Nuevo episodio! Aquí nos encontraremos con algunas verdades sobre la identidad de Adam y Katherine. También veremos parte del pasado de Stelena ;)

Capítulo 10:

Elena miraba el cielo que los cubría, Damon en cambio se debatía internamente por lo que acababa de pasar, no estaba seguro de nada en la vida, ni siquiera lo estaba cuando la chica le ofreció una salida, por eso le asustaba la verdad de sus sentimientos: la amaba, lo tenía claro, en el mismo momento en que la vió en la discoteca, cuando la libró de la música que tanto la ahogaba.

Tan esimismado como estaba no notó el peso que tenía en el pecho, hasta que este le acarició con una hoja o ramita.

-Ey que te me duermes...-le dijo con la mejor de sus sonrisas, Damon no pudo resistirse buscó sus labios, dulces y tentadores-Vale..me estoy acostumbrando con demasiada facilidad-ambos giraron entre las hierbas, risas, besos robados y deseados, miradas dulces, tímidas o apasionadas, por un momento solo eran Damon y Elena-Te quiero...-se atrevió a repetir, exhaustos tirados de nuevo en el suelo, esta vez lleno de barro y de hojarasca-Mucho...

-Yo también te quiero Elena-le recordó él, no pensaba dejar de repetirlo nunca más, ahora más que nunca le necesitaba-eres un milagro del cielo, el destino ha cometido un error, pero pienso aprovecharme de él, y que se atreva a corregirlo...

-Eres...-cogió su rostro, y le dio un tierno beso-demasiado para mi, nunca he creído en los cuentos de hada, pero tu eres mi tétrico principe encadenado...te quiero..

-Yo más...-se hundieron, de nuevo, en un eterno abrazo, pero ambos eran conscientes que esa felicidad tenía un límite, el cual debían poner, la chica fue la primera en separarse, el otro hizo una mueca de desagrado cuando vio sus intenciones-Recuerdame por que te hago caso...

-Porque me quieres...

-Si, por mi mala fortuna es mi único motivo-la chica le ayudó a levantarse, pero pronto se arrepintió, pues Damon aprovechó su fuerza para atraerla hasta él-te amo...

-Vámonos, llegamos con retraso...

-No...-puso un puchero, Elena negó en rotundo, y como si de un niño pequeño se tratase, tiró de él, esta vez el chico se dejó, a fin de cuentas Finn era su única carta de salvación, sin su palabra ahora mismo estaría a kilómetros de distancia de su amada, de su pequeño ángel.

Atravesaron el bosque, más bien el claro, entre risas y bromas, pero siempre con una sonrisa y las manos unidas; llegaron hasta el departamento de Finn, la puerta estaba abierta, no tuvieron que llamar para entrar, pues Finn les esperaba con una taza de café en la mano, la chica puso mala cara, no tenía ganas de aceptar una taza como esa, tal fue su impresión que hasta su estómago se lo recordó, Damon ahogó una risa.

-Buenas chicos, habéis llegado...-miró el reloj-Con unos..una media hora de retraso...

-Lo siento-dijeron casi a la vez, ambos rieron, Finn lo dejo estar, aunque una parte de él se había temido lo peor la anterior noche, pero cierto era que confiaba en su amiga, que si ella lo había elegido él no sería nadie para replicarle.

-Bueno, será mejor que empecemos con la sección, Elena querida-le ofreció la mano para acompañarla a la puerta, la chica se negó en rotundo, tropezandose con alguien que acababa de entrar, todos en la sala sabían de quien se trataba-No puedes quedarte-le recordó.

-No se quedará-sentenció Stefan, agarrándola de los hombros, la chica forcejeó para soltarse-No aceptó quejas Elena.

-Lo sé-le escupió, miró a Damon, el cual se acababa de quitar la sudadera y las gafas, ver de nuevo esos ojos azules la dejó atontada-Me voy pero volveré en menos de una hora...no acepto quejas Stefan-le recriminó con las mismas palabras que él acababa de utilizar.

-¿A dónde te llevo?

-Tu a ningún lado, me voy solita, y andando...

-¿Para qué? ¿Para tardar unas dos horas? Te llevo en coche a dónde quieras y después te recojo, y te traigo aquí...-le explicó con la mejor de sus sonrisas, para Elena esa sonrisa fue vacía, fría, por un momento temió que siempre fuera sido así, que ella fuera estado tan ciega de no haberse dado cuenta hasta ahora, esa tristeza tuvo que verse reflejada en su rostro, pues Stefan le levantó la cara con ternura-Elena...

