Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer yo soy dueña del resto de la trama y me divierto haciéndolos sufrir como villana de telenovela barata, separándolos, juntándolos, haciendo que se insulten, que se reconcilien…en fin, haciendo que hagan lo que a mi se me de la gana xD
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Este capítulo está hecho especialmente para mis nenas hermosas; NeTaMu CulLeN, Caro Cullen (ustedes saben porque nenas, ¡las amo! Espero que les guste :D) para Tamynna (Awww nena, a ti ya te extrañaba un buen :D)
Y para otras 3 personitas especiales que yo quiero mucho y que me van a hacer el honor de leer estas locuras mías: Mauricio, López y Arant-xa. Saben que los quiero muchísisisisismo y que les agradezco que quieran leer esto. Esto también va para ustedes :D ¡Oh! Y para Charlie que a veces huele a López… xD
Y por supuesto, para mi mamá, porque ella me apoya en todas mis decisiones en cuanto al fic, y está todo el bendito día "¿y ya vas a actualizar?" ahahahaha, gracias por eso mami, te quiero aunque tu no me quieras xD
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Capítulo 11. Have fun before go…
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Los primeros 2 minutos me mantuve atenta, vigilante a cualquier cosa que las desquiciadas que entraron a mi habitación pudieran hacer.
Al minuto número 5, estaba anonadada por lo que ellas estaban haciendo.
Y al minuto 10, no lo soporté más, exploté, pero lo cierto es que internamente me preguntaba porque no las había detenido antes.
-Ok, deténganse ahora mismo—hablé, y dejaron de laborar, esperando instrucción-¿Qué están haciendo?—ni se movieron. Creo que no estaban respirando-¿Qué están haciendo con mi habitación?—especifiqué. Se miraron y luego se soltaron a reir… ¿Qué demonios…?—Vale, ahora me han asustado—di un paso a la puerta, con mi mente puesta en bajar a recepción y pedir un par de camisas de "me quiero mucho…"
-Calma Bella, es un procedimiento normal en una pijamada a nuestro estilo. Te divertirás—me respondió Rosalie muy calmadamente.
-¿Normal? Esto no es normal—susurré mirando de nuevo todo a mi alrededor.
-Nosotros no somos normales—se oyó la voz de Alice con el tono de "es lo más obvio del mundo" mientras acomodaba unos cojines rosas—Ya está, ¿Qué te parece?
Alcé la vista una vez más, ya medio sabiendo qué iba a encontrar, digo, después de todo, yo estuve en la construcción…
Era como si un pastel de betún rosa hubiera caído sobre la habitación, dándole texturas sedosas, porque resultó que en las maletas que traían, había telas, mascadas y cobijas rosadas de gran tamaño que colgaron por toda la habitación dando la impresión de haberlo convertido en una gran casa de campaña, movieron mi cama a un rincón afuera de las telas y jalaron un buró para poner 2 lámparas que no se como trajeron y un reloj digital. Las del hotel las dejaron en el buró sobrante. En el centro, había 3 especies de camas hechas solo con cobijas pero de apariencia cómoda. Para finalizar, en los espacios restantes pusieron revistas de chicas, frituras, bebidas y algunas otras cosas que no me di el tiempo de analizar. Suspiré.
-La verdad lo único que puedo pensar es que no se como pudieron transportar todo esto—les dije honestamente. Ellas siguieron apreciando el panorama.
-Es uno de nuestros más grandes secretos—dijo Alice.
-Está bien—me rendí—Reaccioné un poco mal. Tiendo a hacer eso. Creo que me gusta—me sonrieron angelicalmente y les devolví el gesto.
-Genial, porque tenemos mucho que cuestionarte—canturreó Alice—Pero primero, vamos, a ponernos el pijama—me alentó.
-Claro, el pijama—hablé sin mucha convicción. Rose aún me veía con duda y me estaba poniendo nerviosa.
-Espera Bella—me detuvo cuando me iba a girar—No tienes que hacerlo si no quieres. Alice y yo lo hacemos cada vez que el trabajo y los chicos nos dejan y creemos que es divertido. Puedes verlo infantil, es válido, pero nosotras lo vemos como algo que nos une más, contamos cosas que nos pasan, chismes de las demás, expresamos nuestras quejas… en fin, cosas así, nosotras queríamos unirte, pero como ya lo he dicho, si no te gusta, estás a tiempo de rehusarte, Al y yo podemos recoger nuestras cosas ahora.
-No no no no no no—me apresuré a agregar—Está bien, es algo nuevo para mí, pero creo que será una experiencia buena. Yo nunca he tenido amigas así, nunca he tenido una pijamada, creo que es extraño, pero lindo—concluí con una sonrisa sincera.
-Gracias Bella—me dijo Alice con los ojos cristalinos—Gracias por permitirnos hacer esto. Nosotras seremos tus amigas siempre, y por mi parte, puedo asegurar que Rose y tu son mis mejores amigas.
-Gracias a ustedes—repuse—Yo también las quiero—Fruncí el ceño levemente al decir eso pero sin quitar mi sonrisa. No sabía de donde había salido ese "las quiero". Yo no era una chica muy afectuosa, casi nada. De hecho, tenía que pasar un largo, muy largo tiempo para que yo le dijera a alguien que lo quería, incluso para decirle que me caía bien. Supongo que estos chicos eran un caso especial, te hacían amarlos en un muy corto tiempo.
-Awww…-se hizo presente Rose y la miramos—Yo también las quiero mensas… ¡Abrazo grupal!
La rubia y la pelinegra corrieron hacia mí y les recibí con los brazos abiertos. Nos abrazamos. Jamás había tenido gente que no fuera de mi familia que me quisiera tanto. Era genial.
Cuando nos separamos, la cara de una, era el reflejo de la otra; rojas, con los ojos a rebosar de lágrimas, la nariz llena de material viscoso pero con una sonrisa grande. Alice rompió el silencio
-Ay, ustedes son las hermanas que mi madre no me quiso dar y que a cambio me dio al imbécil de Edward—nosotras respondimos con risas.
-Creo que todas podemos decir lo mismo, es decir, Bella a Emmett y yo a Jasper—la voz de Rosalie era quebrada.
-Bueno ya, mucho amor—hablé—Vamos a limpiarnos los mocos y yo me pondré la pijama—asintieron a mi petición y salí de las cortinas.
Recogí mi pijama, el neceser y me dirigí al baño a cambiarme y a asearme; lavé mis dientes y mi cara, supuse que ellas no me dejarían tomar un baño a gusto, y me coloqué la nueva ropa consistente en un pequeño short rosado—si, para combinar con la decoración—y una blusa de tirantes a juego. Lo cierto es que esa no era mi pijama, pero busque la otra y no estaba. Había traído esta por pura casualidad, una amiga de mi mamá me la regaló hace 2 navidades y la puse en el cajón de mi ropa interior. Como el día en que empaqué, lo hice a las carreras, solo tomé lo que pude y debió de haberse colado.
