Ok, antes que nada una graaaaaaaaaaaaan disculpa por el enorme retraso. La cosa está en que el capitulo originalmente me estaba saliendo muy largo y revoltoso y tuve que editar mucho y de ahí fue una bronca que mejor ni les cuento =) gracias a mi beta reader, Haoyoh Asakura, pues sin ella esto nunca, pero nunca vería la luz :D
Ahora… ¡Estoy feliz! ¡El Klaine ya es oficial en Glee y eso me tiene muy contenta! ¡Dios, ese beso fue hermoso, y la declaración… lo mejor que he visto en mi vida!
Ahora sí, dejando de lado el "fangerlismo", quiero agradecer de nuevo por todos sus hermosos reviews y por su paciencia y apoyo. Tanto para los lectores que están desde el principio como para los nuevos: Kumikuma- chan (Sí, es agotador =) Gracias por lo que me dices sobre la forma de escribir, ¡tu metáfora del postre me encantó!), Ah, That Gentleman (O Vale ;) sí, el Klaine es oficial en el fic, pero mejor aun, lo es en Glee, ¡Sí! Muchas gracias por tu apoyo, me da gusto que consideres que cubro los detalles y que no es tedioso, espero no perder eso porque a veces temo que sea así T.T, de nuevo muchísimas gracias por todo lo que me dices, eres un verdadero amor e insisto, amo tu nick y tu nombre :D), Fer'Criss (disculpa la tardanza, en verdad, sé que me tardé mucho con el anterior y con este ni se diga. Gracias por estar al pendiente y espero que te guste este capitulo :D), HannahDecker (Gracias por tomarte el tiempo de leerlo, en verdad aprecio mucho que me dediques algunos minutos para leer mis cosas, me halaga demasiado, en verdad, muchas gracias), natii (XD tu coment me recuerda a algo que dijeron en la ley y el orden U.V.E , que cuando metían a un violador a la cárcel iban gritando por los pasillos "aquí va un violador" y con eso los presos ya sabían como darle la "bienvenida" con esa idea en mente… pobre Dave, en verdad XD), Natsu (bienvenida Natsu, gracias por leerlo y que bueno que te guste –me gusta tu nick- Y sí, me dediqué a leer mucho sobre el tema, en especial estudios psicológicos sobre estrés postraumático, la verdad son temas muy apasionantes y siempre se aprende de leer estos artículos. Me alegra que las descripciones de la reacción de Kurt te hayan parecido realistas, porque eso era algo que quería cubrir, agradezco que me lo comentes y me da gusto que leas la historia, gracias), Myschizophrenia (¡Gracias! No había notado que había quedado largo, este también iba por el mismo estilo, pero en exceso y tuve que editar :D, espero que te guste el nuevo cap, gracias por leer :D), Klainehummel (Oops! Sorry, UNA dulce pues :D y vale, respetamos tu anonimato :D, Gracias por tu sugerencia y gracias por leer), Hollygleek (¡muchas gracias y bienvenida! Qué bueno que te gustó el capitulo de esa forma, la verdad me preocupaba mucho que no hubiera quedado bien y tu comentario –y los de los otros- me devuelven el alma al cuerpo, de verdad, muchísimas gracias :D), 69ShamanQueen69 (¡Tu nick! Me encanta! Es por shaman King, ¿verdad? ¿Sabías que mi beta se llama Haoyoh Asakura? Ese anime era genial, lástima que no acabó tan bien T.T Qué bueno que te gusta la historia y lo del amigo loco por el anime XD la verdad yo soy una Otaku/Cosplayer y amo la canción de Stilldoll –si acaso luego hasta pensé que no quedaba como nombre de la historia, pero no lo pude evitar, es que me da una sensación tal de melancolía que era lo que sentí cuando escribí el primer cap, que no pude resistir el ponerle ese nombre XD), LadyLilly (Gracias por decirme eso, me alegra saber que se siente el respeto en la historia hacia el tema porque la verdad es un tema muy difícil y lo que menos quiero es tomarlo con ligereza. Muchas gracias por decírmelo, de verdad :D), FELOPOH XD (que nick tan original, ¿qué significa si no es indiscreción? :D Gracias por leer la historia, anímate a escribir un fic, yo creo que lo harías muy bien :D), Suuita (Muchas gracias, que bueno que te guste la historia. No pienso abandonarla, quizá me tarde en subir, pero de que la acabo la acabo. Espero que te guste el cap nuevo, se aceptan tomatazos :D), Mori Asakur (Otra Asakura, que familia tan extensa XD. Bueno… gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, , :D, espero que el nuevo cap no te decepcione, de nuevo muchas gracias :D)
Disclaimer: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.
Capitulo 11
Como lo había prometido, Evans se comunicó con Kurt y su familia para avisarles sobre la fecha del juicio. Este se llevaría a cabo dos semanas después del arresto de Karofsky, en el tribunal de justicia de Lima. Durante ese período de tiempo, tanto la defensa de Dave como la fiscalía aprovecharían para preparar sus casos. Kurt fue requerido por el fiscal desde los primeros días, pues debían prepararlo para cuando diera su testimonio.
Aparte de esto, Kurt había estado trabajando en su propia recuperación. Como había dicho, se inscribió en el grupo de apoyo del hospital de Westerville, lo cual al principio había resultado un tanto complicado para la consejera del mismo. Al ser la violación masculina un delito que usualmente se denuncia menos que el cometido contra mujeres, por temor a la mofa social, no contaban en ese momento con un grupo de apoyo para varones y por lo tanto no tenía a donde canalizar al niño. Al final, la única alternativa que le había quedado a la doctora era ubicarlo en el grupo actual, el femenino, y aunque las pacientes habían protestado ante la idea de aceptar a un hombre entre ellas, esto cambió cuando conocieron a Kurt, pues no vieron en él una figura de amenaza, sino por el contrario, experimentaron hacia el pequeño aquella empatía que Kurt siempre lograba establecer con las mujeres y lo vieron como a un igual. Esto para el chico ya no le era nada extraño e incluso hasta lo agradecía. El estar entre mujeres que se encontraban en su situación le hacía sentir más tranquilo y le permitía abrirse con mayor libertad.
