Crearé una sección llamada "Respuestas a comentarios" y se responderán bajo el título de RC.

A lo que iba~

RC - Layla Eucliffe: Pues yo también pensaba en eso xD sólo que con respecto a Amalaba ella sólo es "buena" por conveniencia, de hecho creo que eso también le conviene porque nadie sospecharía de una amenaza viniendo de una señora con rostro amable y sonriente. Y la desafortunada para este plan, sólo esperemos que no sea quien ya sabemos, porque Amalaba es la que busca crear situaciones horribles.

Les recuerdo que pueden seguirme en mi página de FB /StarlingShadow donde encontrarán todas mis demás direcciones, en Twitter para ver las cosas locas que me gustan y a veces quiero decir o mi Pa_tre_on en donde verán mis dibujos de portadas con mejor resolución, detalles, etc.

En fin, disfruten del episodio :)

.


Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


NADIE, SOY YO

Capítulo 11 – Mea Culpa*


.

..

...

Su vestido estaba tan listo como su mentalización para aquella noche, se vio al espejo mientras esperaba una llamada, arreglaba su cabellera, vista desde cerca no lucía nada mal a pesar de que no le había dedicado tanto cuidado últimamente. Estaba limpia y olía bien, no podía pedir más.

— Señorita, ha llegado su transporte —indicó una de las chicas de la servidumbre. La casa de los Yaoyorozu contaba con una variedad.

— Pero… yo no pedí transporte —dijo y por su curiosidad fue hasta su balcón para ver quién esperaba fuera de la mansión de su familia.

En cuanto sus ojos divisaron aquella cabellera bicolor su sonrisa resplandeció y salió rápidamente al encuentro de este.

— Todoroki-kun… —dijo al estar más cerca de él.

— Perdona por no avisar pero mi padre me pidió que te recogiera, ¿está bien? —preguntó sin mostrar nerviosismo, por dentro estaba hecho un desastre.

Momo quedó en silencio por unos segundos hasta reaccionar, claro que no estaba molesta, lo veía y le parecía maravilloso que ellos pudieran ir juntos al evento de la noche, creía que él se había hecho una idea equivocada ya que no hablaron esos días.

— Para nada —sonrió y extendió su mano.

— Me alegra —respondió Shoto sosteniéndola para luego ayudarle a entrar a la limusina.

Porque sí, había traído una limusina, quizás no precisamente él porque Belli fue quien coordinó que todos sus invitados tuvieran acceso a un transporte privilegiado.

Dentro del mismo había música, dulces y bebidas. Momo se acomodó cerca de la ventanilla mientras Shoto fue a su lado, con una pequeña distancia para no incomodarla.

— ¿Puedo decir algo?

— Claro, Todoroki-kun —asintió con ojos inocentes la pelinegra.

— Luces… muy bien —en su mente había formulado "hermosa", "bella" o incluso "maravillosa" pero se cohibió por las implicaciones. No iba a sonrojarla tan pronto.

— Oh… —se volteó a otro lado con las manos en sus mejillas rojas.

Shoto quedó algo perplejo por la facilidad en que sus palabras podían exacerbar el ánimo de su compañera, era… demasiado pura para todo lo que estaba pasando entre ellos, ni si quiera se imaginaba tomándola de la mano.

— Disculpa —se arrepintió por ser osado.

— No, no —decía Momo intentando calmarse.

¿Cómo podía Shinsou haber profanado a este ángel? Pensó Shoto, inmerso en aquellos pensamientos que ataviaron su mente los días anteriores. Todavía podía ver la media sonrisa de aquel pelimorado bastardo ignorando el hecho de que besó a Yaoyorozu, estaba sintiendo algo que hacía mucho no sentía…

— Todoroki-kun —le llamó Momo para sacarlo de sus pensamientos.

Cayó en cuenta que su lado de fuego estaba encendido, no se había percatado que sus emociones en aquel momento eran tan intensas. Quizá debería agradecerle por este rasgo tan particular a su padre, qué curioso era… heredar lo que más le había criticado a lo largo de su vida.

