Mi cerebro trabajaba lentamente tratando de procesar toda la información que había recibido de sopetón. Mi vista se dirigió a Edward que tenía la cara contrariada y las manos en firmes puños… después mire a Cedric que estaba exactamente igual y los dos le dirigían a Mike una mirada envenenada. Me distrajeron los sollozos que venían del suelo y pude ver a Jessica lamentándose a mis pies. La contemple un segundo. Era verdad que yo la detestaba porque ella me hacía la vida imposible, pero… en esos momentos me daba lástima, nadie se merecía eso…

-Vamos Jessica- dije acachándome a su lado pero ella me evitó arrastrándose en el piso.

-¡No! ¡Aléjate de mí, Isabella!- profirió entre lagrimas. No le hice caso y la agarré por los hombros, ella luchó un poco pero al final pude poner la de pie.

-Edward…- trate de llamar su atención pero desistí, pues en el momento supe que él no me escuchaba. Metí mi mano en su chaqueta y saque las llaves del convertible de Rosalie.

Arrastre a Jessica hasta el flamante auto y la metí allí, alejada de las hostiles y curiosas miradas.

-Espérame aquí, ya vuelvo- Ella solo asintió y siguió llorando. Levanté la cabeza y lo que vi fue una escena desastrosa. Edward y Cedric eran participes de una acalorada pelea con Mike, los tres se gritaban cosas no muy agradables. Caminé hacia ellos con prisa. Pero algo me detuvo, mire hacia abajo, mi vestido se había atorado con la puerta, no le preste atención y solo le di un fuerte tirón para que se soltara. Volví a emprender mi caminata hacia ellos.

-¡Como que la amas, rubiecito! ¡No me vengas con esas estupideces!- Dijo Cedric a gritos. Mike, indignado, contraatacó.

- ¡Si, la amo y que! ¡Desde que la vi me gustó y quiero que sea mía!- paré en seco, ¿Suya? ¡Isabella Swan no es de nadie! hasta yo me molesté con ese comentario y no me molestó en lo más mínimo que Cullen lo tomara de las solapas y lo levantara del suelo.

-¡Mas te vale que controles tus palabras si no quieres terminar muerto!- le dijo un amenazante Edward a centímetros de su rostro.

-¡Tu y cuantos más idiota!- la verdad es que Mike no tenía instinto de supervivencia en lo absoluto.

-Creo que con nosotros dos será suficiente- Le contestó Cedric malévolamente.

Tenía que parar eso antes de que comenzara la tercera guerra mundial. Me acerqué a Edward y puse una mano en su hombro, él me miró y me perdí en sus orbes verdes por un segundo. Él me sostuvo la mirada e inconscientemente aflojo su agarre, por consecuente Mike se zafó y se alejó de él unos pasos.

Mi prometido giró la cabeza rápidamente y miro al blondo con odio. Dio un paso hacia él pero yo fui más rápida y puse mi otra mano en su pecho.

-No Edward- le dije en voz baja.

-Pero él...- trató de justificarse, yo puse un dedo en sus labios. Y trate de comportarme lo mas amorosa posible ante las miradas de la gente.

-No importa cielo, no vale la pena- Frunció el seño un poco pero al final tomó mi mano entre las suyas y asintió resignado. Miré por última vez a Mike y me di cuenta de que tenía una mirada rara, los ojos y la boca muy abiertos. Miraba en mi dirección pero unos palmos más abajo de mi rostro, le seguí la mirada y solté un grito ahogado. A un lado mi vestido se había rodo y en la posición en la que estaba toda mi pierna estaba expuesta al escrutinio de todos los que pasaban, de echo si me movía un poco mas se podría ver la tela de encaje de mi ropa interior. Me cubrí como pude pero Mike no dejaba de mirarme. Me escondí detrás de Edward sintiéndome observada. Cedric también se dio cuenta perfectamente de mi problema y se puso a su lado formando una barrera.

En el preciso momento en que Los dos se dieron cuenta de la mirada de Mike... se desató el caos.

-¿¡Qué demonios estás mirando, Idiota!?- gritaron los dos al unisonó y la batalla a muerte comenzó

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-¿Como pudieron hacer eso? ¡Están Locos!- dije molesta mientras conducía el auto. Edward iba a mi lado y Cedric estaba atrás, mostrando un gran acto de humanidad, con Jessica entre sus brazos tratando de consolarla. Sé que era muy difícil para él... ya que ella había tratado de robarle la inocencia en múltiples ocasiones pero teníamos que admitir que su estado era lamentable.

-Pero si no hicimos nada, nada mas lo metimos a la fuente y casi lo matamos ahogado- Argumentó Edward como si nada.

-Sí, y después de eso solo lo metimos en un contenedor de basura y lo hicimos rodar por la calle de bajada, eso no me parece mucho.

-¡Lo atropello un auto!- Esos dos eran un problema juntos.

