Bra estaba desconcertada, de todas las naves justo esa había tomado, de todas las personas que podía encontrar esa familia el destino le había puesto.

El patriarca de la familia dió un paso cerca de ella dejando a su familia atrás por que aunque sabía que Bra no era peligrosa el que estuviera ahí era extraño.

–¿Que te trae a nuestra nave?– Le preguntó seriamente con los brazos entrelazados sobre su pecho.

Bra levantó su mirada para verlo directamente a los ojos, pero eso no quitaba lo mal que se sentía con la situación. –Yo... fue un error– Dijo muy rápido –Si aterrizan esta nave saldré y me disculpó por interrumpir en su nave, cometí un error.

Moni se acercó junto a su esposo –¿Bra cierto?

–Si.

–¿Por qué estás en nuestra nave?– Moni quería saber más sobre la chica, pues alguien aunque fuerte como ella no podía estar sola.

–Me equivoqué.

–¿Pero qué intención tenías?– Preguntó el hombre

Bra no sintió la necesidad de mentir, problemas que debía enfrentar –Necesitaba salir de Glank y pretendía robar una nave… Pero no a ustedes, debí investigar mejor.

La pareja se vieron entre ellos, calmados compartieron más que una mirada, pues su raza tenía la capacidad de comunicarse mentalmente. Y en conclusión llegaron que ella solo era una pequeña con mala suerte que necesitaba ayuda, y ellos se la darían.

Moni se acercó –Bra, sabes que robar está mal.

–Creo que es algo subjetivo– Dijo y es que en verdad era lo que ella pensaba, el concepto de que es bueno y qué es malo estaba muy mal enfocado en ella. Sus prioridades en su vida en los últimos años la habían cambiado. Entonces se cuestionaba ¿Robar estaba mal si tenía hambre? ¿Matar a alguien malo a costa de algunas vidas inocentes estaba mal? Aun cuando esas muertes salvarían miles, esas preguntas la atormentaban, pero era algo que ella se guardaba para sí misma.

Moni no esperaba esta respuesta, sin embargo, continuó –¿Estás en problemas? Se que no nos conocemos, pero podemos ayudarte, si alguien te está haciendo daño puedes decirnos encontraremos la manera de ayudarte.

Bra ladeó su cabeza, desconcertada y pensando en el por qué esas personas la querían ayudar, sabía que no estaban mintiendo, eran sinceros, a ese punto de su vida ya era muy difícil que la engañarán. ¿Por qué estás personas estaban dispuestas a ayudarla cuando ella había confesado pretender robar su nave? –No estoy en problemas, es solo que quería…– Sintió un nudo en la garganta, aclaró sus pensamientos y decidió continuar –Tengo objetivos que cumplir.

–Podemos ayudarte, pero debes contarnos todo, para confiar en ti– Dijo el hombre de piel azul

A la princesa le gustaba más la idea de irse de ahí, pero ya en el espacio no podía hacer nada, por los niños más que nada era la razón que no actuaba con más violencia, conscientemente tampoco quería hacerlo. La posibilidad de que ellos la ayudarán era creíble, solo era llevarla aún lugar, y también podía desahogarse.

–Qué te parece si volvemos a iniciar– Dijo él –Mi nombre es Kimano– Extendió su mano cómo un saludo terrícola

Bra sonrió por reflejo ante recuerdos, extendió su mano –Soy Bra Briefs mucho gusto– Curiosamente en vez de mover su mano de arriba hacia abajo Kimano extendió su mano arriba dejándola así por unos segundos.

–¿Tienes hambre Bra?– Preguntó Moni con una sonrisa.

Tal vez la situación no era tan mala. Durante la comida contó lo necesario; quién era y por lo que había pasado, su encuentro con Kyabe y su decepcionante final. Evitó datos importantes como que era de otro universo y que buscaba a él peor criminal del universo con la intención de matarlo. Por seguridad y evitando que la creyeran con alguna deficiencia mental.

Moni escuchó con tristeza, la vida era muy cruel para que Bra desde muy pequeña hubiera pasado, por tanto, la pérdida de su familia, su memoria, todo lo malo que vivió, muerte, dolor, hambre, humillación, se sentía terrible por ella, ahora en verdad quería ayudarla.

–Entonces te oculto que tu familia está viva– Dijo Kimano que pensaba muy parecido a su esposa.

