Aquí la "nueva" entrega del fic, y pongo "" por que no es para nada nueva, de hecho tengo que retomar este proyecto jajaja. aun quedan dos o tres capítulos más por delante de este, por lo que no estoy tan asustado. Sin embargo espero no tener que seguirme atrasando por la falta de tiempo o lo que sea, y terminar este fic que tan grato me es de escribir.

Muchas gracias por los reviews, y a aquellas personas que no dejan reviews, pero que aun asi disfrutan, o por lo menos se toman el tiempo de leer, mucvhas gracias también.

Sin más, a leer.

8. Reconciliación… Casi perfecta.

Sakura se sintió aterrada cuando vio que Naruto no le abrazaba en respuesta. Haciendo acopio de la poca fuerza de voluntad que le quedaba, trató de empezar a retroceder y separase del rubio. Sin embargo, antes de que ella se separara mucho, éste le devolvió el abrazo, causando que la pelirosa llorara aún más fuerte en su pecho.

-Tranquila, tranquila- Decía el ojiazul, mientras le acariciaba la espalda, sin saber muy bien lo que hacía. Trató de darle ánimo de la mejor manera posible, pero nunca había consolado a una chica. Además, no podía evitar pensar en la cercanía de la pelirosa, que lo tenía más que distraído. "Huele tan bien" pensó hipnotizado por el aroma que despedía la chica. Un nuevo sollozo lo trajo de vuelta al mundo, y se concentró de nuevo en tratar de calmarla.

-Soy una tonta- Dijo, y de nuevo lanzó un lamento. –Perdí mi norte… Y-yo- Sakura estaba frustrada al punto de no poder hablar. Por su mente pasaban las imágenes de ella saludando a todo el mundo, 'Sus amigos'. "Supongo que ya no me saludaran… Perdí lo que erróneamente luché". Se alejó un poco del rubio, y se ruborizó por la mirada que éste tenía sobre ella. Comprendiendo que el estaba dispuesto a oírla desahogarse, se separó por completo de él, volvió la mirada a otro sitio para no sentirse tan incomoda y comenzó a hablar.

-Cuando niña yo… Nunca fui querida, sino más bien todo lo contrario- Dijo Sakura, dudando entre hablar y no hablar, después de todo, la única que sabía de su complejo era Ino. –Sin embargo logré soportarlo. No te niego que fue duro ser rechazada, me hacían sentir muy mal-. Decía, mientras de vez en cuando daba fugaces miradas a Naruto, quién la oía atenta.

'Conseguí amistad con unos niños, tu ya los conoces. Sin embargo, el trato para conmigo de todos los demás siempre fue el mismo' respiró hondo, se limpió la nariz y prosiguió.

'Traté, y casi logré convencerme de que eso no importaba, y así me mantuve varios años tranquila... Cuando llegue a la preparatoria, me interesé mucho en las porristas, se veía divertido' Sonrió nostálgicamente, para luego proseguir. 'Pensarás que me metí allí para ser popular, pero la verdad es que fui porrista por que de verdad lo deseaba, y deseaba triunfar siendo una de ellas'.

'Supongo que perdí mi camino cuando noté la implicación social que ser porrista traía. Todo lo que había deseado de niña estaba al alcance de mi mano'. Se calló un momento para pensar en lo siguiente que iba a decir, mientras miraba al suelo. Pero Naruto habló antes de que ella pudiera organizar por completo sus ideas.

-¿Perdiste el puesto?- Aventuró a preguntar. La ojiverde sólo asintió, sin verlo. –Pero aún sigues en las porristas, ¿no?-. De nuevo recibió un sí gestual por respuesta. –Entonces aún tienes lo que te hizo popular Sakura, no tienes p…- Sakura volteó su mirada, para hacerla chocar con la del rubio, y lo interrumpió.

