatsu sea mi hermano, ¿Cómo reaccionara papá con la noticia de que tiene un "No hijo"? ¿Dejara que mamá y yo sigamos viviendo con él y Jyushi? Realmente no quiero que Karamatsu sea mi hermano, pero aparentemente la vida es una perra que se divierte de mi desgracia, seguramente que el doloroso termina siendo mi hermano, solo porque quieren joderme la puta vida, ¡Ya fue decidido! Karamatsu es mi hermano, no quiero que sea mi hermano KaramatsuesmihermanonoquieroqueloseaKaramatsuesmihermano…" Pensaba angustiado el chico, quien caminaba deprisa al encuentro con su único otro amigo.

Todomatsu no sabía realmente que era lo que estaba ocurriendo. La llamada de Ichimatsu había sido inesperada y desconcertante, por lo que esperaba un tanto ansioso para saber la razón de tanto drama por parte del amante de los gatos. Este llegó a los minutos después, sin aliento, despeinado y bañado en sudor; definitivamente no estaba hecho para correr.

El chico de rosa lo esperaba en la puerta de su casa, y rápidamente lo hizo pasar adentro, guiándolo en un recorrido silencioso hasta la cocina para saludar a su mamá cortésmente antes de llevarlo hasta su cuarto y ahí poder conversar mejor. Ichimatsu en todo este transcurso se notaba inquieto e incómodo. Su lado más tímido salía a flote mientras seguía los pasos del mayor hasta su cuarto.

Al llegar, Todomatsu le indicó que se sentara donde quisiera mientras iba a buscarle algo de beber para luego centrarse solamente en el interrogatorio que volcaría en el sudoroso chico frente a él; sólo hace unas horas despidió a su doloroso amigo en camino a la cita con el que ahora estaba nervioso y cohibido ahí en su casa, ¿Qué había ocurrido entre esos dos?

-Oye, ¿Estas bien?- Soltó el chico de rosa luego de un largo silencio

-No…mucho.- Contesto Ichi, para proceder a vomitar en la maceta de la única planta que tenía Todomatsu en su cuarto.

Todomatsu se alarmo por unos segundos, pero conservo la calma y ayudo a Ichimatsu a recuperarse, saco sus amadas Belladonas rosas, para poder limpiarlas después, reviso nuevamente a Ichimatsu, se había bebido toda el agua que le había traído previamente, aparentemente estaba más tranquilo y sereno, a comparación de cuando llego, la palabra clave aquí, es aparentemente.

-¿Qué pasó en su cita?-

-No fue una cita.-

-Lo que haya sido, ¿Qué ocurrió?-

-Eso…estuvo bien.-

-¿Bien?-

-Bien.-

Totty comenzó a desesperarse por la actitud huraña del menor amante de los gatos. Prácticamente había que sacarle todo con un tirabuzón. Trató de calmarse internamente y continuar parsimoniosamente con sus preguntas.

-¿Qué hicieron?-

-Paseamos, comimos, conversamos…- Dijo el otro mientras iba escondiéndose paulatinamente tras sus rodillas instintivamente, como tratando de protegerse de aquel interrogatorio al cual había ido por propia voluntad.

-¿Te dijo algo que te molestara?-

-No.-

-¿Le dijiste algo tú?-

-Creo que no…-

-¿Lo pasaste bien?-

Ichimatsu se tardó en contestar eso, no porque lo dudara, sino porque le daba una vergüenza terrible admitir algo tan simple.

-…Si.-

El otro quedó aún más confundido con aquella declaración sincera.

-¿Entonces por qué esa cara?-

-Paso algo que no esperaba.- Murmuro renuentemente el menor, como esperando que de esta manera tuviera menos importancia en su vida. Todomatsu quien se esforzaba por escuchar inmediatamente pensó que su otro amigo le había declarado su amor eterno de una manera dramática y dolorosa, como solía hacerlo todo el tiempo; pero dudaba de la valentía y determinación del mayor referente a ese tema, además eso no causaría que Ichi vomitara… ¿Cierto? Debía tratarse de alguna otra cosa.

-¿Qué cosa?- Preguntó suspicaz.

-Nos encontramos con alguien.-

-¿Quién?- El chico delicado dudaba que fuera alguna ex novia de alguno. En primer lugar porque Karamatsu nunca había tenido novia y dudaba mucho que el otro chico, con lo antipático que era, hubiera tenido siquiera algo parecido a una novia.