–Si, pero no es sólo eso, me di cuenta que no puedo confiar más en él, no estoy enojada pero es mejor que me fuera, no quería hacer algo de lo que me arrepentiría, además hay algo que quiero hacer.

–¿Regresaras a buscar a tu padre?

Bra quería decir que sí, pero con mucho dolor afrontaba que eso era imposible –No puedo, no sé dónde está, y no hay manera de que pueda averiguar algo.

–¿Pero? Bueno también mencionaste que tenías un hermano y tu madre ¿Ellos también están vivos?

Bra negó –No lo sé, mi maestro me dijo que él solo sabía que mi padre había sobrevivido al ataque y se me ocurren muchas maneras de cómo se libró de todo, pero mi planeta fue destruido, ojalá sí lo estén. Ojalá estén juntos como familia, ojalá mamá no este llorando, que Trunks no se sienta culpable– Decía sin imaginarse realmente que no estaba nada lejos de la realidad.

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–¿Y cómo podemos ayudarte Bra?– Pregunto Moni

–Bueno tengo que llegar al planeta Gliese– Dijo sorprendiendo a los adultos

–¿Gliese? ¿Te enlistaras en las fuerzas especiales de defensa?

Ella asintió

–Eres muy joven aun

–En la escuela me dijeron que puedo pasar directamente.

–¿Y realmente quieres eso?

–Si, tengo que hacerlo– Bra había trazado un complicado plan ella tenía muy presente la promesa que le había hecho a su amigo Denma

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Kimano y Moni una vez más hablaron. Estaban decididos a ayudar a Bra, le brindarían lo que ellos podían. Hablaron con ella, brindándole su apoyo la vieron dudar, desconfiar también, pero no lo tomaron a mal era algo natural. Al final Bra aceptó.

–Nos tomará tres semanas llegar a Gliese– Había dicho Kimano.

Estas tres semanas fueron muy relajantes para la princesa después de meses de extenuante entrenamiento por fin podía descansar. La familia que la estaba ayudando eran comerciantes originarios de un complejo de asteroides de la Galaxia Dwingeloo. Comúnmente cada dos o tres días hacían paradas para vender o intercambiar sus productos.

Bra estaba muy agradecida, aunque no lo expresaba con palabras si con acciones que eran apreciadas por ambos padres.

Los pequeños niños en la nave; Heren y Tecno de inmediato se habían acercado a Bra. Al principio la princesa se había negado a jugar con ellos, pero cuando los ojos azules la vieron no pudo resistirse. La mayor parte del día jugaba con ellos, incluso empezó a entrenarlos, su raza no era guerrera, pero cualquiera podía aprender a cómo dar un buen golpe si era necesario. Además, Kimano le había contado que cuando era más joven había sido parte del ejército de su planeta y también había participado un par de veces en el torneo de 34-Glank.

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Un día más, llevaban una semana de viaje y la puerta de la habitación abriéndose la hizo despertar, sus reflejos eran muy buenos. Se enderezó en la cama, retiro el molesto cabello de su rostro para sonreír a Moni.

–Buenos días Bra… No quería despertarte solo ver cómo estaban los niños.

La sonrisa que antes tenía se perdió, sintió varios ki extraños cerca –¿La nave está aterrizando?– Preguntó por las energías que sintió.

–En realidad estamos abordando un navío galáctico, cambiaremos algunos artículos

La princesa se levantó, se cambió y se arregló muy rápido, tenía un mal presentimiento.

Al bajar al almacén de la nave se encontró con Kimaro y Moni.

–Buenos días Bra.

–Bajaré contigo, Moni quédate con los niños

La pareja una vez más intercambiaron palabras mentalmente, era claro que Bra estaba algo alerta por la situación.

–Ya hemos comerciado antes de esta manera, no te preocupes– Le dijo Moni con una sonrisa.

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Ante la insistencia de la princesa Kimaro aceptó bajar de la nave solo con ella. Cómo Bra había pensado en cuanto salió se encontraron con un grupo de extraterrestres de diferentes razas pero que en la cabeza llevaban una banda roja y pasaba por su cuello cómo un turbante. Supo que eran arameos, un grupo nómada que desde milenios se dedicaban a él comercio espacial no de una manera por decirlo buena.

–¿Qué tienes?– Preguntó uno de los extraterrestres a Kimaro

–Materia de oxida del planeta Vakiat– Dijo orgulloso el de piel azul, pues aquel material proveniente de un planeta minero casi exterminado era muy difícil de conseguir, pero muy valioso.

