Hola! Por fin puedo volver a publicar. Le debo una disculpa a todo el que estuvo siguiendo esta historia, la verdad hace mucho que tuve este capítulo listo, pero no quería publicarlo hasta asegurarme de que la historia estuviera completa, para no volver a hacerlos esperar tanto. En fin. Muchas gracias por sus comentarios, los aprecio mucho. Volveré en pocos días.

*Victorious y sus personajes no me pertenecen.

Capítulo 11

El lunes por la mañana Jade se encontraba frente al espejo. Su mirada se clavaba en el reflejo de sus ojos con fiereza, como si se odiara a sí misma, como si quisiera acabar con lo que veía. Sin embargo, en su interior, sólo estaba aterrada, preguntándose por qué había expresado su frustración de esa manera y sintiéndose culpable, cada vez que tomaba conciencia de que Tori era quien había pagado por esa pérdida de control suya.

Los recuerdos pasaban por su mente mucho antes de que ella pudiera borrarlos, recordaba sus labios sobre los de Tori, la furia al tomarla entre sus brazos, sus fuerzas desapareciendo en el cuerpo de su víctima, aquella víctima, que estuvo a punto de acabar con toda su estabilidad emocional a través de un beso y que a la vez la llenó de vida.

Cerró los ojos con vergüenza, al recordar las lágrimas de la chica mitad latina, su mirada antes de abandonar la habitación. Jade sintió que algo en ella se quebraba con esa última mirada, se sintió tan torpe, como una niña luego de haber roto su juguete favorito por no saber cuidarlo.

Se alejó del espejo, como quien huye de sí misma, para tomar valor y hacerse la pregunta que tanto había evitado. ¿Era amor lo que sentía por Tori Vega? Suspiró ante ese pensamiento y buscó por primera vez una respuesta sincera. Sonriendo casi al instante, al verla en su mente, y con ella, la mezcla agridulce que representaba, a través de sus sonrisas, tan entusiastas y llenas de ternura; sus miradas de decepción, tan frágiles y bellas a la vez, la calidez de sus abrazos, sus arranques de maldad, sus inseguridades, sus momentos de valentía; todas aquellas cosas que eran parte de ella y que habían logrado atrapar a Jade, sin dejarle ninguna escapatoria. Pasó una mano por su cabello, con resignación, sin saber cuál había sido el momento exacto en el que había empezado a caer; sin embargo, ahora sabía que fuera como fuera, había perdido la batalla.

Se sentó sobre la cama y tomó su Peraphone del velador, para llamar a Cat, ignorando lo que le diría exactamente.

-¡Jade! –contestó la pelirroja, dejando notar su entusiasmo. -¿Estás bien? Ayer te llamé muchas veces. Beck y Tori me contaron que…

-Sí, ya sé, no me importa. – contestó la gótica, quien no quería dejarse aturdir por la energía de su mejor amiga. – ¿Has hablado con Vega, después que se fue de tu casa?

-No. ¿Debería?

-No.

-Entonces… ¿Por qué me preguntas…?

-No importa, Cat. Nos vemos en la escuela.

-Bien. Adiós.

Tras colgar el teléfono, se arregló cuidadosamente para ir a la escuela. Sin duda sería un día interesante.

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Jade podía ser la persona más nerviosa en Hollywood Arts esa mañana, pero no iba a dejar que la gente se diera cuenta de ello. Debía tener el control de la situación, sobre todo porque tenía que enfrentar a muchas personas y si se dejaba llevar por sus sentimientos, las cosas realmente podían empeorar.

Se acercó a su casillero, mirando discretamente hacia el de Tori, esperando encontrarla cerca, pero no fue así, de pronto, fue sorprendida por la mirada fija y serena de Beck.

-¿Ya me dejarás hablar? –preguntó el joven, en un tono tranquilo.

-Vega ya me contó que todo fue un error. –dijo Jade, imitando con esfuerzo el estado de ánimo de Beck, mientras seguía paseando su mirada por la escuela, en busca de la castaña. -¿No te lo dijo?

-No. –respondió Beck, pareciendo confundido. -¿No dirás nada más?

-¿Decir algo?- preguntó Jade, sintiéndose perdida en aquella conversación.

-Sí, algo cómo "Lamento no haberme sacado los anillos antes de golpearte".

-Oh, sí. Lo siento mucho. No debí golpearte. – se disculpó, reprimiendo una risa tras notar la nariz de Beck aún lastimada.

El chico asintió levemente, pareciendo esperar que Jade le dijera algo más, pero ésta empezó a alejarse, sin hacer otro comentario. -¿A dónde vas?- preguntó él, alzando la voz para dejarse escuchar.

-Necesito un café. Nos vemos luego. – respondió ella, caminando rápidamente.

No era que Jade no se diera cuenta de lo desconcertado que estaba Beck, por su reciente actitud, pero aunque sabía que lo de la pulsera había sido un malentendido, las cosas habían cambiado desde aquel día, sus sentimientos por Beck habían perdido casi toda su fuerza y eso sumaba un problema más a su cabeza, uno de tantos que no sabía cómo enfrentar.

