HOOOOLA, tiempo sin escribir, pero bueno estoy en mi recta final de examenes, entonces me queda como dificil terminar el semestre y escribir al mismo tiempo, igualmente no planeo abandonarlos, me han motivado mucho con esta historia y ahora le veo un gran final a todo esto... espero que mi gente regrese, y complacerlos por su paciente espera, saben que estoy feliz de continuar esto y de darles algo con que entretenerse :D muchas gracias por sus reviews y me disculpo con la gente que me sigue como autora, mis otras historias puede que no sean de su agrado... but well... un abrazo fuerte

como simepre digo, ni One Piece, ni sus personajes me pertenecen, esta actividad es solo por diversion, y no tiene nada que ver con el anime o el manga, escrito pr el gran Eiichiro Oda :D

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Capitulo 11: La nueva ERA.

Chopper logro acercarse guiado por su extraordinario olfato a una de las puertas que habia en la habitación, haciendo el gesto de que lo siguiesen. Los piratas se acercaron a su compañero, guardando una prudente posición de defensa. Derribar aquel pedazo de madera no fue un reto para los dos miembros pertenecientes al trio de oro de la tripulación.

Pero esa sala también estaba vacía para sopesa de ellos y del renito, quien se sentía burlado.

-¿creen que no soy consciente de sus múltiples capacidades? Ou mon ami… ya les dije que estoy varios pasos delante de ustedes…-aquel estúpido mago, estaba jugando con ellos.

-Pagaras caro el hacernos enojar, después de todo esto… no importa si no somos capaces con tus estúpidos trucos, nuestro capitán volverá y te aseguro que desearas haber muerto en nuestras manos, en lugar de las de él, porque por lo menos nosotros podríamos darte muerte rápida… pero él… después de que tocaste su preciado tesoro… te hará pagar lo más dolorosamente que puedas imaginar- Ussop dio un paso adelante, la confianza que no tenia por el mismo, se la daba el recuerdo del mejor capitán, aquellos ánimos no fueron ignorados por sus compañeros, quienes con la misma seguridad que el del joven, sonrieron.

-vaya, que conmovedor, pero siento decirles… su capitán jamas regresara… y ustedes ya perdieron sus pocas "posibilidades" de asesinarme, como dices…- frente a ellos, con una sonrisa maligna bailando en los labios pálidos, los ojos completamente abiertos mostrando un deje de locura, estaba el verdadero Shin.

-Blow…your…mind- susurro el mago, llamando la atención de los Mugiwara.

-mierda…- susurro el segundo al mando mientras con sus brazos atraía a la única mujer a bordo consciente y al pequeño renito, para así salir del alcance de aquel ataque. Para la suerte de todos los tripulantes, nadie había salido herido por la ráfaga de viento que había destrozado la pared tras de ellos.

-no crean que se han escapado de mi…-los Mugiwaras no se habían recuperado del aturdimiento del primer ataque, cuando observaron como la habitación se llenaba de muchos como aquel niñato rubio.

-esto no puede ser nada bueno.-dejo escapar el cocinero.

Pero aquellos jóvenes rubios tomaron diferentes formas, pasaron a ser personas, y no simples "personas", todas y cada una de ellas importantes para cada uno de los piratas, más de uno soltó un aullido suave de dolor y nostalgia. ¿Cuándo terminaría todo esto?

-Zoro…- logro escuchar el peliverde. – ya sabes como es esto… solo esta jugando con nuestras mentes.- comento la mujer demonio.

El joven asintió sin lograr identificar de donde provenía la voz de la mujer que hacia unos segundos había tenido apegada a su pecho. Aun así tomo una posición de ataque y con una de sus tres maravillosas espadas atravesó a la falsa figura del doctor Hiruluk. Confiado de que había acabado con al menos uno de esos rubios, estaba dispuesto a atacar a otros tres con sus preciadas espadas, pero antes de que tan siquiera pudiese desenvainarlas un golpe que jamas se espero, le arrebato el aire de los pulmones.

Allí frente a él, estaba el doctor a bordo, con múltiples lagrimas en sus ojos y un gesto de terrible dolor y confusión, su walk point lo había derribado y estaba en posición de volver a hacerlo si era necesario.

-NO TE AREVAS A HACERLE DAÑO A NADIE MÁS DE LOS QUE AMO, ZORO…-pronuncio con terrible dolor en sus palabras.

