Disclaimer: Naruto, Sasuke y demás personajes no me pertenecen, pertenecen a Kishimoto-sama y la historia es obra de Catt Ford, yo solo me encargue de adaptarla con los personajes del mundo de Naruto.
Advertencias: Contiene lenguaje adulto, AU, Ooc, sexo explícito, BDSM y posibles hemorragias nasales de las que no me hago responsable. xD
Capítulo 10
La piel de Naruto brillaba por el sudor mientras se arrodillaba y sus manos se aferraron a la cabecera justo en el lugar donde Sasuke las había colocado. El pelinegro se arrodilló entre sus piernas y separó las rodillas de su chico para tener mejor acceso.
El trasero del rubio aún estaba rosa y cálido al tacto mientras las manos de Sasuke acariciaban sus glúteos. Se sentó sobre sus talones y dejó que sus pulgares acariciaran la entrada del más joven.
—Eres tan estrecho —dijo Sasuke maravillado—. Tan bello.
Observó cómo su dobe se estremecía con cada roce y su agujero pulsaba por las delicadas caricias que le hacía. Su intención era prolongar ese momento, estimular mucho más a Naruto, pero la necesidad que sintió de enterrar su pene en ese apretado agujero lo obligó a acelerar el ritmo.
No dilató a Naruto, pero se aseguró de que estuviera lubricado antes de colocar un condón en su miembro. Lubricó su erección y se posicionó en la entrada del kitsune.
Naruto gruñó y se estiró cuando Sasuke lo penetró con una fuerte embestida, enterrándose en su interior. Sintió que el pene del otro hombre tomaba posesión de su cuerpo como lo había hecho desde la primera vez que follaron, y arqueó la espalda entregándose al dominio de Sasuke. Su piel le cosquilleaba por todos lados, pequeñas ondas de electricidad lo recorrieron cuando sintió el cuerpo de su amante cubrir el suyo.
Sintió que Sasuke comenzó a frotarle su erección mientras lo embestía y folló la mano que lo sostenía mientras era follado.
El pelinegro se maravilló al notar lo bien que se complementaban. Dejó de pensar en el momento en el que el cálido canal comenzó a estrecharse mientras los músculos se movían a su alrededor como si no quisieran dejarlo salir. Lo embistió con mayor velocidad y profundidad, arremetiendo contra su trasero con fuerza y pensando únicamente en su placer.
La velocidad de cada embestida volvió loco a Naruto, eran tan certeras y profundas que tocaban ese punto que lo hacía delirar. La calidez en el interior de su trasero se esparció al resto de su cuerpo. Se sentía tan dichoso de recibir el pene de Sasuke, tan grande y duro dentro de él, al punto que lo hacía perder la razón. Estaba emocionado y orgulloso de darle tanto placer a su teme, ser él el provocara esas reacciones en el pelinegro. Levantó más su trasero y el pene llegó más lejos encontrando un mejor ángulo.
Gimió mientras Sasuke lo embestía una última vez, sus manos tomaron el trasero de Naruto y se corrió con un largo suspiro. Después de unos momentos el pelinegro se dejó caer sobre sus talones, llevándose a Naruto con él, de manera que el joven permaneciera sentado sobre sus piernas y con el pene en el interior de su cuerpo.
Sostuvo al rubio contra su pecho y colocó una mano sobre su cuello. Pudo sentir los latidos de su corazón, mientras con la otra mano lo acariciaba con gentileza, frotando con ternura su incontrolado pene. Sasuke deslizó una mano por la rígida carne de Naruto.
—Córrete para mí, cariño. ¡Córrete ahora! —susurró. Pudo sentir el delgado cuerpo entre sus brazos tensarse y un fluido blanco escaparse de su verga mientras se arqueaba y estremecía entre sus brazos.
Sasuke imaginó cómo debía lucir la expresión de éxtasis en el bello rostro de su dobe, lo abrazó fuertemente, lo acarició hasta que los temblores de su orgasmo se detuvieron y el rubio se relajó por completo.
Gentilmente giró la cabeza de Naruto y lo besó con suavidad.
—Eres tan bello cuando te corres para mí, Naruto. Eres tan sensitivo.
—Me hace sentir como si estuviera volando cuando me corro y cuando me abraza así —susurró sin abrir los ojos—, jamás me imaginé… que podría sentirme así… de bien.
Sasuke lo abrazó sin decir una palabra, sintió que el ritmo de su corazón y su respiración regresaron a la normalidad. Su flácido pene se escapó ruidosamente del interior de Naruto y esté rio.
Sasuke lo besó una vez más.
—Iré por una toalla y luego podrás dormir, mi Kitsune —dijo mientras se levantaba. Había sido la mejor experiencia que ha tenido en toda su vida, nunca se había sentido así de completo, esa conexión, esas sensaciones que el rubio le provocaba nunca las sintió con nadie, ni siquiera con Gaara.
Se lavó las manos y regresó para limpiar el estómago y el pecho de Naruto, luego se acomodó debajo de las sábanas y tomó al rubio entre sus brazos.
Naruto se acurrucó al lado de Sasuke y colocó un brazo y una pierna sobre este. Sasuke sonrió. Suigetsu tenía razón, Naruto podía creer que Sasuke era su dueño, pero el que tenía el verdadero dominio era ese rubio escandaloso que lo tenía abrazado de manera posesiva, lo había conquistado con su belleza, determinación y esa personalidad tan hiperactiva e infantil.
