Después de tanto tiempo, lo lamento mucho! Pero aquí está. Para no tardar tanto sólo quiero desearles un gran año a todos! Que sea muy feliz y lleno de cosas buenas para ustedes.
Si algo no se entiende, háganmelo saber por favor!
Muchas gracias por leer, comentar y también por los regaños, para no hacer esto más largo, aquí está el capítulo…
Capítulo 11
Limitación
'Nunca confundas conocimiento con sabiduría. Uno sirve para ganarte la vida, la otra te ayuda a vivir'
-Sandra Carey
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"¿Y qué tenemos aquí?" murmuró Sakura. "¿Más bases subterráneas?"
"¿No te gusta lo subterráneo?" preguntó Juugo amablemente.
No por primera vez, Sakura se asombró ante el hecho de que ese hombre tan apacible pudiera estar maldito con impulsos tan salvajes y violentos.
"Es sólo que no me gusta nada sin ventanas," admitió Sakura. "Ningún lugar donde no pueda ver la luz del sol o sentir el viento… simplemente me hace sentir incomoda."
Juugo frunció el ceño. "¿Fuiste encarcelada bajo tierra una vez? ¿Es por eso que te sientes agobiada? ¿Te sientes atrapada?"
Sakura encogió los hombros. "No es tan fácil de explicar – siempre he sido así. Es sólo una de mis peculiaridades, supongo."
Aunque se hubiera sentido mejor con todo eso si tuviera su super fuerza de vuelta y pudiera perforar una ventana siempre que ella eligiera. Pero el collar aseguraba que esa no fuera una opción.
"Lo siento," dijo él con comprensión.
Sakura le sonrió. "Difícilmente es tu culpa."
Él le sonrió de regreso, con un poco de timidez, como si ya no pudiera recordar cómo funcionaba la amistad.
Ahora atravesaban los tortuosos pasillos de lo que, Sasuke les había dicho, era una guarida de provisiones que su familia había creado y controlado. Había sido escondida en medio de una ciudad en ruinas.
"Todos estos túneles lucen iguales," se quejó Suigetsu.
"Si, porque los túneles en las guaridas de Orochimaru eran siempre únicos y distintos," Se quejó Sakura.
"¿Orochimaru?" vino una nueva y extraña voz desde atrás de ellos.
Todos se dieron la vuelta.
Al principio, Sakura pensó que sus oídos le habían estado jugando una broma – el corredor detrás de ellos estaba vacío. Pero después bajó la mirada… y comprendió que ahí habían dos gatos sentados en el corredor, sus frentes marcadas con un kanji, vestidos en ropas que los señalaban como animales invocados. Uno se parecía bastante a un siamés, mientras que el otro parecía un gato atigrado.
"Ha pasado mucho tiempo," comentó Sasuke con indiferencia. "Denka, Hina."
"Bueno, pero si es Sasuke," ronroneó el parecido a un siamés.
"¿Qué haces aquí?" preguntó el otro.
"Armas, medicina," explicó Sasuke. "Algunas provisiones… y necesitamos un lugar para quedarnos por la noche."
Suigetsu se había inclinado, aparentemente fascinado con los animales parlantes.
"Hey, gatito, gatito," gorjeó Suigetsu, ofreciendo sus manos como si tratara de llamar a un animal domestico.
Sakura roló sus ojos. Si había una cosa que sus interacciones con sus babosas y los perros de Kakashi le habían enseñado, era que la mayoría de los animales invocados eran tan inteligentes como un ser humano… y no apreciaban ser llamados con desdén.
Ella tuvo razón cuando los gatos sisearon y escupieron.
"Son gatos ninja," dijo Sasuke secamente. "No mascotas. Si no les gustas, muerden."
"Podemos oler a los de tipo malo," se jactó el gato atigrado, despreciando a Suigetsu.
"Hablan y discriminan," murmuró él entre dientes.
"Son tan inteligentes como tu o yo," dijo Sakura, después se mofó de forma sarcástica, "Bueno, tal vez como yo…"
"¡Oh eso dolió, princesa!"
Sakura sintió que algo acariciaba sus piernas y casi saltó, bajando la mirada para comprender que el siamés olfateaba su pantorrilla, sus bigotes le hacían cosquillas a su piel.
"Hey," murmuró ella. Mientras una parte de ella quería frotar las orejas de la criatura, de la manera en que lo haría si cualquier otro gato se hubiera acercado a ella, se contuvo. El protocolo Ninja decía que no tocaras animales invocados a no ser que tuvieras permiso.
El gato la contempló, con sus penetrantes ojos entreabiertos por un instante. Justo cuando Sakura comenzaba a preguntarse si había cometido algún tipo de metedura social felina de pata, el labio del gato se levantó en lo que probablemente aparentaba ser una sonrisa.
