¡Buenos días!
¡Último capítulo del especial de Navidad! :)
Por los años: la herencia Black
Capítulo 11: Primer día de instituto
Sonrió con nerviosismo. Todos la miraban con mala cara e incluso susurraban cosas que podía escuchar a la perfección y que no eran muy agradables.
— Callaros —ordenó el profesor—. Ha pasado todas las pruebas de ingreso a la perfección, así que por eso ha podido entrar después de que vosotros ya hayáis hecho los exámenes de primer trimestre. Ha hecho perfectamente un examen que muchos de vosotros ni habéis aprobado. No tenéis derecho ahora a criticarla.
— Bien hecho Fire —sonrió Irie Renzo desde la primera fila.
Asami sonrió ampliamente.
— Así se hace Kudo, por una vez tenemos a alguien inteligente en nuestra clase —sonrió Asahara Aiko desde la penúltima fila.
— Gracias Asahara-san —respondió Asami.
— Veo que os conocéis vosotros tres —sonrió el profesor.
— Sí… más o menos —sonrió Asami mirándolo.
— Bueno, siéntate al sitio vacío al lado de Asahara-kun —sonrió el profesor—. Empezamos la clase así que silencio.
— Empiezas mal en la clase de envidiosos —sonrió Aiko en un susurro mientras los murmurios seguían su curso.
— Disculpa… —susurró Takamina detrás de ella—. Has venido…
Asami se giró a ella y afirmó con la cabeza con una sonrisa. La chica se tapó la boca con la mano ahogando un pequeño chillido de emoción. Asami miró a Aiko que sonrió. Después de la segunda clase todos ya sabían que había llegado una chica nueva, pero nadie se acordaba de su nombre. Irie, Aiko y Takamina acompañaron a Asami por el instituto, para mostrarle todo el edificio. No sin antes Asami darle el autógrafo que le había prometido a la chica.
— ¿Así que una chica nueva extranjera, eh? —preguntó Chieko delante de ellos, sin darse cuenta de la presencia de Asami—. ¿Y por qué parece que le tengan tanta manía todos?
— Porque si ha entrado ahora tiene que haber superado todos los exámenes —respondió Akira al otro lado.
— Y la envidia corroe a todos de nuevo… —sonrió Asami detrás interrumpiendo lo que Mamoru iba a decir.
Los tres se giraron a destiempo, cosa que dejó a Asami tiempo para tocarles con suavidad la cabeza a los tres.
— Os dije que nos veríamos en una semana exacta —sonrió levantando un dedo y guiñando un ojo.
— ¿Asami? —preguntaron los tres a la vez.
Asami se giró hacia Irie y Asahara.
— ¿Sigo siendo yo verdad? —preguntó mirándolos—. No me he cambiado por otra cosa…
— Asa-chan —Chieko la abrazó por detrás—. ¿Por qué no nos lo dijiste? Podríamos haberte venido a buscar.
— ¿Por qué nunca entiendes el significado de sorpresa? —se quejó Asami.
— Aiiiii… porque tus sorpresas son tan agradables que no lo parecen —respondió ella soltándola.
Asami se giró de nuevo hacia ellos.
— ¿Por qué tengo que aguantarte aquí también? —preguntó Akira arqueando una ceja y cruzándose de brazos, llevándose un codazo de parte de su hermana.
— Porque mis padres iban a este instituto y querían que yo fuera también —añadió Asami—. Pero no sé el porqué en este lugar parece que el apellido Kudo no se acoge tanto como antes.
— No digas eso Kudo-san —dijo Natsumi.
— Eres una monada Takamina-san, en serio —sonrió Asami hacia ella—. Oh…
Asami se abrió paso entre la gente con una sonrisa.
— ¡Hey Hiro! ¡Felicidades! —gritó golpeando la espalda del chico con fuerza.
— ¡Maldita sea Asami! ¡No hagas eso! —se giró el chico con rapidez hacia ella.
Y abrió los ojos como platos al verla con el uniforme.
— Lo sabía —sonrió Takeshi a su lado abrazándola con fuerza—. Sabía que solo Asami podía haber superado esos exámenes perfectamente.
