Disclaimer: Inuyasha no es mío, los personajes utilizados en toda la historia no son de mi propiedad sino de Rumiko Takahashi, creadora de la serie, estos son solo utilizados sin ánimos de lucro, solo diversión. Aunque la historia es mía.

Destino

Capitulo 10: Quebrándose

Se había desviado mas de lo necesario de su camino, la prueba estaba en ese sin sabor y la opresión de su pecho. Era mas que obvio que había formado ideas que no correspondían a la realidad, pero como la soñadora adolescente que aun dormía en ella no pudo evitar hacerse idea…de Inuyasha y ella juntos, de que en algún punto de ese viaje, este le dijera que Kikyou ya no ocupaba sus pensamientos, que ahora, Kagome Higurashi, la chica que había viajado en el tiempo y que ahora era un excelente sacerdotisa había robado aunque sea un pequeño lugar en su corazón.

Mas no basto mas que ver a Kikyou, en la puerta esperándolo cual esposa preocupada para que Inuyasha hiciera lo de siempre, borrarla con solo un gesto. Matarla en el proceso.

Era mas que obvio, debería estar curtida en el tema, pero aun dolía…

Se quedaría una vez mas en la cueva, una noche mas y volvería.

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—¿Y que tal …el caso del demonio?

Inuyasha parpadeo, sintiendo el calor subir a su rostro, Kikyou estaba hermosamente situada detrás del fuego, sus ojos brillantes y en sus labios, una sonrisa cálida.

—Bien, aunque Hoshiyomi resulto ser un buen tipo—farfullo lo ultimo recordando la sonrisa de disculpa que el hombre le haba otorgado—Parece un niño…pero se disculpo.

Kikyou endureció los rasgos de repente, preocupándolo.

—Kagome no debería confiar tanto en ese…espécimen—el asco fue tan palpable que el se sintió incomodo—Hoshiyomi es un ser despreciable, es un demonio…

—Demonio o no, Kikyou es mi amigo—la voz los hizo saltar, Kagome entraba lavada en agua y con una expresión tan ajena a ella—Merece respeto…si no te acuerdas, Inuyasha en parte lo es.

Kikyou abrió los ojos, cayendo en cuenta de la expresión del medio demonio que oscilaba en la confusión, la tristeza y la vergüenza.

—Inuyasha es diferente.

Kagome la miro de reojo, mientras dejaba el gran saco que golpeo secamente el suelo, de repente, monedas de oro, y varios collares de piedras preciosas se resbalaron.

—Inuyasha es un demonio, medio, peor lo es para tu perspectiva. Cuida tus palabras—el tono seco los dejo anonadados. Ambos se miraron rápidamente, Kagome estaba extraña, desde que habían vuelto a la aldea había cambiado radicalmente su trato, de repente, esa noche que habían llegado y el había estado tan feliz de ver a Kikyou, ella había tomado su arco y una bolsa y salió sin decir mayor palabra que: tengo que irme, dejo la aldea en tu cuidado y volveré.

¿Qué era lo que pasaba?

Se levanto rápidamente, sin embargo, Kagome le ignoro con rapidez y sin importar la lluvia, salió. Inuyasha frunció el ceño, Kikyou le miraba confundida.

—Deberemos esperar que le pase…

—¿Qué…que pasa con ella?

—No se. La verdad algunas veces se pone así, supongo que es algo con ella.

Siguió su charla con Kikyou, pero su mente seguía con Kagome.

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Ellos no sabían nada.

No, ellos eran ignorantes ante su conocimiento.

Se sentía cansada, harta…se sentía rendida. Su punto, quizás, ya estaba pasado.

La lluvia a penas era un aliciente para que pudiera llorar sin esconder nada, la soledad y el bosque era a penas la compañía perfecta.

Cuando habían vuelto, en la tarde había salido a caminar, un poco turbada y pensativa de lo que el viaje había hecho con su corazón. Lentamente su cabeza se fue poniendo en orden, lentamente volvió a sus principios: protegerlos a ambos y proteger ese amor.

Hasta que los murmuros la llamaron y observo a la pareja, que en el rio, coronados por miles de arboles de otoño que lentamente invadían el valle y las aldeas, ambos ignorantes ante los ojos chocolates que se asomaban curiosos. Su ojos presenciaron la escena de ese beso, tan tierno que hizo que sus ojos se llenaran de agua, pero eso no fue que la rompió…

Ese "Te amo" de Inuyasha la quebró.

Pero ese: "tendremos familia, seremos felices, tu y yo, ambos como humanos" de Inuyasha, sonrojado e ignorante de su dolor, ese Inuyasha que distaba de su pasado, ese que ya no la recordaba y que a veces parecía odiarla. Ese que amaba a Kikyou, y le prometía la vida y el futuro, hasta cambiar su ser por ella, ese la había rompido.

¿Qué era ella?

Nada.

No era nada.

