Dylan despertó sobresaltado después de un extraño sueño, la camisa con la que dormía estaba pegada a él debido al frío sudor que se extendía por todo su cuerpo. No recordaba mucho del sueño que había tenido anteriormente esa misma noche, lo único que se le había quedado plasmado en la memoria era una luz verde dirigida hacía él y un terrible dolor en su frente, la misma luz que había visto el día que sus abuelos paternos murieron.
Dylan no recordaba muy bien ese día, lo que más recordaba era como él y James se habían escondido detrás de la puerta que daba hacía la sala de su casa donde se encontraba su madre y padre platicando con lágrimas en los ojos, no los habían visto todavía, y aunque el señor Potter fuese auror y estuviese preparado para siempre estar alerta, no se fijó que sus dos hijos oían detrás de la puerta la trágica realidad de lo que acababa de suceder.
Eso era lo más claro que recordaba sobre ese día. Todo lo que había pasado esa tarde era borroso y difuso, recordaba, lamentablemente, como dos luces verdes brillantes dirigidas hacia sus abuelos y como los dos cuerpos chocan en el piso con un golpe sordo, recordaba como su hermano se dirigió a ellos e intentó levantarlos, diciéndoles que tenían que irse, que no era momento para echarse una siesta. Dylan sabía que ellos no estaban "tomándose una siesta" y que no despertarían; como sabía eso nunca lo supo, pero sólo se afirmaron sus sospechas cuando oyó detrás de la puerta como sus padres hablaban. Había sido la primera vez que oyera y viera a su padre llorar.
El chico se levantó lentamente de su cama, su frente ardía con calentura, camino lentamente y con cuidado al baño y se vio en el espejo; su frente estaba perlada por pequeñas gotas de sudor, y una parte en medio de su frente estaba roja formando una extraña figura. Dylan se baño y se cambió, sabía que todavía era muy temprano, pero aun así también sabía que no podría volver a la cama y dormir.
Cuando salió de la regadera se volvió a mirar en el espejo, y para su alivio, su frente estaba pálida, pero no tenía nada rojo y después de unas cuantas respiraciones, la cabeza dejó de palpitarle como siempre lo hacía cuando le dolía la frente.
Salió del baño y se fue a la ventana, donde siempre iba cuando tenía algo por lo cual pensar. Mientras caminaba por las camas de su hermano y Sirius checo la hora y se sorprendió al leer que eran las cuatro de la mañana, con razón Remus todavía no se despertaba para levantarlos a todos.
Se quedó sentado en la ventana con la vista en el bosque prohibido hasta cuando los colores empezaron a cambiar por detrás de las montañas dando a entender que estaba amaneciendo.
Oyó ruido detrás de él y vio como Remus se giraba entre sus sábanas y empezaba a despertarse, Dylan bajo de su asiento en la ventana y salió de la habitación lentamente, consiente de que no tenía que hacer ruido; había aprendido a la mala que Remus tenía un oído bastante desarrollado, casi animal. Bajo lentamente por las escaleras de la sala común antes de que Remus lograse abrir completamente los ojos y enfocarlos bien.
Quería unos momentos solos para el mismo.
En la mañana de Halloween todos los compañeros de Dylan se despertaron por el delicioso aromas de calabaza asada flotando por todos los pasillos. Pero lo mejor y lo que hizo que todos los estudiantes de primero se sintieran más contentos fue cuando el profesor Flitwick de la clase de Encantamientos anunció que pensaba que ya estaba listos para empezar a hacer volar objetos como demostración de lo que aprenderían es año, algo que todos se morían por hacer, desde que vieron como el profesor hacía volar algunos objetos el primer día de clases como demostración. El profesor Flitwick puso a la clase por parejas para que practicaran. Sirius con Alice, Remus con Peter, y Dylan con una de las compañeras de habitación de Lily y Alice, Grace Finnigan, una dulce chica de pelo negro corto y ojos azules. James, sin embargo, tuvo que trabajar con la amiga de Dylan, Lily Evans; era difícil decir quién estaba más enfadado de los dos, pero aún así eso no sorprendió a todo el grupo ya que eran ya muy comunes los gritaderos que se echaban los dos chicos todos los días en el desayuno; más, sin embargo, se sorprendieron al oír que el profesor los ponía juntos, los estudiantes estaban seguros que los profesores no pudieron haber pasado por alto el odio que se tenían el uno con el otro.