También todas las noches escribía en el diario que Blaine le había obsequiado y participaba más en el foro de sobrevivientes. Era como si el niño se estuviera entrenando, como si fuera un boxeador que se hallara preparándose para una gran pelea y la verdad, en cierto modo así era. Debía reforzarse emocionalmente pues iba a confrontarse cara a cara contra su agresor y un tipo desconocido que lo atacaría para liberar a Dave.
Con todas estas actividades y preocupaciones encima, las dos semanas pasaron como un suspiro.
El día del juicio había llegado.
-Aun no entiendo todo esto.- Murmuraba Rachel, mientras caminaba junto con el resto del club rumbo al tribunal. Era lunes por la mañana, algunos de ellos habían sido requeridos por la fiscalía por lo que contaban con un permiso especial por parte de Figgins, otros se habían saltado las clases, pues no querían dejar solo a Kurt, a Finn y a su familia en este doloroso percance.- ¿Por qué se le dan tantos beneficios a Karofsky? Es más que obvio que cometió… eso, ¿No deberían encerrarlo y ya, Sam?- Inquirió la chica, con incomodidad.
-Ojalá fuera tan fácil.- Respondió el aludido. Siendo hijo de un detective, se hallaba más versado sobre el tema y sin esperarlo se había convertido en el chico al que todos le manifestaban sus dudas sobre el caso.- Karofsky se declaró inocente y por lo tanto se le hace este juicio para que el jurado decida según las pruebas si realmente lo es o no.-
-Pero es que en verdad es el colmo que alegue inocencia.- Espetaba ahora Mercedes, molesta ante la idea de que Dave quisiera echarle la culpa de todo a Kurt.- Según por lo que sé deben tener pruebas de ADN y esas cosas, ¿no es así? Además de que golpeó a Kurt de una manera terrible, ¡Le rompió dos costillas, por el amor del cielo! ¿Cómo carajos piensa decir que no hizo nada en contra de Kurt con semejante evidencia?-
-Su abogado hará todo lo posible para hacer quedar a Kurt como un chico promiscuo, alguien de valores nulos que solo trata de arrastrar a Karofsky en el lodo. No es la primera vez que ocurre, en la mayoría de los juicios de esta especie ocurren esas cosas.-
-Pues Karofsky debería tener los suficientes pantalones para afrontar sus responsabilidades.- Volvió a hablar Rachel, con desagrado.
-Nunca imaginé que le gustaran los chicos, ahora entiendo por que nunca le conocimos novia.- Dijo Puckerman, tomado de la mano de Lauren.
-¡Ja! Yo creí que era porque ninguna chica en su sano juicio querría salir con él.- Agregó la luchadora con una mueca burlona.
-Pero es un poco raro, ¿No lo creen?- Murmuró Quinn que aun se hallaba confundida y como todos, le era difícil comprender lo que había pasado.- Es decir, Karofsky sí es un bruto y todo, pero… ¿violador?-
-Era cuestión de tiempo para que se volviera un criminal.- Sentenció Artie.
-Bueno, sí, la verdad pensé que algún día le rompería el cuello a alguien al azotarlo contra los casilleros y acabaría en prisión, pero… ¿por violar? ¿Y a un chico? ¿A Kurt? ¿No es raro?-
-¿Por qué va a ser raro?- Intervino Santana.- De hecho, eso aclara muchas cosas, como el hecho de porqué lo molestaba de esa manera y en cierto modo también porqué molestaba tanto a Finn con lo de que si era gay por estar en glee, quizá sentía celos de él por estar cerca de Kurt. Karofsky resultó ser un homo de closet, es todo.-
-Bueno, quizá sí, pero… por Dios, Kurt debió hacer algo para evitarlo, los chicos llegan hasta donde una… o en su caso, hasta donde el otro quiere. Él pudo evitarlo si tan solo hubiera querido.-
-¿Ah, sí, genio?- Soltó Mercedes aun más molesta, deteniéndose frente a Quinn.- ¿Y según tú como debió hacerlo?-
-¡Qué se yo! Hay tantas maneras… no debió salir de Dalton, no debió quedarse solo en casa, no debió dejar pasar a Karofsky. Quizá hizo algo que este malinterpretó como una señal de que podía "avanzar". Si algo sabemos en el club de celibato es que nosotras… o en este caso, Kurt, ponemos el límite a los chicos y decidimos hasta donde se les está permitido llegar. –
-¡Hablas como si Kurt le hubiera estado coqueteando a ese animal!- Soltó Mercedes, enojada.- ¿Acaso se te olvida que precisamente para no seguir soportando su acoso fue que dejó McKinley? ¿Acaso crees que él quería tenerlo cerca como para que así, de buenas a primeras, lo dejara pasar a su casa y le diera señales de que quería acostarse con él?-
-No lo sé… quizá no, pero aun así, ¿por qué Karofsky fue a buscarlo a su casa? Quizá antes Kurt le dio alguna señal que este malinterpretó. Además, Kurt también pudo golpearlo, tomar algo y pegarle, yo en su lugar le habría clavado las uñas en los ojos o tomado algún jarrón para rompérselo en la cabeza, lo que fuera, queriendo defenderse hay mil y un cosas que hacer para cuidarte.-
-¿A ti no te llamaron para ser testigo, verdad?- Inquirió la diva de ébano con verdadera furia.- ¿Entonces qué carajos haces aquí?-
-Quiero apoyar a Kurt y a Finn.- Musitó Fabray, ligeramente apenada.
-Pues entonces mantén la boca cerrada y no vuelvas a decir estupideces, ¿Está claro?- Sentenció Mercedes, conteniéndose las ganas de partirle la boca a la rubia.
Quinn desvió la mirada. Quizá había hablado de más, era más que obvio que sus dudas y opiniones habían incomodado a más de uno, pero no podía evitar tener esas ideas rondando por su cabeza, pues eran cosas que su madre le había enseñado desde pequeña y era algo que había aumentado su sentimiento de culpa durante su "época oscura", mejor conocida como su embarazo. Sam, pese a querer defender a su novia, prefirió no meterse en la discusión, después de todo, esta se llevaba a cabo entre chicas y, aunque le doliera, Mercedes tenía razón. Si la defensa escuchaba a Quinn decir algo como eso le estarían dando un arma para hundir a Kurt, falsa, sí, pero un arma a fin de cuentas.