La efusividad de Endeavor había estado apagada estos últimos tiempos pero claro que lo culpaba, de no ser por él no tendría esta sangre hirviendo, esas emociones tan… desatadas, ese temperamento tan colérico. Y al mismo tiempo daba gracias a su madre por darle la templanza de controlarlo la mayor parte del tiempo.

— No es nada —dijo pero Momo puso su mano sobre su hombro.

— Gracias por venir por mí.

El automóvil pronto avanzó a su destino y con ello aquellas miradas furtivas regresaron a lo que eran, miradas que evadían una interacción nerviosa. Por lo menos sus voces no se apagaron, iban a decir muchas más cosas en el transcurso del viaje.

— Tardaste mucho —dijo Endeavor al ver en la entrada de su casa a Hawks, el cual llegaba vestido para la ocasión pero muy agitado.

— ¿Qué? No sabía que querrías ir conmigo, estaba casi al otro lado de la ciudad cuando recibí tu llamada —dijo con ilusión en sus ojos.

— Sólo dije que si querías podías pasar por… —se distraía— ¡olvídalo! —señaló caminando hacia su transporte, otra limusina enviada por Belli para el evento— ¡FUYUMI YA ME VOY! —gritó antes de desaparecer.

La joven hija del héroe salió pronto de la casa con una toalla entre sus manos, parecía haber estado ocupada arreglando el baño principal de la casa, se topó entonces con Hawks, el cual miró por un segundo hacia abajo para luego sonreír disimuladamente y guiñar un ojo, saliendo a toda prisa para encontrarse con el pelirrojo.

— Tardaste —dijo Endeavor como si no quisiera preguntar, tenía los ojos puestos en un par de papeles, que eran su discurso.

— Yo… ah… estaba viéndome en el espejo del retrovisor —admitió falsamente.

— Bueno —respondió como si no supiera nada del coqueteo silencioso entre su hija y él.

Era como si no hubiera nada que escapara a sus sentidos, en cambio había mucho más que saltaba fuera de su vista, como los planes de Hawks por encontrarle una pareja con un buen quirk. No importaba que no fuera Yaoyorozu, no importaba que no cayera hasta ese punto, lo importante era… engendrar al niño que salvaría su vida.

— ¿Y ya repasaste el discurso? ¿Quieres ayuda?

— No. Ya tengo todo resuelto. De hecho, Yaoyorozu hizo un buen trabajo —señaló leyendo lo escrito por su interna.

— Confías mucho en ella, ¿no?

— Lo suficiente.

Fue notando el espacio entre ellos más y más cerrado, como si hubiera un puente entre estos, uno que estaba lleno de clavos, gasolina y fuego. No quería que siguieran así de cercanos, pedía dentro de sí que nada de lo que sospechaba se hiciera realidad, que ni él ni ella se enfrascaran en un doloroso encuentro en el cuál no sólo ellos salieran heridos sino todos a su alrededor.

Hawks era como todos, pensaba mal de aquellos encuentros porque… la verdad no había un modo diferente de verlos, claramente parecían entenderse y no en el sentido político sino en uno que involucraba acercamientos corporales. Cada vez que estaban a solas ella salía despeinada o nerviosa, él lucía calmado y más satisfecho…

¡Endeavor estaba mal! Todo estaba… completamente mal, no sólo porque Momo era menor de edad, sino porque era la novia de su hijo y estudiante de U.A. Así mismo parecía que ambos aprovechaban un poco de ese vicioso círculo de pasión. Él disfrutaba de su juventud porque claro, estaba en una crisis y ella disfrutaba de todas las posibilidades que él pudiera darle. Ser la amante del héroe Nº 1 podía abrirle muchas puertas, ¿no?

Era injusto. Era horrible. Tenía ganas de… huir pero luego recordaba que se había prometido a sí mismo salvar a Endeavor de todo lo que estuviera por venir, luego de que por su culpa él fuera lastimado al grado de casi perder la vida.

— Bueno, ¿y quién más viene? —preguntó Hawks interrumpiendo la concentración de su compañero.