Tardé cerca de 10 minutos en hacer todo lo anterior y al salir, ellas ya estaban sentadas en 2 de las camas cuchicheando. Podía verlas gracias a que una parte de las telas estaba levantada. Alice fue la primera en verme y al hacerlo, abrió los ojos como platos y le soltó un manotazo a Rose que se quejó pero calló enseguida. Las miré interrogante.
-Muy bien, estoy lista. Ya podemos terminar con todo esto.
-Ay Bella—me dijo Alice—parece como si fuera una tortura.
-¡Claro que es una tortura!—les grité y me pusieron mala cara—Van a querer pintar mis uñas, maquillar mi cara y que les cuente cosas—sonreí y entendieron el chiste.
-Eres una exagerada, eso es lo que eres—Me dijo Rosalie—Ahora haznos el favor de apagar la luz para que podamos prender las lámparas y empezar con la magia.
Le hice un saludo militar y luego me detuve abruptamente.
-Esperen un segundo, ¿Porqué están vestidas así?—las miré detenidamente. Ellas vestían exactamente el mismo pijama que yo, solo que en amarillo y rojo.
-Oh, ¿Te gustan?—dijo Rosalie mirándose—Alice me la dio hoy—Le entrecerré los ojos a la duende, que sonrió apenadamente y sus mejillas se tornaron rosas.
-Bueno, hoy, mientras te duchabas revisé un poco tu maleta y me encontré ese lindo atuendo. Vi tu otro pijama y pensé que era un desperdicio, así que te la escondí para que usaras esa.
-¿Y qué con las suyas?
-Oh, ese es un caso aparte. No corresponde que lo cuente—iba a repelar pero me interrumpió—No importa eso, lo único que importa es que las 3 nos vemos espectaculares.
-Eso no es cierto, ustedes se ven espectaculares, yo me veo común, como siempre—Rosalie rodó los ojos.
-Ay, ya basta de la baja autoestima. Te ves muy bien Bella, tienes un muy lindo cuerpo y luces tan genial como nosotras con eso. No acepto que te menosprecies—finalizó señalándome. Me encogí de hombros.
-Vale, hoy no—acepté con una risa.
Regresé a mi tarea de ir a apagar las luces, localicé el interruptor y lo pulsé hacia abajo. Todo quedó a oscuras debido a que las chicas incluso habían cerrado las cortinas.
-¿Así está bien?—pregunté intentando que mi vista se adaptara a la oscuridad.
-Perfecto, ahora ven aquí, Alice está a punto de prender la luz y queremos que veas esto.
-Vale—accedí.
Seguía sin ver nada, para llegar a mi destino, tendría que confiar en mis instintos—por malos que fueran-.
Caminé lento y con pasos pequeños, unos segundos después, medio vi que una especie de telas se movían.
-Genial—me alegré—voy a lograr…-y para variar, algo se atoró con mi pierna y caí escandalosamente—Ay… no lo logré—susurré tirada en el frio suelo.
-¡Bella! ¿Estás bien?—gritaron al mismo tiempo.
-Oh Dios Alice, prende las lámparas—susurró Rose.
-¡No! Bella tiene que ver esto desde el principio—se rehusó la aludida.
-¿No te das cuenta de que algo pudo haberle pasado?
-No voy a prender la lámpara. ¿Por qué no vas y prendes la luz?
-Me caeré como ella, si es que no me tropiezo con su cuerpo tirado.
-Pues busca otro modo
-Eres una tonta Cullen—le siseó Rosalie
-A mi no me vuelvas a decir así Hale—le dijo en el mismo tono su combatiente-¿O debería decir señora de Swan? Porque si lo repites, voy y te rompo tus...
-Ya, ya—les interrumpí, las chicas tenían su orgullo y tuve la sensación de que si no intervenía, acabarían dándose de golpes—Estoy bien… creo. Al menos, no me duele nada por el momento. En un segundo estoy con ustedes.
Me puse de pie sonriendo. Era tan común caerme que ya solo me reía. En unos segundos me puse dentro de la casa de campaña y me senté donde pude.
-¿Estás bien?—no veía a Rosalie, pero si oía su voz.
-Claro, no se preocupen, me pasa todo el tiempo.
-¿Segura?—insistió.
-Por supuesto. Ahora, ¿Querían que viera algo? Porque si es así, déjenme decirles que no veo nada.
-Es porque aún no he presionado el interruptor, acomódate bien para disfrutar de nuestra creación
-Si, ya estoy acomodada Alice, ¿Puedes hacerlo ya? Me siento un tanto incómoda hablándole a la nada.
-Muy bien señorita impaciente… ¡Voilà!
Todo revivió en color rosa de nuevo, y aún más intenso que solo con las telas. La lámpara proyectaba varias figuras en todo lo que se le cruzara; estrellas, arcoíris, vestidos, zapatos, lunas. Daba la impresión de ser un cielo rosado en constante movimiento. La habitación ideal de toda chica. Miré a mis acompañantes y ellas esperaban ansiosas mi reacción.
-¿Qué te parece?—inquirió Alice-¿Si sirvo para esto?
-Es genial Alice, me gustaría tener algo como esto en mi habitación.
-De hecho, en la casa Cullen hay una habitación que está especialmente decorada así. Es la habitación de las pijamadas—habló Rosalie con gesto ausente, como recordando algo en especial.
-Vaya…
-Ojalá algún día puedas ir Bella—medio gritó Alice dispersando mis pensamientos y de paso los de Rose—Me encantaría tenerte como huésped ¡Y también a Carlisle y Esme! ¡Los amarás!
-¿Quiénes son ellos?—pregunté. ¿Acaso había más hermanos Cullen de los que no me habían hablado?
-Oh, son mis padres—respondió.
-¿Tus tus padres?—balbuceé como tonta-¿Tuyos y de Edward?
-Pues claro, ellos son adorables, y no lo digo solo porque soy su hija, ¿Cierto Rose?
-Son encantadores, paso mucho tiempo en la casa Cullen, así que los conozco muy bien.
-¿Por qué no vinieron?—cuestioné. Con el riesgo de pecar de entrometida.
-Bueno, papá es doctor y tenía que ir a una cena en New York donde se anunciaría que él sería el nuevo director del hospital de Forks, justo el día de la boda y mamá tenía que acompañarlo. No pudo aplazarlo porque se lo anunciaron casi de último momento. En una cena en familia, propuso faltar a la cena, pues Emmett y Rosalie son como sus hijos y todo eso, pero Emmett se lo impidió.
-Oh, ya. Sus nombres no son muy comunes, me agradan—añadí.
-Bueno Bella, es hora de las confesiones—sonrieron y yo tragué saliva pesadamente. No podía ser bueno…-La mecánica es esta; Alice siempre inicia, ella hará una pregunta a quien quiera y la responderá honestamente. La que fue interrogada, hará la siguiente pregunta y así seguirá todo, ¿Entendido?—Tardé un poco en responder, mirándolas.
-Uh… ¿si digo que no, no jugaremos esto?
-Pero por supuesto que no—suspiré.
