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Freddy's night

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Esto no era lo que ninguno de ellos había esperado cuando entró a Freddy`s aquella tarde. Todos ellos habían esperado una tarde de diversión mientras se rellenaban con pizza y se entretenían con los animatrónicos. Ninguno de ellos había esperado terminar atrapados dentro del restaurante familiar.

Ninguno de los cuatro niños que deambulaban por Freddy`s recordaba mucho de cómo habían terminado atrapados. Antón había sido el primero en despertar, con un terrible dolor dentro del pecho y sintiendo como si se asfixiara con su propia saliva. No había tardado en encontrar el resto en cuanto encendió la linterna de su celular, todos ellos estaban tirados en el piso de un viejo teatro que aun parecía en remodelación.

Lincoln había mantenido su mano sobre su pecho, incapaz de reconocer sus propios latidos mientras el sudor bajaba por su frente y una sensación fría reemplazaba al calor que antes había sentido dentro de su pecho. Lo primero que hizo al despertar fue marcar el número de su casa, pero el celular carecía de señal alguna.

Alexis maldijo con una voz ronca, tenía problemas para hablar e incluso había llegado a escupir tratando de encontrar las palabras adecuadas, y el esfuerzo que le tomó preguntar dónde estaba o que había pasado agotó el resto de sus fuerzas. En estos momentos se encontraba alumbrando el frente con su celular, su linterna era la más potente del pequeño grupo, mientras tomaba de la mano a Lady.

La niña de cabello negro que Lincoln había visto llegar con la máscara de Freddy, ese era su último recuerdo antes de despertar junto a ellos. Ella no dejaba de llorar en silencio mientras sujetaba su estómago. Miraba alrededor con pánico mientras sollozaba por su madre. A Lincoln le dio lastima desde el primero momento. Le recordaba mucho a sus hermanas pequeñas cuando se asustaban y lloraban en busca de cobijo.

Cuando trató de acercarse a ella solo se alejó de él y se colocó detrás de Alexis.

Alexis se encogió de hombros. Lady no parecía muy a gusto en compañía de extraños, pero Alexis había demostrado ser muy capaz de calmarla pese a tener problemas para hablar. Antón solo se había quejado y le había gritado que dejara de llorar, lo que se ganó un gruñido molesto de Alexis.

-Esto es Freddy`s –Lincoln mencionó mientras alumbraba a Balon Boy. El pequeño animatrónico estaba contra la pared, totalmente en silencio y sus ojos no desprendían luz alguna. Muy lejos del animado robo que Lincoln había visto repartiendo globos y bailando en la entrada.

Antón le dio un pequeño golpe al animatrónco con forma de niño –. Por supuesto que es Freddy`s, ¿Dónde más sería? –se rascó el pecho sobre su ropa –. Lo siento, es que mi pecho no deja de doler y siento como si mis pulmones estuvieran a punto de estallar –.

-A mí también me duele el pecho.

-La… garganta… -Alexis murmuró con esfuerzo.

Lady se limpió las lágrimas de sus ojos. Su rostro estaba rojo de tanto llorar. Ella solo volvió a sujetar su estómago, no hacía falta una respuesta por parte de la niña.

-¿Nos hicieron algo mientras dormíamos? Juro que si ese oso hizo algo voy a matarla, e visto suficiente programas policiacos para saber lo que esos hijos de puta pueden hacen con los niños dormidos.

-Ves demasiada… televisión, Antón.

-¿Los dos se conocen?

Lincoln sentía algo de curiosidad. Había conocido a ambos solo un minuto antes de despertar, y realmente no sabía mucho sobre sus compañeros en la desgracia. Mientras que Alexis había hablado con Antón como si lo conociera de antes, Lady solo se mantenía callada. Le había parecido una niña sumamente tímida.

-Misma escuela –Antón respondió –. Te digo que Alexis es una mandona, si pudiera hablar ya nos estaría dando órdenes. No hay quién la calle cuando comienza a hablar –le dijo de forma discreta.

-¡Te… escuché! –Alexis trató de gritar desde el frente –. Cállate Antón.

Lincoln compartió una pequeña sonrisa con Antón.

-¡Ya pasamos por este pasillo! –Antón se colocó al frente mientras señalaba al Balon Boy –. Si te pondrás al frente al menos trata de hacerlo bien.