Siguieron su camino hasta el tribunal. Tras pasar las enormes puertas de roble, deambularon por los enormes pasillos de pisos pulidos y paredes blancas, guiados por Sam, en busca de las salas de la corte. A unos cuantos pasos se encontraron con Will y Sue. La entrenadora de las Cheerios, pese a su semblante austero y férreo, se hallaba en silencio a un lado del director de glee. Era raro verlos a ambos en el mismo sitio sin pelear, discutir o mirarse de manera agresiva, pero era obvio el motivo de aquella aparente "tregua". Sue estaba al tanto de lo ocurrido, como casi todo McKinley, y como los dos habían sido requeridos por la fiscalía, se hallaban ahí con un permiso especial de Figgins.
El profesor Schuester, al ver llegar a sus muchachos, les sonrió débilmente. Era evidente que todo eso le tenía muy afectado, más que nada porque apreciaba mucho a Kurt. Quizá había dejado de ser su alumno, pero siempre lo consideraría como tal y para William Schuester ser su discípulo equivalía a ser como su hijo, y no podía dejar de sentirse afectado y hasta culpable por no haber podido evitarle a su hijo un sufrimiento como ese.
Miró que en el grupo había algunos que no fueron solicitados en el caso. Se acercó a ellos.
-Buenos días chicos. Veo a algunos de ustedes que no deberían estar aquí.- Los muchachos iban a comenzar a suplicar, pero Will se los impidió con un ademán de la mano.- Pero lo comprendo, sé porqué han venido a pesar de que no los llamaron como a los demás y solo quiero decirles que me parece muy bien por parte suya, me hacen sentir muy orgulloso.-
Los chicos sonrieron agradecidos.
-Dejemos estos melancólicos discursos para otro momento, William.- Dijo Sue con su tono acostumbrado.- No se debe llegar tarde a citatorios de tipo legal.-
Iban a comenzar a andar cuando vieron llegar a la entrenadora Beiste. Todo el grupo se detuvo al verla. La mujer se esforzó por esbozar una sonrisa, pero le fue imposible. Se acercó hasta ellos.
-Shannon… ¿Qué haces aquí? ¿También te llamó la fiscalía?- Inquirió Will.
-La defensa.- Soltó la mujer con desagrado. Todos la miraron con expectación.- Sí, yo me quedé con la misma cara. No me toca atestiguar hoy, pero aun así quise venir a escuchar…- La mujer giró el rostro hacia un lado con un gesto de desagrado.- No sé que pretenden que diga, la verdad… no puedo.-
-¿A qué te refieres?- Indagó Sue, sacándose las gafas oscuras que llevaba puestas y mirando a Beiste. Sí, nuevamente era raro ver que dos personas que solían pelear a cada minuto, estuvieran hablando con aparente calma.
-Qué no puedo, no puedo presentarme ahí de lado de la defensa cuando estoy segura de que ese chico está mintiendo.-
Will le sonrió a Shannon, se acercó a ella y posó su mano sobre el hombro de la mujer. Después, nuevamente emprendieron el camino guiados por Sam y acompañados ahora por los tres adultos.
No tardaron en llegar a las afueras de las salas. Sentados en una larga banca de madera, cercana a uno de los enormes y altos ventanales de la pared, se encontraban Kurt, Blaine, Burt, Carole e incluso Finn, llevando el collarín blando al cuello. El mariscal aun debía guardar reposo, pero nadie había logrado convencerlo de permanecer en cama, pues incluso había amenazado con irse por su cuenta a como diera lugar si no le permitían ir con ellos y Carole conocía perfectamente a su hijo como para saberlo capaz de cualquier cosa.
Kurt giró su rostro hacia dónde venía la comitiva de McKinley. Su semblante parecía agotado y triste. Aun así, les sonrió a todos. Se levantó de su asiento y se acercó a ellos, seguido de Blaine y Burt.
-Señor Schuester.-
-Hola, Kurt, ¿Cómo te sientes?-
-Estoy bien…- Replicó el muchacho en un susurro, auto abrazándose y bajando brevemente la mirada para luego volver a mirar a su ex profesor y después a sus amigos.- Gracias a todos por haber venido, realmente lamento incomodarlos de esta manera.-
-No tienes nada que agradecer.- Repuso Will, colocando su mano en el hombro del soprano y sonriendo con la esperanza de infundirle confianza.- ¿No tuviste problemas con la escuela?- Inquirió Will sin poder evitarlo, después de todo era lunes y obviamente tanto Blaine como él deberían estar en clases.
-Cuando el detective Evans me dijo sobre la fecha del juicio, tuve que hablar con el director de Dalton… tuve que explicarle todo y así nos dio a los dos la autorización para salir los días que fueran necesarios.- Explicó el chico con cierta incomodidad. Will, al notarlo guardó silencio, arrepentido de haber preguntado. Después, Burt le estrechó la mano al maestro, agradeciendo su presencia, a lo igual que a las dos entrenadoras.
-Kurt.- Mercedes se acercó al chico, con los brazos abiertos. El soprano se dejó abrazar por su amiga.- ¿Cómo has estado, cariño?-
-Bien, Mercedes.- Musitó, esforzándose por sonreír.
-¿En verdad?- Replicó la chica, no muy convencida pues la cara que tenía su amigo no le daba la impresión de que todo estuviera tan bien como él decía. Miró a Blaine y luego de nuevo a Kurt.- ¿Qué te hizo este? Dímelo para partirle la cara.-
-¡Hey, tranquila!- Se defendió Blaine, con una ligera sonrisa y colocando sus manos extendidas frente a él como escudo.- Yo no he hecho nada malo.-
-No, no, Blaine es inocente, no le hagas nada.- Agregó Kurt, riendo un poco más.
-Más le vale. Por que ya te lo dije, Anderson, me importa un comino si eres el novio de Kurt. Si lo haces llorar yo misma voy, te cortó todos esos rizos tuyos y te los hago tragar.-
-Y me quedó claro desde el primer día, Mercedes, en serio.- Insistió Blaine en su defensa.
-Ya suenas como la entrenadora Sylvester.- Dijo Kurt a su amiga, entre risas y tratando de que la mujer no los oyera. La chica no pudo evitar reír también ante la comparación.