Mientras Naruto se conocía a sí mismo a través de la dominación de Sasuke, este se percató de que se había enamorado. Abrazó con mayor fuerza a Naruto y bufó, comenzó a sentir la felicidad que se acumulaba en su interior. Pensó que nunca volvería a conocer a alguien que lo sacaría de ese agujero en el que se había metido, en el que se aislaba de todos aquello que querían acercarse a él con intenciones románticas o sexuales, pensó que nunca volvería a amar de nuevo. Que equivocado estaba, ese rubio rompió todas y cada una de sus barreras y eso lo hacía sentir vulnerable.
Es mejor tener a Naruto por un breve periodo de tiempo a no haberlo conocido jamás, se dijo a sí mismo Sasuke, esperando que fuera verdad y que no le doliera tanto cuando su bello chico lo dejara. Todos al final siempre lo hacían, lo usaban para sus caprichos y luego simplemente se iban.
A la mañana siguiente en la ducha, Naruto descubrió lo mucho que podían doler los azotes con el trasero mojado. Sasuke lo había inmovilizado contra la pared follándolo hasta que gritó de placer.
El conocimiento que tenía de su propio placer estaba incrementando, al igual que el dominio que tenía sobre el cuerpo del otro hombre. Pero, aun así, Naruto no podía dejar de pensar que todo eso era temporal… y que pronto Sasuke desearía tener un nuevo juguete para volver a comenzar todo el proceso. Seguramente había un límite de lo bien que uno podía sentirse con este estilo de vida, ¿cuánto duraría antes de que el aburrimiento se hiciera presente?
Por ahora, todo lo que podía hacer era mantener en secreto sus preocupaciones y disfrutar al hombre que estaba consumiendo rápidamente su cuerpo y su alma.
SN * SN * SN
—Inmovilizadores dijo Suigetsu con deleite. Levantó un par de esposas hechas de cuero rosa con decoraciones de plata. Sasuke las tomó y rio.
—¿Con cierres de velcro? Suigetsu, ¿qué te pasa?
Suigetsu le sonrió con placer.
—Algo para todos, desde los perezosos hasta los incapacitados. Todos deberían poder practicar el bondage [1] en la privacidad de sus casas, aunque no puedan usar hebillas.
—Muy cierto —admitió Sasuke—. No se me había ocurrido. —Tocó otro juego, que estaba hecho de cuero color vino tinto con líneas negras y tenía hebillas de metal unidas por anillas en forma de D, eran brillantes y grandes. Se imaginó cómo podrían lucir las muñecas de Naruto atadas atrás de su espalda con unos de estos juegos.
—Mira este juego —dijo Suigetsu —. Es un cinturón que va alrededor de la cintura del sumiso, luego sus brazos pueden ser sujetados detrás de su espalda con esposas. Una pieza adicional puede adherirse al collar y puede ser ajustado para usarse en los muslos con las muñecas atadas a ellos.
—Muy creativo —aprobó. Su mirada parecía distante mientras imaginaba cómo hacer la toma—. Quizás podamos usarlo en negro para Nagato, se vería bien con el collar y el cinturón.
—¿Y el azul para Naruto? —preguntó con timidez Suigetsu tanteando el terreno.
—¿Y el café para Chōji? —le respondió molesto.
—Quizás con el tiempo —dijo Suigetsu, al parecer Sasuke aún no se terminaba de convencerse de darle un collar a Naruto y el pensando que el pelinegro por fin iba a ir por todas con el rubio. Su mirada cambió cuando miro a un lugar en específico o alguien en especial y se dirigió a la cocina donde se encontraba Chōji.
Nagato se deprimió mientras esperaba a que le dieran su siguiente disfraz. Esperaba que Suigetsu se encariñara con él después de la primera noche que pasaron juntos, pero luego llego ese castaño y regordete chico sin gracia ni atractivo a arruinándolo todo.
Sasuke notó los signos de un crío que estaba por tener un berrinche y se acercó a él.
—Ni lo pienses —le dijo a Nagato —. Te están pagando para modelar, no para ser un esclavo sexual. Guárdalo para un club.
Nagato asintió.
—No muchos pueden usar un bastón como Suigetsu. —No pudo evitar decir ese último comentario.
—Te dejó deseando más, ¿no? —preguntó Sasuke asintiendo empáticamente—. No creo que quieras enojarlo con un comportamiento tan poco profesional. Eso podría tener un mayor impacto en tu billetera que en tu trasero.
—Tienes razón —suspiró Nagato —. Es solo que es muy difícil encontrar a un buen dominante.
Sasuke rio con burla. ¿Quién diría que alguien iba a pensar eso de Suigetsu?
—Ponte el disfraz y sal para que podamos atarte.
Nagato le mostró una sonrisa reacia.
—No tienes idea de lo dura que me la ponen estas tomas.
—Tenemos arneses o anillos si necesitas un poco de ayuda —dijo Sasuke con una sonrisa maliciosa.
—Está bien. Puedo controlarme —dijo Nagato desafiante.
Ninguno de los dos se dio cuenta de la presencia del rubio que solo alcanzo a escuchar lo último de la conversación. A Naruto no le gusto la confianza que había entre ellos dos y menos esas sonrisas que Sasuke le estaba dando a Nagato, el teme era su dominante, no tiene por qué acercarse a ningún otro sumiso. Si Sasuke dice que él le pertenece tambien es lo mismo con él. Más que celoso estaba enojado, no entendía los cambios de actitud de Sasuke y eso lo frustraba.