-Tenía que intentarlo…-me excusé.
-Genial, veamos—Alice se frotó la barbilla unos segundos—Mi pregunta es para Rose—Rose se acomodó en su sitio.
-Bien, Dispara
-¿Es cierto que el día en que nosotros fuimos a Legoland Emm y tú fueron a rentar un cuarto a otro hotel que es tipo las vegas para cumplir una de las fantasías de ambos?—abrí los ojos desmesuradamente, Rosalie se carcajeó.
-¿Quién te dijo eso?—le preguntó.
-Jasper estaba hablando por teléfono y medio escuché. ¿Es cierto o no?
-Absolutamente cierto—admitió despreocupadamente. Eso si me sorprendió, yo en su lugar, me hubiera puesto como tomate y a tartamudear. Ella no hizo nada de eso, y luego pensé que la confianza que había entre ellas era más grande de lo que me imaginaba.
-A mi me gusta la variedad—continuó la rubia—y debo mencionar que fue algo increíble, una experiencia única, y cuando entramos a la habitación y Emmett se quietó el pantalón, entonces yo pude agacharme y…
-¡Ew! ¡Rose! No tengo el más mínimo interés de saberlo, así como tú no tienes ganas de oír lo que hacen tu hermano y Alice juntos
-Eso es cierto—admitió Alice con una risita—No quiero saber que es lo que hacen mi hermano y la zorra que se consiguió por novia.
-Hey malpensadas—nos sonrió Rosalie—Lo que yo iba a decir es que yo pude agacharme a recoger el pantalón y dárselo a la chica de servicio a la habitación, que muy amablemente se ofreció a lavarlo después de la enorme mancha de mostaza que Emmett le dejó mientras nosotros nos entreteníamos en otra cosa. Pero vale, tienen razón. No quiero oír lo que haces con mi hermano—concordó con Alice.
El comentario anterior de Alice, me había recordado algo.
-Uff… vaya, espero no oír nada esta noche—hablé más para mi misma, pero claro, mis nuevas amigas tenían oídos muy potentes. Se miraron entre ellas con duda.
-¿De qué hablas? ¿Haz oído cosas raras? ¿A los de mantenimiento? ¿Fantasmas tal vez? Jason nunca permitiría eso…-Alice terminó pensativa y yo solo negué con la cabeza.
-Desearía que fuera algunas de las opciones que dijiste…
-Si no es eso… Bueno, ¿Qué es?—me miraban con curiosidad y me sonrojé un poco. De pronto ya no era tan buena idea contarlo.
-Es… ya saben… eso…
-No sabemos que es eso Bella.
-Pues… lo obvio.
-Si fuera obvio, no te estaríamos preguntando… oh…-Rosalie puso cara de boba, luego de asco combinada con cara de horror—Agggghhh… eso es horroroso. Bella, ¿De verdad haz estado soportando "eso" toda tu estancia?
-Gracias a Dios no, solo lo oí una noche, las demás estuve lo bastante cansada como para ignorarlo.
-Aún así… cielos, es espantoso…
-Lo se—concordé.
-¿Y esta noche van a…?—Rose no fue capáz de terminar su pregunta.
-No lo se… ella lo insinuó, y él no parecía muy reacio a rechazar la oferta.
-Vaya, desde el principio supe que era un animal…-Rose se cruzó de brazos y desvió la mirada.
-Me siento excluida… ¿Puedo saber de que hablan?—Alice tenía su pequeño ceño fruncido. Rose me dejaba campo libre para que le contestara.
-Bueno… ya sabes, cuando tu hermano y tu… linda y adorable cuñada se ven implicados físicamente… y hacen… ruiditos extraños…Oh, vamos Alice. No soy capáz de decirlo textualmente—la miré con cara de súplica. No iba a entrar en detalles.
Lo comprendió.
-Oh, por Dios…Estás jugando…-negué—Rosalie tiene razón, ¡Es asqueroso!... ¿Ellos van a hacerlo hoy?—había temor en su voz.
-Ya lo he dicho, no estoy segura, pero lo más probable es que lo hagan.
-Bella, tenemos que irnos de aquí, Rosalie, operación retirada—Rose ni se movió.
-Cálmate exagerada, no oiremos nada.
-Escuchen algo—nos habló poniéndose de pie—Evité toda mi adolescencia oír a mi hermano en el cuarto contiguo haciendo cochinadas, ahora que soy mayor, no voy a echar todo por la borda—Alice caminaba en círculos mientras hablaba, recogiendo todo a su paso. Miré a Rose, que rodó los ojos y enseguida de que la enana pasó por su lado, la jaló de la parte superior de su pijama para que se sentara. Lo hizo con un pequeño rebote.
-A ver Alice—trató de convencerla—Nada va a pasar, y no vas a oír nada, solo concéntrate en lo nuestro y no en sus asuntos. Nada más.
Alice no se veía nada convencida, Rosalie le susurró algo y ella asintió a regañadientes.
-Muy bien, ¿En que estábamos? Oh, si, yo iba a preguntar algo…-Rosalie lo pensó medio segundo—Bella, ¿Te gusta Edward?
Yo estaba bebiendo un jugo y entonces todo el líquido se fue por mal camino. Me atraganté, Alice olvidó todo su horror anterior y sonrió maléficamente mientras daba brinquitos y gritos. La rubia sonrió con arrogancia.
¿Por qué no me pasó por la mente? Ellas no se iba por las ramas, esta pijamada era una emboscada total.
Trataba de regular mi respiración y dejar de toser en tanto pensaba en una respuesta inteligente que evitara la pregunta.
Nada…
Bueno, no me culpo, nunca he sido creativa…
Cuando no me quedó otra, hablé.
-¿Por-por qué lo dices Rose?—bien Bella, bien. Evita la pregunta todo lo que puedas, responde con otra y da una sonrisa inocente de "yo no se nada".
-Oh, vamos, eres una pésima mentirosa-¡Maldición!—Lo digo por varias cosas, no solo por intuición, que aunque nunca me falla, yo siempre espero a tener pruebas para hablar, y las tengo… Veamos… ¿Por dónde empezar? Oh, si, quizá por el tiempo juntos en mi boda, la ida a Legoland—estaba a punto de protestar…-Si, si. Se que no estuve ahí, pero tengo mis informantes—me guiñó un ojo y yo fulminé con la mirada a Alice que no se veía en absoluto intimidada. Orgullosa sería la palabra correcta—Cuando fuimos a bailar, no dejó de mirarte, y tú a él. Se, un pajarito que no es pelinegro me contó, que te llevó a un parque y te dejó ahí. No es muy caballero de su parte, pero hablando de Edward, creo que es normal…
-¡Oye!—la interrumpió Alice ganándose nuestra atención—Yo no sabia de eso, ¡Tienen que contarme!—pidió con un puchero.
-Después Al, después—le contesté y amplió su puchero, pero ahora no tenía cabeza para fijarme en él.