-Blaine, ¿puedes venir un momento, por favor?- Le llamaba Burt que aun se hallaba hablando con Will.
-Enseguida.- Replicó el joven.-Permíteme.- Le dijo a Kurt con dulzura. Ambos chicos se dieron un tierno y breve beso en los labios, después, Blaine se dirigió a donde se encontraban los adultos.
-¡Uuuy! ¡Amigo, esto sí que va muy en serio!- Soltó Mercedes con una enorme sonrisa, haciendo sonrojar a Kurt.
-Sí… Blaine es de lo mejor que me ha pasado.- Susurró el niño, mirando a su novio acercarse a su padre.- Y papá le ha tomado cariño.-
-Pues al parecer todo te pinta bien… pero aun así no te ves muy alegre. Dime, ¿qué te pasa? No pretendas hacerme creer que estás como si nada, ¿Son los nervios por el juicio, verdad? – Los dos chicos se encaminaron a la banca, tomando asiento uno a lado del otro.
-Un poco.- Respondió Kurt, asintiendo.- Aunque la terapia me ha ayudado mucho, no puedo negarlo.-Sonrió brevemente.- Todas las chicas del grupo me desearon suerte para el día de hoy.-
Mercedes le sonrió débilmente a su amigo y apoyó su mano sobre la pequeña y delicada mano de Kurt, el chico se aferró a ella.
-Ya verás como todo termina aquí.- Insistió La joven, tratando de infundirle confianza a pesar de sus propios temores.
-Eso es lo que espero, no sabes como lo deseo, solo que…-
-¿Qué?-
-¿Y si no termina aquí?- Dijo Kurt con voz temblorosa, para luego mirar a su amiga.- ¿Y si después de pasar por todo esto, aun así no termina aquí?-
-Vamos, Kurt, tú nunca has sido pesimista.- Insistió la chica con serenidad.- Siempre le has visto el lado positivo a las cosas y nunca has dejado que los problemas te ahoguen, No medirás que vas a empezar ahora.-
-¿Por qué no? Ya no soy el mismo de antes, creo que puedo empezar a ser pesimista si quiero.- Mercedes lo miró con extrañeza. Kurt cerró los ojos al tiempo que negaba con la cabeza.- Disculpa, Mercedes… no debí hablarte así, es solo que… - Suspiró.- A veces siento que esto es superior a mis fuerzas.-
-Es normal, Kurt.-
-Lo sé, Blaine me lo ha dicho, la Doctora Morris… mi consejera, me lo ha dicho, pero, es que…- Se pasó las manos por el rostro.- Una de las chicas del grupo se suicidó hace cuatro días.-
Mercedes abrió los ojos con sorpresa y horror.
-¡Dios! ¿Por qué?-
-Por eso… porque todo esto fue superior a sus fuerzas. Fue atacada hace un año por un desconocido cuando volvía a su casa después del trabajo. Eso la devastó. No pudo sobrellevarlo. Siguió todos los pasos de rigor, denunció, atraparon al sujeto, fue a juicio, lo encerraron, pero aun así no pudo volver a recuperar su vida. Al final su novio la abandonó, ella se dio al alcohol y a otras drogas para mitigar lo que sentía…- Kurt se pasó la mano por los ojos para secarse unas cuantas lágrimas.- Comenzó a asistir al grupo al mes de su ataque y aun así no le sirvió de nada, terminó cortándose las venas en su baño el jueves por la noche.-
-Oh, Dios… Kurt…-
-Y eso… eso me ha dejado pensando… ¿Y si no se acaba, Mercedes? ¿Y si a pesar de todo, si a pesar de encerrar a Karofsky, de ir a terapias, de luchar con todo esto, termino igual? Yo sé lo que ella sintió, sé porqué terminó tirándose a la bebida, a veces yo me he sentido igual, con ganas de meterme algo que me haga olvidarlo todo… ¿qué tal si un día sucumbo ante eso? ¿Qué tal si a pesar de todo no puedo…?-
-Kurt, tranquilo, escúchame bien, eso no va a pasar, ¿Entiendes? Eres demasiado fuerte para eso.-
-No, no lo soy Mercedes, no lo soy… ¿y qué tal si los agobio? ¿Qué tal si mi familia se harta de que no pueda superarlo? ¿Y si Blaine se fastidia y se va?-
-Escucha, escucha, Kurt…- Insistió la chica, tomando de los hombros a su amigo, pues el chico comenzaba a alterarse. Le era sumamente triste el verlo tan afectado, pues Kurt, pese a todos los problemas que había debido enfrentar en el pasado, siempre había sido una persona fuerte, orgullosa y difícil de derribar. Pero lo comprendía, estaba consciente de que lo que el soprano había vivido era la peor tortura a la que se le podía someter a cualquier ser humano y que tras una experiencia tan atroz como esa hasta el más cuerdo o fuerte se desmoronaría.- Sé que ahora estás vulnerable y no es para menos, lo que te hizo ese cerdo… - La chica negó con la cabeza.- Pero aun así, Kurt, sigues aquí, estás vivo y estás luchando y eso no va a terminar contigo en una bañera y las muñecas "rebanadas". Tú vas a acabar tu vida a los cien años, en una cama, rodeado de tus premios "Tony" y quizá de algunos "Oscar", de tus hijos, nietos, bisnietos y el loco ese de Anderson a tu lado, ¿entiendes? Y con tantos motivos de felicidad a tu alrededor en lo último que vas a pensar es en esto, en Karofsky y todas estas horribles cosas, ¿está claro?-
Kurt miró a su amiga. El panorama que le pintaba era gracioso, pero hermoso a la vez. Sonrió pensando en aferrarse a ello, aunque estaba consciente de que no todo podía ser tan perfecto, él recordaría aquella noche hasta el último día de su vida.
Aun así, como se había prometido a sí mismo, promesa que debía recordarse casi siempre, no iba a dejarse derrumbar. Posó su mano sobre una de las de Mercedes y la aferró suavemente para luego sonreírle dulcemente.
-Tienes razón, gracias Mercedes.-
La chica le correspondió, abrazándolo de nuevo.
La sala del tribunal se abrió, un alguacil los hizo pasar a todos y Kurt respiró profundamente. Acompañado de todos los suyos, ingresó en ella.
