Kunoichis Desesperadazas

Serie: Naruto

Protagonistas: Sakura, Ino, Hinata y Tenten

Parejas: Shikaino, Kibahina, Sasusaku y Nejiten

Advertencia: las parejas van a formarse en el transcurso del fic y si te gusta el shikatema y naruhina te recomiendo que NO leas el fic.

Décimo primer capítulo: Mis miedos

Capitulo de dedicado a: Hinata

Miedo… todos sentimos miedo en un momento de nuestras vidas, no hay acepciones de ello, porque por más que aparentemos ser personas fías tenemos sentimientos. Alguien que ha tenido gran experiencia con ese sentimiento es Hinata.

Primero le causaba miedo que los demás Hyuugas la vieran como una pésima kunoichi y por ende una persona completamente inútil para ser la próxima líder del clan.

La segunda causa de su miedo era ser rechazada por Naruto y nunca poder recuperarse de ello.

Y la tercera gran causa de miedo de la joven era y es el confundir sus sentimientos con Kiba, que luego que ambos terminaran peleados y que su amistad sea algo del pasado.

Ella se levantó temprano ese día. Armó su cama y se dirigió al sitió de entrenamiento. Caminó por unos minutos hasta llegar. El área se encontraba bacía, ni una persona a la vista, ni un kunai en el suelo o en los blancos. Había llegado primero, cosa que era muy inusual ya que Kurenai siempre estaba allí primero. Se sentó en un árbol y esperó a que llegaran los demás.

Hola –dijo una voz detrás de ella haciendo que se sobresaltara.

La Hyuuga dio un pequeño salto por el susto, luego lo miró con cara de miedo, para calmarse al notar que era su amigo.

Kiba…no vuelvas a… hacer e…eso –dijo tratando de normalizar su respiración.

Oh, lo siento –dijo el Inuzuka rascándose la cabeza en señal de vergüenza.

No importa, olvídalo… oye Kiba ¿Dónde están Shino y Kurenai-sensei? –cuestionó la kunoichi.

Shino, en una misión y Kurenai-sensei hablando con la Hokage –respondió el muchacho muy tranquilo.

Y ¿Qué haremos entonces? –preguntó la Hyuuga mirándolo a los ojos.

Creo que deberíamos entrenar un rato y luego tomar el día libre –respondió el joven-y ¿Tú que crees?

Yo…creo que… es una buena idea –dijo Hinata dudando.

Entonces comencemos a entrenar –anunció el shinobi adoptando posición de batalla.

-.-.-.-.-.-

Llegaron a la aldea esa misma mañana, caminaron toda la noche para llegar lo antes posible. Estaban muy cansados el viaje había sido agotador y los jóvenes se dirigían a un lugar donde descansar. Se dirigieron a la casa de los Nara.

¡Hola, llegamos! –gritó el shinobi abriendo la puerta.

Hola ya regresaste… ¿Ino? –dijo sorprendida Yoshino Nara.

Hola señora Nara –saludó la rubia.

¿Cuándo llegaron? –cuestionó la madre del shinobi.

Hoy, hace unos minutos –contestó Shikamaru.

Oh entonces deben estar cansados, pónganse cómodos les prepararé algo –dijo la dueña de casa señalando los sillones que estaban en el living.

Gracias –respondieron al mismo tiempo, para luego sentarse.

Se acomodaron en los sillones, uno al lado del otro. Mientras la señora Nara se dirigió a la cocina.

La kunoichi dejo escapar un suspiró de alivio, no podía caminar ni un segundo más. Cerró los ojos, por unos segundos, hasta que sintió la mano del shinobi sobre su cabeza. Él comenzó a jugar con el cabello de la rubia, que luego abrió los ojos.

Sabes, te ves linda así –dijo Shikamaru, tomándola del mentón y mirándola a los ojos.

Enserio –dijo la Yamanaka divertida- gracias.

Se miraban fijo, ignorando cualquier cosa ajena a ellos. Él comenzó a acercar su rostro al de ella, hasta que sus labios se rozaron, Ino comenzó a cerrar los ojos y Shikamaru hizo lo mismo. El shinobi podía sentir el aliento de la muchacha, estaba tentado a besarla en ese momento pero…

Aquí tienen unas tostadas del desayuno y un poco de… ah lo siento no los quise interrumpir –dijo Yoshino avergonzada por arruinar el ambiente y con una bandeja en sus manos.

No, no se disculpe –dijo Ino sonrojada y moviendo sus brazos.

