Leah POV
No puedo creer que haya tenido el descaro de venir hasta acá… ¿Cómo se atreve?... nuevamente me arruinó una noche que estaba saliendo prefecta, nada iba mal, ni siquiera el que me hicieran bailar vals me disgustó… todo iba prefecto… y aparece… solo para abrir el hueco en mi pecho y quebrarme la coraza que tanto me costo construir… al menos el tiempo me ayudó a ser mas fuerte. Creí que cuando lo viera de nuevo lo abrasaría y le diría que aun lo amo, que lo extraño y que lo quiero conmigo… me sentí orgullosa de haber sido fuerte en ese momento, de decirle todo lo que pienso, todo lo que lo odié, y cuanto odio aun le tengo. Saqué la rabia que tenía guardada todo este tiempo. Ahora solo me queda el dolor, que llegó en toda su gloria a quebrarme en pedazos. No quiero llorar, pero es tan inevitable, las lágrimas solo salen de mis ojos. Debo verme patética sentada en el suelo apoyada en la puerta, no tuve la fuerza ni siquiera para llegar a la cama. Simplemente me tiré al piso para llorar. Me debo ver peor que patética…
Mientras me tenia lástima a mi misma sentí que golpearon, pero no era la puerta… silencio…de nuevo otro golpeteo…me levanté como pude de donde me encontraba y seguí la dirección del ruido, "tac, tac, tac" ahí esta de nuevo. Viene desde la ventana. Me acerqué cautelosa y corrí la cortina. Mis ojos se abrieron del asombro.
- ¡¿estas loco?! ¿Que diablos haces colgado de mi balcón Jakob? – grité. Jakob se encontraba agachado sobre el mini balcón de un metro de ancho que estaba en mi ventana, aun tenia puesto su esmoquin. Abrí lo que mas pude y él entró de un salto.
- menos mal que abriste, me estaba entumiendo afuera, se me congela el pensamiento
- Jakob, lo tienes congelado hace tiempo, ¿que rayos hacías afuera?... ¿como llagaste hasta allá? Estamos en un 4 piso… - mi voz ya era un susurro.
- es fácil llegar hasta aquí, desde el balcón de mi pieza no hay mucha distancia, es un salto fácil – me dijo con una sonrisa autosuficiente.
- estas loco, te falla algo Jakob, es enserio… ¿te dio por hacer deporte de alto riesgo o que? ¿Y porque en mi ventana? – le dije, aun no respondía que hacia en mi pieza.
- soy un hombre aventurero. Y que hago aquí… - se quedo callado, pensando lo que iba a decir – pues vengo a custodiarte – ¿que? No entiendo nada.
- explícate que no estoy de humor – le dije con voz displicente.
- el tipo al que le pegaste hace un rato seguramente te va a demandar por haberle sacado todos los dientes Leah – me dijo, espero mi reacción, pero al ver que no había ninguna continuo – así que al parecer te van a arrestar, y yo vengo a asegurarme que no te escapes y te vayas del país… tu gancho izquierdo es un peligro público – terminó de decir y esbozó una gran sonrisa. Yo estaba paralizada. No sabía que responder, ni que hacer, ni nada por el estilo. Solo estaba parada al medio de mi pieza mirando a ese chico.
Después de un par de minutos, creo que fueron más de un par, no pude evitarlo, comencé a reír. No, más bien fueron carcajadas. Jakob me miro extrañado, pero comenzó a reír conmigo.
- ¿no tienes miedo a que te noquee con este gancho por meterte como ladrón en mi pieza? – le dije una vez que logre hablar.
- ¡nah!, tengo mejores reflejos que el tipazo ese – respondió – además, la custodia tiene castigo también –siguió.
- ¿castigo? ¿Que… me vas a esposar? – le dije levantando una ceja. En cualquier otro momento me hubiese parecido una idea entretenida, ahora no estaba de ánimos.
- ajajá, eso quisieras Leah, pero deja los grilletes en el otro pantalón.
- ¿entonces?
- quiero que me enseñes algo de ingles… se acerca la prueba y no entiendo mucho – dijo finalmente.
- ¿ingles? – Lo mire incrédula – ¿enserio quieres que te enseñe ingles a las 12 de la noche?
- es eso o mirarnos el resto de la noche – dijo, al parecer no quería dejarme sola. Y yo tampoco lo quería, si se iba el dolor volvería a salir. Estaba agradecida que fuera a verme… claro que en mi vida le diría eso.
- esta bien. Prefiero eso a mirar tu fea cara fijamente toda la noche. – dije rindiéndome.
No sé hasta que hora estudiamos, pero no fue mucho, creo que hasta las 130 am, luego de eso charlamos sobre cualquier cosa, el clima, nuestros colores favoritos, me dijo que no sabía freír un huevo, yo le dije que no me vería nunca planchando. Cosas así. La conversación fue más larga que el estudio. En ningún momento mencionó el incidente con Sam, seguramente ya sabe la historia, pero no dijo nada.