Karofsky, vistiendo un traje sastre color café oscuro, camisa azul y corbata, entró a la sala acompañado de sus padres y su abogado, dirigiéndose hacia el área de la defensa. Todo su aspecto era totalmente diferente al que los chicos le conocían en la escuela, de hecho, quizá era la primera vez que lo veían tan elegante y correcto. Al pasar por los pasillos su mirada se topó con Will, los chicos de McKinley, los Hummel, Blaine y Kurt. Su rostro reflejó un desprecio profundo al toparse con el moreno de Dalton y más cuando lo vio sostener la mano de Kurt. Las ansías de romperle la cara a Blaine bullían en su interior y luego miró al otro chico con ira, como si hubiese entre ellos alguna especie de relación y este lo estuviera traicionando vilmente. Kurt, al notar que Karofsky lo miraba, giró su rostro y se acercó aun más a Blaine quien lo abrazó con la intención de protegerlo.
No tardó mucho en comenzar el juicio.
Como era de rigor, ambos abogados comenzaron hablando al jurado sobre el caso que los había llevado hasta ahí, El fiscal se dedicó a clamar por justicia para el joven de dieciséis años, indicándoles a los miembros del jurado que la defensa se dedicaría a demeritar la imagen de una joven víctima, tratando de justificar el peor de los crímenes con una excusa débil y respaldada por afirmaciones homofóbicas, pero que una serie de testigos les mostrarían cuan grave había sido la acción de David Karofsky.
El abogado de Dave había comenzado su ofensiva diciendo que lo que había ocurrido aquella noche era un acto consensual, un desliz por parte de aquella joven promesa del deporte americano, víctima de las malas decisiones y el poco juicio provocados por el exceso de alcohol, algo a lo que Kurt había accedido y que ahora alegaba no era verdad motivado por alguna malsana intención.
De más está decir que todos los seres queridos del soprano tenían ganas de matar al abogado.
Uno a uno, fueron llamando a todos los que habían sido requeridos por la fiscalía. Will tuvo que atestiguar sobre la relación entre Dave y Kurt, pues como maestro de ambos chicos, conocía la interacción que se había dado entre ellos mientras el soprano estuvo en McKinley, por lo que pudo hablar sobre todo aquel conflicto de bullying, el estado anímico de Kurt ante aquel acoso y la suspensión que había recibido Dave por parte de la directora Sylvester por la misma situación. Sue fue la siguiente en subir al estrado, a ella se le interrogó también sobre el conflicto entre ambos chicos, los reportes que recibió al respecto en su breve estadía como directora de McKinley, las reuniones con los padres de los muchachos, la revelación sobre las amenazas de muerte proferidas por Karofsky en contra del soprano y las medidas tomadas por ella para la protección de Kurt, debiendo explicar a los presentes, porque en su opinión Dave era una amenaza para Hummel, llevándola a decidir a optar por la suspensión.
El desfile de testigos siguió casi toda la mañana. Rachel fue convocada para hablar sobre la situación de acoso, pues ella era la que había promovido el que sus novios llamaran detuvieran a Karofsky para que dejara de molestar a Kurt, temiendo que el acoso lo llevara a un terrible final. Mercedes y Tina, atestiguaron sobre el continuo hostigamiento en los pasillos, mientras que Mike, Artie y Sam también debieron presentarse para hablar sobre el incidente en los vestidores cuando le exigieron que dejara de molestarlo.
Y a todos y cada uno de ellos los interrogó también el abogado de Dave, siempre tratando de minimizar los hechos, siempre tratando de hacer ver lo que ellos decían como un incidente cualquiera por parte de un chico estresado de preparatoria y haciendo hincapié en que no solo Kurt era el blanco de aquellos incidentes por parte de Dave, sino que también los demás miembros del club habían pasado la experiencia de un granizado en la cara o alguna burla y que estas no solo venían de Karofsky, sino también de otros chicos del equipo de fútbol, algo que si bien no era aceptable, podían calificarlo como algo "normal" o "habitual" en cualquier escuela del país. Eso no convertía a David Karofsky en un criminal. El fiscal tuvo que intervenir de nuevo con sus testigos, para reafirmar la idea de que el acoso por parte de David no podía tomarse como algo normal, sino como un problema social que ya había causado diversas tragedias en el país, eso les impedía moralmente a tomarlo como una niñería cualquiera.
Para finalizar el primer día del juicio, el fiscal quiso dar al jurado el punto de la víctima. Llamó a Kurt tal y como lo habían acordado. El soprano, casi temblando, se levantó de su asiento para dirigirse al estrado. Blaine y su padre le aferraron una mano cada uno para infundirle ánimos. El resto de sus seres queridos también le animaban con señales discretas de apoyo.
Kurt tomó asiento y comenzó a responder a las preguntas del fiscal. El niño refirió todo el acoso del que había sido víctima en McKinley por parte de Dave, la confrontación que había tenido con él aquella vez que le tirara el celular al piso y como el futbolista lo había besado para días después amenazarlo de muerte si decía algo, lo cual derivó en más acoso, la suspensión de Dave, su restitución y la transferencia de Kurt a Dalton para salvaguardar su vida.
Después, tuvo que narrar lo ocurrido aquella noche lo más detalladamente posible. Se había hecho la firme promesa de controlar sus emociones ese día, pero simplemente no pudo lograrlo. Nuevamente, como cada vez que lo hablaba, el rostro del chico se hallaba surcado por las lágrimas al terminar de relatar su pesadilla.
Los chicos de McKinley, Finn, Carole y Beiste, que por primera vez escuchaban la historia con detalles y narrada por el mismo Kurt, no pudieron evitar sentirse sobrecogidos por eso. El dolor era tan patente en la voz del niño que calaba en las fibras más profundas de quienes lo oían, incluso Sue Sylvester tuvo que sentirse agradecida de aun conservar puestas sus gafas oscuras, pues le habían evitado que los demás vieran a aquellas lágrimas indiscretas que se habían asomado por sus ojos. Blaine, Burt, Will y Finn sintieron redoblarse sus ansías asesinas contra Karofsky y hasta Puckerman, Mike, Artie y Sam pensaban seriamente en agarrarlo a solas en la escuela para cobrárselas a nombre de Kurt.
