Capitulo: 11

Sospetta ... un rischio molto pericoloso.

("Sospechas…un riesgo bastante peligroso.")

Fue una tarde bastante ajetreada y dificultosa para Olimpo Siak Deidara quien estuvo prácticamente toda la mañana y parte de la tarde haciendo las gestiones para tener todo listo el día de la gran exposición. Se suponía que hoy fuera uno de esos días "familiares" entre hermano y hermana, pero debido a las circunstancias que se le presentaron, tuvo que posponer su recorrido turístico por la ciudad Fujisama mientras solucionaba aquellos pequeños problemitas de la vida. Su hermano Kurotsushi estaba más que molesta ya que se la paso toda la mañana sentada en una condenada silla mientras su hermano platicaba con el personal que había contratado para que se hiciera cargo de la decoración y entre otras cosas.

Neee, kUROTSUSHI, vas a pedir algo o te vas a quedar una hora mas viendo el menú. — le pregunto su hermano exasperado. Su hermana llevaba prácticamente todo el día sin hablarle.

No se me apetece nada, además este lugar es un asco. — soltó su hermana, cerrando el menú y colocándolo en la mesa redonda de mala gana.

βας α εμπεζαρ κων λα μισμα μιερδα (" Vas a empezar con la misma mierda.") — Exclamo su hermano enojado al ver la actitud impropia de su hermana.

τουλάχιστον εγώ είχα αφήσει τα κορίτσια. ("Por lo menos me hubieras dejado con las chicas. ")

¡ah! Kurotsushi me vas a causar un severo dolor de cabeza. — soltó su hermano enojado mientras colocaba ambas manos en su cabeza, enredando sus dedos largos y perfectos en su cabello cual tenía suelto.

No hay nada mejor para un dolor que cabeza que un buen masaje. — soltó aquella voz femenina detrás de Deidara, sintiendo este aquel contacto que le estremeció de la sorpresa. Aquella extraña había escabullido sus delicadas y finos dedos en su cabeza, escondiéndose sus perfectas manos y dedos en el cabello de este mientras ella con las yemas de sus dedos, presionaba y movía en círculos sus dedos en la cabeza del muchacho, dándole una exquisita relajación jamás antes experimentadas.

Señorita Uchiha. — levanto su cabeza y le vio, sorprendiéndose ante aquel casual encuentro, ella bajo su rostro y le dedico una cordial sonrisa.

Y mi muchacho, ¿ no que iba a salir contigo? — pregunto algo intrigada mientras continuaba masajeando su cabeza.

¿Eh? que yo sepa él tenía compromisos pendientes con su padre…eso creo. — hablo el joven, sorprendiendo a Mikoto.

¿A si? Qué extraño, no sabía que se vería con su padre. — dijo algo dudosa.

Si, la verdad es que a mí me pareció raro, veras le llame en la mañana para decirle que si quería salir con nosotros y me dijo que ahorita no porque su padre le había llamado. — continuo Deidara.

Ah, bueno…y acaso, ¿ no te dijo para que le llamo su padre? — pregunto con un tono de intriga.

No, la verdad no, pero por el tono de su voz, supuse que era algo serio. — agrego Deidara, frunció el ceño algo confuso ante las preguntas de la Señora Mitoko.

Bueno, supongo que no te molestaría compartir tu mesa conmigo. — se alejo del joven para tomar asiento, y este inmediatamente se levanto, ofreciéndole su silla, sentándose este al lado de su hermana quien le miro enojada…¡Genial! Ahora tendría que tragarse ella la babosería que seguramente hablaría su hermano y esa señora.

Que caballeroso de tu parte. — soltó ella mientras tomaba asiento.

En Grecia, se le ofrece a la diva flor madre la silla que uno ocupa como cortesía. — se expreso Deidara, su hermana rodo los ojos y suspiro ante el repugnante comentario de su hermano…era todo un idiota.

Baya, quisiere que mi marido tuviera eso encantos y no los de un viejo amargado. — hablo ella, riendo levemente Deidara ante su comentario, por el tono enojado que había utilizado para decir aquellas palabras, Deidara supuso que su marido era todo un perfecto ogro descortés.