-No-le apartó de un manotazo, Finn iba a acercarse pero antes frenó a Damon-¿¡No lo ves...!?-le dijo entre lágrimas, Stefan quiso abrazarla pero ella volvió a apartarse-¿¡Pretendes que todo esto no me duela!?-le señaló-¡Pues me duele! ¡Cabrón!

-Elena...cálmate...

-No, no, y no, me dejastes por trabajo, y pretendes volver con tu sonrisa de "aquí no ha pasado nada preciosa" ¡pues no!-salió por la puerta sin mirar atrás, pensaba volver andando, corriendo como hiciera falta pero no pensaba dejar que Stefan la llevase, el día había comenzado entre risas e iba a terminar entre recuerdos dolorosos.

Paseó por las calles entre lágrimas, mirando escaparate por escaparate, a las parejas felices, a los amigos, a los niños que corrían, sonrió tristemente, ella que acababa de comenzar la tarde con una declaración de amor, ¿por qué le afectaba tanto Stefan? Pegó una patada al aire recordando cada instante que vivió con él...

Stefan corría calles abajo, necesitaba despejarse y ese era la mejor forma, lo que no sabía es que alguien le seguía: Elena inmersa en su plan se había auto convencido de que era lo correcto, que Stefan era su chico, sonrió de oreja a oreja, si no se equivocaba el chico pasaba a la misma hora por esa calle, se preparó, un poco de agua para fingir sudor, y un pequeño trote para parecer cansada, varias de las vecinas la miraron sorprendidas, pero Elena no tenía ninguna intención de explicarse ante ellas, todo lo contrario solo las ignoró.

Se preparó para el asalto miró su cronómetro, ya era la hora, puso mala cara, el chico aún no había llegado, no podía asomarse o podría ser descubierta, miró esta vez el reloj de su móvil, no, todo estaba en hora, maldijo en voz alta, unas manos la atraparon por la espalda, la chica intentó gritar, pero la risa cortada de Stefan la devolvió a la realidad.

-¿Qué intentabas? Seré aprendiz...pero no es la primera vez que intentan hacerme esta estrategia-le dijo directamente en el oído, la chica se tensó-No preguntes como...pero te he olido a una legua...

La chica se apartó de un empujón, pero la sonrisa que le dió a cambia la destruyó, se derrumbó allí mismo, el chico aprovechó la oportunidad para lanzarse a sus brazos y besarla apasionadamente, la chica se quedó pálida, por un momento se sintió asqueada pero enseguida le correspondió, tras el beso el chico empezó a correr.

-¡Eh!-gritó una Elena exhausta-¡Espera!

-¡Tendrás que seguir mi ritmo! ¿No estabas entrenando...?-dijo picaron, Elena se sintió ofendida, lo hizo notar exageradamente, pero la sonrisa de Stefan le dejaba sin lugar a dudas que no podía sentirse mal por él, que él era su presente.

Intentó seguirle el ritmo, pero le costó bastante, no estaba acostumbrada, a los ocho años dejó atletismo, por lo que llevaba sin correr en serio mucho tiempo, a los diez minutos ya estaba reventada, lo que no se dió cuenta es que Stefan había aminorado el paso para estar mas cerca de ella.

-¡Elena!-la llamó, la chica le costó alzar la cabeza-Vamos...-se acercó a ella pero sin dejar de trotar, no tenía intención de dejar su rutina por ella, pero si de ir mas despacio-No has corrido nunca...pero aún así lo intentas...¿por qué?

-Ya...lo sabes...-le costó decir, hasta le costó sonrierle-...me gustas...mucho...

-No es suficiente...-le atrapó de nuevo entre sus brazos, aunque esta vez le costó mas besarla, pues ella no iba a dejarse encandilar tan facilmente, volvió a golpearle.

-No...tan rápido no...-dijo con doble sentido, ambos rieron-¿Vamos a tomar algo?