—¿Hay algo para mí hoy? —preguntó Naruto serió, a pesar de su enojo no pudo evitar que se le hiciera agua la boca cuando miró cómo Sasuke deslizaba sobre sus delgados dedos las esposas de cuero.
—Creo que me gustaría verte con estas —dijo Sasuke pensativamente ignorando a propósito la mirada enojada de su kitsune, ya imaginándose la razón. Aunque pareciera todo lo contrario Sasuke siempre estaba al pendiente del rubio y se daba cuenta cuando este estaba cerca. Nunca habría tomado al rubio por alguien que lo celaría con cualquiera que se le acercara, era algo que en cierta forma le divertía —. Ve con Suigetsu y pídele que te de uno de esos pantalones de cuero que te llegan a la cadera. En negro estará bien.
—Solo hay en negro —suspiró Naruto —. Qué poca imaginación.
Sasuke rio recordando los colores llamativos que al rubio le gusta usar, todo lo contrario del color negro.
—¿De qué color te gustarían?
—Bueno, el naranja es mi favorito, pero no creo que a usted o Suigetsu les guste que use un color tan llamativo. —Naruto sonrió coqueto con una mirada que destilaba inocencia, no iba a permitir que su teme se fijara en nadie más que el. Acercó una mano para tocar las esposas de color vino tinto—. Quizás un rojo oscuro estaría bien. — dijo mirándolo entre sus pestañas.
Sasuke tuvo que controlarse para no arrastrarlo a su oficina, ponerlo en cuatro, darle unos buenos azotes para después follarlo. Naruto estaba jugando con fuego.
—Bien, ve a cambiarte. Nagato está listo y tengo que atarlo. Qué bueno que tengo caballos [2], así no tengo problemas atando arneses.
Naruto casi saca agua por la nariz mientras sorbía de un vaso. Ya se le había pasado el enojo después de ver la reacción de Sasuke a su descarado coqueteo, así que no le importó mucho el que atara a Nagato.
—Es un tanto… caballuno, ¿no?
—Espera a que veas lo que puedo hacer con una fusta, Okiniiri ―ronroneó Sasuke, y observó cómo las pestañas de Naruto se movieron rápidamente—. ¡Vete! Ve a vestirte o…
—Ya me voy —dijo Naruto, alejando su trasero de la mano de Sasuke y enseñándole la lengua. Se preguntó qué haría Sasuke para castigarlo después.
Nagato suspiró otra vez cuando se acercó a Sasuke y se dio la vuelta, cruzando sus manos detrás de su espalda.
—¿Rojo brillante? —preguntó Sasuke incrédulo—. ¿Suigetsu te dio estos pantalones rojos de PVC [3]?
—No, Chōji, el asistente, pero dijo que estos fueron los que Suigetsu escogió.
Sasuke ató las muñecas del pelirrojo y le dio unas palmadas en la espalda.
—Lo siento, Nagato, pero no hubiera funcionado incluso si Suigetsu no estuviera pensando en alguien más todo el tiempo.
Nagato le recordaba mucho a él cuando Gaara decidió que ya no lo necesitaba, esa era la razón por lo que estaba siendo un poco amable con el pelirrojo.
—Lo sé. Es una pena, pero ya lo superé. —Nagato sacudió la cabeza como si estuviera sacando los pensamientos de lo que hubiera podido ser—. ¿En dónde me quieres?
—Justo aquí —dijo Sasuke, guiándolo bajo un reflector—. Iré detrás de la cámara y te pediré que des pequeños pasos hacia adelante, hasta que encuentre el ángulo perfecto de la luz, ¿de acuerdo?
Regresaron a trabajar y tomaron sus roles en lados opuestos de la cámara.
SN * SN *SN
El aroma a lujuria masculina se sentía en el aire cuando Sasuke soltó las muñecas de Naruto, habían sido unidas con una cadena plateada que luego envolvieron alrededor de su cintura y que a su vez estaba conectada a un collar.
Naruto se arrodilló debajo de la luz, sobre un telón rojo oscuro moteado. La luz iluminaba su cabeza inclinada y la línea de sus hombros, estaba arrodillado en dirección contraria a la cámara, su elegante espalda se estrechaba hasta formarse una delgada cintura. La lasciva redondez de sus glúteos se resaltaba por el reflejo de los pantalones de cuero.
Sasuke le ayudó a ponerse de pie y pasó sus manos por la espalda del su dobe.
—¿Cómo está tu cadera?
—Bien, gracias —dijo Naruto suspirando lleno de alivio una vez sus muñecas fueron liberadas.
—Ve a cambiarte —dijo Sasuke casualmente mientras acercaba sus labios a la oreja de Naruto susurrando una orden—: Deja la pulsera de las esposas debajo de tu camisa, Okiniiri.
—Eh, sí Masutā —respondió estúpidamente. Sintió que la sangre de su cuerpo bajó, que su miembro comenzó a endurecerse y su cerebro se apagó, solo podía pensar en el placer que el pelinegro le brindaría cuando estuvieran solos. Sasuke sonrió y se dio la vuelta; sabía el efecto que su voz tenía sobre el rubio.
Suigetsu lo estudió desapasionadamente.
—No deberías hacerle eso, Sasuke. Lo necesitamos concentrado y listo.