Bra no sabía qué era esa cosa, pero cuando las miradas libidinosas sobre ella fueron sustituidas por el interés supo que era algo importante.

–¿Cuánto? ¿Y qué quieres?

–Un millón de unidades monetarias planetarias, por una unidad métrica pura

–¡Es demasiado!– Vociferó enojado el que parecía el líder

Kimaro levantó los hombros restándole importancia, dió la vuelta sin decir nada. Pero un sonido en particular, energía cargando lo hizo voltear. Bra nunca se había movido de su lugar.

Ahora los arameos les apuntaban con diferentes armas. La princesa suspiró ya esperaba algo así. Aquella cosa oxida era muy valiosa para dejarla pasar.

–Nos darás la oxida y te irás ese será el trato– Dijo una vez más el líder

Kimaro se acercó a Bra puso su mano sobre su hombro y sonrió. –Gracias Bra tenías razón… Te lo encargo.

Ella levantó la mirada y sonrió –Claro, será divertido

Kimaro no pudo evitar impresionarse cuando la pequeña adolescente demostró una fuerza increíble y con golpes certeros y muy rápido noqueó a los 16 arameos sin siquiera darles la oportunidad de disparar sus armas.

Cuando Bra término sacudió su mano derecha y se acercó a Kimaro –Nos vamos.

–Si…– Dijo sonriendo

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Los días siguieron pasando, Bra siguió ayudando y la familia cada día hizo que se sintiera mejor. Ambos niños estaban ahora completamente encariñados con la princesa. Moni la consentía y ella que amaba cocinar, feliz lo hacía para la adolecente que increíblemente comía el doble o triple de lo que preparaba para su familia.

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Bra estaba guardando sus cosas en su mochila. Ahora tenía más ropa gracias a Moni que amablemente se la había comprado y aunque la princesa se había negado a recibirla, Moni había insistido. Heren y Tecno sentados en la cama le ayudaban a doblar la ropa, eran tan tiernos, a Bra le encantaba cuando se reían, sus dientes puntiagudos solo los hacían más bonitos.

–¿Ya te irás Bra?– Dijo Tecno claramente triste.

Bra acaricio su mejilla y le sonrió –Sí

–Quédate con nosotros– Pidió Heren

Y la princesa se sintió mal en negar tal petición, pero las cosas tenían que ser de esa manera, estaba agradecida con la familia de Kimano, pero maduramente ella sabía que debía romper todo lazo emocional con ellos, por qué seguramente nunca los volvería a ver, se conformaría con dejarles un buen recuerdo de ella.

–No puedo, tengo un deber y debo cumplirlo

La tristeza era perfectamente perceptible en los dos pequeños, pero Bra no demostró sentimiento alguno una vez más.

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La nave entró en la helada atmósfera de Gliese y de inmediato el invernal clima del planeta fue sentido por todos en la nave.

Ese planeta con condiciones de vida terribles era el lugar perfecto para fincar la escuela especial de soldados élite de las defensas espaciales.

Había llegado el momento de la despedida Bra vestía un pantalón blanco y una simple blusa roja. Moni insistía en que se cubriera con algo más de ropa.

–Te dará frío

Ella se rió –Me cubriré con Ki. No sentiré nada de frío.

La nave tocó la blanca capa de nieve que cubría todo el planeta. Bra colocó su mochila en los hombros, se acercó a los niños ya cada uno le dió un beso en la frente y un abrazo.

–Cuídense pequeños, y no estén tristes por mi– Cuando vio lágrimas en los niños se alejó era mejor así. Al llegar con Moni y Kimaro se inclinó ligeramente como signo de respeto y gratitud.

–Gracias por traerme, agradezco mucho su hospedaje y una vez más me disculpó por los inconvenientes– Ella estaba por decir más pero cuando ambos la abrazaron se quedó helada no esperaba eso de ellos, si de los niños pero no de ellos.

–Te vamos a extrañar Bra cuídate mucho por favor– Le dijo Moni, ella solo pudo asentir

Kimaro un poco más brusco la abrazó y levantó unos centímetros del suelo.

–Guerrerita hazte muy fuerte, estoy seguro que patearas muchos traseros y estarás orgullosa.

Curiosamente está despedida fue mucho mejor para Bra que el sentimentalismo de Moni que le recordaba tanto a Bulma que la hacía sentir mal.

Una simple mirada y ella camino a la puerta de extracción del área del almacén de la nave y salió.