Habla como si estuviera hablando de su abuelo. — dijo entre risas.

Es diez años mayor que yo, aunque yo no discrimino la edad, al contrario me gustan los mayores, pero no amargados como él. — contesto ella el comentario de aquel joven, soltando un suspiro.

¿y qué edad tiene? — pregunto algo intrigado mientras bebía un poco de agua de aquel baso cristalino en el cual una amable mesera le había servido.

Cuarenta y nueve años, y para ser exactos, cumple cincuenta años en una semana. — contesto ella mientras toma el menú en manos, leyendo este cuidadosamente.

Baya, cincuenta años, ósea que usted ha de tener treinta y nueve años. — soltó Deidara.

Baya, que genio en números resultaste ser…hermanito. — murmuro su hermana en burlas, su hermano escucho aquello e indignado por la conducta de esta, saco la mano disimuladamente y le golpeo detrás de la nuca para luego mirarle de reojo de la manera mas amenazadora posible para que esta cerrara el pico de una buena vez.

Aun no los cumplo…para eso faltan seis meses. — dijo con una encantadora sonrisa mientras levantaba la mano para llamar una de las empleadas del restaurante.

Ah bueno…aun así, usted luce encantadoramente bella, y no parece de la edad que me ha dicho. — soltó aquel piropo cual su hermana encontró como una burla, echándose a reír en silencio.

¿Y a qué edad se caso? — aquella pregunta la altero un poquito debido a lo oscuro que era su pasado.

Bueno cariño, eso es algo que no me gusta recordar, solo te puedo decir que tuve a Itachi cumpliendo quince años. — hablo ella, aun así aquello no iba a callar a Deidara quien estaba aun mas intrigado…la familia Uchiha era como hablar de una familia llena de tragedias.

Entonces se caso con su marido teniendo este veinte y cuatro años…¡baya! Eso si es algo difícil…de entender. — soltó sorprendido ante sus deducciones.

Claro que nunca lo entenderás, no vienes de la familia Uchiha ni conoces a esta. En nuestra familia no existe edades para casarse aun que la ley se interponga— explico cortamente Mitoko.

¿Eh?...bueno, a decir verdad lo entendería mejor si usted llevara un apellido hindú o árabe, solo así entendería tan extrañas costumbres. — Mitoko había dejado de leer el menú para mirar al joven algo confundida ante lo dicho, este carraspeo y estiro sus brazos un poco por la mesa, luego dirigió su mirada asía ella, dispuesto así a explicar su comentario.

Veras, solo en un país tercermundista se ven ese tipo de relaciones en donde una joven de trece o quince años se casa con un hombre mayor por orden de la familia quienes según ellos es por el bienestar del ellos. — explico deidara, viéndose la cambiante expresión de Mikoto.

Pues ya ves que no tienes que ir tan lejos para ver ese tipo de lazos. — hablo Mikoto, alzando su mano para hacerle una señal a la mesera.

Y dígame señorita Mikoto, ¿Cuáles fueron sus motivos para casarse a tan temprana edad? — pregunto intrigado Deidara.

Mi padre falleció y por orden de mi madre, tuve que casarme con Fugaku, aunque siéndote sincera, había decidido casarme con él porque me atraía y era un hombre bastante misterioso. — explico vagamente Mikoto.

Se caso con un hombre no solo por orden de su madre, sino porque este le atraía y era misterioso. — soltó Deidara estupefacto, Mitoko ignoro su reacción y decidió atender a la mesera quien había llegado a tomar sus órdenes.

Mitoko pidió su plato, adelantándose por su propia cuenta, pidió el de Deidara y su hermana sin que estos hubiera dicho lo que querían, asegurándole ella que lo que había pedido les iba a ser de su agrado. La mesera lleno los vasos con agua fría y se retiro, dejándolos nuevamente "Solos".

Me han dicho que sus dos hijos son bastante parecido a Fugaku. — comento Deidara, Mikoto le miro algo molesta.

