Disclaimer: Ni los personajes ni el FanFic me pertenecen. Solo tengo crédito por la traducción y adaptación al español.
Ver las notas finales para dirigirse al fic original en inglés y al blog de la autora.
Traducción realizada con permiso de la misma.
MUSICA USADA:
(1)Programa libre de Yuuri: In Regards to Love: Eros (YURI! On Ice)
Recuerden que las canciones de los programas son una parte muy importante de la historia a medida que se avanza. La autora las ha buscado con mucha dedicación. Por eso les recuerdo escucharlas si así lo desean. Así tal cual está en el titulo aquí, así la encuentran en Youtube. No se arrepentiran :)
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Capitulo 11: You Kiss Me (I'm Falling)
Durante inicio de la Serie del Grand Prix de la temporada siguiente, todo lo que pudo salir mal salió mal.
Su primer evento en la lista era el Rostelecom Cup y terminaría con el NHK Trophy, las asignaciones tardías lo convertirían en uno de los últimos patinadores en calificar para la final si sus puntajes en las competencias anteriores eran lo suficientemente altas. Un par de patinadores, incluyendo a Viktor, ya habían calificado. El ruso maravilló a la audiencia durante el Skate America y luego en la Copa de China, dejándolo actualmente en la cima de la tabla de puntuaciones.
A Yuuri le disgustaba patinar en los últimos eventos de la Serie del Grand Prix. A pesar de que el tiempo de practica extra era beneficioso, siempre le destrozaba los nervios ver como los patinadores avanzaban en las categorías sin que él tuviera siquiera la oportunidad de competir aún. Y por sobre todo, patinar en los eventos finales de la Serie siempre daba menos tiempo para preparase para la final, asumiendo que realmente lograra calificar. Yuuri había calificado para la final durante años, pero el miedo de pensar que este sería el año en que fallara, el miedo de pensar que no lo lograría, nunca desaparecía.
Debido a esas asignaciones, Yuuri se percató que la temporada ya estaba empezando mal, y parecía que solo se ponía cada vez peor. Al ser la primera competencia de la temporada, Yuuri había planeado llegar a Rusia muchos días antes de la Rostelecom Cup, esperando conseguir tiempo de práctica en la arena antes de salir a patinar durante la competencia real.
Sin embargo la suerte no estaba de su lado, el invierno helado había golpeado con toda su fuerza en Moscú, y la pesada nieve blanqueaba todo a su alrededor. Moviéndose maliciosamente a través del aire y pegándose a las ventanas del avión mientras finalmente aterrizaban en el aeropuerto. El mal clima había retrasado el vuelo considerablemente y durante un tiempo se estuvieron debatiendo entre si debían o no aterrizar en Moscú. Por lo que Yuuri pudo escuchar, varios aviones habían sido forzados a aterrizar debido a la baja reserva de combustible, así que finalmente ellos también fueron forzados a aterrizar en medio de la pista llena de nieve del aeropuerto de Sheremétievo como era el pan original.
Yuuri estaba extremadamente agradecido de que el piloto y el control de tráfico aéreo les hubieran permitido aterrizar, en lugar de direccionarlos a otra ciudad. El retraso debido al clima significaba que había estado volando por dieciséis horas desde que habían salido de Detroit, y Yuuri se encontraba exhausto. Habían aterrizado tarde en Moscú, con el oscuro manto de la noche ya cubriendo la cuidad. Lo único que quería, era llegar al hotel, colapsar encima de su cama y dormir hasta que la competencia comenzara.
Sin embargo, no sería así. Con una suerte que se tornaba cada vez peor, Yuuri se enteró que ir directamente al hotel y dormir, no sería tan fácil como había pensado. Después de que finalmente pudo salir del avión, había llamado para confirmar su llegada y notificar que llegaba tarde para el check in a causa del retraso de su vuelo. Celestino siempre reservaba los hoteles con mucha antelación, ya que la mayoría de los patinadores tendían a quedarse en el mismo hotel donde se llevaba a cabo el banquete, el cual estaba cerca de la arena. Eso hacía que ir y venir del hotel en medio de ciudades extranjeras fuera mucho más sencillo y era una rutina a la que Yuuri estaba acostumbrado.
Pero esta vez, algo había salido mal. Después de unos minutos de hablar con una mujer que sonaba muy alterada en el teléfono, Yuuri se enteró que la habitación que había estado reservando ya no estaba disponible. En medio de profusas disculpas, la mujer le explicó que hubo un error en el sistema, y que debido al retraso de Yuuri la habitación había sido marcada como "disponible" inmediatamente después de no haber llegado a su check in. Debido al clima, el huésped que había estado ocupando la habitación anteriormente, decidió quedarse un par de noches mas, por lo cual la habitación ya no estaba disponible. Aún peor, debido a la nieve y a que muchos aviones habían sido forzados a aterrizar, el hotel estaba lleno, no había ninguna habitación que ella le pudiera ofrecer a Yuuri.
Yuuri le agradeció a la mujer por su ayuda y se fue a sentar en una de las frías bancas de metal alineadas en la recepción principal del aeropuerto, sintiendo los primeros síntomas del pánico empezar a arrastrarse por su garganta. Al siguiente que llamo fue a Celestino, pidiéndole consejo. Su entrenador no había venido con él porque estaba con Phichit, preparándolo durante las eliminatorias. Al compartir entrenador, Yuuri y Phichit habían acordado mutuamente que tendrían a Celestino con ellos durante un solo evento en la Serie del Grand Prix, y aunque Celestino había planeado encontrarse con Yuuri en el NHK Trophy en un par de semanas, estaba completamente por su cuenta para la Rostelecom Cup. Celestino le había ofrecido que llevara uno de los entrenadores del club mientras él no pudiera estar presente, pero Yuuri había declinado la oferta.
Celestino sonaba preocupado en el teléfono y Yuuri imaginaba que era porque un poco del pánico que estaba sintiendo dentro se había colado en su voz, llegando hasta los oídos de su entrenador. Celestino le aconsejó encontrar otra habitación en un hotel cerca de la arena. El transporte público no era fiable en estos momentos debido a la pesada nieve que cubría las calles, por lo que tendría que permanecer cerca, o arriesgarse a extraviarse en una ciudad desconocida sin acceso a la pista de patinaje si no lo hacía.
Yuuri vio la lógica en las palabras de Celestino, pero la realidad fue mucho más cruel. Parecía ser que el clima y los aterrizajes forzosos habían resultado en una gran cantidad de personas buscando un hotel, por lo que todos los hoteles internacionales habían reportado estar completamente llenos y no podían ofrecerle una habitación por al menos hasta dos días después. Luego de haber gastado sus mejores opciones, Yuuri tomó un descanso, tratando de no alterarse demasiado. Si todos los hoteles encargados de albergar huéspedes extranjeros estaban llenos, entonces tendría que empezar a buscar opciones más locales y por ende, más baratas. Yuuri estaba lejos de ser un snob, por lo que el prospecto de quedarse en lugar más económico no significaba nada para él. Pero las probabilidades de encontrar un hotel no designado para turistas, donde también hablaran inglés, era muy poco probable. Mucho menos uno donde hablaran japonés. La idea de pasar de un lugar a otro buscando donde quedarse no era nada alentadora.
Yuuri estaba cansado y estresado, y mientras veía como el aeropuerto se vaciaba poco a poco, todo lo que deseaba era dormir. Parecía que sus opciones ahora estaban mucho más limitadas a buscar un hotel internacional que se encontrara alejado de la arena y a rezar porque el transporte público aún estuviera funcionando, o que la nieve se hubiera derretido a tiempo para la competencia. O a llamar a uno de los hoteles locales con la plegaria puesta en que alguien tuviera un nivel de inglés lo suficientemente bueno para que su cansada mente lo pudiera comprender, y que hubiera una habitación libre para que él pudiera descansar.
Decidió tomar un descanso en su búsqueda para primero recoger su equipaje, esperando que el tiempo pudiera aclarar su mente lo suficiente para ayudarlo a tomar la mejor decisión. Pero una vez más, parecía que la suerte no estaba de su lado. Cuando Yuuri fue a ver sus maletas, descubrió que solamente una de las dos maletas con las que había viajado desde Detroit había sido enviada al aeropuerto. La irritada recepcionista hizo unas cuantas llamadas y le informó gruñonamente que parecía ser que solo una de sus maletas había sido puesta en el avión correcto. El aeropuerto buscaría a donde había sido enviada la otra, pero no había nada que ella pudiera hacer por el momento. Yuuri se alejó de la recepcionista, el pánico ahora aplastando su pecho y creciendo con cada paso que daba.
Por necesidad, Yuuri siempre viajaba a las competencias con dos maletas debido a la gran cantidad de cosas que debía traer para poder competir. Por recomendación de Celestino, Yuuri siempre mantenía sus trajes en una de ellas y sus patines en otra, de modo que si una se perdía no se quedaría la deriva sin nada. Yuuri había seguido ese consejo automáticamente, nunca considerando que fuera algo que realmente le pudiera pasar. Pero finalmente le había sucedido y aunque la maleta que sostenía llevaba sus patines, amados y siendo aún la cosa más importante que podía tener, la maleta con sus trajes estaba perdida. Sin fecha posible de ser encontrada y serle devuelta.
El mundo entero parecía estar trabajando en su contra en ese momento y Yuuri se encontró queriendo llorar. Tenía veintidós, casi veintitrés. Pero viajar siempre lo había estresado, y ahora todo parecía ir mal y simplemente no sabía que hacer. Estaba solo en un país extranjero, sin un lugar donde quedarse ni habilidad para hablar el idioma. Estaba exhausto, estresado, y no estaba pensando correctamente. Y para hacerlo incluso peor, sus trajes estaban perdidos. Los trajes que tan desesperadamente necesitaba para poder competir en solo unos días.
Yuuri sintió como el latido de su corazón empezaba a acelerarse, su pecho empezando a constreñirse dificultándole respirar. Las lágrimas empezaban a asomarse por la esquina de sus ojos y Yuuri trató de frenarlas, trató de enfocarse en respirar, de analizar sus problemas lógicamente como se le había enseñado a hacer. Había una solución para todo y podía encontrarla si solo se tranquilizaba y no entraba en pánico. Pero en ese momento todo le parecía demasiado y no pudo evitar que las lágrimas salieran, o que el pánico empezara a crecer dentro de él.
De repente, un estridente sonido vino desde el bolsillo de su chaqueta, sobresaltando a Yuuri y sacándolo de su estupor. Un par de segundos después, Yuuri se percató de que el sonido provenía de su propio teléfono. Pensando que seguro sería Celestino quien lo llamaba otra vez, Yuuri aplastó el botón para atender la llamada sin siquiera ver la pantalla.
— ¿Yuuri? —Dijo una voz al otro lado de la línea y Yuuri casi bota su teléfono por la sorpresa. La voz era profunda y sonora, además estaba enlazada a un acento que definitivamente no le pertenecía a Celestino.
— ¿Viktor? — Preguntó Yuuri en shock, usando sus manos para quitar las lágrimas de sus ojos frenéticamente y esperando que el quiebre en su voz no se notara por el teléfono. No tenía idea de por qué Viktor había decidido llamarlo así de la nada. Después de su último encuentro hace su unos meses, ellos se habían separado en términos mucho más amigables de lo que jamás consideró posible, pero Yuuri no había tratado de contactar a Viktor desde entonces. Simplemente había asumido que la próxima vez que se encontraran sería durante el Grand Prix Final, así que le había sorprendido mucho escuchar la voz de Viktor en su teléfono tan repentinamente.
—Yuuri, Celestino acaba de llamar a Yavok pidiéndole información sobre hoteles en Moscú. ¿Ya tienes donde quedarte?
La voz de Viktor sonaba preocupaba y Yuuri parpadeó sorprendido, soltándole al ruso rápidamente la historia de su habitación de hotel perdida y como había fallado en encontrar otra. Aún no tenía idea de por qué Viktor lo había llamado, o el por qué parecía tan interesado en donde Yuuri se hospedaría. ¿Tal vez estaba preocupado porque Yuuri no pudiera patinar en la ronda clasificatoria y que por eso no pudiera llegar a la final donde se enfrentarían una año más?
—Justo como pensé —Respondió Viktor luego de escuchar su historia, sonando pensativo. —La mitad de la ciudad está estancada debido al clima.
Yuuri esperó por un segundo, aún sin comprender cuál era el motivo de su llamada. Esperó a que Viktor aclarara sus motivos, pero después de unos minutos de silencio, Yuuri decidió que era mejor preguntar. Si Viktor solo lo estaba llamando para confirmar que Yuuri estaba teniendo un muy mal día, entonces prefería que la conversación terminara aquí y ahora.
—Mm…¿Viktor? ¿A qué se debe tu llamada? —Preguntó, esperando que su voz sonara más fuerte de lo que se sentía. Aún había una ligera vacilación en su tono debido al quiebre mental que había experimentado previamente, pero rezaba porque Viktor no lo hubiera notado.
—Oh —.Viktor sonaba sorprendido, como si hubiera olvidado que debía haber un punto específico en la conversación. —Me estoy quedando un tiempo en Moscú mientras Yakov acompaña a Georgi en la Rostelecom Cup. Ya sabes, para que pueda "mantener un ojo en mi" —.Viktor dejó salir una breve risa por sus propias palabras —Tengo un apartamento en la ciudad, para cuando necesito venir por asuntos oficiales. Si necesitas un lugar donde pasar la noche, puedes venir y quedarte conmigo.
La boca de Yuuri cayó completamente abierta debido al shock, su mano apretaba el teléfono tan fuertemente que la forma de este probablemente se había quedada marcada. Viktor, Viktor Nikiforov, su eterno rival y patinador de élite certificado, acaba de pedirle a Yuuri ir a su casa y que se quedara con él. Era cierto que Yuuri se encontraba cansado y desesperado, por lo que tomaría cualquier oferta si eso significaba que podría dormir bajo un techo caliente y que podría lidiar con sus problemas en la mañana, pero aún así la oferta lo descolocó. No podía entender por qué Viktor ofrecería su propia casa como refugio para Yuuri, incluso si era solo para pasar la noche.
— ¿Yuuri? —La voz de Viktor le interrogó una vez más, y Yuuri se percató que había permanecido en silencio por mucho tiempo, aún aferrando el teléfono con sus manos e inseguro de cómo responder. —Vivo cerca del estadio, así que te será fácil llegar allí para entrenar en la mañana. Si eso es lo que deseas, claro.
—Um, ¿Si? —Respondió Yuuri por instinto, la declaración saliendo más como una pregunta que nada. Probablemente era una terrible idea, pero Yuuri no había dormido por horas con el jetlag, y estaba oscuro y frío allí afuera, además estaba desesperado.
—Quiero decir, gracias. Si. Yo, ah. Eso sería ¿estupendo?
Hizo una mueca ante lo torpe que sonaban sus palabras, pero Viktor pareció no notarlo. En su lugar, el ruso le dictó una dirección que Yuuri escribió rápidamente, esperando no haber cometido ningún error.