— Vale… —Asami notaba que no tocaba al suelo y que la estaba chafando completamente—. Pero suéltame… me ahogo.
— Perdón… —se rió el chico soltándola.
— ¿La conocéis? —preguntó un chico detrás de ellos.
— Sí… es nuestra… —Takeshi la miró antes de responder—. Hermana, prima, jefa, compañera de trabajo y no sé cuántas cosas más.
— Pero sigue siendo nuestra mejor amiga —sonrió Akira abrazándola por detrás.
— Kyogoku como no me sueltes te juro que un día de estos te llevarás una buena paliza —se quejó Asami levantando el puño.
— Habrá que ver cuánto has mejorado —respondió él—. ¿Y por qué sigo siendo el único al que llama por el apellido?
— Porque sigues siendo más viejo que nosotros —sonrieron Mamoru, Chieko y Asami a la vez.
El chico suspiró.
— Llevémonos bien por una vez, Hattori —sonrió Takeshi alargando la mano hacia él.
— Take… ningún truco hacia ellos o te vas a arrepentir —sonrió Asami con malicia.
— Maldición… —el gemelo encogió la mano—. Eres una aguafiestas.
— Ya tuviste tu fiesta ayer y te lo pasaste en grande, por lo demás olvídalo —respondió Asami.
— Sí y nos reímos como nunca —sonrió Hiro chocando la mano con su hermano—. ¿Te gustó nuestro abuelo? Es una brillante persona.
— Hiro… —sonrió Takeshi viendo que Asami estaba cerrando sus puños con fuerza—. Yo de ti empezaría a correr.
Hiro se abrió paso entre la gente mientras Asami suspiraba con fuerza.
— No voy a caer en vuestras burlas… —susurró ella.
— Oh… no fueron burlas —se rió Takeshi.
Asami lo cogió por la camisa del uniforme y lo zarandeó.
— Eres un maldito insensible… todo fue por tu culpa así que al menos podrías intentar parecer un poco arrepentido.
— Estu… ve muy… arre… pen… ti… do… —respondió Takeshi mientras Asami lo seguía zarandeando.
Asami lo soltó.
— Sí, tan solo 10 minutos en los que tu padre se reía y tú madre te reñía —murmuró Asami.
— Pero me arrepentí… —sonrió Takeshi encogiéndose de hombros como si fuera injusto que le dijera lo contrario.
— Tu hermano está muerto… ¿quieres seguirlo? —le amenazó Asami cruzándose de brazos.
—No… lo siento —sonrió apartándose de ella Takeshi—. Tengo… tengo cosas que hacer… nos vemos luego…
— Ya… —Asami arqueó una ceja viéndole irse.
— ¿Qué te han hecho? —se interesó Akira.
— No queréis saberlo… de verdad —respondió ella girándose hacia ellos—. Viniendo de ellos solo puede ser algo pervertido y vergonzoso.
— Entonces sí quiero saberlo —sonrió Akira frotándose las manos.
Chieko le dio otro codazo.
— No quieres saberlo —respondió su hermana fulminándolo con la mirada.
— Y aún así sois amigos —sonrió Mamoru—. Cuando nadie puede acercarse a estos dos y parece que tu si puedes.
— Bueno tiene prioridad el hecho de que durante 6 años nuestros padres fueran hermanos —sonrió Asami encogiéndose de hombros.
— ¿Así que realmente sois primos…? —terminó Chieko sin entender muy bien.
— Si nos llaman por Takahashi, sí —sonrió Asami—. Es una historia muy larga que me pudieron decir cuando estaba en Estados Unidos… ya os la contaré otro día con tiempo —añadió escuchando la campana de inicio de clases de nuevo.
— Maldita sea… tengo que llegar al otro lado del instituto —se quejó Akira abriéndose paso entre la gente.
— Nosotros tenemos que ir también —suspiró Chieko siguiéndolo.
— Nos vemos… —añadió Asami levantando la mano a modo de despido.
— Nosotros hacia el otro lado —sonrió Irie mientras Mamoru seguía a Chieko.
— Os sigo —sonrió ella.
Al cabo de unas horas, todos salían por la entrada del instituto.
— Ahora, Chieko y Akira van al club de karate —informó Irie viendo que los estaban esperando los hermanos Kuroba—. Y Hattori está en el de Kendo.
