Hola ¿Cómo han estado? Para los que leen otros de mis fics, ya saben. He estado estudiando para mis exámenes y, para ser sincera, se me han pasado los meses volando. Cuando quise darme cuenta, ya han pasado casi tres meses de que no actualizó mis fics :S Soy un desastre, espero me perdonen. Quiero que sepan que a pesar de tardar, jamás los dejaré inconclusos. Lo juro.

Cambiando de tema. Quería agradecerles, como todos los capítulos, a las personas que me han dejando sus comentarios en el capitulo anterior: Law440, nico robin piscis 16, Karen D Daichi y estrella. Muchas Gracias a todos.

Quería contarles otra cosa: Quería quitarles unos momentos de su atención para contarles algo que me estaba pasando recientemente, y que creo que todos los lectores LuNa de Fanfiction deben estar igual que yo. Resulta que de una u otra forma me he enterado que ronda una troll en fanficion y que uno de sus lugares donde más le gusta molestar es aquí en la sección LuNa de One Piece. Dado que no solo ofende escribiendo perversos fics, sino que también molesta a autores (No solo a mí, también a camaradas), quería pedirle a cualquiera de los lectores que desee colaborar con la eliminación de su cuenta, si pudiera denunciar sus fics.

Esto no es por ir en contra de nadie, ni nada, mi intención no es desatar una "batalla" ni pleito ni nada. Solo es un llamado para aquellos que desean que este usuario deje de molestar a lectores y autores. Porque todos tenemos derecho a expresarnos pero siempre dentro de un margen donde no perjudique a los demás. También, por el hecho de que este usuario se la pasa comentando fics con groserías que me parecen del todo desubicadas hasta llegar al punto que exceden la gracia.

Claro que esto es solo para los que deseen colaborar, solo eso. Está en cada uno, y nadie será obligado a nada. Desde ya, muchas gracias por leer, y si alguno tiene alguna inquietud o alguna duda, los invito a escribirme un mensaje privado y les aseguro que allí respondo mucho más rápido de lo que actualizó mis fics. (La verdad, no se si reír o llorar).

Ya de por sí, gracias por leer y espero que este capitulo sea de su agrado.

Robin no podía creer que tuviera tanta mala suerte. Todo iba bien hasta que había decidido tomar ese camino, y el destino, la había cruzado con aquellos dos. Kaku y Jabra. Lo peor luego de Lucci. Y para agravar la situación, los dos hombres a los que acaba de salvar, los habían retado a una pelea. El chirrido de la gran reja la desesperó más. ¡El gran paredón que separaba la seguridad de esas cosas se estaba abriendo! Y poco a poco, los muertos vivos comenzarían a llegar, y eso aumentaría el peligro en el que ya se encontraban.

Si iban a pelear, debía ser una pelear rápida.

- Bien... me quedo con el rubiecito - Comentó Jabra - A simple vista, parece ser el más fuerte -

- Claro que no - Comentó Kaku - El de cabellos raros, pero bien, quédate con ese... Yo me encargo del de la mirada gélida -

Ninguno de los rivales se inmutó ante tal comentario. Solo eran dos pobres idiotas hablando sin sentido. Claro que cada uno de ellos se sentía más fuerte que el otro, pero no creían que fuera el punto de la batalla. No importaba quien era más poderoso entre ellos dos, sino, quien era más poderoso de los dos bandos.

- Debemos proteger a esta hermosa señorita de estos abusivos - Agregó el cocinero mientras sonreía y se quitaba el cigarrillo de la boca, soltando el humo

- Tenemos que hacerlo rápido, no me siento cómodo sin mis katanas - Agregó Zoro frunciendo el ceño

- Por mi esta bien - Asintió Sanji mientras dejaba escapar la última bocanada de humo de sus labios

Soltó el cigarrillo y luego de que éste cayera al suelo, emitiendo unas leves chispas, lo pisó. La batalla comenzó en el momento que los cuatro salieron corriendo al unísono.

(...)

Koala pegó media vuelta y se encontró con el rostro confundido de un rubio. Soltó un gritó ya que por un segundo había olvidado que se encontraba con un extraño, y luego de que su pulso volviera a ser normal, reaccionó.