— ¿Necesitas que te recoja en el aeropuerto? — Preguntó Viktor, y Yuuri declinó la oferta sin si quiera pensarlo. A pesar de no tener idea de cómo iba a llegar al apartamento de Viktor desde el aeropuerto, se rehusaba a poner otra carga sobre el hombre. Aún no sabía por qué Viktor estaba siendo tan generoso y Yuuri no tenía deseo alguno de empujar esa generosidad hasta sus límites. No era ningún inútil después de todo.
Finalmente con un plan en mente, Yuuri terminó la llamada con un rápido "gracias", agarrando su única maleta y dirigiéndose hacia la salida del aeropuerto. A pesar de que la noche estaba prácticamente muerta, aún había unas cuantas personas a su alrededor, y Yuuri pudo vislumbrar un par de taxis aparcados fuera del edificio.
Yuuri se acercó al primero, verificando que estuviera libre antes de meter la maleta dentro y luego entrar el mismo. Sacando su teléfono, Yuuri recitó las palabras que Viktor le había dictado, las palabras en ruso sintiéndose extrañas y pesadas sobre su lengua. Afortunadamente, el taxista pareció entender lo que quería, y no mucho tiempo después se encontraba viajando a través de Moscú, observando por su ventana el danzar de la nieve que aún caía del cielo.
Finalmente, el auto se detuvo junto a la acera frente a un grupo de edificios altos, los arcos de piedra y la majestuosa arquitectura delatándolos como un lugar que albergaba a cierto tipo de personas en específico. Yuuri le agradeció al conductor y salió del auto, estremeciéndose por el frío aire de la noche. La nieve aún caía, aferrándose a su cabello y pestañas, eliminando toda la calidez de su piel.
Dudosamente, Yuuri subió las escaleras hasta llegar a la puerta principal del lugar frente a él, notando en la puerta el panel que listaba los nombres de las personas que ocupaban el edificio y los timbres junto a cada uno de ellos. Trató de encontrar el nombre de Viktor rápidamente, pero la poco familiar escritura cirílica era indescifrable ante sus ojos. Viktor le había dicho que su apartamento estaba en el último piso, así que Yuuri presionó el último botón, esperando que fuera el correcto.
O había escogido bien o la persona que ocupaba el apartamento al que había timbrado había sentido pena por él, porque solo unos segundos después de que presionara el botón la puerta zumbó, indicando que había sido abierta. Agradecido de finalmente poder abandonar el frío, Yuuri se apresuró dentro, sacudiendo su cabeza para tratar de deshacerse del exceso de nieve y frotando sus manos para tratar de calentarlas un poco.
Luego de intentar que su apariencia luciera lo más presentable posible, Yuuri agarró su equipaje y empezó a arrastrarlo por la escalera, tomando nota de la numeración de los apartamentos mientras lo hacía. Luego de subir durante unos minutos, finalmente llegó al último piso en donde solo se hallaba una puerta, el número en la placa coincidiendo con el que tenía guardado en el teléfono.
De repente, Yuuri fue golpeado por otro destello de duda. ¿Esto era una buena idea?
Él y Viktor eran patinadores rivales, y aunque Viktor parecía haberse sentido mal por él, quedarse en su apartamento así de la nada le parecía ridículo. Pero Yuuri estaba con frío y muy cansado, además ya estaba aquí de todas formas. No tenía sentido regresar.
Se acercó a la puerta y golpeó dudosamente, odiando como el sonido hacía eco fuertemente en medio del vacío corredor. Unos segundos después, escuchó a alguien moviéndose dentro y Yuuri se retiró un poco de la puerta mientras esta se abría revelando a Viktor, quien era iluminado por la amarilla luz del departamento.
Estaba vestido mucho más casual de lo que Yuuri estaba acostumbrado a verlo, la vestimenta formal que usaba en los eventos había sido remplazada por un suave suéter color gris y un par de flojos pantalones negros. De forma ausente, Yuuri notó que Viktor llevaba los pies descalzos, aunque era perfectamente razonable ya que era tarde en la noche y Viktor estaba en su casa después de todo.
—Yuuri —. Exclamó, moviéndose para dejar pasar a Yuuri. —Entra. Parece que te estas congelando.
Yuuri obedeció silenciosamente. La incomodidad de lo que estaba haciendo aún resonaba con fuerza en su cabeza. Pero la calidez del apartamento, que lo llamaba cual canto de sirena, eliminó todos esos pensamientos. Viktor lo siguió dentro, cerrando la puerta detrás de sí, y Yuuri se tomó unos segundos para deleitarse en la calidez y analizar la habitación en la que había entrado.
El apartamento de Viktor era de un tamaño modesto, no tan extravagante como se había imaginado por la fachada exterior del edificio. Las habitaciones estaban todas a la vista, la cocina y la sala de estar combinados en una sola, y en las paredes había amplias ventanas por las que entraba el cielo nocturno de Moscú. Había una sola puerta cerrada que probablemente conducía al dormitorio, pero aparte de eso, el resto del apartamento estaba a plena vista.
Era bastante simple, principalmente pintado con tonos blancos y grises que le daban una apariencia deshabitada. Yuuri no encontró objetos personalizados por el lugar, ni fotografías ni nada por el estilo. Había un par de libros apilados sobre la mesa junto al sofá, todos los títulos escritos en cirílico excepto por uno que pareció ser francés. Pero aparte de eso, en el apartamento no había nada que pudiera brindar información acerca de la persona que lo ocupaba.
Viktor aún se encontraba de pie junto a la puerta, observando como Yuuri miraba a su alrededor curiosamente. Y Yuuri, sintiendo como si hubiera sido cachado haciendo algo malo a pesar de lo inocente de sus intenciones, regresó su mirada hacia el patinador ruso, no muy seguro de lo que debería decir.
—Gracias —. Decidió decir finalmente, dándose cuenta de que era la opción más segura. —Por dejar que me quede, digo.
—No hay problema —. Respondió Viktor con una sonrisa ligera. —De todos modos ya me estaba quedando en Moscú, y vivo tan cerca de la arena que pensé que se te haría mejor quedarte aquí en lugar de tener que buscar un hotel más lejos.
—Si —. Dijo Yuuri en respuesta, y luego trató de encontrar que más decir, esperando poder evitar el incómodo silencio. — Pero ¿No vivías en San Petersburgo?
—De hecho sí, allí vivo —Viktor parecía sorprendido de que Yuuri conociera ese pequeño detalle, pero no hizo ningún comentario al respecto. —Paso la mayor parte del año entrenado con Yakov en San Petersburgo. Pero tengo que tratar muchos asuntos oficiales aquí en Moscú, así que me pareció mejor tener un segundo apartamento aquí en lugar de rentar un hotel cada vez.
—Oh —. Eso parecía tener mucho sentido la verdad, pero aun así la idea de tener un segundo apartamento se le hacía muy rara a Yuuri. A pesar de lo vacío que se veía el lugar, aún estaba bien conservado y parecía ser costoso. La decoración minimalista y las espaciosas habitaciones eran indicio de que el precio estaba muy por encima de lo que Yuuri si quiera podría haber imaginado.
El pequeño apartamento que él compartía con Phichit parecía palidecer en comparación. Habían compartido habitación en el club de patinaje durante años, mudándose luego a un apartamento cerca de la Universidad donde Yuuri empezó a asistir hace algunos años. Era viejo y las tuberías sonaban durante las noches más heladas, pero se sentía como su hogar y ninguno de ellos había tenido el deseo de mudarse. Sin embargo, en comparación con el propio departamento de Viktor, el contraste era tremendo. El apartamento de Yuuri estaba cubierto con posters y fotos, tanto suyas como de Phichit, con varias abolladuras y rasguños que habían aparecido en la superficie de las paredes con los años de uso, y las habitaciones estaban amuebladas con los objetos que habían coleccionado durante años.
El piso de Viktor no solo tenía mucha más clase que el departamento de Yuuri, sino que Yuuri no se podía meter en la cabeza el cómo alguien podía poseer más de una propiedad. El ni siquiera poseía una, se dividía el valor de la renta con Phichit cada mes. No es que Yuuri fuera pobre, de hecho ya había ganado una considerable cantidad de dinero solamente a través de patrocinadores. Pero el patinaje era un deporte costoso, además, cualquier dinero que no se le fuera en viajes, atuendos u otra de las numerosas cosas que necesitaba para competir, Yuuri lo enviaba a Hasetsu. El turismo estaba empezando a escasear en su ciudad natal y el onsen estaba pasando por tiempos difíciles. Yuuri hacía todo lo que podía para apoyar a su familia financieramente, y raramente se quedaba el dinero para sí mismo. La idea de Viktor viviendo solo en un apartamento costoso le era muy extraña.
O tal vez no viva tan solo.
Un fuerte ladrido sobresaltó a Yuuri, sacándolo de sus reflexiones internas. La puerta de la habitación de abrió repentinamente y un borrón de color café voló hacia él, tirándolo al piso y cubriéndolo con babosos besos.
— ¡Makkachin! —Yuuri escuchó a Viktor exclamar, pero él estaba demasiado ocupado riéndose y tratando gentilmente de quitar al perro de encima de él, a la vez que también metía sus manos dentro del suave pelaje. Habían pasado muchos años desde la última vez que vio a Vicchan, y Makkachin se le parecía bastante. Aunque era mucho más grande.
—Siento lo de Makkachin —. Escuchó decir a Viktor a la vez que le quitaba el perro de encima a Yuuri, permitiéndole sentarse en el lugar donde previamente había estado desparramado. —Lo metí en la habitación para mantenerlo fuera del camino, pero le gusta conocer gente nueva y parece que no se pudo aguantar.
—Está bien —. Dijo Yuuri con una sonrisa, poniéndose de rodillas para alcanzar el pelaje detrás de las orejas de Makkachin. El perro jadeó en respuesta y lamió la mano de Yuuri una vez más, sacándole una carcajada al muchacho. Makkachin se arrojó al piso y rodó sobre su espalda, exponiendo su estómago el cual Yuuri rascó también, sonriendo ante la forma que en el poodle movió su cola en respuesta.
— ¿Te gustan los perros? —Preguntó Viktor, y Yuuri levantó la mirada, encontrándose con el hombre sonriéndoles a ambos desde arriba, sus ojos brillando con una sonrisa. Sonrojándose un poco, Yuuri se percató de que seguro se veía muy ñoño, pero estaba disfrutando demasiado de acariciar a Makkachin como para que le importara.
—Sí —. Decidió responder, y la sonrisa de Viktor se amplió incluso más. —Tengo un perro en casa, en Japón. También es un poodle pero no lo he visto en años. Luce exactamente como Makkachin, solo que más pequeño.
— ¿Cuál es su nombre? —Preguntó Viktor, arrodillándose junto a los dos y rascando a Makkachin detrás de sus orejas ligeramente.
—Vicchan —. Murmuró Yuuri, siendo atrapado con la guardia baja y no encontrando una forma indicada para evitar la pregunta. Rezó internamente porque Viktor no estuviera tan familiarizado con las costumbres Japonesas con respecto a poner nombres como para reconocer de donde provenía el nombre de su perro. Y aparentemente no lo estaba, ya que Viktor no hizo ningún comentario al respecto y solo continúo acariciando a Makkachin detrás de las orejas, sonriéndole a ambos.
A pesar de disfrutar el momento, Yuuri no pudo impedir que un bostezo saliera de su boca, rompiendo la paz en la habitación. Tal como siempre, le había sido imposible dormir en el avión y el reloj interno de su cuerpo estaba fuera de sincronía, gritándole que se fuera a dormir como debió hacer hace ya varias horas. Viktor pareció notarlo, ya que se levantó y le ofreció su mano a Yuuri para ayudarlo a levantarse también.
Pasando su mirada alrededor de la habitación, Yuuri notó la puerta abierta del dormitorio de donde había salido Makkachin, la vista de una única cama King size en el centro de la habitación se colaba desde la abertura de la puerta, ofreciendo una vista de la habitación por dentro. No había más habitaciones o camas en el piso. ¿Por qué habría de haberlas? Viktor vivía solo. Abandonando la vista de la cama, Yuuri se giró hacia el sofá, preguntándose si sería descortés pedir una manta con la cual dormir. Ya estaba siendo suficiente molestia para el ruso y no quería pedir por más.
—Probablemente debería irme ya a la cama —Dijo, moviéndose torpemente hasta la cama, esperando que Viktor hubiera captado el genuino agotamiento en su voz y que no pensara que solo era una excusa para cortar la conversación.
—Oh. Por supuesto —. Viktor agarró su equipaje. — ¿Esta es tu única maleta?
Yuuri asintió. —Tenía otra donde estaban todos mis trajes, pero la aerolínea la perdió temporalmente. La están buscando, así que con suerte la tendré de vuelta antes de que la competencia empiece.
—Estoy seguro que todo saldrá bien —. Viktor concordó con él, y empezó a llevar la maleta hasta el dormitorio. Yuuri lo observó, perplejo. —Hay sabanas limpias en la cama, ya que solo he estado aquí por un día, y puedes sentirte libre de usar el baño cuando lo necesites.
— ¿La cama? —Preguntó Yuuri, y de repente todo empezó a tener sentido. La razón porque Viktor le había ofrecido refugio así de la nada, por qué parecía tan cómodo con tener a Yuuri en su departamento, el por qué se encontraba actualmente moviendo el equipaje de Yuuri hacia el dormitorio como si perteneciera allí.
La suposición no era poco razonable, pero Yuuri se encontró queriendo huir de ella. No era como si no quisiera volver a dormir con Viktor nunca, pero estaba cansado y se sentía asqueroso luego de tantas horas de vuelo. Todo lo que quería era dormir, pero esto era su culpa. El debió haber asumido que Viktor esperaría algo a cambio de tener a Yuuri como huésped.
—Yo…— Trató de decir, buscando la forma más diplomática de rehusarse sin que lo botaran del departamento. — Estaba pensando que ¿sería mejor si yo durmiera en el sofá?
— ¿Por qué? — Preguntó Viktor, girándose hacia Yuuri. De repente, los ojos del ruso se ampliaron ligeramente y regresó su mirada al dormitorio, como si repentinamente se hubiera percatado de lo que acababa de decir. — ¡No! Yo no quise decir…no si tú…No estaba esperando que…Yo no hubiera… —Tartamudeo, sonando un poco indefenso.
—Es solo que, el sofá es bastante incómodo. Créeme, he dormido allí lo suficiente durante mis noches de borrachera como para saberlo —. Continúo Viktor, sonando muy sincero en su hablar. —Si duermes allí será malo para tu espalda, y tienes una competencia pronto. Es mejor si yo duermo allí y tú tomas la cama.
— ¿Que? ¡no! — protestó Yuuri, sintiéndose repentinamente culpable ante el inesperado giro que había tomado la conversación. Viktor le había permitido entrar en su casa, lo había tratado con nada más que amabilidad. Sería muy grosero quedarse también con la cama del ruso cuando Yuuri no le había dado a Viktor nada a cambio. —Puedo dormir en el sofá, te lo juro. No me importa.
—Confía en mi Yuuri, es una mala idea —. Insistió Viktor, luciendo determinado.
—Duerme tú en la cama, por favor.