-Sí, pero para nuestra defensa era una anciana más lenta que Billy subiendo las escaleras- Contesto Cedric. Me giré lo suficiente para abofetearle la pierna mientras él reía

-¡No seas grosero!-

-Se lo merecía...- dijo Edward con voz sería. Dirigió su mirada hasta mi pierna, me puse roja como un tomate. El echo de conducir me dejaba pocas posibilidades de tapar mi piel expuesta. Puse una mano en mi pierna como quien no quiere la cosa, y sutilmente agarre los pedazos de tela separados para tratar de unirlos.

A los pocos minutos la puerta de la Mansión se abrió y yo aparque sin problemas.

Jessica se soltó de Cedric y salió corriendo hacia la casa llamando a mamá, eso no sería bueno. Principalmente porque según ella yo era la culpable de las desgracias familiares, y no dejaba escapar una oportunidad para echarme en cara lo inepta que era.

-MMM, creo que es mejor que me vaya Bella- dijo Cedric una vez que todos salimos del auto.

-Está bien... adiós.- lo abracé y cuando lo mire mejor agregué- Y cúrate esa ceja- sonrío de lado y besó mi frente. Se despidió de Edward con un gesto de cabeza y desapareció en la oscuridad.

Yo estaba muy distraída escuchando los ruidos provenientes de la casa que no escuche lo que Edward decía.

-¿Bella, estas bien?- lo enfoqué un poco aturdida.

-¿Qué? ¡Ah! si estoy bien.- Arrugó el entrecejo pero no dijo nada más al respecto.

-Creo que será mejor que me vaya- La verdad es que no quería que se fuera porque tal vez si él estaba presente mi madre controlaría mejor sus ataques de locura, que como iban las cosas empezarían en pocos minutos.

-Ah, está bien Edward... gracias por todo, fue una linda noche.- traté que la desilusión no afectara mi tono de voz. Lo que había dicho era verdad, fue una noche fuera de lo común y un tanto agradable me atrevería a decir, dejando a un lado los percances claro.

Me acerqué a él un tanto tímida y lo abracé. El correspondió a mi abrazo.

-Sí, fue muy linda... tú te ves muy linda- No lo miré para evitar que notara el maldito sonrojo que invadía mis mejillas.

-Gracias... tu igual- No sabía que decirle para que su ego no se agrandara

-¿Que me veía linda?- rodé los ojos, y otra vez el mismo Edward.

-¡Sabes a lo que me refiero Cullen!-

-No, no sé a lo que te refieres- dijo con inocencia, maldito controlador.

-Dije que te veías... bien- la última palabra fue un susurró.

-¿Perdón? no escuché- rodé los ojos y lo miré enfadada.

-¡Que te veías bien, Cullen!- Grité exasperada. Él sonrió torcido

-Ya lo sé- Le lancé la mirada más envenenada que encontré.

-¿Entonces para que demon...?- se inclinó un poco y acalló mis replicas con un beso.

La verdad es que no lograba entender a ese hombre, a veces me volvía completamente loca ¡Y lo acababa de conocer!

- Estás loco...- dije separándome lo suficiente para hablar.

-Lo sé.- contestó volviendo a acortar las distancias.

En ese momento se me olvido todo.

Se me olvido donde estábamos...

Se me olvido el problema con Jessica...

Se me olvido que mamá debía de estar furiosa...

Se me olvido que estaba en peligro de muerte si mamá estaba furiosa...

Todo se me olvido...

Hasta que un grito disolvió el sueño en el que me encontraba.

-¡ISABELLA, VEN AQUI AHORA!- grito una voz furibunda desde la casa, salté sobresaltada.

-Eh, creo que será mejor que te vayas Edward- dije entregándole las llaves y empujándolo hacia el auto, el estaba sobresaltado por el gritó.

-¿Que fue eso?- preguntó aturdido.

-Nada, no te preocupes- seguí con mis intentos de meterlo al auto.

-¡QUE VENGAS AQUI MALDITA SEA!- gritó Renné y a continuación se escucho como si hubiera tirado algo de vidrio a la pared y se hubiera hecho añicos.

-¿Que pasa allí dentro?- Él estaba cada vez mas alarmado.

-Moriré- desistí y contesté simplemente.

-¿QUE?- se lo tomó muy literal, bueno creo que la situación lo era.

-Según ellos todo es mi culpa, así que es mí culpa que Jessica sea infeliz, es mi culpa que Mike no quisiera besarla y es mi culpa que no la ame... moriré- repetí.

-¿Ella, te hará algo malo?- preguntó después de una pausa.

-Yo... no lo sé... supongo que sí, pero ese no es el punto... tienes que irte-

-No no lo haré- dijo firmemente.- te acompañaré a entrar.-

-¿Estás loco?- lo mire con los ojos abiertos.-Edward esté es mi problema, ya veré como me las arreglo yo SOLA.- remarque la última palabra.