- Debemos irnos ¡Ahora! -

- ¿Estás segura que esto es lo mejor? Aun estas a tiempo de cerrar la compuerta - Comenzó mientras se acercaba a una gran ventana que daba al patio delantero

La gran reja se encontraba abierta despiadadamente, y mientras lo único que se escuchaba eran sus alientos expectantes, aquellas bestias que en algún momento habían sido humanos, ingresaban en el territorio del instituto como si supieran el sabroso banquete que había dentro.

- No, la fuga a empezado... - La pelinaranja se acercó al margen de la puerta que los separaba del pasillo y luego de voltear, añadió - Si no nos comen esas cosas, ellos nos mataran y a pesar de que las probabilidades son mínimas... prefiero... -

- Entiendo - Pero no se movió. Sabo siguió de pie, contemplando como otra vez, esas cosas, lo despojaban de un territorio al que él consideraba seguro

- ¡Vamos! ¿Qué estas esperando? -

La mujer retrocedió unos pasos y luego de fruncir el ceño, lo tomó de la mano. El hombre, volteó sorprendido ante tal gesto y luego de contemplar como sus manos se entrelazaban, la contempló.

- Tenemos que irnos, ya -

- Si -

Rápidamente, voltearon hacía la puerta principal. Tenían que huir con urgencia, alcanzar a los demás y desaparecer de aquel espantoso sitio antes de que aquellos monstruos come humanos los devoren. Atravesaron el umbral y en cuando localizaron el pasillo para dirigirse a las escaleras, vieron a un hombre vestido de negro acercarse paso a paso. Su mirada se encontraba protegida por un sombrero negro, y su traje, impecable a pesar de las condiciones, demostraba que se trataba de una persona importante.

Koala se soltó de las manos del rubio y en seguida colocó ambas en su boca. Ahogó su propio aullido, mientras sus ojos se abrieron de par en par. Sabo la contempló un tanto desconcertado ¿Qué estaba pasando? ¿Quién era ese? Volvió a posar sus ojos en aquel hombre. Y luego entendió. Ese tipo que caminaba hacía ellos con la mirada oculta bajo el ala del sombrero... Era el mismo que les había hablado a Ace y a él, antes de encontrarse con Nami.

- Lu... Lucci - Murmuró la mujer

Los oscuros y fríos ojos del hombre se dejaron ver, cruzándose con el ceño fruncido de Sabo.

(...)

Luffy corría detrás de la hilera de personas que intentaban llegar al sótano y así, poder liberarse de aquellos abusadores por siempre. El nerviosismo de las personas, se olía en el aire. Por el momento todo había salido bien, pero haberse encontrado con aquel hombre de cabellos largos había sido un momento crítico. Si él ya sabía de lo que estaba pasando, entonces... El resto de los que habían conformado el CP9 antes de la apocalipsis, también estaban enterados. Apretó sus puños con fuerza, cuando notó que en su mano derecha había algo. Volvió en si y notó que Nami lo contemplaba, y cayó en la cuenta de que todavía, ellos seguían de la mano.

- Lo siento - Murmuró al notar que estaba ejerciendo presión en su delicada mano, a continuación, la soltó y bajó la mirada

- Esta bien, Ace estará bien - En seguida, volvió a tomarlo de la mano, tal y como si fuese a salir corriendo

- Pero... él... -

Repentinamente, el sonido agudo de las bizarras los alcanzó. Todos quedaron petrificados. No. No podía ser... Ya.. Todo estaba empezando. Los ojos de las personas que intentaban huir, se miraron entre todos, intentando buscar consuelo.

- ¿Qué haremos ahora? - Se escuchó la voz de un hombre al que ni Luffy ni Nami pudieron reconocer

- Mnaa... Debemos seguir ¡Vamos! - Iceburg siguió avanzando

- Pero... - La mujer de cabellos celestes dio un paso al frente - Debemos atravesar la planta baja y allí esta la puerta principal... esas cosas van a entrar por allí - Dichas palabras sembraron el pánico

-Es verdad... Baka-berg ¿Qué haremos? - Franky contempló a todas las opciones posibles

- Si Robin o Koala se encontraran aquí... Ellas conocen este lugar de memoria... - Usopp bajó la mirada - ¡ Esas cosas nos van a alcanzar y no quiero morir aquí ! -

- Nadie va a morir, Usopp-san... - Las palabras de Kaya sonaron tan vacías que alarmaron a todos los presentes

- ¡Tiene que haber otra salida! ¡Es un instituto, debe haber salidas de emergencias y esas cosas! - Nojiko dio un paso al frente mientras contemplaba al guía de aquel contingente

