Malos Entendidos

por Lovely Flower


Notas de la Autora: Hola a todas y todos!!. Decidí que antes de seguir con mis historias sueltas debo terminar este fan fic. Se los prometí y me lo prometí a mi misma. Además, necesito distraerme un poco de la vida real, y esto es lo mejor en esos casos. :D

Ojalá les guste este capítulo, ya vamos en la recta final de la historia :D. Este capítulo tiene harta más acción que los otros.

Abajo más acotaciones.


Capítulo XI: Preparativos de guerra

El alquimista se encerró en su oficina. Parsimoniosamente cerró las persianas y sólo se quedo a la luz de una lámpara de escritorio. Analizó uno a uno los papales, cartas, fotos, grabaciones y demás que había en la caja que le entregó Maes…

"Maldición!!" exclamó mientras golpeaba la mesa y contenía el temblor de su cuerpo "¿Cómo no me dí cuenta antes? ¿Cómo… cómo?"

Apretó los puños con fuerza descomunal. Él… él y todos los demás habían sido utilizados por los altos mandos para conseguir la inmortalidad, la vida eterna…

"Así que el componente de la piedra filosofal son… ¡¡mierda, mierda!!" el joven coronel se sentía un imbécil… todas las guerras, todas las muertes, incluidas las que el había causado no eran mas que una excusa para encontrar aquel ambicioso propósito.

"Mataré a ese bastardo de Bradley… lo juro" se dijo a si mismo, antes de volver a salir de su oficina.

Su rubia esposa había estado esperando fuera de la puerta. Cuando lo vio llegar le bastó con cruzar su mirada con él para saber que algo no andaba bien.

"Roy…"

Mustang se detuvo en seco. Era primera vez que Riza lo llamaba por su nombre delante de sus subordinados. Se volteó hacia ella lentamente. No quería pensar en que podía ser la última vez que la viera. No, todo tenía que salir bien.

Se acercó a ella y la estrechó en un abrazo desesperado. Estaba aterrado, lo que iba a hacer cambiaría su vida y la de muchos más.

"Te amo, Riza… no lo olvides. Pase lo que pase…"

Y se fue, dejando a la rubia confundida y al borde de las lágrimas. El resto de la brigada de Mustang no entendía nada de lo que sucedía.

-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-

Edward había quedado un tanto desorientado después de la conversación con Mustang. Si bien el pelinegro no alcanzó a decir nada, a Ed le pareció ver determinación en sus ojos. Al parecer, aquel desagradable coronel no era tan mal hombre después de todo.

"Hermano!! ¿Porqué no vamos a saludar a los Hughes antes de volver a Risembul?" la armadura sacó de sus cavilaciones al joven alquimista.

"Es buena idea, Al" confesó el rubio "Hace meses que no vemos al Teniente Coronel"

Los hermanos se enfilaron a la casa de la familia.

-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-

Un hombre de lentes suspiró pesadamente. Su mujer y su hija lo observaban preocupadas desde hace unos minutos.

"Cariño" la mujer rompió el espeso silencio "¿Qué está sucediendo?"

"Ah, Gracia!! Le entregué a Roy todos los datos de mi investigación sobre el Furher y la Piedra Filosofal…"

Ella se llevó una mano a la boca en la sorpresa "¿Crees que Roy se va a enfrentar al Furher?"

"No lo creo, estoy seguro" Maes se revolvió el cabello "Me temo lo peor, querida"

Gracia bajó la mirada. Conocía a Roy desde hace varios años, prácticamente era parte de su familia. Era como un hermano para Maes, así que entendía la angustia de su marido.

"Debes ayudarlo, Maes. Se lo prometiste, no?"

"Pero amor!! Es peligroso y no quiero que…"

"Shh" la castaña depositó un suave beso en los labios del hombre. "Elysia y yo estaremos bien. Además que no quiero ver como te culparías después si le sucede algo a Roy y no hiciste nada para evitarlo"

Ella tenía razón, resolvió el militar. Se puso de pie, abrazó a su mujer y cogió en brazos a su pequeña hija.

"Papito, ¿vas a salvar al tío Roy?" la niña preguntó con inocencia.

"Si, Elysia-chan" el ojiverde se aferró con fuerza a su princesa "Voy a ayudar a que tu tío Roy sea feliz y que tenga muchos hijos para que jueguen contigo"

"¡¡Que bien!!" la nena sonrió y besó a su progenitor. Maes la dejó en brazos de su mujer "Suerte, papá… regresa pronto"

"Ten cuidado, amor…" fue lo único que logró articular Gracia al ver a su marido alistarse para salir.

"Lo prometo. Regresaré y traeré a Roy y Riza conmigo." Él sonrió falsamente, mientras enfundaba su pistola y otros implementos.

En eso, alguien llamó a la puerta. La pareja se miró con temor, tal vez ya era tarde.

"¡¡Teniente Coronel!!" se escuchó de la voz de Edward Elric. Los Hughes se tranquilizaron.

"¡¡Edo!! ¡¡Alphonse!! ¡¡Que sorpresa!!" anunció Gracia mientras abría la puerta y los hacía pasar. Acto seguido, Maes se asomó a saludarlos.

"Hughes-san…" fue la armadura la que se percató de que el hombre se estaba alistando para lo que al parecer sería una batalla. "¿Sucede algo malo?"

