Día cuatro: Llama el destino.
Casarme, si claro… como si tuviera tiempo siquiera para mí misma.
Sus pasos resonaban en el enorme corredor, pasos fuertes que eran sinónimo de su estado de ánimo. Quizá a gran parte de las mujeres les guste hablar de matrimonio, familia y el retiro… pero ella era una princesa!
Y no cualquier princesa, no no, ella era la princesa guerrera! La única de todas en todo los reinos que se ponía en peligro durante las guerras.
No quería casarse, mucho menos con alguien que no conocía, como se les ocurrió siquiera a sus padres!?
Creímos que ya era tiempo… dentro de poco cumplirás la edad para hacerlo.
Al diablo la edad! Que acaso no se preocupaban por la horda y el nuevo grupo de asesinos de Shigaraki? El mundo entero corría peligro y ellos pensando en casarla!?
"Ugh! Como pueden…! Si quiera…?!"-uso una cortina cercana para agredirla, mordiéndola y partiéndola sin pena alguna, la ira apoderándose de ella.
Llevaba encerrada ya dos meses aquí! Obligada a probarse cientos de vestidos a diario, de igual forma perfumes y rarísimos peinados que nunca había pensado sería posible tener. Odiaba a su profesora de etiqueta, de verdad que lo hacía, esa tal… Nemuri era todo un infierno de belleza y disciplina! Sobre todo lo último.
"Aun me duelen esos latigazos…"-se sobo las manos y la cabeza.
Pasar por todo esto le hacía añorar esas fechas en las que escapaba del castillo para irse a festejar con el grupo de Izuku. Aventureros libres que podían hacer lo que sea y cuando sea, siempre en compañía de buenos amigos… siempre felices.
Terminado su momento de rabia, y terminada la existencia de la cortina también, Momo observo la ventana descubierta. Los rayos de luna atravesando el vidrio y cayéndole justo encima.
Una vista increíble del reino logro cautivarla.
Dentro del castillo siempre había silencio sepulcral, parecía que nadie vivía aquí… pero afuera. Afuera la gente nunca dejaba de vivir.
Y eso era lo que Momo añoraba.
Mientras tanto.
"Oigan! Chicos!".
El grupo entero giro al lado de donde venía la voz, levantando un poco la vista al darse cuenta que era Nejire quien les llamaba desde los cielos.
"Que no te dijimos que no volaras!?"-le regaño Bakugou apenas aterrizo.
"Hm? Pero si Izuku es el líder, y él no me dijo nada…"-ladeo la cabeza confundida.
Bakugou solo se puso rojo de la ira antes de ser contenido por Kirishima y llevado a un lado.
"Trajiste todo lo que te pedimos?"-pregunto Iida.
"Sip!"-abrió el gran saco que traía-"Correspondencia para Iida!".
Iida se fue contento a leer sus cartas a un lugar más alejado.
"Muchas, muchísimas botellas de mana para Ochako!"-saco dos six packs.
"N-no era mejor comprar las grandes?".
"No me dijiste nada…"-la miro extrañada.
"No importa…"-tomo los frascos sin más.
"Una pierna de pollo para Bakugou y una de res para Kirishima!"-saco dos grandes pedazos de carne.
"Dame eso!"-Bakugou se lo arrebato de un zarpazo antes de morderlo-"Esta horrible! Gracias!"-regreso a su lugar.
"De nada…!"-se despidió con una mano-"Y… para mi brócoli favorito…"-puso ojitos.
"P-puedes *ehem* no llamarme así enfrente de todos?"-pidió avergonzado.
"Nope! Tengo que asegurarme que todos lo sepan! No habría chiste sino lo hago!"-le beso la mejilla.
"Ok ok… que hay para mí?".
"Oh ya sabes, solo… el mejor pan dulce de todo el pueblo!"-saco un gran pedazo. Izuku suspiro sonriente.
"Gracias Nejire…"-rodo los ojos al ver que esta ya estaba esperando su recompensa-"...aquí tienes".
Un casto y amoroso beso en sus labios fue lo que hizo que Nejire flotara naturalmente por unos segundos… aunque para el resto del grupo…
"Creo que voy a vomitar…"-se agarró las entrañas Bakugou.
"Supéralo loquito!"-Nejire le saco la lengua.
"Cuando termine con esto voy a usarte como carnada para dragones!"-amenazo.
"Oye…"-se quejó Kirishima.
"Supéralo escamitas"-le ignoro para seguir comiendo.