- Y ahora no se olviden de ese bonito movimiento de muñeca que hemos estado practicando -dijo con voz aguda el profesor, subido hace los libros en la silla para alcanzar sobre la mesa, como de costumbre-. Y golpear, recuerden, agitar y golpear. Y pronunciar las palabras mágicas correctamente es muy importante también, no se olviden nunca del mago Baruffio, que dijo ese en lugar de efe y se encontró tirado en el suelo con un búfalo en el pecho. -Al oír eso último, James y Sirius se lanzaron las mismas de complicidad que ya se le estaban haciendo comunes a todo el mundo.
- ¡Wingardium Leviofa! -se oyeron dos idénticos gritos dentro del salón, varios chicos contuvieron el aliento después de oír el grito, pero no pasó nada.- ¡Mentira! -gritaron James y Sirius al profesor Flitwick después de algunos segundos sin ninguna reacción al hechizo. Varios de los alumnos se reían mientras veían como Lily regañaba a James y a Sirius por haber hecho algo tan estúpido, y con la excusa de que no sabían que podía haber pasado les estaba dando el regaño de su vida (hasta ahora).
"No les hagas caso" le dijo la voz de Hermione "Es importante que te concentres en tus estudios"
"No seas aguafiestas Mione" le replicó Ron "Deja que Har... Dylan tenga un poco de información para poder después persuadir a sus padr... amigos"
"Eres un estúpido Ron" le susurró Hermione "Además te refieres a "Blackmail" no estoy muy segura de cómo se dice en espeañol, aun así no le hagas caso a Ron, es un inútil"
"Así pues tú eres una..." pero no terminó, ya que Hermione había vuelto a empezar a hablar.
"El punto Dylan, es que tienes que empezar a pensar en serio sobre tu educación mágica, no siempre podrás tenernos a los dos ayudándote, y..."
"Pero son mi conciencia, deberían estar conmigo siempre" la interrumpió Dylan.
"...Y como dije antes, no podremos estar siempre detrás de ti" siguió diciendo Hermione sin que le importase o que se fijase que otra vez la habían interrumpido "Así que sólo por esta vez te ayudaré: Es Win-gar- dium levi-o-sa, pronuncia gar más claro y largo."
"¿Soy el único que siente que esto es un dejà bú?" volvió a interrumpir Ron, pero Dylan ya estaba trabajando con el hechizo.
Dylan se remangó las mangas de su túnica e hizo como le había enseñado Hermione mientras pensaba que él también sentía que eso era un dejà bú.
- ¡Wingardium Leviosa! -la pluma con la que estaban trabajando empezó a flotar, primero un metro, luego dos, hasta llegar al techo y enredarse entre uno de los barrotes que sostenían el techo.
- ¡Si! ¡Felicidades! Ya vieron como el señor Potter lo ha logrado. Cinco puntos para Gryffindor. -Y mientras lo decía le daba una radiante sonrisa al más pequeño de los Potter mientras este no se olvidaba de agradecerle a su conciencia Hermione por el consejo.
De nada le contestó superiormente la chica con su clara voz de: te-lo-dije, mientras Dylan en el fondo oía la voz de Ron diciendo de como Mione siempre sabía todo.
Algunas cosas simplemente no cambiaban.
Dylan llegó corriendo a su segunda clase del día, segundos antes el timbre había sonado dando a entender el inicio de su segunda hora, todos sus amigos ya estaban dentro ocupando sus lugares y por suerte para él, el profesor Slughorn todavía no llegaba.
Dylan se había quedado en la clase de Encantamientos después de que todos sus amigos se fueran porque se le habían caído todos los libros y mientras los recogía, el profesor lo felicitaba por ser una de las pocas personas que había enseñado hasta hora que había logrado perfectamente el hechizo tan rápido al primer intentó.
"Que bueno que todavía no conoce a Hermione" había dicho Ron mientras salían del salón.