- Ahora que lo dices... Hay otra salida hacía el sótano... - Contempló los pasillos de su derecha. El hermano de aquel morocho se encontraba en la segunda planta, y por lo que sabía tanto Robin como Koala se encontraban en la tercera y última planta, pero... Había escuchado una vez... - La puerta quizás este cerrada con un candado... Pero... -

- Yo la abriré - Todos voltearon hacía el lugar donde provino la voz. Luffy dio un paso al frente tirando de la mano de Nami para que avance - Yo puedo abrirla, solo díganme donde es -

- Eso soluciona las cosas - Franky sonrió y luego volteó hacía la cabecera del grupo - Bien, Baka-berg, llévanos -

- No lo creo... Chapapa - La voz sorprendió a todos

Impresionados ante la repentina voz, todos empezaron a girar y contemplar las puertas o pasillos por las que podría haber salido esa voz. Luffy contempló al pasillo a su derecha, al del frente y luego a una puerta que poseía muy cerca suyo, pero no distinguió nada. De repente, la mano de Nami se tensó. Contempló sus manos entrelazadas, una vez más, y notó la tensión en el brazo de la pelinaranja. Observó su nuca y luego notó que se encontraba mirando hacía arriba.

Allí lo vio. Uno de los hombres que había aparecido cuando los secuestraron en aquel auto negro. Frunció el ceño recordando cuando sus asquerosas manos tomó a Nami, dejándola asustada e indefensa.

- No pasarán más de este punto Chapapa - Fukurō se encontraba pegado cual araña entre la pared y la división del techo y piso de la segunda planta

- Yo me encargo - Luffy liberó a Nami y dio un paso al frente mientras hacía resonar los huesos de sus dedos

- No, déjamelo a mi - Franky apoyó su mano en el hombro del morocho - Niño, tu debes seguir, prometiste abrir la puerta, ahora vé y abrela para que yo, tu hermanos y todos los demás podamos pasar cuando acabemos con estas basuras -

Lo miró con desconfianza pero al cabo de unos segundos asintió.

- Bien, sigamos -

(...)

Ace lo fulminó mientras intentaba deducir su manera de combate. En su mano derecha poseía un gran bastón. Interesante, Sonrió al pensarlo. Pero quedó estupefacto cuando el hombre se paro en un solo pie y luego de apuntarle con su bastón, cerró un ojo.

- No creas que te liberaras de mí tan fácil, Yoi Yoi -

- Bien, eso es mejor - Cerró los puños y tomó posición de pelea

- Tienes solo unos cinco minutos para vencerme - Agregó - Ya que en muuuuuuy, poco tiempo esas cosas horrorooooosas nos alcanzaran -

- Me parece bien -

Y se lanzó a correr. Tenía cinco minutos para vencerlo, para tomar a Luffy, encontrarse con Sabo y salir de aquel lugar para seguir con el viaje a Osaka. Debía llevar a sus hermanos vivos al refugio. El extraño lo atacó con el palo, pero Ace fue más ágil y se agacho, esquivando el ataque. Una patada voló por los aires incrustándose en su extremo derecho del abdomen. El morocho voló por los aires hasta chocar contra la reja que lo separaba del precipicio.

- Pelea como un hombre Yoi Yoi - El extraño volvió a tomar la misma posición que antes

-Bien... -

El mayor de los tres hermanos, se puso de pie y incorporándose con cuidado. Se pasó el brazo por debajo de la nariz, limpiándose el pequeño hilo de sangre causado por el golpe. Y una vez incorporado por completo, lo volvió a examinar. Debía ser más rápido. No tenía tiempo. Volvió a salir corriendo hacía él, siempre en posición ofensiva, como solía hacerlo. Vio el bastón ir hacia su rostro, y con la palma de su mano, lo debuto emitiendo una pequeña mueca de dolor.

- Veo que tienes agallas, Yoi Yoi, como cualquier hombre debería tenerlas -

Kumadori intentó sacarle el palo de las manos, pero al jalar de éste, notó que el joven estaba aferrado con una mano a aquel bastón. ¿Cómo era posible? Siguió jalando, intentando que en algún momento el joven se rindiera y lo soltara, pero eso nunca paso.