-No. Es… otro pasillo –Alexis sujetó su garganta con una mueca por el dolor.

-Claro, porque Balon Boy decidió estirar las piernas –subía los brazos en el aire con burla –. Mis padres me matarán. Seguro que le dan mi portátil al pequeño piojo.

Antón tenía un hermano pequeño. Algo pegajoso y llorón, y al ser el menor era el más consentido de la casa. La última vez que se metió en problemas sus padres le habían regalado estéreo. Y Antoni lo usaba para reproducir canciones pegajosas de una serie por cable para niños.

-¡No molestes! ¡Vamos… por el camino correcto! –Alexis no parecía muy segura.

Lincoln tampoco estaba seguro sobre el lugar. Ninguno lo estaba realmente. Pero concentrarse en la salida era mucho mejor que pensar en lo que había ocurrido. Todos tenían una cortina negra en el lugar donde deberían estar sus recuerdos, lo último que recorría la mente de los cuatro es que el oso los había dirigido al mismo lugar. Ninguno de ellos había mencionado las máscaras que tuvieron al conocerse, no eran importantes para ellos. Lo importante era salir, y luego podrían hablar con la policía sobre lo que había pasado.

Quizás ver a un doctor en el caso de que sus cuerpos hubieran sido profanados de alguna forma, de ser así Lincoln estaba seguro de necesitar mucha terapia psicológica. ¿Qué dirían sus hermanas sobre eso? ¿Ojo por ojo? Ni siquiera ellas podrían ser tan crueles… ¿Verdad?

Antón y Alexis seguían peleando. Ambos tenían sus propias razones para estar preocupados, quizás más importantes que las de Lincoln. No parecía ser el único niño con problemas familiares. Por lo que escuchó de Alexis, ella vivía con sus abuelos maternos, no había mencionado a sus padres o algún hermano.

Lady se mantenía callada. No había abierto la boca desde que despertaron. A veces levantaba la cabeza y miraba entre Alexis y Antón y luego la volvía a bajar. Lincoln la había atrapado mirándolo un par de veces, y ella sólo desviaba la mirada rápidamente y la devolvía al piso. Lady estaba a terrada, y estar rodeada de personas extrañas no la hacía sentir mucho mejor.

Por la mente de Lincoln pasó la idea de que Lady había exprimido todo su valor cuando se presentó a los tres.

-Quizás deberías reconsiderar con quién te tomas de la mano –Antón le dijo a Lady mientras se alejaba de Alexis –. Terminarás dando vueltas por el mismo sitio y de algún modo encontrará la forma de culparte.

Lady bajo la cabeza todavía más de lo que Lincoln creía posible.

-No la metas… Antón. Tiene miedo.

Todos tenían miedo. Pero ninguno de los cuatro parecía poder decirlo en voz alta.

-Hi.

La discusión fue interrumpida por una voz profunda e infantil. Antón y Alexis se tragaron sus palabras, mientras que Lady dejó escapar un pequeño hipo de miedo y Lincoln sintió que su corazón podría salir disparado de su pecho y terminar tirado en el piso. Ni siquiera Lucy habría tenido el poder de aterrar a los cuatro de aquella forma.

Balon boy se encontraba detrás de ellos. La vida había regresado al pequeño niño de metal y miraba a los cuatro con ojos brillantes y su usual cartel en una mano. Lo único que faltaba en el cuerpo del animatronico eran sus globos flotando sobre su cabeza, esperando cualquier error para llegar al techo.

-¿Lo… activamos? –esta vez fue Antón quién tuvo problemas para hablar.

-Tal vez… no sé cómo se cargan… -Lisa podría saberlo con solo mirarlos –. ¿Tiene algo de energía extra?

Balon Boy se mantenía viendo a ambos en silencio. Entonces se dio la vuelta y se perdió en la oscuridad.

Antón fue el primero en hablar cuando se hubo perdido.

-¿…Alguien más ensució sus pantalones, o solo fui yo?

-No bromees… estoy… muerta de miedo.

El momento de hacerse los valientes por fin había pasado. Lincoln se dio la vuelta para ver a ambos y su linterna alumbró algo más que los tres niños con los que había despertado.

