" Cerré los ojos tratando de concentrarme, tratando de poder volver a controlar mi poder, sin embargo, no era capaz, no podía, no podía leerle la mente.
Esto no era la primera que me sucedía, pero las otras veces podía escuchar los pensamientos de mis padres, cosa que no sucedía en estos momentos, pues no era capaz de escuchar a nadie.
Suspiré tratando de hacer contacto visual con mis padres, intentando transmitirles la confusión que en esos momentos me invadía.
- Kaelah, ¿qué pasa?- preguntó mi madre acercándose.
- No puedo- respondí.
- Lo mismo...- empezó a hablar.
- No, no la tiene bloqueada- la interrumpí- No puedo escuchar los tuyos tampoco, algo no está bien- expliqué con lágrimas en los ojos.
- Hey, shh, cálmate, cielo- susurró agarrándome la cara- Tienes que creer en ti, en que puedes hacerlo.
Asentí levemente queriendo creerme sus palabras, que esto era una falta de confianza en mí misma, por lo que me alejé de ella, situándome en frente de aquel hombre, volviendo a intentarlo.
Cerré los ojos al escuchar las voces en mi cabeza, calmándome, bloqueando los pensamientos de mis padres, centrándome únicamente en los suyos, llevándome las manos a la cabeza al darme cuenta de que estaba descontrolando, que mis otros poderes se estaban activando. Por un momento mi corazón dejó de latir, tenía miedo, estaba asustada de que pudiese empezar a volar o incluso a lanzar rayos con mis ojos, pues sinceramente, desconocía lo que podría a suceder si la gente se enteraba de aquello.
Traté de calmarme, pero no podía porque no entendía que estaba sucediendo en estos momentos, qué estaba mal con mis poderes, por qué no podía controlarlos.
Me giré de nuevo hacia ellos intentando encontrar una respuesta, luchando por mantenerlos ocultos, pero sobre todo por que el dolor de cabeza cesase, sin embargo, antes de que pudiese decir algo, me derrumbé. Tan sólo levité durante un par de segundos, pues lo último que recuerdo, fue precipitarme contra el suelo."
Abrí los ojos agitada, había sido tan real, me había enfrentado de nuevo a perder mis poderes, algo que, sin duda alguna, era lo que más hubiese querido evitar, por lo que no pude evitar desahogarme, ponerme a llorar.
Traté de tapar mis sollozos apoyándome sobre la almohada, pero en el momento que la puerta de la habitación se abrió, supe que había sido escuchada.
- Hey, ¿qué te pasa?- preguntó a la vez que se sentaba en el borde de la cama y empezaba a acariciar mi pelo.
Permanecí dándole la espalda, sin responderla, sin querer enfrentarme a ella, sintiendo como me miraba fijamente, como si esperase que me pronunciase, pero no iba a hacerlo.
- Kaelah, quiero ayudarte, ¿ha sido una pesadilla?- preguntó consiguiendo que me girase hacia ella nerviosa, con lágrimas en los ojos.- ¿De qué era?
- He recordado...- me quedé en silencio sin saber cómo continuar- Como...como perdí los poderes..., ese día- suspiré secándome las lágrimas- Yo... sabía que algo no estaba bien, que..., no pude controlarlos- sollocé- No pude..., me estampé contra el suelo, Kara- la miré luchando por continuar hablando- Es..., es difícil despertarte y darte cuenta de que no puedes hacerlo de nuevo..., de no saber cuál es tu espacio en el mundo- comenté entre lágrimas.
Cerré los ojos tratando de calmarme, sintiendo como mi hermana se tumbaba a mi lado, abrazándome contra ella, obligándome a poner mi cabeza en su hombro. Me acomodé permitiendo que me acariciase el pelo, que se comportase como mi hermana mayor por una vez, tranquilizándome al escuchar el latido de su corazón.
- Kaelah, tu siempre tendrás un sitio en el mundo, tengas poderes o no, pero siempre vas a ser mi hermana mayor- dijo haciendo que la mirara- Bueno o pequeña- añadió- Pero lo que quiero que entiendas es que no necesitas poderes para ser la heroína de alguien. Tú eres la mía, has sido mi inspiración, siempre he querido parecerme a ti, eres mi modelo a seguir- explicó consiguiendo que sonriera ante sus palabras.