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Inuyasha corrió desesperado por el bosque húmedo después de semejante tormenta, algunos troncos estaba caídos y la superficie de la madera era peligrosamente húmeda para una humana torpe que acompañaba a la aldea y su "familia"

El olor de sakuras lo golpeo tenuemente y una silueta entre la espesura llamo su atención. La trenza de la sacerdotisa, húmeda, flotaba suavemente por la brisa. Su figura tiritaba por el frio pero sus ojos estaban perdidos en el vacío.

Frunciendo el ceño, se quito el abrigo rojo y lo dejo caer en sus hombros, ella, como despertando de un sueño, frunció el ceño y sus ojos se movieron buscando, hasta que dieron con el.

—¿Qué demonios haces aquí niña, y sola?—ella quedo viéndolo, sin expresión. Asustado de repente, impulsivamente puso su mano encima de su cabeza.

Ella parpadeo dos veces y sus ojos se iluminaron.

Suspirando otra vez, sonrió al verla otra vez avergonzada.

—Estaba pensando—declaro en voz baja.

—Ya…—se balanceo en sus talones con las manos de las mangas de el traje blanco, Kagome aferro el haori a su cuerpo para darse calor. El viento soplo otra vez, y de repente, Kagome se levanto.

—Tengo una pregunta que hacerte.

Enarco la ceja a la sacerdotisa que no le miraba.

—¿Qué quieres?

—…Se que Kikyou te pidió ser humano…—murmuro.

De repente, Inuyasha abrió los ojos sorprendido, habían hablado con Kikyou sobre sus vidas hace una semana, el mismo día en que la sacerdotisa se había ido. Su cara se calentó de golpe, ese día Kikyou y el habían hablado sobre una vida juntos, sobre sus sentimientos…ella le había pedido ser humano, y el, algo confundido y sin saber porque se sintió triste, había aceptado.

—¿Cómo lo sabes?

Kagome lo miro de reojo.

—Estaba caminando a encontrarme con ustedes, debía decirles de mi viaje y sin querer los escuche—Kagome no titubeo, tantas mentiras dichas, tantas verdades omitidas habían servido para que la chica de quince años madurara de golpe y aprendiera de la vida, que a veces, ser honesta no era siempre lo mejor, era lo correcto, pero las mentiras a veces eran necesarias.

Se sentía…vacía.

—Lo voy a hacer, con ayuda de la perla…—comento suavemente el medio demonio. Sus ojos fueron atraídos por la expresión suave, enamorada, del medio demonio que miraba con un brillo nuevo el futuro.

Y ahí estaba la razón de la cual no podía desistir.

—Era obvio—murmuro Kagome. Aun recordaba los cuentos que Kaede a pedido de ella le habia contado sobre Inuyasha y Kikyou, historias de ambos, historias que por mas que quisiera seguirían repitiéndose…el destino era una perra.

Inuyasha le observo curioso.

—¿Qué es obvio?

Ella negó con una sonrisa triste.

—Tengo una mala noticia—cambio de tema, redirigiendo la atención del medio demonio—La perla no podrá ser usada…

El abrigo de repente se vio otra vez en sus manos, Inuyasha, sorprendido, busco en su rostro algún signo de mentira, pero Kagome Higurashi, la sacerdotisa custodia, estaba mortalmente seria.

—¿Qué?¿Porque?—gruño.

—¿Cómo la perla desaparece?

—Kikyou me dijo que con el deseo correcto…

—Y crees que el deseo correcto es el de ustedes, convertirte a ti en humano…—corto en seco la sacerdotisa—Si la vida te da limones, aprende a hacer algo con esos limones…no creo que una perla solucione las cosas, gratuita y fácilmente.

—¿Qué?...¿Porque nuestro deseo no es correcto?

Kagome se levanto, y sin mirarle empezó a caminar, pero antes de perderse en los oscuro y profundo del bosque, se volvió hacia el.

—Porque hace mucho tiempo yo vi las consecuencias del deseo pedido a la perla—murmuro, sus ojos estaba llenos de agonía , e Inuyasha con el corazón de repente apretado, camino una vez mas…pero ella se apresuro a voltearse—Hablare con Kikyou.

—Yo la amo.

—Lo se, y por eso es que hago todo esto.

De repente, Inuyasha sintió el corazón oprimido y unas intensas ganas de abrazarla y no dejarla, confundido a penas vio la silueta perderse, para después quedarse en medio de la nada.

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Mientras caminaba, sus ojos se detuvieron en las perla que reposaba fuertemente en su mano.

Tenia que intentarlo, por lo menos, intentar cambiar todo.

Suspiro dándose fuerzas, cuando entro a la aldea, varias personas con los rostro preocupados la observaron delante.

—¿Qué pasa?

Kikyou la observo con curiosidad, pero rápidamente dejo verla para simplemente hablarle.

—Hubo un accidente en una aldea y estaban pensando en traer los heridos aquí…

Kagome frunció el ceño, caminando hacia la congregación de varios aldeanos, que nerviosos la observaban.

—¿Accidente?

—Un incendio

El aire salió de sus pulmones, su estomago se contrajo como si hubiera sido golpeado con violencia.