Ichimatsu se quedó callado ante aquella pregunta sin saber muy bien cómo decir todo lo que había acontecido aquella tarde.

-Maldición Ichimatsu, sólo dilo de una vez.- Inquirió molesto el otro. – Me tienes aquí en la incertidumbre y ya comienzo a cansarme.-

El chico de mirada cansada suspiro pesadamente y comenzó a relatar lenta y parsimoniosamente los hechos ocurridos, como si él no fuera un partícipe directo de aquel drama; sonaba más relajado y no se daba muchos rodeos o se enfrascaba en detalles innecesarios, aunque por dentro era un manojo de nervios con ganas de gritar y rodar por el piso. Su amigo lo escuchaba atento y en silencio, incrédulo de que algo así realmente pasara en la vida real.

Cuando acabó, ambos mantuvieron un silencio trémulo. Uno esperaba una respuesta y el otro seguía incrédulo de aquel relato extraño; trataba en vano de ordenar sus ideas y lanzarlas coherentemente sin escucharse a sí mismo como parte de un drama de televisión.

-Hermanos…- Dijo finalmente, como tratando de convencerse de aquella idea ridícula.

-Si.-

-Tú y Karamatsu.-

-Así parece.-

-O tú y Jyushi.-

-Lo preferiría.-

Todomatsu lo miró molesto por aquella indiferencia que se había instalado en el chico, más aún por la forma en que lo había llamado y llegado a su hogar. Claramente el chico estaba ocultándose en una barrera de indiferencia para no denotar su estado nervioso y desprotegido; aquello molestaba mucho al de rosa, quien creía que habían progresado "algo" en esa extraña y peculiar amistad que sostenían.

-Ichimatsu, todo suena demasiado ridículo. Ustedes no son hermanos.-

-¿Y si lo somos?-

-¡Por el amor de dios! ¡Esto no es una telenovela! Esas cosas son de películas, novelas o dramas baratos; ustedes no son hermanos.-

-¿Cómo puedes saberlo?- El muchacho seguía aferrándose a aquella posibilidad que se había instalado a fuego en su mente. Hermanos, hermanos, hermanos, hermanos, era lo único que podía pasar por su mente alborotada.

-¡Es sólo lógica! Detente cinco minutos a pensar un poco, ¿Quieres? Quizás Kara nii-san sí tiene más hermanos perdidos por el mundo, por como era su padre no lo dudaría mucho. Pero es casi imposible que este sanguíneamente ligado a ti.- Dijo con un claro y fuerte tono de molestia el de rosa.

-No puedes estar seguro de eso.- Contraataco imperturbable el arisco muchacho.

-¡Dios! ¡Pareciera que quieres que sea tu hermano!-

-No quiero que sea mi hermano.- Ichimatsu mostró un ligero grado de molestia por aquellas declaraciones.

-Entonces deja de crear un mundo en tu cabeza en donde eso sea posible. Tu padre es Matsuno ¿No?, por eso el alcance de nombres; ni siquiera vivías cerca de este barrio cuando pequeño y lo más importante, no pueden andar creyéndole al primer loco que viene a decir tantas tonterías como si lo conocieran de años, ¡Puede ser un lunático que salió de un manicomio y ustedes van y le creen!-

El otro sabía que tenía razón, solo había que mirar tranquilamente todo para ver que aquello era ahogarse en un vaso de agua pequeño solo por gusto. Pero su mente no dejaba de atormentarlo con la mínima posibilidad de que aquello fuera real, que en realidad pasara, que fuera algo que tuviera que enfrentar. En su mente aquello si tenía un mínimo grado de posibilidad, ya era algo casi por hecho. Era algo natural de él que odiaba, pero no podía evitarlo.

El chico de rosa entendía un poco cual era el problema, y realmente quería ayudar a su amigo pese a lo arisco o esquivo de ayuda que este fuera; sabía que aquellos miedos tenían una única razón y ya estaba aburrido de insinuarlo para que lo aceptara paulatinamente el menor. Realmente no sabía cómo abordar aquel tema sin tener que hacerlo ver como un ataque directo hacía el otro.

Optó por lo que mejor sabía hacer. Sacar mentira por verdad utilizando las cartas que tenía a su favor.

-Sabes…creo que Kara nii-san debe estar más nervioso que tú en esta situación…- comento tratando de aparentar tranquilidad nuevamente, sentándose frente a su amigo sin dejar de mirarlo.-

-¿Por qué razón?- Ichimatsu había caído en la primera trampa que el mayor utilizó para llamar su atención y no la desaprovecharía.