"Me gustas," declaró el gato, frotándose contra sus piernas. "Puedes acariciarme si lo deseas," le anunció (no estaba segura si el gato era macho o hembra), como si le concediera un favor muy exclusivo.
Sakura reprimió su risa cuando se dobló para hacer lo sugerido. Con inteligencia humana o no, los gatos seguían siendo gatos – arrogantes y bastante condescendientes.
Era débilmente consciente de la negociación de Sasuke con el gato atigrado con una botella de nébeda (lo que casi la mandó a reír) pero se enfocó en frotar las orejas del siamés hasta que ronroneó con estruendo. Siempre había sido bastante aficionada a los animales – había algo en ellos…
Se volvió consciente de las miradas sobre ella y levantó la mirada para descubrir que, casi todos en el corredor la miraban fijamente. Karin la ignoraba significativamente (según lo habitual), Suigetsu parecía irritado de que el gato lo hubiese desairado, Juugo miraba su interacción con el animal con algo parecido a anhelo, y Sasuke…
No podía nombrar la expresión en su rostro, todo lo que sabía era que eso enviaba una sacudida de calor directamente a su cuerpo.
El siamés dio un paso lejos de ella, y ella bajó la mirada, rompiendo el momento.
"Vamos," aulló el gato, señalando el camino con su cola sostenida en lo alto. "Veamos al gato mayor."
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Sakura nunca había visto antes tantos gatos en una habitación. Aunque estos parecían ser del tipo ordinario – ningún otro gato ninja fuera de los dos que les había conducido ahí.
La mayoría de ellos se congregaban alrededor de una anciana peliblanca sentada en una estera en medio de la habitación. Aparentemente ella era el gato mayor, e inspeccionó al grupo entero con ojo crítico mientras la mujer más joven – su nieta, al parecer – trabajaba para ayudarles a encontrar lo que necesitaban.
En este momento, hurgaba a través de las montañas de ropa en un esfuerzo por encontrar una camisa que pudiera quedarle a Juugo. Sakura no esperaba que tuviera muchas posibilidades – habían tenido suerte de encontrar pantalones y botas que pudiera ponerse, pero dudaba que pudieran toparse también con una camisa lo bastante grande.
El gato restregaba su cabeza contra los dedos de Sakura, recordándole que había abandonado su deber mientras era absorbida por sus pensamientos. La medico sonrió un poco y reasumió el masaje de la base de las orejas del felino hasta que comenzó a ronronear una vez más.
Suigetsu estaba sentado en el suelo al lado de ella, aparentemente disfrutando el hecho de que los gatos ordinarios no lo discriminaron de la misma manera en que los ninja lo hicieron.
"¿No son tan malos, cierto?" reflexionó él, rozando su mano en la espalda de un gato cálico. "Los gatos, me refiero."
"Ellos son buenos," dijo Sakura, sentándose para acomodar a los animales que clamaban por su atención. Era como si tuvieran algún sexto sentido, diciéndoles que ahí estaba alguien que no podía resistirse por algo peludo y ligeramente mimoso.
"Estás haciendo amigos," comentó Suigetsu.
Desde el rabillo de su ojo, Sakura vio a Sasuke arrodillándose frente a la anciana mientras le agradecía. Se giró para darle su completa atención a la escena, sorprendida de ver a Sasuke siendo tan humilde.
"¿Asumo que vas tras Itachi?" dijo la anciana en voz baja.
Sasuke no dijo nada, recogiendo un pequeño bulto de provisiones.
"Y pensar que hemos llegado a esto…" continuó ella, sacudiendo su cabeza.
"Elegí mi camino hace mucho tiempo," dijo Sasuke, su tono terminó la conversación con eficiencia mientras colocaba varios billetes sobre la estera delante de la anciana.
"¡No tenemos nada lo suficientemente grande para este tipo!" gritó la joven mujer mientras tiraba la última de las camisas.
"Sólo envuélvelo con aquella cortina," contestó su abuela.
Mientras la muchacha protestaba que ellos habían pagado por las ropas, Juugo siguió su consejo, arrancando una de las cortinas y lanzándola alrededor de su torso como un abrigo.
"Se ve bien en ti," sonrió Sakura abiertamente.
La anciana inspeccionó a la médico con una extraña luz en sus ojos mientras la kunoichi de cabello rosa recogía al atigrado que tocaba su rodilla con su pata, acurrucando al gato en sus brazos como un bebé. El atigrado frotó su cabeza bajo su barbilla y ronroneó enérgicamente.
"Ella es de buena clase," declaró la mujer finalmente, recostándose felizmente.