Solo Itachi comparte ciertos rasgos con su padre. — aclaro ella.

Y a decir verdad, mi hijo Sasuke no se parece en nada a fugaku…absolutamente en nada. Solo con Itachi comparte similitudes que solo una madre podría ver y apreciar. — sentencio ella luego de una pausa, y aunque pareciera mentira, Deidara noto cierto enojo en ella, como si le hubiera molestado aquel comentario, y mucho más en Sasuke.

¿Y qué similitudes dice usted que comparten ambos hermano? — pregunto intrigado ya que Itachi una vez le conto sobre su hermano y a decir verdad no le veía nada de parecidos.

Ambos son inteligentes, sobresalientes en cualquier campo, claro está más Itachi. son competidores, nada de derrotas, y claro está, ambos comparten los mismo gustos personales, aunque parezca difícil de creer. — soltó ella, orgullosa de sus hijos.

Ósea que les gustan los reptiles como pareja. — aquel comentario hizo reír a Mikoto.

Bueno, digamos que ambos buscan lo mismo de una mujer. — aclaro Mitoko.

¿Así? Y dígame, ¿Cómo es Sasuke? ¿se parece físicamente a Ita? — aquello la hermana de Deidara noto cierto sentido negativo, como si la verdadera pregunta hubiera sido si Sasuke era todo un Playboy como su hijo mayor.

Sasuke…Sasuke se parece a su padre en todo. — ambos hermano fruncieron el seño ante lo dicho…¿o era bipolar o es que la vieja estaba más que loca? Acaso no había aclarado que Sasuke no compartía nada con Fugaku.

Es calculador, frio en actitud, un chico emo como le dicen ustedes. Inteligente, rebelde, amoroso, respetable, terriblemente atrevido como toda juventud. — hablo ella, describiendo a su hijo fallecido.

Sasuke se parece mucho a su padre, y a decir verdad, temo que en belleza logro vencer a su padre. ambos tenían el mismo color de piel, la misma textura y mismo color de cabello. Cuando veía a Sasuke, veía a su padre, así de sereno y reservado era este que tanto me acordaba a su padre. — hablo del padre de Sasuke como si fuera el último hombre en la tierra, como un dios. Era extraño, aquella mujer lo había confundido en tan solo minutos.

Y Itachi, ¿En qué se parece a su padre? — pregunto Deidara.

Ah, ¡Uf! Itachi lo que le mata es esa actitud tan distante y poco educada, igual que su estúpido padre…de lo demás, prácticamente mi niño se parece a mí en cuestión de gusto personales y a su abuelo que en paz descanse. — hablo ella.

Oh, baya…eso fue…interesante. — soltó Deidara un poco perturbado por la conversación que había tenido.

Qué edad tienes…según tengo entendido eres mayor que mi hijo, pero por cuanto. — cambio el tema Mitoko.

Eh, bueno yo…tengo veintinueve años. — revelo Deidara

Conocí a Itachi cuando tenía veinticuatro años..me fue a estudiar de nuevo a la universidad, quería ser más que un pintor. — finalizo luego de una corta pausa, levantando su vaso con la mano derecha y tomando un sorbo de agua.

Y usted, cuando fue que tuvo a Sasuke. — pregunto Deidara.

Tuve a mi niño cuando tenía veinte años, cumpliendo Itachi cinco años. — contesto rápido, teniendo en claro Deidara que no quería volver a un tema que se centrara solo en ella y su pasado.

La mesera interrumpió su conversación al venir con los platos que había pedido, o mejor dicho, que mito les había pedido, sirviéndolos en la mesa junto con las bebidas. Por suerte de los hermano, la comida que le había pedido Mikoto no era desagradable, sino que exquisita, guardándose así el teatrito que tenia dispuesto montarse Deidara para fingir que la comida era estupenda.

Solo cuarenta y cinco minutos bastaron en comer, pedir la cuenta y salir de allí, ofreciéndose Deidara a llevar a la Señorita Mitoko a la residencia, pero esta de inmediato le aclaro que llevaba el coche de su hijo, partiendo ambos en direcciones opuestas.