Yuuri peleó contra las palabras que querían salir de su boca, deseaba protestar pero tampoco quería discutir con su anfitrión. No podía dejar que Viktor durmiera en el sofá mientras él tomaba la cama, pero el ruso parecía determinado a no dejarlo dormir en ese lugar. Por supuesto, había otra solución. Yuuri había estado dudoso al inicio porque pensó que Viktor tenía alguna motivación oculta al pedirle que utilizara su cama para dormir. Pero por la forma en que Viktor había reaccionado era obvio que en realidad no esperaba nada de Yuuri. Tal vez había notado lo cansado que estaba Yuuri y había supuesto que preferiría la cama. A demás, Viktor se había tomado bien el rechazo implícito de Yuuri, y nunca lo había forzado a nada. Viktor nunca había hecho nada sin antes preguntarle a Yuuri. Si Viktor no estaba esperando que algo pasara entre ellos esa noche, entonces Yuuri podría ofrecer una solución al problema actual que los beneficie a ambos.
—Podríamos… ¿compartir? —Preguntó, consiente de la duda en su propia voz. —Si tú quieres ¿podríamos compartir la cama?
La cama era lo suficientemente grande para los dos, y si Viktor se rehusaba a dejar que Yuuri durmiera en el sofá entonces compartir parecía ser la mejor opción, ya que Yuuri tampoco permitiría que Viktor durmiera en ese lugar. No estaba seguro si Viktor aceptaría la idea, pero era la opción más sencilla para ambos ¿verdad? Después de todo, ya habían compartido cama antes, aunque en circunstancias muy distintas.
Viktor parpadeó, un poco sorprendido por la sugerencia de Yuuri, pero asintió con la cabeza. Viéndose ligeramente cauteloso. —Si te sientes cómodo con eso, entonces está bien para mí —Dijo, y Yuuri se relajó ante sus palabras, complacido de que Viktor hubiera aceptado.
Luego de que los acuerdos para pasar la noche estuvieron resueltos, Yuuri decidió ir directamente a la cama, encontrando como pelear contra el cansancio se volvía cada vez más y más difícil. Bostezando, se duchó y cambió en la habitación. Cepilló sus dientes sintiéndose aliviado de por fin quitar de su piel y cabello la evidencia de las largas horas de vuelo. Luego de haber terminado, Yuuri se deslizó silenciosamente dentro del dormitorio, bebiendo la vista de la habitación vacía y la gran cama que predominaba dentro de la misma.
Viktor aún se encontraba en la sala del apartamento, y Yuuri se sintió dudar, no seguro de cuál sería el protocolo correcto en esta situación. Deseaba poder ir a dormir desesperadamente, pero no quería simplemente asumir que podía entrar a la cama y usarla a sus anchas, aun si Viktor no se encontraba presente.
Pero al final el cansancio le ganó. El teléfono de Viktor descansaba sobre la mesita de noche junto a la cama, así que Yuuri se movió al lado opuesto de esta, colocando sus gafas en la mesita de noche contraria. Tan pronto como se quitó sus lentes, la habitación perdió su enfoque, tornándose borrosa y difusa en los bordes de sus ojos. De deslizó bajo las sabanas rápidamente, presionándose hacia el borde del colchón tanto como pudiera sin llegar a caerse. Se sentía incómodo ocupar el espacio de Viktor cuando no estaba entregando nada a cambio, por lo cual Yuuri estaba determinado a causar la menos molestia posible.
Fue solo cuando ya se encontraba acostado que se percató de que había dejado la luz principal, cuyo interruptor se encontraba en la pared, encendida. La brillantez de las luces no era relajante, pero Yuuri se dio cuenta de que ya no tenía deseos de levantarse y apagarlas. En lugar de eso, se hundió más profundamente en la sedosa calidez de las sabanas. Se sentía maravilloso y por él pasó una nueva ola de gratitud hacia Viktor por permitirle quedarse.
Escuchó el sonido de algo moviéndose en la entrada y Yuuri abrió sus ojos, medio dormido. Siendo la vaga línea de una silueta en la puerta todo lo que podía ver son sus cansados ojos.
— ¿Ya quieres dormir? —Le preguntó Viktor en medio de la silenciosa habitación, Yuuri asintió. Sabía que probablemente debió dejar que Viktor sea quien decida ya que era su apartamento, su habitación y su cama, pero acostarse en la superficie de la cama había aumentado su cansancio diez veces, y podía sentir como el sueño estaba ya apoderándose de su cuerpo. Había sido un largo día.
Viktor asintió y apretó el interruptor en la pared junto a él, sumiendo la habitación en la completa oscuridad. Moviéndose a través de la habitación, Viktor se sacó la playera por encima de su cabeza y Yuuri volvió a cerrar sus ojos rápidamente, no queriendo violar la privacidad del ruso. A pesar de ya haber visto a Viktor con mucha menos ropa, se sentía incorrecto mirar sin que se le invitara hacerlo. Además, la visión desnuda de la pálida piel de Viktor causaba en él sentimientos que no le ayudaban en nada a conciliar el sueño. Escuchó el sonido de cajones abriéndose y cerrándose, y para cuando Yuuri volvió a abrir sus ojos, Viktor ya se encontraba vestido nuevamente en lo que parecían ser ropas cómodas y elegantes aun para dormir.
Sintió la cama hundirse suavemente cuando Viktor se sentó en el lado opuesto de la misma, separando sus piernas del suelo y metiéndolas bajo las cobijas. Tratante de darle a Viktor tanto espacio como pudiera, Yuuri se movió incluso más lejos, sintiendo el borde su espalda empezar colgar en el filo de la cama. Si Viktor dormía en una cama tan grande él solo, entonces probablemente estuviera acostumbrado estirarse todo lo que quisiera, y Yuuri no quería impedírselo al estorbar su paso.
La habitación se mantuvo silenciosa durante unos minutos, obscura y en calma. Yuuri no podía ver a Viktor claramente en medio de la oscuridad, pero sí podía distinguir la silueta acostada en frente de él, separada por un enorme espacio entre ellos. Yuuri podía sentir como las garras del sueño empezaban a arrastrarlo, pero peleó contra ellas por un segundo, queriendo dejarle claro a Viktor cuan agradecido estaba con él. Viktor no tenía por qué dejarlo pasar la noche en su casa, pero lo había hecho y Yuuri apreciaba ese inesperado gesto de amabilidad mucho más de lo que sus palabras podían expresar.
—Muchas gracias Viktor —Dijo en medio de la oscuridad, peleando contra el cansancio una vez más para asegurarse de que Viktor entendiera lo que quería decir. Podía existir una amarga historia entre ellos, pero Viktor había hecho eso a un lado y había ayudado a Yuuri cuando este lo necesitaba, y por ello Yuuri le estaría eternamente agradecido.
— Por haber dejado que me quede.
—Por supuesto, Солнышко —. Le respondió Viktor, y Yuuri se tensó brevemente ante la desconocida palabra dicha por el ruso. La última vez que Viktor lo había llamado por algo en ruso había sido una palabra para nada amable. Pero eso había sido hace muchos años y no parecía haber malicia en el tono de su voz.
Yuuri se preguntó brevemente lo que significaría esa palabra, pero estaba demasiado cansado y no había estado prestando la suficiente atención como para captar algo más que el sonido de la palabra en general.
Decidiendo que no era algo que debiera meditar esa noche, Yuuri finalmente se dejó arrastrar por el sueño. Ya lidiaría con todos sus problemas en la mañana.
Cuando Yuuri se despertó a la mañana siguiente, se sintió confundido. La neblina del sueño aún se encontraba adherida a él mientras terminaba de despertarse por completo, registró la poco familiar sensación de unas sedosas sabanas rodeándolo y el extraño calor de la cama en la que se encontraba. A ciegas, usó sus manos para palpar la cama, encontrando un suave pelaje sobre el cual sus dedos ser curvaron inmediatamente.
— ¿Vicchan? —murmuró medio dormido, parpadeando ante la luz del día e intentando que sus ojos se enfocaran. El perro frente a él ladró en respuesta y se sentó para lamer la cara de Yuuri. Lentamente, el cerebro de Yuuri registró que el tamaño y la cantidad de pelaje eran mucho mayores a las que se suponía tenía su perro.
Buscó sus gafas a tientas en la mesita de noche y las colocó torpemente sobre su rostro, eliminando el sueño que aún estaba pegado a sus ojos y permitiendo que la habitación regresara a su enfoque natural.
Makkachin se encontraba acostado con la lengua afuera en la cama junto a él, y repentinamente los eventos de la noche anterior represaron con fuerza a su memoria. El aeropuerto, el pánico sobre el asunto de la habitación de hotel que se sentía repentinamente menos desastroso ahora en la mañana, la impulsiva decisión de aceptar la oferta de Viktor y quedarse en su apartamento.
Con la mente repentinamente más clara, Yuuri se sentó rápidamente y miro a su alrededor, analizando la habitación en la que estaba. Se había explayado un poco sobre la cama durante la noche, ocupando más espacio del que había pretendido. Viktor, por otro lado, aún se encontraba aislado en su lado de la cama. Yaciendo acurrado en su puesto y viéndose extrañamente pequeño en medio del gran espacio en el colchón. En algún momento durante la noche, Makkachin había saltado a la cama y se había acostado en medio de ellos. Encontrándose actualmente metido debajo de las sabanas, luciendo muy contento.
Despertar a lado de Viktor se sentía extraño, era un sentimiento que Yuuri había experimentado una única vez antes. La noche después del Campeonato Mundial, la noche en que Viktor le había pedido que se quedara. Yuuri había despertado acostado junto a Viktor esa mañana, sus cuerpos no se tocaban, pero sí estaban lo suficientemente cerca como para que Yuuri pudiera sentir el calor del otro hombre irradiando de su cuerpo y para que pudiera contar cada una de sus pestañas en forma individual. Ese día, luego de haber despertado, se habían visto forzados a separase. Sus deberes oficiales como medallistas los llevaban por diferentes caminos y Yuuri no pudo evitar sentir que algo había cambiado entre ellos, algo muy adentro que no podía nombrar con claridad. Algo incierto, pero presente.
Por supuesto, despertar juntos esta vez era tan familiar como diferente. Tanto él como Viktor se hallaban totalmente vestidos y las razones para dormir juntos habían sido completamente inocentes esta vez. Además Makkachin estaba aquí también, siendo una confortable y cálida presencia presionada junto a Yuuri. Viktor y él estaban más alejados también, separados por un espacio gigantesco en el centro del colchón, cada uno rígidamente confinado a su propio espacio en la cama.
Viktor se veía muy apacible acostado allí, los cálidos rayos del sol de la mañana iluminando sus facciones gentilmente. Yuuri trató de moverse tan silenciosamente como pudo, deslizándose fuera de la cama y esperando no perturbar al hombre que dormía en ella. Pero a pesar de los esfuerzos de Yuuri, sus movimientos parecieron sacar a Viktor de sus sueños y despertarlo completamente. El ruso escudó sus ojos de la luz que se derramaba por la ventana y a través de la abertura de las cortinas, bañando la cama con su brillo color ámbar.
— ¿Qué hora es? —Dijo Viktor en un murmullo soñoliento, sus ojos aún cerrados y uno de sus brazos puesto encima de rostro para bloquear la luz del sol.
Yuuri caminó hacia donde había dejado su teléfono la noche anterior, prendiendo la pantalla y abriendo ampliamente sus ojos al ver los números que brillaban en ella. Le informó la hora a Viktor y este quedo muy sorprendido, obviamente no esperando que le respondieran.
—Es tarde —estableció con un tono de sorpresa en su voz. —No me había dado cuenta que habíamos dormido tanto.
— ¿Tienes que ir a algún lugar? — preguntó Yuuri, mirando a Viktor sobre su hombro. Yuuri tenía que estar en la arena donde la Rostelecom Cup se llevaría a cabo, practicando tanto su programa corto como el libre, pero aún faltaban unos cuantos días antes de la competencia y luego de todas las horas de vuelo que tuvo, Yuuri podría permitirse tomar la pequeña libertad de dormir hasta tarde para sobreponerse al jetlag. No tenía idea de por qué Viktor no había puesto una alarma, considerando que parecía tener planes el día de hoy.
—Se supone que debo estar practicando —Admitió Viktor, observando de forma culpable la abertura entre las cortinas por donde el sol ya estaba entrando, sus rayos alumbrando la nieve que cubría el suelo con cristales helados. —Yakov separó turno en una pista local para todos los patinadores mientras estuviéramos en Moscú, y se supone que debo estar allí para prepare para la final.
Por supuesto, Viktor ya había calificado para final. Tenía sentido que estuviera practicando como se suponía, puliendo sus patines para el encuentro final que sería en menos de un mes. Durante la temporada de competencias apenas y había tiempo para un descanso, Yuuri debió suponer que eso era lo que Viktor haría.
Al ser Viktor quien tenía el horario más apretado de los dos, Yuuri le permitió ducharse primero, aprovechando a ponerse su ropa de práctica mientras Viktor estaba todavía en el baño, jurando que se ducharía en los vestuarios privados de los atletas una vez que llegara a la arena. No estaba exactamente de apuro, pero quería conseguir el mayor tiempo de práctica posible antes de tener que patinar en la competencia, y el haber dormido más de la cuenta le había quitado gran parte de ese valioso tiempo.
Yuuri sacó los patines de las profundidades de su maleta y los arrojó dentro de su mochila junto con un cambio de ropa, una botella de agua y su billetera. Terminando de colocarse la chaqueta de patinaje, puso la mochila sobre sus hombros e hizo su camino fuera de la habitación, pasando por la cocina y deteniéndose para mirar el refrigerador tristemente. Estaba hambriento, pero tendría que esperar a llegar a la arena para poder comer. No tenía excusa alguna para tomar algo de la comida de Viktor para sí mismo, ya había tomado demasiado de por sí.
Justo cuando estaba a punto de irse, Yuuri escuchó el sonido de una puerta abriéndose y al girarse se topó con Viktor, quien estaba parado en la puerta del dormitorio. Su cabello aún se encontraba húmedo por la ducha y tenía unas cuantas gotas de agua adheridas a su cuello. Llevaba ropa cómoda para practicar, tal como Yuuri.
— ¿Vas a practicar en el estadio? —Le preguntó Viktor, observando el atuendo de Yuuri y la mochila que colgaba en su hombro.
—Sí —. Respondió Yuuri y Viktor solo asintió en entendimiento.
— ¿Necesitas ayuda para llegar allí? —Preguntó el ruso. Yuuri negó con la cabeza, esperando estar en lo correcto.
—Dijiste que vivías cerca ¿verdad? —le preguntó a Viktor, recordando la conversación de la noche anterior.
—Así es —. Le respondió el ruso y Yuuri se sintió aliviado. El quedarse cerca del estadio le hacía las cosas mucho más fáciles después de todo, además esa era una de las razones por las que había aceptado quedarse en el apartamento de Viktor en primer lugar.
—Puedes llegar caminando desde aquí. La pista donde estaré entrenando con Yakov también es cerca.
