Última oportunidad
Se lo has explicado - era raro ver a ambos caballeros, acuario y leo, hablar como antes del incidente de Aioros -
Si, se lo explique varias veces. Porque lo preguntas? - sus miradas no se cruzaban entre sí, ambos veían el cielo oscuro empezar a aclararse -
Estuvo a punto de recibir las agujas escarlata de Milo - contesto, tornándose su voz seria -
Cuando?! - Camus, sabía que Aioria no le vio nada de gracia a ese hecho -
Estabas de misión, Milo acababa de llegar de una - simplemente expreso, tratando de controlar el exaltado humor de leo -
Cuantas veces se lo tengo que decir - Aioria dejo salir un suspiro cansino -
Te lo digo porque ya es momento de que sepa su lugar. Aioria, Cristal ha sido enviado a una misión de reconocimiento por lo que tendré que ir a Siberia a encargarme de Isaac y Hyoga, ya no estaré en el santuario para cuidarla cuando no estés - la mirada de Camus se ensombreció - antes de ir a Siberia, pasare a Jamir y a los cinco picos - el león dorado le dirigió una mirada sorprendida - el patriarca me envía - concluyo -
Pero...- era sabido entre las doce casas, que Mu de Aries en Jamir y Docko de libra en los cinco picos, se rehusaban a escuchar al actual patriarca. Seguramente el pergamino que Camus sostenía en su mano, era una advertencia - recuerda que sin Mu, estamos perdidos - fue lo que dijo finalmente, antes de ver a Camus de acuario partir cargando la armadura de Acuario -
Es el único que puede reparar las armaduras. Lo sé - escucho la voz de Camus en su mente - es solo un aviso - sin más que decir partió del santuario-
***M***
No puedes! - era la quinta o sexta vez, que lo repetía pero al parecer su alumna no entendía y ya eso le estaba sacando de sus casillas - Camus, se fue y ya deberías saber cuál es el lugar de una amazona en este santuario - su voz era dura - estas aquí un año y unos cuantos meses, ya deberías saber que no puedes pasearte por las sagradas doce casas como si fuera tu casa. Me desobedeciste en muchas ocasiones, pero ya no lo harás, de eso voy a asegurarme -
... - que pasaba?, porque ahora su maestro se comportaba distinto?, donde estaba el señor Camus? -
Tania, si al final de este mes no muestras un progreso notable, te irás - sentencio, para sorpresa de la castaña -
Pero yo... - una sensación de miedo y soledad la invadieron. No quería, no quería irse de ese lugar. A donde iría si la expulsaban de santuario? -
***M***
Se encontraba contemplando las casas inferiores, no le gustaba estar encerrada en ese templo, pero por órdenes estrictas de su maestro debía permanecer allí, lo máximo que podía hacer era sentarse en las escaleras que daban a leo. Su contemplación fue interrumpida por una voz tras ella...
Y que es lo que te tiene así? - la mirada plomiza se dirigió al que le había hablado - hace días que no te veo por allá arriba -
Y no me volverá a ver - respondió con tristeza - mi maestro me prohibió salir de leo si el no estaba y de igual manera subir - concluyo -
Ah, así que te dejo enclaustrada en leo -
Algo así - se encogió de hombros - usted sabe dónde está el señor Camus?, se fue sin despedirse -
En Siberia - tomo asiento junto a la aprendiz - lo extrañas? -
Si, lo mismo te pasa cierto? - la castaña no oculto la sonrisa que le causo ver un sonrojo en escorpio -
Como crees, el cubo es molesto - negó y trato de ocultar su sonrojo -
Sí, claro - rio ante el comportamiento de Milo -
Oye, esa no es la manera de hablarle a un dorado - fingió molestia -
Disculpe - su sonrisa desapareció - no lo vuelvo a hacer - dejo salir un suspiro -
Y ahora? - Milo se extraño por el comportamiento extraño de la castaña -
Debo aprender cual es mi lugar, si quiero quedarme - se encogió de hombros al decir aquello -
Va, deja eso - Milo sonrió ampliamente - no está tu maestro y por la misión en la que esta no creo que llegue pronto, así que deja esa formalidad -
Pero - trato de negar -
Nada, tómalo como una orden - le guiño un ojo -
Gracias! - le sonrió - eres más que un bicho, sabias? -
Oye, oye más respeto - se quejo - y que te cuentas? -
Pues nada, aun no puedo manejar mi cosmos y voy mejorando en ataque y defensa -
Eso en un ano y cinco meses, estas grave -
Eso dice mi maestro -
Deberías ponerle más empeño, a menos que quieras dejar a lince sin dueña -
Lo sé, pero es tan complicado! - grito con frustración - además de que mi maestro siempre para de salida, y así ni siquiera me entrena como es debido - se quejo -
Y porque no lo haces por ti misma, Aioria consiguió su armadura entrenando solo -
Enserio? -
No te lo dijo, vaya con el gato - una sonrisa se dibujo en su rostro -
Gato? - le sorprendió la manera en que Milo se refirió a su maestro -
Digo, deberías seguir adelante - trato de cambiar sus palabras -
Supongo - se puso de pie - quiere almorzar? - le extendió la invitación -
Pues no veo el porqué no - acepto, después de todo aun no comía y al no estar Camus le daba cosas comer solo -
Vamos entonces - incito a seguirle al interior de leo -
***M***
Luego de la conversación mantenida con escorpio, se había puesto a meditar en lo que le había dicho. Tenia razón, después de todo ella podía entrenar por sí sola, no?. Estaba en leo, un templo completo para entrenar, además de que este tenía un lugar indicado para ello...
