¡Lo juro! ¡Pretendía subir los capítulos ayer como muy tarde! Pero tengo una razón: Nso fuimos de viaje. Bueno, cuando subí los otro dos capítulos, ya estabamos de viaje, ¡pero mis padres quieren visitara a todos! Ya tenía los capítulos, así que solo hacía falta subirlos. Así que aquí están. En unos minutos subo el siguiente.


INTERCAMBIO

Capítulo 11

Capturando la Bandera


Harry POV

—¡Arriba! —me gritó Miranda cuando vino a despertarme.

—Es temprano —me quejé.

—Sí, pero hoy debemos competir con las cazadoras. ¡Perderemos estrepitosamente! Podemos ser más, pero aun así… —lloró.

Después de eso, me instó que me cambiara y cuando lo hice, me arrastró hasta la sala común, donde estaban todos los que normalmente estaban en las reuniones, excepto Thalía, Heather y Hadrien, la primera por que no estaba en este momento, y los últimos por que usualmente no estaban.

—Muy bien, como podrán ver, Heather y Hadrien están este conejo de guerra. Ambos son los líderes de la cabaña de Tánatos, aunque tal cabaña no exista todavía. Y sé que no estamos en guerra. La última vez que vinieron las cazadoras, teníamos a Percy y a Thalía, pero yo estaba perdida y éramos menos campistas. Ahora no tenemos a Percy, y ellas tienen a Thalía, pero somos más. Clarisse y yo hemos acordado que ambas lideraremos el campamento. —Annabeth estaba sentada en la cabeza y Chiron estaba ausente.

»Siéntense, hemos desarrollado una estrategia.

»Las cabañas de Hypnos y Afrodita cuidarán la bandera, serán el círculo interior, si llegan hasta ustedes, deben dormirlas o distraerlas. Sé que en circunstancias normales la bandera no tiene más de dos guardias, pero no estamos en circunstancias normales. El círculo del medio va a ser las cabaña de Eris, Harmonía e Iris, también deben distraerlos. El círculo exterior serán las cabañas de Hades, Deimos, Fobos, Nix, y Tánatos. Asústenlos, ahuyéntelos. Las cabañas de Apolo, Deméter, Dionisio, Hécate y Tique deben deambular por el bosque con sus armas, y no se alejen del camino entre los dos, que es la roca del laberinto (su base) y el claro donde se hacen las reuniones del Consejo de Ancianos de Pesuñas (nuestra base). Acudan donde se necesite ayuda. Las cabañas de Ares, Hermes y Nike, creímos que sería una buena opción para ir por la bandera, siendo Ares el dios de la guerra, Hermes el dios de los ladrones, y Nike la diosa de la victoria. La cabaña de Atenea se dividirá en todos los lugares, para ayudar.

»¿Preguntas?

Levanté la mano sintiéndome un poco estúpido.

—¿Cómo se juega Captura la Bandera? —pregunté.

Annabeth me miró disculpándose.

—Lo siento, olvidé explicarte. Captura la Bandera se juega con dos equipos, usualmente Ares y Atenea son rivales (pues son los dioses de la guerra), y son una bandera para cada equipo, y el otro equipo la debe conseguir. Ganas cuando la bandera atraviesa la línea fronteriza. Apropósito, ¡la línea fronteriza es el arroyo!

Asentí, comprendiendo a medias lo que dijo Annabeth.

Silena levantó la mano.

—Annabeth, ¿no podemos luchar con ustedes?

El resto de los campistas la miró como si se hubiera vuelto loca. Había oído que los de la cabaña de Afrodita no disfrutaban especialmente de las actividades al aire libre, pero que se crispaban con las cazadoras porque ellas habían renunciado al amor, y aceptaban pelear.

—No, Silena, te necesitamos ahí. Tu posición es crítica por si logran traspasar las barreras. Ya se pueden ir, prepárense, tenemos quince minutos.

