Capítulo 10: Una causa noble.
El Camiro era, sin duda alguna, una de las ciudades más calurosas de todo el desierto. Las especies de esos lugares tenían que estar cubiertas con turbantes y sombreros que los protegieran del sol. No había dragones ni kirines ya que en esas zonas no eran comunes los primeros mencionados por lo que las únicas especies en ese país eran los ponis, los grifos, los minotauros y los camellos, siendo estos últimos los más destacados en la población por ser numerosos.
La guerra era algo que también preocupaba esta nación, llevaban mucho tiempo resistiendo las fuerzas enemigas tratando de hacer que regresaran a los continentes grifeo y drasitico. Hasta que un día, los ejércitos finalmente pudieron aumentar sus esfuerzos y lograron hacer que los seguidores retrocedieran. Todo gracias al ingenio de unos seres que encontraron debilidades en sus líneas de ataques y supieron aprovecharlas para derrotarlos y recuperar las tierras que habían perdido.
Para cuando los seis héroes llegaron a Camegipto ya no había guerra en ella. Lo único que podían hacer era descansar un poco por su largo viaje en el desierto.
-Esos generales sí que fueron muy inteligentes.- decía nuestro querido grifo que paseaba en las calles con mucha tranquilidad después de todo por lo que había pasado, -Encontrar unas debilidades en esas líneas que se veían impenetrables es algo de admirarse. Ahora solo tenemos que descansar y reabastecernos de alimentos antes de seguir viajando.-
Feather había decidido salir de la habitación de la posada en el que se encontraban para ver como era El Camiro. Tenia lugares muy lindos y atractivos para los turistas pero por la guerra esos eran pocos. La mayor parte de la ciudad estaba callendose a pedasos, las zonas que habían sido deshabitadas estaban siendo nuevamente pobladas por aquellos que una vez vivieron en esas casas. Muchos lograron irse con muchas de sus pertenencias mientras que otros no corrieron con esa suerte y los soldados y seguidores que se encontraban en esos lugares tomaban todo aquellos que les gustara y se lo quedaban.
A Feather no le agradaba en nada que muchos se hayan quedado sin nada, ver tantas caras tristes queriendo ver alguna luz que los llene de esperanza y les permita conseguir algo de dinero para sus familias.
-¡Suelteme!- sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de una hembra que gritaba desesperada. -¡Eso no es suyo!-
Al escuchar eso Feather empezó a correr a donde se originaban los grito y al llegar a ese lugar vio a dos minotauros tratando de quitarle sus cosas a una camello quien usaba sus dientes para sujetarlas con fuerza mientras sus dos hijos se escondían detrás de ella, siendo muy jóvenes para saber si debían ayudarla y como podrían hacerlo.
-Solo queremos esa bolsa de dinero.- decía uno mientras el otro lo ayudaba a que la camello soltara. Ambos estaban firmemente aferrados a ella hasta que un puño dio directo en la mejilla de uno de los dos y el segundo soltó la bolsa y se alejó antes de que el próximo golpe hiciera contacto con él. Al ver al grifo ponerse enfrente de ellos decidieron huir pensando que se trataba de algún oficial del ejército ya que los grifos eran seres de alta clase en El Camiro, junto con las esfinges (mitad poni, mitad grifo).
-Muchas gracias buen señor.- agradeció la camello haciendo una reverencia hacia Feather haciendo que dejara de observar a los dos minotauros que desaparecieron de su vista. –No sé cómo agradecerle.-
-No es nada. Y no es necesario que haga eso ante mí, ya que yo no soy de aquí.- dijo el grifo mientras hacía que la camello se levantara.
-Aun así, es algo que tengo que hacer ya… que…- La camello empezó a tambalearse pero pudo recuperar el equilibrio mientras sus hijos en un reflejo se pusieron a su lado para ayudarla a que no se cayera.
-¿Se encuentra bien?- pregunto Feather preocupado por lo que vio.
