Cuando una mañana todo el equipo despertó rápidamente sintió que algo no andaba bien. Era esa sensación en el pecho que se siente cuando algo malo va a pasar.
La primera en salir de la que era su habitación fue May e inmediatamente sus sentidos se pusieron alerta.
Había cosas tiradas en el suelo y sangre en una de las paredes, con gotas esparcidas por el suelo hasta la salida, como si hubiese habido una auténtica batalla en aquel lugar.
¿Cómo no se había dado cuenta? Aquello debió de haber armado un gran escándalo.
Recorrió con la mirada el lugar antes de comenzar a buscar a los miembros del equipo, alguno de ellos podía estar herido.
En quien primero pensó la especialista fue en Coulson, así que corrió a las escaleras que subían hacia su despecho. Pero nada más subir un par de escalones él comenzó a bajarlos sorprendido de lo que sus ojos veían.
-¿¡Qué ha pasado aquí?!- preguntó.
-No lo sé. Creo que alguien puede estar herido- le informó la mujer-, hay sangre en una de las paredes.
-Yo comprobaré a Ward y a Fitz- le contestó el líder del equipo-, tu ocúpate de las chicas.
Los dos veteranos se separaron en dirección a las habitaciones. Coulson abrió la puerta de la litera de Fitz, quien se encontraba despierto mirando al techo.
-¿Ocurre algo? Señor- preguntó incorporándose en la cama.
-La sala común está destrozada- le contó ante la sorpresa del ingeniero-. Hay sangre.
-¿Están todos bien?- preguntó levantándose de un salto.
-No lo sé- le contestó sincero mientras se apartaba de la puerta para que saliera. Cuando lo hizo se encontró con Jemma, la cual había tenido una experiencia similar con May.
Entonces Ward salió despreocupado de su habitación para encontrarse con la escena.
-¿Qué?- no supo ni que decir. Los dos veteranos se miraron entre ellos , solo faltaba una persona por salir.
Corrieron a la habitación de la Hacker y abrieron de golpe la puerta.
La habitación estaba desierta, la cama sin hacer, y las cosas de la mesilla tiradas por el
Desde dentro de la habitación vio cómo se movían los labios de Jemma, pero no escuchó sonido alguno. Se levantó y salió en busca de algún artefacto que provocará esto, y lo encontró.
En una de las paredes, casi mimetizado en uno de los muebles, había un pequeño artefacto. Diminuto.
-Fitz, ven aquí- le llamó y el ingeniero pronto estuvo a su lado-. Mira esto.
-Bajaremos por las herramientas- dijo Jemma mientras los dos salían en dirección al laboratorio.
-¿Crees que fue eso lo que impidió que escuchásemos lo que ocurría aquí afuera?- preguntó May y Coulson asintió mientras Ward, intentando mantener la calma, inspeccionaba la habitación de Skye y la sala común.
-No tenemos video- dijo señalando al spray negro sobre la cámara.
-Algo habrá grabado- le contestó May dirigiéndose al ordenador mientras Fitz-Simmons volvían a aparecer con un par de maletines cada uno.
-Opuso resistencia- dijo Coulson acercándose a Ward, quien se encontraba frente a la mancha de sangre de la pared con la vista perdida.
-Es mucha sangre- dijo señalando a los pequeños charcos de sangre del suelo.
-Voy a analizarla- dijo Jemma acercándose a ellos-, en breve os diré si es de Skye.
Se acercó a la pared, raspó un poco de sangre seca sobre un recipiente, y con un nudo en la garganta volvió a bajar al laboratorio.
-Vamos a encontrarla- le dijo el líder del equipo poniéndole una mano en el hombro.
-Si la sangre es suya… puede que… -no se atrevía a acabar las frases.
-La has enseñado bien- dijo May acercándose a los dos hombres- parece que no les puso nada fácil llevársela.
-No lo suficiente.
- Es una novata, no estaba lista ni de lejos, pero a juzgar por el estado de todo esto lo hizo bastante bien.
-Eh… ¡Chicos!- les llamó Fitz cogiendo un papel con números del suelo-. ¿Esto son coordenadas?
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Las coordenadas resultaron ser de un almacén en el que había material de investigación médica.
-La letra no es de Skye- dijo Ward.
-Nos lo han dejado ellos- dijo May-. Es una trampa.
-¡Es Skye!- exclamó Fitz- ¡Hay que ir a buscarla!