—Ok —. Dijo Yuuri, no seguro de que otra cosa responder. La situación en la que se encontraba era muy extraña, quedándose en la casa de Viktor con algún tipo de tregua silenciosa entre los dos. Aún no estaba seguro de cómo actuar o de que era lo que Viktor esperaba de él, y sabía que eso se le notaba.
— ¿Nos vemos en la noche? —le dijo Viktor, y había un ligero tono de duda en su tono al cual Yuuri respondió con un asentimiento para luego girarse y abandonar el departamento, esperando que el aire fresco de afuera lo ayudara a aclarar su cabeza un poco, permitiéndole pensar mejor las cosas.
El frío lo golpeó instantáneamente una vez que se hubo hecho camino por las escaleras y salido por la puerta principal, haciéndolo estremecer involuntariamente. No era la primera vez que estaba en Moscú durante el invierno, ya había patinado en la Rostelecom Cup antes, pero nunca podría sobreponerse a lo frío que era, mucho más frío de lo que nunca seria Detroit. La nieve brillaba a su alrededor, pequeños destellos de luz iluminando individualmente cada copo que se hallaba disperso a través de la calle y cubría el suelo, los árboles e incluso los autos que estaba aparcados en la carretera. Al sentir sus pies hundirse a cada paso que daba, Yuuri se sintió agradecido por tomar las precauciones necesarias y haber empacado botas más gruesas.
Metiéndose más en su chaqueta para tratar de esquivar el frío, Yuuri empezó a caminar hacia el estadio, usando la aplicación en su teléfono como guía. El pequeño dispositivo hacía pequeños ruiditos para indicarle hacia donde debía girar, y tan pronto como giró en la esquina, pudo ver el domo de la arena cerniéndose frente a él, brillando en toda su gloria bajo el sol y la nieve.
Aliviado de finalmente poder ser capaz de escapar del frío Yuuri se apresuró a entrar, usando su credencial de la ISU para obtener acceso a los sectores privados del edificio. Había un par de patinadores deambulando por el lugar y Yuuri les brindó un breve asentimiento con la cabeza como saludo, alistándose lo más rápido que pudo para ponerse sus patines y salir al hielo.
Parte de la razón por la que había estado tan ansioso de llegar mucho antes para la copa, era que quería tener la mayor cantidad de práctica posible en aquel estadio desconocido. Yuuri se había dado cuenta que el programa libre lo llevaba muy bien, pero estaba teniendo problemas con la rutina del programa corto. Celestino había elegido el tema este año, insistiendo en que Yuuri debía intentar algo nuevo para evitar volverse predecible ante las masas. Le había señalado que muchos patinadores solían usar su sexualidad y sus encantos para tratar de seducir a la audiencia y a los jueces, pero Yuuri nunca había intentado algo como eso. Siempre había estado cómodo con rutinas que se conectaran a su realidad a nivel emocional, y el tipo de rutina que Celestino había sugerido estaba demasiado fuera de su zona de confort.
A pesar de eso, Celestino le había insistido, diciéndole a Yuuri que necesitaba mostrarle un lado diferente de él al mundo, algo que nunca hubieran visto antes. Había ganado el oro el año pasado, pero volverse predecible era la forma más segura de llevar su carrera en picada y muy pocos patinadores podían recuperarse de la depresión que acarreaba eso, razón por la cual Yuuri había aceptado a regañadientes. Confiaba en Celestino como su entrenador, confiaba en su juicio plenamente. Si Celestino pensaba que tratar de seducir a la audiencia era lo que necesitaba para ganar, entonces Yuuri estaba dispuesto a intentarlo.
Pero no importaba que tan dispuesto estuviera, aún estaba teniendo problemas con ello. Yuuri siempre patinaba en su mejor condición cuando venía desde su corazón, pero parecía no poder encontrar lo que necesitaba para que esa rutina funcionara. La canción que patinaba era cautivadora, una pieza instrumental llena de picante y pasión, pero Yuuri no era capaz de transportar ese sentimiento al hielo, no era capaz de apropiarse de la rutina como debería. No podía sentir la historia en la música sin importar cuanto tratara.
Luego de un largo día de práctica, Yuuri se encontraba listo para renunciar. Parte de él deseaba nunca haber dejado que Celestino lo convenciera de que intentar algo nuevo sería una buena idea, pero otra parte quería enfrentar el desafío, quería probar que el sí podía hacerlo. Varios patinadores se fiaban regularmente de su atractivo sexual durante sus presentaciones, siendo Chris uno de los tantos que vinieron a su mente, Viktor era otro de ellos. Viktor, quien era bueno seduciendo a la audiencia con nada más que una caliente mirada y una maliciosa sonrisa. Pero Yuuri no era ese tipo de persona, y después de fallar en mejorar durante la práctica entera, se preguntó si alguna vez sería capaz de serlo.
Eventualmente, Yuuri se rindió, deslizándose fuera del hielo y secando el sudor que se había aferrado a su frente con la toalla que había dejado a un lado de la pista. Se puso sus protectores y caminó hacia los vestuarios, despidiéndose rápidamente de los patinadores que aún se encontraban practicando en la pista. La cantidad de personas había subido y bajado constantemente a lo largo del día, pero con la noche acercándose, cada vez había menos. Ya que los patinadores regresaban a sus hoteles para descansar luego de un largo y agotador día.
Yuuri se cambió tan rápido como pudo, sacando ropa limpia y tirando dentro de su mochila la que se encontraba sudada por la práctica, junto con sus patines. Su mente aún se encontraba atrapada en la rutina, y fue solamente luego de que la preocupación de decepcionar a Celestino al no ser capaz de patinarla bien embargara su mente, que Yuuri se percató de que había olvidado llamar a su coach para reportarle como estaban yendo la cosas.
Sintiéndose repentinamente culpable, Yuuri se deslizó a través de los contactos en su teléfono hasta que encontró el número de Celestino y presionó el botón de "llamar" mientras salía del estadio, estremeciéndose un poco al sentir el frío aire de la noche golpearlo con fuerza. Su respiración era claramente visible frente a su rostro y mientras caminaba podía sentir el frío calar profundamente en sus huesos, forzando su camino hasta entrar en sus pulmones.
Celestino contestó luego de que el teléfono timbrara un par de veces y Yuuri rápidamente lo puso al día con lo que había pasado, explicándole que había logrado encontrar donde quedarse y que ya se encontraba practicando en la arena para la competencia. Celestino sonó aliviado ante las noticias y Yuuri estratégicamente evadió explicar donde exactamente se estaba quedando. Después de todo, Celestino no necesitaba saberlo, y Yuuri no sabía si sería capaz de explicar cómo es que aquella situación había podido tener lugar. Era mejor no mencionarlo y así evitar preocupar a su entrenador.
Después de asegurarle a su entrenador una vez más que sí, en efecto se encontraba bien, y que no había necesidad de que el enviara ayuda extra, Yuuri colgó el teléfono. Satisfecho de haber logrado calmar las preocupaciones de Celestino y de que ya no estaría recibiendo demasiadas llamadas preocupadas de parte de su entrenador. La conversación había durado bastante tiempo y Yuuri se dio cuenta de que ya se encontraba de regreso en el apartamento de Viktor, habiendo caminado hacia allí automáticamente.
Esa mañana, mientras se encontraba entrenando, Viktor le había enviado un mensaje con el código de la puerta, solo en caso de que Yuuri regresara antes que él. Esa muestra de confianza había dejado perplejo a Yuuri, pero al mismo tiempo se sintió agradecido por ello. Debido a la frustración de no ser capaz de patinar su programa corto en la manera que sabía que necesitaba hacer, Yuuri había abandonado el estadio más temprano de lo que hubiera deseado, y se dio cuenta de que era improbable que Viktor ya hubiera vuelto de su propia sesión de entrenamiento.
Al poner el código en el panel lateral a la puerta, Yuuri pudo escuchar el sonido de esta siendo desbloqueada y rápidamente se hizo camino dentro, permitiendo que la puerta se cerrara detrás de él y cortara el frío aire que venía desde afuera. Subió la escalera hasta el último piso tan rápido como pudo y se dirigió al apartamento, inseguro de si sería capaz de entrar sin las llaves. Sin embargo, sus preocupaciones resultaron se infundadas, ya que la puerta se abrió fácilmente. Viktor debió haberla dejado sin seguro cuando se fue por la mañana.
Yuuri apenas dio dos pasos dentro del apartamento, cuando fue atacado por una emocionada bola de pelos. Makkachin había venido saltando desde el dormitorio al escuchar la puerta abrirse. Saltó sobre Yuuri entusiastamente y puso sus patas sobre su pecho, moviéndole la cola a su nuevo amigo.
Yuuri le dio una sonrisa a Makkachin y pasó sus dedos por el suave pelaje. No se había dado cuenta de lo mucho que extrañaba tener un perro su alrededor hasta que había conocido a Makkachin. Habían pasado muchos años desde que se marchó de Hasetsu y Vicchan era más un muy querido recuerdo que ninguna otra cosa, pero ver a Makkachin le había recordado lo mucho que amaba y extrañaba a su propio perro. Mari le enviaba fotos y noticias de este regularmente, pero no era lo mismo.
Makkachin devolvió sus patas al suelo luego de unos segundos de ser acariciado y se dirigió a la puerta, mirando a Yuuri expectativamente. Yuuri siguió la figura del perro con los ojos, y notó los ganchos pegados en la pared bajo la cual se encontraba Makkachin, una de las chaquetas de Viktor colgando en una de ellas y un collar de perro en la otra. Makkachin miraba suplicante a Yuuri, y el muchacho pudo sentir su corazón empezar a derretirse.
—Lo siento —. Le dijo a Makkachin, tratando de no sonar demasiado culpable al hacerlo. —No puedo sacarte a pasear, Viktor aún no ha vuelto y estoy seguro que no le gustaría que alguien como yo saque a pasear a su perro.
Makkachin gimoteó y alzo sus patas sobre la pared en un intento de alcanzar el collar, luciendo desamparado, causando que el corazón de Yuuri se rompa un poco.
—No puedo —. Insistió, pero Makkachin continuó mirándolo suplicante y Yuuri pudo sentir su resolución empezar a tambalearse. Suspirando, desenganchó el collar de la pared y Makkachin ladró emocionado, saltando alrededor de sus piernas y lamiendo las manos de Yuuri por la felicidad. Yuuri sabía que era un idiota por caer en el truco de los ojos de cachorro que Vicchan había usado en él tantas veces antes, pero no pudo evitarlo.
—Solo vamos a dar un rápido paseo antes de Viktor regrese —le dijo severamente mientras colocaba el collar en el cuello de Makkachin y lo enganchaba a la correa.
— ¿Okay?
Makkachin simplemente ladró y le movió la cola entusiastamente. Yuuri suspiró, preguntándose cuando se había vuelto débil ante perritos suplicantes porque los saquen a pasear. Aunque recordando su tiempo con Vicchan, Yuuri se dio cuenta de que probablemente siempre había sido así.
Ya que no estaba familiarizado con la ciudad, Yuuri dejó que Makkachin guiara el camino, prestando mucha atención a la ruta que seguían de modo que fuera capaz de volver más tarde. Pero principalmente permitiendo que el perro lo guiara a través de la variedad de calles. A pesar de que la nieve ya había dejado de caer, el piso aún se encontraba lleno de ella, y Yuuri se tomó el tiempo para admirar lo hermosa que lucía la cuidad cubierta por el blanco manto. Era inusual para él pasar su tiempo en las ciudades donde competía haciendo algo más que no fuera patinar y viajar de la pista al hotel. Era rara la ocasión en la que tenía tiempo para explorar la cuidad, y Yuuri se dio cuenta que estaba disfrutándolo más de lo que nunca pensó posible.
Estaba tan metido en sus pensamientos que no se percató de que el cielo había empezado a oscurecerse, o de como el sol se había metido lentamente por el horizonte. Fue solamente cuando se dio cuenta que las luces de las calles eran ahora la principal fuente de luz que se percató que había estado fuera más tiempo del que había pretendido.
Sintiéndose horriblemente culpable, Yuuri prácticamente corrió de regreso al apartamento con Makkachin saltando a su lado. Mientras corría, Yuuri rezaba porque Viktor no hubiera vuelto a casa aún, pero esa esperanza se quebró cuando al acercarse al apartamento notó la luz que brillaba por las ventanas del mismo.
Subió las escaleras con una sensación de temor, preguntándose como podría explicarle todo a Viktor. Sabía que debió haber esperado a que Viktor regresara y pedirle permiso para sacar a Makkachin a pasear, pero Viktor no tenía por qué decirle que sí y Yuuri realmente había querido que hacerlo. Era probable que Viktor se hubiera rehusado, después de todo no tenía razones para confiarle su amada mascota a Yuuri, y Yuuri había traicionado su hospitalidad al haberse tomado esa libertad.
Mientras se acercaba a la puerta, Yuuri se percató que estaba mordiendo su labio inferior hasta el punto de sacarse sangre y ya podía sentir el sabor metálico contra su lengua. Empujó la puerta dudosamente, esperando la avalancha de gritos que estaba seguro le llegarían. Pero no sucedió.
—Oh, ya regresaste —declaró Viktor desde su lugar en el sofá, acostado con sus pies apoyados en los cojines. Tenía el teléfono en sus manos y estaba junto a la mesa donde descansaban los libros — ¿Tuvieron un buen paseo?
Makkachin corrió felizmente hacia su dueño y saltó para unírsele en el sofá, Viktor rio y le dio un par de caricias detrás de las orejas al can. Yuuri simplemente se quedó mirando, inseguro de cómo responder. Había estado preparado para que Viktor se enojara con él por haber sacado a Makkachin sin haber esperado a que él regresara o haberle pedido permiso, pero a Viktor no parecía importarle. Como si el permitir que uno de sus rivales a quien había dejado quedarse en su casa por lastima paseara a su perro como le plazca, fuera algo que hiciera todos los días.
—Lo siento —. Soltó rápidamente, preguntándose si tal vez lo gritos y las reprimendas vendrían luego. —Sé que debí haber esperado a que regresaras, pero Makkachin realmente quería salir a pasear. Prometo que no lo volveré a hacer.
Esta vez, fue Viktor quien se giró sorprendido, como si el pensamiento de que Yuuri hubiera hecho algo malo nunca le hubiera pasado por la cabeza.
—No te preocupes por eso Yuuri —Le tranquilizó, todavía acariciando a Makkachin detrás de las orejas en forma ausente, mientras el perro se acurrucaba en su pecho. —Me alegra que lo hubieras sacado a pasear. Tuve que permanecer en la pista todo el día y Makkachin odia quedarse encerrado por mucho tiempo. Cuando llegué y vi que el collar y la correa no estaban asumí que habías sido tu quien lo sacó. Mientras lo mantengas con la correa está bien. A Makkachin a veces le gusta correr hacia el tráfico cuando no tiene la correa puesta.
—Oh. Ah, claro —. Respondió Yuuri, aún no completamente recuperado de que Viktor se tomara tan bien el que Yuuri sacara a pasear a su perro como si fuera algo que ocurriera normalmente. Cuando estaba en Hasetsu, Yuuri raramente sacaba a Vicchan con la correa, la ciudad era bastante calmada y las posibilidades de que su perro corriera hacia el tráfico eran bajas. Pero Moscú era una ciudad con mucho más movimiento, por lo que se había asegurado de mantener a Makkachin cerca todo el tiempo.