Dejare las cosas aquí y no los molesto más –dijo la Nara dejando la bandeja sobre una mesita y dejando la habitación rápidamente.

Que vergüenza –expreso la kunoichi llevando una mano a su rostro.

El joven corrió la mano de su novia.

¿Por qué? eres mi novia, es común que nos tratemos de esta forma –dijo Shikamaru.

Si… tienes razón –contestó la kunoichi.

Ino… ¿Por qué no continuamos en donde nos quedamos, y luego desayunamos? –sugirió el shinobi.

Si es una buena idea… -contestó la rubia volviendo a la posición anterior.

-.-.-.-.-.-

Ya habían terminado de entrenar, era la 1:00 PM. El sol caía de lleno en el campo de entrenamiento y el calor era insoportable. Hinata quería irse de allí lo más rápido posible.

¿Quieres ir a comer a algún sitio? –cuestionó Kiba mirándola a los ojos.

La Hyuuga lo pensó unos segundos, no estaba segura de que hacer. Sí iba quizás podría aclarar su sentimientos, pero también podría confundirse…

Si… claro por que no –aceptó.

No sabía por que había aceptado, aun que algo le decía que no podía negarse.

Entonces te llevare a comer ramen –dijo el Inuzuka.

Caminaron hasta la aldea, sosteniendo una charla muy amena. Cuando llegaron Kiba la llevo a Ichiraku. Allí se encontraron con Naruto y Naoko. Los saludaron y luego se sentaron en una parte de la barra.

¿Quieres quedarte? Porque sino podemos irnos –preguntó el Inuzuka mirándola.

No te preocupes, Kiba… ya lo supere, si Naruto y Naoko son felices yo estoy feliz por ellos –dijo la Hyuuga convencida.

Que bueno –comentó el Inuzuka.

Si –dijo la kunoichi- por cierto Kiba yo quería agradecerte por todo lo que hiciste por mí, tú me ayudaste mucho con ese asunto.

De nada Hinata, sabes que yo haría todo lo que este a mi alcance para poder ayudarte en lo que sea –contestó el castaño con un leve sonrojo.

Hinata, se sintió muy confundida en ese momento, se sonrojo, cosa que no era normal si ella solo lo consideraba su amigo. También notó que su amigo era una persona maravillosa y que cuando estaban juntos se sentía muy segura.

¿Ocurre algo? –cuestiono el castaño mirando a su compañera que tenía cara de chica perdida en sus pensamientos.

No nada -dijo sacudiendo su cabeza en señal de negación- ¿Por qué mejor no vamos pidiendo nuestro ramen?

Si, claro –contestó el shinobi.

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Las cosas entre Sakura y Sasuke no habían mejorado desde la discusión del día anterior. Ella se había quedado ofendida y Sasuke bueno… el no aportó mucho para que Sakura se calmara, aun que luego se arrepintió por ello.

Esa mañana ella había tenido una recaída, había vuelto a tener fiebre y le costaba moverse, probablemente su enfermedad duraría unos cuantos días más.

¿Te sientes mejor? -cuestionó el Uchiha mientras apoyaba un paño frío sobre su cabeza.

Sinceramente…no, ni en lo más mínimo –contestó "entusiasta" la pelirrosa.

¿Qué crees que tengas? –cuestionó le shinobi sentándose en la cama.

En realidad no sé, pero no puede durar mucho más –respondió la muchacha.

¿Aun sigues molesta? –preguntó tratando de no mostrar preocupación.

¿Esto es un interrogatorio o qué? –dijo la Haruno evadiendo la pregunta.

¿Por qué estás a la defensiva? –cuestionó el shinobi.

Estoy enferma, es eso –contestó enfadada.

Hay… que molesta eres –afirmó el Uchiha.

Si ya lo sé –contestó ella tapándose con las sabanas.

Tenía frío, sabía que el día estaba más caluroso, pero por alguna razón ella tenía frío. No iba a decirle a Sasuke sobre eso, no quería preocuparlo.

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Ya hacía unos cuantos minutos que habían terminado de almorzar, es más ya habían salido de Ichiraku y en ese momento se encontraban caminando por las calles de Konoha. Hablaban de muchas cosas de la vida, Hinata noto lo parecida que eran sus opiniones sobre algunos temas.

¿Qué hacemos ahora? –cuestionó el Inuzuka.

No se –respondió, y luego prosiguió- ¿Tú quiere hacer algo en particular?