Cuando desperté por la mañana aun tenia le vestido puesto, seguía con maquillaje, aros, joyas, todo… menos los zapatos asesinos. Estaba con mi espalda hacia la pared, un cojín me separaba de la fría muralla. Mis ojos aun estaban cerrados y no se querían abrir, dolían por haber llorado la noche anterior. Quería seguir durmiendo. No despertar porque el día seria largo. Pero tenia que hacerlo, enfrentar un nuevo día. Entonces abrí los parpados. Estaba durmiendo frente a mí. Con su cabeza apoyada sobre uno de sus brazos. Bastante cerca. Podía sentir su aliento, el calor de cu cuerpo tan cerca al mío quitaba todo rastro de frío que pudiese tener. Se veía tan pacifico mientras dormía. No me había dado cuenta pero yo estaba cubierta por una manta, seguramente el me tapó por la noche, eso quiere decir que me quedé dormida antes que él. Pudo haberse ido. Pero no lo hizo. Jakob es alguien desconcertante. Pero me alegro que se haya quedado.
Me levanté cuidadosamente y coloqué la manta sobre él, ya que no estaba tapado.
Fui rápidamente al baño. Me miré en el espejo. Podría verme peor, el maquillaje seguramente era a prueba de agua ya que no se había corrido nada. Tomé crema y me lo saque, mi piel respiraba finalmente. Tomé mi pelo en una coleta y me saqué el vestido de coctel. Debía devolvérselo a Bella cuando la viera. Me puse mi ropa de deporte para ir a entrenar un poco. Salí del baño y Jakob seguía placidamente dormido. Lo miré un rato antes de irme. Es una lástima que a veces sea tan molesto, seria agradable que mantuviese su boca cerrada de repente. Pero fuera de eso, Jakob es un buen chico. Bella tiene mucha suerte.
Salí de mi pieza directo a la pista atlética. Comencé a correr, estaba sola, lo cual me encantó, puse mi ipod y aceleré. Pasaron 12 canciones de las mas movidas posibles cuando me detuve a elongar, debo haber corrido casi una hora. Me senté en el piso y comencé mi elongación.
- no es justo – me dijo alguien detrás mío – no me despertaste para entrenar –continuó, no necesitaba girarme para saber quien era, pero lo hice igual. Jakob estaba parado con su ropa deportiva puesta y el ceño fruncido, parecía un niño con rabieta.
- pudo ocurrir la tercera guerra mundial en mi propia pieza Jakob, y ni eso te despertaría. Chico, eres un tronco.
- estaba cansado, alguien roncaba tan fuerte que no me dejó dormir – respondió.
- ronqué porque pesqué un resfriado, alguien me hizo abrir la ventana por la noche – le dije. Me miró y sonrió. Yo le devolví la sonrisa.
- bien, entonces… una vez aclarado que yo tuve la culpa de todo… ¿podemos entrenar?
- como quieras – le respondí.
Habíamos empezado a alongar, cuando no interrumpieron.
- ¡Jakob! – gritaron, no es difícil saber quien era
- Bella… amor buenos días – le dijo Jakob cuando ella estuvo cerca. Ella no dijo nada, solo se le colgó del cuello y lo besó efusivamente.
- ¿como te sientes, estas mejor? – le preguntó ella. Eso me extraño
- ¿estabas enfermo? – le pregunté a Jakob
- claro, ayer se fue temprano de la fiesta porque estaba malito mi niño – me respondió ella. Jakob solo me miraba. Así que le mintió a Bella.
- pero ya estoy bien – dijo Jakob finalmente
- me alegro amor, porque esta noche te espero – le dijo en un susurro, el cual pude escuchar. Tengo buen oído – me debes mi regalo - continuó ella con voz sexy. No era difícil imaginarme cual era el regalito.
- hee…bueno…me voy – dije totalmente incómoda.
- Leah… - Jakob me miraba como pidiendo disculpas.
- enserio, me debo duchar y estudiar.- dije parándome rápidamente – adiós Bella… Jakob – le dije mirándolo a los ojos. No esperé despedidas ni nada, simplemente me fui.
Una reacción entupida, ya lo se, pero no fue de mi agrado que le mintiera a Bella, y menos aun, el regalo que le iba a dar.
Me dirigí hacia mi pieza, ya había entrenado, no lo suficiente, pero me quedaría a ver como Bella le pedía a Jakob su regalo. No se porque me sentí tan molesta con ese comentario, es normal, son novio, digo, llevan bastante tiempo juntos. Que tontera la rabia que tengo. Mejor la dejo pasar. Luego de darme vueltas en mi habitación por mas de 20 minutos me dirigí hacia el baño, me quité a ropa, solté mi cabello y me disponía a entrar a la ducha cuando tocaron la puerta. ¿Quien será? A lo mejor es Bella, me querrá preguntar porque me fui ayer. O Quil y Embry, bufé entre dientes, ojala no sean ellos, no quiero hablar de nada. Me envolví con una toalla y fui a abrir la puerta. Vaya sorpresa me llevé.