Makkachin le pegó un lengüetazo a Viktor y se bajó del sofá, corriendo de regreso hacia Yuuri y empezando a rondar sus piernas, sobando su cabeza juguetonamente contra sus muslos.
—Realmente le agradas —Comentó Viktor, sonriéndoles a ambos, y Yuuri no pudo evitar corresponder esa sonrisa. El ya adoraba a Makkachin, a pesar de haberlo conocido hace menos de un día. Era imposible no amarlo, y Yuuri se sentía aliviado de que a Viktor no le importara que su no-deseado huésped pasara tiempo con su perro. De los artículos que había leído cuando era más joven, Yuuri sabía lo mucho que Viktor adoraba a Makkachin, y se sentía conmovido ante la inesperada muestra de confianza.
Viktor se estiró al otro lado de la habitación, gruñendo un poco mientras su espalda sonaba por haber estado en la misma posición demasiado tiempo. Mientras se estiraba, Yuuri notó como la camiseta se elevaba un poco, exponiendo un pequeño trocito de la piel albina bajo la tela.
— ¿Qué quieres para comer? —Le preguntó Viktor, y Yuuri se quedó perplejo una vez más, no muy seguro de como debería responder a esa pregunta. Había asumido que tendría que aventurarse por las calles de Moscú para encontrar su propia comida, Viktor le había ofrecido que se quedara durante la noche, no el paso libre para que se sintiera como en casa dentro del apartamento, y Yuuri seguramente no estaba esperando que se lo ofreciera.
Al mirar la expresión de sorpresa en su rostro, Viktor continuó, su rostro manteniéndose intacto, como si no pensara que hubiera nada extraño en lo que acababa de decir.
—No hay mucho para comer aquí. Realmente nunca cocino para mí mismo. Pero podemos ordenar algo si tienes hambre.
—Comeré lo que sea que tú comas —. Tartamudeó Yuuri, aún descolocado por la pregunta. Viktor solo se encogió de hombros en respuesta y agarró su teléfono una vez más, pasando por los contactos rápidamente y marcando un número, el tono de llamada llenando el aire entre los dos. Después de unos cuantos segundos una voz respondió al otro lado de la línea, las palabras en ruso sonando confusas y con estática desde el altavoz. Viktor le respondió en el mismo idioma y Yuuri escuchó atentamente, admirando la forma en que las palabras sonaban al salir del boca de Viktor. A pesar de no hablar nada de ruso, aún podía admirar el sonido de las palabras y como estas salían de la boca de Viktor sin esfuerzo alguno. Después de haber pasado tanto tiempo comunicándose en inglés, Yuuri casi había olvidado que esa no era la lengua madre de Viktor, así como tampoco era la suya.
La conversación terminó luego de unos cuantos minutos y Viktor aplastó la pantalla de su teléfono con uno de sus dedos, terminando la llamada.
—Hay un local a unas cuantas calles de aquí que prepara buena comida —Le dijo a Yuuri, quien rondaba la puerta torpemente, no seguro de cuál sería el protocolo a seguir. Viktor estaba extendido sobre el único sofá que había, pero bajó sus piernas cuando notó a Yuuri observando, haciéndole espacio en el mueble. Yuuri se sonrojó, esperando que Viktor no pensara que estaba siendo grosero y demandante, pero fue a sentarse en el borde del sofá de todos modos, tratando de no invadir demasiado el espacio personal de Viktor. El ruso se movió fuera del camino, asegurándose de no tocar a Yuuri.
—Ordené un par de cosas que espero sean de tu agrado.
—Te lo agradezco —dijo Yuuri, contrayéndose incómodamente ante lo dudosas que habían salido sus palabras. Aunque estaba agradecido de lo generoso que estaba siendo Viktor, aun no podía entender el por qué. Si era porque estaba preocupado de que Yuuri no fuera capaz de competir y por lo tanto no pudiera enfrentarse contra él en la final sino lograba encontrar donde quedarse, simplemente pudo haberle ofrecido una ayuda mínima, un techo sobre su cabeza y un sofá sobre el cual dormir. Pero aquí estaba, ordenando la cena para ambos y permitiendo que Yuuri durmiera en su propia cama, y Yuuri no tenía idea de que hacer con esa información, no tenía idea de cómo reaccionar ante este nuevo lado de Viktor que continuaba viendo cada vez que se encontraban juntos.
Afortunadamente, la comida llegó bastante rápido, Viktor se levantó para atender la puerta y aceptó la pila de cajas que le entregaba el repartidor parado afuera. Yuuri quería saltar hacia donde estaba Viktor e insistir en poder pagar su parte de la comida, pero no hubo intercambio de dinero entre el ruso y el repartidor. Viktor ya debió haber hecho el pago por teléfono. Sintiéndose un poco inútil, Yuuri optó por dirigirse a la cocina, hurgando entre los estantes para sacar los platos y cubiertos que necesitarían y los colocó sobre la mesa.
Viktor trajo las cajas hasta la mesa y las asentó, abriendo las tapas y permitiendo que el olor de la comida recién preparada llenara la habitación. La comida olía deliciosamente, desconocida y nueva, pero deliciosa de todas formas. Viktor tenía un obvio buen gusto por la comida.
Sentándose en el lado opuesto de la mesa, Viktor tomó una cucharada de la comida en las cajas y la puso sobre el plato, empezando ya a comer. Yuuri tomó eso como una señal de que también le era permitido empezar a comer, así que eso hizo. Fue solamente después de haber olido la comida que Yuuri se percató de lo hambriento que realmente estaba. A pesar de haber empezado su entrenamiento más tarde de lo usual, aún había trabajado duro, y su cuerpo estaba exigiendo las calorías que había perdido durante el día. Por la forma en que Viktor estaba comiendo, parecía sentirse de la misma manera.
— ¿Te gusta? —le preguntó Viktor, pausando un momento en su acción para interrogar a Yuuri y este asintió con la cabeza. La comida sabía diferente a cualquier cosa que hubiera probado antes, pero aún era excelente, y Yuuri se dio cuenta que estaba disfrutándola bastante.
Después de eso, el silencio volvió a caer sobre ellos y Yuuri masticó pensativamente, observando a Viktor comer enfrente de él. Quería empezar un nuevo tema de conversación, ser un buen huésped, pero no tenía idea de cómo comenzar. Su único punto de referencia era la cena que habían compartido hace un año, la cual él mismo había terminado prontamente. Normalmente era Viktor quien iniciaba las conversaciones y Yuuri no estaba seguro de cómo hablar con él en forma natural, no estaba seguro de como actuar alrededor de alguien como Viktor, cuya historia estaba tan profundamente tejida a la suya.
— ¿Cómo estuvo tu entrenamiento el día de hoy? — dejó caer finalmente, no siendo capaz de pensar en que otra cosa preguntar. Cuando había tratado con otros patinadores que no eran Phichit, siempre había encontrado que el patinaje y el entrenamiento eran dos temas de conversación seguros que garantizaban la respuesta de la parte contraria y evitaban los incomodos silencios que se instalaban cuando ninguno de los dos sabía que más decir. El patinaje era un tema sencillo de tratar con otros patinadores, era la base de sus vidas después de todo.
—Estuvo bien —. Respondió Viktor, tragando la comida en su boca y luciendo un poco triste. —Yakov me gritó por no haber llegado temprano, pero normalmente nunca lo escuchó así que prácticamente se ha rendido conmigo en ese aspecto. Es el mejor entrenador que pude haber pedido, pero nunca he sido bueno para seguir las reglas. Siempre he amado patinar, pero debo patinar en la forma que yo quiero hacerlo. Escuchar a Yakov no siempre va la par con lo que busco.
Yuuri asintió ante sus palabras, aunque difícilmente podía sentirse identificado. Parecía que los enfoques de ambos en cuanto al patinaje eran muy distintos después de todo.
— ¿Que hay de ti Yuuri? — preguntó Viktor y Yuuri solo parpadeó, sorprendido por la pregunta y no muy seguro de que era lo que Viktor le estaba preguntando con exactitud. —He estado entrenando con Yakov por años, tal como tú con Celestino. ¿Pero antes de eso? ¿Qué te hizo querer patinar?
Aunque Yuuri no podía entender como Viktor había logrado llegar a ese tema de conversación, sí podía notar que el hombre lucia genuinamente curioso, y Yuuri no era capaz de negarse a responder una pregunta tan simple.
Desafortunadamente, la respuesta a eso no era algo que le pudiera contar al hombre sentado frente a él. Por supuesto, Yuuri ya había empezado a patinar antes de ver a Viktor. Pero fue la presentación del ruso hace ya tantos años lo que había cimentado su amor por el deporte, lo que lo había llevado a tomar lo que solo era un hobby y un forma de escapar del mundo exterior, y convertirlo en una carrera plenamente profesional. No había una manera correcta para explicar que Yuuri había empezado a patinar competitivamente porque quería ser como Viktor, patinar como Viktor, y algún día patinar en el mismo hielo que Viktor. Y que luego, cuando Viktor había roto su corazón con sus casuales palabras y su desprecio, fue el deseo de derrotar a Viktor, de pagarle con creces lo que le había dicho y probarle su valor, lo que le había dado fuerza durante todos esos años, lo que lo había llevado a ser quien era el día de hoy, un medallista de oro que buscaba asegurar su segunda victoria en el Grand Prix final contra el hombre alrededor de quien había construido la mayor parte de su vida.
No había manera de que pudiera decir todas esas cosas en voz alta, no a Viktor, no ahora. En lugar de eso, decidió ir por la opción más segura. Retrocediendo hasta lo que lo había llevado al hielo en primer lugar.
—Cuando era más joven, solía practicar ballet —Empezó, y vio como Viktor se sentaba más erguido, mirándolo con interés —Lo disfrutaba mucho y mi profesora de ballet era fan del patinaje artístico. Me recomendó intentarlo y bueno…—Se encogió un poco de hombros —Aquí estoy.
— ¿Por qué no decidiste quedarte con el ballet? —Preguntó Viktor, luciendo genuinamente interesado — ¿Por qué cambiarse al patinaje?
Yuuri se detuvo un momento, girando el tenedor entre sus dedos mientras trataba de pensar una respuesta.
—Supongo que llegué a disfrutar más el patinaje —Estableció finalmente, esperando que Viktor no presionara por mas información. —Me volví amigo de una de las chicas de allí y ella me alentaba a continuar. Me encontré pasando cada vez más y más tiempo en la pista y, no sé. Supongo que me enamoré del hielo, «y de ti». Le susurró una voz en su cabeza antes de Yuuri pudiera detenerla. «Te vi a ti y eso cambió todo».
Viktor le estaba sonriendo, pero su mirada era distante.
—Conozco la sensación —. Le respondió, y hubo algo en su tono, algo parecido a la melancolía, algo que Yuuri no pudo descifrar. Por un segundo, Yuuri se preguntó que era lo que Viktor había estado pensando, pero antes de poder preguntar, el momento se rompió. La distante mirada desapareció de los ojos del ruso y regresó a enfocarse en Yuuri firmemente.
Yuuri apartó la mirada, posándola de regreso en su comida. Se había dado cuenta de que, por alguna razón, tenía problemas con mirar a Viktor directamente a los ojos. La intensidad de su mirada era difícil de aguantar y Yuuri se sentía extrañamente vulnerable cuando Viktor lo miraba de esa manera. A pesar del extraño cambio en la dinámica de su relación, el cual había comenzado en el Campeonato Mundial y continuaba hasta ahora, Yuuri se dio cuenta de que no quería lucir vulnerable frente a Viktor, no quería bajar su demasiado la guardia. El instinto de defensa había estado enraizado en él durante varios años y era muy difícil dejarlo ir.
Afortunadamente, Viktor no pareció tener la necesidad de hacer más preguntas y pasaron el resto de la noche en un confortable silencio, siendo solamente roto por el sonido de los cubiertos al chocar con la vajilla y el ocasional quejido proveniente de Makkachin que rondaba la mesa, suplicando por las sobras. Eventualmente, Viktor tuvo piedad de su perro y se levantó de la mesa para conseguir un poco de la comida para mascota que tenía guardada en los estantes y la puso sobre el plato del perrito. Mientras Viktor se encontraba ocupado, Yuuri tomó los platos vacíos de la mesa y los puso en el lavaplatos para después botar las cajas en el basurero, deseando ser de utilidad.
Luego que hubo terminado con su labor, Yuuri se retiró al dormitorio, los efectos del día alcanzándolo finalmente. A pesar de lo mucho que había dormido la noche anterior, usualmente le tomaba un par de días ajustarse al cambio de horario, razón por la cual ahora mismo se encontraba cansado a pesar de que aún era temprano. Viktor todavía se encontraba ocupado en la cocina, y Yuuri se preguntó si no le importaría que él se retirara a la cama temprano. Había sido un largo día después de todo.
Fue solamente cuando ya se encontraba recostado en la cama, siendo la luz de la habitación continua la única iluminando con su suave brillo dorado, que Yuuri se percató de lo que había olvidado. Entre el apuro de la mañana y los extraños sucesos de la noche, se había olvidado por completo de llamar a los hoteles y averiguar si ya había una habitación disponible para él. La nieve se había detenido y con suerte los aviones ya estarían volando otra vez, lo que significaba que algunas habitaciones de seguro estaban disponibles. Tenía la intención de llamar tan pronto como pudiera, pero por alguna razón se le había pasado por completo.
Suspirando, Yuuri se giró sobre la cama, decidiendo que lo haría en la mañana. Ya era tarde después de todo y a Viktor no parecía importarle tenerlo cerca. Al menos no le había pedido que se marchara. Seguramente quedarse una noche mas no le haría daño a nadie.
queenusagi
Adivinen quien obtuvo tickets de último minuto para Rostelecom Cup de este año!
No puedo creer que realmente voy a ver a Yuuri Katsuki en persona, creo que me voy a morir! :o
#Katsuki Yuuri #Rostelecom Cup #Patinaje Artistico
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Katsuki_
sakurablssms
Una rápida toma de Katsuki subiendo al avión en Detroit
#Katsuki Yuuri #Patinaje Artístico #No puedo creer que realmente lo vi
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epiphany-in-gold-light
La verdad no me interesa la Rostelecom Cup, solo me interesa que Katsuki llegue a la final para poderlo ver a él y a Nikiforov cerca del otro una vez más.
#Katsuki Yuuri #Viktor Nikiforov #Viktuuri #Patinaje Artístico #Ya sé que técnicamente todas las interacciones de ellos dos juntos se dan cuando están parados en el podio, pero esta ship es mi vida
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bxtchy-bxtch
Estoy fastidiada de como las tan llamadas 'Viktuuri' shippers cambian cada tema de patinaje para direccionarlo a su ship basura. Literalmente no hay ninguna evidencia para ello, apenas interactúan más allá de unas cuantas miradas, está bastante establecido que ellos no se agradan y todo el mundo lo ha sabido durante años. La única prueba "solida" que podrían usar es esa foto en Instagram de hace meses de aquella chaqueta que posiblemente luce como las que usan los patinadores Japoneses y que estaba en el cuarto de Viktor, pero significa literalmente nada porque la imagen es súper borrosa. Y eso es todo en lo que se fundamentan. Solo ustedes shippers locas podrían creer que esa es la chaqueta de Katsuki. Necesitan detenerse y rendirse ahora en lugar de esta llenando los tags con sus estúpidas fantasías.