- Oi, suéltalo -

Lanzó una patada, pero esta vez, Ace logró esquivarla. No funcionaría dos veces lo mismo. El morocho levantó la mirada y lo observó velozmente. Bruscamente, comenzó a correr hacía él, aun con palo en mano. La diminuta elasticidad del bastón hizo que el a medida que el morocho se acercaba a él, el envión producido por la vara, lo empujara hacía atrás. El extraño hombre, chocó contra la pared más cercana mientras el báculo se incrustaba en su estómago de manera violenta. Kumadori escupió sangre, pero en seguida posó sus ojos en el morocho.

- No eres tan idiota como creí... - Murmuró

Ace le agradeció el comentario con una mueca burlona. El ex miembro del CP9 sacó el bastón de su estómago con un movimiento, y luego de por el impulso, Ace quedara a unos metros de él, lo tomó con ambas manos por el cuello.

- Ya me estas cansando... - El tono de voz cambio radicalmente

Levantó al joven con ambas manos, ahorcándolo. El pecoso usó ambas manos para sostenerse de las muñecas de aquel hombre, debía sostenerse si no quería que se le obstruyeran las vías de respiración, pero inesperadamente, comenzó a sentir cierta presión. Abrió sus ojos como platos al darse cuenta que la intención de aquel hombre no era asfixiarlo, sino, romperle el cuello. Maldición, debía actual y rápido. Usó todas las fuerzas que le quedaban par flexionar sus brazos y lanzar su cuerpo hacía arriba. Y cuando sus piernas estuvieron lo suficientemente suspendidas, pateó el rostro del enemigo, quebrantánlole la nariz.

Kumadori lo soltó, y Ace cayó al suelo de espaldas. Gruñó al sentir como las frías baldosas se golpeaban sus huesos, pero enseguida se puso de pie. No podía relajarse, no ahora. Mientras el extraño se tomaba la sangrante nariz y aullaba de dolor, tomó el bastón del enemigo y lo apuntó con él. Los roles se había invertido.

Inesperadamente, y copiando su táctica, Kumadori tomó el extremo de la vara y corrió hacía Ace, produciendo el mismo efecto que antes. El morocho chocó su cadera contra la reja de contención. El maldito uso mi truco, Pensó irritado. Desvió la mirada hacía el fondo. Se encontraba en un segundo piso... Si caía desde allí... Y... Sus se abrieron con preocupación al divisar uno de los muertos vivos caminando por la planta baja. Esas cosas ya se encontraban dentro. Si caía y sobrevivía... sería peor...

Volvió a posar su mirada en Kumadori y luego de senti como la varilla se incrustaba de manera indirecta en sus órganos estomacales, utilizó toda su voluntad para tomar el bastón con ambas manos y actuar como palanca. Se apoyó contra la verja y levantó el palo hacía arriba, lanzando al hombre detrás de él. Kumadori no tuvo tiempo de reaccionar, se elevó por los aires y cayó hasta la planta baja. Al escuchar el golpe Ace soltó el bastón, y luego de agacharse y tomarse el estómago, volteó a ver como aquellas cosas devoraban al, posiblemente muerto, enemigo.

- Debo... Sabo... Luffy... -

Tomó toda el aire que sus pulmones necesitaban y se incorporó, soltando un pequeño quejido. Debía seguir. Se dirigió a rastras hacía las escalera que lo llevarían al primer piso, y luego de bajar dos peldaños, vio que los caminantes se encontraba subiendo hacía el primero piso. No era una buena idea. Rápidamente optó por dirigirse al tercer piso. Debía encontrar un camino alternativo al sótano.

(...)

Rob Lucci caminó hasta estar separado de Sabo y Koala por unos pocos pasos. La tensión aumentaba a medida que nadie hablaba. Sabo dio un paso al frente y estiró su brazo delante del cuerpo de la mujer, impidiendo que ella avanzara.

- Tu eras el maldito que tenía a mi hermano encerrado aquí dentro - Dijo vorazmente

- ¿Tu hermano? ¿Hablas del pequeño morocho con cara de idiota? ¿Aquel que llegó con dos mujeres? - Soltó una risa irónica - Parece ser fuerte, podría serme útil - El rubio frunció el ceño ante la expresión "útil" - Aunque, por supuesto, que las damas son más útiles - Desvió su mirada hacía la mujer - ¿Miento? -

- ¡Cierra la boca! - ¿Cómo podía tratar a las personas como si fuesen cosas? Ni siquiera en una apocalipsis, ni siquiera ante el caso extremo en el que se encontraba, se justificaba tratar a otros seres humanos como objetos...