— ¿Kendo? —preguntó Asami—. No sabía que estuviera aprendiendo Kendo.
— No está como alumno, es el entrenador —se rió Irie—. Ganó el campeonato hace 3 años, creo.
— Dos y medio —corrigió Aiko—. Pero es imposible acercarse a ver ahora… todas sus fans ya estarán esperando. Aunque… ven —la cogió de la mano y tiró de ella—. Ya verás…
— Espera… Asahara-san… —se quejó Asami.
Aiko tiró de ella hasta el gimnasio. Entró en él y un chico joven, pero enorme les barró el paso.
— Quiere apuntarse al equipo de Karate —sonrió Aiko.
El chico se apartó arqueando una ceja. Asami no dijo nada mientras Aiko seguía tirando de ella hasta un pasillo. En cuanto se hubieron asegurado de que no podía verlos, Aiko giró hacia la izquierda y señaló a un pequeño dojo al lado de donde Akira estaba intentando golpear a su hermana.
— ¡Wow! —Asami los miró—. Han mejorado mucho —sonrió.
— ¿Les habías visto antes luchar entre ellos? —preguntó Aiko siguiendo hacia el dojo.
— Sí… —sonrió ella—. De hecho, yo también estuve luchando contra ellos. Era complicado ganarles entonces.
— ¿Practicas artes marciales? —preguntó curiosa la chica.
— Bueno… por mi trabajo es obligatorio al menos aprender defensa personal… yo más bien diría que conozco la base de todos —respondió Asami sonrojándose un poco, nunca se le daba bien hablar de ella misma a los desconocidos—. Aunque… soy cinturón negro en karate y judo.
— ¡Wow! —Aiko silbó—. Me gustaría verte pelear.
Asami sonrió.
— No te gustaría… —añadió—. Los que me ven siempre terminan heridos por alguna razón.
— Pero deberías de controlarte un poco —se asombró Asahara entrando por la puerta del dojo—. Ahí lo tienes.
Asami la siguió. Asahara se quedó al medio del paso y Asami se apoyó a una pared muy pequeña, entre una ventana que daba al gimnasio y la puerta. Mamoru estaba alzando una Shinai contra un chico, claramente novato. Iba dándole lecciones mientras el chico intentaba con esfuerzos inútiles darle al hijo de Heiji. Asami sonrió. Ese era Hattori Mamoru en acción. Por alguna razón le daba una sensación de seguridad verle de esa manera. Mamoru parecía sonreír mientras le estaba enseñando como tenía que hacerlo. Los demás que estaban intentando golpearse entre ellos se quedaron mirando a Aiko y a Asami. Mamoru se dio cuenta de que se habían quedado quietos y finalmente miró. Se quedó parado recibiendo un golpe del novato. Asami se tapó la boca para que no la vieran sonreír.
— Eso seguro ha sido por tu culpa, Asami-chan —sonrió la voz de Akira al lado de la ventana donde ella estaba.
Asami lo miró mientras escuchaba algunos reírse y al chico pidiéndole perdón.
— No estoy muy convencida de eso —susurró Asami bajando la mano.
Akira se agarró al marco de la ventana y entró por la puerta haciendo un pequeño círculo.
— Hey, Hattori, dale una espada a ver si se defiende —sonrió Akira.
— ¿Tú estás loco? —preguntaron Aiko y Asami a la vez—. Con las espadas me hago daño —informó la chica Kudo apartando la vista.
— ¿Has probado a luchar con espadas? —preguntó Kyogoku viendo como Mamoru se levantaba del suelo con un suspiro.
— Ese es mi método de lucha habitual… así me controlo un poco —se rió ella poniéndose una mano detrás de la cabeza.
— Qué aburrida —respondió Akira—. Yo que quería verte derrotada.
— ¿Y por qué no intentas luchar tu contra ella? —preguntó Mamoru señalando hacia Asami y acercándose a ellos.
— Ni lo sueñes —se quejó él—. Tuve suficiente con la paliza que me dio antes de que se fuera.
— ¿Le diste una paliza a Kyogoku-senpai? —preguntó un chico de pelo oscuro acercándose con una Shinai.