***M***
Milo? - hace un par de semanas que había dejado atrás el santuario y ahora se encontraba en un lugar perdido de Rusia, Siberia sin lugar a dudas era un desierto Helado - como llegaste?, digo cuando? - pregunto extrañado al ver al peli azul frente a la puerta de la cabaña que le serbia como refugio ante tan intenso frio aunque para él no era nada -
Si me dejas pasar, me invitas algo caliente te contare - obtuvo por respuesta por parte del peli azul que temblaba a pesar de que su cosmos lo rodeaba - como soportas esto? - pregunto al fin entrando en la cálida cabaña -
Soy el caballero de los hielos - se encogió de hombros -
Te queda eso - Milo observo a su al redor - Cristal aun no regresa? - cuestiono al no ver al peli lila -
No, al parecer se ha complicado un poco su misión - contesto con simpleza - no piensa ejecutar la orden dada si no encuentra las pruebas suficientes para hacerlo - cerro sus ojos con cansancio y dejo salir un suspiro -
Sigue siendo un dolor de cabeza? - Milo sonrió ante la cara de fastidio de su amigo -
No sé qué hacer con él, es tan complicado entenderlo - Camus, le tendió una tasa con café a Milo antes de tomar asiento en la mesa de la pequeña cocina - un caballero de los hielos, no puede ni debe dejar salir sus emociones, debe ser capaz de controlarlas a la perfección - Milo, tomo un sorbo de su café y asintió a lo dicho por acuario -
Es un buen caballero - comento sin mucho interés en el tema de su carácter - y que hay de Alexia? - pregunto interesado - hace mucho que no se de ella - se excuso ante la mirada acusadora del peli aguamarina -
Pues ella... - antes de que siquiera pueda concretar su respuesta, la puerta fue vuelta a abrir dando paso a dos niños y a una joven rubia que se dirigieron al lugar donde ambos dorados hablaban -
Maestro - los tres llegados hicieron una reverencia - caballero - saludaron de igual manera al escorpión -
Hyoga, Isaac a su cuarto - ordeno el caballero de hielo -
Si - sin refutar algo los niños obedecieron al instante, desapareciendo de la estancia -
Ahora entiendo el porqué te has perdido tanto amigo - Camus dejo salir un gruñido de advertencia, anticipándole al de escorpio que no estaba para sus bromas - Alexia linda, cuanto has crecido - le sonrió coqueto a la joven -
Esto, maestro hare la cena si así lo desea o prefiere que vaya con los aprendices? - pregunto formal, ignorando las palabras de Milo, aunque interiormente agradecía llevar su máscara y que esta ocultara su bochorno -
Yo me hago cargo, puedes marcharte -
Si. Que tenga una buena estancia caballero dorado de escorpio - se despidió con una reverencia y salió dispuesta a seguir a los más chicos -
No hay quejas? - pregunto de manera insinuante -
Milo, Alexia es mi alumna - sentencio Camus - te pido que le respetes - le miro con ojos severos -
Si, ya entendí solo bromeaba - sonrío de manera inocente -
Como están por allá las cosas? - luego de un silencio corto, se atrevió a preguntar -
Nada del otro mundo, todo está igual que siempre - se concentro en su bebida - la alumna de leo te extraña - una sonrisa burlesca se formo en su rostro - al parecer te ha cogido cariño especial - le levanto las cejas -
No bromes Milo - se quejo -
No en serio, cada que vuelvo de alguna misión me pregunta por ti -
Ya, y eso? - le resto importancia - como va hay progreso o sigue igual? - cuestiono interesado -
Pues, ya puede manejar mejor su cosmos -
Nada más?, si que es grave eso -
Ni que lo digas, Aioria le ha dado un ultimátum si no hay mejorías para este fin de mes la expulsara -
Eso es grave. Pero desde cuando le tratas a Aioria por su nombre? - no pudo evitar preguntar -
Es un dorado después de todo, no? merece respeto - se defendió -
Va, que no te estoy reprochando nada solo me sorprendió - se puso de pie y puso en marcha la preparación de la cena, después de todo tenía un invitado - cuanto te quedaras? -
Hasta que se me llame - contesto sin más - por qué? -
Por nada solo curiosidad -
***M***
Tania, donde estas? - acababa de llegar de una de esas largas y suicidas misiones que el maestro Arles le solía enviar con frecuencia. Al llegar lo primero que hizo es ir en busca de su aprendiz esperando que la muy desobediente estuviera en leo o ya vería que le pasaba si no estaba allí - Tania! - volvió a llamar al no obtener respuesta - pero ya verá si... - había dado unos cuantos pasos con dirección a la habitación de su aprendiz cuando noto manchas de sangre en el suelo - Tania! - un mal presentimiento le invadió - dioses... - su mirada verde se paseo por la habitación - que paso? - pregunto más tranquilo al ver a su aprendiz sobre su cama vendarse sus manos heridas -