-¿Nuestro café?-la chica asintió sin pensarlo, aunque no tardó mucho en acordarse de ese asqueroso sabor, pero no le importó quería pasar tiempo, mucho tiempo con él. Desde ese día, se volvió rutina sus encuentros, pasaron dos meses casuales, con algún que otro beso furtivo, con alguna mirada, pero nada del otro mundo. Cuando empezaron a estar juntos, esas risas, esas miradas, todo se volvió diferente, por no hablar de la pequeña obsesión de Stefan; sus dos obsesiones...

-¡Elena!-le gritó, más bien le recriminó, era la primera vez que Elena era testigo de su verdadera sonrisa, se encontraban en la casa de la chica, estaban solos, pues sus padres habían salido en un viaje de negocios, y su hermano estaba en casa, supuestamente, de unos amigos; Elena estaba tumbada sin camiseta en su cama, y con alguna lágrima en los ojos, el chico en cambio estaba apoyado en la pared, enfadado con todo-No podemos seguir así...¿de qué tienes miedo...?

-No es miedo...es que...no me siento preparada...-confesó asustada de que todo que hubiesen construido desapareciera por sus estúpidos miedos, cubrió su cara con las manos-Stef...

-¡Stef no! ¡No me hables!-estaba realmente nervioso, Elena no era capaz de mirarle, todo en su cuerpo se negaba hacerlo-Con lo bien que ibamos...-suavizó el tono, acercándose a ella, la chica se ocultó más-Lo siento...pensé...

-Stefan...me gustas...mucho...pero...

-Nada de peros, será mejor que me vaya, se ha hecho tarde...

-¿No quieres quedarte?-preguntó esperanzada, pero la mala cara del chico le mostró su única intención, y que esta ya no tenía sentido visto lo visto, Elena no le acompañó escaleras abajo, él conocía perfectamente la salida, eso alegró a Elena, pero lo que ella no sabía era lo mal que lo iba a pasar a partir de ese día...

-¡Maldito cabrón!-gritó al aire, todos la observaron-¿qué pasa..? ¿Nunca habéis visto a una chica insultando al viento? ¡Pues ya está!

-Elena...-se sobresaltó-Por favor...

-No me toques Stefan, pensé haberte dejado claro antes que no quería saber nada de ti...-le recrimino con asco, aún sabiendo que sus barreras a veces no existían para él, se apartó de el, con la intención de irse de allí, vaya que pasase alguien conocido y fuera con el cuento a su madre, no dio ni medio paso, cuando el coche de Adam se paró frente a ellos, Elena y Stefan maldijeron mentalmente, sin ser conscientes que él de al lado hacía lo mismo-Adam-murmuró al verle salir, con eso supo que estaba en un buen lío.

-Hola chicos, ¿os llevo a algún lado?-Elena negó en rotundo, iba a darse media vuelta, pero pensándolo lo mejor sería aceptar su invitación.

-Perfecto-aceptó Elena, sin darse cuenta que la invitación era para ambos, cuando iba a subirse vió que Stefan también la acompañaba, la chica lo frenó con mala cara, pero no le dio tiempo a replica.

-Vamos chicos...-entraron sin rechistar, Adam parecía feliz por la situación, el coche, o limusina, empezó a andar, Adam se encargó personalmente de que estuvieran solos, por lo que bajó las ventanillas para no ser escuchados-¿Queréis?-les ofreció algo para beber, pero Elena, por más que necesitara una cerveza, seguía siendo el novio de su madre-¿Stefan?

-No gracias...-Elena puso mala cara, no recordaba haberlos presentado, teniendo en cuenta que en el único lugar donde podría haber tenido oportunidad, era el hospital, y ella había salido corriendo de allí-¿qué haces aquí Adam?

-Disfrutar de este pueblo...y de su gente, más concretamente de la mujer de mi vida-señaló a Elena, por un momento Stefan quiso partirle la cara, pero fue paciente-Miranda es encantadora...siento lo de tu padre...

-Ya, prefiero no hablar de eso Adam-Stefan cada vez estaba más sorprendido, y Elena extrañada, podía ver la tensión, y no comprendía porque, si se conocían de algo, debía de ser del hospital-¿de qué os conocéis...?

-Soy su tío-aclaró ante la sorpresa de ambos-Salvatore Adam...-a Elena le dio un ataque interno, y su rostro lo mostró con todo detalle-¿sorprendida? Mi nombre completo es Adam Salvatore Smith, pero utilizo más el segundo apellido, Salvatore está manchado de odio y de sangre.

