Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, que mala suerte jaja

Hola a todos... Bueno creo que esta vez no me he tardado mucho, así que yo estoy feliz. Muchisimas gracias por sus reviews y obviamente por leer la historia.

Anita: No te preocupes, bajo ningún concepto Ino quiere algo con Kiba, en mi fic ella nunca pero nunca engañaría a Shikamaru. (Amo el Shikaino) En el cap pasado se comportó de esa manera para permanecer de encubiertos en esa aldea, fue solo para fatidiar a Kiba y para cumplir con la misión.. No te preocupes =) Y muchas gracias por leer y comentar!

LEAN: jajaja hoy estoy de buen humor, acabo de subir en mi perfil el link que las/os llevará a ver un hermoso dibujo que hizo mi hermana donde se puede observar a la tierna de Hinata con su pancita ya crecida! Espero y les guste!

Un beso enorme!

Lu


XI

Lazo

Dobló con cuidado la vestimenta del clan y la guardó en el pequeño bolsito que descansaba sobre su cama. Su cabello, extrañamente recogido en una coleta alta, se mecía de un lado a otro mientras ellas recorría el cuarto buscando las pertenencias que debía llevar a la misión. Dos días habían pasado desde que su padre le había dado la tarea de representar al clan en la reunión que celebrarían la Arena y La Hoja, para tratar el tema de Uchiha Sasuke. Dos extremadamente tensos días.

Por un lado estaba esa excelente sensación de sentirse útil, de sentirse reconocida y valorada por su padre. Y por otro estaba esa siempre presente preocupación de que las cosas no saliesen como ella lo esperaba o incluso como se suponía que deberían salir. Los nervios la estaban tratando mal, y mucho más le preocupaba el peso que había ganado en el último tiempo, por eso, en vez de guardar las vendas en el bolsito para usarlas únicamente cuando vistiese el kimono blanco, las dejó a un costado, siendo consciente de que su embarazo ya se notaba.

Probablemente la gente no asociaría su aumente de peso con un posible embarazo, pero siempre había alguien lo suficientemente observador como para sospechar. Y si tenía que pensar en algún ejemplo, el nombre de Shikamaru era el primero en surgir. El día anterior se lo había encontrado en los campos de entrenamientos -sí, por extraño que sonase últimamente se sentía de maravillas y la energía de su cuerpo parecía ser mucho mayor- y éste no había dejado de hacerle preguntas. Por supuesto no había hecho ninguna mención sobre su cuerpo, pero las insistentes preguntas de cómo se encontraba y cómo se sentía, la habían hecho considerar que, en su presencia, debería ser más cuidadosa.

–¿Hinata-sama? – Escuchó que alguien la llamaba a través de la delgada puerta de su dormitorio –Ya es casi la hora –Le informó Hiroto-san. Hinata confirmó la hora mirando el reloj que había en la mesita de noche y con voz suave pero firme contestó.

–Muchas gracias, enseguida estaré lista –Sintió la presencia del hombre alejarse y, con una tímida sonrisa, apuró su paso.

Se fajó su abdomen, sintiendo inmediatamente la molestia que las vendas le ocasionaban, y tras acomodas su remera y subir la cremallera de su campera, salió del cuarto con el pequeño bolso colgando a un costado. Caminó por los sobrios pasillos de su casa hasta llegar a la puerta principal, allí se encontraba su padre y para su sorpresa, también lo hacían su primo y su novia, Tenten.

–¿Y la ropa del Clan? –Preguntó fríamente Hiashi, cansado al parecer de que su hija mayor se resistiese tanto a lucir el emblema del Clan –Ya te he dicho que...

–C-Creo… –Tomó aire, había empezado mal, bajo ningún concepto debía titubear –El Kimono es muy bonito pero, no es cómodo para viajar y mucho menos para pelear, si es que alguna situación de ese estilo se nos llegase a presentar –Soltó el aire que llevaba conteniendo, ese… El hablar sin titubear, sin pausas innecesarias, sin tartamudear era una gran paso, al menos para ella.

–Tenten también ha sido convocada a la misión –Le informó Neji a Hinata, rompiendo el repentino silencio que se había formado entre padre e hija –Al parecer la Quinta considera que deben enviar a al menos un ninja de escolta, no pueden arriesgarse a que alguien les tienda una emboscada –Hinata asintió y luego posó sus perlados ojos en los Tenten quien, al igual que siempre, sonreía abiertamente.

Tras algún intercambio más de palabras con su padre y su primo, y luego de que la castaña se despidiera respetuosamente de Neji y del líder del clan, ambas jóvenes partieron en completo silencio. Alejándose lentamente de los terrenos de los Hyuuga. A diferencia de otros días, días como los que Hinata solía disfrutar en exceso, el sol no brillaba en lo alto de cielo y una pequeña ventisca -que claramente anunciaba una próxima tormenta- acompañaban a las jóvenes kunoichi a la entrada de la aldea, donde se encontrarían con los demás integrantes de la misión.