Había llegado a la residencia Uchiha aun más temprano de lo que tenía propuesto venir. Salió del auto algo molesta y enojada, entro a la residencia y se dispuso a buscar a su hijo en el despacho donde seguramente le encontraría, no fue hasta que abrió la puerta y fue consciente que este no estaba. Salió del despacho y se dirigió a la puerta que da al patio de atrás de la residencia al escuchar la voz de la esposa de su hijo a quien encontró arrodillada frente a sus rosales, intentando de salvar estos junto a Karin.

Kohana, cariñó, ¿has victo a Itachi? — pregunto Mitoko, ganándose no solo la atención de Kohana, sino la de Karin quien le observo algo nerviosa.

¿Que si lo he visto? Será mejor que ni le vea, Karin lo ha ido a buscar por toda la casa para decirle lo que ha ocurrido con mis preciosos rosales…estas rosas las traje desde Italia, mi abuela me las regalo como despedida. — dijo en un tono dramático y casi lleno de cólera.

Bueno…le llamare por teléfono. — se dio la vuelta, dispuesta así a salir de todo ese drama antes de que Kohana le saliera con una de esas historias largas y sofocantes del origen de cada planta que tenia.

Saco su teléfono celular de su bolso y marco el número de su hijo, llamando a este tres veces y con suerte a que este contestara su llamada, pero solo salía su mensaje de voz con su nombre y un mensajito que deja "ahora no puedo contestar tu llamada, así que déjame tu nombre y número de teléfono". Se exaspero un poco al no tener noticias de su hijo y mas al saber que este había hablado con su padre quien seguramente le habría marcado para decirle sobre las nuevas de su matrimonio y los planes que tienes respecto a divorciarse. Marco el número de su hijo una quinta vez, escuchando el reconocido sonido del celular de su hijo provenir de alguna parte de la residencia…siguió el sonido que la conducía en dirección a la gran cocina donde se detuvo en seco y casi infartada, escondiéndose de inmediato detrás de la entrada de la cocina. Su piel se helo por completo y se puso más blanca de lo normal…respiro hondo y se lleno de fuerzas para darse un poco la vuelta y espiar lo que sucedía atrás de ella, solo así podría saber lo que ocurría verdaderamente.

Anda Sakura…que podría salir mal. — hablo Itachi cerca al oído de la joven mientras la conducía asía la nevera, acorralándola entre su cuerpo y la puerta de la nevera. Su madre apenas podía escuchar lo que decían.

¡N-No! Gritare si no me deja en paz. Lo acusare. — soltó Sakura, escuchando mikoto de aquello el No y lo acusare.

No juegues conmigo…podrías quemarte. No te conviene eso y lo sabes. — hablo Itachi, su madre había escuchado aquello.

¡Suélteme ya! — soltó enojada Sakura, decidiendo así interferir Mikoto quien aun estaba casi ajena a lo que ocurría.

¿Qué estás haciendo Itachi? — soltó Mikoto con voz directa e fría, entrando por la entrada de la cocina.

Señora Uchiha…— murmuro Sakura asustada al verla parada frente a ellos.

Mama, llegaste temprano. — soltó Itachi quien no se había movido en lo absoluto frete a Sakura, más bien apoyo su mano derecha en la puerta de la nevera, justo al lado izquierdo de Sakura.

Que haces Itachi— insistió ella en saber

En que estas obligándola a hacer. — finalizo luego de una pausa.

Intentaba de convencer a Sakura para que se animara en acompañar a mi esposa a ese viaje de tres horas que irá a hacer el sábado…será divertido. — soltó Itachi, volteando su rostro para mirar a su madre.

Itachi… ¿Qué quiso decir ella con que No y te acusare? — insistió ella en saber la verdad

Ah, eso…— soltó en un suspiro, Sakura se encontraba nerviosa ante lo que sucedía, iba a contestar una de sus hazañas, pero la presencia de Karin apareció entre medio de aquella conversación.

Karin al verlos reunidos en la cocina, supuso que habían problemas, interrumpiendo de inmediato…otra ayudita más que anotaría en su mente y luego le cobraría a Sakura.