-Piénsalo un poco. Debe ser extraño que justamente tú, ¡De tooooodo el universo de personas en Japón! Seas un candidato a ser su hermano.- Todomatsu comenzaba usar ese tono que solía utilizar cuando quería descubrir algo por cualquier modo, una voz dulce, condescendiente y llena de manipulación emocional oculta.

-¿Qué tiene que sea justamente yo?-

-Pues, yo sólo digo que es algo curioso; apenas y están conociéndose, recién son "amigos" de alguna manera y han comenzado a pasar más tiempo juntos últimamente.- Todomatsu miraba las reacciones ajenas esperando el momento para lanzar cada frase y remover el cerebro de su lento y poco intuitivo amigo. – Quizás Karamatsu sintió que tenía ese tipo de conexión contigo y por eso se esforzó tanto en que fueran amigos.-

-Mmmh- El arisco chico de veía inquieto y con una expresión difícil de descifrar.

-Al menos, ya son amigos otra vez. Sería una pena que se enteraran de todo esto cuando estabas enojado con Kara nii-san. Pobre, se habría sentido doblemente devastado por haber sido abandonado por su amigo y hermano.-

-Creí que pensabas que era una imposibilidad el que fuéramos hermanos.- Respondió ligeramente molesto por recordar aquel incidente con el doloroso muchacho.

-Oh, yo sólo digo por si es que hubiera alguna posibilidad, menos mal eres tú y menos mal ya no están peleados. Al menos ya se conocen, no hay ningún motivo por el cual preocuparse si es que resulta ser verdad.-

-¡Claro que sería un problema!- Dijo en un tono levemente elevado el chico de morado, dejando por primera vez la posición en la que se sentía protegido.

-¿De verdad?- Pregunto con un falso tono de sorpresa muy bien interpretado. - ¿Por qué piensas que eso sería un problema?-

-¡Pues porque yo ya tengo un hermano!-

-Oh estoy seguro que Kara nii-san y Jyushimatsu-san se llevarían de maravillas, ambos son muy enérgicos.-

-Pues, no creo que a nuestros padres le haga mucha gracia que algo así se sepa.-

-Pues ese no es tu problema. Si tu madre cometió un error es más sano admitirlo y trabajar en ello que vivir ocultándolo toda una vida.-

-¡Sería igualmente extraño!-

-Pero al menos ustedes son amigos, es un paso menos a la aceptación ¿No?-

-No quiero ser su hermano.-

-Oh eso lo sé, pero al menos es él y no alguien más, al menos son amigos…-

-Preferiría que un completo desconocido fuera mi hermano antes que Mierdamatsu.-

-¿Pero por qué? Mejor diablo conocido que diablo por conocer dicen por ahí…-

-De ninguna manera Karamatsu puede ser mi hermano.- Ichimatsu volvía a su estado de alerta y nerviosismo con aquellas insinuaciones de que "no era tan grave". ¡Para él si era algo demasiado grave que justamente él fuera su hermano!

-A mí me gustaría tener a Kara nii-san de hermano, es muy atento y amable. Además, se nota que te quiere mucho, no creo que su cariño cambie por algo así.-

-¡No quiero que me quiera como un hermano!- Grito frustrado el menor en la habitación mientras sujetaba con ambas manos su cabeza en un gesto desesperado. Todomatsu había dado justo en el punto que quería llegar y una sonrisa se dibujó en su rosto mientras observaba a su amigo caer completamente en su pequeño juego.

-Oh…entonces prefieres que su cariño sea de otra manera.- Declaro despreocupado sin dejar de sonreír en ningún momento.

Ichimatsu cayó en cuenta de lo que acababa de decir casi por puro instinto y quiso enterrarse 50 metros bajo tierra. No quería que lo quisiera como hermano, eso es todo, es casi obvio; deseaba que si el doloroso muchacho lo llegaba a querer fuera de otra manera, su subconsciente se lo había gritado en la cara y ahora caía en cuenta que aquello le asustaba de una manera extraña e inquietante.

¿Por qué? Era lo único que atravesaba la cabeza del amante de los gatos, ¿Por qué me molesta? ¿Por qué me altero? ¿Por qué me duele? ¿Por qué me siento tan extraño ahora mismo con esta posibilidad?

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

No sabía la razón y le dolía. Le dolía la cabeza por tanto pensar, la mandíbula por tanto apretar los dientes, los pies por haber corrido y el pecho, aunque no sabía muy bien porque le dolía el último.