— Mi hijo —dijo animado, pronto su rostro se iluminó.

— Wow, así que realmente irá a un evento en donde estás invitado, ¿algún avance?

— Sí, él me pidió asistir, dijo que le gustaría verme dar un discurso y fallar —a pesar de que era algo cruel, en el fondo sabía que Shoto estaba orgulloso de su trabajo. Un pequeño paso para progresar en su relación, decía Endeavor distraído con la idea.

Se imaginó una mesa y a su muchacho con ojos atentos espectando su logro, era… genial. Sólo eso.

— Por cierto, creo que ya es hora de que contrates una relacionista pública, ¿no crees? —decía el rubio.

— ¿Y eso? —preguntó curioso.

— Pues ya eres casi una celebridad, mucha gente necesita verte con los mismos ojos con los que las personas en las que más confías te ven y también creo que no tienes tiempo para revisar los eventos a los que debes ir o no, ¿entiendes?

— Uhm… tienes razón —asintió el pelirrojo.

Quizás no lo había pensado antes pero Hawks tenía buenas ideas, era tiempo de contratar a alguien que se ocupe de su lado público, que decida estas nimiedades, que se ocupe de sus discursos porque debía aceptar que Yaoyorozu no estaba en su agencia para aprender a hacer trabajo de escritorio sino para apoyar a la sociedad con su heroísmo.

Eso también era un problema, ¿qué le iba a enseñar? Creía haber decidido que podría apoyarla, ser un maestro o algo así y mostrarle el camino de los héroes mientras todo esto de sus empresas se arreglaba, quería darle un internado que realmente fuera útil, algo que pudiera usar en su futuro como heroína.

De repente se vio a sí mismo pensando en alguien más, cuando la agobiante bruma de desesperación le había comido cada uno de sus pensamientos. No podía creerlo, echó una risilla casi inaudible, aquellos ojos perdidos, disimulando leer un discurso que nada le importaba mientras gozaba de su progreso como ser humano.

El carro frenó de repente, un embotellamiento a causa de un accidente les cortó la ruta, decidieron dar la vuelta e ir por otra parte, Endeavor salió de aquel animoso trance para hablar con el chófer a través de la ventanilla.

Lo mismo pasaba con Yaoyorozu y Todoroki, su ruta también estaba cortada, ¿algo habrá pasado? Se preguntaron todos los afectados, sin responder en voz alta nada de lo que sucedía.

Un desgarrador silbido pasó a toda prisa, Momo abrió la ventanilla que daba a la calle para ver cómo un villano pasaba por encima de la calle en un vehículo flotante, probablemente estaba usando su quirk para hacer levitar aquel móvil.

— ¡Todoroki! —dijo ella volteando hacia su compañero de cabellera bicolor.

Este pronto salió para ver todo el desastre que estaba causando este ataque, varios edificios tenían explotadas las ventanas, otros con sus desgastes podían dejar caer escombros sobre la gente.

— Voy por él. Busca apoyo —pidió.

— Ahora mismo —reaccionó Momo sacando su teléfono.

No tenía señal, se dijo mientras sonaba un contestador de la compañía de telecomunicaciones. Era una emergencia y nuevamente pasaban por este problema, rápidamente se dirigió al auto, le pidió al conductor que si regresaba su compañero le dijera que ella había ido a la agencia, quizás porque ahí estaría (esperaba) Endeavor o Hawks, quienes podrían usar sus propios métodos para ayudar en esta emergencia.

La escena cambió nuevamente para llevarnos hasta Endeavor, quien salía a ver aquel espectáculo, unos villanos atacando edificios al azar, era una tontería. Quitó entonces de su cuello su corbata, aquella que con tanto esfuerzo Fuyumi le había arreglado y arrojándola al auto fue acomodando su traje.

— Hawks, avisa a la comisaría que llegaremos tarde.

— Ya lo hice —dijo con su teléfono en mano.

— Bien —pronunció apretando los dientes, listo para la acción.

Antes de poder ir hacia los problemas, un nomu les interrumpió, era grande, tenía alas y compañía.