- Cho-chopper…- Zoro comprendió en ese mismo instante que solo Robin y él eran inmunes a semejante juego mental, precisamente por conocer la naturaleza de los ataques de Shin, ahora comprendía cuan difícil seria todo esto…

-BÁJALA ROBIN…-escucho a Ussop, quien tenia uno de sus explosivos apuntando hacia la chica, quien sostenía a una joven palida y cabellos palidos. La mirada de Robin se encontró con los ojos de Zoro

-Esto es el infierno…- susurro por lo bajo, esta tripulación se venia al suelo, su capitán tenia que volver pronto…

….
Luffy separo de si a la pelinaranja quien con una sonrisa enorme que iluminaba su rostro se apegaba a los brazos extendidos de su madre adoptiva.

-Nami… -fue lo único que logro a desprenderse de los labios de aquella mujer que Luffy no conocía.

Fue un momento tan emotivo, que hasta el pelinegro quiso darle algo de espacio a las mujeres, mientras buscaba con sus ojos donde posiblemente podría estar aquel demonio.

-Oi tu jovencito…- la incesante búsqueda de Luffy se vio completamente cortada por la voz de aquella mujer desconocida.- ven aquí…- habia algo en esa voz demandante que le recordaba a su navegante… se acerco lentamente a la mujer.

-con que tu fuiste quien salvo la villa.-dijo esta vez con una sonrisa de medio lado en sus labios – y el único suficientemente estúpido para enfrentar a Arlong, vaya que debes ser fuerte, no pude yo contra él… siendo un ex marin-

Una pequeña risa burlona se dibujo en los labios del capitán.

-Arlong… eso fue hace muchos años atrás, vaya que debías ser débil, porque no fue una gran amenaza pude derrotarlo sin mayores complicaciones.- dijo de una manera nada humilde el joven, lo que hizo que se ganara dos grandes golpes en su cabeza.

La risa de Nami, a pesar de haber golpeado a su capitan, era radiante, una que Bellemere no habia logrado ver en el momento de su muerte, aunque ahora debía admitir que esa sonrisa no había cambiado en absoluto, desde que era pequeña.

-me alegra verte tan feliz Nami…- le dijo aquella mujer.-sabría que lograrías encontrar la forma para alcanzar tu sueño.- dijo mientras posaba una de sus manos sobre el cabello anaranjado de su hija, quien le dedico otra sonrisa.

-y a ti jovencito, a pesar de ser un imbécil, me alegra que ella te haya encontrado… se nota que ambos comparten un vinculo muy especial, para que estés aquí por ella…a pesar de ser un pirata y eso… si ella esta feliz contigo, tendré que aprobarlo.-la mirada negra del capitan se ilumino, no sabia por que se alegraba de tener en cierta forma la fe de la persona que Nami había llamado "mamá" momentos atrás. Al contrario de la pelinaranja quien tras sus palabras levantó la mirada completamente ofendida.

-¿Quién dijo que necesitaba tu aprobación?- actuó por primera vez como la chica rebelde que Bellemere conocía.- soy una pirata con una madre, ex marin… es claro que puedo hacer lo que sea quiera o no tu aprobación-un golpe en la cabeza de la joven le recordó a su infancia, lo que la hizo reír al igual que su madre.

Era una escena conmovedora. Que solo podía ser interrumpida por un monstruo.

-Vaya… que escena tan conmovedora… pero he decidido que de aquí ustedes no salen vivos, Monkey D Luffy … ya fui burlado por un D. jamas volverá a suceder…-

Los ojos del rey pirata se torno completamente seria, nadie le quitaría esa sonrisa a su Nakama

-No sé, quien haya sido ese tal D. de quien tanto hablas, pero puedo asegurarte que no corresponde a esta nueva era, momento el cual los piratas luchamos por una acción completamente diferente a la anterior, es esa misma razón por la cual, tampoco somos héroes, esto es una nueva era, una nueva tradición… y voy a destruirte, no por motivos heroicos, si no por motivos de piratería, tu… maldito demonio, has intentado robar mi tesoro…- tan solo con esas palabras, Luffy se lanzo sobre el grandísimo demonio, quien flaqueo su defensa ante tal discurso y aquella mirada intimidadora del pelinegro.

Por su lado, las mejillas de Nami adquirieron un intenso color carmesí, ahí estaba de nuevo él, siendo extremadamente fuerte y genial, sin la intensión de serlo, simplemente por que hablaba con el corazón y de ser así… La había llamado su tesoro…

Tras las palabras de valentía del capitan pirata, la madre de Nami, no pudo evitar sonreír con sinceridad, ese joven sencillamente no existían dos como él, estaba orgullosa de la elección que había hecho Nami como capitan y de seguro la cuidaría lo suficientemente bien, sus ojos se posaron en la pelinaranja quien aun tenia aquella expresión de idiota y mejillas sonrosadas, Bellemere, no pudo evitar sonreir burlona mente, mientras uno de sus brazos la golpeaba de forma acusadora.