Me di la vuelta para irme pero Annabeth me detuvo.

—Y Harry.

—¿Mmm?

—Tú nos acompañas por la bandera.

Se dio la vuelta y me dejó con ese esclarecedor conocimiento.

Annabeth POV

—¿Entonces Percy es tu novio? —preguntó Heather mientras la ayudaba a ponerle la armadura.

Casi se me cae la coraza.

—¿Qué?

—Si Percy es tu novio. Hadrien dice que te veía más preocupada que el resto cuando hablabas de Percy. El creyó que ustedes eran amigos, pero yo creo que o a ti te gusta o que es tu novio.

Le dediqué una sonrisa.

—Es mi novio.

Nos quedamos calladas unos momentos.

—Él volverá —me aseguró.

—Eso espero.

Respiré profundamente antes de dar instrucciones a Heather.

—Muy bien, Heather. Deimos es el dios del terror, Fobos es el dios del miedo…

—¿Hay diferencia? —preguntó confundida.

—El temor es bueno enloqueciendo multitudes. El miedo es más… personal. Él puede meterse dentro de tu mente —cavilé—. Si un hijo de Fobos, el dios del miedo, te ve a los ojos, puede ver tu miedo. Su padre puede ver tu miedo y meterte en tu propia pesadilla como una ilusión. Debes tener una voluntad fuerte para poder salir de la pesadilla.

—Oh —respondió temerosa.

Le sonreí.

—No te preocupes, los tenemos en nuestro equipo.

—¿Cuántas cazadoras son? —preguntó.

—Son sesenta las que están aquí —respondí—, pero otras quince están dando vueltas alrededor del campamento, y vendrán para Captura la Bandera.

—Eso sería setentaicinco cazadoras contra… —dejó la frase en el aire para que yo la completara.

—Contra ciento veintitrés campistas. Y debemos agradecer que Captura la Bandera ha sido antes del domingo, cuando el número de reduce a cincuenta y dos —comentó Will Solace de la cabaña de Apolo—. En ese caso estaríamos perdidos. —Enfatizó la última palabra.

Vimos a Silena, que murmuraba bajo su aliento.

—Ya les enseñaré yo si "el amor no vale la pena" —refunfuñaba Silena mientras se colocaba la armadura—. ¡Las pulverizaré!

Vimos a Chiron recitar las reglas:

—¡Héroes! —anunció—. Conocen las reglas. El arroyo es la línea divisoria. Todo el bosque es juego justo. Todos los objetos mágicos son permitidos. La bandera debe ser alzada. Los presos pueden ser desarmados, pero no pueden ser consolidados o amordazados. No está permitido matar o mutilar. Serviré como árbitro y médico del campo de batalla. ¡Adelante!

Harry POV

Todos estábamos reunidos en el arroyo mientras Chiron recitaba las reglas, y cuando lo hizo, yo examiné a las cazadoras. Ahora ya no eran cincuenta como en la noche en que llegué, eran alrededor de ochenta.

—…¡Adelante!

Entonces todos se fueron a sus bases. Annabeth llevaba una bandera en la que se leía "Campamento Mestizo" y la encajó en medio del claro.

—Cabañas, ¡a sus puestos! —ordenó.

Los de Hypnos y los de Afrodita hicieron un círculo alrededor de la bandera, luego los de Iris, Hefesto, Harmonía y Eris se pusieron a su alrededor, después los de Tánatos, Fobos, Deimos, Nix, y Hades hicieron otro círculo a su alrededor.

Las cabañas de Apolo, Deméter, Dionisio, Hécate y Tique se fueron por equipos que contenían a alguien de cada cabaña, excepto de Dionisio, que solo era uno.

Los de Atenea se repartieron entre todos, dejándonos a Annabeth, a los de Ares, a los de Nike, y a mí para ir por la bandera.