Ward asintió enérgicamente.
-No digo que no vallamos- aclaró May-. Digo que hay que planearlo bien y sobre todo asegurarnos de que hay alguna posibilidad de que esté ahí.
Jemma entró de repente en la habitación interrumpiendo la discusión.
-La sangre no es de Skye, es de un hombre de treinta y cuatro años. Es sangre arterial. No he podido sacar nada más, lo siento. ¿Cómo vais con lo de las coordenadas?
-Discutiéndolo- le dijo Ward observando cómo May ponía en la pantalla grande una imagen a tiempo real del recinto tomada desde el satélite.
En la imagen se podía ver un coche en la puerta y luz en el interior.
-Parece que sí que hay posibilidades- dijo acusador Fitz, la especialista le ignoró.
-Vamos a buscarla. May, pon rumbo a ese lugar.
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Y en efecto la encontraron, pero no como a ellos les hubiera gustado. La chica era la viva imagen de la bella durmiente, pero esta vez un beso no iba a despertarla.
Una vez en el avión Jemma la examinó y gracias a una prueba para medir su actividad cerebral se dio cuenta de algo extremamente raro con lo que SHIELD solo se había encontrado tres veces en toda su historia… ella estaba perdida en su propia mente.
Pronto contactaron con SHIELD y les contaron el panorama, así que el mismísimo Furia decidió verles en una base secreta.
Cuando llegaron solo había una especie de máquina y dos personas esperando junto a ella.
-Agente Coulson- dijo la pelirroja-, le veo muy vivo para estar muerto.
-También me alegro de verte, Natasha- le contestó Coulson-, pero ahora mismo hay otras prioridades- dijo señalando a la hacker que estaba tumbada sobre una camilla.
-Dejadla aquí- dijo señalando un lugar en el que cabía perfectamente una camilla al lado de las máquinas.
-¿Para qué sirven?- preguntó Fitz.
-Para traerla de vuelta- dijo el director de SHIELD-. Algunos de vosotros tendréis que meteros en su cabeza y buscarla para conseguir que despierte. Ahora mismo está perdida en su mente, y los que valláis allí tenéis que saber que es muy fácil perderse, y que si lo haceis puede que nunca volváis.
-¿Esta máquina nos va a permitir entrar?- preguntó Ward.
-Así es.
-¿Y cómo vamos a guiarnos ahí dentro?- preguntó Jemma.
-En cada persona es distinto, lo sabréis cuando lleguéis. Pero ni usted, ni Fitz irán- dijo Furia-. Os necesitaran aquí afuera, cuidando de sus cuerpos y del correcto funcionamiento de la máquina. Para cuidar de vosotros he traído a Natasha. Ward, May y Coulson, sois vosotros los que entraréis.
-Esta no es una misión ni siquiera parecida a las que soléis tener. No lucharéis contra un enemigo… lucharéis contra su mente, contra sus recuerdos y sus miedos… muchas de las cosas que os ataquen ni siquiera tendrán forma. Veréis recuerdos en los que queráis intervenir con todas vuestras fuerzas… cambiar lo que pasó, y podréis hacerlo, existe esa posibilidad, pero no lo hagáis. Cambiaríais su pasado, y por ende a ella y eso puede provocar que jamás la encontréis.
-Tampoco podréis luchar contra lo que os ataque, no podréis dañarlo o matarlo porque serán partes de lo que ella es y acabar con ellos sería acabar con parte de ella- continuó el director.
-Si morís ahí dentro jamás despertaréis, seréis un cuerpo vacío- dijo la pelirroja-. ¿Estáis seguros de que queréis hacerlo?
Los tres agentes se miraron entre si y asintieron con la cabeza. Claro que irían a buscarla. Se tumbaron sobre tres camillas que acercaron a la máquina y comenzaron a ser conectados a cables.
-Relajaos- dijo Furia-, sentiréis un ligero mareo y apareceréis en su mente. Fitz, cuando quieras.
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De repente los tres aparecieron en un pasillo desierto, parecía que no tenía paredes y que a sus lados había grandes precipicios y sobre sus cabezas un universo sin estrellas ni planetas… Les daba la sensación de ser muy pequeños e insignificantes. Al fondo había una luz potente, que les invitaba a acercarse, era el único camino.