-Aha, si, decía—continuó Rosalie carraspeando para tener la atención de nuevo—Después el caballero andante se disculpa y para cerrar con broche de oro, ¡La huida en la playa! ¿Quieres algo más?—no me atreví a abrir la boca. ¿Por qué tenían que estar tan al pendiente de mí? Yo nada más venía de pasada. De hecho esperaba no hablarle a nadie y pasar los días después de la boda como una total rechazada social en el hotel, o en la playa leyendo, solo eso. Mis planes cambiaron drásticamente, y he aquí las consecuencias.
-¡Bella! ¡Contesta!—me gritaron a dúo. Estaban brincando de anticipación y me sonrojé.
-Yo… yo…-genial, el tartamudeo…
-No es tan difícil, solo si o no.
-Yo…-unos golpes en la puerta me salvaron.
-¿Quién podrá ser?—susurró Rose con el ceño fruncido, aunque creo que lo que le molestaba era la interrupción, no el visitante.
-Son cerca de las 12:30—hablé mirando el reloj digital y con la misma expresión de la rubia.
-Ay…-gimió Alice— ¿Y si es un fantasma?—la voz de Alice sonaba estrangulada mientras apresaba mi brazo.
-Primero exagerada, ahora paranoica. ¿Qué pasa contigo?—Alice ignoró el comentario de Rosalie y apretó aún más su agarre en mi brazo.
Nos quedamos quietas, nadie dijo nada, y se oyó de nuevo.
-Creo…-empecé—Creo que será mejor que vayamos a ver.
-¡No!—susurró gritando la miedosa que tenía colgada de mi brazo. Si, se que suena raro "susurró gritando" pero no encuentro otra explicación para lo que hizo. Miré a Rose, ella no dijo nada. Suspiré.
-Ok… iré yo—toda la plática, desde el momento del toque, se desarrollaba en susurros y me comencé a sentir tonta.
Cuando quise levantarme, Alice no me soltó. La miré.
-Alice, nadie quiere ir, yo solo iré a…
-No Bella, si tú vas, yo iré…-puso cara de fiel y resignado compañero de guerra.
-¿Tú, pequeña cobarde?—le preguntó Rosalie—Buena suerte entonces, oraré por ustedes y si no regresan, quiero decirte Alice, que me quedaré con toda tu ropa—Alice la vió feo y Rose se carcajeó—Vale, es broma, cálmate. También iré.
-Ok—dijo Alice soltando mi brazo por fin y yo lo estiré disimuladamente para recuperar la movilidad y desaparecer el dolor de la presión—Si algo nos pasa, moriremos juntas y como las mejores amigas—Rose asintió a sus palabras como si hubieran hecho un juramento o algo de lo que no estaba enterada.
Me detuve a medio estiramiento y las miré perplejas. Yo era dramática, una drama queen si así se quería ver, y quizá eso era culpa de las muchas novelas que leía, pero ellas… ¡ellas! Si me decían quítate que ahí te voy, eran la exageración en persona.
-Vamos Bella, estamos listas—fijé mi atención de nuevo en ellas y ya estaban de pie, la pelinegra con un zapato con el tacón hacia afuera, como dispuesta a atacar, y debo decir que su mirada de loca no ayudaba mucho. Rosalie tenía una mascada y la estiraba con cara de valentía, preparándose para estrangular a alguien.
-¿Qué les pasa?—les pregunté poniéndome de pie como ellas—Solo vamos a ver.
-Siempre hay que estar listas—me contestaron.
Les rodé los ojos y la puerta de oyó de nuevo.
-Andando—les susurré.
-¡Espera Bella!—me detuvieron
-¿Ahora qué?
-Toma, no encontramos otra cosa y también queremos que vayas protegida—estiré la mano y me dieron un empaque cuadrado. Lo miré mejor y era un jugo como el que me estaba tomando anteriormente.
-¿Un jugo? ¿En serio?—les pregunté incrédula.
-¿Qué tal si es un ladrón? Con eso podrías cegarlo por un momento para poder salir corriendo.
-¿Es una broma? ¿Por qué un ladrón se metería al hotel y atacaría precisamente esta habitación?—estaba perdiendo la paciencia.
-Ay, ya nos lo agradecerás—les volví a rodar los ojos y entonces si salí de la casa de campaña.
Caminamos lentamente hacia la puerta, conmigo en la punta, seguida de Alice y con Rosalie al final de la fila.
Al llegar a cerca de un metro de distancia, me detuve, y ellas se pusieron a mis lados.
-Tal vez deberíamos preguntar quien es…-sugerí.
-Eso es una estupidez—bufó Alice.
-Bien, si mis ideas son tan malas, ¿Qué sugieres?—no me respondió, y Rosalie tampoco—Ok, a falta de propuestas, la mía gana por mayoría de votos
-¿Qué votos?
-Los míos—de pronto yo ya estaba nerviosa y no sabía donde había quedado todo el escepticismo y la valentía de hace unos segundos. Supuse que el miedo se pega.
Carraspeé para que mi voz se oyera mejor.
-¿Qu-quién es?—alcé la voz pero eso eso la hizo quebradiza y nerviosa. Alice y Rosalie se tensaron y prepararon de nuevo sus armas. De pronto el jugo ya no era tan mala idea, saqué el popote del empaque, y lo introduje al jugo preparándome.
Esperamos preparadas uno, dos, tres, cuatro, cinco segundos.
-Ah… ¿Servicio a la habitación?—contestó una voz muy grave, casi fingida.
Las 3 fruncimos el ceño.
-¿Servicio a la habitación?—pregunté.
-Oh… si, ¡Si!—fue la respuesta.
-Ay, por todos los cielos—habló Rose ya en su tono normal—Al, deja ese zapato—lo golpeó con fuerza y salió volando de los brazos de Alice.
-¡Hey! Es un … original.
-Si, como sea. Bella, abre la puerta.
-¿Qué? ¿No que era un ladrón o un fantasma?
-Lo único fantasmal que veremos aquí es el color de la cara de mi hermano—me hizo a un lado con un movimiento de cadera y abrió la puerta rápido.
Al otro lado, nos encontramos con Jasper, que levantaba la mano para tocar de nuevo. Rose no se equivocó; el rubio se puso muy muy blanco.
Su vestuario hubiera pasado por normal, si no se hubiera puesto ese gorrito de los botones del hotel, ya que traía su pijama.
-Jasper Hale… ¿Qué demonios haces aquí?—Alice intentó controlar su voz al ver a su amado, pero fallo terriblemente al final. Rosalie soltó una risita y yo no pude evitar sonreír.
-Allie, verás… no es lo que tú crees—balbuceó.
-¿No lo es? ¡¿No lo es? ¡Casi nos matas del susto! Rosalie y Bella estaban muy muy asustadas y yo tuve que ser la única cuerda y valiente de ellas—le enarcamos una ceja a la que minutos antes, casi no contuvo las ganas de ir al baño del miedo.
-Es que… yo… nosotros…-se calló al no tener nada que decir. Unas risitas se oyeron, débiles, pero se escuchaban.