-Solo necesito sentarme eso es todo. Mi casa no queda muy lejos.-
-Permítanme acompañarlos. No quiero que nada malo les pase antes de que lleguen a su casa.- Se puso al lado de uno de los niños para apoyarlo en evitar que su madre se cayera. Así siguieron por unos minutos hasta que llegaron al hogar, si así se le puede referir a lo que queda de esa casa, de la familia.
-No sé cómo agradecerle.- insistió la señora con sus dos hijos a cada lado frente a una mesa mientras que en el otro lado se encontraba Feather Cut observando con discreción el lugar.
Aunque aun quedaban algunas paredes y techos casi se podía decir que dormían al aire libre. Los objetos que se encontraban en ese lugar eran aquellos que los que se metían a robar no les interesaban. En una pared se podían encontrar algunas fotografías familiares.
-Realmente no es nada.- volvió a decir Feather dirigiendo su vista hacia los tres camellos. –Nunca me ha gustado ver a alguien aprovechándose de otros.- dijo mientras ajustaba sus lentes y empezaba a sonreir. –Lo bueno es que solo tuve que asustarlos sin tener que llegar mas lejos.-
-¿Acaso usted es un aventurero?- pregunto el hijo mayor.
-¡Wasit!- regaño la madre.
-Lo siento mama.-
-Señora, no se preocupe. De hecho lo soy.- contesto Feather ganándose unos sonidos de admiración por parte de los niños pero de pronto recordó algo. –Disculpen mis modales, pero aun no me he presentado. Mi nombre es Feather Cut.-
-Mucho gusto señor Feather.- dijo la Camello para continuar. –Mi nombre es Camelia y ellos son mis hijos Wasit Alttanddura y Shams Alssabah.- dijo eso ultimo señalando a cada uno de sus hijos de mayor a menor.
-Señor ¿Es cierto que usted es un aventurero?- Pregunto Wasit.
-Así es pequeño. He ido a muchos lugares, con vistas tan hermosas que no es necesario ser un alado para poder verlas bien- Eso se ganó la admiración de los niños lo cual causo una sonrisa en su madre.
-Podría darme algunos consejos, porque algún día espero ser un gran aventurero como mi papa.- al decir eso, la sonrisa de la madre se borró en un instante y llamo la atención de Feather.
-¿Su padre es un aventurero?- pregunto a Camelia mientras giraba la cabeza a todas partes. -¿Dónde está?-
-El ya no está con nosotros.- dijo con mucha tristeza. –Murió por culpa de la guerra. El ejército necesitaba miembros y él fue reclutado.-
-Lo siento mucho.- se disculpó Feather muy apenado por su anterior comportamiento.
-Papa era un gran aventurero.- continuo el menor mientras consolaban a la madre, -Cuando él estaba aquí, todas las noches, antes de dormir, nos contaba sobre alguna de sus aventuras.-
-Siempre se preocupaba por otros y le encantaba explorar. Eso fue lo que hizo que me enamorara de él.- Camelia soltó una pequeña sonrisa triste para después continuar. –este lugar me trae buenos recuerdos aunque tengamos que dejarlos atrás.-
-¿Cómo?-
-Veras. Nuestra casa se está cayendo a pedazos. Cada vez que salgo de la casa alguien se mete para ver que se lleva y me es difícil mantener a mis hijos en estas condiciones. Quisiera irme a vivir con mis padres, halla mis pequeños podrán estar tranquilos pero el viaje en caravana cuesta mucho dinero y cada vez es difícil mantener un trabajo y a dos hijos sola.- Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas. –Esos minotauros iban a quitarme el dinero que iba a usar para la comida de hoy y es todo lo que tengo. No tengo para ese viaje.-
-Es una lástima que papa no haya encontrado el escarabajo purpura.-
-Wasit- volvió a regañar la madre con lágrimas brotando de sus ojos.