#Patinaje Artistico #Viktuuri
Viktor_
diexne
Los mejores momentos de Viktor Nikiforov ordenados por temporada.
#Viktor Nikiforov #Patinaje Artístico #Leyenda Viviente
Anonymous asked:
Me estaba preguntando, ya que posteas tantos análisis sobre la rivalidad Nikiforov/Katsuki ¿Cuáles son tus pensamientos de las diferentes teorías acerca de cómo empezó?
Esa es una muy buena pregunta anon, pero la realidad es que no lo sé. Quiero decir, nadie exactamente sabe cómo empezó toda la cosa, y ni Nikiforov ni Katsuki han dicho nunca nada al respecto, además siempre han sido bastante esquivos cuando se trata de contestar preguntas respecto al otro. Me refiero a que incluso Katsuki – quien nunca ha sido sutil en mostrar su desagrado hacia Nikiforov– ha sido fríamente educado con el patinador ruso en entrevistas, y nadie ha podido sacarle la razón de su odio hacia Nikiforov.
Sé que una de las teorías más populares es que en el pasado Katsuki siempre había estado celoso de Nikiforov y que simplemente está amargado por ello, pero eso no me parece muy acertado. A parte de Nikiforov, Katsuki siempre es amable y educado con los otros patinadores y parece no importarle mucho cuando no gana el oro ocasionalmente en las competencias clasificatorias o en los 4C. Parece que solo odia llegar en segundo lugar contra Nikiforov durante las finales. Así que no creo que la simple envidia sea la razón.
Otra de las teorías más populares es que ellos tienen algún tipo de pasado oculto que terminó muy mal. Al menos para mí esto tiene más sentido. Aunque todas esas historias de ellos siendo amigos de la infancia que se alejaron me parecen poco realistas, ya que ambos han vivido en países diferentes toda su vida. La teoría de que fueron amantes y que luego rompieron es aún menos probable si tomamos en cuenta que Katsuki ya parecía odiar a Nikiforv durante su Senior debut y allí solo tenía quince años. Pero creo que lo del oscuro pasado, cualquiera que sea, es lo más posible.
Otra de las teorías principales pone mucho énfasis en que Nikiforov es arrogante y demasiado apegado a sus medallas y títulos, que piensa que es lo mejor de lo mejor, que es invencible, y que Katsuki se dispuso a demostrar que estaba equivocado bajándolo de su nube. Pero de nuevo, esto me parece completamente fuera de la personalidad del ruso. Digo, sí, Nikiforov es un patinador fenomenal y ha ganado más oros de los que puedo contar, pero nunca se ha visto arrogante en las entrevistas ni ha sido grosero o algo por el estilo. Simplemente no me cuadra.
Claro que también está la idea de que en realidad ellos están fingiendo su rivalidad para ganar fama y atención de los medios. Pero descartaré eso inmediatamente porque, no solamente parece muy poco probable, sino que para cualquiera que haya vistos aquellos viejos clips y haya prestado atención a la fea manera en que Katsuki solía mirar a Nikiforov, es absolutamente claro que él no estaba actuando. Simplemente odiaba al tipo y ya.
Sé que en el fandom hay opiniones divididas acerca de cómo empezó. Los fans Nikiforov aman culpar a Katsuki y los fans de Katsuki aman culpar a Nikiforov. Pero la verdad es que nadie lo sabe y no estoy seguro de si alguna vez lo sabremos
Personalmente, yo creo en la teoría del "pasado oscuro", y muchas personas (Y si, a ustedes los estoy mirando autores de fanfics. Ya saben a quienes me refiero!) parecen estar de acuerdo conmigo. Pero creo que en realidad todo se quedará en simples especulaciones a menos de que haya algún dramático cambio que le dé un giro a todo.
Ask pardonthelitany a question
#Katsuki Yuuri #Viktor Nikiforov #Patinaje Artístico #respuestas
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Cuando Yuuri se despertó a la mañana siguiente, se percató de lo extrañamente familiar que se sentía estar acostado con Viktor y Makkachin durmiendo profundamente a su lado. Viktor debió habérsele unido en la cama en algún momento de la noche, aunque Yuuri no tenía ningún recuerdo de que así hubiese sucedido. Tal como la mañana anterior, Viktor se encontraba recostado al otro lado de la cama, a más de un brazo de distancia. Por un segundo, Yuuri sintió la repentina urgencia de acercarse y tocarlo, pero Viktor se encontraba durmiendo pacíficamente y Yuuri no quería perturbarlo. Se deslizó fuera de la cama tan silenciosamente como pudo, esperando esta vez poder tener éxito en no despertar a Viktor.
En silencio, Yuuri se preparó para otro día de entrenamiento, caminando en puntillas por el departamento mientras lo hacía. Se había levantado mucho más temprano que el día anterior, lo cual significaba que su cuerpo finalmente se estaba acostumbrando a la zona horaria en la que estaba, además Yuuri sabía que necesitaba el entrenamiento extra que el haber despertado más temprano le había brindado. Necesitaba hacerlo bien en la competencia si quería tener oportunidad de avanzar a la final, y para hacer eso necesitaba resolver los problemas que tenía con su programa corto. Y para resolver esos problemas necesitaba práctica. Mucha práctica.
Ante de marcharse, Yuuri metió su cabeza en el refrigerador, preguntándose si Viktor tendría algo que pudiera desayunar y que Yuuri pudiera remplazar más tarde. Sin embargo el refrigerador se encontraba casi completamente vacío, habiendo solo unas cuantas botellas de licor y un paquete de mantequilla a medio usar, lo demás estaba completamente estéril. Parecía que Viktor no había estado mintiendo cuando le dijo que no había nada de comida en el apartamento.
Rindiéndose ante la idea de encontrar algo para comer y prometiéndose comprar algo antes de llegar a la pista, Yuuri dejó el apartamento. La nieve aún yacía pesadamente sobre el suelo, pero se había empezado a derretir y las carreteras empezaban a aclarar. El hielo y la nieve que las habían bloqueado finalmente empezando a desaparecer.
Pero a pesar de ese hecho, aún estaba helando allí fuera y Yuuri se encontró temblando de camino hacia el estadio. Su nariz tornándose de un poco atractivo color rojo debido a la helada temperatura. Escapar del frío exterior para entrar al frío de la pista de hielo no era algo que Yuuri deseara hacer. Pero se forzó a entrar de todas formas, subiendo el cierre de su chaqueta lo más alto que podía y poniéndose los guantes para patinar que siempre usaba para días particularmente fríos.
Ese día había más patinadores en la pista que el día anterior. Al ya solo faltar dos días para que comenzaran los programas cortos, la mayoría de los patinadores ya habían llegado a Moscú y estaban aprovechando la más mínima oportunidad para practicar. Georgi, el patinador Ruso, era el único notoriamente ausente, pero Yuuri asumió que estaba practicando en la misma pista que Viktor. Yakov obviamente estaba tomando ventaja de encontrarse en su territorio para brindarles más tiempo de práctica privada a los patinadores rusos. Todos los otros patinadores que estarían en la competencia parecían ya haber llegado. Yuuri se encontró con varios rostros familiares durante el día e intercambio saludos y corteses palabras con aquellos que había conocido en competencias anteriores.
Sin embargo, como cada año, había unas cuantas caras nuevas. Patinadores Junior que finalmente daban el gran paso y se unían a la división Senior. Entre ellos, Yuuri había reconocido a un joven patinador americano que había visto competir brevemente en el Junior Grand Prix del año anterior y que estaba junto a un hombre que no reconocía. Un hombre de cabello rubio arena que llevaba puesta la chaqueta de República Checa y que Yuuri apenas recordaba haber visto en la lista de quienes patinarían contra él en la copa. Siempre era lindo ver a nuevos patinadores subir por la categorías, además le recordaban a Yuuri lo nervioso que él mismo había estado durante su sénior debut hace tantos años atrás. Al pasar junto a los dos chicos que se encontraban charlando, les brindó una sonrisa de aliento, mas no hizo el intento de hablar con ellos. No sabría que decirles realmente, y no quería parecer torpe o condescendiente con los patinadores más jóvenes.
Al marcharse de la pista de hielo al final del día, y a pesar de haberse levantado temprano para ganar tiempo extra de práctica, Yuuri aún se sentía insatisfecho con los pocos avances que había logrado. Había estado trabajando en esa rutina durante meses y le había servido lo suficientemente bien para pasar las Nacionales, pero aún continuaba sintiéndola tan torpe y poco natural como el día en que Celestino se la había mostrado. Simplemente no representaba su persona. Yuuri no tenía idea de cómo seducir a las masas, no tenía idea de cómo hacer que la audiencia lo deseara. A diferencia de otros patinadores, Yuuri era bastante plano y ordinario. Simplemente no podía imaginarse siendo capaz de patinar con el mismo atractivo que ellos parecían lograr sin esfuerzo alguno.
Regresó lentamente hasta el apartamento de Viktor, siéndose descorazonado. La preocupación de no ser capaz de perfeccionar la rutina volviéndose cada vez más pesada a medida que el día de la competencia se acercaba. Cuando entró por la puerta, Makkachin estaba allí para saludarlo y Yuuri se arrodilló para acariciar su pelaje, sintiendo como la familiar y reconfortante sensación lo ayudaba a calmarse. Makkachin parecía estar contento de ser acariciado y por ello Yuuri se permitió consentirlo, tratando de apartar de su mente los pensamientos de la práctica de ese día. Después de todo, todavía tenía tiempo para practicar en la rutina. Esto aún no había terminado.
Makkachin gimoteó suavemente, pareciendo captar su bajo estado de ánimo, y le dio a Yuuri un par de lamidas para reconfortarlo. Yuuri le brindó una sonrisa al perrito, deseando también poder tener a Vicchan a su lado.
Luego de lamentarse durante unos cuantos minutos, Yuuri finalmente se levantó del suelo. No tenía sentido simplemente quedarse allí tirado sin hacer nada, podría utilizar el resto del día para hacer algo productivo que lo ayudara a sacar de su cabeza los temores con respecto a su programa corto que se mantenían constantemente en crecimiento.
Los ojos de Yuuri vagaron ausentemente por la habitación hasta posarse sobre la nevera. Al ver el objeto y recordar lo vacío que se encontraba este, Yuuri tuvo una idea repentina.
No le gustaba el sentimiento de estar en deuda con Viktor, de tomar ventaja de su inesperada hospitalidad y no darle nada a cambio. La vacía de nevera y un recuerdo del pasado habían despertado un pensamiento dentro de su mente, y de repente Yuuri se sintió lleno de determinación. Tenía la distracción que necesitaba para eliminar de su mente el desastroso programa corto.
Recordando lo que Viktor había dicho acerca de no importarle si sacaba a pasear a Makkachin con él, Yuuri decidió llevar también al can. Le puso el collar y la correa a un emocionado Makkachin, quien parecía presentir que se dirigían hacia una aventura, y empezó a bajar las escaleras. Permitiendo que el perro tome la batuta y lo guíe a través de estas.
Al sentirse un poco perdido en medio de las amplias áreas de la ciudad, Yuuri usó su teléfono para encontrar lo que estaba buscando y dejó que las instrucciones en este lo guiaran. Cuando llegaron al edificio, Yuuri amarró la correa de Makkachin a uno de los pilares junto a la entrada en forma reluctante, dándole al perro una penosa palmada en la cabeza y lamentando el que no se le permitiera llevarlo dentro.
Después de dejar a atrás a un triste Makkachin, Yuuri se deslizó a través de las puertas automáticas y se perdió momentáneamente entre la multitud. Había decidido salir por puro impulso, por lo que Yuuri estaba agradecido de que su teléfono lo hubiera guiado en su travesía. Leer y entender el ruso era aún una habilidad de la cual carecía en cualquier aspecto, y fue solo con ayuda del internet que Yuuri fue capaz de descifrar y encontrar lo que estaba buscando.
La tarea le tomó más tiempo del que había esperado, y para cuando finalmente pudo dejar el edificio con una funda llena de víveres dentro, Makkachin lo miraba con los grandes y muy tristes ojos de un perro que pensaba que había sido abandonado, aun si realmente no se había marchado por un tiempo tan largo. Yuuri le brindó unas cuantas caricias cariñosas detrás de las orejas para consolarlo y luego desató la correa de Makkachin del poste, permitiéndole al perro guiar el camino a casa.
Cuando finalmente llegaron al apartamento, Yuuri puso la bolsa con los víveres sobre la encimera de la cocina, observando sus compras con ojo crítico. Las etiquetas en la comida no le eran nada familiares, todas escritas en un vocabulario extranjero que no podía comprender, y la receta que había encontrado en internet lo era incluso más. Pero Yuuri creía haber hecho gran trabajo. Puede que no saliera tan bien como le hubiera gustado, pero Yuuri había hecho lo mejor que podía con lo que tenía.
A pesar de que Viktor había afirmado que casi nunca cocinada, Yuuri había encontrado una gran variedad de utensilios de cocina al mirar dentro de los estantes y los cajones, aunque todos lucían casi nuevos y sin tocar. Se puso a trabajar rápidamente, cayendo en la vieja rutina que conocía tan bien. Cocinar era algo que podía hacer desde hace años. Tener la habilidad le había sido necesario en Japón cuando se le pedía ayudar en el onsen, y cuando finalmente se había mudado a Detroit, Yuuri había mantenido esa costumbre. Sabiendo que su madre nunca le perdonaría si perdía aquellas habilidades que tanto trabajo le había costado enseñarle.
Yuuri sabía que no era el mejor cocinero del mundo, además, el trabajar con una receta desconocida le estaba crispando los nervios. Pero a medida que el tiempo pasaba, se empezó a relajar y a disfrutar de la paz que la cocina le brindaba. Patinar y bailar siempre habían sido sus refugios contra el mundo y su propia cabeza, pero cocinar era un substituto aceptable para ocasiones como esta en la que el mismo patinaje era lo que le causaba preocupación.
Luego de lo que le pareció una eternidad, Yuuri se encontró finalmente satisfecho con lo que había preparado. De acuerdo con la receta que había encontrado online, todo lo que tenía que hacer ahora era dejar que la comida hirviera a fuejo lento. Así que cubrió la olla y la dejó cocinándose sobre la estufa. Se movió a la mesa de la cocina para dejarse caer sobre una de las sillas, sintiendo el cansancio del día golpearlo finalmente.
Makkachin, quien había estado observando con interés su actividad en la cocina, se acercó caminado y colocó su cabeza sobre el regazo de Yuuri, manteniendo su lengua afuera mientras Yuuri palmeaba su cabeza suavemente. De repente, Yuuri fue golpeado por otra ola de nostalgia, recordando a su propia mascota. Vicchan había sido su primer amigo cuando era niño, y el hecho de que no hubiera visto a su compañero por años fuera de fotos y la ocasional video-llamada, lo golpeó con fuerza. Vicchan no era extremadamente viejo para ser un poodle, pero estaba avanzado en años y Yuuri se preocupaba por él constantemente.