—Oh, está listo —dijo prepotentemente.
—Entonces ¿iremos a cenar? —preguntó alegremente Chōji, sabía que interrumpía algo, pero no estaba seguro de qué. Se sentía muy celoso de Nagato, Sasuke y Naruto (en ese orden).
—Tranquilo, chico —dijo Suigetsu, notando cómo el cuerpo de su chico se estremecía por el tono de voz que uso. Mantenerlos confundidos. Quizás Sasuke tenía la razón con eso de los juegos mentales—. Iremos a por los modelos y luego veremos.
Chōji lo siguió, como si no fuera capaz de confiar en Suigetsu si estaba solo con los modelos y Sasuke no pudo evitar carcajearse ante su actitud canina.
Naruto llegó a ayudarle para apagar el equipo y se cubrió las esposas con las mangas de la camisa. Sasuke lo detuvo y colocó una mano sobre la del rubio.
—Déjalo. Me gusta cómo te ves. Me hace imaginar cómo te verías sobre uno de esos potros, desnudo y temblando mientras marco tu trasero.
Naruto inhaló fuertemente, se sentía mareado al pensar en la imagen que Sasuke le describió usando únicamente su voz y su pervertida imaginación.
—Mira eso, Okiniiri. Usaré cada uno de ellos contigo —dijo señalando con la cabeza a una mesa donde Suigetsu había colocado una variedad de palas, látigos y fustas para el día siguiente. Acarició la espalda de Naruto.
—Puedo hacer que el látigo cante para ti si eso es lo que deseas, Okiniiri —susurró.
Observó el efecto de sus palabras.
—Y luego cuando este hermoso trasero esté rojo y caliente, te follaré tan fuerte que lo sentirás al día siguiente, te inclinaré sobre aquel potro, te ataré y te dejaré expuesto. Recordarás a quien le perteneces cada vez que te sientes. ¿Te gustaría eso, Okiniiri?
—Sí, por favor, Masutā —dijo Naruto rápidamente y con labios temblorosos.
—Quizás luego, si te portas bien —le dijo Sasuke mientras introducía un dedo en el aro de una de las esposas y guiaba a Naruto hasta la puerta.
Después de la cena, una durante la cual Naruto no dijo mucho, pero miró todo el tiempo a Sasuke con ansiedad, el fotógrafo lo llevó al oscurecido estudio. Cerró la puerta exterior con llave y se giró para inspeccionar a su sumiso.
—Desnúdate.
Una palabra, y su miembro se endureció mientras luchaba por quitarse rápidamente la ropa. Finalmente se quedó desnudo frente a su dominante.
Sasuke señaló al suelo, Naruto se arrodilló agraciadamente y colocó las manos detrás de su espalda.
—Okiniiri, hasta ahora hemos estado jugando. Te llevaré un poco más lejos. Los azotes pueden ser eróticos, pero yo te haré volar muy alto, algo que jamás has experimentado. —Hizo una pausa y caminó alrededor del chico arrodillado. Sasuke le tomó las manos, que tenía detrás de su espalda, y unió los aros en forma de D de las esposas—. Mira la posición tan vulnerable en la que estás: arrodillado y esperando a que decida qué hacer contigo.
Naruto tembló e inhaló profundamente esperando a ver qué vendría después. Sasuke lo sorprendió, se acercó y acarició su pene con gentileza, luego deslizó un anillo a su alrededor.
—Eso te mantendrá a salvo de que te corras, Okiniiri —dijo Sasuke con prepotencia.
Naruto gruñó por la frustración lo que hizo a Sasuke sonreír.
—No te correrás esta noche, Okiniiri. Al contrario, esta noche me servirás a mí. Mañana te acomodaré sobre ese potro y calentaré ese precioso trasero. Así tendrás algo por lo que esperar.
Sasuke caminó alrededor de Naruto y se paró detrás de él para acariciar sus mechones dorados, pasó sus dedos por el brillante cabello.
—¿Has extrañado mi sabor, Okiniiri? Porque yo he extrañado la calidez de tu boca alrededor de mi verga.
Se abrió el cinturón, lo sacó a través de las hebillas de sus pantalones, lo dobló y lo hizo tronar. Sonrió cuando notó cómo los glúteos de Naruto se flexionaron involuntariamente ante el sonido.
—Esta noche no, Okiniiri. Mañana. Ahora hazle el amor a mi verga con tu boca.
Caminó frente al rubio y acarició el miembro que se resaltaba de su cuerpo. La mirada de Naruto estaba enfocada en el pene del pelinegro y se lamió los labios. Sasuke sonrió al ver la emoción de su chico.
—Me siento generoso esta noche, así que mañana sentirás el beso de mi látigo —dijo Sasuke—. Hoy no te haré rogar por mi verga.
Se acercó más a Naruto y suspiró cuando fue capaz de tocar la erección del otro hombre con su lengua. Tímidamente lamió el glande.
Miró hacia arriba y notó que Sasuke lo observaba con una expresión que no podía descifrar. Succionó la punta del miembro con su boca, satisfecho al ver cómo la expresión del pelinegro cambiaba a una de lujuria.
El estar atado, desnudo y sobre sus rodillas, lo hacía sentir libre. Solo tenía una obligación: satisfacer los deseos de su Masutā. Naruto trató de recordar todo lo que lo había excitado en las pocas felaciones que había recibido en su vida y aplicó su experiencia. Encontró la vena resaltada en la parte de abajo del pene de Sasuke, presionó su lengua y la sintió pulsar. El pequeño gemido que acompañó su acción le dijo que había encontrado una zona erógena. Hizo círculos con su lengua alrededor de la cabeza y comenzó a succionar con pasión.