Sasuke se preguntó por qué parecía que ella estaba dándole permiso tácito para cortejar a Sakura.
"Ahora necesitamos encontrar algunas ropas para ti," dijo la mujer más joven, dirigiéndose a Sakura, mientras la pequeña mujer bajaba con cuidado al gato que había acurrucado contra los montones que se enroscaban bajo sus pies.
"Ésto debe quedarte," dijo ella, arrojando unos pantalones oscuros y una camisa oscura a Sakura.
La medico los sostuvo, notando que el cuello alto rodearía la base de su garganta y cubriría parcialmente el símbolo de su servidumbre. Se preguntaba si eso era intencional.
"Parecen bonitos y todo," dijo lentamente. "Pero sólo hay una cosa…"
Volteó la camisa dándole la espalda a la habitación, señalando el pequeño símbolo Uchiha mostrado sobre la espalda. "No soy una Uchiha."
La mujer encogió los hombros. "Es todo lo que tenemos."
Sakura examinó la ropa y bufó un pequeño soplo por su nariz.
'Claro que es todo lo que tienen,' Se quejó mientras daba un paso detrás de una pequeña cortina para cambiarse, casi cayéndose sobre los gatos que serpenteaban alrededor de sus piernas.
Emergió con su ropa marrón sobre su hombro, sintiéndose considerablemente mejor ahora que llevaba ropa que no picaba. Los pantalones eran aproximadamente media pulgada más amplia en la cintura, pero ya que la muchacha le había proveído de un cinturón, eso no era realmente un problema.
Sasuke podía prácticamente sentir que la velocidad de su corazón se elevó un poco cuando Sakura salió, con el símbolo Uchiha expuesto sobresalientemente a través de su espalda. Se dijo a sí mismo que no sabía por qué, y eso ciertamente no tenía nada que ver con el hecho que, para cualquier observador externo, ella sería considerada parte de su familia.
Sakura hizo todo lo posible por ignorar el hecho de que tenía el símbolo del clan de Sasuke impreso sobre su ropa. También hacía todo lo posible para ignorar las connotaciones subyacentes que ese hecho conllevaba – el sentimiento de que, de alguna forma, significaba que eran algo el uno con el otro.
En cambio, miró a Juugo interactuando con los gatos. Estaba impaciente… pero al mismo tiempo, vacilante, como si estuviera desesperado por relacionarse con alguno pero, al mismo tiempo, asustado de lastimarlos.
Compadeciéndose de él, Sakura rasgó una tira larga de tela de su cambio de ropa y se la dio. "Ten, toma un extremo de ésto."
Él lo hizo, pareciendo un poco desconcertado, y ella agarró con cuidado su muñeca, guiando su mano para que el pedazo de tela hiciera un movimiento brusco en forma de juego sobre el piso enfrente de algunos gatos.
"A los gatos les gusta perseguir cosas," le dijo mientras varios de ellos se agazapaban contra el piso, con sus ojos rastreando la tira de tela y sus lomos parecían enrollarse como resortes. "Así puedes jugar con ellos dándoles algo que perseguir. Si sigues haciendo eso-"
Uno de los felinos saltó sobre la tela, interrumpiéndola. Sakura tiró de la muñeca de Juugo, incitándolo para quitar el paño fuera del alcance mientras otros gatos lo seguían.
Juugo comprendió el concepto rápidamente, y en cuestión de segundos arrastraba el trozo de su ropa hacia delante y hacia atrás a través del piso, riendo con gran alegría cuando los gatos saltaban con impaciencia tras el.
Sakura no se sorprendió que los felinos respondieran a Juugo tan rápidamente – a pesar de sus extraños arranques, el rubio hombre era bastante dulce, y los animales a menudo parecían sentir esas cosas de alguna manera.
"¡pueden quedarse aquí mientras no estorben!" la voz de la anciana alcanzó sus oídos de nuevo.
Sasuke se inclinó de nuevo y Sakura miró a la mujer más joven removiendo, aparentemente buscando algunos futones y mantas.
"¿Eso quiere decir que hay un baño en algún sitio por aquí?" preguntó Karin.
La anciana señaló por el pasillo. "la primera puerta a la derecha. Todo lo que necesitan está ahí – no lo ensucien."
Karin lucía ofendida, pero parecía decidir que la posibilidad de ofender a sus anfitriones no era suficiente para perder una ducha y salió sin una palabra.
"¡Yo sigo!" declaró Sakura a la habitación en general.
Pudo escuchar el vago sonido del agua atravesando la tubería, y asumió que Karin había comenzado su baño. Escuchó a medias mientras ella y Juugo jugaban con los gatos, y cuando se cerró la llave, ella se levantó el hizo su camino fuera de la habitación.