Hinata comprendía por qué Tsunade había querido enviar a alguien como escolta, era lógico que quisiese cuidar el grupo de shinobi que irían hacia Suna, aunque su preocupación era un poco exagerada. Con ella viajarían Naruto y Shikamaru, y ambos eran excelente ninjas, de hecho eran de los mejores que la aldea poseía. La Hyuuga simplemente no veía razón alguna para enviar a Tenten, no que con ello desprestigiase a la castaña. Ella sabía muy bien el excelente manejo de las armas que tenía la joven, sabía a la perfección que Tenten era la mejor en lo que hacía pero de todas maneras consideraba que eran demasiadas personas para una misión tan sencilla como era viajar a la Aldea de la Arena.

–Te queda muy bien el cabello recogido –Comentó Tenten tras largos minutos de absoluto silencio –Deberías usarlo de ese modo más a menudo…

–G-Gracias… –Tenten sonrió y ambas siguieron caminando hasta que algunos metros más adelante pudieron divisar las puertas de la aldea y a Shikamaru apoyado en ellas, fumándose un cigarrillo.

–Buenos días Shikamaru-kun –Saludó Hinata.

–Hola Shikamaru –Dijo Tenten.

El aludido asintió a modo de saludo y tras darle una larga pitada al cigarrillo exhaló el humo de éste. Humo que, a causa del viento, se estampó en el rostro de la Hyuuga. Inmediatamente, y sin tener la menor intención de hacerlo, Hinata comenzó a toser. ¿Cómo puede fumar algo tan fuerte? Pensó mientras seguía tosiendo.

–Lo siento Hinata, no era mi intención –Se disculpó rápidamente el Nara y segundos después arrojó el cigarrillo al piso y lo apagó pisándolo.

–N-No p-pasa n-nada –Dijo suavemente, luego se alejó un poco del lugar, no mucho pero al menos un metro. No quería inhalar más ese humo del cigarrillo, aún si Shikamaru lo había apagado el aire seguía oliendo a tabaco, y ella sabía que no le haría bien a su bebé –E-Estamos esperando a Naruto-Kun, ¿verdad? –Shikamaru asintió y en ese mismo instante una macha amarilla y anaranjado comenzó a divisarse a los lejos.

El borrón de colores que era Naruto avanzaba rápidamente, estaría corriendo probablemente, siempre tan impuntual y aparatoso, pensó Tenten, más una sonrisa acompañó a sus pensamientos. Naruto era y seguiría siendo el mejor ninja que ella conociese. Y realmente creía que algún día no muy lejano el rubio podría convertirse en Hokage, solo que nunca se lo diría, bajo ningún concepto quería inflar su ego.

En cuanto estuvo junto a sus compañeros de equipo comenzó a disculparse y a excusarse por su retraso. Ciertamente a nadie le importaba, o al menos no al punto de que Naruto tuviese que disculparse tanto. Quince minutos antes, o quince minutos después llegarían a Suna, y el tiempo no cambiaría nada. Además el único realmente interesado en esa misión era Naruto, los demás bien podían vivir tranquilos dejando a Sasuke como un criminal de rango S, salvo quizás Hinata, que aún seguía queriendo que Naruto fuese feliz, y si poder regresar con su amigo a la aldea lo hacía feliz, pues ella lo ayudaría y se pondría también feliz cuando el Uzumaki lo lograse.

–Naruto… –Lo interrumpió Shikamaru.

–¿Si? –Preguntó el rubio.

–¿Vamos? –Naruto pareció reaccionar en ese preciso momento y como poseído por un demonio comenzó a caminar rápidamente. Dejando atrás a sus compañeros y al mismo tiempo a su aldea.

El excesivo calor indicaba el poco tiempo restante que quedaba para llegar a su objetivo. El agresivo pero calmo desierto los envolvía y los retrasaba cada vez más. Las condiciones climáticas típicas de esa área hacían realmente difícil llegar a la aldea oculta de la Arena, pero obviamente ese era el objetivo, ese era el fin de establecer una aldea en un área tan inhóspita.

Una gota de sudor se deslizó por el cuello de Hinata y esta agradeció internamente haber recogido su cabello para la ocasión. El calor la estaba cansando más de lo habitual y caminar durante tanto tiempo por ese suelo arenoso ya comenzaba a fatigar los músculos de sus piernas, pero por supuesto no diría nada. No sería ella la primera en quejarse por el gran calor y por la falta de descanso. Debía ser fuerte, y si realmente quería serlo, debía comenzar por soportar pequeñeces como esas.

A lo lejos la entrada de Suna parecía una diminuta fisura en la pared de unos acantilados. Tan diminuta que parecía imposible entrar por ella. Hinata, consciente de que realmente necesitaba hidratarse, abrió el bolso que llevaba consigo y tomó una botellita de agua. La había empacado suponiendo que la necesitaría mucho antes de que el resto decidiese descansar.