A espaldas de Alexis se erguía algo grande. Un cuerpo málico con placas amarillas. Sus cables salían por rendijas de su cuerpo metálico, los dedos estaban destrozados como garras y su cabeza no podía ser algo humano. Una enorme boca con mandíbulas de metal y ojos brillantes que parecían originarse desde el interior de aquella cosa.

La boca de Lincoln se abrió, pero no pudo proferir sonido alguno. Su cuerpo tembló, un miedo primigenio se había apoderado de él. Algo oscuro y aterrador que se arrastraba en las sombras y lo mantenía en su lugar mientras cubría sus labios con manos invisibles.

-¿Qué pasa? –Antón lo observó y se dio la vuelta para ver lo mismo que él.

El resultado fue instantáneo. Dio un paso atrás y fue atrapado por los brazos invisibles. Ambos se habían convertido en testigos de otra cosa.

¿Era un animatrónico? ¿Un monstruo? ¿O solo estaban compartiendo una misma pesadilla?

Alexis pareció darse cuenta de que estaba ocurriendo, y con un miedo compartido se dio la vuelta sin soltar a Lady.

Aquel monstruo de metal miraba a Alexis desde arriba de su cabeza. Sus ojos brillantes parecían no ver a nadie más que ella. Alexis alcanzó a soltar un pequeño "ah" sin fuerzas cuando el monstruo la tomó de los hombros y forzó su cabeza dentro de su boca. El sonido de la carne comprimiéndose para caber dentro de las fauces del metal fue algo grotesco. Los gritos de Alexis fueron totalmente encogidos dentro del interior del monstruo.

Tanto la linterna como la mano de Lady quedaron aun lado cuando el monstruo levantó su cuerpo y las piernas de Alexis apuntaron al techo mientras el monstruo lo empujaba más profundamente en su interior. La sangre chorreaba alrededor de sus mandíbulas y saltaba hacia todas partes en la oscuridad. El cuerpo de Lady se retorcía y pataleaba mientras el monstruo hundía sus garras en lo profundo de su carne y la empujaba más y más profundo.

Finalmente el monstruo bajó la cabeza y solo pudieron verse los zapatos cubiertos de sangre y rollos de carne de Alexis. Entonces las empujó al interior de su cuerpo y los chillidos de Alexis se detuvieron.

El monstruo de metal los miró por un segundo con su rostro cubierto por la sangre y restos de carne de Alexis, las gotas de sangre seguían cayendo de sus garras en pequeños charcos. Ninguno de ellos se había atrevido a decir o hacer nada mientras ocurría, el macabro festín los había tomado por sorpresa.

Entonces retrocedió; silencioso, como si su cuerpo no fuera una combinación de metal y cables, y se perdió en la oscuridad.

Ninguno de los tres dijo absolutamente nada mientras veían el lugar donde había estado Alexis. Entonces Lady gritó. Gritó con todas sus fuerzas. Lo primero que salió de su boca aparte de sollozos fue un grito que trajo a la vida a Antón y a Lincoln.

La oscuridad ahora parecía plagada de monstruos invisibles. Círculos de luz que se encendían en las sombras como ojos y los observaban fijamente a los tres.

-¡Corran!

El gritó de Antón trajo a la vida los músculos de Lincoln y comenzó a correr junto a Antón.

Entonces Lincoln se detuvo.

Lady continuaba en el mismo lugar. La niña había caído al piso de rodillas mientras gritaba y agitaba su cuerpo hacia adelante y atrás cubriendo sus ojos.

Lincoln no pudo seguir. La idea de que haría si se tratara de una de sus hermanas cruzó su mente demasiado rápido y se quedó en el mismo lugar.

-¡No podemos dejarla! –gritó mientras regresaba.

-¿Qué? ¡Espera! –Antón se detuvo. Pareció darse cuenta por primera vez que Lady no se había movido del lugar cuando gritó. Miró hacia el frente y nuevamente hacia Lady, entonces corrió hacia ella con una maldición.

Lincoln tomó a Lady debajo del brazo y trató de levantarla. Lady lo vio con miedo y un hilo de baba que bajaba por su boca, parecía haber estado a punto de vomitar.

-¡Vamos!

Lady no parecía responder al principio.

Antón llegó junto a él y la sujetó del otro brazo y la arrastró –. ¡Corran maldición! ¡Corran!

Entonces los dos comenzaron a correr mientras arrastraban a Lady. Lady recobró algo de sentido mientras corrían y comenzó a correr junto a ellos.