-No se preocupe señora.- dijo Feather sintiendo mucha pena por la terrible situación por la que están pasando ellos. -¿Qué es ese escarabajo purpura?-
-Yo se lo contare.- Contesto Camelia tratando de recuperar la compostura. –No muy lejos de esta ciudad, existen unas cuevas que llevan a unas catacumbas que en lo más profundo de estas se encuentra la joya del Faraón al que apodaban el rey de los pobres. El Escarabajo Purpura. Una joya que es muy valiosa y que cualquier museo pagaría una fortuna por ella. Tan cerca y tan lejos.-
-Tan cerca y tan ¿Qué?...- pregunto el grifo confundido.
-Así es como mi esposo decía cuando hablaba de ella. Tan cerca: porque se encuentra en las afueras de esta ciudad. Tan lejos: por que las catacumbas son una serie de laberintos que confunden a todo aquel que entra. Muchos entran pocos salen.- escuchar eso, hizo que Feather empezara a recordar algunas cosas de su última aventura. –Por lo que me conto mi esposo, ese lugar está lleno de trampas y pasillos que hacen que uno se pierda y nunca más vuelva a salir, pero que aquel que pueda entrar a la cámara, que se encuentra en el centro del laberinto, encontrara en el centro de esta el escarabajo purpura.
Feather pudo notar la mirada llena de asombro que ella tenía al describir todo. Realmente tenía la esperanza de que con esa gema ella pueda tener una vida mejor con sus hijos. No solo era eso, también era alegría lo que se veía en sus ojos al recordar los momentos felices que compartió con su esposo cuando él le contaba esa historia y lo que menos quería hacer el grifo en ese momento era destruir esa alegría.
Antes de conocer a sus amigos, el viajo por varios pueblos viendo como muchos empezaban a perder la esperanza y la felicidad por culpa de la guerra. El siempre quiso ayudar a los demás pero el problema era que él no tenía mucho consigo y había visto como los que estaban desesperados por dinero, agua o comida se lanzaban a arrebatarle todo lo que tenía alguien que por un descuido dejo ver alguna de esas tres necesidades hasta casi matarlo y aun así era muy poco lo que tenía y no ayudarían bastante.
La situación se repetía. Una familia que necesitaba ayuda para hacer un lago viaje que no tenía ni para comer esa misma noche. El decidió salir a caminar por lo que dejo sus cosas en el lugar donde se hospedaron y solo cargaba con sus sables.
No sabía qué hacer.
Pero en el fondo, una idea empezaba a surgir. Una muy loca idea que podría salvar a esa familia y darle esperanzas, o perder la vida en el intento, pero se sentía confiado y determinado a realizar esa peligrosa tarea por el bien de ellos.
-No quiero ser descortés pero mis amigos deben de estarme esperando.- dijo mientras se levantaba y ajustaba sus lentes.
-Lamento haberle quitado su tiempo. De seguro tenia cosas importantes que hacer.- Dijo Camelia algo apenada pensando que no debió distraer al grifo con su historia.
-Para nada señora. Realmente me la pase muy bien y fue bueno conocerlos. Espero volverlos a ver pronto.- contesto mientras empezaba a caminar hacia la puerta de la casa.
Después de despedirse de los niños, salió del lugar con un plan en mente. "Los demás aún se están recuperando de sus heridas tanto en Marecos como en la biblioteca, además Greenflames ha estado muy molesto desde que salimos de ese lugar por algo y no creo que Camelia y sus hijos puedan aguantar un día más en esas condiciones"
Sabía que no debía intentar aventurarse el solo en un lugar tan peligroso como ese, que debía ir por sus amigos pero eso le llevaría tiempo y era lo que ya no tenía. Los recuerdos de todas esas veces que él pudo haber ayudado a otros en el pasado volvían a su memoria y cada vez más se desidia por ir a esas catacumbas prometiéndose que tendría éxito en su misión.
-Les prometo que no les fallare.
Abrió sus alas para después agitarlas y empezar a volar. Ya había escuchado de las catacumbas que se encontraban en las afueras de la ciudad por lo que sabía hacia donde iba y sin mirar hacia atrás voló lo más rápido que pudo en esa dirección.