–¿Necesitas descansar? –Preguntó Shikamaru en cuanto la vio tomando agua.

–N-No… Solo tenía sed –Respondió en un suave susurro.

A eso era a lo que se refería cuando decía que Shikamaru hacía muchas preguntas y que siempre la estaba observando. No se lo tomaba a mal, claro que no, le parecía muy amable de su parte preocuparse por ella. Pero al estar Hinata en el estado que estaba, no podía evitar sentirse incómoda, y hasta un poco confundida. Las hormonas, eso debe ser, todo me debe afectar tanto por las hormonas, pensó mientras seguía avanzando. Pronto la pequeña fisura fue aumentando de tamaño, indicándoles a los cuatro jóvenes de Konoha que la llegada a su destino era inminente y que pronto, muy pronto podrían descansar.

Cuando estuvieron a unos escasos veinte metros, la figura de la hermana del Kazekage apareció en la entrada. Sus rubios cabellos recogidos en sus habituales coletas y su fiel abanico colgado en su primero que saludó, y dicho hecho no pasó desapercibido a nadie -especialmente a Naruto- fue a Shikamaru, a quién le regaló un cálido beso en la mejilla haciendo que el Nara se sonrojara vergonzosamente, o eso pensó Tenten. Luego, y siguiendo con su cordialidad, saludó a cada uno de los integrantes.

Tenten, quien si bien era una persona muy alegre y siempre sonriente, no pudo evitar dibujar una extraña mueca en su cara al caminar junto a la kunoichi de la aldea de la Arena. Y es que aún le molestaba el hecho de haber perdido tan vergonzosamente frente a ella en aquel primer examen Chunin. Por supuesto la culpa no era de Temari, la culpa había sido pura y exclusivamente de la castaña, quien había estado muy confiada, había creído -incorrectamente- que estaba lista… Claramente se había equivocado.

–Creo estar en lo correcto al pensar que primero les gustaría tomar un baño y descansar un poco –Dijo Temari mientras caminaban por las calles de la aldea –He hecho que arreglasen dos habitaciones para ustedes.

–¡Oh! ¡Eso sería fantástico! –Grito Naruto rompiendo todo grado de seriedad.

Avanzaron un poco más hasta que entraron a un complejo de aguas termales. ¿Quién quiere más calor del que ya hace en esta aldea? Pensó Tenten mientras Temari le mostraba el cuarto que iba a ser de los chicos. Luego, ya tan solo las chicas, siguieron caminando un par de metros más hasta ingresar a otra habitación: la que Hinata y Tenten ocuparían durante su estadía en Suna. Ambas agradecieron la hospitalidad de la hermana del Kazekage y luego se dispusieron a acomodarse en los aposentos.

Dos pequeñas pero cómodas camas se encontraban en aquella habitación pintada de un pálido color amarillo. Una ventada hacía de ventilación y al mismo tiempo de vista. Hinata suponía que ese sería una hermosa vista, al menos para la gente de Suna, ya que para ella la cantidad de arena no le agradaba demasiado. Simplemente prefería el verde y el excesivo colorido de su aldea natal. Se giró para observar a Tenten, la castaña removía su bolso en busca de algo. Ropa supuso Hinata, y decidió que ella también debería cambiarse.

–Yo tomaré una ducha, ¿quieres ir tú primero? –Preguntó Tenten.

–E-Eh… n-No, N-No… Ve tú primero –Su compañera asintió y desapareció rápidamente por la puerta que comunicaba con el baño.

Hinata sentía unas increíbles ganas de soltar las vendas que presionaban su abdomen, pero sabía que no podía. La campera le quedaba muy justa y tirante sin ellas, haciendo de ese modo demasiado evidente su aumente de peso. Se recostó en la cama que había quedado silenciosamente designada para ella, comprobando que ésta era incluso más cómoda de lo que había parecido en un primer momento. Tenía sueño, mucho sueño. El viaje había sido largo y el calor sofocante, pero no podía dormir, primero quería bañarse, debía colocarse la ropa del Clan y luego, solo si el tiempo se lo permitía, tomaría una pequeña siesta. No sin antes consultar a qué hora sería la reunión con el Kazekage.

Incorporándose lentamente se dispuso a dejar todo preparado para ingresar luego al baño. El kimono, el obi y las sandalias correctamente acomodados en los pies de la cama. Las otras vendas que había llevado se encontraban escondidas dentro del kimono y su pequeño neceser con el jabón y algunos productos de limpieza se encontraba al lado de la ropa. Soltó su cabello para poder relajarse un poco más y espero paciente a que Tenten saliese del baño.

–¡El agua está exquisita! –Comentó la castaña cuando salió del cuarto de baño envuelta únicamente en un pequeña toalla blanca –Ya he terminado ahí adentro así que es todo tuyo –Hinata asintió sonriendo alegremente y se introdujo en el baño.