Caminamos, todos silenciosamente excepto yo, que sentía como si pisara cada rama y hoja seca a un metro a la redonda de mí. Hasta que escuché una rama que se partió, una que no partí yo.

—¡Cuidado! —advertí.

Entonces unas flechas nos atacaron. No apuntaban hacia nosotros, pero pasaron cerca. Y luego pasó una flecha que venía con humo.

—Flechas apestosas, las usaron la última vez —informó Clarisse.

Annabeth apretó los labios.

—Tápense la nariz y sigan el camino.

De repente, las flechas cesaron.

—¿Qué pasó? —pregunté algo perdido.

—Le di a los de la cabaña de Apolo dardos tranquilizantes —dijo Clarissa con una sonrisa macabra.

—¡Clarisse! —riñó Annabeth.

—No hay nada que puedas hacer ahora, excepto ganar el juego —aportó Ginger.

Y entonces alrededor de treinta cazadoras nos atacaron. Annabeth sacó su cuchillo y derribó a dos con el mango, y rasguñó a otra una pequeña raya en el hombro.

Una cazadora se acercó a mí por detrás, pero yo lo supe, me di la vuelta y la paré con mi espada. Las lecciones de Thalía dieron fruto y ahora me ayudaban a derrotarla.

En unos minutos, todas las cazadoras tenían heridas leves, pero en lugares estratégicos que las mantendrían fuera de combate por un día o dos según los diagnósticos de Annabeth.

Llegamos hasta la base, donde había solo dos personas custodiando la bandera.

—Están esperándonos. Escondidas, presumo —dedujo Annabeth—. Harry, debes hacer tu magia.

La miré confundido.

—Yo no sé hacer nada.

—Sí que sabes —afirmó, entonces atacó.

De la nada, aparecieron veinte cazadoras. Comenzaron a atacar, y las cabañas de Hermes, Ares y Nike no bastarían. Las cazadoras eran eficientes, y pronto habían atado a todos. Era una lucha pareja, uno a uno, pero la mayoría de las cazadoras nos doblaba la edad.

Solo Annabeth y yo seguíamos en pie, porque Annabeth, como las cazadoras, era bastante eficiente.

Entonces cayó, en una pelea cuatro contra una.

Me enfadé, yo no quería perder.

De repente, las cuerdas se soltaron y se enredaron a los pies de las cazadoras, estas, demasiado aturdidas para reaccionar correctamente, se enredaron con las cuerdas. En unos momentos, eran las cazadoras las que estaban amarradas y nosotros teníamos la bandera.

Annabeth me miró con la cara de quien sabía que iba a pasar lo que recién pasó, pero también parecía algo sorprendida.

—Bien, Harry —susurró.

Y enfilamos con la bandera hasta el arroyo, donde la bandera mágicamente se volvió una réplica de nuestra bandera.

—Harry, ¿Cómo hiciste eso? —preguntó inocentemente Annabeth, como si no supiera. Tanía la sensación de que ella dejaba saber que tenía menos información que en la que en realidad tenía.

Le dirigí una mirada fulminante mientras continuaba mi camino hasta la Casa Grande.

—Tú lo sabes, no yo.

Metí mis manos en los bolsillos. A veces se sentía como si todos te guardaran secretos. Chiron no me hablaba, no me veía aunque el resto de las personas sí, como si supiera perfectamente que era, pero no me lo iba a decir. Luego estaba Annabeth, que seguramente ya habría deducido lo que yo era.

Pude sentir la mirada de Annabeth fija en mi nuca, siguiéndome, hasta que entré a la Casa Grande.

Annabeth POV

Estaba en la cabaña de Hades acompañada de Heather, ninguno de los chicos presentes. Encontré que podía hablar con ella. Y sospechaba que le gustaba Nico.

—¿Y cómo es Percy? —preguntó tentativamente.