Cuando le dijeron que las catacumbas se encontraban en las afueras de la ciudad, uno pensaría que estaría a algun
os kilómetros de esta, no esperaba que la entrada se encontrara a unos metros después de cruzar el límite de la ciudad, no llegaban ni a los 100 metros de distancia. Un extranjero estaría confundido si pasara por la misma situación de Feather ya que pensaría que estaría a varios kilómetros de los limites, pero en retrospectiva con el aumento de la población y tomando en cuenta que en algún tiempo esta era la ciudad donde vivían todos esos reyes de esas tierras tenía un poco de lógica por qué la ciudad llegaba hasta este lugar y que hubiera un letrero que dijera que las construcciones en este lugar sagrado estaban prohibidas.
La entrada estaba formada por unas columnas que se veían demasiado gastadas por el paso del tiempo y por garras y cascos de aquellos que intentaron entrar sin permiso y que apenas pudieron salir con muy pocas fuerzas como para mantenerse en pie.
Feather sabía que si entraba solo podría ya no salir de ese lugar pero tenía que hacerlo ya que había una familia que dependía del tesoro que se encontraba en el fondo de ese lugar y que sin él no podrían sobrevivir otro día más. Él había decidido ir solo, ya no había marcha atrás en eso, el sol se estaba poniendo y debía entrar de una vez. Con su linterna en su garra, se adentró en la oscuridad de la catacumba esperando ver algo que le permitiera saber cuál era el camino que debía tomar.
Al entrar noto que el suelo era de piedra y las paredes estaban construidas por bloques muy gastados tal y como las columnas de la entrada, sabiendo que esto era algo muy común decidió no prestarle mucha atención y siguió avanzando. No paso mucho tiempo antes de llegar a la primera división de caminos en el que se dividía en tres corredores: izquierda, derecha y derecho. Ya había un señalamiento que indicaba que debía ir hacia la derecha, supuso que los arqueólogos debieron colocarlo para poder ir al último punto de su exploración. También por que este era el único camino de piedra que había ya que los otros eran de arena
Durante casi una hora estuvo siguiendo señales que le decían si debía seguir derecho o ir a la derecha o izquierda, debes en cuando tenía que bajar o subir escaleras. Después de descender por una de estas, pudo notar que el camino se había vuelto arenoso a diferencia del camino que había recorrido antes, aun así continuo derecho hasta llegar a donde el camino volvía a dividirse en dos caminos. El de la derecha era un callejón sin salida que terminaba a menos de 20 metros, lo que llamo su atención era que a su izquierda en la pared habían dos columnas en la pared como si fueran la entrada a algún cuarto pero al golpearla esta se sentía dura y no producía ningún sonido que indicara que hubiera un cuarto vacío del otro lado. Por lo que continúo de frente esperando llegar pronto.
Otra cosa que noto al llegar a la siguiente división era que no había flecha, así que probo en una de las direcciones para ver que encontraba. Durante mucho tiempo estuvo caminando por los pasillos tomando diferentes direcciones marcando el camino que tomaba distingüendo su marca de las que ya había de los primeros exploradores, pero muchos de estos caminos terminaban o haciendo que se adentrara más, o que casi callera en alguna vieja trampa de la que apenas pudo escapar. Algunos caminos solo hacían que regresara al punto en el que él había decidido ir por la dirección diferente a la que el venia y otros llegaban a su fin sin ningún otro camino por el cual ir.
El problema de todo eso era que durante mucho tiempo Feather estuvo dando vueltas y vueltas tratando de dar con el camino correcto hasta llegar al punto que ya no podía distinguir si el camino fue marcado con su marca o con la de alguien más, lo que causo que empezara a enloquecer y empezó a correr tratando de encontrar el camino de regreso sin éxito.
Corría tan rápido como podía, girando, subiendo y bajando pero no encontraba el camino hasta que ya no pudo más y se dejó caer en la arena. Se sentía derrotado y humillado. Pensó que él podría lograr encontrar esa joya tan codiciada pero fallo. Quería tener éxito en algo el mismo pero no pudo y podía ver su vida frente a sus ojos.