Encontró a Karin en el pasillo, justo cuando la pelirroja salía del cuarto de baño.
"No se qué crees que estás haciendo… pero no tienes oportunidad," dijo Karin con voz baja.
Sakura parpadeó. "¿Eh?"
"Con Sasuke," aclaró ella, luciendo irritada. "No tienes oportunidad."
"Eso no es noticia para mí," replicó Sakura. "Pero no es como si me importara mucho – te lo dejo."
Por supuesto, estaba mintiendo entre dientes con la última parte, pero esperaba que la otra mujer no lo notara. Además ella había sido honesta sobre la primera parte – no se hacía ilusiones sobre el aprecio de Sasuke hacia ella. Él había aclarado sus sentimientos más que suficiente.
"Mentirosa," se mofó Karin.
Solo la media esperanza de que Karin sólo jugara, que en realidad no sabía nada, mantuvo el rostro de Sakura en blanco. "Sólo quiero un baño."
"Tan pronto como entiendas que no tienes oportunidad," reiteró Karin. "No se por qué te trae con nosotros, pero sólo recuerda esto… él me necesita, no te necesita a ti. A no ser, que desde luego, realmente te coja y te prostituya con Juugo y Suigetsu para mantenerlos felices."
Por segunda vez en el día, Sakura sintió que algo en ella se rompía – su carácter siempre era una de sus debilidades. Si estuviese siendo honesta, podría admitir que las palabras de Karin habían dado en el blanco en heridas emocionales muy sensibles, muy crudas, que todavía sangraban. Aunque, si eso hubiera sido todo lo que dijo la mujer, probablemente podría haberse controlado – Sakura había aprendido hace mucho tiempo a lidiar con el dolor.
Pero Sakura estaba simplemente enferma y cansada de que la pelirroja insinuara que se acostaba con cualquiera. Y nunca había sido buena en contener su carácter.
Su pie repartió golpes a diestra y siniestra, golpeando las piernas de Karin por abajo y enviando a la otra mujer a tierra. Karin cayó hacia delante, sus manos se lanzaron para sostenerla mientras Sakura salió del camino, dejándole un espacio amplio para que cayera de bruces en el suelo.
El impacto golpeó a la pelirroja, y antes de que pudiera siquiera intentar levantarse, Sakura plantó una rodilla en su espalda y la mantuvo en el piso, una mano torciéndose en el cabello mojado de la otra mujer para mantener su cabeza quieta mientras ponía dos dedos contra las vértebras en su cuello.
"No me agradan ese tipo de insinuaciones," dijo de manera casual. "Así que, la próxima vez que quieras burlarte de mí, o implicar que soy una puta… piensa en esto."
Karin comenzó a luchar, haciendo ruidos ahogados de furia, y Sakura presionó sus dedos con más fuerza en su cuello. "Tengo un excelente control de chakra… lo suficiente para que pueda formar escalpelos de chakra mientras traigo este estúpido collar. ¡Así que deja de moverte, y cállate!"
Karin se heló. Si Sakura decía la verdad… entonces los dedos que se clavaban en su cuello se habían convertido de una molestia a una verdadera amenaza de muerte.
"Y, considerando que me he entrenado como medic-nin, eso significa que sé justo dónde cortar," continuó la mujer de cabello rosa. "Por ejemplo, si cortó aquí…" dejó que sus dedos bajaran a la espalda baja de Karin. "Bueno… déjame ponerlo de esta forma – necesitarás encontrar un proveedor confiable de pañales para adultos. Y si corto aquí…" su mano se arrastró más arriba. "serás paralizada de la cintura para abajo. ¿Crees que Sasuke siga llevándote cuando estés en silla de ruedas?"
Karin tembló, pero Sakura no le prestó atención mientras su mano vagaba sobre las vértebras del cuello de Karin. El cuerpo humano nunca dejó de fascinarla – como un todo era, a menudo increíblemente fuerte, capaz de aguantar pruebas increíbles… pero apunta a las partes individuales y piezas, y súbitamente se vuelve extremadamente vulnerable, la más pequeña herida causaba un desastre.
"Y si corto aquí… bueno, olvida la silla, tendrás suerte de ser capaz de girar tu cabeza. Y aquí…" Sakura pinchó sus dedos en la parte posterior del cráneo de Karin, enfatizando su punto. "Bien, este es el tronco encefálico – controla tu respiración, mantiene tu corazón latiendo, ese tipo de cosas. Probablemente no tengo que decirte lo que sucedería si decido cortarlo."
"Sasuke te mataría," siseó Karin.
"Tal vez sí, pero tú aún seguirías muerta."