- Luces enojado... - Pero esta vez su rostro se torno serio - ¿Odias a la gente que utiliza personas como sus esclavos? - Los ojos del rubio se inyectaron en sangre - ¿Crees que no se quien eres? -

Aquellas palabras dejaron a ambos jóvenes boquiabiertos. Koala desvió la mirada hacía en joven rubio que tenía de pie junto a ella. ¿Quién era? ¿Que clase de amenaza era aquella? Sus azulados ojos se posaron en Lucci una vez que este volvió a hablar.

- Desde que te vi aquí con aquel... joven morocho, supe de quien te tratabas - Agregó misteriosamente - He trabajado en el CP9 por años... - El rubio hizo rechinar los dientes ante tales palabras - Se que eres el hijo de una de las familias más prestigiosas de Japón -

- ¿Qué...? - Murmuró la pelinaranja

- ¿Y eso qué importa? El pasado no tiene sentido en este mundo apocalíptico... Además... - Bajó su mirada

- Se que desde muy pequeño huías de tu casa para jugar con dos niños pobres a los que considerabas tus hermanos, y también se que al cumplir los 18 años y dejar de ser dependiente legalmente de tus padres, los abandonaste para vivir una vida lejos de lujos y todo eso... - Posó su mirada en la mujer quien lucía bastante sorprendida - Que ingenuo ¿Verdad? Tener todo lo que quieres y dejarlo por un simple capricho... Unos simple niños que a duras penas comían o se bañaban... Solo por un poco de ... -

- ¡Basta! - Sabo posó su mirada cegada por la furia en Lucci - A ti no te incumbe mi vida, mis decisiones, ni mi forma de pensar... ¡Ahora déjame pasar o tendré que matarte! -

- Sabo... - Murmuró Koala, era la primera vez que lo llamaba por su nombre

- Ya veo... Tendrás que matarme... -

- Bien -

La agilidad de Lucci hizo que su velocidad fuera casi invisible. Corrió hacía el rubio con un dedo estirado, listo para usarlo como si fuese una bala. Sin embargo, el rubio fue más veloz y luego de estirar sus manos, paró el ataque con ambas palmas. El enemigo, saltó y rápidamente se posicionó en el lugar en el que había estado hacía menos de un minuto.

- Te subestime demasiado por ser hijo de un noble... - Comentó - Jamás creí que alguien podría parar mi ataque -

Sabo solo soltó una sonrisa desafiantes, pero la realidad era que solo había logrado frenar el golpe por que lo esperaba. Si un ataque como ese llegaba desprevenidamente, le atravesaría la piel, incluso, la carne. Esto es alarmante, este hombre es muy fuerte..., Pero no podía mostrar debilidad.

- Que no sea un miembro del CP9 no significa que no sepa pelear - Sus palabras sonaron provocadoras, eso quería

- Jamás alcanzaras la fuerza o la velocidad de un miembro del CP9 -

Lucci salió disparado hacía el muchacho y cuando se encontró a unos metros, saltó en el aire y preparó su pierna para golpear su cabeza con el talón de su pie derecho. Maldición, Estuvo a punto de no poder bloquearlo. Esa velocidad era sorprendente.

- ¡Sabo! - Exclamó la mujer al ver que el golpe de Lucci casi da en el blanco

Una vez más, el hombre más poderoso del CP9, volvió a su rotundo lugar. Tal y como si nada hubiese pasado.

- Acabaré con ustedes rápido, debo cerrar la reja antes de que... -

- ¡Lucci! - Una mujer alta, delgada, rubia y con unos lentes que le deban un rasgo particular, se acercó corriendo a gran velocidad

- Califa... - Murmuró Koala al verla

- ¡Lucci debes venir! - Comentó sin siquiera prestarles atención a Sabo y a Koala

- ¿Qué sucede ahora, Califa? - El hombre la contempló fulminantemente

- Esas cosas están entrando por cualquier abertura que encuentran... además... - Se ajusto los lentes - Kumadori... -

- ¡¿Qué?! - Lucci volteó y colocó las manos en sus bolsillos - Bien... Llévame hasta allí - Comentó más tranquilo

- Si -

Repentinamente, ambos desaparecieron dejando a ambos jóvenes solos en aquel lugar. Sabo volteó hacía la mujer y la contempló, su rostro parecía confundido y a simple vista se notaba que intentaba entender lo que aquella mujer le había querido decir a su jefe.