Stefan paró a Elena, la conocía bien, y sabía que iba a saltar, y el muchacho no quería perder la oportunidad de conocer la verdadera historia, ya que sabía mejor que nadie que no hablaba de Damon, sino de algo del pasado.

-Hace mucho tiempo, demasiado, antes y todo de que naciera, los Petrova y los Salvatore eran las familias mas adineradas de esta zona de Virgina, por no decir que ambos pueblos centrales: Mystic Fall y Fell Church pertenecían a Petrova...

-¿Y qué tiene eso que ver...?-empezó Elena, pero pronto se calló, pues el rostro de Stefan era igual que él de esa noche, se estremeció pero nadie pareció verlo.

-Los Salvatore, querían poder, y consiguieron los bosques que unen ambos pueblos, ricos en tierras, ambiciosos como ninguno, querían mas...-sonrió maléfico, un escalofrío recorrió a la pareja sentada enfrente-y provocaron un incendio, no en el bosque, no eran estúpidos, sino en la mansión Petrova, allí murió una niña...una dulce niña...

El silencio y la tensión los sobrecogió a todos, Adam estaba dispuesto a contarlo todo, a fin de cuentas era lo que había planeado, parte de su plan que no estaba a la vista de Katherine.

-La muerte de esa niña provocó un odio tremendo en la familia, y tras las pérdidas, más los malentendidos, Los Salvatore pusieron una denuncia por acoso, los Petrova perdieron Mystic Falls, tiempo después, Giusuppe y yo, años después, con tan solo ocho años conocí a una mujer...Tatia, hija de una Petrova, conocí su odio, y lo ví co mis propios ojos, la ayude, en esa época, tras la muerte del abuelo, el primer Petrova, el que perdió a su hija, las tierras de Fell quedaron a cargo de un Salvatore, por culpa de la pobreza que sumó a la fortuna de los Petrova, desde ese día decidí que me vengaría...

-¿A qué viene todo esto? La historia la conocía, ¿qué mas da la venganza? Somos los últimos Salvatore, y aún así perdimos nuestras tierras al negar nuestro apellido, y de los Petrova no se sabe nada, tras la muerte de Tatia la niña, su hija murió...-Adam empezó a reir, Elena estaba realmente asustada-No comprendo nada...

-Su hija fue la que decidió la muerte de Daniella...-Stefan no pudo más, le dio un puñetazo, que Adam disfrutó encantado, Elena reaccionó tarde, pero pudo frenarle antes de que volviera a arrearle otro.

-¡Eso es mentira, hijo de puta! ¡Mi madre murió en manos de Damon...!-sollozó a gritos, pero no intentó soltarse, sino que se dejó caer en los brazos de Elena-Mi madre fue asesinada...

-Cierto, Damon no hizo nada, fue Jonh-el coche se frenó, y dos hombres vestidos de negro sacaron a Elena y a Stefan a rastras-Nadie ha dicho que él no fuera, pero todo estaba dirigido por una pequeña niña...que ha crecido mucho...

El coche empezó a arrancar con ellos tirados en mitad de la carretera, una moto los pitó, y tuvo que frenar de golpe, ninguno de los dos escuchó las blasfemas del conductor, solo podían abrazarse, el llanto de Stefan se mezcló con los pequeños sollozos de la chica.

Estuvieron así durante mucho tiempo, ninguno supo definir cuanto, Stefan no paraba de llorar, la gente pasaba de largo, hasta que alguien se acercó corriendo hasta ellos.

-¡Elena!-un acento inglés destacó en la mente de la chica, dos muchachos corrían hacia ellos-¡Elena...!

-Klaus...-murmuró una destrozada Elena, otro chico, un poco más mayor ayudó a Stefan a levantarse-¿Estas bien?

-No-se dejó abrazar, y sus lágrimas aumentaron, no entendía porque lloraba así, esto mostraba que Damon podría estar bajo su control, pero también podría mostrar que el muchacho de ojos azules se había reído de ella-Sácanos de aquí...

Klaus miró a su hermano, ambos conocían al otro muchacho, ya lo habían hablado muchas veces con Kol, pero le sorprendió mucho verlo junto a Elena, la amiga de su acabada novia. Elijah asintió, tendrían que sacarlos de allí, todos conocían al menor de los Mikaelson, y que estuviera en mitad de la calle con lágrimas en los ojos estropeaba toda la fachada.