Siendo un niño siempre fue la burla de sus compañeros por ser el más débil de todos los grifos y pasar todo el tiempo estudiando. Era inteligente claro, pero en la sociedad de grifos en la que vivía consideraban la inteligencia algo inútil y solo se interesaban en los fuertes. Sus compañeros lo golpeaban a diario y lo insultaban todo el tiempo. Su familia no era diferente, su padre lo negaba como su hijo por no defenderse mientras que sus hermanos menores lo trataban mal por no ser tan fuerte como los demás y como ellos. Su único consuelo era su Abuelo que le decía que un grifo fuerte no se media por el tamaño de sus músculos, sino por el de su corazón.
Después de que su abuelo falleciera, el soportar a los brabucones y a su familia le eran más difícil por lo que un día, cuando todos estaban entretenidos por la competencia de la garra (siendo el evento que se celebraba cada año para ver quién era el grifo más fuerte de los fuertes y que casi todos competían), el decidió huir de casa para evitar sufrir más.
Por un tiempo le fue difícil sobrevivir en un mundo donde el más fuerte era el que sobrevivía, y esos siempre eran los Seguidores de Grogar, aun cuando decidió hacerse un poco más fuerte para lograr eso, pero sin dejar de estudiar visitando las bibliotecas de las ciudades o pueblos.
Cuando se encontró con sus amigos sintió que al fin podía ser fuerte, había encontrado buenos amigos que lo querían por quien era y que no les importaba si era fuerte o débil, ellos sabían reconocer lo inteligente que era y eso hizo que tuviera una gran amistad con Hokage por ser el más viejo y sabio del grupo.
Empezó a pensar en cada uno de sus amigos y todo lo que habían vivido, los momentos que habían pasado juntos y esos recuerdos le dieron fuerzas para intentar levantarse una vez más para tratar de salir de ese lugar. Se sentía mal por haberle fallado a Camelia y a sus hijos en conseguir la joya que los ayudaría a viajar hacia donde se encontraba el resto de su familia y mientras se enojaba empezó a aplicar presión en la arena con su garra derecha hasta que…
-¿Qué es esto?- se preguntó, ya que lo que sentía no era una roca enterrada en la arena. Esta era plana y entre mas movía su garra en la arena sentía que esta era rectangular y estaba junto a otra piedra de la misma forma.
Sin perder tiempo empezó a escarbar enviando la arena en otras direcciones pero se detuvo un momento al ver dos columnas en una pared. Tomo su linterna y apunto con ella al corredor que tenía aun lado que terminaba a unos 20 metro. Luego miro hacia enfrente y vio las escaleras por las que había bajado antes de que el camino de piedra se volviera arenoso y lo entendió todo: la arena cubrió el verdadero camino.
Reanudo su tarea y siguió cavando y cavando y noto que el camino de piedra terminaba justo donde empezaba el camino que el tomo tiempo atrás, pero continuaba por el que no conducía a algún lado. Descubriendo eso decidió detenerse y estudiar las columnas palpando cada parte de ellas, hasta que al pasar su garra izquierda por la base de la columna que estaba aún lado del camino arenoso, que antes había estado sepultada, presiono sin querer un interruptor que hizo que se escuchara el sonido de un mecanismo siendo accionado y después la parte del fondo del camino sin salida se empezó a hundir.
la arena sobre este se fue deslizando hacia adelante hasta que empezó a hundirse como si se estuviera yendo por un tubo hasta que pudo ver que terminaba bajando a otro corredor que se encontraba en frente del observando asombrado que todo el tiempo tuvo otro camino por el cual ir y sin pensarlo otra vez, sujeto su linterna con fuerza y bajo por esa rampa recorriendo el nuevo pasillo en el cual solo pasaron unos segundos hasta llegar a su fin en el lugar que no esperaba ver.
Había entrado a una cámara grande y rectangular, se hallaba casi vacía. Aun lado de él, se encontraba una especie de lavabo que sobresalía de esta y al poner su garra en esta pudo sentir un líquido extraño. Suponiendo lo que era para después secarse rápido su garra y sacar una caja de fósforos, encender uno y meterlo en ese líquido, el cual se encendió de golpe haciendo que este recorriera una especie de camino que se encontraba en el interior de los muros de la habitación y que también tenían la misma estructura y la habitación se empezó a iluminar.