Todomatsu observaba tranquilo y calculador. Las reacciones del otro eran dignas de ser parte de una investigación. Había logrado desordenar un poco su mente en pro de que lograra darse cuenta la verdadera razón de sus preocupaciones.

Claro, él tenía claro que si le decía "Hey, date cuenta que ustedes se gustan y por eso están tan preocupados" sólo haría que el menor se cerrara completamente a la idea y de paso hiciera sufrir a su doloroso amigo y compañero.

Pero creía firmemente que si él sólo lo aceptaba, el paso para llegar a que ambos lo dijeran más abiertamente era aún más sencillo de dar.

-Ichimatsu, tranquilo.- Dijo luego de un rato de silencio profundo. – Estoy seguro que encontraras la respuesta que buscas.-

El amante de los gatos lo miró sorprendido. Aquel chico era como un diablo; capaz de ver a través de su cerebro y alma sin que él mismo lo permitiera, cómo si supiera sus secretos antes de contárselos abiertamente. Aquello lo asustaba.

Mantuvieron el silencio por unos minutos que parecían eternos hasta que el mayor se aburrió y fue por su computadora sin decir nada.

Al rato estaba colocando una película que había descargado hace algunas horas y que pretendía ver antes de ser abordado por sus dos amigos y sus extraños problemas.

-Me recomendaron esta película el otro día, y ya que estas aquí tendrás que acompañarme a verla. Es mi cobro por los servicios de asesoría prestados; Sin quejas ni objeciones- Dijo antes de que el otro pudiera siquiera abrir la boca, conectando la computadora a la televisión que tenía en su cuarto y luego iniciando la filmación.

Ichimatsu vio todo aquello en silencio y sin ganas de replicar realmente. Necesitaba olvidarse del tema "Karamatsu" por ahora y dejar su mente en blanco y aquello era lo más cercano que tenía.

Se relajó un poco y bebió del refresco de Todomatsu, que había traído cuando recién había llegado a esa casa. Se dispuso a no pensar por ahora; su amigo se sentó a su lado, dejándole beber toda el agua que quisiera de su vaso, sin volver a tocar el tema por ahora.

Ya tendría tiempo para volver a meterse en la mente del menor para que aceptara todo de una buena vez.

Mientras, en la casa del de azul, un despreocupado veinteañero recorría curioso cada espacio y miraba las fotos familiares en las repisas. Era una casa pequeña, pero extrañamente acogedora.

-Puedes sentarte donde gustes Osomatsu.- Le dijo de improviso el dueño de casa, quien traía vasos de limonada al living para ambos.

-Nos conocemos hace una hora y ya me dices por mi nombre sin ningún problema.- Tomo el vaso que le ofrecía el otro – ¡Soy el mayor! Si resulta que eres mi hermanito pequeño tendrás que tratarme de Osomatsu Nii-San- Dijo sonriendo juguetonamente mientras se sentaba a un lado de la mesa.

-No sé si pueda decirte de esa manera.- Respondió mientras se sentaba de igual manera. – Sería algo extraño.-

-Hazlo por tu futuro Nii-San Karamachu, no seas aguafiestas.-

-¿Karamachu?- Dijo extrañado.

-¡Es porque eres el menor!-

El doloroso muchacho dudó de la madurez del sujeto que tenía metido en su casa y suspiró cansado.

-Escucha, Osomatsu, quería pedirte que cuando llegué mi mamá me dejes hablar a mí. No es nada contra ti, es sólo que la conozco y todo esto de seguro la pondrá muy nerviosa y haciendo que reaccione…de una forma nada positiva- El chico de rojo lo miró aparentemente aburrido sin dejar de tomar su refresco. Dejar que el otro llevara el mando era algo que no le sabía del todo bien, pero prefirió ahorrarse problemas por ahora.

-Está bien, yo no diré nada. ¿No tienes de casualidad alguna foto de tu padre en alguna parte?-

-Creo que hay algunas en los viejos álbumes de fotos.- Respondió mientras iba por dichas fotos dejando nuevamente el mayor solo en la habitación.

Osomatsu sabía que el que más posibilidades de que fueran hermanos era aquel chico. Tampoco es que hubiera llegado con él de pura casualidad, podría verse descuidado, pero cada una de sus acciones tenía un plan mental detrás. El haberlo encontrado en un parque camino hasta ese lugar había sido lo único fuera de sus planes, todo lo demás era algo inevitable. Recordaba perfectamente a la madre del chico que veía en las fotos, recordaba su casa de la infancia, al chico que no vivía muy lejos que se parecía a él y como su papá siempre evitó que jugaran o se encontraran en algún sitio.