Maes observó de soslayo a su esposa, ella le hizo un gesto con la cabeza. El ambiente estaba realmente tenso. "Tal vez ellos puedan ayudar, amor"

Los hermanos Elric cambiaron su actitud tranquila por un semblante serio. Fue el alquimista el que habló primero.

"No estoy seguro de que sucede, pero sé que tiene que ver con el Coronel y la Teniente Primero" afirmó el de ojos dorados. "Ayudaremos"

El mayor del grupo sonrió. Sabía que no podía ir en contra de esos niños… tenían una tenacidad envidiable, un coraje sin igual. Y en ese momento cualquier ayuda era bienvenida.

"En el camino les explico, chicos" agregó "No tenemos mucho tiempo, debemos ir a HQ, pedir ayuda y encontrar a Roy y el Furher"

"El Furher??" Edward lo observó confuso "¿Qué tiene que ver el con todo esto?"

"Ah, Edward…" Maes suspiró "…Es mas terrible de lo que te imaginas…"

-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-

El Teniente Coronel Hughes y los hermanos Elric corrieron todo el camino desde la casa del mayor hasta HQ. Edward iba con los puños apretados de pura rabia luego de escuchar el relato de Maes. Seguramente, Roy había sentido la misma impotencia que el sentía ahora.

"Hughes-san… ¿que vamos a hacer primero?" al parecer, Alphonse era el único que lograba contener la compostura.

"Veremos si Roy está en su oficina o ya salió tras el Furher" respondió el hombre "Aparte de eso, necesitamos comprobar que Riza esté a salvo y tal vez debamos pedirle ayuda a algunos de los militares"

"No lo creo" Edward interrumpió "No sabemos quienes estarán de nuestro lado y quienes no. No podemos confiar en nadie"

"Fullmetal, Roy no podrá hacerlo solo y nosotros no somos de mucha utilidad que digamos…" añadió el adulto "Podemos pedirle ayuda a alguno de los subordinados de Roy y al Mayor Armstrong. Sé que ellos harán lo posible por ayudar"

"Si usted lo dice…"

Al llegar a HQ, enrolaron hacia la oficina de Roy y al llegar se encontraron con todos los subordinados de este con caras confusas.

"Teniente Coronel!! Que bueno que vino" el pelirrojo Breda fue el primero en hablar "¿Usted sabe que ha pasado con el Coronel?"

Por segunda vez en el día debía dar la misma explicación. Sintió las miradas de todos los presentes sobre él, expectantes, temerosas. Al concluir el relato quedaron todos en silencio, no daban crédito a las palabras del de anteojos. Havoc dejó caer el cigarro de pura estupefacción y Hawkeye no logró contener más el llanto.

"Riza, por favor" le pidió Maes mientras se acercaba a abrazarla "Mas que nunca te necesito firme, serena… Tenemos que seguir a Roy y ayudarlo, si no, no sabemos lo que pueda ocurrir"

La sola idea de perder a su esposo, el padre de su hijo, su amor la aterraba. Se maldijo por no haberse ido de Central cuando pudo. Nunca debió dejar que el amor interfiriera su vida y la de Roy. Ahora, él estaba arriesgando todo por ella… sus sueños, su carrera en la milicia, su vida… absolutamente todo. Si le sucedía algo sería su responsabilidad. Y no se lo perdonaría jamás.

"Vamos, Teniente… siempre creí que usted era una mujer valiente, pero veo que me equivoqué" la única mujer del grupo observó a Edward de soslayo. Él no la miraba y el tono en el que le había hecho el comentario estaba lejos de ser conciliador "Si no recuerdo mal, su misión es proteger al Coronel, no que el la proteja a usted. Hágalo por él… además, no creo que quiera quedar viuda tan joven ni que su hijo crezca sin padre"

Ahora las miradas estaban puestas en Hawkeye. La rubia se enjuagó las lágrimas y se dirigió a su escritorio. Sacó municiones para su arma y se dirigió a sus compañeros. "Fury, necesito que contactes al Mayor Armstrong"

"Sí señora" el de gafas contestó antes de salir rápidamente de la sala

"Breda, ve y solicita un vehículo para mi" El aludido no pudo evitar saludar y se perdió de vista. La rubia prosiguió "Havoc, Falman, busquen sus armas y nos encontramos afuera"

"Entendido, señora" ambos contestaron al unísono antes de acatar la orden.

Riza se percató de que Maes la miraba sonriente. El hombre apuró el paso hacia la salida y ella lo siguió. Antes, se detuvo y volteó hacia donde estaban los hermanos Elric.

"Edo…" el rubio subió la mirada hacia ella "Gracias" él le devolvió la sonrisa, ella siguió hablando "Pero no te equivoques, me has subestimado. Aún no sabes de lo que soy capaz de hacer"

"Eso espero" el alquimista le mantuvo la mirada unos segundos antes de ponerse en marcha nuevamente. Si querían llegar a tiempo para ayudar a Roy, debían apresurarse.


Notas de la autora: Iba a hacer un capítulo mas largo, pero me pareció mejor detenerlo aquí y subirlo, sino las iba a dejar esperando mucho. En el otro capítulo veremos el enfrentamiento. ¿Qué pasará?.

Espero les haya gustado, aunque no avanzó mucho la historia aquí. Pero se viene el desenlace pronto, no se preocupen.

Bueno, solo eso. Nos vemos en los siguientes capítulos.

Adiosin!!

Se depide, Lovely Flower

Terminado el 23/Agosto/2008 a las 21:54 (tan tarde es?? Rayos!!)