La verdad no –respondió, y luego miró al perro que los seguía unos metros más atrás - ¿Y tú Akamaru quieres ir a algún lado?

El perro ladro algo que la muchacha no pudo entender, pero que el Inuzuka entendió a la perfección.

Dijo que quería ir al parque, ¿Estás de acuerdo? –preguntó el shinobi mirándola.

La muchacha asintió, y después de ello comenzaron a caminar en dirección al parque. Cuando llegaron se sentaron en el pasto, se separaban por uno centímetros.

Es un bello lugar –comento la Hyuuga tratando se sacar un tema de conversación.

Si, tienes razón –dijo el muchacho.

Sabes, no se por que…pero este día no te recuerda a nuestro primer día en la academia –comentó el joven.

En serió –dijo la muchacha- En realidad yo no recuerdo mucho de es día.

¿Cómo que no recuerdas? –Preguntó Kiba- ¿No recuerdas qué ese día entraste toda asustada y qué te pregunte si estabas bien?

Creó que sí pero… no estoy segura –contestó la joven.

A ver déjame tratar de refrescarte la memoria, luego de eso tuvimos una clase con Iruka-sensei y ustedes con una maestra kunoichi. ¿No recuerdas eso tampoco? –cuestionó insistente el castaño.

Creo que si..., luego de eso tuvimos un recreo y en ese momento fue la primera vez que hable contigo y con Shino –dijo Hinata animada por recordar.

Si, tienes razón ya había olvidado eso –dijo el shinobi nostálgico- y la primera vez que fuimos a comer los tres juntos, recuerdo que nos divertimos muchos

¿Cómo puedes recordar todas esas cosas? –cuestionó la joven.

¿Cómo podría olvidarlo? –contestó el castaño.

¿Por qué no podrías? –pregunto la muchacha curiosa.

Porque son nuestro primeros como amigos –respondió sentimental el Inuzuka.

Lo miró atentamente por unos segundos, observando atentamente todos los gestos del joven. Luego sonrió y lo miró con ternura. Aunque muchos pensaran que Kiba era una persona torpe y poco sensible, él en el fondo era dulce y comprensivo.

Si tienes razón…-susurro la joven y se recostó en el pasto, él la imitó- no hay nada mejor que… recordar sobre las personas que nos importan.

Si… sabes tú me importas y mucho –acotó el castaño.

Y tú a mí –dijo la Hyuuga acercándose al muchacho y aforrándose a su brazo.

El Inuzuka comenzó a jugar con los azules y largos cabellos de la joven, ante esto la muchacha solo cerro los ojos. Pasaron unos cuantos minutos así ignorando todo lo que los rodeaba. Sin previo aviso él beso su pelo, y ante eso la muchacha abrió los ojos, levanto la cabeza y dirigió sus intensos ojos blancos a los de su amigo.

Ninguno dijo una palabra, por que en ese momento no eran necesarias, porque cuando conoces mucho a una persona puedes encontrar la respuesta en sus ojos. Kiba comenzó a acortar la distancia entre sus rostros y Hinata también hizo lo mismo. Hasta que sus labios se posaron uno sobre el otro. Su primer beso fue tímido como pidiendo permiso, pero a la vez fue muy dulce, aunque ese no fue el único ya que vino acompañado de otros más, quizás no tan tímidos pero igual de afectuosos. Cuando estos terminaron ninguno de los dos sabía que responder.

Lo…lo siento –dijo la muchacha tratando de levantarse.

Porque deberías sentirlo –contestó el joven tomándola del brazo y evitando que se levantara- Hinata yo te quiero mucho y… no se lo que tú sientas pero no creo que esté mal.

Kiba… yo también te quiero mucho –dijo en voz baja, muy sonroja y con su vista fija en el suelo.

Él la tomo del mentón, para poder ver su rostro.

No te avergüences, no hay nada por que hacerlo –respondió feliz el muchacho.

Si tienes razón otra vez –dijo para luego sonreír.

Miedos… a veces se van tan rápido como aparece, quizás algunas veces solo se deba a nuestra falta de confianza y escapar de ellos sin dudas solo los alimentara, por eso en algunas ocasiones es mejor enfrentarnos de una vez a estos y talvez nos llevemos una gran sorpresa.

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¡Hola chicas! Bueno aquí esta el 11 capi, lamento que sea tan corto pero es que últimamente no tengo mucho tiempo para escribir.

Y también quería agradecerles por los reviews del capi anterior me dieron ganas de seguir escribiendo )

Sin nada más que decir gracias por leer y dejen más reviews.