Abrió la canilla de agua fría y comenzó a desvestirse lentamente. El baño, al igual que la habitación era realmente hermoso y bastante lujoso. Un enorme espejo recubría una pared entera, por eso Hinata no pudo evitar quedarse mirando en él. Su cuerpo había cambiado, no solo su vientre, el cual estaba más grande sino también sus pechos. Le daba pena, demasiada vergüenza, pero no era tonta y sabía que era normal… Había visto a mujeres amamantar a sus bebés y sabía que los pezones y las aureolas se volvían más oscuros, sabía que la pigmentación de éstos cambiaba durante el embarazo, pero eso no evitaba que le diese pena.

Hinata nunca había sido la fan número uno de su propio cuerpo. De hecho siempre había intentado ocultarlo un poco, incluso de ella misma. Antes de tener relaciones con Kiba, antes incluso de comenzar a salir con él, no era muy consciente de su cuerpo, ni se sentía muy cómoda con él. Eso ciertamente no había cambiado mucho, pero con la ayuda de él, con el simple hecho de ver como Kiba reaccionaba ante su cuerpo, con escuchar las cosas que le decía en esos momentos de máxima intimidad, Hinata había comenzado a adaptarse y a sentirse cómoda con su cuerpo. O mejor dicho con su ex cuerpo, ya que ese que estaba viendo en el espejo era muy distinto al que había visto luego de la primera vez que hiciese el amor con Kiba.

Sus pechos más sensibles y sus pezones más oscuros que antes. Su abdomen había aumentado de tamaño e incluso podía ver como un pequeño sonrojo la acompañaba constantemente, lo que la hacía pensar que no solo era un sonrojo, sino también algún otro cambio que el embarazo le había producido en su cuerpo.

Sin querer seguir pensando en ello, se metió en la ducha y comenzó a limpiar su cuerpo. Eliminando todo rastro de sudor y tierra. Utilizó su shampoo favorito, y cuando se refería a su, se refería al de Kiba. Él siempre le decía que adoraba el aroma que desprendían sus cabellos, a vainilla, solía decir. Hinata recordaba cómo, cada vez que se dormían juntos, él enterraba suavemente su nariz en el hueco que quedaba entre su cuello y su hombro, aspiraba fuertemente y ronroneaba un: Hueles exquisitamente.

Se ruborizó de solo recordar cuándo había sido la última vez que se lo había dicho. Y teniendo especial cuidado en no resbalarse, salió de la ducha envuelta en una toalla. Secó su cuerpo, estrujó su cabello y luego comenzó a vestirse. Resintió una vez más tener que fajarse, pero ella sabía que era la única opción que le quedaba. Había considerado utilizar genjutsu en su propio cuerpo, como lo hacía la quinta, pero ella no tenía ni la misma habilidad ni la misma cantidad de chakra, por lo que terminaría gastando todas sus energías en muy poco tiempo.

Finalmente recogió su cabello en una tirante coleta, peinó delicadamente su flequillo y salió del cuarto baño. Tenten seguía allí, como no era de extrañar estaba limpiando y puliendo su armas. Caminó hasta su cama y se sentó en ella.

–Shikamaru pasó por aquí hace unos segundos –Le comentó Tenten con una sonrisa y sin quitar los ojos de la catana que estaba lustrando –Nos reuniremos recién a la noche, hablaremos con Guara durante la cena –Hinata asintió – ¿Te encuentras bien?

–S-Sí, solo estoy cansada –Tenten asintió –Dormiré un poco…

Y sin decir más se recostó en la cama y en menos de dos minutos estuvo durmiendo plácidamente.

Volvían caminando en silencio, ninguno sabía cómo era que Naruto podía permanecer tanto tiempo en silencio, mucho menos si consideraban que Gaara le había dado su apoyo y que inclusive se había ofrecido a realizar la reunión en Suna, un territorio neutral donde podrían intentar convencer al Kage de la aldea de la Nube de quitar a Sasuke del libro Bingo. Pero Naruto era así, totalmente impredecible, aunque… Ese hermoso silencio no podía durar para siempre.

–¡Ya sé! ¡Vamos a festejar! –Gritó el rubio de repente.

–¿Festejar? Tsk, que problemático –Se quejó Shikamaru –No hay nada que festejar, no aún.

–¿¡Cómo que no! ¡Gaara nos dio su apoyo ese es un paso importante! –Se quejó Naruto.

–No lo es en comparación con el próximo –Naruto bajó la cabeza, claramente entristecido por la negativa de su amigo. Shikamaru suspiró cansinamente –Probablemente me arrepentiré de esto pero…

–¡Si! ¡Si! –Gritó eufórico Naruto –¡Vamos a salir!

–No iba a decir eso –Se quejó Shikamaru por ser interrumpido –Iba a proponer algo mucho más tranquilo y apropiado, algo como juntarnos en una de las habitaciones a comer y tomar algo…

–Es mejor que no salir así que yo me prendo… ¿Chicas? –Preguntó Naruto a sus compañeras.

