Capítulo 11

Yaten subió corriendo las escaleras, dirigiéndose a su habitación, pues sabía que la rubia allí lo estaría esperando.

Cuando entró y cerró la puerta tras de sí, sintió que perdía el aliento, pues, en medio de la habitación, estaba Mina con una hermosa bata de seda roja abierta, mostrando toda su hermosa desnudez.

- Mina… - suspiró el chico

- Feliz cumpleaños, Yatencito – le dijo ella de manera subyugante.

Dejando caer la bata, Mina se acercó al lecho, acomodándose y abriendo las piernas, dejando expuesto su sexo al joven que la veía de manera lujuriosa y que en esos momentos, tenía su virilidad completamente despierta.

- Ven por tu regalo – lo incitó ella.

El platinado se acercó despacio, como si con cualquier movimiento brusco, aquella Venus desapareciera. Se retrepó en la cama y la observó completamente.

Soltó un suspiro al ver los dorados vellos que adornaban el pubis de su mujer y la rosada intimidad que lo invitaba a ser probada.

Tragando saliva con dificultad, Yaten acercó sus dedos a aquella boca, húmeda y tibia que demandaba ser saciada, recorriéndola lentamente, observándola, estudiándola con deleite y sonriendo cada vez que su mujer se arqueaba y dejaba escapar un gemido, producto de sus caricias.

- Eres hermosa – dijo, acercándose al rostro de la rubia y besándola con adoración – te amo tanto

- Y yo a ti – jadeó Mina, mientras Yaten descendía por su cuello y mentón, marcando un camino de besos húmedos que culminaba en los senos de ella.

El chico apresó los pezones de la mujer, mordiéndolos y succionándolos, mientras ella ponía sus manos sobre la cabeza de él, empujándolo hacia abajo.

- Tu regalo… está… abajo – dijo con dificultad ella.

Y acto seguido, Yaten fue descendiendo, marcando aquella hermosa piel con besos hasta llegar a la zona íntima de ella.

Al estar cerca, el platinado pudo percibir el aroma que ella destilaba; no era que antes no lo hubiera olido, pero nunca había estado "tan cerca" de aquél ansiado paraíso.

Yaten soltó un gruñido de satisfacción y una risita nerviosa, enterrándose de lleno en ella, aspirando su olor tan profundamente como podía.

Pronto se preguntó cómo es que nunca antes la había probado; desde que iniciaron su clandestina relación, habían hecho casi de todo, pero esa práctica justamente nunca la habían tenido, y Mina se la había reservado muy bien.

Alzó la vista y le complació ver a Mina sonrojada, mordiéndose un labio mientras veía que él había tenido el rostro cerca de su femineidad; se veía como una linda adolescente que rompería su virginidad por primera vez.

- Gracias por el regalo – sonrió seductoramente, y sin quitar la vista de ella, fue bajando su boca.

Al sentir el contacto de la cálida lengua, Mina soltó un grito, arqueándose, mientras sus dedos se enredaban en la cabellera platinada.

El muchacho la recorrió lentamente, succionando su clítoris, degustando el exquisito sabor de ella, dándole pequeños mordiscos y bajando hasta su humedad, penetrándola con la lengua, saboreando toda su cristalina miel.

- Happy Birthday to you – cantaba con dificultad la rubia, mientras, abajo, el platinado movía la lengua con una horrorosa y martirizante lentitud.

- Happy Birthday to you – Mina comenzaba a mecerse por instinto, echando la cadera hacia adelante, mientras él movía la cabeza al compás de ella.

- Happy Birthday dear Yaten – cada vez le costaba más trabajo cantar a la mujer.

- Happy Birth… Yaten… ah – pero antes de que llegara el orgasmo, el chico se incorporó, sonriente y triunfante.

Ella lo miró perpleja, haciéndole la muda pregunta de por qué había parado si estaba a punto de explotar, pero, antes de responder, como un fiero león, Yaten se dirigió a su boca, dándole un apasionado besos, haciéndola sentir su propio sabor.

