Empezaba otro día en Ponyville. Hoy los chicos no tenían clases ya que Cheerilee estaba fuera del pueblo cuidando de su abuela enferma, por lo que podían disfrutar de un merecido día libre. En casa de Fluttershy, Tom ayudaba a la pegaso con los animales que esta tiene a su cuidado.
¡Ángel! Ven aquí conejito -decía el niño mientras perseguía a la escurridiza mascota de su cuidadora, pues era hora del baño
El pequeño conejo blanco, así como los demás animales, ya se habían acostumbrado a la presencia de Tom en la casa, pero aun así Ángel se sentía un poco celoso ya que sentía que Fluttershy le prestaba mas atención, por eso cuando tenía la oportunidad de hacerlo enojar siempre lo hacía. En esta ocasión, mientras era perseguido, se las ingenio para hacerlo tropezar y luego reírse de él antes de salir corriendo, pero no lo hizo lo bastante rápido, ya que Tom lo atrapo.
¡Te tengo! -dijo Tom al momento de tomar al conejito en sus manos para luego comenzar a bañarlo. No bien terminar, fue a reunirse con su hermano Jim para comenzar sus entrenamientos del día.
Te agradezco mucho la ayuda Tom -dijo Fluttershy con una sonrisa
No hay problema, fue un placer -dijo el niño, para luego ver la hora-. Debo irme ya a entrenar con Jim, nos vemos luego Fluttershy -tras esto el niño se dirigió a la puerta
Muy bien, pero ten cuidado y no regreses tarde -dijo la pegaso tras despedirse del pequeño
Si, no te preocupes -dijo Tom mientras se alejaba de la casa en dirección a donde estaba su hermano
En Sugarcube Corner después de lograr que los mellizos de los Cake se durmieran por fin , Lex y Pinkie ayudaban en la pastelería. La pony rosa atendía la caja registradora mientras que el chico tomaba las ordenes de los ponies que ya eran clientes frecuentes del local y que en poco tiempo ya se habían hecho amigos suyos.
Le traje su pastel de fresas señor Twist, disfrútelo -dijo Lex a un pegaso de piel gris con melena y cola plateadas al momento de darle el pastel
Muchas gracias Lex. Esto es para ti -dijo el pegaso para luego entregarle unas monedas al pequeño en pago por la orden
El chico continuo trabajando en las otras mesas, sin saber que era observado por los Cake que conversaban mientras continuaban cocinando.
Este chico es una gran ayuda para nuestro negocio -dijo el señor Cake
Gracias a él hemos tenido más clientes que nunca, es muy amable, educado y amistoso, además cada día hace un nuevo amigo -dijo la señora Cake de forma maternal, de pronto Lex apareció en la cocina
Me tengo que ir ahora señores Cake -dijo el niño
¿Adónde vas? -pregunto el señor Cake
Jim me espera, tengo que ir a reunirme con él -dijo el simplemente
De acuerdo pequeño, pero ten cuidado, nos veremos después -dijo la señora Cake con tono suave
Si, no se preocupen, nos vemos luego -dijo el chico antes de irse
En el cielo, en una casa suspendida en lo alto de las nubes, Fred ayudaba con la limpieza del hogar su cuidadora, además de alimentar a la tortuga de Rainbow Dash.