— No todo el mundo puede decir eso —se sorprendió otro.
Asami se apartó el pelo de la cara nerviosa.
— Bueno… tan solo era una cría —sonrió ella—. Y estoy convencida de que él se contuvo… al fin y al cabo su padre siempre ganaba a mi madre con el karate.
— No llegué al punto de aprender las técnicas de mi padre —se quejó Akira chasqueando la lengua, Asami lo miró de reojo—. ¿Tú sí?
— Pero si son facilísimas, solo tienes que aumentar tu velocidad —respondió ella.
— Cuando haces eso te odio profundamente —informó Akira cruzándose de brazos.
— Lo sé —ella sonrió pero al acto se puso seria, mientras un escalofrío recorría su espalda.
De alguna manera sentía un mal ambiente alrededor.
— Bueno… ha sido un placer, pero tengo que irme —sonrió sin ganas de mirar a todas las fans de Mamoru que en ese momento la estaban fulminando con la mirada desde la ventana que daba al exterior.
— ¿Cómo que irte? —preguntó Akira—. Espérate a que terminemos…
— No ya tuve suficiente, además de que los Kuroba me están esperando… tenemos una reunión de última hora —susurró ella—. Un placer haber podido presenciar tu primer golpe —añadió mirando hacia Mamoru.
Se giró para irse.
— Pero serás… —Akira cogió la Shinai de Mamoru y la lanzó hacia ella.
Asami se apartó a tiempo. Se giró para mirarlo y levantó el dedo.
— Si no fuera un fantasma ya me habrías dado… —sonrió la chica—. Enhorabuena, Kyogoku, acabas de matar el suelo.
— Ha mejorado mucho… —murmuró Akira viendo como se iba.
— Oye… ella nunca había hecho eso —respondió Mamoru viéndolo.
— ¿Qué más no nos ha dicho? —preguntó Akira mirándolo también, mientras Aiko los miraba confundida.
Asami siguió hasta afuera y fue a encontrarse con Renzo y los gemelos, puesto que Takamina ya se había ido.
— ¿Ocurre algo? —preguntó Hiro mirándola.
Ella negó con la cabeza.
— Creo que esta vez me estoy buscando los enemigos por mi misma —añadió forzando una sonrisa.
Los gemelos se miraron entre ellos.
— Venga vamos que llegaremos tarde —sonrió empujándolos a los dos hacia la salida.
— ¿Y qué te ha parecido Hattori en acción? —preguntó Irie.
— No está mal… un poco torpe, pero no está mal —se rió ella.
— ¿Torpe? —preguntó Hiro—. Si es la perfección personalizada.
— Pues un novato le ha dado un buen golpe —sonrió Asami.
Takeshi se echó a reír.
— Imposible…
Siguieron el camino hasta un edificio antiguo. Subieron las escaleras de dos en dos y abrieron la puerta de la izquierda del tercer piso. Entraron en la oscuridad de la sala. La ventana estaba cubierta, con una cortina negra, que privaba que el sol entrara. Delante de ellos había una vela apagada encima de una mesa redonda con 11 sillas. No había nadie.
— ¿No tendría que estar encendido esto ya? —preguntó Irie.
— Por favor, no la enciendas —pidió Asami sentándose delante de la ventana.
— Ah, lo siento —susurró Irie.
Takeshi se acercó a la ventana y abrió un poco de la cortina para que entrara la luz, mientras Hiro se sentaba al lado de Asami. Takeshi se sentó dejando un espacio vacío al lado de su hermano mientras Irie dejaba dos sitios vacíos al lado de él. Se quedaron en silencio. Al cabo de un rato entraron tres personas más en la sala. El primero era Shadow que dejó una silla al lado de Asami y se sentó. Detrás de él, entró una chica de unos 23 años, con pelo rubio y corto y ojos negros, que se sentó a su lado. La otra persona era un chico de 24 años, con el pelo y los ojos iguales a los de ella, que se sentó en el sitio que quedaba vacío entre ella e Irie.
— ¿No faltan muchos? —preguntó Asami arqueando una ceja mientras veía a la chica sacando unas carpetas de una enorme bolsa de papel que llevaba.