Señor Uchiha, ocurrió un accidente, los rosales de su esposa han sido destruidos. — Itachi sonrió de lado al ver que la presencia de Karin no solo había servido para interrumpir aquella pesada interrogación que tenía su madre contra él, sino que también le había ayudado para crear nuevas hazañas.

Ah, eso…ya lo sabía Karin y precisamente, yo no le llamaría un accidente. — soltó Itachi

¡¿Qué? — soltó su madre confundida.

Madre, creo ya tienes la respuesta ante todos tus interrogantes. Fui yo quien destruyo los rosales de mi esposa. — revelo Itachi, dejando perpleja a Karin quien abrió los ojos como plato.

Haber Itachi, no entiendo nada…deberás que no. — dijo algo exasperada.

A eso era lo que Sakura se refería con que me delataría. — hablo é, dirigiéndole una mirada profunda a Sakura para que esta aceptara todo lo que él decía.

Esto no tiene lógica…debes estar bromeando. ¿Por qué demonios destruirías los rosales de tu esposa? — soltó exasperada y algo confusa

Tuve un muy mal día mama y descargue todo mi estrés en lo primero que vi. — mintió.

¡¿Es por tu padre? ¡¿Verdad que es por él? — soltó enojada, dándole un golpecito a la pequeña mesa redonda, Karin aun se encontraba en aquel lugar, viendo todo aquel lio.

Mama, no tengo que darte explicaciones de mi vida y lo que me suceda…es personal. — soltó Itachi con voz fría y directa, su madre no se intimido en lo absoluto ante aquella voz.

¡¿Pero es por él? lo sé y sé que te llamo…me mentiste Itachi. — exclamo ella enojada.

Mama, yo no soy el único aquí que guarda secretos, tu también te la andas haciendo cosas de espalda sin decir nada a nadie. — le escupió Itachi.

Es mi vida personal, contigo no la tengo que discutir. — se defendió furiosa.

Igual digo yo…madre. — le respondió Itachi.

Madre, dime la verdad ya… ¿acaso creías que hacia algo pecaminoso en la cocina?, ¿no es así, verdad? — soltó con una sonrisa maliciosa.

¿Eh?...Y-yo solo…— intento de hablar, pero al ver que su hijo se dirigía asía ella, silencio.

Mama, me conoces muy bien…soy el prodigo y recto de la familia. No mancharía mi reputación con semejante cosa, tal vez y si Sasuke estuviera vivo podrías ver eso que te imaginaste entre ella y yo, pero dado a las circunstancias que no soy Sasuke ni comparto su aberrante gusto por niñas, nunca podrás ver en mi tal impudicia, madre. — le tomo del rostro a su madre con ambas manos, alzo un poco su rostro y le beso la frente, alejándose de ella quien estaba paralizada ante la aberración que había pensado de su hijo…tal vez y si hubiera sido Sasuke, hubiera dado mejor, pero Itachi no era Sasuke…él no era así.

I-Itachi…y-yo…la verdad no se que decir. — soltó ella, aun así de su pena, sentía por dentro una confusión, la duda de que si en verdad había algo turbio en Itachi.

Mama, no te preocupes, y con lo que respecta a los rosales de mi esposa…hablare con ella, así que Sakura, ya no tienes con que acusarme. — se volteo y le miro maliciosamente, siempre con esa sonrisa de lado.

Una quinta presencia apareció en aquel lugar, cruzándose de brazos al escuchar la palabra rosales.

¿Qué tienes que hablar conmigo, Itachi? — soltó Kohana.

Cariño, creí que aun estabas haciéndole luto a tus rosales. — soltó Itachi con voz fría, aquello sonó como una burla sarcástica.

Te estás burlando de mí. — soltó ella enojada.

No, cariño, solo pienso que es algo estúpido que andes haciendo tanto drama por unas simples rosas que pueden ser remplazadas por unas mejores. — Explico Itachi, aquello enojo considerablemente a su esposa.