La casual observación de Viktor acerca de mantener a Makkachin con su correa en medio de las transitadas calles se había quedado metida en la cabeza de Yuuri, y se encontró preocupándose. Mientras vivía en Japón, él raramente sacaba a Vicchan con la correa, prefiriendo dejar que el perro corriera libremente a su lado. Vicchan era muy bien portado, y ya que Hasetsu era un pueblo pequeño y tranquilo con muy poco tráfico, Yuuri nunca había sentido la necesidad de preocuparse. Pero las palabras de Viktor no dejaban de martillear en su cabeza y se sintió repentinamente nervioso.
Decidiendo que lo mejor sería tranquilizar sus miedos, sacó su teléfono de sus bolsillos y busco el número de su hermana. Sabiendo que si alguien de su familia le contestaría pronto, esa sería ella. Ahora mismo sería medio día en Hasetsu, así que probablemente se encontraría ayudando en el onsen, haciendo diligencias o atendiendo a los invitados. Yuuri llamaba a su familia regularmente, los había llamado recientemente cuando salió de Detroit para dirigirse a Moscú, y sus palabras de aliento aún permanecían con él. Seguramente no estarían esperando otra llamada de su parte tan pronto, y Mari era de las personas que prefería una llamada corta en lugar de una conversación demasiado larga. Yuuri no quería molestar a nadie, solo quería una confirmación que aliviara los irracionales temores que habían surgido en él luego de ver a Makkachin, y Mari era la única que lo podía ayudar sin engrandecer demasiado el asunto.
— ¿Yuuri? —Preguntó la voz de su hermana a través del teléfono luego de que timbrara un par de veces. —No esperaba que llamaras tan pronto ¿Pasó algo?
—No —. Empezó a decir Yuuri, no muy seguro de como formular su pregunta sin que esta sonara extraña. —No ha pasado nada, lo prometo. Solo me estaba preguntando… —Su voz se apagó, dudosa — ¿Vicchan está bien?
—Por supuesto que lo está —. Respondió Mari, sonando sorprendida. — ¿Por qué no lo estaría?
—No lo sé. He estado pensando mucho acerca de él últimamente y solo... No lo sé. Tuve un mal presentimiento.
—Yuuri ¿estás seguro que estas bien? —Le preguntó Mari, y Yuuri se encogió ante la preocupación en su tono. Hacer que su hermana se preocupara nunca había sido su intención. Él se encontraba bien, sorprendentemente bien de hecho, era solo que tener a Makkachin cerca le había traído muy prominentes recuerdos de querido Vicchan.
—Si Mari, estoy bien. Todo va bien, te lo juro. Estoy preocupado por él, es todo —Respondió, esperando que su sinceridad fuera notoria. —Es solo que, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que lo vi. Tanto tiempo desde que fui a casa. Debo estarme poniendo un poco paranoico, es todo.
—Bueno, si tú lo dices —. Le respondió su hermana, sonando aun un poco dudosa.
—Pero sabes que puedes llamarme cuando lo necesites ¿verdad? Y si alguna vez tienes algún tiempo libre en medio de esa loca agenda tuya, a mamá y a papá les gustaría mucho que vinieras por un tiempo.
—Trataré —Prometió Yuuri, esperando que el día en que pudiera cumplir esa promesa llegara pronto. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que había estado en Hasetsu que su pueblo natal era ahora solo una memoria distante. Sin importar que tan frecuentemente se mantenía en contacto con su familia y amigos, aún habían algunas cosas que no podían ser remplazadas, además ya habían pasado demasiados años.
—Y, de ahora en adelante… ¿Podrías mantener a Vicchan con su correa cuando lo saques a pasear? —Añadió rápidamente, esperando que Mari simplemente aceptara aquella petición salida de la nada. No había razón para que se pusiera paranoico luego de tantos años en los que no había pasado nada, pero Yuuri no podía eliminar este constante mal presentimiento de su cabeza. Después de todo, más vale prevenir que lamentar. —Solo por si acaso.
—Claro —. Le respondió Mari, sonando ligeramente confundida pero sincera al mismo tiempo. —Y, buena suerte con tu competencia Yuuri. Minako y la familia Nishigori vendrán a verla en vivo mañana. Las trillizas hicieron una pancarta y toda la cosa.
—Te lo agradezco Mari —. Yuuri no pudo evitar que una pequeña sonrisa se expandiera por su rostro ante ello. Saber que toda su familia y amigos en casa lo estarían observando – junto con el peso de sus expectativas – podía ser un poco sobrecogedor a veces, pero su apoyo significaba mucho más de lo que jamás podría expresar. Yuuri sabía que muchos de ellos, especialmente sus padres, aún no entendían su amor por el deporte o su impulso por triunfar, pero lo apoyaban sin importar que. Habían sacrificado el valioso tiempo con su querido hijo para permitirle mudarse al otro lado del mundo y que fuera tras su alocado sueño, el cual había convertido en una realidad, y Yuuri nunca sería capaz de expresar lo mucho que eso significaba eso para él.
Desde el otro lado de la habitación, Yuuri pudo escuchar el sonido de la puerta cerrándose y Makkachin ladró felizmente, quitando su cabeza del regazo de Yuuri y saltando hacia donde se encontraba Viktor, el cual había cerrado la puerta y cortado la entrada del frío viento exterior. Sus mejillas se encontraban sonrojadas por el frío y aún se tenía puestas sus ropas de entrenamiento, demostrando que obviamente a penas había terminado su práctica.
—Tengo que irme —.Yuuri le informó a Mari, intercambiando palabras de despedida rápidamente antes de cortar la llamada. Se dio la vuelta para ver a Viktor, quien estaba colgando su chaqueta en uno de los ganchos de la puerta.
— ¿Con quién hablabas? — Le preguntó Viktor con curiosidad, y Yuuri se percató de que Viktor no tendría ni idea acerca del contexto en la conversación. Después de todo, la lengua materna de Yuuri era tan poco familiar para él como la de Viktor era para Yuuri.
—Con mi hermana —. Respondió Yuuri, decidiendo no explicar mucho más que eso. A Viktor seguramente no le interesaba conocer los detalles de su vida personal y probablemente solo le había preguntado por pura cortesía.
Viktor no lo presionó para que le diera más información, simplemente terminó de colgar su abrigo y se adentró más en la habitación, dirigiéndose al espacio en la cocina donde Yuuri se encontraba sentado. Cuando ya se encontraba solo a unos pasos se detuvo, notando repentinamente el olor a comida que llenaba el aire y la gran olla que se encontraba hirviendo en la estufa. Se giró, observando a Yuuri con sorpresa, y este se apresuró a explicar, esperando que sus acciones no se consideraran demasiado atrevimiento.
—Preparé algo de comida —. Empezó a decir, aunque ese hecho ya era bastante obvio. —Ya que tú pagaste por la cena ayer en la noche y estas permitiendo que me quede aquí, pensé que podía hacer algo a cambio en forma de agradecimiento y… —Se cortó, dándose cuenta que había empezado a balbucear sin sentido y que sus mejillas se empezaron a sonrojar. Sonaba estúpido ahora que lo había dicho en voz alta.
Pero Viktor no se rio de él. En lugar de eso, simplemente se quedó mirando a Yuuri de manera fija, como si Yuuri hubiera dicho algo completamente chocante en lugar de simplemente informarle que había preparado la cena.
—No te lo tienes que comer —. Añadió Yuuri, aún sintiéndose avergonzado. Había sido una idea estúpida. Viktor le había permitido quedarse por pura lástima y solo le había ofrecido posada por una noche después de todo, lo mejor que Yuuri podía hacer era recoger sus cosas y marcharse lo más pronto posible, en lugar de intentar este acto de gratitud sin sentido.
—Que… ¡NO! —Viktor pareció reaccionar de su estado de shock e inhaló profundamente, dejando que el aroma de la comida llenara sus pulmones, causando que suspirara contento. —Huele maravillosamente Yuuri, te lo agradezco.
Yuuri buscó cualquier señal de falsedad y burla en el rostro de Viktor pero no encontró ninguna. Parecía ser completamente honesto y Yuuri se relajó por ello. Tal vez no había sido una mala idea después de todo.
— ¿Que preparaste? —Le preguntó Viktor, caminando hasta adentrarse en la cocina y mirando hacia la olla que aún hervía en la estufa. —Huele bastante familiar.
—Borscht —. Respondió Yuuri, esperando no haber arruinado el platillo. Era algo completamente nuevo para él y se había basado enteramente en la receta que había encontrado en internet para guiarse durante la preparación. —Una vez me dijiste que solías comerlo cuando regresabas a Rusia después de una competencia porque te recordaba a tu hogar, pero que no podías cocinarlo por ti mismo. No sabía que otro plato querrías comer y pensé que, ya que habías calificado para la final, tal vez te gustaría comer un poco de esto.
Era un conversación de ya hace unos años, ambos platicando durante la cena mientras la cabeza de Yuuri aún pulsaba por el golpe, hablando de comida y riendo como nunca lo habían echo antes. El recuerdo aún se encontraba adherido en la cabeza de Yuuri vívidamente, a pesar de todo el tiempo que había pasado desde entonces. Yuuri podía haber cortado el encuentro de forma abrupta por decisión propia, pero había sido la primera vez en que ellos habían hablado tan amigablemente y no como los rivales que eran. Las espinas que usualmente había entre ellos, completamente ausentes.
— ¿Aún te acuerdas de eso? —Le preguntó Viktor, viéndose impresionado.
—Sí —. Respondió Yuuri, no era como si pudiera haberlo olvidado. —Probablemente no sepa bien ya que nunca lo he preparado antes, además no hablo ruso y no estaba seguro de si estaba utilizando los ingredientes correctos, así que no tienes que comerlo si no quieres hacerlo.
—Estoy seguro de que sabrá bien —. Dijo Viktor, dándole una sonrisa y causando que los últimos residuos de tensión abandonaran el cuerpo de Yuuri — ¿En cuando tiempo crees que esté listo?
Yuuri miró su teléfono y rápidamente tomó nota de la hora, calculando en su cabeza los minutos que faltaban.
— ¿Probablemente ahora mismo? —respondió, esperando haber calculado el tiempo correctamente. — ¿Estas hambriento?
—Muerto del hambre. Siempre lo estoy después de un día de entrenamiento.
Yuuri se rio un poco por eso, identificándose con el sentimiento. La intensidad del desgaste físico en su cuerpo luego de un día de entrenamiento, siempre hacia que su hambre fuera casi insoportable. Al final del día, Yuuri había estado esperando que Viktor quisiera comer pronto en lugar de tarde.
Agarraron rápidamente los tazones y cubiertos necesarios de los armarios de la cocina. Yuuri trajo la olla para ponerla sobre la mesa, asentándola en el centro. Viktor puso el líquido en ambos tazones y le pasó uno a Yuuri antes de usar una cuchara para llevarse un bocado a la boca. Yuuri lo observó con cautela, esperando su reacción.
— ¡вкусно! —exclamó Viktor luego de haber tragado su primer bocado, sus ojos iluminándose. —Yuuri, esto esta delicioso.
Yuuri le devolvió la sonrisa, sintiéndose aliviado, y tomó un bocado de su propia comida. El sabor era extraño, muy diferente a lo que estaba acostumbrado, pero no era desagradable. Nunca se podría comparar con la comida típica de su casa que tanto amaba, pero no tampoco era un desafío comerlo.
La presencia de la comida rompió un poco la tensión que había existido entre ellos y Yuuri se dio cuenta de que esa noche estaba pasándose sorpresivamente rápido. Extrañamente, sentarse y comer junto a Viktor no se sintió tan poco natural como pensó que sería, platicando acerca del día que habían tenido y comparando a los patinadores que participarían en la Rostelecom Cup que se llevaría a cabo en unos días. Viktor había estado compitiendo por mucho más tiempo que Yuuri, por lo que conocía mucho mejor que él a los patinadores de más edad y tenía mucho que contar de ellos. Incluyendo a su compañero de pista, Georgi, quien estaría compitiendo contra Yuuri muy pronto. Algunas de las historias que Viktor le contaba lo hicieron reír como nunca en la vida, así que Yuuri también decidió compartir las historias de sus entrenamientos con Phichit, aunque no podía ofrecer algo más que eso. A pesar de haber estado compitiendo durante años, Yuuri no había sido capaz de conectarse con otro patinador de la misma manera, porque nunca había sido capaz de saber cómo debería interactuar con ellos. La victoria era emocionante, pero también era un camino muy solitario.
Luego de terminar la cena, ambos se encargaron de limpiar todo, manteniéndose en un cómodo silencio. Yuuri se maravilló de lo extraño que era todo esto, de que alguien como Viktor y alguien como él, pudieran caer tan fácilmente en este tipo de rutina. De que pudieran olvidarse del pasado momentáneamente para compartir el pequeño mundo dentro de aquel apartamento.
Cuando hubieron terminado, Viktor se acercó hacia el único sofá que había y se sentó en un extremo, mientras Yuuri se movía incómodamente en el lugar donde estaba parado. Solo había un sofá en el apartamento, el cual Viktor estaba ocupando, y aunque había suficiente espacio para que él se sentara al otro lado, Yuuri no quería estorbar.
— ¿Hay algo que quisieras hacer esta noche? —le preguntó Viktor, pero Yuuri solo sacudió su cabeza en negativa.
—No dejes que mi presencia interrumpa tus planes —. Le respondió. Esta era la casa de Viktor después de todo, seguro que tenía sus propios planes y cosas que hacía normalmente para relajarse luego de un día de entrenamiento. Yuuri ni siquiera debería estar aquí todavía, así que no quería que su presencia interrumpiera la vida de Viktor.
— ¿Qué es lo que haces normalmente?
Viktor se encogió de hombros, apartando la mirada. —No mucho la verdad. Entrenar durante el día y luego venir a casa a relajarme. Leer, ver Tv. A veces salgo a tomar un trago.
Sonaba bastante pacífico, pero también muy solitario. Sintiéndose incomodo al merodear cerca del hombro de Viktor, Yuuri optó por tomar el otro lado del sofá, posándose delicadamente sobre este y tratando de no ocupar demasiado espacio. Viktor se movió un poco del otro lado, dándole a Yuuri más espacio para acomodarse.
—Entonces, por favor, solo continúa con lo que normalmente harías. — Añadió Yuuri, no queriendo que Viktor pensara que estaba siendo exigente además de aprovechándose de su hospitalidad. Había pasado otro día y aún no había buscado otro lugar para quedarse a pesar de que seguramente ya abrían muchos disponibles. Por alguna razón, Yuuri continuaba olvidándolo, y se había dado cuenta que a medida que el tiempo pasaba, era algo se le hacía cada vez más fácil de ignorar. A pesar de saber que era de mala educación permanecer allí cuando Viktor solo le había ofrecido posada por una noche, el ruso no había protestado en ningún momento por ello y Yuuri esperaba que las cosas continuaran de ese modo.