Definitivamente su viejo era un cómodo y flojo al igual que él. De niño siempre supo que andaba en cosas raras cuando no llegaba por las noches, o se tardaba al salir del trabajo más de lo habitual, pero pensaba que imaginar que tu papá tiene otra familia era algo relativamente normal a cierta edad, y si tu mamá no se había preocupado, ¿Por qué hacerlo tú? La única vez que creyó que definitivamente todo eso era verdad fue cuando se fueron a vivir a Kyoto sin él; pero como a los meses se les unió, abogando que se había tardado por temas de trabajo, aquella idea se fue de su mente.

Claro hasta ayer, que todo le explotó en la cara y resultó ser verdad. Supo de inmediato que tenía que ir a ver a ese chico que se parecía a el y que vivía en su mismo barrio. Luego, de ahí comenzar a buscar al tercero que le faltaba.

-Aquí están.- Interrumpió en sus pensamientos el menor. – En alguno de estos debe haber alguna, no solía sacarse muchas fotos con nosotros…-

"Claro, para no dejar mucha evidencia" pensó maliciosamente el otro mientras comenzaba a ojear las fotos hasta dar con alguna que fuera certera.

-Aquí.- Karamatsu acercó una foto al mayor luego de un rato – Él es mi padre.-

Osomatsu rio al ver la foto y sentimientos extraños se instalaron en su estómago. Ahí estaba su padre, alzando feliz en sus hombros a un pequeño niño que claramente no era él, aunque sus facciones eran similares. Había una parte de él que sentía enojo por la mentira que había sido su vida hasta ese punto, pero al mismo tiempo sentía una extraña felicidad inexplicable.

-Bueno- Dijo mientras abrazaba con un brazo al otro sujeto en la habitación sin dejar de sonreír. – Creo que si tendrás que decirme Osomatsu Nii-San.-

Karamatsu entendió enseguida que efectivamente su padre era la misma persona y quedó sin habla. Tenía un hermano mayor, toda su vida creyéndose un hijo único había acabado con la llegada de aquel desconocido. Quiso decir algo, preguntar muchas cosas, pero la puerta de su casa sonó en ese instante. Ambos dejaron de abrazarse y esperaron que la persona que había entrado llegara hasta esa habitación.

La madre de Karamatsu entró suspirando pesadamente a la sala, cansada luego de un día completo de trabajo intenso, cuando vio a ambos chicos sentados mirándola inquisitivamente. Supo de inmediato que aquello que había evitado toda una vida había explotado irremediablemente. Dudo entre salir corriendo de ahí o enfrentarlo como la mujer adulta que era.

-Mamá.- Llamó su hijo con una cara extraña de confusión. Ella lo supo de inmediato al ver al otro sentado en su mesa. Claramente su pequeño se veía afectado por la presencia del otro sujeto que de seguro ya algo le había contado. Sabía que no podía ser así de injusta con el único que se había mantenido a su lado pese a su inmadurez y sentimentalismos en el pasado.

-Vaya…esta es una gran sorpresa.- Exclamo tranquilamente.

-Mamá, hay algo de lo que debemos hablar.- Dijo seriamente Karamatsu pero tratando de ser suave con su delicada madre. Ella notó aquel gesto y sintió una gran ternura por la consideración que tenía su hijo con ella siempre. Desde que tenía memoria, Karamatsu trataba de ser el hijo perfecto para ella y no recordaba ninguna ocasión en que se lo haya agradecido directamente.

-Lo sé, este día debía llegar en algún momento. ¿Osomatsu, no? ¿Está tu padre bien?-

-Falleció ayer.- Contesto seriamente el aludido. La madre de Karamatsu hizo un gesto de dolor muy evidente mientras se sentaba a la mesa con ambos. El presuntuoso muchacho se impresionó de ver aquella actitud seria del otro; desde que se habían encontrado se la había pasado haciendo bromas y chistes, así que ahora que lo veía realmente actuar como un adulto frente a su mamá se le hacía un poco extraño.