Se alejó varios metros sin voltear atrás, cuando escuchó el sonido de los motores, aquel pasajero momento de su vida había terminado. Y se prometió solo dejarlo como un recuerdo más.

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Había algunos Ki particularmente altos, en el centro del planeta que realmente era muy pequeño y completamente glaciar se encontraba una gran construcción de varios cuadrantes. Zonas con edificios, extensos terrenos de práctica, muchos hangares, zonas de reparación de naves y demás vehículos y áreas de despegue.

En un lugar como ese tan vigilado y lleno de soldados bastaron unos minutos de Bra en el planeta para que un grupo de soldados llegará con ella.

La curiosa escena le dió gracia a la princesa, en lo alto de una montaña ahí estaba ella frente a 5 soldados que apuntaban con armas y portaban trajes completos junto a un casco y lentes de protección de color naranja claro.

–Identifícate

–Soy Bra

–¿Qué intención tienes en Gliese?

–Quiero enlistarme

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Los soldados estaban algo extrañados por la llegada de esa chica, no parecía ninguna amenaza y al comunicar a sus superiores quién era poseedora de la presencia recientemente detectada se ordenó que la llevarán a su presencia.

La oficina del director del centro de entrenamiento elite espacial era un hombre alto, superando los dos metros de una piel clara y un cuerpo musculoso, en una edad avanzada, pero sin ser viejo, su piel tenía un tono amarillo pálido y con cabello oscuro, además de una pronunciada cicatriz que pasaba por su ojo derecho y su mejilla. Bra admitió que le daba carácter. Su ropa era una mezcla entre una armadura y un traje de gala. Ahora se imponía -O intentaba- Sentado frente a Bra.

–Sabes que es un alto delito escabullirse a un planeta custodiado por las fuerzas élite.

Ella ladeó su cabeza ligeramente, estaba algo enojada no tenía ni una hora en ese planeta y ya estaba en problemas –Yo solo quiero enlistarme.

–Eres extraña… ¿Cuál es tu nombre?

Bra se cruzó de brazos con indiferencia –Alguien amable dice su nombre antes de preguntar por el de otro.

–Hmp… Soy el capitán Dufern

–Soy Bra Vegeta Briefs– Fue consciente que era la primera vez en años que se presentaba con su verdadero nombre, al menos completo.

–Dices que quieres enlistarte como si fuera tan fácil...– Se levantó –Por lo general los nuevos soldados son elegidos por los reclutadores, esas son las reglas.

–¿Y?

El capitán Dufern miró duramente a la adolescente frente a él –Nadie te reclutó y no es temporada para aceptar nuevos soldados.

Bra suspiró enojada "Denma pudiste averme dicho eso" –Asistí un tiempo a un liceo de una base de las fuerzas de defensa, el maestro de entrenamiento táctico dijo que a pesar de mi edad podía venir aquí directamente.

Dufern se acercó a Bra, rodeo su gran escritorio y tomó la silla giratoria donde ella estaba obligándola a verlo de frente.

–Si eso fuera cierto yo tendría un expediente tuyo. ¿Cómo sé que no eres una espía?

La princesa no expresó nada, solo por un momento sus cejas se curvaron enojadas –No soy espía de nadie, pero tampoco voy a comprobarlo– Las preguntas continuaron, entre más hablaba Bra menos confiaba Dufern

–¡Me dejará entrar o no!

–¡Niña insolente entras a mi planeta sin permiso y vienes a mi oficina y te atreves a gritarme!– También estaba enojado.

Los planes no estaban saliendo cómo la princesa esperaba, había algo más que decir que tal vez le daría la oportunidad de entrar ahí, y es que en verdad lo necesitaba.

–Si no me cree puede comunicarse con el soldado elite Kyabe.

Dufern sabía cómo todos en esa organización quién era el soldado Kyabe, el mejor de todos. –¿Qué tienes que ver con el?

–Fue mi maestro,

El capitán desconcertado vio a la adolescente frente a él, inspeccionando la detenidamente, no aparentaba tener la fuerza para ser quien decía ser. Pero un recuerdo lo puso en duda.

–Tu eres la niña que el criminal Frost atacó en la base de las autoridades galácticas.

Ella solo asintió.

Dufern al ser de los altos mandos había recibido un reporte de lo sucedido, la presencia de Frost en cualquier lugar era informada, y después de años de estar desaparecido e incluso de considerarlo muerto reaparecía por una extraña razón atacando a dos niños. Solo un sobreviviente, y la niña frente a él presumía ser ese. Aunque había algo que no encajaba.