Muy bien, aquí tienes amiguito, disfrútalo -dijo Fred tras servir a Tanque un plato de verduras frescas y acariciarlo en la cabeza. La tortuga parpadeo muy lento y comenzó a comer. Tras eso llego la pegaso color cielo y colorida melena
Muy bien hecho chico, nunca había visto mi casa tan limpia, creo que hasta puedo ver mi reflejo en el piso -dijo la pegaso muy agradecida
No es nada, me da gusto ayudarte -dijo el chico, para luego ver la hora-. Chispas, que tarde es, ya me tengo que ir -dijo él para guardar lo que había usado para limpiar y dirigirse a la puerta
Espera niño ¿Dónde vas con tanta prisa? -dijo ella tras ir a su lado
A casa de Twilight, iré a jugar con John y Spike… bueno, si tu no tienes problema -dijo Fred al recordar que no le había pedido permiso a su guardiana
Claro que no chico. Ven, yo te llevo -dijo la pegaso para luego dejar que el chico subiera a su espalda y luego irse en dirección a la biblioteca de Ponyville
En casa de la más reciente princesa de Equestria, John, quien se había recuperado milagrosamente de esa horrible fiebre purpura, ayudaba a Spike a ordenar y limpiar la biblioteca para que así ambos pudieran salir a jugar con Fred, quien ya no tardaba en llegar.
Muy bien, ese era el último libro -dijo John tras terminar de ordenar la repisa
Ya guarde los pergaminos, plumas y tintas -dijo Spike al terminar su parte de la limpieza
Y ya acabamos de limpiar toda la casa -dijo John, para luego ver llegar a Twilight
Muy bien trabajo chicos, ahora vayan a limpiarse un poco, Fred va a llegar para que salgan a jugar -dijo ella
John y Spike se fueron al baño para alistarse antes de que el hermano de John llegara, y no mucho después se oyeron unos golpes a la puerta que le dijeron a la alicornio que Fred había llegado. Cuando abrió se encontró con el chico y con su amiga Rainbow Dash.
Hola chicos -dijo Twilight
Hola Twi, ¿John y Spike están listos? -dijo el niño al entrar a la biblioteca
Están en el baño, ahora mismo bajan -dijo Twilight
En un momento tanto el dragón como el niño bajaron para recibir a Fred, llevando una pelota para poder ir a jugar al patio, pero antes de irse, Twilight llamo a Spike y a Rainbow, ya que debía decirles algo importante.
No tardo, necesito hablar de algo con Spike -dijo Twilight
Muy bien, esperaremos aquí afuera -dijo Fred para luego salir con John y dejar a la alicornio sola con la pegaso y el dragón
Chicos, necesito que me hagan un favor -dijo ella
¿Qué ocurre Twi? -dijo Spike
Necesito que vigilen a los chicos por mi -dijo ella tratando de bajar la voz
Está bien, pero ¿Por qué? -pregunto Rainbow Dash con tono de intriga
Es que luego de lo sucedido con John tenemos que cuidar más que nunca a los chicos, es por eso que quiero que los vigilen por si algo malo pasa ¿de acuerdo? -explico Twilight
Entendido amiga, cuenta conmigo -dijo la pegaso
Lo mismo digo -dijo Spike sonriendo
En el lugar donde Jim iba a entrenar con sus hermanos, el había comenzado antes de que ellos llegaran, ya que estaba decidido a hacerse más fuerte para proteger a sus seres amados.
El chico estaba muy concentrado, pero de pronto una extrañísima voz detrás de él que susurro su nombre lo hizo distraerse un momento.
Pero mira lo que tenemos aquí… -dijo la voz
¿Quién es? -dijo el niño enojado y nervioso a la vez buscando la fuente de la voz
Por aquí amigo… -dijo ahora la misma voz guiando al chico cerca del rio, haciéndolo mirarse en el agua, pero lo que vio no fue su reflejo, lo que vio fue…
No, no tú otra vez… -dijo Jim al borde de un ataque de pánico
Cuanto tiempo sin vernos amigo -dijo Leónidas con una sonrisa siniestra
¡No soy tu amigo, monstruo! -dijo Jim furioso
Vamos, vamos ¿así me saludas después de tanto tiempo? Que descortés, ¿ya se te olvido lo mucho que nos divertimos? -dijo Leónidas de forma muy arrogante
Ya cállate… todo lo que hiciste fue arruinar mi vida y la de mucha gente -dijo Jim
Exacto, y he vuelto para iniciar todo de nuevo -dijo Leónidas
Eso nunca, te detendré tal y como lo hice antes -dijo Jim
Eso fue antes, ahora las cosas han cambiado, ya no tiene a tu maestro contigo para que te ayude, así que disfruta de tus últimos días con tu familia, porque cuando salga de aquí iré por ellos -dijo el reflejo con una expresión maligna
¡Mas te vale alejarte de ellos! -dijo Jim enojado en serio
¿O si no que? No podrás evitarlo, así que olvídalo -dijo Leónidas sin cambiar su expresión para luego comenzar a desvanecerse- Nos veremos pronto Jim -tras lo cual se esfumo en el agua, dejando ver el verdadero reflejo de Jim
Los hermanos de Jim aparecieron de pronto, ya que se encontraban listos para entrenar, pero de inmediato notaron que su hermano no se encontraba bien, se le notaba pálido y parecía que le ocurría algo.