- Porque así no vas a terminar, querida – dijo con voz ronca él, mirándola a los ojos.

Y entonces, sintió el furioso embate que la llenaba por completo, llevándolos a ambos a un mágico orgasmo que los hizo volar al universo.

El chico se desvaneció sobre ella, sudado y con la respiración entre cortada mientras ella aún no terminaba de recuperarse.

- Feliz cumpleaños Yatencito – dijo ella, dándole un beso en la frente.

- Gracias Mina. Te amo.

- Y yo a ti

Y los amantes se fundieron en un tierno beso cargado de amor y deseo, mientras disfrutaban del calor de sus cuerpos.

E.I.

Tres meses después

Mina abrió los ojos de súbito, sintiendo como sus jugos gástricos subían hacia su garganta, quemándola.

Saltó de la cama lo más veloz que pudo y se dirigió al inodoro. En su loca carrera, pisó al gato.

- ¡Quítate Artemis! – espetó malhumorada.

Apenas y le dio tiempo de llegar, vaciando su estómago. Cuando sintió que había terminado, se recargó en la pared del baño, limpiando su boca con el dorso de la mano.

Llevaba 3 semanas con nauseas matutinas, pero esa era la primera vez que vomitaba, algo que le desagradaba por completo. De todas las reacciones y necesidades fisiológicas, vomitar era la que más odiaba.

"Qué está pasándome" se preguntó mientras se frotaba la frente, e instintivamente, se llevó la mano al vientre, recordando con horror que tenía un retraso en su periodo.

- ¡No no no! – dijo, levantándose rápidamente.

E.I.

En el comedor, Yaten y Kunzite estaban tranquilamente tomando su desayuno mientras charlaban amenamente; a Kunzite le alegraba que su hijo se mostrara tan interesado en su negocio.

De pronto, padre e hijo callaron al ver descender a la mujer que compartían con cara de pocos amigos.

Los platinados la miraron con curiosidad mientras ella se sentaba al lado de su esposo.

- Cariño, ¿te sientes bien? – preguntó preocupado Kunzite

- Parece que te atropelló un tren – agregó Yaten, quien también la veía con curiosidad.

- ¡Cállense los dos! – dijo Mina – me duele la cabeza, es todo.

Ambos hombres se quedaron sorprendidos, pues Mina jamás les había hablado así, ni juntos ni separados, y ahora, sin importarle nada, les había gritado a los dos por igual.

Padre e hijo se miraron consternados, alzando los hombros.

- ¿Desea desayunar Señora?

- Solo tráeme un té de hierbabuena Mary, gracias.

- Parece que alguien se levantó con el pie izquierdo – dijo divertido el joven, mientras la rubia lo fulminaba con la mirada.

- Yaten… - le llamó la atención su padre

- ¿Qué? ¡Ay que delicada! Parece que alguien ya me ha quitado mi puesto de gruñón.

Mina no le respondió. Se tomó el té y tomó su bolso.

- Voy a salir. Al rato regreso.

Sin esperar respuesta de sus hombres, Mina salió sin voltear a verlos, mientras ellos, perplejos la siguieron con la mirada, se voltearon a ver de nuevo, alzaron los hombros y siguieron en su animada charla.

E.I.

- ¡Maldita sea! – exclamó Mina mientras veía el resultado del test de embarazo.

Con esa, era la tercera prueba que se hacía, obteniendo siempre el mismo resultado. Malhumorada, la rubia cogió su celular y le marcó a su amiga Lita.

- ¿Qué pasó Mina?

- Te necesito aquí ¡ahora!

- Si claro, ahora voy, tomando en cuenta que estas en Escocia y yo vivo en Londres – le contestó con sarcasmo su amiga

- ¡No estoy de humor para tus tonterías Lita! Toma el primer vuelo que salga hacia acá, los gastos corren por mi cuenta.

- Ok Mina pero, ¿qué sucede? – preguntó preocupada.

- Sucede que necesito que me acompañes al laboratorio a hacerme un examen de embarazo.