"Cállate Ron" le siseo Hermione.
Lamentablemente para el chico con las dos conciencias, todavía no conocía una muy grande parte del castillo, y debido a las decenas de puertas que sólo eran para decoración o que las escaleras se movieran sin ningún orden en específico, se perdió entre el barullo de estudiantes de tercero que se dirigían exactamente hacia el lado contrario hacia dónde el chico quería llegar.
Llegó tarde a clases.
Dylan se sentó en el único lugar vacío en el salón, y para su suerte, el único lugar vacío era con Alice. Dylan se dirigió a ella y se sentó en la misma mesa y decidiendo empezar una conversación antes de que llegara el profesor empezó a hablar, pero cuando abrió la boca la puerta se abrió de golpe dejando pasar a una manada de Slytherins con el pelo rojo o dorado y vestidos de colores y en su frente escrita con tinta negra las palabras: "Votamos por los leones" se podía leer; la única diferente era la del estudiante de pelo grasiento, Snape tenía escrito en su frente "venganza, dulce, dulce venganza". Detrás de ellos venía un muy enojado jefe de casa de Slytherin y daba la coincidencia que era el profesor que les tocaba en ese momento.
- ¿Quién fue? -grito Slughorn sobre el sonido de los chicos de Gryffindor burlándose de su casa enemiga.- Esto no es gracioso, se le restarán más puntos a su casa si no confiesan en este mismo instante.
Sorprendiendo a todos, una mano entre la masa de los alumnos listos para pociones levanto la mano, y más sorpresa al ver de quién es la mano.
- Señor Lupin no puedo creer que haya sido usted, pero lamentó informarle que... -Slughorn no terminó su amenaza, Remus, que había sido el que levantó la mano segundos antes hablo haciendo temer a Sirius y los gemelos Potter que confesaría toda la broma.
- No señor, no fui yo -interrumpió Remus, haciendo a los chicos que pronto se convertirían en Merodeadores soltar el aire que no se habían dado cuenta que estaban sosteniendo- Pero, ¿En serio cree que niños de primero, los cuales apenas llevamos mes y medio aprendiendo magia, podríamos lograr hacer algo tan elaborado como aquello? Profesor, ¡apenas hoy hemos aprendido el hechizo de levitación! ¡Cómo haríamos eso! -Y después de que Remus se diese cuenta de que le acaban de gritar a un profesor se sentó quieto en su lugar con la vista en sus zapatos, y debido a ello no vio como la cara del profesor se ponía roja como un tomate de la vergüenza.
- Tiene razón señor Lupin -alcanzó a croar el profesor obteniendo algunas risitas de los pequeños estudiantes de Gryffindor- lamento mi explosión, pero nunca antes habían hecho una broma a toda la casa de Slyhptherin, ¡nadie se salvó! -siguió diciendo el profesor sin que se diese cuenta o sin que le importase las no tan discretas risas y burlas que les lazaban algunos estudiantes de Gryffindor a su casa enemiga.- Así que debido a ello iré a hablar con el profesor Dumbledore, por hoy se cancela la clase.
Los alumnos de la casa de los leones vitorearon mientras salían atrope del salón y más su sorpresa y alegría al oír por los altavoces mágicos que se encontraban en toda la escuela que las clases se cancelaban por ese día debido a la broma para los Slytherins debido a que por uno de los hechizo que les habían puesto era cantar el himno de Gryffindor cada vez que alguien dijera alguna palabra con la letra "G". Y según la lógica de los profesores, no podrían trabajar si a cada rato que alguien dijera un palabra con la letra G los alumnos empezarían a cantar mientras estaban en clase, distraería mucho a los otros estudiantes.
Dylan caminaba sólo por los pasillos desiertos de Hogwarts, todos los estudiantes se encontraban afuera en el patio disfrutando de uno de los pocos días soleados que tendrían esa temporada.
Había estado tan concentrado en la broma de ese día contra los Slytherins que se le había olvidado la mochila de cuadernos en la biblioteca, donde en ese momento se estaba dirigiendo.