-Espera un minuto… ¿Nosotros?—interrogó Rose a su hermano. Creí que era imposible que Jasper palideciera más, pero me equivoqué.
-N-no, dijo yo, solo yo y nadie más que yo…-las risas se hicieron presentes de nuevo y Jasper frunció el ceño, cambiando su pálido a un rojo muy rápido—Ah, no, si me voy a ir al infierno, se vienen conmigo. No es individualismo, es idea de ellos—el chico señaló al final del pasillo, nosotras salimos de la habitación.
Asomando sus cabezas a ras del suelo—supuse que estaban tirados—estaban Edward y Emmett carcajeándose, bueno, eso fue hasta que nos vieron. Pararon en seco y se ocultaron.
-Huyamos—se oyó en un susurro.
-Ah, no, ¡Emmett Swan! ¡Ni se te ocurra huir porque juro que voy y te traigo arrastrando y no del pelo, si no de tu mejor amigo integrado!—todo quedó en silencio por un instante y después apareció Emmett pataleando y dando de manotazos al aire.
-¿Por qué dices que fui yo?—gritó con voz de bebé-¿No pudo acaso der Edward?
-Edward es un estúpido, lo se—le contestó su esposa—Pero a nadie se le ocurriría algo así, solo a ti querido, te conozco como a la palma de mi mano, centímetro a centímetro—mientras ella hablaba ambos se iban acercando, como el inicio de un baile seductor y para cuando ella terminó, ya estaban pegados. Mi hermano rodeó con sus brazos la cintura de la chica.
-Y s que haz recorrido cada centímetro con gusto—se sonrieron y se besaron profundamente.
-Puaj, chicos—les interrumpió Alice—demuéstrense su amor en otro lado… y otro día, hoy tenemos pijamada.
Se desarrolló una conversación que pretendía ser de 5 personas, pero yo no estaba presente. Pensaba en otra cosa.
-¿Edward? ¿Estás ahí? Sal, por favor—hablé. Los chicos cortaron su tema y me miraron a mí para después ver al final del pasillo, como yo.
Edward apareció dando vuelta en la esquina con una sonrisa de disculpa. No pude evitar devolvérsela ampliamente antes de comenzar a babear. Literalmente.
Traía puesta su pijama; un pantalón de cuadros holgado color azul marino con blanco, una sudadera azul arremangada y no pude ver si traía una playera debajo, el cierre estaba arriba. Su cabello estaba mucho más revuelto de lo normal y calzaba unas pantuflas negras.
Cualquier persona se vería normal con eso, pero estaba más que claro que Edward no era cualquier persona. Parecía recién sacado del catálogo "Chicos perfectos para Bella Swan" de la sección "En pijama". Él era el ejemplar perfecto… Me fijé en sus ojos, que me escaneaban completamente, de pies a cabeza.
-Bella, cierra la boca o entrarán moscas—se mofó Alice rompiendo mi sueño, la asesiné visualmente.
-Creo que eso contestó la pregunta que no nos quiso contestar—le susurró Rosalie y ambas rieron. Los chicos se miraron confundidos.
-Eso no es cierto, yo no he dicho nada.
-Oh, no. Por supuesto que no, pero podemos verlo. Podemos ver tus sonrojos, el brillo de tus ojos y…
-¿Podemos hablar de eso en otra ocasión?—rogué con la cara color cereza. Sonrieron y asintieron.
-No se nos va a olvidar.
Cada pareja estaba abrazada y yo me sentí un poco fuera de lugar.
-Hermanito—llamó Alice la atención de Edward que no se había movido ni un ápice—Ven aquí, no vamos a hacerte nada.
Edward la miró con recelo mientras hacía lo que Alice dijo, el término "hermanito" resultaba sospechoso. Terminó situado a mi lado.
-Dinos Edward—ahora fue Rosalie la del tono meloso increíblemente falso. Hice una mueca extraña intentando evitar una sonrisa-¿De quién fue la idea?—Edward sería un ingenuo total si caía en sus chantajes.
-¿Cuál idea?—preguntó inocentemente. Su tono casi me convence y mi sonrisa se esfumó. El si podía mentir fácil y yo no. ¿No había nada que él no pudiera hacer?
Al parecer no era la única a la que le había molestado su tono. La respuesta hizo que mi cuñada apretara los dientes y de paso, el agarre en sus manos. Desafortunadamente—para él, claro—fue la piel de Emmett lo que apretó y mi hermano soltó un pequeño gemido. Su esposa estaba perdiendo el control. Había notado que no tenía mucho hablando de Edward.
-La maldita idea de asustarnos—Edward frunció el ceño y despreocupadamente, se recargó en mi hombro derecho.
-Nadie quería asustarles, es verdad—al ver que Rosalie estaba abriendo la boca para protestar, añadió—Vale, si no me crees, pregúntale a ese chico que tienes por esposo.
Todos miramos a Emmett.
-¿Qué tienes que decir con respecto a eso?—le pregunté a Emmett.
El aludido primero miró a Edward con rabia y luego cambió su expresión a una muy seria para mirar a Rosalie.
-Será mejor que hablen chicos—amenazó Alice. El tono era dulce, pero la amenaza estaba impresa en cada letra.
Nada, ni una respuesta. Los causantes de tanto rollo se miraron unos a otros, intercambiando mensajes mudos, y eso no les gustaba a las chicas.
-Tendrás que hablar tú Emmett, yo no voy a enfrentarme a las fieras de tu hermana y tu esposa—Edward levantó la mano que no estaba apoyando en mí para lavarse las manos en un gesto.
-¡Hey!—le recriminó Alice-¿Cómo que fieras? Si somos las chicas más dulces del mundo, y por si no te haz fijado lo suficiente, somos tres—señaló a las chicas—Bella, Rose y yo.
-Naaaa…-le contestó Edward en tono perezoso—Bella es linda—entonces se agachó un poco y pellizcó mi mejilla con cariño, sin hacerme daño. Lo miré y estaba dándome una torcida sonrisa. Me puse del tono más rojo y brillante que existe, como un espectacular de McDonald's al anochecer. Claro sin la enorme M.
-Ay si, ay si—Alice me vió con resentimiento un segundo y al siguiente sonrió pícaramente.
-Como sea, el asunto es otro. Emmett Swan, te concedo la palabra, habla—La mirada de Rose era fría y atemorizante. Solo bastó medio segundo para que Emmett cediera.
-Vale, vale. Fue mi idea Rosie, pero te juro, te juro por lo más sagrado que tengo que eres tú, que nuestra intención no era asustarlas—mi hermano hablaba todo asustado. Quien lo diría, el gran, musculoso y temible Emmett Swan sería un dominado el resto de su matrimonio con Rosalie, o lo que es lo mismo, el resto de su vida…
-Si esa no era su intención, entonces ¿Cuál era?—le preguntó.