Variando velocidad y ritmo, Naruto abrió la boca cubriendo los dientes con sus labios deslizando su cabeza sobre el falo.
El placer que sintió al ver a Naruto con los labios humedecidos mientras se concentraba para hacerlo llegar al clímax, tomó a Sasuke por sorpresa. Gruñó y sostuvo la parte de atrás de la cabeza del más joven, embistiendo contra su boca.
Naruto no pudo hacer nada más que someterse, abrió la boca y relajó los músculos de su garganta para recibir a Sasuke.
Este perdió el control y se corrió con un grito, vaciándose en el interior de la caliente y húmeda boca. Sus temblorosas manos acariciaron el cabello de Naruto y no le permitió moverse hasta que logró recuperar la compostura. Le dio unas palmadas en la cabeza a Naruto.
—Gracias, Okiniiri. —Sasuke se alejó para arreglarse la ropa, se sentía incómodo, a pesar de que él estaba completamente vestido y Naruto expuesto, era él el que se sentía vulnerable.
Se giró.
—Si fueras un sumiso experimentado, Okiniiri, negociaríamos nuestro encuentro de mañana. Pero no sabes lo suficiente como para establecer tus límites. ¿Cuál es tu palabra de seguridad?
—Tokio, Masutā —dijo Naruto en voz baja. Su expresión era serena y tranquila.
Sasuke cruzó los brazos.
—Me gustaría marcarte mañana, nada permanente. Solo un par de heridas que desaparecerían en una semana. ¿Tienes alguna objeción?
—¿Cuánto dolerá, Masutā? —preguntó Naruto nerviosamente, cuestionándose en qué se metía. Sasuke tenía razón cuando le dijo que hasta ahora solo habían estado jugando.
—Tanto como yo lo decida —dijo Sasuke—. No será el artículo que emplee sino cómo lo use. Puedo azotarte para que te cosquilleen las terminaciones nerviosas o romperte la piel con mi cinturón. Te enseñaré a apreciar el dolor y usarlo como placer, si así lo gustas. Navegarás el dolor como una ola en el océano. ¿Confías en mí?
—Sí, Masutā —dijo Naruto mirándole a los ojos—. Confío en usted.
—Bien —sonrió Sasuke—. Espero que la anticipación sea placentera para ti.
Se acercó para liberar las muñecas de Naruto y ayudó a este a levantarse.
—Usa estas mañana —le ordenó tocando las esposas—. Las necesitaremos.
—Pero… mañana tengo que ir a estudiar.
—Lo sé —dijo Sasuke con una sonrisa maliciosa—. Diviértete.
Sasuke le quitó el anillo para penes a Naruto antes de despedirse de él y enviarlo a casa, sin embargo, le ordenó no tocarse a sí mismo.
Para su sorpresa, Naruto notó que las esposas no llamaron la atención en su escuela. Al principio, trató de ocultarlas con las mangas de su camisa, pero muchos alumnos usaban bandas de cuero de algún tipo en las muñecas, por lo que solo el color las diferenciaba.
Todo el día en la escuela lo pasó sonrojado, hasta le dieron escalofríos. A veces le aterraba lo que Sasuke le haría, y otras, le excitaba y tenía que encontrar un baño para apretarse el pene y así poder calmarse.
Cuando llegó, el estudio estaba vacío, pero la puerta no tenía llave. Había un reflector iluminando el potro y Naruto tembló cuando lo miró, se imaginó a sí mismo desnudo, vulnerable y atado, esperando a que Sasuke decidiera qué hacer con él.
Permaneció en silencio, preguntándose si estaba listo para dar el siguiente paso.
—Naruto.
Se dio la vuelta para ver a Sasuke parado detrás de él. Por primera vez, Sasuke estaba vestido, no con su usual camiseta y tejanos, sino con pantalones ajustados de cuero negro. Su pecho estaba parcialmente cubierto con un chaleco de cuero, atado al frente que mostraba sus hombros y musculosos brazos.
Naruto tembló por el temor y al mismo tiempo su miembro se endureció, elevándose con lujuria al ver al hermoso dueño de esas manos que le habían dado tanto placer. Sasuke parecía intimidante, poderoso y distante. Naruto se preguntó si estaba cometiendo un error, aunque sabía que no se retractaría.
Sasuke se acercó, tomó el rostro de Naruto entre sus manos y se le quedó mirando. Besó sus labios con ternura.
—Gracias por la confianza que me tienes Naruto. Gracias por someterte a mí.
Naruto cerró los ojos para evitar que las lágrimas se le escaparan. Ese teme era jodidamente romántico, a su manera cuando se lo proponía, aunque para otros esa frase no lo fuera.
—Usted es mi Masutā.
Sasuke tomó su barbilla y se acercó al rostro del rubio hasta que sus labios estaban solo rosándose.
—Jamás te lastimaré, ¿me oyes? Jamás.
—Lo sé —dijo Naruto en un susurro.
Sasuke se dio la vuelta y respiró profundamente. Cuando volvió, estaba sonriendo y la expresión perversa le hizo saber a Naruto que esa noche podría pasar de todo.
—Muy bien, Okiniiri, desnúdate.