Llegando al café asfalto, alcanzó a ver como la castaña se ocultaba rápidamente detrás de una mesa; y pesar de que la había estado buscando, tener a una Tori temerosa, no era lo que tenía planeado.

Sonrió, ante lo cómico de la situación y se sintió un poco más segura de repente, notando que por un momento había olvidado que ella era la más fuerte de las dos, que podía ir en ese mismo instante donde Tori y enfrentarla, burlarse de ella, jugar con sus nervios. Podía hacerlo, lo sabía bien, pero decidió esperar, y se marchó del lugar fingiendo no haber visto nada.

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La clase de ciencias pasaba lentamente y Jade tenía los ojos fijos en la maestra sintiendo cómo Beck la miraba de reojo y Tori se esforzaba por no hacerlo. Se preguntaba quién de los tres se sentía más tenso, lo cierto era que si ella no cambiaba de actitud con Beck, él pronto le reclamaría y Jade aún no estaba lista para ser sincera.

El timbre fue como un golpe que sacudió sus pensamientos, y mientras el aula, antes silenciosa, cobraba vida, ella se las arregló para unirse a la multitud que salía a pasos rápidos por la puerta.

Ahora era el momento perfecto para encontrar a Tori y hablar con ella. Tenía que saber lo que la chica mitad latina estaba pensando después de ese beso. Sabía que en aquel momento se había asustado, pero Vega no podía serle indiferente; después de todo, la castaña había pasado gran parte de su tiempo tratando de agradarle, de impresionarla, de ganarse el titulo de amiga en la vida de Jade; eso no podía ser por nada. Tori tenía que sentir algo, pues todos los deseos de Jade giraban en torno a eso.

Respirando profundo para controlar sus nervios, caminó por los pasillos de Hollywood Arts, buscándola, esta vez decidida a terminar cuanto antes con el suspenso. Cuando por fin la divisó entre la gente, llegando a su casillero, se acercó con rapidez deteniéndose detrás de ella.

-Hey, Vega.- dijo en voz alta, fingiendo una sonrisa fría, que contrastaba completamente con lo que sentía. Al escucharla, Tori dio un salto por el susto, volteando rápidamente hacia ella.

-¡Jade! ¿Qué diablos quieres?- dijo, exaltada.

Aunque en otra ocasión la chica gótica habría buscado alguna frase irónica para burlarse de Tori, esta vez, se limitó a mantener su sonrisa, pues todas las cosas que quería decirle, se acumulaban en su mente luchando por salir primero. –Hoy a las siete, hay ensayo. –se encontró diciendo, para su sorpresa.

-¿Ensayaremos?- repitió la castaña, pareciendo aturdida.

-Sí, Vega. La obra ¿lo olvidas?

-Sí… Digo, no… pero…

Jade no pudo evitar disfrutar de los nervios de Tori, pero no lo demostró. – ¿Pero qué?-dijo de forma arrogante. –Sabes que tu actuación es terrible y el estreno se aproxima.

Y ahí estaba de nuevo, esa mirada de decepción que Tori jamás podía evitar poner, y que hacía que la cazadora se volviera presa instantáneamente. –Jade, déjame en paz ¿quieres?- dijo la castaña, con voz suave, pareciendo agotada y empezó a alejarse.

-Tori, espera. –La detuvo Jade, tomándola del brazo, en un arranque de fragilidad, sintiendo que si en ese momento la castaña se marchaba, esa extraña relación entre ellas, se arruinaría, y por lo menos quería ser capaz de rescatar eso. Sin embargo, por miedo a volver a asustarla la soltó de inmediato.

Cerró los ojos por una fracción segundo buscando calmarse. Debía recuperar el control, debía hacerlo para poder solucionar el problema. Sonrió con un gesto malvado, usando toda la fuerza interna que pudo encontrar, mirando fijamente a la chica frente a ella. -¿Qué pasa, Vega? ¿Me tienes miedo? No dejarás que nuestros… "problemitas" personales interfieran en tu trabajo ¿Verdad?

Tori permaneció en silencio, pareciendo querer decir algo sin poder hacerlo, lo que Jade aprovechó para continuar antes de obtener una respuesta negativa.

Necesitaba una excusa para poder hablar con ella y apaciguar las cosas y el ensayo era la oportunidad perfecta, pero pensó que Tori no se sentiría segura, después de lo ocurrido la última vez que estuvieron a solas, por lo que decidió proponer un territorio a favor de la castaña.

-Hoy a las siete en tu casa ¿está bien?- dijo finalmente. –A menos, claro, que te hayas dado cuenta de que no eres la indicada para el papel.

Tori suspiró, pareciendo reflexionar al respecto y respondió con decisión. –Está bien Jade, a las siete en mi casa.

Jade sonrió, al reconocer que había logrado sacar, una vez más, a la superficie, a la Tori que lograba confundirla, que le quitaba el suelo y la exasperaba tanto. Esa Tori decidida y digna, que le hacía sentir.

Quiso besarla otra vez, pero en lugar de eso, alzó una ceja de modo prepotente y se marchó sin decir más.