Me encontré en la posición en que la mayoría de las chicas de mi edad estaban, tratando de describir sus sentimientos a sus amigas, o al chico que les gustaba. Jamás había podido hacer eso, la única con la que me habría permitido decir semejantes cosas sería Thalía, pero no tuve mucho tiempo para hablar con ella desde que se fue como lugarteniente de Artemisa, segunda líder de la Cacería.

—Tiene un incontrolable cabello negro, y ojos verdes del color del océano. Hasta hace dos semanas era de mi altura, pero creció el transcurso de dos semanas, Ya casi me lleva cinco centímetros. —Y no paré ahí—. Es obtuso con cosas que le involucran, pero increíblemente astuto cuando no le involucra directamente. Su defecto fatídico es la lealtad. Y también es inconcebiblemente guapo.

Heather miraba a la nada, como intentando imaginarse a Percy.

—¿Se parece a Harry?

—No. Bueno… a grandes rasgos, sí. Ambos de cabello negro y ojos verdes, pero no, no sí los miras de cerca. El cabello de Harry es más claro, sus ojos son más verdes, mientras que los de Percy son verde azulado… —Me estaba poniendo en una posición que me era incómoda, de modo que desvié el tema—. ¿Te gusta Nico?

Heather se sonrojó.

—No… ¿qué…? Eh… —tartamudeó.

Sonreí.

—Si te gusta —afirmé.

Se escuchó que alguien fuera de la cabaña intentaba abrir la puerta, pero no podía.

—¿Qué demonios? —bisbiseó Hadrien.

Heather dio un suspiro de alivio al notar que no era Nico, pero fue demasiado pronto.

—¿Qué pasa? —preguntó Nico.

—La puerta no abre.

Heather se transformó, repentinamente no era una chica sensible con la que hablaba, sino una chica que tenía a un varón como hermano.

—¡Largo, Hadrien! ¡Es una charla de chicas! —vociferó.

—¡Pues vayan a la cabaña de Afrodita para sus charlas de chicos! —murmuró Hadrien, pero Nico lo alentó a dejarnos solas.

Heather me miró.

Heather POV

—No lo sé… tal vez… Digo, él llega de la nada y actúa como el superhéroe… —argumenté.

—Un Superman que no vuela —añadió Annabeth en un murmullo, como si conociera la sensación.

—… y nos salva de un monstruo. Creo que me gusta, Annabeth, pero nos habló de su historia, ¿sabes? Él debe tener como setenta años, pero su apariencia es de mi edad.

»Y es muy tierno… Me estaba enseñado espada, y era gentil. No se desesperaba cuando se me caía la espada o hacía más un movimiento. Se acercaba a mí y me lo enseñaba… Sí, él me gusta. Estoy segura.

Le eché un vistazo a Annabeth. Ella miraba a la nada, supuse que ella tenía un sentimiento parecido al mío al pensar en Percy.

La caracola de la comida sonó, indicando la hora de la cena.

Suspiré.

—Hora de comer —avisé.

Annabeth asintió ausentemente.

Llegamos al Pabellón del Comedor y me fui a mi mesa, donde también estaban Hadrien y Nico. Evité mirar a Nico directamente y saludé.

Agradecí que la comida llegó rápidamente y pedí una hamburguesa y papas fritas, con jugo de naranja y toronja. Hadrien pidió lo mismo.

—Y… ¿qué tal su día? —preguntó Nico.

—Bien —dijimos Hadrien y yo al unísono.

Miré a mi hermano curiosa. Hadrien siempre tenía algo que decir, era el extrovertido. Yo no era introvertida, pero me guardaba mis palabras, excepto las pocas veces que encontraba a alguien de confianza, como esta tarde, con Annabeth.

—¿Alguien sabe dónde quedó mi ipod? —pregunté.

Yo hablaba de mi ipod shuffle rosa. Si, la cosa tenía poca memoria, y lo quería en rojo, pero me bastaba. Mamá me lo regaló un par de días antes de nuestro cumpleaños y hasta hoy lo recordé.