-No me duele el haber perdido el puesto de capitana por su valor social-. Sus labios delataron de nuevo sus ganas de llorar. Sakura se calmó un instante y prosiguió. –No importaba lo que hiciera en estas semanas, yo no logré ser feliz… Aún siendo popular-. Recordó la última vez que fue feliz, y la imagen del rubio apareció en su cabeza. –Pero mi temor fue más fuerte que yo, me deje llevar por el error de pensar que la felicidad se alcanza con cosas vagas, que se pierden de manera fugaz-. Recordó que aún cuando era capitana, había gente que la trataba mal. –Fui ciega, alejé a mis amigos… Ino, mi mejor amiga me tiene miedo, tiene miedo de perder nuestra amistad, sin saber lo valiosa que es ella para mí-. Se le aguaron los ojos, se le quebró la voz, pero aún así, siguió hablando. –No he sido ni la mitad de amiga que ha sido ella-. Luego de esas palabras, volvió a bajar la mirada y empezó a llorar de nuevo.

-No te sientas así, Ino te aprecia… No es como tú dices, yo sé que con ella eres diferente-. Trató de calmar Naruto a Sakura, quién con sus ojos llorosos volvió a verlo. Al rubio le partió el corazón verla así, tan vulnerable.

-Sin darme cuenta, me convertí en la misma chusma que me maltrató-. No tuvo que decir nada más para que el rubio comprendiera a que se refería. Si bien podía tomarse como un reproche de su actitud para con todo el mundo, el ojiazul sabía que ella se refería era específicamente a su trato con el.

-Eso lo hablamos en la clínica Saku…-. La pelirosa lo interrumpió de nuevo.

-Igual luego seguí con mí trato indiferente, ignorándote… Despreciándote-. Sakura sentía el coraje para consigo misma, razón por la cual apretaba las mandíbulas. –Se que unas disculpas no valen nada viniendo de mi p…-. Esta vez fue el ojiazul quien interrumpió.

-No digas eso Sakura, no es así-.

-Si que lo es Naruto, ya te había pedido disculpas antes, y de igual manera te volví a ignorar-. Dijo Sakura sin altanería, pero de manera frustrada. –Yo no tengo cara para pedirte de nuevo disculpas-.

Naruto le devolvió la mirada inquisitivamente, para luego hablarle con una sonrisa cálida. –Tranquila, disculpa aceptada… Sólo me intriga algo- Sakura lo miró expectante. -¿Por qué te alejaste de mí?-.

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Luego de que Sakura le había explicado todo, y el asunto había quedado resuelto, Naruto había propuesto darle la cola hasta su casa. Por eso, en ese momento ella caminaba al lado de el, mientras se acercaban al carro. Cuando oyó el característico sonido que hace la alarma de un carro al desactivarse, se puso nerviosa. Después de todo, estaría a solas en un espacio reducido "Con Naruto" pensó ruborizada.

Haciendo gala de su caballerosidad, el rubio le abrió la puerta a la pelirosa, para luego cerrarla y encaminarse a su asiento. Sakura no pudo hacer más que admirar lo elegante que era el carro por dentro. "Esta mejor que el de Ino" pensó divertida mientras le pasaba la mano al tablero. Cuándo Naruto abrió su puerta retiró la mano rápidamente y carraspeó un poco.

-¿Tus padres no estarán molestos?- Preguntó éste mientras encendía el motor.

-Les dije que llegaría tarde- luego vio su reloj, hizo una mueca y siguió hablando. –Pero no tan tarde, y se supone que Ino era la que me iba a dar la cola, no tú-.

-Yo… Lo siento- y puso en marcha al carro. –No era mi intención retenerte tanto-.

-La culpa es mía, yo fui quién se quedó… Ya me inventaré una excusa- y arrugó la nariz de una manera que le pareció muy coqueta al rubio.

-¿Qué dirán al verte llegar con un chico?-. El rubio tragó saliva y prosiguió. –Eso es lo que más me preocupa-.

La pelirosa asintió, concordando con que ese sería el mayor de sus problemas. –La verdad es que lo vengo pensando desde que decidí esperarte-. Dijo seria.

Como ella no siguió hablando el rubio la presiono. –Y…-.

-No tengo ni la más mínima idea de que hacer… Lo mejor será que me lleves a tu casa esta noche-. Dijo mientras lo seguía viendo de forma sería. Naruto casi se atraganta al oírla decir esto, y por un momento volteó a verla asustado, con los ojos bastante abiertos. No es que le aterrara la idea de llevarla a su casa, todo lo contrario, pero lo imprevisto que fue la noticia lo hizo estremecerse. Él abrió la boca para hablar pero no salían palabras de su boca. Sakura lanzo una carcajada – ¡Debiste ver tu cara! Jajaja-.