Naruto comenzó a arrancarse la ropa y se dejó caer sobre sus rodillas con las manos detrás de su espalda. Tenía el pene duro y señalando a Sasuke, estirándose ante el Amo de su placer.
—Eres tan bello —murmuró Sasuke. Le acarició la garganta y la envolvió con sus manos—. Esto es tuyo ahora —dijo, y sacó un collar suave de su bolsillo, que resultó ser el collar azul que ya había usado antes y lo colocó alrededor de la delgada garganta. Luego le adhirió una correa a la hebilla—. Levántate, Okiniiri.
Naruto obedeció inmediatamente, mantuvo las manos detrás de su espalda y siguió a Sasuke al estudio.
Sasuke lo guió al potro y le quitó la correa, luego invitó al rubio a que se acercara. Abrió las piernas de Naruto con sus botas y ató los tobillos a los grilletes de las patas. Acarició los glúteos con gentileza.
—Eres tan bello, mi Okiniiri. —Sasuke se acercó a la mesa más cercana, dejó varios elementos de castigo y tomó un anillo para el pene—. Creo que usaremos esto hasta que te dé permiso para correrte.
Empujó a Naruto con una mano, de manera que su pecho estuviera sobre la superficie acolchada.
—Dame tus muñecas.
Naruto le entregó sus manos, permitió que Sasuke lo acomodara sobre los reposabrazos acolchados y luego miró cómo ató las esposas a los aros.
Sasuke recorrió con sus manos la espalda desnuda de Naruto, acariciando con gentileza los músculos. Palpó cada vertebra de la espina dorsal del ojiazul, y casi se sintió abrumado por la perfección que se le entregaba. Tomó ambos glúteos en sus manos y se imaginó que eran como el sacrificio a la deidad responsable de crear tal belleza.
Luego se echó hacia atrás, rompiendo el contacto entre ellos.
—Y ahora, mi Okiniiri, permíteme educarte más. —Sasuke seleccionó un látigo corto con cintas de ante—. Dolor y placer balanceados en el filo de un cuchillo, diferentes lados de la misma navaja. Tokio es tu palabra de seguridad, pero necesitarás una palabra distinta. Si quieres que baje la intensidad o cambie lo que hago, ¿qué dirás?
—Ramen, Masutā —dijo Naruto sin dudar, pero con voz temblorosa.
Sasuke no pudo evitar sonreír, al parecer si había algo que Naruto amaba, era el ramen. No pudo evitar sentirse algo celoso de un estúpido tazón de comida.
—Ramen para bajar el ritmo y Tokio para detenerme. No lo olvides.
Se alejó del potro, Sasuke extendió la mano y sacudió el látigo para encontrar su balance. Naruto hizo un gesto de dolor cuando escuchó a las cintas moverse por el aire, pero no sintió nada.
—Este es un látigo corto, Okiniiri. Creo que lo disfrutarás —ronroneó.
Lo movió nuevamente y observó cómo las tiras chocaron contra unos firmes glúteos.
—Es suave, Masutā — dijo Naruto sorprendido.
—Sí, Okiniiri. Te calentaré un poco.
El látigo corto lo tocó varias veces, las tiras acariciaron la piel de Naruto y le hizo sentir un pequeño cosquilleo en el culo.
Sasuke golpeó varias veces la espalda de Naruto y escuchó la placentera respiración de su sumiso cuando lo sintió. Se acercó y acarició la piel que había comenzado a tornarse rosa. Frotó con cuidado el trasero de Naruto.
—Este es un poco más pesado —dijo, luego tomó un látigo mediano y comenzó a azotarlo suavemente, haciendo que sus glúteos se tornaran más rosados. Sasuke pasó su mano por la cálida piel, asegurándose de que Naruto estuviera bien.
Naruto estaba flotando en un mar de sensaciones, los nervios de su culo bailaban. A penas le dolía, Sasuke le había azotado más duro con la mano, pero la sensación cálida de su trasero era bastante placentera. Sus testículos se sentían cargados y le dolían, y tenía una erección que demandaba escapar de su prisión de cuero.
Sasuke sonrió cuando notó el ligero movimiento de las caderas de Naruto. Estaba atado y expuesto para el placer de su Masutā, no podía moverse con mucha libertad y el anillo en su pene no le permitía correrse.
Levantó una fusta y la movió por el aire. Naruto respingó involuntariamente al escuchar el sonido que hacía.
—Esta es una fusta, Okiniiri. Veremos si te gusta.
—Sí, Masutā —fue todo lo que dijo el rubio. Sasuke sonrió al notar el temor en su voz. Le dio una última palmada en el trasero y luego se echó hacia atrás.
Naruto se tensó, esperó el golpe, pero en su lugar sintió un pequeño pellizco cuando la punta de la fusta se movió sobre su trasero. Pequeños ardores se esparcieron por sus glúteos. Jadeó cuando la mano de Sasuke acarició su trasero y transformó el dolor en placer.
—Esta vez lo haré un poco más fuerte —dijo Sasuke. Se posicionó detrás y lo azotó enérgicamente.
Naruto gritó cuando sintió un ardor por su espalda. Dolía, pero quería más. Jadeó cuando la adrenalina comenzó a hacerse presente, como si hubiese corrido cinco millas. Temía por el siguiente azote y aun así lo deseaba, se movió para recibir el siguiente impacto.