- Se que fuiste tú -Dylan paro en seco y se giró en redondo para que una sonriente chica lo alcanzase.- Tengo que admitir que fue sorprendente, pero no le digas a Lily que dije eso, -y empezó a susurrarle mientras los dos alumnos se dirigían a la biblioteca- que no se entere que fueron ustedes, estaba muy enojada hace rato por la "pequeña" broma hacia los Slytherins, ya vez como se pone cada vez que hablan mal de Snape.
- No me preocupó exactamente de mí mismo, Alice. -le dijo el chico- Del que me preocupo eres tú, ¿Cómo rayos averiguaste que había sido yo?
Alice sólo le sonrió malévolamente y con un deje de diversión. -¿Qué cómo no me di cuenta? ¡Hasta una persona con sordoceguera sería capaz de sentir que estaban tramando algo! -le dijo exaltada Alice- Sólo te aviso desde ahorita que no es nada sospechoso sentarse hasta un lado de la mesa de Gryffindor en el desayuno, en la parte más oscura donde nadie se sienta y ponerse a susurrar muy pegados entre sí mientras a cada rato levantaban la cabeza para checar si alguien los escuchaba o para voltear a ver a los Slytherins, nada sospechoso. Además, la otra vez tuviste la pelea con Snape, yo estuve ahí por si no recuerdas, y por la relación entre tú y tu hermano era obvio que James tomaría venganza.- Dijo sarcásticamente Alice creando un pequeño sonrojo en las mejillas del chico.- Pero no te preocupes, no diré nada, mi boca está sellada -dijo Alice mientras hacía un gesto con su mano de que se cerraba la boca con candado y tiraba la llave.- Pero no te preocupes, estoy segura que si siguen así, dentro de unos años, serán el grupo más revoltoso de toda la escuela y pasarán a la historia como los mejores bromistas de la historia.
Alice se giró hacía su amigo quedando así a casi sólo unos cuantos centímetros de su cara, y viéndolo a los ojos le susurró.- Que tengas un buen día, señor Potter.
Dylan le siguió el juego haciendo una pequeña reverencia de cabeza- Y usted también señorita Kinlue.
Alice le sonrió y se fue dejando sólo al chico que la veía embobado mientras se alejaba, sin darse cuenta que la chica ya había desaparecido de su campo de visión desde hacía varios segundos ya delante de las puertas de la biblioteca.
"Parece que alguien está enamorado" Dijo Ron quitando a Dylan de su ensoñación.
"¡Cállate Ron!" Gritaron los otros dos dentro de la mente del chico que en ese momento entraba a la gran sala de la biblioteca.
"Acabo de arruinar el momento, ¿no es así?" siguió diciendo Ron sin darse cuenta de cómo la única chica ahí presente le gruñía que se callase y del pequeño sonrojo de nuevo en las mejillas del menor.
"¡RON!"
"Ya, ya, me calló"
Cientos de murciélagos aleteaban desde las paredes y el techo, mientras que otro centenar más pasaba entre las mesas, como nubes negras, haciendo temblar las velas de las gigantes calabazas colgantes. El festín apareció de pronto en los platos dorados, como había ocurrido en el banquete de principio de año.
Dylan no pudo evitar notar como toda la mesa de Slytherin estaba vacía, no había ni un solo alma de esa parte del Gran Comedor. El chico no estaba sorprendido, era obvio que en algún lugar tan lleno de gente como en el Gran Comedor abría cientos de personas que dirían alguna palabra con "G" (algunos apropósito, sólo para molestar).
Dylan se sirvió un poco de todo, tenía tanto hambre y hasta ese momento se había dado cuenta.
El pequeño chico se la pasó entre risas con sus compañeros de habitación y pláticas con sus amigas del sexo opuesto, y cada vez que cruzaba su mirada con Alice mientras Lily no los veía, la chica hacia el mismo gesto que ese mismo día había hecho, cerrar la boca con candado y tirar la llave, Dylan no podía dejar de regalarle una sonrisa cada vez que hacía eso.
Horas después, con las barrigas llenas y los ojos pesados del cansancio, los alumnos se dirigieron a sus respectivas salas comunes, había sido un largo día.