-Ya veo…Lo siento de verdad, era un gran hombre.- La madre miró a su hijo que lucía confundido y preocupado. – Siento que tengas que enterarte de esta manera de algo así Karamatsu, no te preocupes, responderé todas las dudas que tengas ahora mismo. Solo déjame ir a cambiarme de ropa y vuelvo enseguida con ustedes.- La mamá de Karamatsu salió lentamente de aquel lugar para poder hacer tiempo y ordenar sus ideas un poco antes de relatar todo.

Pensaba que aquello debía ser una especie de broma cruel por parte de alguien, pero tristemente no lo era. El hijo del único hombre que había amado se encontraba en la sala de su casa con su propio hijo; aquello que evitó durante 17 años por fin se plantaba en su vida, envolviendo todo con sus raíces, incapaz de escapar de aquella realidad que la sujetaba contra el piso sin escapatoria. Pensó nuevamente en escapar, no se sentía realmente lista para enfrentar algo de tal magnitud.

Pero no podía hacerle nuevamente daño a su hijo de aquella manera, se había prometido tiempo atrás, que no dejaría que volviera a pasar, debía ser fuerte por una vez y afrontar sus errores, por ella y sobre todo por Karamatsu. Se cambió y volvió a la habitación en donde estaban ambos muchachos en la misma posición esperándola, uno con cara de aburrimiento y el otro increíblemente nervioso.

Karamatsu se extrañó de la actitud tranquila de su madre; pensaba que cuando le preguntara algo relacionado a su padre, ella se molestaría, posiblemente echando a Osomatsu a la calle o se echaría a llorar desconsolada como cuando era un niño. Pero no, estaba ahí, con un semblante y actitud firme, decidida y dispuesta a responderle todo aquello que de niño tuvo miedo de preguntar. Se armó de valor y comenzó por lo más importante de todo.

-¿Tengo un hermano por parte de mi padre, Mamá?- Inquirió firme pero aún con el miedo latente de tocar alguna fibra sensible en su madre. La mujer se sentó tranquilamente con ambos, decidida a enfrentar aquello aunque le doliera el alma.

-Tienes dos hermanos, hijo.- Karamatsu sintió su corazón latir desenfrenado en su pecho debido a los nervios.

-¿Cómo es que ocurrió algo así?-

-Es una historia muy larga… que esperaba nunca tuviera que contarte.- Dijo melancólica mientras se preparaba mentalmente para soltar una verdad que tenía oculta en su corazón desde hace años.

Ambos muchachos la miraron expectantes, esperando conocer una verdad que se les había negado desde que eran niños. Ella los miró a ambos; se parecían tanto entre ellos que se le hacía muy divertido y al mismo tiempo podía ver al padre de ambos reflejados ligeramente en sus facciones. Un ataque de nostalgia por revivir el pasado la atacó, pero no flaqueó y empezó a relatar todo aquello que se había guardado en soledad.

-Todo comenzó, cuando yo tenía aproximadamente 10 años y su padre llegó a vivir en una casa cerca de aquí…-


Pues, adivinen quien volvió! Si, me tardé un siglo, I know, pero me justifico en que estaba cerrando semestre (aun) y lo escribí a goteras. De hecho hubo varías partes que no acababan por convencerme y las escribí más de una vez.

Gracias a mi Beta hermosa, preciosa que me tiene toda la paciencia del universo con todo! Te amo preciosa!

Pues aquí está drama parte 1 xddd, perdón si quedó mucho drama y etc, pero todo era importante xd, no escatimé en páginas…por cierto…17 páginas de Word! Todo un record personal con este fic.

Ya me dejo de palabrear sandeces. Gracias a los que aún leer esto! Y a los que no…pues gracias igual xddd

En Watpadd hay 8.3K de visitas y 649 estrellitas…es…WOW para mí. Enserio muchas gracias, no creí que siguieran leyendo luego de que quede sola haciendo esto, a todos los que no se fueron, gracias!

Y pese a que el último capítulo bajó considerablemente, 350 vistas es demasiado para mí!

Ahora que se viene las vacaciones en mi país hermoso, espero poder actualizar un poco más seguido xd ( haber si lo acabo antes de que acabe el próximo año xddd)

#SaldráLa3TemporadaAntesDeQueAcabeConEsto xddd

Otra vez gracias por leer, la paciencia y los comentarios hermosos que dejan! ;_; Los amo a todos!

Y obvio…gracias a mi beta preciosa que me ayudo a corregir todo. Hey nena, te amo con mi corazón entero 3 eres el Ichi de mi Kara. 3

y lo último... si les gusta leer cuentos de variadas temáticas, busquen Methelia en tumblr o wordpress , no se arrepentirán!