Antón corría al frente con desesperación. Apuntando hacia el frente con su linterna mientras arrastraba a Lady, a Lincoln le costó un poco seguir su paso. Pero ninguno de ellos iba a quejarse mientras escapaban de un monstruo real.

Algo se había comido a Alexis frente a ellos. Y en todo lo que podían pensar en ese momento era en correr lo más lejos del lugar. Era una fortuna que no hubieran dejado a Lady atrás.

Lincoln se concentraba en mirar al frente y mover sus piernas al mismo ritmo que Antón. No miraron atrás o a su alrededor, solo siguieron los pasillos dando vueltas sin parar para estar lo más lejos del monstruo de metal.

-¡¿Qué mierda era esa cosa?! –Antón gritó –. Sé comió a Lady y… y… ¡Dios!

Las náuseas de lo que vieron habían quedado paralizadas por el miedo.

A Lincoln le hubiera gustado tener una respuesta para esa pregunta, pero no lograba formar una idea en su cabeza.

-¡Tenemos que salir de -¡Arg!

El cuerpo de Antón cayó. O eso pareció. Ambas piernas se levantaron del suelo y se mecieron hacia adelante antes de regresar atrás y rosar el piso. Su cabeza había dado una vuelta poco natural y un sonido roto cayó cualquier tipo de queja. La sangre se derramó bajo su cuerpo. Lincoln cayó al piso con Lady sobre él cuando trató de frenar. Su celular cayó lejos de ambos y solo vieron la silueta de algo que levantaba a Antón a través de la oscuridad.

Un gancho había salido de una carpa contra la pared. Había atravesado el cuello de Antón mientras corría y lo levantó sin dificultad del piso. La expresión de desconcierto había quedado grabada en el rostro de Antón antes de que su cuello se rompiera. El cuerpo de Antón se movió dentro de la carpa como si levitara en el aire y sonidos guturales no tardaron en llegar a los oídos de Lincoln.

Lo mismo.

Eran los mismos sonidos que habían escuchado mientras Alexis era devorada.

Lincoln apartó suavemente a Lady de él y se puso de pie. Tomó el brazo de Lady y la arrastró consigo mientras escuchaban como huesos eran triturados y la carne engullida. Lincoln no podía dejar de ver una repetición de Alexis siendo devorada mientras lo escuchaba, sólo que en lugar de Alexis veía a Antón en su lugar.

Tomó el celular del piso y se alejaron hasta que el sonido se perdió.

Lincoln corrió con todas sus fuerzas, alumbrado cada rincón por el que cursaran, las paredes y las puertas a su alrededor. No quería morir. ¡No quería morir! No se daba cuenta de que presionaba la mano de Lady con demasiada fuerza, pero Lady no se quejaba, ella hacía lo mismo con la mano de Lincoln.

Lincoln siguió corriendo hasta terminar en un callejón con una sola puerta al final.

Sólo personal autorizado.

Ambos se detuvieron frente a ella y Lincoln trató de forzarla. Giró el picaporte y pateó la puerta con fuerza tratando de abrirla. Pero la puerta bien podría haber sido solo una pintura en la pared.

Así no era como quería morir.

Lady sollozó detrás de él. Los dedos de su mano se habían tornado profundamente rojos por la presión. Lincoln sintió una intensa necesidad de gritarle que dejara de llorar e hiciera algo, pero la reprimió. Él siempre había tenido que reprimir mucho de lo que sentía cuando se trataba de niñas. Lady podría tener su misma edad, pero no podía evitar verla del mismo modo en que vería a una de sus hermanas menores.

-E-escucha… estaremos bien, ¿De acuerdo? –intentó sonreír –. Lo que sea que haya pasado… no tiene que pasarnos a nosotros.

Lincoln miró detrás de Lady, tenía miedo de apuntar con su linterna.

-¿Está bien? Solo trata de calmarse –la tomó de las mejillas e intentó sonreír –. Estaremos bien. Solo hay que esperar a que llegue alguien… a que sea de mañana. No sé cuánto tiempo haya pasado, pero no debe faltar mucho. Sólo… sólo esperar.

Lady pareció querer decir algo, pero solo pudo expulsar aire caliente de su boca y asentir con la cabeza. Estaba aterrada. Más aterrada de lo que los tres juntos pudieron haber estado.