-Vale, intercederé por el asustadizo Emmett yo—respondió Jasper—hace unos minutos, Emmett apareció en mi habitación con un muy confundido Edward. Me explicó que ustedes tenían una pijamada y que él tenía un plan maestro para entrar en ella. Le dijimos que era casi un suicidio, ustedes nunca han dejado que nos metamos en esas cosas, que si queremos algo así, que hagamos una noche de chicos—miró a Edward para que le diera la razón y asintió—Entonces, nos dio un motivo por el cual esta vez insistiría…-ahora miraba a Emmett, el cual estaba un poco sonrojado
-¿Y la razón era…?—empecé.
-Uh… creo que eso le corresponde a Emmett, no a mí—concluyó Jasper.
Emmett tenía de nuevo la atención de todos.
-Agghh vale, lo diré, hoy es la última oportunidad que tendré de pasar tiempo con mi hermanita ¿Satisfechos?—se giró a mi—Hace un rato, cuando estaba platicando contigo, quería proponerte dormir juntos, como cuando éramos muy pequeños y tenías miedo por las noches y mamá y papá estaban en no se que lados ¿Lo recuerdas?—asentí. Claro que lo hacía—Lo cierto es que no sabía lo mucho que te extrañaba hasta este momento, que te tengo conmigo Bella.
-Pero yo siempre estoy contigo por medio de mails y chat y todo eso—le dije.
-No quiero a la Bella electrónica, quiero a la Bella real, a la que puedo abrazar, a la que puedo molestar, a la que me grita, a la que me sonríe, a la que en persona es mil veces más hermosa de lo que una pantalla puede expresar. Te quiero a ti, aquí conmigo. No a… un millón de kilómetros de distancia, a un océano de distancia.
Me quedé muda, ni siquiera podía respirar bien, no sabía que mi hermano sintiera eso, viéndose tan fuerte y tan feliz con la gente que lo rodeaba, no creía que le hiciera falta, a pesar de que él si me hacía falta a mi. Tampoco me había percatado de eso hasta ese momento. Siempre había estado sola, separándome de mi padre y mi hermano a poca edad y con mi madre que siempre estuvo interesada en mil cosas y aunque me quería y medio cuidaba de mí, aprendí a ser autosuficiente para no necesitar a nadie ni física ni emocionalmente. Que ciega había estado al tratar de ignorar que extrañaba a mi hermano.
Una mano tocó mi rostro mientras seguía mirando a Emmett, mi mejilla para ser más precisos. Era Edward, que recogía una de las muchas lágrimas que resbalaban por mi cara sin ser consiente de ello. Me veía preocupado y esta vez no pude hacer nada para demostrarle que estaba bien.
-Lo-lo siento Emmett—hablé—No es mi intención que te sientas tan desdichado. Ni siquiera lo sabía, te ves tan alegre… tampoco sabía que… que yo también te extraño muchísimo, pero debes comprender que… que soy tan poco sensible gracias al tipo de vida que he llevado, sin nadie, por mi cuenta.
-Lo se Bells, lo se…-me trató de calmar—Oh, ven aquí—avanzó a grandes zancadas en mi dirección, sentí que Edward se retiró un poco, no por precaución, si no dándonos un poco de privacidad y lo siguiente fueron los fuertes brazos de Emmett en mi cintura, levantándome, dándome un abrazo tan fuerte que seguro no iba a poder respirar bien, pero no me importaba, no mientras tuviera a mi hermano entre mis brazos como lo tenía ahora.
Sentí algo mojado en mi cuello, sus lágrimas. Yo nunca había visto a Emmett llorar.
Maldición, ¿Porqué la vida es tan injusta?
Luego de unos minutos, horas días, yo que se, nos separamos. Trató de sonreírme pero fue más una mueca que nada.
Miré a mí alrededor, Alice lloraba a mares y Rosalie, sin poder contenerse, también derramó unas cuantas lágrimas. Jasper y Edward se veían algo tristes, con lástima.
Una verdadera telenovela pensé. Me reí un poco de mi broma interior.
Emmett carraspeó. Para tratar de volver a su tono de siempre, claro.
-Muy bien, aclarado ese punto, creo… creo que te veré mañana por la mañana en el desayuno… yo… yo te llevaré al aeropuerto—Se acercó a besar mi frente y luego me susurró con voz quebrada:-Descansa…
Les hizo una seña final a los chicos y ellos se retiraron detrás de él.
Entonces solo tuve un segundo para pensarlo. Afortunadamente, eso fue suficiente.
-¡Emmett!—grité, y él y los chicos se giraron de inmediato.
-¿Si, Bella?
-Uh… yo… yo creo que me gustaría que se quedaran con nosotras. A la pijamada claro—se miraron entre ellos, dudosos.
-Nosotros no podemos hacer eso Bella—me dijo Jasper—las reglas de las pijamadas son específicas, cero chicos—me encogí de hombros.
-Bueno, esta es una pijamada especial, es mi pijamada y yo hago lo que quiero. Además, las reglas se hicieron para romperse ¿No es cierto?—les sonreí y ellos lo hicieron a medias, miraban más allá de mi. Me giré—Oh, es cierto, ¿Chicas? ¿Les molesta que ellos nos acompañen esta vez?—ellas tenían grandes sonrisas en sus caras y negaron energéticamente.
-Hay que hacer nuevas tradiciones—sugirió Alice. Todos reímos.
-¿Qué demonios está pasando allí afuera?—chilló una voz al final de pasillo y antes de voltear, yo ya tenía mala cara porque ya sabía quien era…
-Tanya…-susurramos todos.
-He hecho una pregunta exigió—ahora vestía un baby-doll minúsculo de color rosa chicle.
-¿Perdona?—le contestó Alice-¿Se puede saber quien demonios te crees como para cuestionarnos lo que hacemos o lo que no hacemos?—Tanya le sonrió, sin intimidarse.
-Verás cuñadita, yo también me hospedo en este hotel, y puedo llamar a recepción en este instante para… ejem, no se… ¿Poner una queja?—la cara de Alice se puso roja de ira. Estaba segura de que se le aventaría en cualquier segundo. Jasper también lo estaba, y la tomó de la cintura.
-¿Oh, si?—salió Rosalie—No me digas. Sabes que no me asustas… zorrita. Jason, el dueño del hotel, por si no lo sabías, es amigo nuestro, nosotras lo queremos, como amigo, no para… tener un encuentro con él en una habitación como de seguro ya lo haz planeado tú. Estoy absolutamente convencida de que el comprenderá que esto no es más que una pequeña plática en el pasillo—Tanya se puso casi morada.
-¡Edward! ¿Oyes como me dice tu cuñada? Ya te he dicho que me odia amor. ¡Ahora me levanta falsos! ¡No puedes creerle!—lloriqueó.
-Bueno, con tu permiso, ya nos retiramos—dijo Emmett jalándole la cara a Edward para que no la viera con su cara de cordero y cediera, dejándonos a todos botados.
-¡Edward! ¡¿A dónde vas? ¡Ven aquí!—gritó la novia.
-Lo siento Tanya, creo que iré un rato con los chicos—le respondió Edward.
-¡No!