Trato de fortalecer mis puños - contesto con simpleza y siguió vendándose - es difícil concentrar el cosmos en tu puno y no lastimarlo en el acto - comento mientras observaba las vendas teñirse de rojo - como ha estado su viaje? - al fin alzo su mirada y la poso en su maestro -
Llevas mucho en ese entrenamiento? - obvio su pregunta y decidió hacerle el una -
Hace una semana atrás - respondió sin mucho drama - aun no puedo expulsar mi cosmos sin dañarme a mi misma - desvió su mirada a algún punto de su habitación - aun me quedan tres días, así que puedo hacerlo - dijo con determinación -
...- Aioria, recién en ese momento cayó en cuenta de que Tania hablaba del plazo que le había dado - has comido? - se giro con la intensión de abandonar la habitación -
No, pero ahora mismo hare algo para la cena - se puso de pie dispuesta a ir hacer lo dicho - debe estar cansado, cuando esté listo le avisare - sin más paso junto al león dorado que le miro un tanto consternado-
Desde cuando Tania, la malcriada, consentida y caprichosa se portaba así? - pensó -
***M***
Es raro ver a una aprendiz lejos de su maestro - esa voz, la había escuchado en algún lugar pero donde? - es que acaso Aioria se ha cansado de entrenarte? - Le escucho ahora más cerca - te estoy hablando! - un fuerte jalón la hizo girar -
Tu... - un fuerte estremecimiento la invadió al ver de quien se trataba, y no solo eso sino que su característica cualidad le advirtió de que la persona que estaba frente a ella no tenía buenas intensiones -
Te comieron la lengua? - se burlo la mujer de cabellos verdes, quien había sido la que se le había acercado -
Yo, no... - un sudor frio la recorrió - es patético ver a una amazona plateada molestar a una aprendiz - soltó sin dejar ver su miedo - es que acaso no tienes cosas que hacer, para que vengas a molestar? - le hablo con superioridad - soy una aprendiz de dorado, no una simple amazona de plata. Mi maestro te haría pagar muy caro si me hicieras algo - se cruzo de brazos, mientras decía ello al ver como Shaina estaba aguantándose sus ganas de golpearla -
Según se Leo está en una reunión de reporte con su santidad - una sonrisa victoriosa oculto la máscara plateada de la cobra - así que... -
Era un don o era parte de sus poderes, el poder manipular a las personas. Un poder que había podido evitar que los dorados le hicieran daño, pero no pudo evitar que Shaina la dañara, tal vez no era muy efectivo con ella al igual que no lo fue con Milo, pero porque?
***M***
La paliza que le había dado Shaina en lugar de haber sido un motivo para rendirse y dejarse llevar por la corriente había sido un buen combustible para que se dedicara más a entrenarse.
La manipulación de su cosmos había sido muy complicado y más si deseaba que este se concentrara en un solo lugar y luego expulsarlo sin dañarse en el intento. Su maestro le había dado un plazo y este se cumplía en ese día, por ello era que ahora se encaminaban al mar, allí seria su prueba la cual revelaría si es que había tenido un progreso notable o no. Todo dependía de si podía partir en dos el agua o no...
***M***
En algún lugar perdido en las montanas del Himalaya...
Sus ojos lilas se concentraron en la armadura que había empezado a resonar, al parecer su dueño ya estaba listo o se acercaba a estarlo.
Lince, has esperado mucho para cubrir a un nuevo dueño - la sonrisa de aquel observador se agrando al ver como la armadura resonaba aun mas - estas emocionada? - y como si esta le hablara rio - pues ya esperaste mucho, esperar un par de meses mas no será mucho o sí? - le sonrío antes de girar su mirada al paisaje de Jamir -
***M***
El cosmos es la energía del universo que se combina con la propia, si la puedes percibir podrás controlarla.
Concéntrate, concéntrate... - una luz naranja la empezó a rodear - siente como se agita en tu interior y al mismo tiempo en el exterior, busca armonizar ambas... - se decía así misma, sin despegar sus ojos del inmenso azul del mar - concentra esa energía en un solo lugar, como si fuera una parte más de tu cuerpo hazle seguir tus ordenes - un fragmento de la cosmo energía que la rodeaba se concentro en su puno - es el momento! - sin más extendió su brazo y expulso el cosmos concentrado en el puño -
Unos segundos antes de que el golpe sea lanzado una ola se había alzado, pero al impactar contra el golpe de cosmos lanzado se había dividido y de igual manera las aguas aunque solo fue por unos instantes.