Naruto, que aún no salía de su sorpresa, sólo llegó a balbucear. –Y-yo… Pe-pero…- Luego cerró los ojos de forma acusadora al verla reírse tan descaradamente de el durante más de 15 segundos. Actuando estar triste dijo –Eso no se hace-. Mientras movía la cabeza negativamente.

-Ya te dije que veré cómo me las arreglo- Dijo entre risas. -¿A que fue gracioso?-. Y lo miró con cara de niña buena. Naruto la miró de nuevo durante unos segundos con cara seria, para luego acompañarla a reír con sus carcajadas.

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Después de haberse calmado, y conversado un poco mientras viajaban, Sakura dejó de hablar con Naruto, y dirigió la mirada de manera distraída a la carretera que iban recorriendo. "Mi meta principal nunca fue ser popular… Y nunca más lo será, yo buscaré mi felicidad", pensó, mientras por su mente le pasaban las imágenes de sus antiguos amigos, la imagen de Ino y la de sus padres. Luego volteó a ver al ojiazul conducir y finalizó sus pensamientos con una frase. "Mi verdadera felicidad" y una sonrisa adornó su rostro.

Naruto vio a la pelirosa con el rabo del ojo fugazmente y percibió su sonrisa. Se sintió sereno al verla así, mucho más tranquila. Abrió un poco los ojos de repente y su cara formó un gesto pícaro cuando se le ocurrió una idea. -¿Eres alérgica al frió?-. Preguntó inocentemente.

Sakura arrugó las cejas. -¿Alérgica al frío?-.

-Si… Digo ¿El frío te enferma rápido?-. Preguntó de nuevo el rubio.

Ella lanzó una pequeña risa por la forma en como preguntó por primera vez el ojiazul. –Ah ya… No ¿por?-. Volvió a entrecerrar los ojos cuando la respuesta de Naruto fue su sonrisa zorruna. Lo vio presionar un botón y de repente el techo del carro empezó a abrirse, causando que ella gritara bajito y se llevara las manos a la cabeza por la impresión. Cuando se dio cuenta de que el carro era descapotable, su admiración por el coche creció aún más. Dejando que el viento le pegara de lleno y le soplara el cabello para atrás, Sakura respiró profundamente y con una sonrisa el fresco aire.

"Wao" pensó el rubio al verla así. -¿No es genial?- Pregunto de manera audible, haciendo lo mismo que la pelirosa, mientras trataba de admirar el paisaje que la ésta le brindaba. "Si tan sólo no tuviera que estar pendiente de la carretera" pensó frustrado el ojiazul. Sakura volteó a verlo.

-¡Claro que es genial!-. Gritó para que el Naruto la oyera. Se quitó el cinturón de seguridad, se levantó un poco del asiento, hasta llegar por encima del para brisas y agarró con sus manos el borde de este. El ojiazul notó su emoción, por lo cual aceleró un poco más, causando que el aire les pegara más fuerte, y como respuesta la pelirosa gritó –Wuuuuujuuuuuu-. De alegría.

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-Ya estamos llegando- pronunció Sakura mientras señalaba la urbanización donde ella vivía. Naruto trató de no sorprenderse por las casas que allí se erguían. Eran descomunales quintas del tamaño promedio de la de su padrino. –Cruza a la derecha-. Dijo de nuevo la pelirosa. Luego de que el rubio le hiciera caso, señaló su casa. –Es esa de allí-.

"Y la de ella no es la excepción". Se dijo mentalmente el ojiazul cuando vio la gran casa que ella señaló, habiendo adivinado de antemano que su familia sería adinerada. Aparcando en la acera al frente de la entrada dejó salir un suspiro. –Bueno, aquí es, ya llegamos entonces-. Dijo de manera distraída. Su corazón se aceleró cuando volteó a ver a Sakura. Ella estaba sentada de medio lado, con el cuerpo apuntando hacia el y una mirada un tanto extraña para el. Era una mirada de deseo.