Dave, por su parte, luchaba nerviosamente contra sí mismo. Desviaba la mirada al tiempo que escuchaba al soprano referir lo ocurrido, pero el recuerdo de aquella noche se le hacía más vívido y si bien, una parte de él sentía culpa y vergüenza, otra no podía evitar recordarlo con deleite y como una de las experiencias más placenteras de su vida, una que sin duda repetiría si tuviera la oportunidad.
Cuando el fiscal terminó de interrogar a Kurt, el abogado de Dave, un hombrecillo delgado, de mediana estatura y facciones que a Kurt le parecían casi ratoniles, se acercó al estrado.
-Tu historia es muy desgarradora, Kurt.- Dijo, con cierto tono sarcástico.
-¡Objeción! ¡Esta clase de comentarios están de más!- Interrumpió el fiscal.
-Ande con cuidado, abogado.- Le advirtió el juez al cara de rata, este le sonrió, asintiendo.
- Aclárame algo, Kurt, si tan mala era tu relación con mi cliente, ¿Por qué lo dejaste pasar esa noche a tu casa?-
-Yo no lo dejé pasar.- Respondió el muchacho con firmeza.- Él se introdujo en el garaje y luego me persiguió, entrando a la casa.-
-Oh, ya veo.- Replicó el hombre, aun con cierto tono de sarcasmo que hacía que Blaine, Finn y Burt apretaran los puños con rabia.- Entonces, según tú, David Karofsky apareció de la nada en tu casa, solo porque sí, sin motivo aparente, te persiguió y te atacó.-
-¡Objeción! ¡Sigue siendo hostil con el testigo!-
-Lo siento.- Dijo el otro sin sentirlo de verdad.- Entonces te persiguió y te atacó, ¿Cierto?-
-Así fue.- Volvió a responder el chico sin amilanarse, mirando con molestia al hombre cara de rata.
-Bueno, Kurt, suponiendo que lo que dices sea cierto, que mi cliente se apareció "de la nada" en tu casa, la casa de alguien a quien según todo mundo, él odia, y suponiendo que lo que dices de que sin motivo, solo porque sí, corrió detrás de ti cuando intentaste encerrarte en tu cuarto y también suponiendo que te haya "atacado" como dices, debiste gritar mucho.-
-¡Objeción!- Gritó el fiscal.- ¡Lo está acosando!- Soltó, indignado.
El juez miró al abogado de Dave.
-Limítese a hacer preguntas.-
El hombre cara de rata asintió sin borrar la cínica sonrisa de su rostro.
-Solo quiero saber que acciones hubo por parte de este chico en el ataque.- Aclaró, mirando luego a Kurt.- ¿Gritaste Kurt?-
El chico, aguantándose las ganas de lanzarle un puñetazo en su nariz de rata, dijo:
-Sí… sí grité.-
-¿Qué gritaste, Kurt?-
-Le grité que no lo hiciera. Le grité que me dejara en paz.-
-¿Sólo eso?-
Kurt lo miró con más ira acumulada.
-Sí, solo eso, le supliqué que parara, que no lo hiciera, que me dejara.-
-Que parara, que no lo hiciera, que te dejara… ¿No pediste ayuda?-
Kurt quedó pasmado ante aquella pregunta.
-No.-
-¿No gritaste "auxilio" o "por favor, alguien ayúdeme"?-
-No, no había nadie en casa, no tenía caso que pidiera que alguien llegara a ayudarme.-
-Aun así, en una situación de peligro, por muy absurdo que pueda parecer al hallarse a solas, uno termina pidiendo ayuda, con la esperanza de que alguien nos escuche, ¿no lo crees?-
Kurt respiró profundamente. Debía admitir que el sujeto ese tenía razón. Esa noche, muy en el fondo se aferraba a la esperanza de que alguien llegara en ese momento y le quitara a Karofsky de encima. Era obvio que el solo hecho de imaginar a su padre o a Finn entrando justo cuando Dave estaba dentro de él le parecía humillante, vergonzoso y aterrador, pero también habría sido un alivio, pues ellos se habrían encargado de ayudarlo.
Suspiró y volvió a decir.
-Pero no había nadie en la casa, salvo él y yo, no habría servido de nada que pidiera ayuda.-
-Entonces, si no pediste ayuda, es obvio que no puedes esperar que mi cliente pensara que tú no estabas de acuerdo, después de todo nunca pediste que alguien te auxiliara, ¿Cómo esperabas que él creyera que te estaba "lastimando" si tú no pedías ayuda?-
Los chicos de McKinley comenzaron a protestar, lo cual les ganó ser callados por el juez. Kurt abrió los ojos con sorpresa y rabia mezcladas.
-¡Le supliqué que no me hiciera nada, le rogué que no lo hiciera! ¿Acaso no le bastaba eso para saber que yo no quería que me tocara? ¿Acaso es tan estúpido como para no entender que "no es no"?-
-Nunca se sabe.- Insistió el abogado con total descaro.- Algunas personas suelen decir "No" en momentos como esos y es más un reflejo que algo dicho por no desear el acto.-
-¡Señoría, esta clase de comentarios están fuera de lugar! La víctima ha respondido su pregunta y no es necesario este acoso.-
-Solo quiero dejar claro un punto, eso es algo que suele ocurrir en este tipo de situaciones íntimas.- Insistió el cara de rata.
-¡Yo no lo dije por reflejo o lo que sea, yo le rogué que no lo hiciera!- Exclamó Kurt con la voz quebrada y antes de que el juez pudiera decir algo.
-¿Pero como creerte?-
-Le estoy diciendo la verdad.-
El abogado sonrió maliciosamente, se acercó a su escritorio y tomó una hoja.
-Dime Kurt, tu formabas parte del coro de McKinley, ¿no es así?-
-Sí.- Siseó el chico con furia contenida y sin comprender a que venía todo eso.
-El director del coro es el profesor William Schuester, ¿verdad?-
-Sí.-
-Muy bien, Kurt, dime… aquí en mi mano, tengo un reporte hecho por la Señorita Susan Sylvester para la junta escolar en contra de William Schuester por, y cito, "incitar a los estudiantes a profesar ideas religiosas que atentan contra la clara separación de la iglesia y el estado". Esta clase de reportes solo suelen hacerse cuando un estudiante presenta una queja oficial como respaldo.- Dijo el hombre al jurado.- Y por lo que veo, el estudiante que se quejó contra William Schuester eres precisamente tú, Kurt.- El abogado miró al niño, el cual se hallaba impactado ante lo que estaba ocurriendo.- ¿Puedes decirme porque te quejaste contra el profesor Schuester, Kurt?-
-Objeción, ¿de qué va todo esto?-
-Es importante para el juicio, señoría.- Alegó el otro. El juez le permitió seguir.