— Justo lo que esperaba —preparó sus puños y encendió las llamas de su furia para atacar.

Momo caminó algunas calles más hasta que pudo divisar a Shoto a lo lejos, aún persiguiendo al villano que volaba en un vehículo, era un auto bastante fuerte, aguantaba todos los choques a edificios y seguía su curso. El villano portaba una máscara y un traje que cubría gran parte de su cuerpo, era difícil adivinar si traía un arma o algo más.

La noche tampoco ayudaba, las luces de ese sector se apagaban a la par que el desastre se expandía. Cuando el aliento comenzaba a abandonarle, pensó en tomar prestada una moto que había visto parqueada al lado de un distraído dueño, la pelinegra se subió y amarrando su cabello como siempre solía hacerlo la condujo.

— ¡Hey! —gritó el dueño.

— ¡Se la devolveré! —respondió Momo con toda la prisa.

Shoto iba dejando un rastro de escarcha a la par que seguía al villano, cuando este se detuvo entró a un edificio por la fuerza, casi destruyendo la entrada, se acercó bajando el ritmo de su avance hasta que pudo verse dentro de ese oscuro y destruido lugar.

Bajó de aquella ola de hielo que había creado para seguir al villano. Su cabeza giraba, de izquierda a derecha hasta notar cómo pocos escombros se tambaleaban cayendo poco a poco. Se desvaneció.

Una ráfaga de aire lo golpeó en el hombro y cayó al piso, ¡qué descuidado!

— Lo siento, h…

Shoto luchaba por entender lo que decía pero parecía que sus oídos zumbaban sin parar desde el golpe. Se levantó como pudo, no iba a dejar que quien fuera lo lastimara más. Miró a todos lados buscando el último rastro de sonido, ese "lo siento" no fue dicho por un fantasma, alguien vivo estaba jugando con su existencia.

— ¡Muéstrate! —gritó el héroe con una mano sobre su hombro.

De las sombras, un piso arriba del edificio derrumbado apareció Dabi, lo miraba con suprema indiferencia, casi como si no sintiera nada de lo que estaba pasando, ni alegría por tenerlo lastimado, ni emoción por acorralarlo, absolutamente nada se mostraba en su rostro. Sus ojos, brillantes azules resplandecían como diamantes… como filosos diamantes, incapaces de ser destruidos por la voluntad de aquel Todoroki que en necesidad se mostraba.

— Eres tú… —musitó Shoto.

Las manos del villano se movieron hasta sus propios oídos, hizo la mímica de "oir", como si quisiera saber si aquel joven héroe podía escucharlo. Al mismo tiempo Todoroki Shoto levantaba la cabeza con orgullo, demostrando que estaba en las mejores condiciones, aunque no fuese así.

Había cometido un error, entrar a ese edificio y perseguir a un villano sin medir las consecuencias había sido un error, algo realmente imperdonable, se dejó llevar por aquellas fluidas emociones. Tan sólo vio una oportunidad y se lanzó como un lobo hambriento, su padre tenía razón, debía mantener su cabeza fría en situaciones de riesgo.

— Eres un mal mentiroso —dijo Dabi sonriente.

Y las muecas de su boca formaron palabras, incomprensibles para él, poco podía hacer en ese caso, vio nuevamente a todos lados esperando que algún otro héroe fuese a apoyarlo pero parecía que tardarían, había sido demasiado rápido para todos.

Aquel pelinegro mostró entonces su brazo, extendido, en éste una resplandeciente arma brillaba al son de las pocas luces que lo iluminaban.

Posiblemente era lo que le inutilizó parte de su brazo y oído derecho, pensó el héroe, suspiró sabiendo que su única opción era pelear y quitarle el arma pero no contaba con otro golpe. Detrás de él Toga le disparaba en el brazo izquierdo, inutilizando el uso de su otro quirk.

— "¡Maldición!" —gritó dentro de sí al verse en aquel problema.