- Esto es malo... - Murmuró

- ¿Qué sucede? - Él se acercó a ella

- Alguien venció a Kumadori... y es posible que haya sido alguien del grupo de fuga... - Añadió mientras abría sus ojos preocupadamente

- Entonces... ¿Significa que... Lucci va ir tras el grupo de fuga? - El rubio levantó la mirada al ver que la mujer le asentía con la cabeza

Ace, Luffy, tengan cuidado, Pensó, Este tipo no es cualquier persona.

(...)

Sanji paró una veloz patada que Jabra había apuntado hacía su rostro. La había visto venir y había usado sus reflejos para detenerla. El hombre saltó en el aire e intentó golpearlo con su otra pierna, pero Sanji había entrenado desde pequeño y sabía como evadir golpes. Se paró sobre sus manos con sus piernas estiradas hacía arriba giró sobre su propio eje, abriéndolas cual hélices de helicóptero en el momento que ganó velocidad.

Robin quedó estupefacta ante la fuerza de aquel hombre, además... sus capacidad de combate, igualaba a la de un miembro del CP9, observó como las piernas y los brazos de ambos chocaban, y como a pesar del cansancio, la batalla no perdía emoción. Giró a su derecha. Del otro lado, el otro hombre. El joven de cabellos verdes y mirada gélida, se encontraba luchando contra el segundo más poderoso de los miembros.

No era el mejor estilo de lucha, pelear sin aunque sea una espada no era su fuerte, pero se las apañaba bastante bien. Era ágil, rápido y era consciente de su fuerza inhumana pero aun así... Zoro contempló las katanas que poseía Kaku enganchadas en alguna parte de sus pantalones. Nitoryu ¿Eh?, Si lograba apoderarse, de aunque sea, una de esas katanas, la batalla terminaría en dos segundos. Pero si a aquel hombre se le daba por desenvainar ambas espadas en su contra, sabía que eso pasaría a un riesgo mayor.

Debía buscar una manera de quitárselas.

(...)

Habían seguido con el camino. Franky, al igual que su hermano, habían quedado atrás para que todos ellos pudieran llegar a la salida definitiva. Luffy iba detrás de Iceburg, no se había separado ni un momento. Tenían que llegar lo más rápido posible. Los aullidos sordos de aquellas cosas muertas por comer el cuerpo de un mortal indefenso, retumbaban en cada pasillo, en cada habitación. Inesperadamente, Luffy frenó, obligando a Nami y a Nojiko (quienes se encontraban junto a él) a frenar también.

- ¿Te encuentras bien? - La mayor fue la primera en hablar

No respondió. Luffy hizo un giro de 180° y comenzó a caminar hacía el lugar donde habían estado. Nami soltó un pequeño bufido de preocupación y se apresuró a tomarlo por la remera.

- Tu hermano volverá -

- Ace volverá, lo sé, lo ha prometido - Giró su rostro hacía el de la pelinaranja y sonrió, dejándola sin palabras. La mujer soltó la prenda del morocho - Pero yo prometí que abriría esa puerta -

Antes de que pudieran hacer algo para evitarlo, Luffy cerró la mano en un puño y golpeó el cristal que los separaba de el equipo de extinción de incendios. Acto seguido, metió su otra mano y sacó un hacha.

- Esto va a servir... -

Luego de cargarse el hacha al hombro, los tres continuaron por el oscuro pasillo y siguieron hasta la luz que cada vez se hacía más intensa. Al llegar se encontraron con una amplía habitación, en cuyos extremos descansaban dos gradas y en el centro, una cancha de basquetball y dos grandes aros, se encontraban impecables.

- ¿Un gimnasio? - La voz de Nami sonó desconcertada

- ¿Qué sucede aquí? -

Nojiko levantó la mirada al observar que todos los miembros del grupo de escape, se encontraban de petrificados a unos metros de la puerta que los llevaría al sótano.

- La puerta... - Comentó alguien

- La puerta no esta... - Agregó otro

Luffy comenzó a empujar a los demás para poder llegar a la primera fila del grupo, aquel lugar donde se encontraba Iceburg. Tuvo cuidado para no lastimar a nadie con su nueva hacha y en el momento que llegó delante de todos, divisó que la puerta no se encontraba cerrada. De hecho, todo lo contrario, se encontraba abierta de par en par.