–Claro, suena bien –Dijo Tenten mientras que Hinata simplemente asintió –¿Vamos a su habitación o vienen a la nuestra?

–Será mejor que vayamos a la suya –Dijo Shikamaru –Naruto ha dejado todo tirado por todos lados… –Las chicas rieron –Nosotros iremos a comprar algunas cosas y en seguida regresamos.

Entraron a la habitación e improvisaron una especie de mesa poniendo unos almohadones para sentarse en el piso y una manta que Tenten llevaba en el bolso como mantel. Más rápido de lo que esperaron llegaron los chicos con algunos snaks y gaseosas. La noche se pasó rápido, luego del largo viaje que habían hecho, más esa extensa cena-reunión que habían tenido con el Kazekage, el poder soltarse un poco y relajarse entre amigos les hizo muy bien. Se la pasaron riendo y conversando, Naruto estaba demasiado emocionada, se leía en cada expresión suya, cada gesto y cada sonrisa que realmente esperaba solucionar el conflicto de Sasuke, todos ahí sabían lo mucho que el morocho significaba para Naruto, lo mucho que éste se había esforzado por "salvarlo" y ahora que eso estaba próximo, si es que ya no había ocurrido y Tsunade lo estaba ocultando para evitar una guerra con los de la Nube, Naruto simplemente irradiaba un aura tan fuerte y positiva que era simplemente imposible no sonreír en su presencia.

Cerca de la media noche y cuando los bostezos de Shikamaru fueron más que esa simple costumbre suya, todos decidieron que era hora de dormir. La reunión con el Kage de la Nube no estaba planeada sino hasta algunos días más adelante, pero no por eso se quedarían todo el tiempo libre sin hacer nada productivo. Debían mostrar su agradecimiento al Gaara ayudando en todo lo que pudiesen.

Hinata fue la primera en pasar al baño. Cepilló sus dientes, soltó su cabellera y luego se colocó su pijama. Por precaución no se quitó las vendas, aun cuando estas la estuviesen sofocando pensó que sería más seguro hacerlo dentro de la cama cuando Tenten pasase al baño. Y así hizo, mientras la castaña se cambiaba, ella se escurrió debajo de las sabanas y con toda la impaciencia que había contenido durante el día se liberó de la presión de aquella faja. Un suspiro de alegría se escapó de sus labios e inmediatamente acarició su barriga como pidiéndole perdón a su bebé por hacerlo pasar por todo eso. Se recostó de costado, sabiendo que Tenten podría notar su estado si ella estaba boca arriba, y cerró los ojos dispuesta a dormir. Había sido un viaje muy largo.

Lo observó una vez más y no lo podía creer. Había esperado tanto por ese momento, había rezado tanto para que ese momento sucediese que ahora no podía dejar de llorar. No se veía como ella lo recordaba, pero tampoco se encontraba como ella esperaba, aunque eso era realmente un alivio. A la vista el cuerpo de Kiba no presentaba ninguna lastimadura, ningún corte o herida. Él estaba bien, y maravillosamente había vuelto. Sus piernas se movían solas, buscando acercarse a él, quería abrazarlo, besarlo y pedirle que nunca más la deje por tanto tiempo.

Pero un gesto de él la hizo detenerse. Kiba acababa de dar un paso hacia atrás. Miraba horrorizado el cuerpo de la chica, y alzando su mano señalo su vientre. Una sonrisa se extendió por el rostro de Hinata, era entendible… Él no sabía nada. Intentó acercarse nuevamente pero Kiba no parecía querer dejar de retroceder.

–¿Kiba? –Lo llamó preocupada –Kiba déjame explicarte –Pero el castaño seguía retrocediendo y a su lado Akamaru gruñía fuertemente, le gruñía a ella.

–Aléjate –Le gritó –¿Qué.. .qué? Eres igual a todas… ¡Aléjate! –Le gritó aún más fuerte cuando Hinata intentó tomar su mano –¡No te quiero ver nunca más! ¡Solo aléjate!

Sintió su mundo romperse, el dolor era indescriptible y unas pequeñas sacudidas comenzaban a recorrer su cuerpo.

–¡Kiba! –Fue un grito de súplica, pero él simplemente la rebajó con la mirada y, dándole la espalda, se alejó de ella.

Las sacudidas en su cuerpo se hicieron más fuertes, sentía que iba a desmayar, le dolía el alma y no podía respirar. Kiba se había ido y ahora todo giraba de manera brusca. Se giró al creer escuchar que alguien la llamaba, esperanzada de que fuese Kiba, pero no había nadie junto a ella. Estaba sola, totalmente sola, él se había ido y ya nada tenía sentido, Kiba no la amaba.