Una vez que esta quedo totalmente iluminada, pudo notar lo grande que era. Lo que más llamo su atención era lo que se encontraba en ella. Había una especie de plataforma circular de unos 10 escalones y en el centro de esta se encontraba un pedestal el cual al acercarse a él para ver lo que se encontraba ahí, su alegría empezaba a desbordarse sin control al ver que había logrado su objetivo.
Incrustado en él, se encontrar el escarabajo purpura. Su textura era tan fina que costaba trabajo creer que una joya como esa pudo ser esculpida con unas herramientas tan simples, además tenía bordes dorado los cuales lo hacían ver más hermoso y valioso. Debajo de este, se encontraba algo escrito en un idioma antiguo el cual Feather al verlo empezó a levantar su garra derecha para retirar el tesoro de esa habitación.
-Esto jamás lo habría encontrado sin ti. Gracias.- esa voz hizo que se detuviera a unos centímetros del escarabajo. No por miedo de que lo hayan seguido, él podía manejar eso, sino porque conocía perfectamente esa voz y al darse la vuelta, lo vio a él.
Tres criaturas se encontraban frente a él en la entrada de la habitación. El primero en la izquierda, era un minotauro color café con una monstruosa musculatura. El de la derecha era un poni murciélago que también se veía fuerte. Pero el que más llamaba su atención era el que estaba en medio de ellos, Un grifo con pelo dorado y plumas blancas el cual él conocía muy bien. Los tres tenían algo en común y era que portaban el uniforme de los seguidores.
-G-Golden Peak.- Dijo su nombre con algo de preocupación.
-¿Lo conoce jefe?- pregunto el poni murciélago dirigiéndose al grifo.
-Es solo un nerd debilucho el cual golpeaba todo el tiempo cuando éramos niños.- relato con mucha indiferencia mientras miraba a Feather con mucha burla.
-¿Qué hacen aquí?- Cuestiono a los tres seguidores.
-Creo que es más que obvio. Vinimos a llevarnos esa joya.- contesto señalando el escarabajo que se encontraba detrás de Feather.
-No se los voy a permitir.- Al decir eso, se levantó en dos patas y blandió sus dos sables. Esta acción solo causo una serie de carcajadas por parte de sus enemigos.
-Mira tonto, tu solo eres uno y nosotros tres.- empezó a hablar Golden Peak. -Solo nos quedamos escondidos en esta aburrida ciudad por ese escarabajo. No necesitamos usar armas para acabar contigo ya que como vez somos más fuertes que tu.- hizo un ademan mostrando lo musculosos que eran, -Así que, por haber sido el motivo de mi diversión en el pasado, te dejare vivir solo si te haces aun lado y me dejas tomar el escarabajo sin oponerte.-
Feather no lo pensó ni un segundo más y se lanzó al ataque contra los tres, tenía un gran rencor contra el grifo frente a él por ser el mayor causante de su miseria en el pasado. Los tres se separaron esquivando el golpe, alejándose y tomando distancia.
-Patético.- Dijo su rival.
El minotauro empezó a correr hacia el para envestirlo, pero muy apenas lo pudo esquivar solo para ser fuertemente golpeado por el poni murciélago.
-Él no es muy inteligente, pero yo si.- dijo su atacante en forma de burla para ambos, enemigo y compañero.
Feather al caer al suelo, se levantó rápido antes de que su enemigo volviera a atacarlo pero recibió un empujón por parte de Golden el cual lo puso en el camino del minotauro que lo envistió con todas sus fuerzas y mandándolo a volar. Al momento de golpear el suelo, soltó ambos sables por la fuerza del impacto y el dolor que había recibido, pero esto no lo detuvo. Cuando el poni murciélago se lanzó a su ataque, antes de dar su golpe recibió uno más fuerte en la boca de su estómago, dejándolo asombrado por no haber fisto venir eso y también lo saco de balance por lo que se giró hacia donde estaba el minotauro que estaba dándole la espalda al pedestal.