- Leah se me… - Jakob no terminó la frase, me miró de pies a cabeza con ojos del porte de un plato. Después de su inspección me di porque lo hacía, la toalla con la cual me cubría me quedaba muy corta, llegaba solo hasta el primer tercio de mi muslo.
- Jakob – dije sin tono en mi voz – ¿dime?
- hee…este….yo… mmm... – se aclaró la garganta – se me quedó la corbata en tu pieza. Lamento molestarte… ¿siempre abres la puerta medio desnuda?
- ¿perdón? – le mire extrañada
- porque si es así… la pensaré dos veces antes de volver a venir sin avisar. Corrompes la inocencia de mis ojos Leah – dijo y luego esbozó una sonrisa de ingenuo. Lo miré elevando una de mis cejas. Me di vuelta, busqué la estúpida corbata, estaba en el piso a los pies de la cama, la tomé y fui a la puerta de nuevo. Jakob esperaba aun con esa sonrisa...
- aquí esta tu corbata Jakob – le dije – la próxima vez que te quites la ropa fíjate donde la dejas, y lamento si mi cuerpo cubierto por una mini toalla te perturba. No quiero saber como quedarán una vez que le des tu regalo a Bella – y cerré la puerta. Alcancé a notarle los ojos de asombro al escuchar lo que le dije. Me dirigí hacia el baño y no pude evitar sonreír, talvez fue demasiado decirle eso, pero no me importó. Los ojos de Jakob al verme en toalla bastaron para que mi ánimo subiera.
Ha pasado un mes desde la fiesta de Bella. El tiempo ha pasado relativamente rápido, más que nada gracias a que los profesores nos dejan mas trabajo del que deberían, no tengo tiempo de pensar en Sam ni en lo que pasó. La compañía de mis amigos ayudó también. Quil y Embry quisieron saber que había pasado, pero al ver que no les daría detalles solo alabaron mi gancho izquierdo. Yo entrenaba cuatro veces por semana mínimo dos horas. Cada día estaba mas cerca el campeonato y si quería ganar debía entrenar duro. La mayor parte de las veces lo hacia con Jakob, aun le ganaba en las mixtas. Y aun decía que me dejaba ganar, es un payaso.
Un día cansada de las cuatro paredes de mi habitación decidí ir a estudiar a la cancha, el aire limpio me haría bien. En el camino me encontré con Bella.
- Leah, que bueno que te encuentro – me dijo ella apenas estuvo cerca
- ¿porque? ¿Que pasó? – por favor que no diga que quiere ir de compras.
- el director me mando a buscarte
- ¿porque? – eso era raro.
- llegaron alumnos nuevos y quiere que sean recibidos – me dijo ella levantando los hombros, al parecer tampoco entendía mucho el porque
- ¿que tengo que ver yo con eso? – la mire extrañada
- vienen por cambio de universidad, se mudaron de otro país, y se les permitió la entrada de forma extraoficial porque todos tienen algún merito rescatable, que se yo, notas, deporte, esas cosas – me dijo
- ¿y…? – seguía sin entender donde entraba yo en este asunto.
- pues que el director quiere que sean recibidos por la presidente de alumnos y centros políticos de la universidad, osea yo, y la mejor estudiante y deportista, osea tu. – dijo apuntándome con su índice.
- diablos – me lamenté, no tenia intenciones de vida social forzosa. –asumo que es obligatorio.
- si, e inmediato, los alumnos ya están en dirección
- ¿los viste?
- no, pero me llamaron y dijeron que debía ir ahora mismo contigo – dijo ella, al parecer igual de molesta por lo repentino del asunto.
- doble diablos – dije y comencé a caminar hacia allá, pero Bella tomó mi brazo – ¿que?
- ¿vas a ir con jeans y polerón? – me dijo… mas bien me recriminó.
- ¿que tienen de malo? – respondí mirándome, no le encontraba nada.
- ¿que tienes debajo del saco que llevas puesto?
- una remera
-muéstramela – ordenó. No tenia ganas de pelear, así que me saqué el polerón – no está tan mal… mejor que lo que tenias antes. Quédate así, te ves deportista y bien arreglada…bueno al menos mejor antes.
- Bella… estas juntando puntos para ganarte unos hermosos golpes – le dije con tono amenazante.
- claro que no, no me pegarías – dijo con confianza
- no me tientes – dije y nos encaminamos hacia la dirección.
Al llegar la secretaria tomo mis libros y mi polerón y nos hizo pasar a la sala del director. Él estaba sentado tras de su escritorio, frente a él habían 5 jóvenes, dos mujeres y tres hombres. Todos se voltearon al abrirse la puerta. Y quedé impresionada por la belleza de ellos.
- chicas que bueno que llegaron – dijo el director poniéndose de pie – les presento a los nuevos alumnos, los hermanos Cullen y los hermanos hale.