¿Qué podía hacer? Su movimiento era limitado, sus posibilidades de dar para atrás a esta situación eran nulas, necesitaba refuerzos, debido a su incapacidad de pensar calmadamente había perdido esta batalla pero no iba a suceder otra cosa, por suerte, su oído izquierdo todavía funcionaba en cierto porcentaje.

Una de sus rodillas no aguantó más y cayó al piso apoyándose solamente en una pierna, aquella ráfaga de aire comprimido le había golpeado como un camión, podía notar cómo un par de sus huesos estaban rotos, pero estos villanos no le habían inutilizado por una razón vana, si quieran matarlo, ya lo hubieran hecho.

— ¿Q-Qué quieren? —preguntó Shoto.

Toga guardó silencio bajo esa máscara de frialdad que tenía, este no era su asunto y no iba a intervenir, Dabi le hizo el gesto para que se fuera y ella obedeció. En cuanto pudo bajó desde donde estaba para acercarse ligeramente al héroe que tenía frente a él.

— Esto será más difícil para mí que para ti. Manda saludos de mi parte a Endeavor —su mano soltó el arma de aire comprimido que tenía y de su cinturón sacó otra, muy diferente a la que tenía, distrajo su mirada por un instante pero luego volvió a pasear sus ojos en su presa.

Le apuntó.

— ¡Detente! —gritó otra voz.

No se veía ni la sombra de quien habló pero pronto una pequeña lata cayó a los pies de aquel villano, la misma explotó sacando bastante humo. Momo corrió entonces hasta Shoto y haciendo que se apoyase en ella lo sacó de ahí.

Corrieron juntos lo más que pudieron hasta llegar a unas vacías calles, en las cuales se detuvieron, Momo apenas podía respirar, se había quitado los tacones que preparó para aquella noche, sus pies parecían sangrar.

— Todoroki-kun —dijo en un hilillo de voz poniéndose delante de él.

Era una lástima que no pudiera escucharla bien, sólo podía ver aquellos ojos húmedos y cabellera negra agitarse al son de la respiración urgida de esta.

— Estoy bien —respondió sin que le preguntaran y le sonrió con dificultad.

— Me hace tan feliz… —le devolvió la sonrisa.

Quería abrazarlo, abalanzarse a él como nunca, sus deseos reprimidos nuevamente golpeaban contra la coraza de "razón" que tenía; no era apropiado darle más razones para preocuparse.

— Gracias por seguirme. Fue algo tan estúpido, ¡aaghh! —se quejó de inmediato tomando su oído y cerrando un ojo.

— Busquemos a alguien que pueda arreglar eso —dijo Momo viendo la sangre del oído de Shoto caer por su cuello hasta su camisa, la cual estaba hecha trizas.

No iba a perder la oportunidad, aunque no escuchase bien, la tomó por los hombros, iba a sellar este momento, no sólo con un "gracias" sino con las únicas palabras que ha querido decir desde antes que todo pasara.

Confiaba en ella, estaba seguro de que todo lo que sucediera, si estaban juntos, no sería demasiado, podría cargar con sus pecados, con sus silencios, iba a decirle que estaba tranquilo, que la esperaría… que la amaba.

— Yaoyorozu —era difícil hablar con un oído zumbándole como si tuviera una abeja metida en la oreja— yo…

El viento cambió de dirección, ahora la sorda era ella, aquel momento había cambiado por completo su vida, en el instante en que Shoto dijo la palabra "yo", lo supo.

Todo pasaba en cámara lenta, la expresión de su querido amigo enardecida en sorpresa, el grito ahogado, el golpe que recibiría…

Cuando abrió sus ojos, notó un dolor en su cabeza horrible, miró delante de ella, Shoto en el piso, no había sangre, tan sólo él… ahí… a sus pies.

Lo poco que recordaba momentos antes era que la empujó y chocó contra una pared, perdió el conocimiento por unos breves minutos y despertó pero su compañero… él no, él no reaccionaba.

— ¡A-Ayudaaaaa! —gritó Momo con desesperación.

Parecía que un proyectil había sido dirigido a ella, pero él la quitó del camino. Había sido salvada pero su compañero, el cual estaba… ¿¡qué pasaba?! Pensó Momo y marcó rápidamente el número de la única persona que podía ayudarlos.