Jim ¿estás bien? ¿paso algo malo? -pregunto Tom preocupado
Si, luces muy espantado -pregunto Lex
¿Ah? -dijo Jim distraído para luego volver a la realidad al ver a sus hermanos- Ah… no, no me pasa nada, solo estoy cansado. Como sea, comencemos a entrenar -dijo él para calmar a sus hermanos y luego empezar con lo que debían hacer
En la boutique carrusel, Max se encontraba ayudando en la tienda ordenando las telas y otros utensilios para que Rarity pudiera confeccionar sus atuendos. Todo parecía marchar bien, pero en un descuido tropezó con un bote de pintura, vaciando su contenido encima de un vestido junto a él, uno que sabía que a Rarity le encantaba. Se espanto como nunca al saber lo que la unicornio podría hacerle, así que simplemente lo escondió justo antes de que ella llegara.
Muy buen trabajo cariño, todo está muy ordenado -dijo Rarity al ver lo organizado que estaba todo
N-No es nada… en serio… -dijo el chico un poco nervioso y tratando de no ser descubierto- Bueno, tengo que irme un momento, nos vemos luego Rarity -dijo Max para salir rápido de la boutique
Ya afuera, Max no sabía qué hacer, caminaba de un lado a otro pensando en lo que ocurriría si Rarity llegaba a saber lo que había ocurrido.
¿Y ahora que voy a hacer? -pensaba el pobre niño
Cuando desde afuera vio que Rarity se fue entro de nuevo a la boutique, tomo el vestido y pensó en como podría arreglarlo. Primero intento lavar la mancha, pero solo logro empeorarla. Pensó en lo furiosa que estaría Rarity al ver lo que le había hecho a su vestido. De pronto, apareció Sweetie Bell, la hermanita de Rarity, quien quizá podría ser la solución al problema del niño.
Esta era una potrilla de piel color gris sumamente claro, tirando casi al blanco, hermosos ojos color verde y melena y cola rizadas de colores rosa y purpura pálidos. De su melena salía su pequeño cuerno, el cual mostraba que era una unicornio al igual que su hermana mayor.
No bien Max la vio le explico el problema por el cual estaba pasando en ese momento. Le enseño el vestido manchado y quiso así pedirle su ayuda. Sweetie Bell intento calmarlo pensando en algo que pudieran hacer, y asi se le ocurrio algo.
Bien, solo tenemos que reemplazar el vestido, sin que Rarity se de cuenta -dijo la potrilla
¿Pero cómo? -pregunto Max
Busquemos alguna tienda que venda un vestido como ese -sugirio ella
Tanto el niño como la pony recorrieron las tiendas de Ponyville buscando una que pudiera tener el vestido que tanto necesitaban. Encontraron el vestido en un aparador, cosa que los ilusiono bastante, pero la ilusión desapareció no bien vieron el precio: 20000 bits.