Feather se preparó para recibir una nueva envestida pero noto algo en el suelo lo cual solo hizo que saltara sobre el al momento de la envestida, solo para aletear un poco y aterrizar a principios de la escalera.
-El poni murciélago tenía razón, eres un idiota.- ese comentario ofendió mucho al minotauro, y sin haberse preparado, empezó a correr hacia su enemigo el cual no se inmutaba con esa acción. Pero el minotauro presiono una de las piedra que se hundió y esta hizo que la parte donde se encontraba se hundiera, haciendo que callera en un pozo el cual resulto ser una trampa.
-Muy astuto, nerd.- comento el poni murciélago que se arrojó para atacarlo por la espalda con un guate navajas.
Todo parecía pasar en cámara lenta, Feather uso sus alas para impulsarse en el aire tratando de hacer un mortal hacia atrás y mientras lo hacía, sacaba una navaja de su alforja. Cuando se encontraba sobre él, giro hacia un lado para incrustarla en su ala derecha haciendo que gritara de dolor y no pudiera volar para evitar caer al pozo hasta golpear el suelo con fuerza, mientras el minotauro tratando de recuperarse de la caída lo veía caer frente a él.
Feather al ver esto, sonrió y exclamo -Dos menos falta… ¡uf!- recibió un fuerte golpe en la cara por parte de Golden Peak que hizo que cayera al suelo.
Al ver que este no se levantaba, empezó a subir los escalones dirigiéndose a donde llacia el motivo de toda esa pelea. –Siempre fuiste el más débil, y es por eso que perdiste. En nada te ayudo tu inteligencia contra mi fuerza y es por eso que fallaste.-
Al llegar al pedestal, miro con malicia al escarabajo. Empezó a levantar su garra para sujetarlo y quedarse con él. El tocarlo hizo que su ambición por poseerlo se hiciera más grande y trato de retirarlo, pero…
-¿Qué sucede?- Por más fuerte que tirara de él este no cedía y no entendía por que no salía. -¿Acaso esta tonta joya está pegada o algo?- pregunto mientras la dejaba en su lugar.
-Nada de eso.- Dijo una voz aun lado de él pero al girar su cabeza para ver quién era, recibió un fuerte golpe en la cara que lo hizo perder el equilibrio y rodar por las escaleras y caer al suelo hasta quedar al borde del pozo.
-Tal vez no era tan fuerte como ustedes, pero si era tan inteligente que estudie el antiguo idioma de estas tierras.- decía mientras descendía por las escaleras. –Si te hubieras tomado la molestia de aprenderlo habrías leído lo que decía debajo del escarabajo. Decía: "Solo aquel con intenciones nobles podrá retirar esta joya encantada". Y ambos sabemos que tus intenciones eran egoístas.- término de decir justo cuando quedo enfrente de él.
-Maldito.- En el momento en el que Golden Peak se preparó para golpearlo, Feather leído un fuerte golpe en el pico que lo noqueo e hizo que cayera de espaldas al pozo golpeando el fondo con fuerza mientras que sus acompañantes solo lo veían caer.
Satisfecho por lo que vio, se dio la media vuelta empezando a subir una vez más hasta llegar al escarabajo.
-Tenías razón abuelo,- dijo con mucha alegría mientras lo tomaba. –Tenías razón.-
Lo levanto sin ningún problema y al hacerlo pudo escuchar una vez más el sonido de un mecanismo siendo accionado. Al principio pensó que se trataba de una trampa, pero vio que el suelo del otro lado del pedestal se abría para después dejar subir un cofre muy viejo.
Reviso el cofre y vio que no tenía seguro. En la tapa había una inscripción antigua que decía, "Sé que harás lo correcto con esto". Al abrirlo, su sonrisa se hizo muy grande mientras una idea se le cruzaba por su cabeza.