— ¡Endeavor-san! —dijo Hawks sobre un par de nomus que había derrotado.

— ESTOY OCUPADO…

Le contestó el héroe pelirrojo balanceándose sobre unos escombros mientras usaba la fuerza de sus enormes brazos para lanzar un par de bolas de fuego al enemigo, este villano hacía vibrar los mismos vidrios con sólo escuchar el eco de sus aullidos, como si de un lobo se tratase.

Pronto una sensación diferente le llamó la atención, era su teléfono, vibraba desde hacía algún rato, ¿quién podía interrumpirlo en este momento? Se preguntó pero cuando iba a tomarse un breve descanso de esa batalla, el nomu se le abalanzó con la violencia de la locura que lo caracterizaba, tuvo que usar toda su fuerza para detenerlo.

Su teléfono a la par voló un par de metros, no sabía dónde, la oscuridad de aquel lugar le impedía ver.

— "Endeavor… conteste, por favor" —decía dentro de sí, Momo.

Otros héroes llegaron a la escena y la vieron hincada junto al cuerpo del muchacho, reaccionaron casi al instante para ir hacia ellos.

— ¿Podemos ayudar? —preguntó uno.

— Necesita atención médica… —dijo con voz temblorosa la pelinegra, tenía tanto miedo que no pudo mantener la compostura.

— Claro, permíteme —dijo otro héroe para luego levantarlo con cuidado entre sus brazos— ¿sabes dónde está el hospital más cercano? —preguntó a su compañero.

— Tú sígueme —contestó el otro para correr delante de su compañero.

Ambos se fueron siendo seguidos sólo por la mirada de Momo, la cual se ponía de pie aún sin poder creer lo que había pasado, miró hacia los cielos y los edificios cercanos, ¿de dónde habían hecho ese ataque? Era una calle cerrada, no había nadie y seguía sin haber alguien.

Se dispuso a seguir a estos héroes para llegar al hospital pero su teléfono sonó, finalmente. Tareas tan fáciles como sacar aquel aparato de su bolsillo y contestar se le hicieron casi imposibles con sus manos temblando, sus rodillas no tenían las fuerzas suficientes para mantenerse de pie tampoco.

— ¿Ho-Hola? —contestó al borde de las lágrimas, contenía su respiración.

— ¿Yaoyorozu-chan? —preguntó Hawks.

— Sempai… —dijo en hilillo de voz, subió sus manos hasta sus húmedos ojos, estos comenzaban a dejar salir sus lágrimas.

— ¿Qué ha pasado? —dijo preocupado el plumífero héroe.

— Un… es… yo… —cubrió su boca, no se había dado cuenta de que no podía articular palabras.

— Tranquila, ¿llamaste a Endeavor-san? Encontré su teléfono y vi las llamadas perdidas, le dije que recorriera el área, posiblemente lo encuentres si vas por la avenida principal.

— O-Ok… —colgó.

Tenía la mirada baja pero se obligó a mantenerla hacia el frente, después de todo, debía ir donde fuera Shoto, también debía decirle a su padre lo sucedido, iba a ser difícil, ni si quiera podía creerlo ella, Shoto no contestaba, por más que gritara, por más que se lo pidiera, su pulso también estaba débil y tenía dos heridas, además de, claro, las obvias fracturas.

Se tambaleó apoyada de una pared hasta salir a una calle más transitada o una en la que estuvieran más autos atorados por este ataque de villanos, a lo lejos vio como un halo de luz corría hacia ella. El alumbrado público estaba afectado y las pocas luces eran de automóviles ahí.

Como si fuera un sueño fue caminando más rápido hacia esa luz, no importaba que fuera a quemarla, iba hacia ella…

Endeavor la vio apoyada en una esquina, con la mano en un costado, sangre en su cuello, proveniente de su nuca, la misma que había chocado cuando Shoto la salvó de aquel ataque, más ella con ojos perdidos lo enfocó.