— No vuelvas a hablar, Fire —susurró ella.
Asami se cruzó de brazos encima de la mesa y apoyó la cabeza.
— No hace falta hacerlo de este modo —se quejó Renzo.
— Eres de los nuestros, así que cállate —se quejó ella.
— Ni lo sueñes, yo trabajo para mi padre, no para ti —respondió Irie levantándose—. No tienes autoridad para mandarme.
— 743, por favor, siéntate —susurró Asami.
Irie se sentó mientras la chica repartía las carpetas a todos los presentes. Abrieron las carpetas en donde había unos documentos escritos y unas fotografías pegadas encima. Asami conocía perfectamente quien estaba allí.
— No voy, Tiger —se levantó y salió del lugar.
Bajó las escaleras con lentitud mientras escuchaba la puerta de arriba abrirse y cerrarse tres veces más.
— ¿Por qué querían investigarla a ella? —preguntó Hiro alcanzándola.
— Quizás se haya puesto en contra de ese tipo de nuevo —sonrió Asami.
— Entonces quizás vuelva pronto —sonrió Takeshi detrás de ellos.
— Eso espero, estas reuniones son aburridas sin ella —añadió Irie.
— ¿Tú también la conoces? —preguntó Asami mirándolo.
— Por supuesto que sí.
Salieron del lugar andando. Irie se fue hacia una dirección distinta a ellos, despidiéndose.
— Oye, Hiro, creía que tu sí que irías a investigarla —sonrió Asami—. Al fin y al cabo es una bruja…
— No trato con brujas. Suficiente tengo contigo —sonrió él.
— Oye, Asami —sonrió Takeshi poniéndose a su lado y cogiéndola por los hombros—. ¿Qué tal tu primer día?
— Aburrido. Aunque me parece que las chicas me odian, ya os lo he dicho, esta vez me estoy haciendo enemigos sin necesidad de nadie que me ayude —se quejó Asami.
— Oye Hi… —Takeshi se paró mirando hacia atrás.
El chico no estaba.
— ¿Qué le pasa? —preguntó Asami.
— No te preocupes por él. Hoy es su cumpleaños —sonrió Takeshi guiñándole un ojo.
— Cierto. Siempre está raro en ese día —respondió Asami.
Información útil (que me olvidé de contar por aquí y que ya no puedo modificar más el capítulo (gomennasai!) XD): Sí, Asami y Renzo son ambos de la Sede Dragon pero ellos no se conocen. Tal y como veréis más adelante, lo que es ser un agente del 'Porgrama Especial de la Polícia de Kyoto', después de Shinichi, Kaito, Shiho y Eisuke, es más parecido a una competición de mercenarios, que no lo que son los agentes del FBI. Existen varias Sedes, y sus miembros se reparten con agentes de todo el mundo. La sede Star es organizada por Hanako (una mujer que aparecerá más adelante y que de hecho ya apareció en XLA (I)). La sede Dragon es organizada por Jodie-sensei y Shuuichi. Tal y como veréis en los siguientes capítulos existe lo que se llama 'competición de agente'. Eso es para que los agentes que son de la misma Sede y que pertenezcan al mismo país, sean governados por solo uno de esos agentes. Cuando uno de los agentes llega al nivel A, este tiene derecho a dirigir las misiones de su grupo, hasta entonces, el grupo del mismo país y la misma Sede es controlado por los mismos agentes, dividiéndose los casos.
Por otro lado: Hanako decidió que sus agentes de la Sede Star, colaborarían con la Sede Dragon en Japón (más bien porque quiere mantener controlada a Asami XD) y por eso la reunión de hoy con los agentes de distintas Sedes ;)
- HIDEKI JUNKO (秀樹潤子). Su nombre significa 'Niño Favorable'. Su única información disponible son sus alias y que era el hermano pequeño de Tora: Lion y Nº 8907903. Pertenece a la Sede Star.
- HIDEKI HISA (秀樹久). Su nombre significa 'Largo Tiempo'. Su única información disponible son sus alias y que era la hermana pequeña de Tora: Tiger y Nº 8907788. Pertenece a la Sede Star.
¡Hasta aquí los capítulos! ¡Espero sus reviews! :)
^^Shihoran^^