-Que no- repitió con firmeza tomando mi mano- No te dejaré sola ¿Recuerdas?- asentí con la cabeza asombrada y él me comenzó a jalar hacia la casa. Cuando estuvimos en la puerta tragué pesado y abrí la puerta de un empujón.

Allí estaba Renné, de espaldas a nosotros con un vaso de weaskey en una mano.

-¡Ya me enteré que viste a Charlie Isabella! ¡No podías hacerlo! ¡Cómo te atreves a desobedecerme! ¡Cómo te atreves a hacerle es a tu herma...!. - se dio la vuelta pero no termino al ver a Edward a mi lado. Compuso el rostro en una sonrisa forzada.-Edward querido, me alegra verte pero como veras esta es una situación familiar, por eso mismo te pido que te retires.- apreté mas su agarré como diciendo "No quiero que te vayas"

-Como usted dijo, es un asunto familiar... yo hago parte de su familia ahora, Renné.-

-¿¡Como dices!?- preguntó ella cada vez mas alterada.

- Si me permite, con mucho gusto le explicaré lo que ocurrió realmente...- Empezó Edward omitiendo la pregunta de Renné.- La única culpable de lo que pasó realmente es Jessica- Los ojos de mi madre se abrieron de sopetón y todo rastro de amabilidad se borro de su rostro.

-¡Como te atreves Edward! ¡Este no es asusto tuyo! ¡Aquí la única culpable de todo esto es Isabella! ¡Si me disculpas te pido que te retires, tengo que hablar seriamente con ella!- Se acercó rápidamente a mí y me tomó el brazo fuertemente, enterrándome sus largas y afiladas uñas postizas. Ahogué un gemido de dolor. La verdad es que mi cabeza me decía que me apartara rápidamente y que le gritara alguna obscenidad a Renné por maltratarme... pero dios, ¡Era mi madre! ¡Hasta mi insolencia tenía limites! por más que me odiara, ella era mi madre.

-Lo lamento- Cullen me jaló y me coloco otra vez a su lado pero esta vez con uno de sus brazos en mis hombros.- No le permitiré que la traté así-

-¡No te metas en esto Edward! ¡Tú no tienes voz ni voto en lo que respecta a mi familia!-

- Isabella es mi futura esposa, por supuesto que tengo voz y voto en lo que a ella respecta. Así que le pido que se controle y la trate con respeto- Su voz se había vuelto autoritaria.

-¡Y que si no quiero!- la verdad es que se comportaba como una niña.

-¡Pues me veré en la obligación de entablar una demanda hacia usted!- Renné abrió la boca y la serró varias veces.

-Si me entero de que le hizo algo, cualquier cosa... no se extrañé de ver a mis abogados por aquí.- Renné salió indignada de la habitación murmurando improperios.

Yo seguía congelada en mi lugar, decidida a no soltarme de la chaqueta de Edward nunca.

-Será mejor que me vaya- me dijo con voz suave. Asentí con la cabeza pero no lo solté. ÉL tomo mis manos y se soltó de mi agarre.

-Vendré por ti mañana, Tenemos un Picnic.- Explico lo suficientemente alto como para que mamá oyera.

Besó mi frente y después de dedicarme una mirada preocupada desapareció en la oscuridad…

De algo estaba segura, esa guerra aun no acababa.

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Al escucharlo irse lo primero que hice fue subir a mi habitación, reprimí el impulso de ir a la habitación de Jessica al escuchar sus sollozos. Tomé una ducha rápida y me maraville al comprobar que Renné le había hecho caso a Edward, ya que no se había presentado a mi habitación en la noche ni cuando desperté en la mañana.

La mañana estaba soleada, algo extraño en esté pueblo, tomé una ducha rápida y decidi quedarme en la habitación el resto del día leyendo algo. Estaba ensimismada en mi lectura cuando escuché como una piedra golpeaba mi ventana. La miré fijamente y a los pocos segundos otra piedra impacto en el cristal…

Me acerqué sigilosamente hasta que escuche su aterciopelada voz.

-¡Apúrate Julieta, no tengo todo el día!- Asomé mi cabeza por la ventana y lo vi.

Todo de él era perfecto… lucia una camisa sin mangas que resaltaba sus músculos y unos Jeans que le daban un aspecto despreocupada. Su cabello iba desordenado como siempre dándole un aspecto salvaje.

-Tú no te pareces en nada a Romeo- le hice mofa.

-Ya lo sé… yo soy más guapo- Contestó con suficiencia dándome una sonrisa torcida que me aceleró el corazón…-Ven aquí Bella, tenemos una cita pendiente-

-¿Una Cita?- Pregunté sin comprender.

-Sí. Nuestra primera cita- corrigió.

Los espero en los comentarios, lamento demorar... el tiempo no me va

Los quiere

Bell cullen hall