— ¿Qué-

Lo interrumpió, antes de que él pudiera decir más se abalanzó a él, con los puños hechos, impotente por su debilidad, molesta con sus errores, con los labios apretados apenas pudo pronunciar el nombre de su amor.

— Shoto fue herido… lo llevaron al hospital —dijo Momo.

La noticia cayó como un balde de agua fría, Endeavor la alejó de él para poder mirar su rostro, para que ella pudiera explicar un poco qué sucedía antes de irse corriendo a donde su corazón pertenecía, su hijo.

— Nos emboscaron… y… estábamos, estábamos… —no parecía recordar— lejos, de pronto… algo nos atacó de nuevo… —la voz de Momo se desvanecía.

Sus ojos se pusieron blancos y perdió el conocimiento, Endeavor la sostuvo y cuando pensó en dejarla, vio en sus manos sangre fresca, la giró como un muñeco para ver que su cabeza tenía una herida notable.

¿Dónde estaba su hijo? Se preguntó increíblemente atormentado, un golpeteo dentro de sí mismo le indicaba que esto podía ser un ataque dirigido de alguien que lo odiaba directamente, que podía ser culpa suya, como todas las tragedias que pasaban en su familia.

Caminó a cuestas con la joven pelinegra entre sus brazos, buscaría el hospital más cercano, podría dejarla allí e ir en busca del pequeño Todoroki, encontrarlo era su prioridad, si lo secuestraron o algo más había pasado, debía ser el primero en saberlo, después de todo, usaría todo su poder como Nº 1 para llegar al fondo de esto.

Pronto llegó a su encuentro desde los cielos su compañero plumífero.

— ¡Hawks! Hazte cargo de ella, necesito buscar a mi hijo.

— Endeavor-san, cálmate, supongo que ella no pudo decírtelo —dijo el rubio viendo a la inconsciente muchacha en los brazos de su compañero— pero unos héroes del área se llevaron a Shoto al hospital de aquí cerca.

— ¡Deprisa! —afirmó con fuerza y se fue a toda velocidad con Momo, le seguía Hawks.

Las luces parpadeantes se detuvieron, el camino al hospital se vio más iluminado, en su mente sólo quedaba la preocupación por su pequeño, tiempo le sobraría después para pensar en quiénes habían cometido tal ataque.

El portón del hospital parecía repleto de personas, algunos refugiados para evitar el ataque de los villanos y otros esperando atención, había muchos heridos. Al ver al gigante pelirrojo varios se hicieron a un lado, una enfermera pidió ayuda para atender a la sangrante Momo, la cual permanecía desmayada en las manos de Endeavor. La acostaron en una camilla, luego de ello se dirigió hacia el área de información, pidiendo casi en un hilillo desesperado que le dijeran dónde habían dejado a su hijo o si quiera si estaba ahí.

— Endeavor —dijo la enfermera con algo de sorpresa—. Disculpe que lo hagamos esperar —hizo una ligera reverencia.

— ¿Cuál es su estado? ¡Dígame! —ordenó el pelirrojo.

— Acabamos de internar a su hijo, tiene varios huesos rotos y un derrame interno, los médicos no pudieron esperar a alguien con el quirk apropiado para curarlo, por eso entró a quirófano, además todas nuestras salas están completamente llenas y ocupadas. Estamos haciendo lo que podemos, señor —hizo una ligera reverencia.

Así que nada se podía hacer aparte de esperar que lo ayudaran con técnicas rudimentarias de salvamento.

Miró a otra parte luego de que le hablaran por mucho, no estaba listo para recibir todo lo que estaba sabiendo, vio al piso, como si buscara una respuesta, algo que decir, una palabra, un movimiento o simplemente…

— Endeavor-san, acabo de llamar a U.A., Recovery Girl está en camino, trasladaremos a Shoto-kun a otro hospital, todo estará bien —intentaba calmarlo, Hawks era tan servicial y útil como ningún otro, quería realmente apoyarlo en ese momento.