Sakura sostuvo su posición un momento, luego la relajó. "Y esto es solo una fracción de lo que sé. Puedo nombrar cientos de puntos en tu cuerpo que puedo usar para mutilarte, matarte, o causarte dolor insoportable. Así que la próxima vez que sientas la urgencia de hablar de más, piensa en eso."
Sakura caminó dentro del cuarto de baño y cerró la puerta antes de que Karin pudiera hacer cualquier replica. Aunque realmente no lamentaba pegarle a la mujer – se había hartado de sus comentarios – estaba comenzando a sentirse un poco como una abusiva.
Hasta cierto punto, era más que desconcertante. Su carácter siempre había sido un punto débil para ella, pero últimamente parecía que era inestable, que estaba lista para salirse de sus casillas a la provocación más leve.
Había decidió enfocarse en la furia en lugar de la desesperación, pero ninguna opción venía sin consecuencias.
Aún así, un agradable baño caliente le haría sentir mejor. Especialmente si podía cantar en el.
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"La princesa es muchas cosas, pero 'buena cantante' no es una de ellas," murmuró Suigetsu, con sus manos sujetando sus oídos.
Los futones y mantas que Hebi iba a usar habían sido movidas a otra habitación… una habitación que estaba separada del baño por una pared que parecía estar hecha sólo de algunas capas de papel.
Sasuke no le prestó atención a las quejas de Suigetsu o a los gatos que habían seguido a Juugo a su cuarto y que ahora andaban silenciosamente bajo sus pies. Estaba ocupado comprobando y recomprobando el equipo que había obtenido. La anticipación le inquietaba, atada con temor – eso era. Por la mañana, dejarían ese lugar… y estaría finalmente tomando sus primeros pasos para realmente cazar a Itachi. Y después…
Pero fue sacado de sus oscuros pensamientos cuando de repente Sakura cantó en voz alta el verso de una canción que él nunca había escuchado. Pero la letra que podía distinguir y el ritmo general de la canción parecían implicar que era muy animada.
Sasuke parpadeó hacia la pared de donde emanaban los sonidos, preguntándose por qué no se encontraba tan irritado como Suigestu obviamente estaba. Juugo estaba demasiado absorto en los gatos para preocuparse con eso (y Sasuke sospechaba que él no se quejaría del canto de Sakura inclusive si de verdad le molestara), mientras Karin estaba extrañamente silenciosa, sentada en su futon y mirando en dirección al baño de vez en cuando, frotando la parte posterior de su cuello.
Él no sabía por qué no lo encontraba irritante. Su canto era horriblemente desafinado – incluso el eco proporcionado por las paredes de la ducha no podían hacerlo pasable. Pero al mismo tiempo, era tan… Sakura. Ella cantaba en la ducha. Probablemente sabía que no podía cantar, pero lo hacía de todas formas, porque lo disfrutaba – el obvio tono alegre de su voz no lo ponía a discusión.
El canto cesó, acompañado por el sonido del agua cerrándose y el suspiro teatral de alivio de Suigetsu. Varios momentos después, Sakura entró a la habitación, arrastrando un cepillo (Sasuke asumió que lo había recogido en el cuarto de baño) por su cabello húmedo.
"¿Princesa, alguna vez te ha dicho alguien que tu canto apesta totalmente?" preguntó Suigestu sin rodeos.
Sakura se detuvo a mitad del trazo del cepillo. "¿Cómo sabías que estaba cantando?"
"La pared entre este cuarto y el baño es tan grueso como el papel de seda."
"Oh," Sakura se sonrojó, y Sasuke se preguntó por qué encontraba su expresión, mitad avergonzada, mitad nerviosa tan simpática. "Yo… uh… lo siento – no quería someterlos a mi canto…"
Sakura estaba mortificada. Sabía que su canto era malo – Sai le había informado eso en varias ocasiones – por lo que ella sólo cantaba en el baño, donde nadie más pudiera escuchar.
Así que se sentó en su futon y dejó caer su mirada al colchón mientras arrastraba el cepillo por su cabello, esperando que el calor que podía sentir sobre sus mejillas, retrocediera.
"Como sea, he querido preguntarte sobre tu cabello," continuó Suigetsu. "¿Digo, cómo es que terminó siendo rosa?"
"Eso viene del tipo con cabello blanco," Sakura rió en silencio. "Pero no hay ninguna explicación además de la obvia – conseguí mi cabello por mi madre. Un color bastante extraño, lo reconozco-"
"Creo que es bonito," interpuso Juugo suavemente cuando se levantó se y se dirigió a la puerta, obviamente en camino a tomar su turno en el baño.
El calor en las mejillas de Sakura volvió con fuerza. "Gracias."