El niño volvió a suspirar y, resignado, dijo:
-El Señor Schuester nos había dado la tarea de cantar canciones espirituales en el club glee aquella semana. Yo estaba pasando por un mal momento y aquella asignación me molestaba demasiado.-
-¿Y porqué te molestaba, Kurt? ¿Tienes algún problema con la espiritualidad o la religión?-
-Sí.- Murmuró, incomodo.
-Objeción.- Insistió de nuevo el fiscal ya casi con fastidio.- ¿Qué tiene que ver con todo esto?-
El juez hizo caso omiso de aquella intervención, dando luz verde al abogado de Dave para seguir.
-¿Por qué?- Presionó el hombre.
-Por qué… por qué soy ateo.- Soltó el chico.
-Entiendo, no te preguntaré tus motivos, pero solo quiero que me digas una cosa, ¿Recuerdas sobre qué juraste decir la verdad el día de hoy?-
Kurt abrió los ojos con sorpresa. Tardíamente había caído en la cuenta de lo que este sujeto trataba de hacer.
-¿Lo recuerdas, Kurt?- Volvió a insistir el abogado, sin poder disimular la sonrisa triunfal que se dibujaba en su rostro al ver la expresión del niño.
-Sobre la biblia.- Susurró el muchacho.
-Muy bien, entonces si eres ateo, quiere decir que la biblia no tiene valor para ti, ¿no es así? Entonces, ¿Cómo pretendes que creamos que todo lo que nos has dicho es verdad si ni siquiera podemos creer que valoras el juramento que hiciste antes de subir al estrado?-
Kurt estaba más pálido que de costumbre, sentía que el mundo se le venía encima. Karofsky sonreía felizmente al verlo tan atribulado. El niño comenzó a temblar, pero por la rabia y la impotencia de no haber previsto la trampa que le estaban tendiendo y que, por desgracia así la hubiera visto venir, no habría podido evitar.
-¡He dicho la verdad!- Gritó con los ojos llenos de lágrimas.- ¡He dicho la verdad, no he mentido, él me atacó, he dicho la verdad!-
-Pero, ¿Cómo creerte?- Soltó aquel tipejo de nuevo, con ligera sorna.- Si de entrada ya nos has mentido al jurar decir la verdad sobre un libro que no tiene valor para ti, ¿Cómo pretendes hacernos creer que todo lo que ha salido de tu boca es cierto? ¿Cómo quieres que creamos que no lo dices solo por venganza? ¿Cómo saber que no estás tratando de hundir a este muchacho solo porque sí?-
-¡Objeción!- Gritó el fiscal, extremadamente ofuscado.- Las ideas religiosas de la víctima no demeritan su juramento ni le hacen menos merecedor de ser escuchado en este tribunal.-
-No tengo más preguntas.- Dijo el abogado de Dave, volviendo junto a su cliente quien apenas y podía contener la sonrisa de satisfacción que se dibujaba en su rostro.
El juez dio por terminada esa sesión, citándolos a todos para el día siguiente.
Kurt se puso de pie, y se levantó del estrado, tambaleante. Blaine se precipitó presurosamente hacia donde él estaba, y le ayudó a bajar sosteniéndolo del brazo y emprendiendo el camino rumbo a la puerta de la sala. El resto de la comitiva comenzaba a salir de sus asientos, confundidos, aturdidos y sin poder creer lo que había pasado.
Kurt recargó su cabeza en el pecho de su novio, al tiempo que caminaban por el pasillo con rumbo al vestíbulo. Blaine lo aferró contra su cuerpo, mientras acariciaba su cabello con el afán de tranquilizarlo. Burt llegó unos segundos después, abriéndose paso entre la gente que salía de las demás salas aledañas.
-Hijo, ¿Estás bien?- Inquirió con gran preocupación. El niño miró a su padre y trató de asentir con la cabeza, aunque aun temblaba como si fuera una hoja seca en medio de un vendaval.
Entre la gente pasó la familia Karofsky junto al abogado con rumbo a la salida. Dave giró el rostro y vio a Kurt en brazos de Blaine, lo cual le hizo rabiar, pues no soportaba ver que el moreno tuviera tan cerca de su cuerpo a aquel chico que, aunque no lo aceptara abiertamente, consideraba de su propiedad. Tanto Kurt como Blaine y Burt pudieron verlos. Karofsky siguió mirando al moreno y luego una sonrisa cínica se dibujó en sus labios al tiempo que arqueaba las cejas con presunción, su gesto claramente quería decirle "quizá tú lo tengas ahora, pero por lo menos me lo he cogido".
Blaine sintió como se le crispaban los puños con furia. Estuvo a punto de salir corriendo tras aquel desgraciado para molerlo a golpes como lo hizo en el hospital, pero se contuvo. El sentir el tembloroso y frágil cuerpo de Kurt entre sus brazos le hizo ubicarse sobre lo que era prioridad, y esa no era partirle la cara a Karofsky, sino cuidar de su amado.
-Lo van a dejar libre…- Musitó Kurt con voz temblorosa.- ¡lo van a liberar, lo van a dejar libre, lo van a dejar ir!-
-Kurt, tranquilízate.- Pidió su padre con voz serena.-
-¡No puedo! ¡Lo van a dejar libre, va a salir libre, no me creyeron, creen que mentí, lo van a liberar, va a salir…!- Comenzó a hiperventilarse, se llevó las manos al pecho.
-¿Kurt? ¡Kurt!- Gritaban Blaine y Burt alarmados. La comitiva de McKinley, Carole y Finn, se acercaban al lugar. Cuando escucharon los gritos, alarmados se acercaron a ellos a toda velocidad.
-¡Un médico!- Pidió Burt, desesperado, a gritos.