- Aquí hay algo raro, mnaaa... - La voz de Iceburg nunca perdió la compostura - No tiene sentido que la puerta estuviera abierta, por que es la única entrada al sótano por donde no tienes que pasar la de seguridad donde ellos se encontraban... - Volteó hacía Luffy - El sótano es el lugar donde se almacenan las armas y el lugar donde esta el túnel que nos sacará de aquí, es por eso que no tiene sentido que este... -

- ¿Abierta? -

La voz de un intruso hizo que todos voltearan con el corazón en la garganta. Allí estaban, de pie, como si nada estuviese pasando. No había nada en sus ojos, ni ira, ni terror, ni vida.

- Califa... - Murmuró Kaya apretando la mano de Usopp

- Rob... Rob... Rob... ¡Rob Lucci! - Exclamó éste con un grito desesperado

- Con que... Amotinándose... - Murmuró la mujer mientras tiraba hacía atrás sus cabellos rubios de una manera egocéntrica

- Digamos que nos cansamos de sus abusos... - Iceburg caminó hacía el frente y se situó a unos pocos metros de la mujer

- Para eso existen - Califa patió con gran fuerza el pecho de Iceburg, quien salió volando hacía el resto del grupo

- ¡Iceburg-san! - Exclamó Vivi mientras se acercaba

- ¡Iceburg! ¿Cómo te atreves? - Pauly cerró el puño lleno de ira

- Tendremos que matarlos, no soportamos a los traidores - Ésta vez acomodó sus lentes - ¿Verdad, Lucci? -

El hombre se limitó a dar un paso al frente. Su mirada contempló indiferentemente a cada uno de los miembros del grupo de escape, y cuando divisó a Luffy, lo contempló fríamente. Soltó una sonrisa engreída en el momento que entendió que los ojos del morocho estaba posados en él, y por lo visto, estaban inyectados en odio.

- Los mataré uno por uno - Sonrió matemáticamente sin quitar las manos de sus bolsillos

- Y yo te mataré a tí - Luffy soltó su hacha y volvió a hacer sonar sus nudillos - No voy a dejar que alguien como tú, lastime a estas personas -

- ¿Tú crees que puedes matarme? -

Luffy volteó a Nojiko y le entregó el hacha que había conseguido en aquel pasillo.

- Sigan adelante, los alcanzare cuando termine -

- Pero... - La hermana mayor, posó sus ojos en los del menor de los hermano y sin saber la razón del por que, asintió - ¡Todos al sótano! -

Entre los 3 carpinteros ayudaron a ponerse de pie a Iceburg y dada la orden la Nojiko, comenzaron poco a poco a traspasar el umbral de aquella puerta. Las hermanas esperaron a que todos lograran pasar, y en el momento que la última persona ya se encontraba escaleras abajo, la mayor tomó a la menor del brazo y jaló de ella.

- Vamos, Nami -

Pero la pelinaranja no quitó la mirada del lugar que sería el punto de batalla.

- ¡Nami! Debemos seguir, tenemos que... -

- No... Nojiko... - Murmuró mientras la miraba a los ojos - Son dos contra uno, he oído cosas sobre el CP9... Ace no ha vuelto y... Nose... -

- ¿Qué estas diciendo? - Los ojos de Nojiko se movían cual colibrí, intentando deducir que era lo que su hermana intentaba decirle

- Voy a quedarme con él, voy a luchar junto a él - Con un movimiento se soltó del brazo de su hermana y corrió junto al morocho - Luffy, voy a ayudarte - Y clavó sus chocolatosos ojos en la rubia

- ¡Nami! ¡No! ¡Espera! ¡Déjame esto a mi, tu sigue...! -

- No, Nojiko... Esta es mi batalla - Las palabras la dejaron congelada

- Oh, vaya, parece que quieres retarme ¿Verdad? - Califa flexionó sus rodillas y adoptó una posición amenazante, pero Nami no se inmuto ante la amenaza

- Nami, por favor... - Murmuró desesperadamente su hermana

- ¡Nojiko! - La voz de Luffy retumbó en todo el gimnasio - Te prometo que la protegeré con mi vida ¿De acuerdo? -

Asintió mientras se quitaba una lagrima de su ojo derecho. Por favor, te la confió. Nojiko salió disparada hacía abajo, dejando a los cuatro completamente solos.

Bueno, he llegado hasta aquí. Quería escribir más pero ando con poco tiempo, tengo otros fics y además se me extendió demasiado el capitulo. Pero bueno, espero que les haya gustado y estaré ansiosa por leer sus comentarios. ¡Nos Leemos!