Por su parte el pelirrojo sólo pensaba en qué decir, seguía ensimismado, se supone que debía saber qué hacer, era un héroe, no, era el héroe Nº 1. Podía apostar su mano derecha a que All Might sí sabría qué hacer en un momento así, quizás no se quedaría catatónico como él.

Esto era su culpa. Siempre lo era.

— Fuyumi-san, algo ocurrió, te enviaré una dirección, ven pronto… —dijo Hawks de fondo aferrado a su teléfono, mientras Endeavor permanecía apoyado en una pared— eh… necesitas venir, busca en el área de información, ahí te dejé una nota, por favor avisa en tu casa que es una emergencia. No, no es tu padre, él… —desvió su mirada— está bien —colgó.

Volvió hacia Endeavor, le dio una palmada en el hombro.

— Debemos irnos —dijo con voz firme el plumífero héroe— Endeavor, por favor. Despierta —le llamó la atención.

— Sí —se sacudió la cabeza y con ojos cansados vio a su compañero— no puedo quedarme, debo… verificar que el área sea segura, soy el héroe Nº 1, no puedo… no… —suspiró y se golpeó el pecho.

— No te quedarás aquí, todos esperan verte fuera, debemos terminar el trabajo. Todavía hay villanos que no ubicamos, debemos proteger a los ciudadanos —terminó Hawks.

Era verdad, proteger a los civiles, ayudar a quienes estuvieran en peligro; no tenía tiempo para llorar en una esquina por su hijo o preocuparse de que él siguiera vivo, su primer y único trabajo era salvar a los demás… estar para ellos.

Finalmente lo comprendía, toda aquella tortuosa vida que les había dado a sus seres queridos, nunca estando presente, siempre viendo por los demás, siempre… viendo por su propio ego, aquel que le impidió ser un hombre de verdad. Este puesto, este lugar privilegiado no era nada comparado con la vida de su propio hijo, quería regresar y cada villano que derrotaba en su camino, cada vida que salvaba, era un paso más a estar con él así que por primera vez se apresuró. No iba a darle la vida de su pequeño a la nada, si moría… si algo pasaba, estaría para tomar su mano, para…

Tenía esas ganas de llorar atoradas en su garganta, la cual seca le hizo detenerse por un minuto, Hawks vio de lejos aquella acción y usando sus potentes plumas acabó con los villanos que sobraban, fue a toda velocidad hacia Endeavor y este le extendió la mano, como si quisiera que se alejara.

— ¡Todo está bien! —gritó ocultando su rostro.

Ningún padre debería ver morir a su hijo… pero si ése era el castigo que la vida le tenía por delante, ¿estaría dispuesto a aceptarlo? ¿Iba a tomar esa carga y llevarla hasta su propio deceso? No, Shoto no debía pagar sus deudas, ¡era injusto!

— "Si hay alguien que me escucha en este basto universo, si los milagros son reales, sólo… te pido que dejes caer el cielo sobre mí, quiebra todos mis huesos, destroza mi futuro si así lo deseas pero por… por favor…" —decía como si le costara deshacerse de su orgullo— "…no tomes la vida de mi muchacho, él es lo único bueno que he hecho, deja que vea otro día" —apoyó ambas manos en la pared.

— Endeavor-san… —Hawks apenas podía creer ver a su compañero tan quebrado.

En aquella basta oscuridad, donde nadie lo veía, donde ningún otro ser humano podría estar, Enji elevaba una plegaría, una simple pero honesta plegaria.

— Volvamos. La alerta ya está en toda la ciudad. No detuvimos más que a monstruos alterados. En unas horas amanecerá y debo… necesito saber de Shoto —dijo con seriedad, para dar la vuelta y sin mirar a Hawks seguir su camino.

Es cierto que un árbol como Endeavor no se quema tan fácilmente, no tanto como sus ramas…

.

..

...


Fin de Episodio 11


(*) Mea culpa es una locución latina que se traduce literalmente como «por mi culpa» y usada generalmente como «mi culpa» o «mi propia culpa». Para acentuar el mensaje se puede insertar el adjetivo máxima, dando por resultado mea máxima culpa que se traduciría como «por mi gran culpa» -Significado por Wikipedia