¡¿Perdona? Esas rosas son las que me obsequio mi abuela, acaso no lo recuerdas. — le recordó enojada

Kohana, da lo mismo, de cualquier modo se iban a morir algún día, además casi nunca las atendías como se debía, era yo el que las podabas y mantenía. — dijo sin importancia Itachi.

¿Qué le pasaron a mis rosales? — aquella pregunta fue directa y severa.

Digamos que ocurrió un accidente con ellas, ¿no es así como le llamaste Karin? — le dio una rápida mirada a Karin quien al ver esos ojos entendió de inmediato que este sabia que sospechaba de ella, tragando hondo.

¿Accidente?... ¡Baya! ahora se llaman accidente los de ese tipo. — soltó con ironía Kohana.

¿Qué le hiciste a mis rosas? — pregunto ella, pero Itachi la ignoro, caminando en dirección a su despacho.

Itachi, te estoy hablando. — insistió ella.

Kohana, no perderé el tiempo hablando de ello…ya te dije, reemplazare las rosas que destruí por unas mejores. — finalizo Itachi, enojando a su esposa quien reacciono ante el hecho que su esposo destruyo sus rosales.

Furioso como estaba, le siguió a su esposo, entrando al despacho con este…en definitiva, hoy sería un día largo y pesado en la residencia Uchiha. Mikoto, aun sin entender lo que había ocurrido, decidió retirarse e ir a tomar una ducha caliente, hoy era uno de esos días en que necesitaría alguna pastilla para dormir ya que si no tomaba nada, su mente estaría maquinando con lo que había ocurrido hoy. Tenía la leve sospecha que algo ocurría, pero cada vez que intentaba de pensar en la idea que su hijo estaba asiendo algo contra las leyes, su mente retrocedía asía atrás como si se tratase de algún pecado pensar en ello. Itachi nunca tendría esas mañas que ella le apremiaba a su hijo menor, a su Sasuke…Itachi no se fijaría en una menor, claro está y aclarando, tampoco Sasuke se metería con una menor de ocho años de edad, solo con una joven dos años menor que él, ya que según su hijo, entre mas mayor era él mas menor se las buscaba.

Salió de la cocina en silencio, dejando a Karin sola junto con Sakura quien un estaba de pie, con su espalda recostada en la puerta de la nevera. Karin se acerco y le llamo por su nombre, racionando esta de inmediato.

¡Demonios casi te infartas! — se bufo Karin.

¿Eh? — reacciono Sakura, dándole una mirada confundida.

Y quien es ahora la que posee el titulo de zorra. — le molesto Karin, racionando Sakura indignada ante aquel comentario y justo cuando estaba a punto de contestarle y gritarle, se detuvo al pensar en lo que ella había dicho…Karin los había visto, los había descubierto en aquello tan asqueroso que hacían.

Se dio la vuelta y salió de la cocina sin decir nada mas, dejando a Karin confundida ante la expresión deprimente que vio en el rostro de Sakura…¿Por qué tenía ese rostro deprimido?...¿porque se veía tan mal?

Bueno, eso es todo por hoy, hasta el martes por la tarde que actualice. En el próximo capítulo se enteraran de lo que Itachi le había dicho a Sakura, también habrán mas sospechas y esta vez no serán de la señora Mikoto. Deidara andará haciendo de las suyas, y su hermana quien es un dolor de cabeza, se escapara de la residencia Uchiha con Karin y Sakura quienes han sido invitadas por Sasori a una fiesta.

En el próximo capítulo, veremos a Pein con sus malos humores, y claro está, también veremos la esposa o mejor dicho su ex esposa ya que están en planes de divorcio y conoceremos a su hijo de cinco años de edad quien es toda una dulzura. Hidan estará haciendo cosas impúdicas con cierta estudiante, ah y claro esta las profesoras no se quedan atrás, claro está en acepción de Konan quien siempre esta atrás.

La verdad del pasado de Sakura lo empezare a revelar, y la vida de Mikoto empieza a empeorar…créanme que ella si ha estado hospitalizada varias veces, pero verdaderamente está curada del todo y vivirá con la realidad que su hijo está bien muerto.