Llegaron hasta la casa, más bien la mansión Mikaelson, Elena no podía parar de pensar en esos momentos tan dulces con Damon, y que todos ellos pudiesen ser mentira, se estremeció con solo pensarlo, Klaus pendiente de ella, le pasó un hombro como pañuelo, la chica se acurrucó ahí, sin dejar de mirar a la nada.

-Ya hemos llegado...-susurró, Elena solo se movió por moverse, porque en realidad no quería salir de allí-Vamos...

Los cuatro entraron en la casa, por suerte o por mala no había nadie, Stefan se dejó caer en el sofá, en esos momentos necesitaba a Kol más que a nada, pues a los demás hermanos no los conocía, Elena se quedó parada en el umbral, no sabía que hacer, ni siquiera conocía al otro hermano, y desde la ruptura no había hablado con Klaus.

-No te quedes ahí Elena, no te sientas mal por Caroline, tu sigues siendo mi amiga-Elijah se sorprendió de ese comentario, conocía bien a su hermano, y sabía mejor que nadie que lo de su novia le había costado mucho, la chica no muy convencida se dejó caer en otro sofá-No quiero meterme donde no me llaman, pero ya que Kol hizo esta locura-refiriéndose a Stefan-Tengo derecho a saber qué ha pasado...

-No ha pasado nada-dijo un calmado Stefan, la calma de sus palabras alteró a Elena, la cual alzó la cabeza, como si fuera consciente de donde estaba y con quien, su móvil empezó a sonar...

-Es Caroline...-murmuró, a Klaus no le hizo gracia-Siento todo, de verdad solo nos habéis pillado recordando una mala relación...

-¿Tan mala como para llorar abrazados?-Klaus parecía realmente enfadado, claro que, todo tenía que ver con su novia.

-Caroline te quiere-se atrevió a decir-Más que eso, ella lo pasó mal por el capullo de Tyler, el cual se largó y la dejó tirada, y mira por donde que cuando vuelve le besa, ¡él a ella! ¡Y tu vas y no la dejas explicarse! ¡Lo pasó mal, se le fue la cabeza, la consciencia en ese momento, pero ella te ha elegido a ti! Siento ser yo la que te lo halla dicho...ya me voy...-Klaus la frenó, Elijah y Stefan se levantaron.

-Déjame hablar con ella...-susurró un apenado y destrozado Klaus, Elijah se sorprendió mucho, pues había dejado al descubierto su dolor-Comprenderé que no quieras...

Elena dudó, sabía que Caroline la odiaría si la conversación iba de mal a peor, pero ella se merecía ser feliz, después de lo de Tyler se merecía una buena relación, y sabía mejor que nadie que Klaus había sido legal hasta el último momento, tras una última advertencia le pasó el móvil.

Descolgó...

-Amor...

Damon había terminado la sección mejor de lo que pensaba Finn, las migrañas no habían llegado en ningún momento, cierto era que no había utilizado la misma técnica que la otra vez, pues no iba a arriesgarse, pero si que había intentado algo peligroso, recrear la intensidad de sus recuerdos con el ordenador.

-Todo ha ido bien-dijo, tras guardar su consulta en un archivo nuevo-Vamos mejorando.

-¿De qué sirve todo esto?-le preguntó, Finn no contesto, sopeso las palabras indicadas, y esperó a mirarle directamente a los ojos, Damon estaba destrozado.

-De mucho, y de nada, según quien lo mire, ya sabes, según nuestros ojos-contestó enigmatico, estaba orgulloso de su modo psicológico de ver las cosas-Damon, mis secciones se caracterizan por ser únicas, y eficaces-aclaró-No puedo utilizar la hipnosis, está claro que te hace recordar cosas que es mejor enterrar, pero si no la descubrimos no sabremos como enfrentarnos a ellas, ¿me entiendes?

-Creo que si-contestó, pensativo, no recordaba nada de esa sección-Siento no servir de ayuda.

-Sirves y de mucha, si consigo averiguarlo todo, tal vez no sea yo el que te salve, sino que seas tú el que me salves a mi, lo sé, esto no lo has entendido, ten claro una cosa: te ayudaré-sentenció como si solo con eso fuera suficiente, ambos sabían que esto, que todo esto no era suficiente, y que Finn tendría que hacer un milagro-Te explicaré mañana todo con calma.