Juugo le sonrió y cerró la puerta. Varios momentos después, Sakura escuchó muy claramente que la regadera en el baño se abrió – Suigetsu había tenido razón, las paredes eran de papel delgado.
Karin lo miró, pero no dijo una palabra. Sakura capturó la mirada de la pelirroja, pero Karin dejó caer rápidamente su mirada. Al parecer, su pequeña confrontación le había bajado un poco los sumos, pero Sakura sabía que no debía esperar que eso durara mucho tiempo.
No parecía que Karin hubiera corrido tras Sasuke por ayuda, aun… pero probablemente estaba renuente a admitir que Sakura le había vencido aun con el collar puesto.
Suigetsu parecía que estaba a punto de reírse mientras miraba la puerta cerrada. "¡Creo que a Juugo le gusta la princesa!"
La mano de Sasuke dejó resbalar el kunai que afilaba, casi cortando su pulgar.
"Déjalo en paz," dijo Sakura con severidad, pasando sus dedos a través de su cabello para revisar cualquier nudo residual. Se sentía instintivamente protectora de Juugo – aunque el hombre fuera al menos tres veces su tamaño, su extraña inocencia e ingenuidad en el camino de la interacción humana revolvían vagos impulsos protectivos en ella. "¡Si le haces una broma sobre eso y lo ofendes, yo… yo… yo no sé lo que haré, pero no te gustará!"
La sonrisa de Suigetsu se ablandó. "Lo he dicho antes y lo diré otra vez… eres muy buena gente, princesa."
"Supongo," dijo ella suavemente, acariciando a uno de los gatos que se acercaban a ella.
En realidad no creía que le gustara a Juugo – la mayor parte de su comportamiento podía ser explicando simplemente por una carencia de practica en la interacción humana, conectada con el hecho de que era la única del equipo quien en realidad hacía un esfuerzo para llegar a conocerlo – pero sabía que la queja no hubiera detenido a Suigetsu. Aunque pensó que su reclamo lo haría, – al final, ella dejó en claro que si usaba el presunto enamoramiento de Juugo para burlarse del gran hombre, ella tomaría venganza de alguna forma.
Aunque no lo deseara – y en realidad tratara de detenerse – echó un vistazo a Sasuke, tratando de determinar su reacción ante las noticias de que Juugo pudiera estar enamorado de ella.
Pero él afilaba determinadamente un juego de kunais, su expresión y su mirada no se levantaron hacia la suya ni una vez.
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"¿Estás segura de que no tienes pegado un pedazo de chicle ahí o algo?" murmuró Suigetsu, doblando su cabeza para tener una mejor vista de la cerradura del collar.
"Estoy segura," dijo Sakura. "¿Por qué?"
Cuando había hecho su ofensiva nocturna sobre el collar, Suigetsu había mencionado que él había visto algo sobre abrir cerraduras en su juventud, y se había ofrecido a ayudarle. Sakura había aceptado con entusiasmo (a pesar del obvio ceño fruncido de Sasuke) pero tenían que conseguirlo en alguna parte.
"Esta cosa no se desliza lo suficientemente lejos," dijo el hombre peliblanco sin rodeos, levantando el senbon que había estado usando. "Es como si hubiera algún tipo de obstáculo físico contra el."
Sakura parpadeó. Eso seguramente explicaría por qué ella había sido incapaz de abrir la cerradura. "Pero eso no tiene sentido – ¿si el senbon no puede deslizarse lo suficiente, cómo se supone que lo haría la llave?"
"Sólo lo digo como lo veo, princesa."
Sakura asintió y miró a Suigetsu reformar sus dedos – los había adelgazado intencionadamente en un esfuerzo por lograr una manipulación más fina en el senbon. "Hey, ya que tu cuerpo está técnicamente hecho de agua, y básicamente toma la forma que tu quieras…"
"¿Si?"
"¿Puedes cambiar de género? ¿Cómo, transformar los pechos o algo así?"
Suigetsu la miró fijamente. "No es algo que realmente haya tratado de hacer, princesa. Aunque, sería algo extraño, ¿no lo crees?"
"Supongo." Sakura rascó ociosamente el collar. "Bueno, al menos trataste de quitar esta cosa de mí, ¿cierto?"
"¿Puedo echarle un vistazo?" preguntó Juugo tranquilamente.
"Adelante," ofreció ella, inclinando su cabeza hacia atrás.
Unos grandes dedos trazaron la cerradura de metal con curiosidad, inspeccionando el liso acero y flexionándolo como si comprobara su fuerza.
"Soy lo suficientemente fuerte para poder quitarte esto," dijo en voz baja.
"Siento que viene un 'pero'," bromeó Sakura.