Es demasiado dinero ¿Dónde conseguiremos esa cantidad? -dijo Max
No tengo idea -dijo la unicornio mirando al suelo, luego a su alrededor, y ahí encontró una tienda que cambiaba joyas por dinero- ¡Eso es! Vamos
En eso la unicornio fue seguida por el niño y entraron a la tienda. Adentro, hablaron con el gerente. Este les dijo que para que les diera esa cantidad debían traer cincuenta joyas y entonces él se las cambiaria por el dinero que necesitaban. Al salir, ahora se preguntaban de donde sacarían las joyas que necesitaban cambiar.
Ya sé que podemos hacer -dijo Max- Spike me conto de una cueva donde habitaba un dragón con un enorme botín de joyas para comérselas. Si vamos a su cueva y nos colamos podríamos tomar sus joyas, cambiarlas por el dinero, compramos el vestido, lo llevamos a casa y lo reemplazamos. Simple- dijo Max con una sonrisa, pero hubo un momento de silencio muy incomodo hasta que la unicornio respondió
¿Te das cuenta de que te quieres colar a la cueva donde vive un temible dragón lanza fuego, verdad? -dijo ella inexpresivamente
Bueno, decide ¿prefieres enfrentar a un dragón o a tu hermana? -dijo Max, a lo que Sweetie Bell se quedo pensando
El dragón sin duda -dijo ella
Sin más los dos se fueron hacia la cueva del dragón a buscar las joyas. El enorme reptil se encontraba durmiendo, así que tuvieron que ser muy sigilosos para así no despertarlo. Caminaron despacio y con mucho cuidado mientras buscaban las joyas. El lugar estaba prácticamente repleto de ellas, pero estaban lejos de la entrada, así que debieron acercarse muy lento hasta el montículo mas cercano. Max saco una bolsa donde metió las que necesitaban y de ahí se dispuso a irse junto a la unicornio.
De acuerdo… ahora ya vámonos de aquí… -dijo Sweetie Bell, pero sin notarlo tropezó con una piedra, causando un ruido que despertó al dragón
No bien se despertó comenzó a exhalar un fuerte humo que casi asfixio a ambos. Sus ojos eran enormes y penetrantes, y apenas los vio amenazo con exhalar fuego sobre ellos, como si el humo no fuera ya suficiente. Tanto el niño como la pony estaban por huir de ahí, pero Max entonces se dio cuenta de que el dragón cojeaba, al parecer tenía algo incrustado en una pata. Fue con él y entonces comenzó a examinar su garra.
Max… ¿Qué haces? -pregunto Sweetie Bell aterrada
El dragón está herido, tengo que ayudarlo -dijo Max
Es una bestia y nos quiere devorar, no deberías ayudarlo -dijo ella
El tiene razón en estar molesto, le robamos sus joyas y además de todo está herido, es lo menos que puedo hacer -dijo Max, para después sacar la bolsa con las joyas y entregársela al dragón - Lamentamos haberlas tomado, no debimos hacerlo, si quieres puedo ayudarte con tu garra herida -el dragón acepto y el chico pudo comenzar a curarlo
Ayudarlo no fue fácil, ya que lo que tenía en su pata no era una espina ni nada parecido, sino un enorme palo que tenia enterrado muy profundo, el cual le provocaba mucho dolor cada vez que Max intentaba removerlo. El pobre dragón gemía y se retorcía ante cada intento. No le hallaba ninguna solución, hasta que finalmente miro a Sweetie Bell.
Sweetie Bell, necesito que cantes algo para que el dragón se calme -dijo Max
¿Ah? Pero… yo nunca he podido cantar bien en público -dijo la pony
Por favor, en serio necesito de tu ayuda -dijo Max suplicante, a lo cual Sweetie Bell suspiro
Está bien Max, por ti lo intentare -dijo ella, para luego comenzar a cantar una hermosa canción que era una especie de canción de cuna. Con ella, el dragón se distrajo un momento de su dolor y permitió que Max lo ayudara sin problema. Con el palo ya extraído se rasgo un trozo de su ropa para así vendar la garra del dragón para impedir que sangrara mas. Una vez habiendo terminado volteo a mirar a la unicornio.