Sasuke lo golpeó justo encimada la marca anterior y escuchó el grito de su sumiso.
Estaba sudando, al igual que el dobe, que brillaba bajo la luz y tenía dos marcas rojas en su trasero.
—Una más, Okiniiri.
Los músculos de Naruto se flexionaron en anticipación, pero Sasuke esperó hasta que el rubio se relajó para golpearlo una tercera vez, azotándolo justo debajo de la curvatura de su trasero. Naruto saltó y gritó, su voz era una mezcla de dolor y éxtasis.
El dolor circuló por su cuerpo como olas, era una sensación muy intensa, pues experimentaba un dolor que luego se fue convirtiendo en un exquisito placer. Gimió, se estaba elevando por el delicioso dolor que recorría todo su cuerpo.
Sasuke acarició las marcas con las yemas de sus dedos y pasó sus uñas sobre el área afectada. Naruto se estremeció y suspiró.
—¿Qué quieres hacer ahora, mi Okiniiri? ¡Dime! —le ordenó Sasuke.
—Por favor, deje que me corra, Masutā —rogó Naruto con voz ronca. Saltó ligeramente cuando sintió algo húmedo y cálido pasar por las heridas de su trasero, introduciéndose en la grieta y deslizándose hacia su agujero. Gimió incoherentemente, incapaz de hacer mucho más que levantar el culo.
Cálidas manos le sostuvieron las caderas, dedos se enterraron en su piel mientras la lengua de Sasuke encontró su entrada y la lamió suavemente. Naruto jamás había sentido algo similar y rogó por más, su voz parecía más aguda que nunca.
La lengua se enterró en su agujero, penetrando el apretado ano y Naruto sintió cómo su cuerpo se abrió ante la invasión. La húmeda lengua de Sasuke lo penetró delicadamente y lo exploró.
Dedos lubricados de gel tocaron las ardientes marcas de su trasero, también se deslizaron hacia su agujero y lo penetraron junto con la lengua, moviéndose en su interior y dilatándolo. No podía hacer nada más que someterse.
Sintió los dedos de Sasuke en sus muslos, deslizándose hacia sus testículos para acariciarlos. Luego algo grande y grueso presionó contra su entrada, estirando su agujero a la máxima capacidad. Naruto se rindió ante la invasión, sintió las manos que controlaban su placer y dolor moverse por su cuerpo, encontraron su pene y lo sostuvieron.
Sasuke entró lentamente en su cuerpo y con igual lentitud se alejó, hasta que solo la punta de su pene quedó en su interior. Luego lo penetró con fuerza, introduciéndose por completo con un solo movimiento.
Naruto gemía constantemente y no se percató de que lo hacía. Luchó por penetrarse con la erección de su amante, tiró de las esposas, aunque no quería liberarse, más bien quería asegurarse de que estuvieran ahí. El dolor era una memoria distante, olvidada por el placer que recorría su cuerpo. Volaba, cada vez más alto, era esclavo de la verga que lo follaba. Ese miembro tocó la zona erógena que hizo que su placer alcanzara límites inimaginables. Estaba tan relajado que ni siquiera luchó, simplemente permitió que pasara, lentamente el éxtasis se incrementó por su cuerpo como una nota musical fuera de este mundo.
Sasuke soltó la tira de cuero que estaba alrededor de su pene y Naruto se estremeció cuando sintió que su Masutā se corría. Luego, se dejó envolver por la oscuridad con un orgasmo tan intenso que no se comparaba con nada de lo que había experimentado hasta la fecha.
Sasuke colapsó, estaba sudoroso y no podía dejar de jadear cuando cayó sobre el esbelto cuerpo debajo de él. Los músculos de Naruto comenzaron a estrecharse alrededor de su pene con tanta fuerza que no pudo controlar su clímax, esparció su semilla dentro del cuerpo de su rubio. La calidez del cuerpo debajo del suyo era reconfortante mientras disfrutaba de los efectos post orgásmicos.
Acarició un costado de Naruto, su mano pasó sobre la cicatriz de su cadera y pensó: El conquistador y el conquistado, pero ¿quién es quién?
Se puso de pie, sacó su pene del cuerpo del rubio inconsciente y se deshizo del condón. Rápidamente soltó a Naruto de las esposas y acarició el bello rostro, sonrió satisfecho mientras el pecho de Naruto se movía agitadamente.
Sasuke levantó a Naruto y lo llevó a su oficina, lo envolvió con una suave manta y lo sostuvo entre sus brazos, meció a Naruto mientras este disfrutaba de las sensaciones. Sasuke nunca imagino que llegaría a ser así de cursi con otra persona, no era su estilo.
Naruto abrió los ojos y sonrió con dulzura.
—¿Volaste lejos, usuratonkachi? —preguntó suavemente.
—Oh, sí-ttebayo —ronroneó Naruto y se acurrucó—. Jamás había sentido algo así.
—Me alegro —respondió Sasuke hipnotizado con esos zafiros tan llamativos que el rubio tenía por ojos.
—Gracias, Masutā. —suspiró Naruto.
—Dobe la sesión ha terminado. Ahora soy Sasuke y tú Naruto —dijo abrazando fuertemente a su chico.
—Gracias, Sasuke —dijo Naruto somnoliento.
—Vamos, cariño. Te ayudaré a vestirte y luego te llevaré a casa —dijo Sasuke, sentando a Naruto.
Naruto hizo un gesto de dolor cuando su trasero tocó el sofá.