- Te quiero- susurré abrazándola con fuerza.
- Ohh, yo también te quiero- sonrió abrazándome- Creo que..., que no se me da nada mal esto de ser hermana mayor- se rió.
- Vas aprendiendo- comenté sin poder evitar reírme.
- Gracias, tú tampoco eres una mala hermana pequeña, un poco respondona e independiente, pero no se te da mal- comentó.
- Umm, gracias, supongo- dije, en cierto modo, confundida.
- De nada, hermanita- respondió causando de nuevo mi risa.
Podría haber momentos en los que odiase ser la pequeña, pues no sabía cómo actuar, como dejarme guiar por los demás, por ella. Sin embargo, ahora mismo adoraba que me tratase de esta forma, que se molestase por tratar de comprenderme, de calmarme, de comportarse como una hermana mayor.
- Kaelah, es hora de levantarse- comunicó mi hermana acariciando mi pelo.
Abrí los ojos sin querer hacerlo, sin querer enfrentarme a todo lo que conllevaba el levantarme, por lo que me puse la almohada sobre la cabeza, deseando que se olvidase de mi.
- Vamos a llegar tarde- apuntó destapándome.
- No quiero ir- me quejé sin querer levantarme.
- Lo siento, pero vas a ir- dijo encogiéndose de hombros.
Rodé los ojos enfadada, levantándome de la cama no sin antes fulminarla con la mirada. En serio, no me apetecía ir al instituto, creo que tenía miedo a lo que pudiese pasar si se descubría alguno de mis secretos.
Una vez preparada avancé hacia el salón nerviosa, dirigiendo mi primera mirada hacia mi hermana, transmitiéndole mi miedo, el pánico que en esos momentos me invadía.
- Hey, no estés tan nerviosa- trató de calmarme- Te lo vas a pasar bien. A mi me encantaba ir al colegio- comentó con una sonrisa antes de añadir- Estoy segura de que a ti también te va a encantar.
- Pero tú tenías trece años, yo tengo dieciséis y se supone que esto he tenido que hacerlo en otras ocasiones, pero no es así- expliqué nerviosa- Ni siquiera en Krypton fui a la escuela, nos educaron en casa, ¿cómo pretendes que lo lleve de la mejor forma? ¿Que intente conocer gente?- la miré- No estoy preparada, además y sí..., ¿y si mis poderes se activan? No puedo controlarlos, no sé cómo hacerlo, Kara- sentí que las lágrimas se hacían presentes en mis ojos según iba hablando.
- Puedes con esto y con más, Kaelah, pero para ello tienes que creer en ti- aseguró abrazándome- Y por tus poderes no te preocupes, si pasa..., intenta solucionarlo, pero sobre todo, no te pongas nerviosa, porque puedes controlarlos- afirmó antes de separarme de ella- Y ya sabes si hay algún problema, llama a Supergirl, siempre voy a estar ahí, ¿vale?- besó mi frente antes de que asintiera ante su afirmación- Bien, entonces es hora de irnos.
Suspiré a la vez que echaba a andar detrás de ella, con la cabeza agachada, repasando mentalmente aquello que mi hermana acaba de decir, buscando la confianza que aún permanecía en mí, aunque siendo sinceros, tampoco es que hubiese mucha.
Me tensé bastante al darme cuenta de estábamos en la puerta del instituto, de que a partir de este momento tenía que continuar sola, hecho que no me parecía mala idea, pero que aún así conseguía ponerme nerviosa.
- Puedes con ello- aseguró- Vengo luego a buscarte, ¿vale?
- No creo que sea necesario...- empecé.
- El primer día si lo es- me interrumpió antes de abrazarme- Te quiero, y recuerda que Supergirl está a tu disposición- comentó.
- Yo también te quiero, Kara- respondí de vuelta separándome ella.
Observé la entrada antes de empezar a andar hacia el interior, sin querer mirar una última vez a mi hermana, pues era completamente consciente de que si lo hacía, no iba a poder separarme de ella, por lo que continué hacia adelante, empezaba la aventura.
Gracias por leer,
Ayrin