–¡Hinata! –Gritó alguien, una vez femenina, no la llegó a distinguir, ahora todo era muy confuso –¡Hinata, despierta! –La sacudida fue más fuerte y esta vez supo que se trataba de Tenten –Es solo un sueño –Le dijo en cuanto abrió los ojos –Tranquila, ya pasó –Tenten se encontraba sentada en el borde de su cama, acariciando su espalda para tranquilizarla.

Por suerte la luz seguía apagada de lo contrario Tenten se hubiese dado cuenta de su embarazo. Se sentó en la cama, llevando sus rodillas a su pecho en el afán de ocultar el abultado vientre. A su lado, su compañera de cuarto, seguía intentando animarla. Llevó sus manos a sus ojos y limpió las lágrimas que evidentemente había soltado durante el sueño, o más bien pesadilla. Respiró profundamente varias veces intentando recuperar el aliento, sabía que era un sueño, un simple mal sueño, pero eso no evitaba que se angustiase, porque ese simple sueño no era más que la expresión de su más profundo miedo. Hinata se iba a dormir todos los días pensando que esa, la del sueño, podría ser precisamente la reacción de Kiba al enterarse, al regresar.

–¿Cómo te encuentras? –Le preguntó Tenten en cuanto la vio un poco más tranquila –¿Quieres un poco de agua? –Hinata asintió y en menos de dos minutos la castaña le estaba entregando un vaso con agua –¿Te sientes mejor?

–S-Sí… M-Muchas g-gracias y… –Se sonrojó inmediatamente –Y… L-Lamento… L-Lamento haberte d-despertado… Y-Yo lo s-siento…

–No tiene por qué preocuparte, no me molesta en lo más mínimo… Es más, me agrada poder ayudarte –Dijo con una sonrisa.

Hinata asintió y le sonrió tímidamente. Pasaron algunos minutos en silencio, Hinata aún intentaba recuperarse del todo de la reacción de su cuerpo ante esa pesadilla. La respiración aún no se normalizaba del todo y de vez en cuando alguna traicionera lágrima se escurría de sus ojos para pasear por sus mejillas. Tenten siguió acariciando su espalda, ya no más diciéndole palabras y frases de aliento, ahora simplemente le daba su apoyo, pensando en algunas cosas que le había dicho Neji.

–Hoy lo hiciste muy bien en la reunión con Gaara –Hinata la miró sin comprender –Neji me dijo el por qué te habían enviado aquí, me pareció que cumpliste muy bien con tu misión –Una genuina sonrisa se extendió por el rostro de la castaña –Luciste muy segura y fuerte, diste una buena imagen de tu clan.

–Gracias, eres muy amable Tenten-san –La aludida dejó escapar una pequeña risita.

–Solo soy sincera –Dijo restándole importancia.

–¿D-De v-verdad lo eres? –Tenten la miró sorprendida, y Hinata se tapó la boca en cuanto esa pregunta se escapó de sus labios.

–¿A qué te refieres? –Pero Hinata ya estaba negando con la cabeza, cerrándose una vez más –Vamos, dime lo que sea, no me enojaré –Le aseguró Tenten –Pregunta… Te prometo no enojarme y contestarte con la verdad –Hinata pareció pensarlo por algunos segundos y luego, con la duda palpable en su voz, preguntó:

–¿Neji-nii-san te pidió que me cuidaras? –Tenten abrió los ojos sorprendida ante la pregunta de la Hyuuga, más en ningún momento se mostró enojada o molesta.

–Sí, está preocupado por ti –Dijo con mucha soltura –Pero no solo por esta misión… Él dice que estás extraña... ¿Sucede algo que quieras contarme?

–N-No… N-No… N-No s-sucede n-nada… Y-Yo s-solo… S-Solo –Pero su cerebro no parecía querer buscar una excusa y el exceso de hormonas la trastornó, haciéndola llorar frente a la novia de su primo –L-Lo s-siento… Y-Yo… D-Debe s-ser q-que… Q-Que e-estoy c-cansada…

Las lágrimas comenzaron a deslizarse por su rostro con mayor regularidad. Su respiración volvió a ser dificultosa al momento que sintió su pecho cerrarse. El recuerdo del sueño con las preguntas y la confesión que acababa de hacerle Tenten la estaban poniendo muy nerviosa. Demasiado… Todo era demasiado. Su compañera volvió a acariciar su espalda y nuevamente comenzó a intentar animarla, tranquilizarla… Pero Hinata ya estaba desbordada.

Venía ocultando muchas cosas por mucho tiempo. Su cuerpo pedía a gritos un descanso, un respiro. Su corazón dolía todos los días un poquito más, como proclamando el regreso de aquel que lo hacía latir fuertemente. Kiba se había ido hacía ya muchas semanas. Una carta, esa era lo único que abrazaba de él por las noches. Una hermosa e inesperada carta que ya hacía demasiado había recibido. Porque aunque le doliese en el alma pensar en eso, Kiba, tranquilamente podría haber sido atacado en el instante después en el que envió la carta.