—¿En donde?—pregunto sin aire. Kikyou se precipito a su lado, sus ojos brillaban con preocupación. Los aldeanos a su vez, la miraron con temor y preocupación, todos…

Onigumo.

—En una aldea, cercana a…Tanaka-sama, al parecer era como un refugio de unos bandidos, pero había mucha gente…no sabemos…

Kagome se espigo.

—Tráiganlos, a cada uno, a todos.

—Son bandidos, Kagome-sama.

—No importa—negó—mi deber es proteger a cualquiera.

Loa aldeanos se removieron nerviosos, pero asintieron y volvieron a sus casas. Cuando quedaron a solas, Kagome se tambaleo, sosteniéndose de Kikyou que con el ceño fruncido de la preocupación la miraba.

—¿Estas bien?

—Si, estoy bien.

No, no lo estaba.

Pero mas le valía estarlo cuando trajeran a Onigumo.

—Necesito hablar contigo.

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Kikyou medito profundamente la información que Kagome le había dado en ese tiempo, Kaede dormía profundamente en unas de las habitaciones, mientras que ellas hablaban a solas.

—Por eso estabas tan extraña.

—Si—Kagome removió una vez mas el fuego—La perla no puede ser usada de ese modo, no puede…sino, no valdrá de nada que ustedes deseen que Inuyasha se convierta en humano para su felicidad, si solo les traerá desgracias.

—¿Cómo lo sabes?—Kagome miro con sorpresa los ojos de su alumna brillar fríamente, de repente, el destello de la antigua Kikyou la puso a la defensiva.

—Yo ya he visto su deseo.

—¿Hace cuanto?

—Mucho tiempo…muchas desgracias—murmuro—No te estoy diciendo que me creas, pero por ese deseo, mi vida acabo y comenzó.

Kikyo la observo por un buen momento, hasta suspirar.

—Yo…yo se que quieres que Inuyasha sea humano, pero…si lo conociste como medio demonio, no crees que es mejor que siga asi…

—Lo hice para que no sufriera a futuro, ser un medio demonio le traería problemas.

Kagome asintió, subiendo los hombros, sin embargo, antes de dejarla sola se volvió con seriedad.

—¿Estas segura que lo haces por eso?

Su maestra, siempre tan sensible.

Durante mas de dos semanas, Kagome lentamente se interno en la labor de proteger mas la perla, mientras que los preparativos de recibir los heridos de la aldea terminaban. Esas semanas mantuvo su distancia con la pareja, que sola, afianzaban mas su relación, tanto así que se les veía a veces pasar tomados de la mano, sonrojados e inquietos.

Inuyasha ya había sido aceptado en la aldea, así como la relación de este con Kikyou. El medio demonio a veces ayudaba a los ancianos y jugaba con los chicos, a veces acompañaba a Kikyou que correteaba con los niños. Era bastante bueno ver que algo había cambiado, Inuyasha ya no estaba solo.

—Llegaron—Kaede entro a la pedagoga del templo como un torbellino.

Kagome le sonrió nerviosa y camino hacia la puerta, el hechizo volvió a su puesto, junto con las demás protecciones que tenia. Ambas fueron de la mano, escuchando los caballos mas cerca y las carretas andar lentamente. Kikyou e Inuyasha, ya estaba en la entrada de la aldea, mirando seriamente la caravana que se acercaba.

Las carretas se detuvieron una vez tocaron el suelo de la aldea, los aldeanos corrieron a sacar heridos, que envueltos en vendas se quejaban de todo. Sus ojos buscaron por todos a Onigumo, su instinto estaba a la defensiva en busca de aquel ser.

—Kagome-sama—la voz barítona del hombre la hizo detenerse.

Lentamente, se volvió, observando de la oscuridad de un gran carruaje, solitario, emerger en una camilla a Onigumo…

No estaba quemado.

Su cara estaba intacta, a penas tenia pequeñas cicatrices que estaba segura que curarían solas.

Sus piernas estaban vendadas, pero a juzgar, no estaban mortalmente heridas. No para no caminar.

¿Qué habia pasado?

¿Qué habia cambiado?

¿Por qué, si en el pasado aquel humano había estado quemado, porque ahora estaba intacto?

—Me alegro de verla.

Las nauseas volvieron.

—Onigumo.


Amaterasu97

Ha sido casi dos meses de no actualizar, y eso, realmente lo siento. Este semestre me dio duro, realmente me han puesto a leer como loca y a trabajar en un proyecto que el tiempo, francamente, no me alcanza. Curiosamente, hoy no tengo trabajo, así que…¡aquí esta!.

Con amor.

Espero sus comentarios, criticas, y además de eso quisiera hacer una pregunta, lectoras: ¿Qué hacen en su vida paralela de no leer fics, y sus edades?. Me lo he preguntado varias veces, que hacen las personas que leen esta humilde e imperfecta historia, asi que realmente espero esas respuestas.

Gracias por todo.

Suerte y Abrazos.