El sol salía una vez más en el horizonte bañando a la pobre y devastada ciudad del Camiro. Los habitantes de la zona pobre salían una vez más a las calles, algunos para intentar conseguir dinero, otros para robar. Parecía ser un día más en la vida de los sobrevivientes de la guerra que hubo en ese lugar.
Un poni caminaba por el lugar, estaba muy hambriento, no había comido nada y no tenía dinero. Se sentía sin esperanzas y decaído, mirando hacia enfrente como esperando que el dinero que necesitaba fuera a aparecer enfrente de él como un milagro…
Y así fue.
Empezaba a caer monedas y joyas valiosas desde el cielo, y esto no pasó desapercibido ya que todos al ver eso se arrojaron hacia donde había caído esperando conseguir suficiente oro para conseguir comida. La alegría había regresado a los rostros de los habitantes de esa ciudad ante este milagro.
Feather miraba complacido todo mientras dejaba caer lo que faltaba del tesoro que tomo del cofre. Llevaba una hora volando por casi toda la ciudad arrojando a todas las criaturas que veía en necesidad todo ese oro. Cuando termino, empezó a volar en dirección al hogar de Camelia.
Camelia no podía creer lo que veía, había caído dinero del cielo de una forma misteriosa la cual no podía explicar y veía como los otros se habían arrojado a recoger todo el dinero que podían. Ella había sujetado con fuerza a sus hijos para que no fueran, no porque no les interesara todo ese oro, sino que temía que alguien lastimara a sus hijos por intentar quitarles todo lo que pudieran tomar.
-Mama, mira.- dijo uno de ellos señalando al cielo y Camelia se sorprendió al ver que un grifo se dirigía hacia ellos.
Al principio creyó que se trataba de un padrón que iba a atacarlos, pero al acercarse pudo ver que se trataba del que había conocido el día anterior.
-¡Señor Feather!- gritaron los niños con alegría mientras el descendía tranquilamente en frente de ellos.
-Hola niños.- saludo con mucha calma mientras se acercaba.
-Señor Feather ¿vio eso? Es un milagro.- dijo Wasit con mucha alegría señalando el lugar donde una familia de ponis recogía el dinero con esperanzas renovadas ante el "milagro".
-Lo sé, ya que yo lo hice.-
-¿¡Qué!?- exclamó Camelia. -¿Pero como?-
-¿Le quedó algo para nosotros?-
-¡Shams!- regaño la madre a su segundo hijo.
-Lo siento, pero no me quedo nada- giro para ver mejor la escena –Arroje todo el dinero que tenía por dos razones: La primera para ayudarlos, y para que no me vieran dándole esto-
Saco de su interior un objeto envuelto en telas el cual entregó a la camello y en el momento en el que lo desenvolvió, sus ojos se empezaron a llenar de asombro y felicidad al ver que era el escarabajo púrpura.
-Pero... ¿Como? Esto debería estar con usted ya que...-
-Nada de eso Camelia. Busque el escarabajo en las catacumbas para dárselo a usted y que pueda hacer ese viaje.-
Con lágrimas en sus ojos, tomo al grifo con fuerza entre sus brazos agradeciéndole entre lágrimas.
-Gracias. Muchas gracias por todo.-
En el momento en que se separaron, Feather pudo apreciar mejor el rostro de felicidad de Camelia y vio a sus hijos igual de felices.
-Bueno, tengo que irme. Les deseo un buen viaje a todos y que ustedes dos cuiden muy bien a su madre y que sean igual de fuertes que su padre.-
Abrió sus alas y empezó a volar mientras escuchaba a la alegre familia despedirse de él con todas sus fuerzas.
Feather se sentía muy feliz por lo que logró. Había dado esperanza a una familia y a muchas más, y humillo el solo a un viejo rival y encontró un tesoro que nadie había encontrado antes. No le importaba mucho si sus amigos, en especial cierto dragón púrpura, estaban enojados con él por haber desaparecido por todo un día, el se sentía de una manera que siempre quiso sentirse por muchos años.
Orgulloso.
Próximo capítulo: Cadenas del pasado.