Izuku sonrió mientras comía, una rápido mirada a sus amigos le puso de buen humor, muy feliz. Uraraka practicaba animadamente su magia, Iida no dejaba de sonreír mientras leía sus cartas, Kirishima y Bakugou compartiendo pedazos de carne de vez en cuando… Nejire a su lado.
Todo era perfecto… y aun así.
"Oye"-Nejire le saco de sus pensamientos-"Por qué no vamos al reino de hierro?".
Izuku se atoro con su pan, llamando la atención de todos con sus tosidos.
"Que? P-por qué?"-pregunto con dificultad.
"Pues… uh… q-quiero bailar…"-se encogió en su lugar, avergonzada y nerviosa.
"Uh… pero eso podemos hacerlo en-".
"Mira"-le puso un pergamino en la cara.
Izuku tomo el papel algo sorprendido, pues ver a Nejire sonrojada y con problemas para hablar era algo más raro que encontrar un hongo dorado.
"Baile anual del reino de hierro…"-todo el equipo se acercó a escuchar-"…se invita cordialmente a todos las familias nobles de todo el reino de Musutafu a participar en este evento dentro del castillo de la familia real del reino…".
"Podemos ir!?"-grito Nejire emocionada, al borde de lágrimas y casi tirándolo al suelo por abalanzársele.
"Ah… no lo sé, tenemos que decidirlo entre-".
"Yo digo que sí!"-exclamo Iida, igual de entusiasmado que Nejire, sus manos apretando con fuerza sus cartas.
"Pero aun no terminamos de encontrar los ingredientes para-".
"Yo ya tengo cuatro invitaciones!"-Iida levanto dos sobres plateados.
"De… de donde sacast-".
"A quién le importa!"-Bakugou lo tomo de su camisa-"En esas fiestas de la realeza siempre hay mucha, mucha comida…"-baba empezó a caer de su boca.
"Y oro…"-Kirishima sonrio de oreja a oreja.
"Y podremos usar vestidos lindos!"-dijo Uraraka, soñadora.
"Y podremos bailar en el gran salón y entonces yo te mirare bajo la luz de los candelabros antes que te acerques para-"-Nejire se detuvo al notar como todos se le quedaron viendo-"-decirme que me veo bien! Si s-si, eso era lo que trataba d-decir! No estaba pensando en que sacaría un anillo de sus bolsillos y se arrodillaría enfrente mío… para nada!"-rio nerviosa.
Tras escuchar todo lo que su equipo había expresado… Izuku no tuvo de otra que decir.
"Ok, iremos al reino de hierro entonces".
En el castillo del reino de hierro.
"Mañana vas a tener que escoger a alguno, bueno… eso es lo que me dijeron tus padres"-dijo Kyouka.
"Hay alguno que no sea diez años mayor que yo?"-pregunto Momo, recostada sobre su colosal cama.
"Ah… no. Pero hay muchos que son b-bastante guapos!"-levanto los pulgares.
"Cuántos de ellos tienen esposas".
"Pues… ehm… todos"-rio falsamente.
"Entonces no hay de qué preocuparse, no escogeré a nadie mañana".
"Momo… como princesa debes entender que hay algunas cosas que puedes y no puedes hacer…".
"No quiero casarme".
"Pero y que tal si te agrada alguno? Quizá uno de ellos incluso termina haciéndote su nueva reina!".
"No me importa, aun soy muy joven y tengo muchas otras cosas por la que preocuparme".
"Fuiste una buen caballero Momo, la única princesa de todo el reino que se atrevió actualmente y en cientos de años… es hora de que asumas tu cargo".
"Si hacerlo implica casarme con alguien que no amo entonces dejare de ser princesa".
Kyouka entonces entendió algo.
"Y… si fuera con alguien que amas?".
"Que?"-se levantó para verle-"De que estas hablando?".
"Digo… cuando seas reina puedes cambiar una que otra regla… quizá incluso permitir que alguien de la realeza contraiga matrimonio con quien desee… solo digo"-se hizo la desinteresada.
"E… Eso se puede!?".
"Ha! Lo sabía! Si quieres casarte!".
"Que!? Ahora de que estas hablando?!".
"No existe tal regla Momo, la invente para comprobar algo"-se cruzó de brazos orgullosa.
"Q-que cosa…?".
"Que estas enamorada".
Se podría decir que es relleno? Si? No? Bueno, que se yo haha.
-evolvelove.