"Pero la fuerza requerida para hacerlo probablemente rompa tu cuello en el intento."
La medico suspiró. "Bien… así que ni arrancármelo, ni abrir la cerradura… ¿alguien tiene otra brillante idea?"
"Déjame verlo."
Sakura se sobresaltó, girándose para ver a Sasuke. "¿Quieres verlo?"
Él asintió. Juugo se alejó de ella y Sasuke tomó su lugar, deslizándose en el piso frente a ella.
Sakura se sorprendió cuando él descansó sus manos a cada lado de su cuello, la ligera presión de sus pulgares contra su mandíbula la impulsaba a inclinar su cabeza hacia arriba. Sus ojos se tiñeron de rojo, el Sharingan giraba lentamente mientras examinaba el círculo de piel y metal.
"Hay chakra moviéndose a través de el," le informó.
Y no era el suyo; el collar había sido cerrado por una especie de jutsu. Sasuke encontraba difícil distinguir exactamente como funcionaba el jutsu – su Sharingan también le permitía ver el chakra de Sakura, y la presencia del collar causaba que se comportara de una manera bastante extraña. Su chakra se enturbiaba y agitaba dentro de ella como el agua turbulenta buscando una salida, y el brillo de su energía era tan fuerte que fácilmente abrumaba la pequeña pulsación del collar.
Él sabía que estaba ahí – podía verlo como una sombra revoloteando enfrente del sol – pero no podía descifrar que hacía exactamente.
"¿Karin, tienes alguna experiencia con este tipo de collares?" preguntó.
Karin sacudió su cabeza, mirando a Sakura resentidamente, pero permaneciendo muda.
Casi sin pensar, Sasuke descubrió a sus manos deslizándose para acunar la parte posterior de la cabeza de Sakura, impulsándola a inclinarse hacia delante.
Ella lo hizo sin quejarse, y la fe contenida en ese gesto – se requería de mucha confianza para que un ninja descubriera por voluntad propia la parte posterior de su cuello en dicha posición – casi la dejó sin aliento.
Sakura tembló ligeramente cuando sintió los dedos de Sasuke peinando su cabello lejos de su cuello, y ella se preguntó sobre el hecho de que no estuviera más tensa. Le mostraba abiertamente uno de los puntos más vitales de su cuerpo, en una posición que encontraba difícil de aguantar… y aun así, por alguna razón, no estaba preocupada.
¿No fue hace sólo unas semanas que había estado nerviosa por acostarse mientras él estaba sentado?
Sasuke retiró el último de sus cabellos – los mechones húmedos eran más suaves y más gruesos de lo que esperaba, y la leve humedad los hacía adherirse a la piel de su dedo y el cuello de Sakura. Por un momento, lo embargó un loco impulso para inclinarse y presionar sus labios en la piel desnuda bajo sus manos.
No insistió en el pensamiento, decidiendo en cambio mirar fijamente la parte de metal ligeramente levantada que sostenía la toxina que incapacitaba en ese momento a Sakura.
"¿Tienes alguna idea de que toxina es?" se encontró a sí mismo preguntando. Después de todo, ella era medico – ¿habría encontrado por casualidad una droga que pudiera afectar el chakra?
"Tengo demasiadas ideas," le dijo Sakura, preguntándose si Sasuke era claramente consciente del hecho de que sus dedos acariciaban la nuca de su cuello. "¿Tienes idea de las asombrosas cantidades de drogas que afectan el chakra? Tienden a variar en fuerza y síntoma desde luego, pero aun tomando eso en consideración sigo sin poder adivinar lo que me han puesto. No tengo idea de cuanto me han puesto en un momento dado, no tengo idea si es una solución pura o si está diluida, e incluso si está diluida no hay forma de decir cuánto…"
Ella terminó sacudiendo su cabeza tan suave que apenas movió su cuello bajos sus dedos. "Así que, en otras palabras, no hay manera de decir lo que este collar me está suministrando."
"Hn."
Sasuke comprendió de pronto que sus dedos acariciaban de un lado a otro la nuca de su cuello. Quitó sus manos y se levantó, colocando una distancia entre sus cuerpos mientras se preguntaba exactamente cuanto tiempo había estado haciendo eso y si ella le había dado importancia.
Pero cuando ella se sentó erguida una vez más, no parecía perturbada en lo más mínimo – solamente arregló su corto cabello sobre sus hombros de nuevo y volvió a hablar con Suigetsu y Juugo.
Y Sasuke se preguntó por qué su nula reacción le había hecho sentir extrañamente decepcionado.
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Esa noche, mientras el cuarto estaba alumbrado sólo por una vela y todos los demás estaban dormidos, Sasuke giró sobre su futon para estudiar a Sakura.
