Descargo de responsabilidad: No me pertenecen ni los personajes ni la historia, la historia cuyo título original es Tales of Fairies le pertenece a RicardianScholar Clark-Weasley quién me permitió traducirla.

Capítulo 11

Chupitos de tequila

Resumen: Inspirado en una escena de 'The Big Bang Theory'. Algunos miembros de Fairy Tail, por insistencia de Cana, aceptan tomarse unos chupitos de tequila. Natsu y Lucy se dejan llevar…

Parejas: ¡NATSU/LUCY! Y un poco de Gray/Juvia y Gajeel/Levy.

Idea para YouTube: Un montaje de pelea con 'The Voice' de John Farnham.

Los chupitos de tequila fueron idea de Cana.

Estaban celebrando… bueno, puede que no estuvieran celebrando nada en especial y solo hubieran decidido festejar un poco porque por fin estaban todos en casa. Fue cuando Wendy, Romeo y Charle se fueron que lo poco que quedaba del lado sensato de Cana sufrió una muerte repentina, y ella sacó la botella de tequila.

Al principio fue terrible. La mayoría nunca lo había hecho antes y la vil sustancia terminaba goteando de sus rostros mientras buscaban el limón. Natsu debió haberse tomado por lo menos cinco, de los cuales tres terminaron escurriendo de su barbilla. A Gray no le fue mejor, tenía varias manchas mojadas sobre su pecho desnudo… aunque eso podría ser porque Juvia estaba babeando al verlo. Erza se las arregló para hacerlo bien pero sus ojos se desorbitaban cómicamente cada vez que chupaba un limón. Y las risitas de Lucy no la ayudaban para nada, ya que se le salía un poco de tequila de la boca en sus intentos desesperados de agarrar un pedazo de limón.

—Novatos —se burló Cana sirviendo más vasos—. ¡Hasta el fondo!

Este tenía que ser como el séptimo u octavo trago, y Natsu definitivamente se estaba sintiendo más mareado que nunca. —Gracias, pero no más para mí —dijo empujando el vaso hacia Cana.

—¿Qué eres, gallina? —se mofó Gray.

—Vale, vale —gritó Natsu—. ¡Otro! Beberé hasta que el hígado de Gray se muera. —Estaba a punto de agarrar la sal cuando Lucy se la quitó. —Oye, Lucy, creo que necesito... —Las palabras se le atoraron en la garganta cuando Lucy, sonrojada, risueña y mucho más borracha que él, se echó sal en el cuello. —¡¿Qué estás haciendo?!

—¡Chupito sexy! —gritó Cana a todo pulmón. Entonces se cayó de su silla y descubrió una botella de ron abandonada que captó su interés.

—Jeez —murmuró Gray poniendo los ojos en blanco.

—Adelante... Lame, bebe, y muerde —le dijo Lucy en un tono condescendiente. Como si él no supiera tomar un chupito de tequila—. ¿O es que eres gallina? —se mofó imitando a Gray.

Natsu gruñó por lo bajo, abalanzándose hacia su supuesta mejor amiga y compañera de equipo. La agarró por los hombros, la jaló hacia él y lamió su cuello de la manera más asquerosa y babosa posible. Sabía a sal, pero debajo había otro sabor, uno delicioso, así que la lamió otra vez para identificarlo. Nada. Movió su boca en un ángulo diferente esperando que le ayudara a identificar el sabor y en vez de eso terminó chupando su piel y mordiendo suavemente su cuello.

—Mm… —gimió Lucy—. ¡Natsu!

Entonces se cayó de su silla, llevándolo con ella. No que a él le importara. Para ese punto él se había movido de su cuello a sus labios, y ella tenía sus piernas alrededor de la cintura del dragon slayer sin preocupación alguna.

Todos los demás los miraron con ojos desorbitados. El rostro de Erza pasó de un horrorizado blanco a un avergonzado intenso carmesí, rápidamente dándose la vuelta para proteger lo poco que quedaba de su inocencia. Gray y Gajeel parecían estar a punto de vomitar mientras que Mira estaba encantada.

—¡Guau! —dijo Cana al sentarse. Impresionada pero sorprendida por el espectáculo que Natsu y Lucy le estaban dando al resto del gremio. Ambos parecían demasiado inocentes, tímidos y reservados como para hacer algo tan público. Je, esa es la magia del alcohol—. ¡Bien hecho, Natsu y Lucy! —los aplaudió.

—¡Natsu es HOMBRE! —exclamó Elfman.

—¡Eso, Lu-chan! —gritó Levy en apoyo antes de estallar en risas maniáticas. Gajeel tuvo que llevarla a casa antes de que quedara en ridículo (ella también estaba precariamente cerca a caerse de su silla, solo que no había nadie que tapara su ropa interior si eso sucedía, y Gajeel no iba dejar que los pervertidos de Fairy Tail vieran sus braguitas naranjas).

—¡Juvia también quiere chupitos sexys! —gritó Juvia espontáneamente. Agarró la sal y alegremente se la esparció en todo el cuerpo—. ¡Gray-sama, toma un chupito! —demandó.

Gray parpadeó, se encogió de hombros y se acercó a ella entes de apartarse bruscamente. —¡Juvia! —exclamó alarmado—. ¡Creo que tu cuerpo disolvió la sal!

—¡No! —lloró Juvia horrorizada—. ¡Juvia olvidó que la sal se mezcla con el agua! Ahora Juvia sabe a agua salada, ¡Gray-sama nunca querrá lamerla ni tener treinta hijos con ella!

—¡Oye!… —protestó Gray débilmente—. De seguro el agua salada no puede ser tan mala —trató de consolarla.

Pero ya era demasiado tarde, Juvia estalló en un mar de lágrimas que inundó el gremio con agua salada. Esto logró que Natsu y Lucy recuperaran la sobriedad suficiente para separarse (o sino, ya saben, se habrían ahogado) y los demás salieron del gremio tosiendo y tratando de volver a respirar.

Esa fue la última vez que tomaron chupitos de tequila por un muy largo tiempo.

(Más que todo porque el Maestro decidió prohibir la bebida y cuando Cana trató de protestar, él solo dirigió una mirada acusadora hacia los daños que el agua de Juvia le había causado al edificio y luego una expresión pervertida hacia Lucy, quien últimamente prefería ponerse cuellos de tortuga.)