–Si lo que me dices es verdad ¿Por qué no estás con el comandante Kyabe, o por qué él no me aviso que vendrías?

Bra no quería contestar esa pregunta, pero se vio en la necesidad de hacerlo –Dejó de ser mi maestro, seguramente me está buscando y no quiero que sepa que estoy aquí. No me conoce y yo no lo conozco, pero sinceramente no quiero contarle mi vida y mis tragedias, solo quiero pertenecer a algo, quiero ayudar y no sentirme la basura de persona que siento que soy. Mi mejor amigo murió en el atentado de Frost, y lo único que compartimos ambos era el sueño de un día ser grandes soldados y defender y ayudar a todos aquellos que lo necesitaran.

Dufern no quiso preguntar más, aquellas palabras demostraron quién era la chica frente a él. –Estas dentro– Dijo haciendo sonreír a Bra, aunque sus palabras no significarán que confiaba en ella. –Espera en el pasillo traeré a alguien que te ponga al día y te de un recorrido.

Bra se levantó, sin decir nada se acercó a la puerta y salió, cuando la puerta se cerró a su espalda sonrió, pero ahora con orgullo –Idiota– Masculló por lo bajo. Las palabras sentimentales habían funcionado.

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La princesa estaba algo enojada por la espera, le dijeron sal y vendrá alguien que te dará un recorrido, pero maldita sea ya habían pasado como 4 horas.

Estaba a nada de levantarse y tirar la puerta de la oficina del capitán.

Por fin sus plegarias fueron escuchadas un hombre joven de unos 25 años llegó. Para su sorpresa era un Saiyajin, su apariencia similar a la suya se lo indicaba, de un cabello oscuro corto.

–Hola soy el soldado de fase 4 con matrícula H446 mi nombre es Kyuuri.

–Soy Bra mucho gusto ¿Eres un Saiyajin?

–Sí ¿De qué raza eres?

–Soy híbrida de humano y Saiyajin

El se sorprendió –Jamás había escuchado de esa mezcla

–Soy única en mi clase– Dijo con ironía y ambos rieron. La puerta de la oficina una vez mas se abrió, el capitán imponente salió.

–Dale un recorrido, a partir de hoy eres soldado de Fase 0– Dijo hacía Bra –Dormirás en el sector 9, pasa al área de inducción y que reciba su equipo– Sin nada más que decir entró de nuevo a su oficina.

La princesa musito enojada algo que Kyuuri no entendió.

–Me sigues

Los dos caminaron, el intento platicar con Bra sobre su raza, pero ella fue directa y sincera diciendo que no hablaría de su vida.

Kyuuri por respeto no preguntó más, aunque debía admitir que estaba interesado.

–Bien, te explicaré en las fuerzas de defensa galácticas hay cinco niveles; De la fase 0 a la 4. En orden jerárquico, tú estás en la primera fase, nivel principiante, los maestros deciden en qué momento subes de posición. Cuando llegues a la fase 1 decides en qué escuadrón especializarte, defensa, rastreo, ayuda, control de área, pilotaje, hay más, pronto los conocerás.

–Supongo que tú eres de defensa

–Ataque en realidad

–Interesante

Él asintió –Por las mañanas cuatro veces a las semanas recibes clases teóricas, se imparte cátedra, se debe entrenar el cerebro antes del cuerpo. Se te pedirá que ingreses a un grupo disciplinario, pero mañana en tus clases teóricas se explicarán más detalladamente esos puntos. Son podría decirse clases extras… Armas, mecánica de naves, medicina, en fin hay muchas… El resto del día practicaras físicamente desde ejercicio hasta supervivencia y ataque… Cuatro horas por días es obligatorio para los soldados de fases de la 0 a la 3 prestar servicio, se te asignará de igual manera mañana un área para que trabajes, puede ser desde la cocina hasta mantenimiento.

Para este punto Bra expresó su desconcierto –¿Estás diciendo que tengo que trabajar?

–Claro nada es gratis aquí… Se te paga por misión, dependiendo el grado de complejidad es lo que te darán de dinero...– Kyuuri siguió explicando muchas cosas, que podía hacer, que no podía hacer, las sanciones, los lugares en la base, y luego le contó un poco de él –Soy soldado Fase 4 cómo ya te dije estoy en el escuadrón de ataque y estoy a unos meses de graduarme.