- ¡Mina estás embarazada! – gritó la castaña por el teléfono - ¿Por qué no vas a la farmacia y te haces una prueba casera?

- ¡Porque ya lo hice y el resultado es positivo! No confió en esas cosas más que en la ciencia, así que necesito hacerme unos exámenes de laboratorio.

- Ok está bien. Ahora mismo veré que puedo hacer y tan rápido como pueda estaré ahí contigo. - las mujeres cortaron comunicación.

Mina no salió en todo el día de su habitación, pues había vuelto a ocupar aquella que le destinara Kunzite cuando recién se había mudado.

No quería ver a nadie, ni a su esposo ni a su amante, solo Mary era la única que entraba a atenderla y Artemis eran su única compañía.

Al día siguiente, muy temprano y en cuanto Lita le dijo que ya había llegado a Edimburgo, Mina salió sin decirle a nadie.

Lita llevó a Mina a un laboratorio de confianza, donde trabajaba Hotaru Tomoe, amiga de la castaña, quien tomó la muestra de sangre de la rubia y la pasó al laboratorio en calidad de urgente; en dos horas, Mina sabría la verdad.

Después de eso, Lita la invitó a desayunar, pues si en verdad estaba embarazada, no sería buena idea que se malpasara.

- ¿Qué vas a hacer?

- Pues tenerlo, obviamente…

- ¡Ya lo sé! Me refiero a ellos. ¿Sabes de quién es?

La rubia la miró fijamente, quedándose callada.

Lita rodó los ojos en señal de molestia - ¿Con quién tienes relaciones más seguido?

- Con Yaten, obviamente.

- Entonces el bebé es de…

- Pero en el último mes la actividad con Kunzite ha sido intensa – la interrumpió la rubia, encogiéndose de hombros.

- ¡Es que cómo pudo ser esto posible! – dijo exasperada la castaña – y ni siquiera te cuidaste, estoy segura.

- ¡Sí lo hice! Llevaba el "ritmo"

- ¡Uy! La mujer que solo confía en la ciencia hizo uso de un método cavernícola para cuidarse – le hizo burla Lita.

- ¡Oye! Me funcionaba muy bien – frunció el ceño Mina.

- Pues ya no querida, porque ahí están los resultados.

- ¡Es que no entiendo qué sucedió! ¡Nunca había fallado! – la rubia se pasó las manos por el cabello, muestra de su desesperación.

- Sucede que ya no eres una adolescente Mina, tienes 31 años. Es obvio que el cuerpo cambia con el paso del tiempo.

- ¿Qué hora son? – preguntó compungida la rubia.

- Las diez – contestó Lita, poniéndose de pie y dejando el dinero de la cuenta en la mesa – vamos pues, ya es la hora de la verdad.

E.I.

Se encontraban en el privado de Hotaru, quien las había pasado allí para que Mina abriera los resultados en total privacidad.

Las manos le temblaban y miraba ansiosa el sobre blanco en el cual solo se leía "Tomoe&Chiba Labs" junto al logo del laboratorio.

Armándose de valor, la rubia abrió aquél sobre y extendió el papel, leyendo con gran rapidez, quedándose atónita y dejando caer el resultado de sus manos.

Lita la miraba ansiosa y compartía la angustia de su amiga.

- ¿Qué dice? – le preguntó desesperada.

- Es positivo – dijo atónita, para volverse hacia su amiga con los ojos cristalinos – estoy embarazada Lita.


Hey!

Pues como dicen, tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe y ahora Mina está embarazada. La pergunta aquí es ¿quién es el papá del bebé? y ¿qué va a suceder ahora?

Bombones, estamos entrando a la recta final de este fic, sinceramente no se cuantos capítulos le resten, pero ya no son muchos xD así que les doy las gracias a quienes han estado leyéndome, gracias a Aynatt, InventoFantasioso y Bombón Kou por dejarme su review y a Majho Durán y Kary Martínez por sus comentarios vía Facebook.

No se pierdan el martes actualización de Verdad de las estrellas!

Besos estelares Bombones! :*