Gracias por tu ayuda Sweetie Bell, no habría podido hacerlo sin ti -dijo Max con una sonrisa
No hay problema, gracias a ti por darme el valor para poder cantar -dijo ella con una sonrisa sincera. No se dio cuenta en el momento, pero de pronto apareció un extraño resplandor en su costado, el cual Max advirtió
Sweetie Bell, tu costado -dijo Max una vez que el resplandor comenzó a desaparecer
¿Ah? N-No puede ser… -dijo Sweetie Bell impresionada al ver lo que había aparecido- ¡Mi cutie mark! -dijo ahora con una enorme sonrisa al ver el dibujo de un corazón con una nota musical encima
Ya pasada un poco la impresión el dragón detuvo a ambos, para luego entregarles el saco con las joyas adentro. Ambos quedaron impresionados.
¿Estás seguro? -pregunto Max, a lo que el dragón asintió con la cabeza
Si, tú me ayudaste, ahora yo debo hacer lo mismo -dijo el dragón con una voz muy profunda pero amable
Muchas gracias -dijo Max para luego irse de ahí con Sweetie Bell
Regresaron al sitio donde debían cambiar las joyas, allí obtuvieron el dinero necesario para comprar el vestido. Fueron por el y apenas regresaron a casa cambiaron el que Max había arruinado por el nuevo, justo antes de que Rarity llegara.
Hola chicos, ¿Qué estuvieron haciendo todo este tiempo? -pregunto Rarity al pequeño y a su hermanita
Nada… solo salimos a pasear… -dijo Max tratando de esconder su nerviosismo
Pero cariño ¿Qué ocurrió con tu ropa? -pregunto Rarity al ver la ropa de Max
Bueno… es que… caminando encontramos a un ciervo con una pata herida y… -dijo Max, tratando de inventar algo para no tener que contarle su encuentro con el dragón ni el incidente del vestido y las joyas
¿Y bueno? -pregunto ella algo impaciente
El ciervo no estaba tranquilo y así no podíamos ayudarlo, así que Sweetie Bell canto una canción para calmarlo, y mira lo que paso -dijo Max atrayendo a la pequeña unicornio para que su hermana viera su costado. Sweetie Bell solo sonreía
No puedo creerlo Sweetie Bell… por fin conseguiste tu cutie mark -dijo Rarity muy feliz
Debo darle las gracias a Max, es un gran amigo y un muy buen hermano -dijo Sweetie Bell, cosa que conmovió a Max
Por nada hermanita -dijo Max, para luego abrazar a la pequeña unicornio. Rarity solo dejo caer una lagrima de felicidad al ver la escena
¿Qué opinan si vamos a comer unos pasteles a Sugarcube Corner para celebrar? -dijo Rarity
¡Seguro! -dijeron ambos, tras lo cual siguieron a Rarity rumbo a la pastelería
Esa noche, tras una alegre celebración en casa de Max, Jim no lo pasaba nada bien. Sufría de horribles pesadillas donde su familia estaba siendo atacada, pero eso no era lo peor, lo peor… era que él era quien lo hacía. Se despertó bañado en sudor y muy asustado, temblando como una hoja.
¿Qué es lo que voy a hacer? -se pregunto a sí mismo con tono de preocupación y miedo, mucho miedo, totalmente ajeno a que era observado desde otra dimensión por un ser de mirada maligna y perversas intenciones
Muy interesante… creo que pronto tendré un nuevo aliado -dijo el dicho ser, quien era el perverso Draque, quien llevaba espiando al chico desde lo ocurrido en Canterlot
Ese niño tiene mucho potencial para convertirse al mal -dijo Vexu, sonriendo a la par que su amo
Cierto, y si lo tengo… entonces podre lograr que Equestria finalmente se arrodille ante mi… -dijo Draque para soltar una pequeña y maligna risa
Continuará…