-Ay, lo siento si no te agrada la idea—le bufó Alice. Se entrecerraron los ojos mutuamente.
-Está bien, pero solo porque tú lo dices querido, trata de volver pronto para… tu sabes, repetir lo de hace unos minutos.
-Aha, si—dijo Edward distraídamente mientras desaparecía por el umbral de mi puerta, siendo empujado por Jasper y Emmett.
Las chicas íbamos a entrar y una voz me detuvo.
-Isabella—me giré para ver a Tanya con semblante serio
-¿Hay algo en que te pueda ayudar?—me felicité por mi voz firme.
-No te hagas la mustia conmigo. Se que tienes intenciones con mi novio
-¿Oh, si?
-Claro que si, y déjame decirte algo niñata, Edward me ama, mucho, está loco por mi y yo no pienso dejarlo por nada del mundo. El me conviene mucho.
-¿Te conviene?—asintió—Oh, ya, te conviene pero tú no lo amas.
-Ese no es asunto tuyo—me replicó en tono desdeñoso.
-Ahora deja que yo te diga algo, pelirroja sin cerebro y sin corazón, Edward es un gran chico, una increíble persona a la que yo adoro, lo quiero muchísimo y no voy a permitir que lo lastimes—se rió.
-Vaya vaya vaya, la gatita tiene garras ¿Ah?
-Y amigas Tanya—se hicieron notar Rosalie y Alice a mi lado
-Si, aha, no me interesan ustedes, ha podido lidiar con sus trampas todo el noviazgo y esta no será la excepción. En cuanto a ti, mocosa, déjame aclararte algo. Mi querido Edward, no tiene el menor interés en ti, creo que ni siquiera le agradas tanto como finge. Te recomiendo no albergar esperanzas de que me deje botada y vaya corriendo a tus brazos, porque no va a suceder.
-Eso es mentira—negué—Edward me ha dicho que le agrado, le creo.
-Oh, ya te lo he dicho, finge que le agradas por Emmett, porque el es su amigo, aunque yo no entiendo como se puede juntar con alguien tan estúpido e infantil…
-Cuida tus palabras—amenazó Rose.
-Ay, rubiecita, no me asustas. Tu maridito le pidió, casi le rogó a mi novio que tratara de llevarse con Bella para que no se sintiera tan sola, y mi Eddie, como es tan dulce, aceptó. Ah, pero no saben como se puso a renegar en nuestra habitación, ya saben; Bella es una inadaptada, parece que no puede cuidarse sola, ¿Porqué no se regresa a Londres? Etcétera, etcétera, etcétera…-apreté los dientes de frustración, negándome a creer algo.
-Tanya, este es el colmo—le dijo Alice.
-Pueden verlo como quieran, pero yo, tengo el control y ustedes, están quedando fuera del juego, en especial tú Bella… ¡Bon Voyage!—y se retiró con carcajadas por todo el pasillo.
Apreté mis manos, estaba terriblemente furiosa, todo lo veía rojo…
Tanya tenía rezón, Edward nunca la dejaría, y menos por alguien como yo… digo, por poner un ejemplo…
-Esa tipa me pone de malas, muy muy de malas…-gruñó Rose, moviéndose por todo el pasillo y soltando todo su repertorio de ofensas tan rápido, que bien podría parecer que estaba rezando.
-Bella—llamó Alice—No dejes que esa bruja con cabello de espantapájaros te envenene acerca de mi hermano, por favor. No ahora que ustedes están tan bien… Mira, se… se que pueden sonar convincentes todos sus argumentos, pero créeme a mi que soy tu amiga. A Edward le agradas, te adora y… creo, creo que incluso le… gustas…-susurró. Mi enojo se esfumó un poco y le sonreí a la chica.
-Vale, Alice. Entiendo tu punto; no voy a dejar que Tanya me afecte con su ponzoña. Puedo ver que si Edward no me quiere, al menos no le caigo mal, pero te aseguro que no es necesario blasfemar para convencerme.
-Si te refieres a la parte en la que te digo, te afirmo que le gustas, no estoy blasfemando. Puedo verlo Bella, él es mi hermano y al final de cuentas, el ha pasado conmigo toda su vida dado que yo soy mayor. Lo conozco, puedo leer sus emociones.
-Ella tiene razón, muy a mi pesar—afirmó Rose, acercándose a nosotras y poniendo cara de asco, como si de verdad le costara decirlo—Ese tarado y yo nos odiamos, definitivamente, pero nadie puede negar su cara de baboso cuando te ve, o cuando está contigo. De hecho, es algo similar a la cara de Jasper cuando ve a Alice o la de Emmett cuando me ve a mi.
Alice asintió y luché por no rodar los ojos y que se sintieran ofendidas.
-Ok, ok, supongamos que creo como tonta cada palabra que me están diciendo, entonces, ¿Porqué sigue con esa… arpía que tiene como novia?—me crucé de brazos. En un principio, solo pretendía ser un argumento para que el dúo insistente me dejara en paz, pero no pude evitar que la frase reflejara una nota plagada de resentimiento.
-¿Eso quiere decir que si te gusta de gustar?—chilló Alice con sus tradicionales brinquitos de conejo. La miré feo ¿Qué otra clase de gustar había?
-Alice, no voy a ceder en ese punto. No voy a decir ni hoy ni mañana ni pasado si me gusta o no. Es un tema muy complicado que me causa migraña ¿De acuerdo?—Alice me hizo cara de perro apaleado de nuevo, y ya iba a rebatir…
-Vale, eso es suficiente para mi, al menos le da esperanzas a Alice ¿Cierto?—Alice asintió a regañadientes—Muy bien, solo quiero que recuerdes que estaremos aquí, siempre, para cuando tu quieras reconocerlo, ya sea tarde o temprano.
Asentí y le sonreí a Rose, eso era lo que me gustaba de ella. Sería una gran cuñada.
-¡Hey chicas!—salió Emmett de la habitación riendo y cubriendo su enorme cuerpo de almohadas rosas que le eran disparadas desde el interior-¿Qué pasa? ¿Vienen?—Dios bendiga a los hermanos mayores entrometidos…-¿De qué están hablando?—ok, a los entrometidos no.
-De nada que te importe Emm—le respondí, pero no me creyó.
-En serio osito cariñosito, en serio—le dijo Rose con la voz más empalagosa que he oído jamás. Se colgó de su brazo, Emmett bajó todas sus barreras y la besó tiernamente.
-¡Ya les dije que vayan a darse sus "cariñitos" en otra parte y otro día!—ellos rieron mientras la enana los empujaba al interior—Donde hayas arruinado mi hermosa creación Swan, tu y Cullen y Hale lo pagarán—le amenazó y los seguí.
En la casa de campaña, Jasper y Edward se golpeaban con un almohadón hasta que nos vieron llegar, Edward estaba en el espacio que yo ocupaba anteriormente y lo mismo para Jasper.
Emm y Rose se sentaron muy pegaditos en el espacio perteneciente a ella y Alice los imitó.