-¡Hazte a un lado!- Exigió Santana a Blaine, quitándolo del medio y comenzando a atender al soprano, pues como hija de médico y voluntaria del hospital, poseía conocimientos de primeros auxilios y otras técnicas básicas para situaciones simples.- Escucha Kurt, cálmate, no te estás ahogando y tampoco estás sufriendo un paro cardiaco.- Dijo la chica con voz tranquila y relajada, pues sabía perfectamente que en casos de hiperventilación, el primer pensamiento del paciente es creer que está sufriendo un ataque al corazón.-Procura relajarte, todo está bien, voy a cubrirte la boca y una fosa nasal, esto te ayudara a controlar tu respiración, ¿Está claro? Tan solo cálmate y deja que me encargue de todo, ¿De acuerdo?- El chico, asustado, alcanzó a asentir ligeramente con la cabeza, Santana procedió a realizar la maniobra que le había indicado.- Vamos, Kurt, respira… sí, así, vas bien, solo respira.- Insistía la joven con voz dulce, algo muy extraño viniendo de Santana "Top Bitch" López.
Poco a poco la respiración de Kurt se fue regularizando hasta volver al ritmo normal. Se encontraba mareado, pero por lo menos ya no corría el riesgo de caer inconsciente en el piso. Blaine volvió a envolverlo en sus brazos al tiempo que miraba con gratitud a la Cheerio. Burt también agradeció a la chica latina por su intervención.
Salieron de los tribunales con rumbo a la casa Hummel, pues Carole había insistido en invitarlos a almorzar. Beiste y Sue rechazaron amablemente la invitación, pero el resto aceptó gustoso. Will se llevó a algunos de los chicos en su auto mientras otros se iban en el de la familia Hummel. Kurt se fue junto con Blaine en el auto del moreno. Durante todo el trayecto permaneció callado y pensativo.
Se estacionaron frente a la casa, los autos de los demás ya estaban ahí.
Blaine miró a Kurt, que aun se hallaba sumido en sus pensamientos y no parecía haberse dado cuenta de que por fin se encontraban frente a su hogar.
-Llegamos.- Le dijo con voz suave.
Kurt pareció salir poco a poco de su ensimismamiento.
-Blaine…-
-¿Dime?-
-He estado pensando…- Dijo casi en un susurro. Blaine sintió una punzada en el pecho al escuchar el tono de su voz, parecía que no le esperaba nada bueno.- creo que deberíamos terminar.-
Se quedó pasmado, como si lo hubieran abofeteado con un saco lleno de arena. Sacudió un poco la cabeza y parpadeo, aturdido, como si realmente hubiera recibido un golpe físico en la cara.
-Disculpa… ¿Qué dices?-
-Lo nuestro… deberíamos terminarlo, no funcionará.-
-Espera un momento, ¿Por qué diablos dices eso?- Soltó el moreno, empezando a caer presa de la ansiedad.- ¿Acaso hice algo malo?- preguntó en un tono de voz tan dulcemente desesperado que Kurt no pudo evitar voltear a mirarlo con dolor.
Y al ver el rostro de Blaine, tan dolido y angustiado, aquella sensación que el soprano sentía oprimiendo su corazón se agudizó aun más.
-No… no, no has hecho nada malo.-
-¿Entonces, por qué?-
Kurt suspiró, tratando de poner sus ideas en orden para exponerlas a Blaine.
-Sé que estoy luchando contra esto, estoy haciendo todo lo posible y a pesar de todo no estoy dispuesto a dejarme vencer aunque a veces parezca que sí… no pienso dejar de pelear, pero, nada me asegura que no vuelva a tener otra "crisis" como la que pasó hoy, nada me asegura que el día de mañana cuando crea que todo está bajo control, el simple hecho de, no sé, ver el logo de McKinley o sentir el aroma de la cerveza no vaya a desatar otro caso como este, nada me asegura que no volveré a caer en una crisis como esta…- Miró de nuevo al moreno y siguió.- Tú eres maravilloso, Blaine, eres increíble y no es justo que te arrastre conmigo en esto. Mereces ser feliz con alguien que no se hiperventile por cualquier acceso de nervios, con alguien que no te tenga en estos problemas, yendo a juicios, a grupos de ayuda… mereces a alguien normal y yo…-
-¡Ok, suficiente, cállate ya!- Soltó el moreno con voz firme, cosa que dejó al soprano sin palabras.- Kurt, estás muy equivocado si crees que lo único que busco de ti son los buenos momentos. Es obvio que lo que uno busca al estar en pareja es ser feliz, pero la eterna felicidad no existe. Cuando estás con alguien no puedes esperar que todo sea solo "miel sobre hojuelas" aunque lo desees. También existen los problemas y justamente para eso se busca a una pareja a la que realmente ames, porque solo con alguien a quien amas de verdad puedes superar los problemas que la vida te ponga enfrente a la par de disfrutar de los buenos momentos.- Tomó la mano de Kurt y le miró fijamente a los ojos.- Yo te amo Kurt, y justamente porque te amo deseo vivir a tu lado absolutamente todo lo que la vida nos depare. Tenemos y tendremos maravillosos momentos, estamos ahora pasando por algunos de los malos y sé que vendrán más, y no solo serán problemas que a ti te aquejen, al rato podría ser yo el que tuviera algún problema grave y créeme, sé que no quiero vivir esos malos momentos con alguien más que no seas tú.-
Los ojos de Kurt se llenaron de lágrimas.
-Pero… pero es que no quiero hacerte sufrir…-
-Entonces no vuelvas a pedirme que me aparte de ti, Kurt, porque esa es la única forma en la que me harías sufrir, haciendo que me fuera de tu vida.-
El niño se abrazó de Blaine, este lo estrechó con fuerza.
-Lo siento… soy un idiota, no sé que estaba pensando.- Sollozó, con el rostro oculto en el pecho del moreno.
-¿Aun quieres terminar lo nuestro?- Inquirió el otro con una sonrisa. Kurt negó vehementemente con la cabeza. La sonrisa de Blaine se acentúo aun más, tomó el mentón del niño con gentileza y levantó su rostro, buscando sus labios. Kurt le besó con amor e intensidad, rodeando el cuello de su novio, buscando aferrarse aun más a él, totalmente arrepentido de la estupidez que había dicho. Blaine rodeó la cintura de Kurt con sus brazos, apresándolo en su abrazo, decidido a no dejarlo ir jamás.