Y otro sollozo mayor al anterior escapó de sus delicados labios, comenzando realmente a preocupar a Tenten. Quería controlarse, quería tranquilizarse pero el dolor era tan grande que simplemente la sobrepasaba. Había comenzado ocultando su relación, y no lo había hecho simplemente por vergüenza o comunidad, sino porque ella muy bien sabía cómo pensaban los de su Clan, ella bien sabía que no tenía tantas libertadas, no al menos como la heredera del Clan. Hinata no era tonta y había sabido a la perfección que lo que su padre pensaba del clan de Kiba no cambiaría solo porque ella le dijese que él era su novio.

Y le había costado, había sido horrible no poder compartir con nadie esa enorme felicidad que la llenaba cada vez que Kiba tomaba su mano, cada vez que él le robaba algún que otro beso. Había sido completamente difícil ocultarse de todos, no poder salir como en una cita convencional, no poder caminar tranquilamente junto a él. Y luego… Luego él se había ido, le habían asignado una misión extremadamente larga y extremadamente peligrosa, una misión que tranquilamente podría terminar con su vida. Y ese mismo día, ese día en el que se suponía que todo sería perfecto… Ella se enteró, ella confirmó sus dudas y sus temores… Estaba embarazada.

–¡Hinata! –Gritó con temor Tenten cuando la aludida tosió a causa de los espasmos del llanto y un poco de sangre salió de su boca –¡Hinata, por favor! –Le pidió.

–Y-Yo… Y-Yo… –Pero no podía hablar, la respiración no le daba para tanto.

Como pudo, haciendo uso de la poca estabilidad que le quedaba hizo algo que nunca pensó hacer. No al menos frente a Tenten, o mejor dicho con Tenten. Quitó la sabana que la cubría y tomando la mano de la castaña la guió hasta su abultado vientre. Permitiendo que ésta pudiese tocar su panza, dejándola sentir aquello que ocultaba desde hacía algún tiempo. Un pequeño jadeo se escapó de los labios de Tenten al percatarse qué era lo que estaba sintiendo. Y aunque estaba segura de no equivocarse de igual modo se extendió un poco y presionó el interruptor de la luz que estaba sobre la cabecera de la cama de Hinata. Y lo vio…

–H-Hinata… –Ahora era Tenten la que dudaba y tartamudeaba, y Hinata la que por primera vez en mucho tiempo respiraba un poco más tranquila –H-Hinata… T-Tú… T-Tú… –La aludida asintió lentamente, los ojos hinchados por tanto llorar y sus mejillas enrojecidas a causa de todas las emociones –P-Pero… ¿Q-Quién… Q-Quién es… el p-padre? –preguntó como pudo, intentando recuperarse del shock.

–K-Kiba… E-El p-padre es Kiba –Y se sintió tan bien decirlo, poder hablar sobre ello en voz alta.

–¿¡Y Qué demonios hace que no está aquí contigo! –Gritó enojada Tenten, Kiba le caía bien pero siempre había creído que era muy inmaduro –¿¡Cómo se le ocurre abandonarte? –Volvió a gritar.

–¡N-No… N-No! –Se apresuró a corregirla Hinata –N-No es así…Él no… Él no me dejó –Tenten se relajó un poco pero no del todo, aún quería una explicación, y una muy buena de por qué ese chucho se había ido y había dejado a Hinata sola –Él… Kiba no… No sabe que yo… Que yo… Q-Que yo estoy embarazada –Los ojos de Tenten se abrieron ante la sorpresa –C-cuando m-me enteré… –Comenzó a explicar Hinata –El día que me enteré de que… De que estaba e-embarazada… B-Bueno K-Kiba y yo… N-Nosotros íbamos a s-salir… Era especial, porque sería la… –Sus mejillas estaban fuertemente coloreadas por un tono rosado y sus manos temblaban –E-Ese día sería la p-primera vez... La primera vez que saldríamos en una… En una cita oficial… H-Hacía mucho que salíamos juntos pero… Bueno por lo de mi padre nosotros lo mantuvimos en secreto…

–Tranquila –Le dijo Tenten al ver como con cada palabra que decía Hinata se ponía más y más nerviosa.

–B-Bueno… como dije, e-ese sería un d-día especial –Tenten sonrió para darle ánimos –Y lo fue… Ese día Kiba me dijo que le habían asignado una misión… –La castaña asintió –E-Esa misión es en la… en la que ésta ahora… ¿Sabes qué tipo de misión es?

–No sé los detalles, pero sé que es muy peligrosa –Hinata asintió.

–Y también muy importante... P-Para la aldea... Por eso… Por eso yo no le dije, yo no quería que él se preocupase por mí… Kiba tiene que concentrarse en su misión –Los ojos de la Hyuuga volvieron a brillar y a humedecerse –Él debe pensar solo… S-Solo en volver s-sano y s-salvo… Y-Yo no podía agregarle otra preocupación –Finalizó Hinata.