Detrás de Lincoln, la puerta comenzó a abrirse lentamente. Dos ojos brillantes en la oscuridad salieron del otro lado y se acercaron a ellos. Lady guardó silencio. Sus ojos se quedaron paralizados detrás de Lincoln, y Lincoln sintió que se veía a si mismo cuando notó lo que había detrás de Alexis.

Estaba frio. Algo puntiagudo y de metal rozó su mejilla. Dedos como taladros, y un gran hocico que se abría detrás de él.

Frío. Él mental había estado frío. Frío cuando entró en su carne y se alojó directo en su corazón.

El recuerdo fue una chispa que le regresó el control de su cuerpo y Lincoln pudo hacerse aún lado cuando el hocico del monstruo se abalanzó sobre su cabeza, pero no fue lo suficientemente rápido. La mitad de su cara fue atrapada entre colmillos y rasgada cuando el monstruo tiró de ella.

Lincoln gritó de dolor y trató de sujetar la mitad de su cara esperando sentir su piel, pero solo sintió la sangre que pasaba entre sus dedos y a punto de saltar de su cuenca. Algo tomó su pierna y lo levantó en el aire golpeando su cuerpo contra el piso, manchas de sangre adornaban las paredes y el piso con cada violento golpe.

Lady sujetaba la linterna con manos temblorosas viendo el espectáculo. Lincoln terminó en el piso con su cuerpo destrozado por la violencia, su había saltado de su cuenca y se mantenía colgando sobre su mejilla. Había perdido varios dientes y miraba a Lady con la desesperación de alguien que sabe que morirá.

-A-Ayugaa… -estiró su mano hacia Lady con la poca fuerza que le quedaba.

El monstruo arrastró el cuerpo de Lincoln dejando un camino de sangre y la puerta se cerró.

Lady retrocedió presionando la linterna contra su pecho. No supo si tropezó o solo perdió la fuerza en sus piernas, pero terminó cayendo sobre su trasero.

Lady no quería estar allí. Quería tomar chocolate caliente con su madre mientras veían su programa favorito. O ver una película en el viejo reproductor vhs, a su madre le gustaba mucho ver esas cintas viejas. Lady ni siquiera había querido ir a Freddy´s sola, pero su madre tenía que trabajar mucho por ellas y no podía cuidarla todo el tiempo.

Lo vio venir desde la sombras. ¿Cómo podían ser tan silenciosos? Es como si sus cuerpos no se movieran en lo absoluto y solo flotaran en la oscuridad. Su cuerpo era más grande que el del monstruo anterior, ¿Todos eran diferentes? Este era más grueso, con un segundo par de mandíbulas en su estómago. Puntiagudos colmillos de hierros con manos que podrían ser tan grandes como su cabeza.

Algo caliente recorrió sus muslos y un charlo de orina amarilla se formó debajo de ella. Su cuerpo tembloroso se relajó, incapaz de contener absolutamente nada en su interior y solo viendo al monstruo se inclinaba.

Las grandes mandíbulas se abrieron y bajaron hasta que la cabeza de Lady estuvo en su interior. Olía a vómito. Vómito y metal, no podía ver nada, solo sentir el roce de los colmillos.

Entonces las mandíbulas se cerraron.


La máscara de Freddy exploto en pedazos y un círculo de luz salió disparado directamente hacia el animatrónico con forma de oso. Este tembló y sus miembros se movieron de forma antinatural. Su cabeza giraba sobre sus hombros y sus ojos brillaban y se apagaban sin detenerse. El cuerpo de Freddy había entrado en corto circuito y sus extremidades brillaban.

Duro sólo un minuto antes de que se detuviera y los dos ojos de Freddy brillaran con normalidad.

Junto a él se encontraban Bonnie, Chica y Foxy. Los tres sobre un escenario de madera actuando para una única persona en el publico.

Puppet flotaba frente a ellos. Rodeó a los animatrónicos sintiendo la chispa de vida que se había formado en su interior.

Fumando un cigarrillo, la única persona que había presenciado el siniestro ritual de principio a fin sonrió.


NA: esto pudo o no pudo haber pasado.

La verdad no veía la necesidad de matar a los niños una segunda vez, por lo que no creo que incluya una escena así en el fic original.

Y no, aun no me e olvidado del Animatrónic Loud.