Ella estaba a su lado, con su rostro volteado hacia él, su expresión pacifica y relajada, con un asomo de una sonrisa acechando la curvatura de sus labios. Varios de los gatos se habían enroscado a su lado en pequeños montones de pelo esparcidos a través del futon. Varios dormitaban en sus pies, y muchos habían aprovechado los huecos proporcionados por la curvatura de sus rodillas y la curva de su columna. Un bulto grande de piel blanca y negra se había metido debajo de su barbilla y otro coronaba su cabeza. Pequeños y mojados nudos en su cabello se observaban donde el felino había tratado de acicalarla.
Sasuke observó fijamente, tratando de establecer con exactitud que había en ella que la hacía tan fascinante – qué atraía tanto a la gente.
Y a animales también, dicho sea de paso, reflexionó él, mirando de nuevo los bultos de pelo dispersados a través del futon de Sakura. Había varios gatos durmiendo con Juugo, pero ninguno se había aventurado cerca de Suigetsu, Karin o él.
Así que… ¿qué había en ella?
Era bonita, sí… pero no era la mujer más hermosa que hubiera visto en su vida. Sus ojos eran un sorprendentemente profundo matiz de verde… pero también lo eran los de muchas otras personas. Su cabello rosa era ciertamente llamativo… ¿pero no podía ser sólo eso verdad? Debía haber algo que pudiera explicar por qué la gente se aproximaba tan irremediablemente a ella.
Suigetsu – un missing-nin sediento de sangre – había pasado la mayor parte de su relación haciéndole burla con una suavidad que nunca había mostrado a nadie más. Juugo parecía totalmente devoto a ella.
Mientras Sasuke pensaba más en ello, más llegaba a comprender que había algo intangible sobre Sakura que simplemente atraía a la gente hacia ella. Naruto había sido igual, pensándolo bien, sólo que más escandaloso y más obvio.
El gato bajo su barbilla se movió en su sueño y Sakura masculló algo en voz baja cuando vagó cerca de la conciencia antes de dormirse otra vez. Una pequeña mano resbaló de la manta y se flexionó contra la almohada.
Parecía aparentemente delicada, hasta que los ojos de Sasuke distinguieron las callosidades sobre su palma, formadas por de años de manejar armas, y la cicatriz sobre su pulgar, tal vez resultado de morderla un tanto profundo o demasiado a menudo para hacer una invocación.
A pesar de las cicatrices, su piel era lisa, las pendientes más descubiertas y los huecos insinuaban el músculo tenso debajo, como el terciopelo puesto sobre el acero. Sin querer, su mente viajó de regreso a cuando había irrumpido en el baño, pensando que ella había desaparecido, y la encontró frente al espejo, con el cabello húmedo, piel brillando, la delgada y mojada toalla adhiriéndose a cada pulgada de su cuerpo…
Aunque sabía, lógicamente, que había visto mucho menos en una mujer con mucho más, en ese momento, el despertar lo había golpeado como una bola de bolos. Había prácticamente corrido de la habitación en un intento de salir de la vista de Sakura antes de que eso decidiera manifestarse físicamente.
Sentía que el mismo despertar ondeaba dentro de él ahora. Excepto que esta vez, estaba mezclado con un extraño sentimiento de responsabilidad – como si la mujer dormida que estaba mirando fuera algo que debiera ser atesorado cuidadosamente.
Sakura sonrió un poco en su sueño y su brazo se flexionó como si intentara agarrar algo.
Y por un momento, Sasuke fue dominado por un salvaje y desesperado impulso de extender la mano y rozar sus dedos hasta la línea de su brazo, trazando las venas que yacían bajo la piel…
"¿Sasuke?"
Los ojos de Sasuke se movieron bruscamente hacia el rostro de Sakura, asustado de ver dos ojos verdes intentando mirarlo somnolientamente.
"¿Qué sucede?" preguntó en voz baja.
"Nada," dijo él abruptamente, girándose sobre el futon y mostrándole su espalda a ella. "Vuelve a dormir. No es nada."
'No es nada,' se dijo a sí mismo. 'No es nada…'
Pero él sabía que eso era mentira.
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"Para cada belleza hay una mirada, en alguna parte, para apreciarla. Para cada amor, en alguna parte, hay un corazón para recibirlo."
Ivan Panin
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Nota cultural: Para aquellas personas que, como yo, no conocían sus significados.
Nébeda. Es una planta de la familia de la menta que atrae a ciertas razas de gatos, y que se dice, provoca un efecto estimulante en ellos y les hace comportarse de manera impredecible.
Gatos cálicos. Gatos con pelaje de tres colores.