Tenten la miró incrédula. Nunca, pero nunca, se hubiese imaginado que Hinata guardase todo eso dentro de sí. Con razón había explota hacía tan solo unos momentos, era mucho, demasiado abrumador y demasiado triste. Como por inercia, sin siquiera pensarlo, solo sabiendo y sintiendo que eso era lo mejor, abrazó a Hinata. Queriéndole transmitir todo su apoyo, toda su compañía.

–¿T-Tenten? –La mencionada se separó un poco de Hinata y la miró a los ojos, esperando que ésta hiciera su pregunta –Por f-favor… N-No le d-digas n-nada a N-Neji…

–Pero Hinata, no puedes seguir así, no es bueno –Un sollozo se escapó de los labios de a Hyuuga y cuando abrió los ojos, Tenten vio tanta tristeza, temor y desesperación en ellos, que no pudo hacer otra cosa más que suspirar y aceptar aquello de lo que seguramente más adelante se arrepentiría –De acuerdo… No le diré nada… Por ahora –Aclaró –Sin embargo, buscaremos la forma de proteger más tu salud.

Hinata, al igual que una niña pequeña, se arrojó a los brazos de Tenten, abrazándola como nunca antes lo había hecho. Las lágrimas se deslizaron por sus mejillas sin piedad, humedeciendo todo el pijama de Tenten, pero a ninguna le importó. No había nada más importante en ese momento que el lazo que se acaba de creer entre las dos jóvenes.

Tenten y ella caminaban un poco más rezagadas que los chicos. Al parecer estos estaban realmente impacientes por llegar a la aldea, y a decir verdad ellas también lo estaban, pero por orden de Tenten no gastarían más energía de la que fuese absolutamente necesaria. Y según ella, si solo le quedaban dos escasos kilómetros de camino para llegar a sus respectivas casas, no había por qué ir tan de prisa.

La misión había sido un éxito, el Kage de la Nube había accedido finalmente a retirar el nombre de Sasuke Uchiha del libro Bingo. Les había costado, Naruto había tenido que hacerse de todas sus habilidades para que su petición fuese aceptada, también había tenido que intervenir el Kazekage, varios de los consejeros de éste, Hinata y algunas personas más que Gaara había convocado para que los ayudasen. Fue un gran esfuerzo pero finalmente Sasuke ya no era más un criminal de rango S.

Las puertas de la Aldea pronto fueron visibles y una sonrisa se extendió por el rostro de Tenten, por fin podría ver a Neji. Después de todo la misión se había prolongado más de que lo que se suponía iba a durar. Por eso no le sorprendió ver que, en efecto, su novio se hallaba -como casi nunca lo hacía-esperándola en la puerta de Konoha.

–No te preocupes, no le diré nada –Dijo Tenten con una sonrisa al ver como Hinata se ponía nerviosa al ver a su primo –Tú solo actúa como si nada –Hinata asintió y luego le dedicó una sonrisa a la castaña.

–Me debes cinco entrenamientos –Le dijo Neji en cuanto Tenten estuvo frente a él.

–Cielos, vaya Neji… Yo también te extrañé –Y sin esperar que él le dijera algo le robó un pequeño beso de sus labios.

–Tenten… –Dijo de mal humor, ella bien sabía que a él no le gustaban las demostraciones de afecto en público –Hinata-sama…

–H-Hola Neji-nii-san –Hizo una pequeña reverencia y siguió caminando rumbo a su casa, no quería entrometerse en los asuntos de la pareja.

Llegó a su cuarto mucho más tranquila y relajada de lo que se había ido. Dejó el bolso sobre la cama y fue ahí cuando notó un sobre blanco. Un sobre blanco muy similar al que había recibido la última vez. Esperanzada se sentó en la cama y abrió el sobre, la desprolija letra de Kiba aparecía en ella.

Martes, 2 de octubre.

Hinata:

He estado todo el día deseando poder escribirte…Me gustaría poder contarte todo lo que hice durante el día pero… Bueno tú sabes, cualquiera puede interceptar o leer esta carta.

Espero que estés bien, yo acá solo me siento un poco frustrado… Hay que tener mucho cuidado y ser precavido y tú mejor que nadie sabe que esa no es una de mis cualidades, pero por ahora todo va bien. Yo estoy bien, el resto está bien y la misión va bien.

Me gustaría poder decirte alguna fecha probable de cuándo volveremos, pero me es imposible. Por momentos creo que todo será demasiado fácil, pero claramente no lo es. No quiero que te preocupes, después de todo no sales con un endeble… jaja Lo siento, creo que el sol me afectó.

Lo siento, no puedo escribir más… No tengo mucho tiempo.

Por favor… ¡Cuídate y espérame!

Te amo.

Kiba

¿Y? Please please... haganme saber su opinión! Un beso gigante y muchas gracias por leer!

Lu