–Me lo imaginaba… ¿Hay muchos Saiyajin por aquí?

–Pocos en realidad, la mayoría de nosotros nos entrenamos en las fuerzas de defensa de Sadala, yo estoy podría decirse de intercambio… ¿Por qué no te enlistaste en Sadala como cualquier Saiyajin?

Bra se rió ligeramente –Pues son muchas cosas, pero, la principal es que no pertenezco a Sadala y tengo un camino establecido ya.

El asintió –Tal vez después puedas ir a Sadala

–Tal vez

De tanto caminar y platicar por fin llegaron al área de inducción. Bra esperaba una habitación o algo por el estilo no una ventana en la pared y un extraño extraterrestre parecido a un pulpo con ojos saltones inspeccionándola.

–Un equipo completo, por favor.

Los tentáculos lilas salieron de la pared cargando un paquete, que amablemente Kyuuri le entregó a Bra.

–Este es tu uniforme– Eran dos piezas negras con líneas blancas en una tela dura, un simple pantalón con dos bolsillos y una chaqueta con bolsillos en los brazos y el pecho, pequeños que no se notaban.

Una pieza más grande y acolchada de color naranja fue puesta en sus manos.

–Es tu abrigo, no queremos que en las clases fuera de este edificio te congeles…– Sintió la mirada escéptica de Bra –No estoy mintiendo, esta es la temporada cálida aquí en Gliese, cubrirte con ki te ayudará pero es cansado…– Una bolsita color plata con artículos de aseo personal, unos lentes para cubrir los ojos del frío en el exterior, un par de botas negras, unos guantes del mismo material y por último un artefacto de comunicación, un reloj con una pantalla táctil que Kyuuri le explicó tenía muchos usos.

–Te servirá como guía en este laberinto de edificios y áreas, no todos los campos de entrenamiento están en esta área del planeta, el dispositivo DC-46 funciona con comando de voz. Tan simple cómo decir...– Acercó su muñeca izquierda a su boca, donde él tenía su propio dispositivo –Comedor comunitario

En la pequeña pantalla se divisó un mapa, prácticamente con pulsar un botón de este salió un holograma que ampliaba la imagen.

–Vamos Bra es hora de la cena, supongo que después de un largo viaje tienes hambre.

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El comedor era lo que Bra esperaba, el lugar estaba lleno, y tal vez por mala suerte Kyuuri fue llamado para presentar un reporte y se tuvo que ir.

–Lo siento Bra– Le dijo –Los superiores me están llamando, fue un placer, te veré después

–Gracias por el recorrido y todas mis preguntas, pero tengo una más antes de que te vayas

–Dime

–¿Qué edad tienes y cuánto tardaste en llegar a la fase 4?

El se río, lo poco que había convivido con Bra lo había hecho darse cuenta de la determinada y competitiva Saiyajin que tenía frente. –Tengo 23 años y soy soldado desde los 15 años

–Entonces 8…– Dijo pensativa.

–¿Cuantos años tienes tú?

–15

–Eres joven… Tengo curiosidad, te ves muy segura de ti misma ¿Cuánto tiempo te tomará llegar a la fase 4?

Bra lo pensó unos segundos –¿Tengo que pasar pruebas o algo por el estilo?

–Si, se te evalúa, seguramente mañana te evaluarán a ti, exámenes físicos, mentales, liderazgo, cosas de ese índole.

Bra lo pensó, si mañana le aplicarían esas pruebas la respuesta era simple. –Entonces mañana llegaré a la fase 4– Dijo segura –Adiós y gracias– Sin decir más se fue caminando al comedor.

Kyuuri se rió ante tal broma, pero cuando la peliazul se fue completamente segura y camino dentro del recinto sin inmutarse por todas las miradas que recibía al destacar entre decenas de soldados uniformados, su risa se detuvo y dudo.

–¿Quién diablos eres Bra?


Hola ¿Cómo están? Espero que muy bien,

Arameos: Un pueblo semítico nómada comerciante

Galaxia Dwingeloo: Es una galaxia espiral barrada a unos 10 millones de años luz de la Tierra en la constelación de Casiopea.

Kyuuri: Significa pepino, un Saiyajin mas merece un nombre de ese índole

¿Qué piensan del capitulo?.. Nos acercamos al final, se que no lo parece, pero Bra hace más de lo que aparenta. Muchas gracias por leer. Adiosin