-vaaaya…. Con que alguien conquisto el corazón de su capitaaaan…-la frase y el tono de voz que usó su madre, intimidaron aun mas a Nami, quien ahora confirmaba lo que habia estado sospechando, Luffy en realidad no había venido a salvarla por ella, si no por él… su sonrojo tomo ahora todo su rostro..

-ya basta, no sabes de que hablas…- logro artircular entre todo ese mar de pensamientos la navegante.

-oh, claro que si lo sé, y creo que tu también…- el tono de burla aun seguía en las frases de la Ex marin la cual siempre lamentó no poder estar en aquel momento en que sus niñas cautivaran los corazones del sexo opuesto, y no poder burlarse.

-ya basta…-dijo la pelinaranja fastidiada.

-… es un buen chico, sin duda es fuerte…y te quiere…creo que no puedo pedir nada mejor para ti.- un brazo rodeo a la navegante quien sonrió ante la afirmación y se dejo llevar por el brazo de su madre.- ahora asegúrate de no volver por aquí, ¿esta bien? No te estoy esperando aun, estoy muy bien en donde estoy, sale muchas saludes a Nojiko y al viejo…-

Sonaba como una despedida, y a pesar de que así era, Nami, no se sentía angustiada o triste, más bien se sentía aliviada, porfin podira despedirse de su madre, sin que nadie se la arrebatara de repente, pero las palabras no eran suficientes, la abrazo fuertemente, mientras le susurraba lo mucho que la amaba y lo agradecida que estaba.

-oh.. casi se me olvida, antes de irme, Nami, toma, el idiota puede ser muy fuerte pero… siempre necesitara de alguien a su lado, no lo dejes, se una buena navegante y seras la mejor reina pirata que una madre ex marin podría desear…-sin decir más, la pelinaranja acepto el bastón que su madre le ofrecía.

-podías al menos haberme dado algo mejor, ¿Cómo se supone que venza a un demonio con un simple bastón?-dijo con una sonrisa no tan bien fingida.

-deja de ser desagradecida-un suave golpe sobre su cabeza, hizo callar a la navegante. – confío que lo harás bien, después de todo, yo siempre seré tu madre y eso es lo que hacemos...- y tras estas las palabras, Bellemere, desapareció, dejando una sonrisa en los labios de su hija, quien por fin sintió lo que un cierre significaba.

Por otro lado, los golpes del próximo rey pirata ahora mas fuertes que nunca, lograron marcar una significativa ventaja en aquella batalla, pero un demonio jamas seria un ser sincero, era obvio que buscaría todo método posible para matar al rey pirata, asi tuviese que usar algo en contra de su propia existencia.

Y así fue como la batalla de solo dos, se convitió en un terreno lleno de almas infernales, ¿acaso esta pesadilla jamas terminaría?, el próximo rey pirata estaba exhausto, conocía muy bien que estaba en sus limites, peor no se rendiría, un terrible dolor en su brazo derecho, lo hizo distraerse por unos pocos segundos, vaya, había forzado demasiado un brazo que probablemente estaría roto…y por primera vez en su vida le estaba matando el dolor.

Pero antes de que pudiese tan siquiera volver sus ojos negros a la pelea, se encontró con que diez de esos extraños seres se precipitaron en contra suya, pudiendo derribarlo con facilidad. La piel morena del capitan estaba siendo rasguñada, y el aire de sus pulmones se escapaba por los múltiples golpes que recibía, no podría defenderse fácilmente, mientras cada uno de esos malditos demonios se preciitaba, cada vez más sobre él.

-Haoshoku Haki…-susurro Luffy aun bajo esa cantidad de demonios menores que lo habían derribado, su mirada tan oscura como la muerte, logro su objetivo, todos aquellos seres cayeron a sobre la fría tierra de color negro, mientras el se levantaba, jadeante y completamente adolorido, pero con la cabeza en alto.

El gran demonio dio un paso hacia atrás, sin poderlo creer, aquel debilucho joven, tenia uno de los mas terribles poderes de la existencia.

-Te lo dije… esta es una nueva era…-y así se dio comienzo a la recta final de aquella lucha, y de aquella pesadilla.

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pronto pronto :3 3 capitulos más y esto llegara a su fin, espero no decepsionarles

un saludo :D