-Ah, Bella, ¿Te importaría sentarte como… ellos?—me preguntó Edward, abriendo sus piernas para que me sentara en el espacio entre ellas—Digo, el espacio es muy reducido y… así estaríamos un poco más cómodos—no se si era la luz de la lámpara o que, pero lo cierto es que la piel del rostro de Edward, se veía sonrojada. Jamás estuvo más tierno… le sonreí.
-Claro, si a ti no te molesta, a mí tampoco, en absoluto—me devolvió una sonrisa resplandeciente, se acomodó mejor y yo hice lo propio.
Él era cómodo, me había abrazado por la cintura y se sentía una calidez que jamás pensé sentir. Sonreí como lela.
Me dio curiosidad, y giré mi rostro para verlo, para mi sorpresa, él también me estaba observando con su sonrisa torcida.
Todo estaba bien, no podía separar los ojos de él y parecía que sus ojos verdes también estaban trabados con los míos… Y un flash rompió la magia…
Me giré para ver a Alice tomar una foto con su celular.
-Awww… se ven preciosos juntos. ¿Cómo no se conocieron antes? Así no habría un horrible espantapájaros de Halloween entre ustedes.
-Alice…-le advertí, no quería que Edward se molestara con ella ni conmigo, pero todos reían, incluso Edward.
-Ejem, si bueno, y… ¿Qué se supone que hacen en estas cosas?—preguntó Jasper abarcando con un gesto de la mano todo el espacio.
-¡Oh, si! Nos hacemos preguntas de lo que sea que queramos saber, es genial... ¡Emmett! Deja esa comida, no seas animal…-Rosalie golpeó en la cabeza a mi hermano que estaba devorando un par de pretzels e intentando meterse un tercero en la boca, todos nos reímos por su cara.
Las siguientes 2 horas pasaron con preguntas tontas los unos a los otros, todo inofensivamente, porque las chicas entendieron mi mensaje mudo acerca de "Nada de sus preguntas reveladoras". A mi solo me preguntaron acerca de mi vida en el otro lado del charco.
Cuando nos aburrimos de las preguntas, a mi hermano se le ocurrió hacer retos entre todos nosotros, fue la cosa más divertida del mundo, tanto así, que Emmett terminó con un sostén mío en la cabeza intentando imitar los movimientos y la voz de Shakira.
Observarlo era inofensivo, a menos de que contaras la contaminación visual, pero oírlo, eso si era otra cosa… tuve que tapar mis oídos para que no reventara mis tímpanos.
A eso de las 3:20, ya nadie pudo con los bostezos.
-Bueno…-bostezo-…Creo que este oso…-bostezo-…Ya tiene que irse…-bostezo-…A dormir…—bostezo-…Con su Barbie…
Rose ni responderle pudo.
Todos asentimos en acuerdo, apagamos la lámpara—o Alice la apagó—e intentamos acomodarnos en los lugares en los que ya estábamos.
Me acurruqué en el pecho de Edward, la verdad, a esas alturas del cansancio, no me importaba abrazar un palo de escoba. Edward me rodeó con sus brazos y recargó su cabeza en la mía.
-Dulces sueños Bella—me dijo al oído, causándome un estremecimiento. Con la poca conciencia que me quedaba, sonreí contra su pecho inhalando su aroma. Si, con ese olor, por supuesto que serían dulces sueños…
-Igual—le susurré por respuesta.
Mis ojos ya estaban cerrados, estaba ingresando al país de los sueños, pero estoy plenamente segura, de que sentí algo tocar mi cabeza ligeramente, los labios de Edward, tal vez…
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¡Hola a todas!
Ahahahahaha, ok. Es que hoy estoy muy feliz :D wiiiiiiiiiii. Acaba de terminar el partido de Americano de Los Dolphins vs los Steelers y ¡ganaron los Steelers! Sepan algo, sepan algo, no le voy a los Steelers, claro que no, de hecho, nunca creí verme apoyándolos, para nada, pero mi papá idolatra a los Dolphins y le aposté que si perdían, me iba a llevar a ver la decoración de Halloween de una plaza comercial que adoro, me iba a comprar un Starbucks y un libro de Harry Potter! Es que Potter es mí mueva adicción ahora :D
Ok, bueno, pues les actualizo hoy porque ya era hora, ¿no? Y además, mañana empiezan mis exámenes de 2do parcial, de mate, con álgebra y se que voy a reprobar xD (¡no es cierto mamá! Sabes que me tomaré un drammamine xD)
Espero que les guste, tuve que cortarlo porque se estaba haciendo un poco largo, y además, el que sigue va a estar… uffff… les va a gustar, les va a gustar xD
Se que les debo el beso chicas, lo se, lo se, pero no desesperen, que de que va a pasar, va a pasar!
Ahora, mil mil gracias por los reviews del cap anterior! Ah, las amo :) y lo saben! ¿Ya vieron el numerito de los reviews de arriba? ¡Estamos por llegar a los 100! En mi vida me sentí más emocionada :D ahahahaha, espero que me ayuden nenas, y pasemos esa marca para que yo salte de felicidad y ustedes también! El logro no será solo mío nenas, sin ustedes, no haría nada de esto :)
Los agradecimientos esta vez, son muchos, ¡comencemos!:
Naie Masen Cullen, TheresaCherry, Andrea 2508, kArenSwan, camilitha Cullen, NeTaMu CulLeN, AnamaGrano, Tamynna, btvs22, lamy-is-86, michi nolet, SarahCullenMasen, AngeliqueCullen, lanuskent, VickyCu, insalaiz, Nathyot, miadharu28, PaaOo, nena10124, anairam masen, Leslie, Rachel Sexton, Sofia Vega Cullen, shalicia Cullen, krn, , quizás, Ro 91, CammiB, De LuZ.-, veroniica, My Bella Ballerina, Cullen Vigo, anonimo (), UbT, Gaby Moon, ALnewmoon, Nikipattz, ShArIcE-94, paolapO.o, Estefaniaalicecullen, ale-cullen4, nati-912, Nia06, HOLA, Emma Isabella De Cullen, wally's, -o0Sharon0o-, Carolina Pattinson, Jocii Cullen, martye, Cullen-21-gladys, Pauli de Cullen, IvanaCullen, , virgiii1, lzl, EDWARD-BELLA- MANSON, 25Ca86, , yasmin-cullen, MarianaYaneth, marzze (), HOLA, bell', lygher, PatriPues, judith (),AnBlue CllN, amyel1806, killa fanpire, Kristenst, martye, por supuesto, López, Mauricio y Arant-xa y mamá :D
Ay! Ahora que lo veo me pongo más feliz, cada vez somos más! Muchas muchas gracias por todo, las alertas, los favoritos, los reviews… de verdad!
Mis inspiraciones para este cap fueron las sig: Everybody-Backstreet boys, Wonderful life-Hurts.
Ok, ya me voy porque quiero ir por mi libro, no olviden lo de los reviews!
Las amo, nos vemos pronto y deséenme suerte en mis exámenes :D
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AVampireYouCan'tSweatOut ^^