Comenzaron a acercarse a la luz y cuando cruzaron tuvieron que entornar los ojos para acostumbrarse. Frente a ellos encontraron a una Skye más joven de la que conocían, de unos quince años, muy delgada, con ojeras y aspecto de estar agotada.
-¿Quiénes sois?- preguntó a una distancia prudencial de ellos- ¿sois las personas que he visto a través de sus ojos? ¿Cómo habéis llegado hasta aquí?
-La tecnología- dijo Coulson.
-¿Qué hacéis aquí?
-Buscarla, traerla de vuelta.
Vieron a la chica pensar unos instantes.
-Lo he oído, todo empezó a temblar y sé que algo ha cambiado.
-Tú eres ella, ¿verdad?- preguntó Ward.
-Soy la Skye de quince años- le respondió-, no es a mí a quien buscáis.
-Pero puedes ayudarnos a encontrarla- dijo May.
-Yo no puedo irme de aquí, tengo que cuidar de él- la chica se giró y desapareció para aparecer junto a una camilla de hospital en la que había un chico de su misma edad. Eran muy parecidos-, tiempo después de que él muriera ella me trajo aquí a cuidar de su recuerdo. Tengo que cuidar de él.
-¿Quién es él?- preguntó Coulson.
-Mi hermano, está enfermo. Sé que ella no os ha hablado de él, hace años que no habla de él. Desde que me trajo aquí, tuvo que dejarle atrás para seguir adelante.
-Dinos al menos como salir de esta sala- pidió Ward-, necesito encontrarla.
-Aquí estáis a salvo. Lo hago por ella, no debéis salir de aquí- y con esa la puerta por la que habían entrado desapareció.
-Déjanos salir- dijo May.
-No puedo. Lo hago por ella, aun debéis aprender muchas cosas de este sitio antes de vagar libremente por él.
-Pues dínoslas y déjanos buscarla- le pidió Coulson, casi le suplico.
-No debéis fiaros de nadie, muchas de las Skyes que encontréis en vuestro camino serán miedos, o versiones de sí misma que jamás han salido a relucir… harán lo que sea para que os las llevéis con vosotros al mundo exterior. Debéis estar muy seguros de que la que lleváis con vosotros es la auténtica.
-¿Cómo?- preguntó Coulson.
-No lo sé. Quizás vosotros lo sepáis cuando la veáis- dijo apartando la vista del chico que dormía sobre la camilla para mirar a Coulson a los ojos-. Sé que la queréis, lo he visto, y sino no estaríais aquí. Lo sabréis cuando la veáis- volvió a mirar al chico-. Sois la primera familia que tiene desde que él murió.
-Entonces déjanos buscarla, por favor- dijo Ward.
-La amas, ¿verdad? Estás enamorado de ella- dijo-. Lo he visto en tus ojos, ella no, yo sí. Lo he visto porque yo sé lo que es amar, otra clase de amor, por supuesto, pero amor al fin y al cabo. No me encerró aquí sola, también encerró aquí a la parte de ella que se permitía amar a otras personas… no quería volver a sufrir lo que sufrió cuando él murió- estaba claro que la muerte de ese chico había marcado mucho a esa Skye-. Pero vosotros la liberasteis. Fueron apareciendo recuerdos y esos recuerdos se acabaron convirtiendo en una puerta por la que ella salió y se fusionó con la original. Jamás lo había visto… fue algo precioso que yo jamás viviré. Así que dime ¿estás enamorado de ella? Es importante.
-¿Por qué quieres saberlo?
-Necesito saberlo. Sé que te cuesta decir lo que sientes, pero tengo que saberlo.
-Sí lo está- dijo May-, todo el equipo lo sabe menos ellos.
-Tiene que decírmelo él, y tiene que ser sincero.
-Sí- dijo al fin-, estoy enamorado de ella.
-¿Es el amor de tu vida?- le preguntó.
-Quiero pasar el resto de mis días con ella. Ahora ¿Por qué quieres saberlo?
La puerta volvió a aparecer.
-Necesitaba saberlo porque si de verdad la amas de esa forma TÚ sabrás distinguirlas- dijo mirándole a la cara-. Por eso necesitaba saberlo, porque ahora, sí que puedo dejaros salir. Volved al lugar en el que habéis aparecido e ir en dirección contraria, alejándoos de este lugar. Las apariencias engañan, no lo olvidéis.
Va a ser un multicap, y no, no me he olvidado del de "mi mundo", es solo que actualmente mi inspiración esta al 0% en ese fic