Hadrien alzó las cejas.

—Sí, yo lo tengo.

Metió su mano en la chaqueta y sacó mi ipod. Me lo tendió a través de la mesa, yo lo cogí. Estaba dentro de una bolsa pequeña de color negro, de esas que se cerraban con cuerdas o listones.

Abrí la bolsa y saqué el ipod, luego me puse los audífonos y metí el ipod en mi sudadera. Revisé la batería y solo me quedaba el cincuenta por ciento. Pasé canciones hasta que encontré una que me gustó.

Los primeros acordes de Crushcrushcrush de Paramore comenzaron a sonar. Murmuré el coro al unísono con la cantante—: They taped over your mouth; Scribbled out the truth; With their lies; Your little spies.

—¿Sabe que nosotros no escuchamos la música? —preguntó divertido Nico.

Nico POV

No me quejaba, Heather cantaba bien. Solo me pareció un poco raro que cantara con un ipod.

—Creo que sí —me contestó Hadrien con una sonrisa.

Heather y Hadrien estaban algo raros y no hablaban, pero supuse que era mucho que digerir en un par de días.

Los siguientes días pasaron rápido. El domingo la mayoría de los campistas se fueron. Annabeth se quedó para buscar a Percy. Hadrien y Haiden aún asistían a los entrenamientos, igual que Harry, quien mejoraba rápidamente.

Alrededor de Harry pasaban cosas extrañas. Como si el deseara algo y el objeto quisiera obedecer. Algo como la forma en que Percy controlaba el agua, con desearlo, como a mí me pasaba con la tierra.

Thalía estuvo enfurruñada unos días porque vencimos a las cazadoras, pero después de un par de días accedió a volver a entrenar a Harry.

Hadrien era un desastre con la espada, pero pensaba rápido y se le daba el cuchillo, así que Annabeth lo entrenó. Yo entrené a Heather, que tenía agilidad, pero no sostenía bien la espada porque se cansaba.

Y no solo pasaban cosas raras alrededor de Harry, a MÍ me pasaban cosas extrañas alrededor de Heather. Ahora cuando se acercaba me ponía a ver como brillaba su cabello, trataba de captar su atención, examinaba sus ojos, e intentaba hacerla sonreír. Oh, y las hijas de Afrodita comenzaron a acosarnos. Estaban detrás de cada esquina cada vez que pasaba tiempo con Heather y nos daban sonrisas insinuantes, lo que causaba que Heather y yo nos sonrojáramos.

¿Sería posible que me gustase Heather? Que yo recordara, jamás me había gustado nadie, pero solo había tenido dos años cuando me metieron en el Hotel Lotus, y nueve años cuando me sacaron. Después me enviaron a un internado. Y cuando salía del internado comencé a vagar por el inframundo y el laberinto por dos años. No, no había tenido oportunidad de que me gustara una chica.

Sacudí ese tipo de pensamientos. Me confundían.

Iain fue entrenado por Miranda, quien también parecía tener problemas enseñándole, al mismo tiempo que lo entrenaba Michel Yew de la cabaña de Apolo con el arco.

Harry, Iain y Miranda eran amigos, y se acercaban cuanto más tiempo pasaba.

Yo me quedé ahí, también buscando pistas para encontrar a Percy, y sin poder evitarlo, acosando a Heather, ¡hice lo que pude para detenerme, lo juro!

Así que seguía a dos personas; a Harry y a Heather, al primero para encontrar a Percy, porque era quien lo estaba reemplazando, y a Heather por… intereses personales.

Lo verdaderamente impresionante sucedió dos semanas después de Captura la Bandera, el lunes, a la hora de la cena, como parece suceder seguido.


Si... Muy fuera de personajer Annabeth y Nico, lo sé, ¡pero yo los quiero así! Review? :3 Y lo sé, patética la forma en que vencieron alas cazadoras.