-¿Por qué no ahora?

-Porque necesito meditar y volver a repasar todo con claridad, estos se están retrasando mucho-miró el reloj, gesto que sorprendió a Damon, pues para él estaba ciego, aunque en más de una ocasión le había mostrado lo contrario-Me pregunto que habrá pasado...

-Elena es orgullosa-susurró Damon-Y Stefan, bueno a él no le conozco, pero con lo desesperante que es, me juego la cabeza que también es orgulloso.

-Puede, pero tanto orgullo no es bueno, es mejor tragárselo para poder ver las cosas con más claridad, a fin de cuentas es eso lo que has hecho tú.

-No tengo orgullo Finn, si lo tuviera no dejaría que Jonh me controlase-Finn le escuchó con atención, solo con oírle separar a Jonh de si mismo era un gran paso, ya se había dado cuenta, comparado su actitud con la que mostraban en los periódicos, artículos, programas, etc, que no eran la misma persona, solo necesitaba concentrarse mejor, ya se había pasado una noche investigando, y se pasaría todas las necesarias para descubrir la verdad-Sé que os mete en un lío si os descubren ayudándome...

-No me importa-se levantó, encendiendo de nuevo el portátil-Necesito ayudarte, para ayudarme a mi mismo-ambos rieron, de nuevo había utilizado la psicología para salir del paso-Déjame adelantarte que todo esto no es un trauma, es algo más...como decirlo para que no suene a "chino"-sonrieron-algo más interno, creo que no me explico...

Finn empezó a hablarle de algunos casos que tenían cosas en común, no era propio de él hablarle a la ligera a ningún paciente, pero se veía en la obligación de aclararle todo eso, tal vez porque necesitaba recapacitar con alguien.

Entre explicaciones y algún chiste pasó el rato, ambos sabían que era muy tarde, y que Elena no iba a llegar, cosa que preocupo a Finn más que a Damon, pues este se había acostumbrado a que nada era real en su vida.

-Voy a llamar a Elena-coincidió Finn, pues por una casual Damon pensaba lo mismo-Tal vez hallan discutido, y se le halla ido de la cabeza todo esto...Finn desapareció de la habitación con el móvil, Damon se frotó la coronilla, una parte de él quería creer por más inútil que fuera que Elena había tenido un contratiempo, pero otra parte de él más fuerte sabía la cruda realidad, que ella no quería saber nada de él...

Miranda llegó a su casa agotada, había sido un día muy largo, y estaba de malhumor, no había podido hablar en ningún momento con Adam; la casa estaba recogida, supuso que Jeremy tendría algo que ver, al llegar a la cocina lo confirmó, una nota en la nevera, puso los ojos en blanco...

He salido con unos amigos ;)

Soltó la nota en la mesita, no tenía ganas de llamarle, pero tampoco sabía a ciencia cierta a que hora se había ido, mientras cogía el móvil oyó unos ruidos arriba, se asustó, podría ser cualquiera, podría ser...

-¿Y si es...?-"el asesino de ojos azules", cogió una fregona, olvidándose por completo del móvil y de la cenita que había encima de la mesa del comedor, subió escalón por escalón, con el corazón en un puño afinó el oido, los ruidos provenían de su cuarto, tragó saliva, Adam no podía ser porque su coche ni sus llaves estaban en la salita, Elena nunca entraría en su cuarto, y por lo temprano que se había ido no volvería hasta tarde.

Entró al cuarto, y lo que vió la dejó aún más asustada de lo que estaba, todo estaba destrozado, y una horrible Elena reposaba en una esquina echa un matojo de lágrimas y con algunas heridas, Miranda soltó el palo de la fregona, dando así un golpe seco, la niña se encogió aún más, Miranda no fue capaz de reaccionar, hasta que vió a su hija observándola temorosa...

-Mamá...tengo miedo...-la chica, con heridas claras en los antebrazos y en el rostro, sino se equivocaba por culpa del miedo tendrían que ponerle algún punto en la ceja se avalanzó hacía su madre-Mamá...-sollozó...

-¿Quién te ha hecho esto...?-preguntó temoroso-¿Quién...?

-El asesino-sollozó con más fuerza-de ojos azules...Jonh Lewis: Damon Salvatore...-una sonrisa pícara cruzó su rostro, pero solo duró unos segundos