-Si, ya llegamos…- Dijo sin apartar sus ojos de el. Su mente estaba nublada y su corazón también latía rápido, en el fondo ella sabía que era lo que quería para ese instante. Apoyó la manó en el asiento y se empezó a inclinar poco a poco hacia delante, empezando a cerrar la distancia entre ellos. Dirigió la otra mano al cachete del rubio.

Respirando entrecortadamente, Naruto sintió el frío tacto de la mano de la pelirosa en su mejilla. "¿Será que la beso?" pensó inocentemente. Al nunca haber dado un beso, no era capaz de reconocer por completo las "pequeñas indirectas de Sakura". En su mente sonaba un 'tic tac' que lo hacía poner más nervioso, si quería reaccionar era ahora o nunca. Con el corazón latiendo a mil por hora, el también empezó a acercarse, hasta el punto en el que empezó a sentir la respiración de Sakura sobre su boca. Cuando la separación entre ellos estaba casi cerrada, un violento grito los separó.

-¡SAKURA HARUNO!- Asustados, ambos voltearon a ver el origen del grito. Provenía de una señora medio joven, con el mismo color de cabello que Sakura. La mujer se acercó rápidamente al carro y observó furiosa a la pelirosa. -¿Qué son éstas horas de llegada? ¡Bájate de ese carro ahora mismo!-.

Pálida hasta el punto cadavérico, la ojiverde solo atinó a obedecer a su mama. Naruto se encontraba con las manos apretadas en el volante y la vista fija hacia delante, no quería entablar contacto visual con la mama de la pelirosa. –Yo-yo p-puedo explicarlo mamá-.

-¡entra a la casa ahora mismo!- La reprendió la mama sin dejarla hablar, mientras con una mano la empujaba para que caminara a la casa.

Antes de entrar en la casa, aún empujada por la mama, Sakura volteó la cara para ver con cara de preocupación a Naruto, quién luego de que la mama le diera la espalda, había estado buscando a la pelirosa con su mirada. Levantó una mano para despedirse, e hizo una mueca de inconformidad cuando un último empujón metió por completo a Sakura dentro de la casa. La mama de la rosa volteó la mirada fúrica hacía el rubio antes de cerrar con fuerza la puerta, haciendo que éste tragara saliva.

"Eso fue… La peor experiencia de mi vida", pensó el ojiazul para luego recordar el por que la reacción de la mama. Una gran sonrisa adornó su rostro y dijo en voz alta. –Pero valió la pena-. Pisando en acelerador, emprendió la marcha a su casa.

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"Marzo, viernes 15

Castigada una semana…

Supongo que es poco comparado con el castigo inicial, gracias a Dios y me dejaron hablar y explicarlo todo. Es entendible su preocupación, y más con su primogénita hija, que esta en una edad de "alborotos" como ellos le dicen.

Pero no escribo éste día por el castigo, no… ¡Hoy recordé que es realmente importante! ahora, mi nueva meta es, en parte, la que había perdido tiempo atrás.

No olvido por supuesto la parte más importante del día, ¡Casi me beso con Naruto! No puedo creer la emoción que causó el momento en mí, juro que podía haberme desmayado. Mi corazón acelerado, mi cara estaba que ardía… No puedo imaginar lo que sería besarlo realmente.

Quizás el castigo y la pérdida de mi puesto le quite la perfección a éste día. Pero, ¿quién dijo que la perfección es felicidad? Si me preguntan cual ha sido mi día más feliz hasta ahora, sin duda elegiría este casi perfecto día.

Sakura Haruno. "

Y como es su rutina, guardó el bolígrafo, abrió la gaveta, metió el cuadernillo, y al cerró. Se arropó y apoyó la cabeza en su almohada para buscar dormir. "Siempre es mejor pasar un día más a tu lado Uzumaki… Contigo puedo ser feliz". Acomodando la almohada como si fuera un peluche, la apretó en un abrazo contra sí y pronunció un grito de alegría, que fue ahogado por la almohada.

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Nos vemos en una próxima entrega querido/a lector/a, recuerden si es posible dejar reviews, y espero que lo hayan disfrutado.

Se despide, Byronx.