— Ay. — Naruto frunció el ceño haciendo un puchero.
Sasuke rio, no pudo evitarlo al ver el gesto que hizo el rubio.
—Tienes tres hermosas marcas para que me recuerdes.
—Dudo que pueda olvidarlo. —Naruto cambió de posición para recostarse sobre el reposabrazos del sofá, explorando su piel herida con las yemas de los dedos—. ¿Por qué acepté esto? — Era después que pasaba ese momento de pasión y del increíble orgasmo, que se dio cuenta todo lo había dejado que el teme le hiciera, ver las marcas en su cuerpo fue lo que lo hizo reaccionar y pensar por qué aceptaba que lo marcaran de esa manera por más que lo disfrutara en el momento.
Sasuke se volvió a mirarlo, se imaginó la razón de la mirada pensativa y seria del rubio, lo más seguro era que estuviera cuestionándose el haber aceptado sin reparos todo lo que él decidió hacerle. Tomo su barbilla mientras enfocaba directamente sus ojos. No iba a permitir que su rubio dudara, no ahora que se habían adentrado más al terreno de lo que conlleva una relación de BDSM.
—Para vivir plenamente, Naruto. ¿No fue eso lo que deseabas? Querías sentir la emoción, el temor, ese momento en el que el dolor se vuelve placer y eres libre.
—Fui libre —dijo Naruto lentamente—. Estaba completamente atado y a su merced, pero fui libre.
—Es por eso que ambos lo hacemos —susurró Sasuke y lo besó.
Naruto se aferró él, pues sintió la desesperación de su beso. Trató de someterse a Sasuke con la intensidad de su respuesta y terminó sentado sobre sus piernas para cuando el apasionado beso acabó.
—Jamás te lastimaría, dobe —dijo Sasuke, acariciando su pómulo.
—Lo sé —susurró Naruto.
Sasuke guió al tembloroso rubio al baño, le aplicó un gel a su trasero y le ayudó a vestirse.
La adrenalina había abandonado a Naruto y lo dejó dormitando. Sasuke temía sus impulsos, por lo que pensó que lo mejor sería acompañar al kitsune al metro y enviarlo a casa, pero por alguna razón esa noche, necesitaba sentir ese cálido cuerpo a su lado y entre sus brazos.
Al pensarlo bien, Sasuke concluyó que quería asegurarse de que no hubiera ningún efecto secundario, tanto físico como emocional. Así que se llevó a Naruto a casa y a su cama otra vez. Él sabía que esos solo eran pretextos, que él no quería separarse del dobe y menos dejarlo ir a esa zona de desastre que tenía por casa, pero no estaba listo para aceptar lo que sentía con su rubia obsesión.
Hizo que Naruto bebiera un zumo de naranja, otra vez les aplicó gel a las heridas y luego lo llevó al baño. Naruto aceptó todas sus órdenes y se acurrucó con él tan pronto como Sasuke se tapó con las sábanas. Se quedó profundamente dormido, sintiéndose seguro y a salvo entre los brazos del pelinegro mayor.
Sasuke rio ante la ironía, Naruto tenía absoluta fe en él. ¿Por qué, entonces, no podía confiar en sí mismo?
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Continuará...
Aclaraciones:
[1] Bondage: práctica sexual que consiste en atar a uno de los participantes.
[2] Caballos/Potro
[3] PVC: Poli cloruró de vinilo.
Konnichiwa!
Primero que nada, quiero disculparme por la tardanza, la verdad estaba con los ánimos por los suelos y no tenía ni la inspiración ni las ganas para continuar con el siguiente capítulo. Pero aquí esta y espero que hayan disfrutado del apasionante encuentro entre Naru-chan y el teme.
De este capítulo no tengo mucho que decir además de que Naruto tuvo sexo del bueno jaja xD y cómo pudieron ver Naruto a pesar de conocer más afondó en lo que se está metiendo al tener una relación Sasuke no salió huyendo jaja xD y está disfrutando al máximo lo que una relación de dominante y sumiso le puede ofrecer.
Nuestro rubio consentido saco su lado posesivo y no tuvo reparos en coquetear tan descaradamente con Sasuke para que le quedara claro que solo tiene que tener ojos para él. Si supiera que a Sasuke lo tiene agarrado del dedo meñique. Jaja
Gracias a los comentarios, favoritos, follows.
, Jess M. Potter, Mafe.
Gracias por el apoyo que le están dando a este intento de escritora. Arigato!
en tu ultimo review me preguntaste sobre Sakura, bueno la verdad aun no estoy segura de que salga y si llega a aparecer solo sería mencionada como paso con Gaara y sobre Hinata quise ponerle la personalidad del UA de Naruto, Hinata a pesar de no gustarme que la dejaran con Naru en el epilogo, ya que esa pareja tiene tanto sentido como el Sasusaku (Gomen si ofendo a alguien con esto pero es mi opinión, ninguna de esas parejas me gusta, Hinata debió haber quedado con Neji y Sakura con Lee, el Naruhina y el Sasusaku fueron parejas forzadas y podría decir todo lo que pienso de esto pero ya sería un testamento xD) es uno de los personajes femeninos que tal vez no está entre mis favoritos pero si en los que me gustan y quise verla en el papel de dom y aventada, no la típica Hinata con actitud tímida con sonrojos y desmayos incluidos. Jaja xD
Gracias por leer.
Nos leemos pronto...