Viktor lo miró por un segundo, evaluando la sinceridad en su palabras, pero luego volvió la mirada hacia el frente y alcanzó el control remoto de la tv, encendiéndolo y llenando el apartamento con el sonido de personas platicando en ruso.
— ¿Quieres ver algo en inglés? — le preguntó Viktor. Pero Yuuri solo sacudió la cabeza, no queriendo seguir irrumpiendo en la rutina de Viktor. Yuuri raramente tenía tiempo para ver Tv, así que en realidad no le importaba. Prefirió sacar su teléfono y revisar unos cuantos artículos nuevos de forma ausente, antes de pasar a revisar sus redes sociales.
Era rara la ocasión en la que posteaba algo, sin embargo Phichit lo hacía con frecuencia y Yuuri se había convertido en algo así como el "conejo de Pascua" en sus fotos. Siempre apareciendo en una esquina o en el fondo. Phichit le había dicho una vez que la mayoría de los fans de Yuuri acechaban su variedad de cuentas solo para ser capaces de captar aunque sea un pequeño vistazo de él, ya que Yuuri nunca posteaba fotos propias. Pero Yuuri no le creía.
Viktor era otro patinador que tendía a ser muy activo en las redes sociales, y parecía que había subido un par de fotos en los últimos días. La mayoría eran fotos de su entrenamiento en la pista junto con otros patinadores rusos, entre los cuales estaban Georgi, una patinadora pelirroja que Yuuri reconoció de la división de patinaje en solitario femenino, y un enojado adolescente rubio que destacaba entre todos. Afortunadamente, Viktor no había posteado nada que pudiera sugerir con quien se encontraba compartiendo vivienda. No era algo que Yuuri quisiera hacer público o que pudiera explicar fácilmente a la prensa si de hecho se llegaran a enterar, por lo que había tenido mucho cuidado de que nadie lo siguiera en su camino desde la pista hasta aquí. Y parecía que Viktor estaba dispuesto en mantenerlo tan celosamente guardado como él.
Luego de pasar un tiempo saltando entre sus varias cuentas, Yuuri empezó a aburrirse. Su atención se fue dirigiendo de a poco hacia la televisión y a lo que estaban pasando. Basándose en el dramatismo de la escena y en las calurosas declaraciones de amor, parecía ser algún tipo de telenovela rusa.
Viktor estaba observando la televisión de forma ausente, luciendo tan cansado como Yuuri se sentía. Sus pies descalzos se encontraban estirados frente a él y al verlos Yuuri podía darse cuenta que Viktor no había estado mintiendo cuando le había dicho que había tenido un duro día de entrenamiento. La piel de sus pies estaba cubierta por las evidentes señas y moretones que eran consecuencia de patinar por largas horas, la tensa practica dejando su marca vívidamente. Yuuri estrechó sus piernas para aliviar la tensión de sus propios pies, los moretones y marcas que habían aparecido en ellos después de su propio largo día de entrenamiento combinaban con las de Viktor.
Una vez acomodado en una posición más reconfortante, Yuuri enfocó su mente en la pantalla, a pesar de que no entendía ni una palabra de lo que allí se decía. Luego de unos cuantos minutos empezó a entender la esencia de la trama, pero la barrera del idioma seguía siendo un problema.
Desde el otro lado del sofá, Viktor pareció notar como Yuuri había empezado a prestarle más atención a la pantalla así que empezó a traducir en voz baja, hablando un par de segundos después que los actores en la pantalla mientras cambiaba las palabras rusas al inglés. No hablaba tan alto como para interrumpir la fluidez de la historia, pero sí lo suficiente como para que Yuuri entendiera lo que se estaba diciendo en la pantalla. Yuuri regresó su mirada a Viktor con preocupación, esperando no ser una molestia para el otro hombre. Pero a Viktor parecía no importarle y continuó traduciendo, acoplando sus palabras a las del actor.
Continuaron de ese mismo modo por un tiempo, con la voz de Viktor zumbando bajito en el fondo. No era un show particularmente emocionante o inspirador, de hecho era bastante similar a varios de esos malos dramas estadunidenses que Phichit había hecho que Yuuri se sentará a ver con él en Detroit. Pero la paz de esto momento era linda, la oportunidad de distraerse y permitirse relajarse al hacer algo completamente mundano en lugar de preocuparse por lo que pudiera deparar el futuro, o quedarse pensando en lo extraña que esa situación era en realidad.
Después de un tiempo, Yuuri regresó su atención hacia Viktor. Observándolo cuidadosamente, percatándose de la forma en la que la luz de la pantalla creaba extrañas formas sobre su rostro. Viktor aún estaba sentado lejos de él, tan lejos como le era posible sin llegar caerse del sofá. Desde el momento en que Yuuri había llegado, Viktor había estado haciendo exactamente lo mismo. Durmiendo a un brazo de distancia y presionado contra el borde de la cama, manteniendo una cuidadosa distancia entre él y Yuuri. Cosa que Yuuri no podía comprender.
Contrario a lo que Yuuri había creído la noche que había llegado allí, Viktor no parecía tener ningún interés en intentar algo más con él. La primera y rígida conversación que tuvieron acerca de los arreglos para dormir, reveló que tener sexo con Yuuri no había estado entre los planes de Viktor. Aquella noche Yuuri se había sentido agradecido por ello, ya que no deseaba nada más que descansar después de un largo viaje. Pero ahora ya se encontraba completamente recuperado del jet lag y aún así Viktor no había demostrado ningún interés en él. En lugar de eso, había mantenido una cuidadosa distancia entre ellos dos, la cual estaba empezando a frustrar a Yuuri.
Tal vez Viktor se había empezado a aburrir de él. Yuuri sabía que cuando se trataba de apariencia él difícilmente era alguien especial, y que su falta de experiencia significaba que Viktor podría encontrar una mejor compañía en algún otro lado. Pero Yuuri había pensado, después de que Viktor le pidiera quedarse esa noche durante el Campeonato Mundial, que tal vez esa era su rutina ahora, que tal vez podría estar con Viktor por mucho más que unas pocas veces en toda su vida.
Pero eso había sido hace meses y Viktor había tenido tiempo de sobra para encontrar a alguien más. Si aún deseara a Yuuri, seguramente le hubiera dicho o hecho algo para hacérselo saber, en lugar de mantener este cuidadoso y respetuoso espacio entre ellos.
Yuuri se debatió durante unos minutos, preguntándose si tal vez debería intentar dar el primer paso. Preguntándose si debería acercarse a Viktor, gatear a través del sofá, subirse a su regazo, y rezar por que Viktor no hubiera decidido que ya no quería a Yuuri en ese sentido. Pero él era solo un huésped en la casa de Viktor, uno que ya se había quedado mucho más tiempo del que debía. Hacer cualquier cosa que pueda desagradar potencialmente a Viktor era definitivamente una mala idea, porque se arriesgaba a que Viktor finalmente le pidiera marcharse y encontrar otro lugar donde quedarse, y Yuuri no quería eso. Por razones que no podía explicar, había empezado a esperar ansiosamente por volver al apartamento todos los días después de entrenar. Regresar de vuelta al apartamento junto con Makkachin. Junto con Viktor. Si Viktor ya no lo deseaba, entonces Yuuri no iba a arriesgarse a perder esto que tenía ahora solo por la oportunidad de acostarse con Viktor.
Simplemente tendría que esperar, ver si Viktor se acercaba buscándolo. Si así lo hacía, entonces Yuuri lo seguiría gustoso. Pero si no, Yuuri tendría que contentarse con lo que ya tenía. Era más de lo que podría haber esperado después de todo.
A la mañana siguiente, Yuuri se encontraba en estado de pánico.
Esta vez no eran los nervios de una competición lo que lo tenían al borde, esto era algo mucho peor. Durante el último par de días se había estado comunicando con el aeropuerto, asegurándose de que la maleta perdida llegaría a tiempo para su programa corto, el cual sería al día siguiente. Parecía ser que la maleta había sido dejada en Detroit, pero la aerolínea había prometido que volaría tan pronto como fuera posible. Con aquella promesa en mente, Yuuri simplemente había ignorado el problema. Pero todo regresó a él con fuerza cuando despertó la mañana del programa corto con un mensaje en su teléfono notificándole que habían tenido problemas para localizar su valija y que pasarían otros dos días antes de que pudiera ser transferida a Moscú.
La información le cayó como un balde de agua fría. Aunque la maleta llegaría a tiempo para su programa libre, su traje para el programa corto aún se encontraba casi al otro lado del mundo y él no tenía nada con que remplazarlo. A parte de esa ropa holgada que solía utilizar tras bastidores durante las competencias, realmente no tenía nada apropiado para patinar, y no había manera de que pudiera complacer a los jueces si no llevaba algo que capturara su atención. Sin el atuendo apropiado, Yuuri luciría ridículo comparado con los otros patinadores y simplemente no sabía qué hacer.
Había estado tan distraído toda la mañana que incluso Viktor lo había notado. El otro patinador le había dicho que, debido a que la copa empezaría al día siguiente, Yakov quería enfocarse completamente en los patinadores que competirían en estas y a Viktor se le había dado el día libre. Al notar la incapacidad de Yuuri para concentrarse, Viktor le sugirió que también se tomara el día, lo cual Yuuri aceptó sin pensarlo demasiado. Estaba demasiado nervioso, demasiado enojado, y en ese estado no lograría nada productivo aun si iba a entrenar. Lo único que conseguiría era fallar su rutina debido a su falta de concentración, y eso solamente lo pondría peor.
Sin el entrenamiento ocupando su mente, Yuuri estaba completamente perdido. Pero luego de una mañana llena de preocupación, Viktor le había sugerido que sacara a pasear a Makkachin como método para calmar sus nervios. Yuuri aceptó agradecido, sabiendo que tener una meta clara en su mente lo ayudaría a calmar sus preocupaciones. Estaba un poco sorprendido de que Viktor hubiera insinuado que él también iría, pero desechó ese pensamiento antes de que pudiera vocalizarlo. Makkachin era la mascota de Viktor después de todo, por supuesto que Viktor querría venir con ellos para mantener un ojo en su perrito.
Ya que no estaba familiarizado con la ciudad, Yuuri le había permitido a Makkachin tomar la batuta de nuevo, y Viktor parecía contento de seguirlos a ambos. Haciendo comentarios casuales acerca de las cosas que veían al pasar. Yuuri siempre había pensado que Moscú era una cuidad hermosa, pero ese día lo era incluso más. La nieve se había derretido casi por completo y en su lugar quedaban el ajetreo y bullicio de la cuidad en todo su esplendor. Moscú era un lugar muy diferente a Hasetsu o Detroit, pero Yuuri se dio cuenta que le gustaba mucho de todas formas. Podría ser diferente a todo lo que él estaba acostumbrado, pero eso no disminuía su hermosura. Además, los comentarios de Viktor acerca de las cosas a su alrededor eran una gran distracción.
Luego de un par de horas, Viktor empezó a asumir el papel de guía, llevando a Yuuri hacia una de las áreas más pintorescas de la cuidad y mostrándole un buen lugar donde podrían detenerse para comer. Al andar, Yuuri a menudo se detenía para admirar alguna estatua o edificio en particular, y Viktor parecía dispuesto a complacerlo. Makkachin olfateando alegremente a sus pies.
De repente, Yuuri fue agarrado con la guardia baja mientras admiraba un monumento particularmente interesante, y escuchó el sonar del "clic" de la cámara de un teléfono junto a él. El área estaba rodeada de turistas y por un momento Yuuri pensó que había sido uno de ellos quien había tomado la foto. Pero luego se giró y vio que Viktor tenía su teléfono en mano, la camara en dirección hacia Yuuri.
—Pensé que tal vez te gustarían algunas fotos —. Explicó Viktor, encogiéndose de hombros en forma casual. —Has estado admirando la cuidad pero no has tomado ninguna foto.
Perplejo, Yuuri se percató que el ruso tenía razón. Era rara la ocasión en la que Yuuri tomaba fotos de sí mismo, pero ahora se encontraba haciendo turismo en un país extranjero, por decirlo de alguna manera. Tenía sentido que tomara fotos que le recordaran su visita aquí, y era muy considerado de parte de Viktor haberlo hecho por él.
—Bueno…— continuó Viktor, aún mirando hacia donde Yuuri se encontraba parado, rodeado por la cuidad entera y con Makkachin jadeando alegremente entre sus piernas. —Es importante tomar fotos de las cosas que quieres recordar.
Luego de haber caminado por la cuidad durante horas, eventualmente Makkachin se empezó a cansar, por lo que Yuuri sugirió que regresaran al apartamento. Pasar el día entero olvidando sus preocupaciones había sido algo lindo, pero la realidad de la situación empezaba a regresar lentamente hacia él, y sabía que tendría que lidiar con ello eventualmente.
Sin embargo, una vez que llegaron a la puerta del departamento, fue detenido en corto por lo que lo estaba esperando allí. Una gran pila de cajas se encontraba ordenadamente alineada contra la puerta, todas portando el mismo logo y selladas para seguridad. Yuuri no tenía idea de qué podría haber ordenado Viktor como para que llenara toda la entrada de esa manera, pero no era como si Viktor tuviera la obligación de informarle de todas formas.
Ante la sorpresa de Yuuri, Viktor se acercó a las cajas para revisar la etiqueta y empezó a explicarse.
—Cuando me dijiste que tus trajes se habían perdido, no estaba seguro de si te los regresarían a tiempo —. Le dijo a Yuuri, luciendo ligeramente culpable. —Así que hice que algunos de mis viejos trajes fueran traídos desde San Petersburgo en caso de que no lograran llegar, de modo que aún tuvieras algo que ponerte para competir mañana.
Yuuri se detuvo en corto ante sus palabras, sintiendo como una repentina calidez invadía su pecho y subía por su garanta, cortándole toda posibilidad de hablar. Era un gesto increíblemente considerado y uno que Yuuri jamás podría haber esperado o anticipado. Viktor no tenía razones para ayudarlo. Yuuri nunca se lo había pedido pero lo había hecho de todas formas, por ninguna otra razón aparente que no fuera simplemente ser amable. Yuuri se sentiría sorprendido si no se encontrara sobrecogido por la gratitud.
—Gracias —soltó ahogadamente, escuchando el ligero quiebre en su voz. —Viktor, te lo agradezco mucho.
— ¿Entonces tu equipaje aún no ha llegado? —Le preguntó Viktor, Yuuri solo sacudió su cabeza como respuesta. —Entonces será mejor que me ayudes a meter estas cajas para que puedas escoger algo que ponerte.
Luego de haber arrastrado las cajas dentro del apartamento, Viktor dejó solo a Yuuri. Saliendo a ver algo de comida para la cena, y dejando que Yuuri buscara entre las numerosas cajas por sí solo. Viktor le había dicho que solo había pedido que algunos de sus viejos trajes fueran enviados, pero cuando Yuuri empezó a explorar las cajas, le pareció que estaban todos los trajes que había usado desde su primera temporada.
Yuuri reconoció cada uno de ellos. Había visto la mayoría de trajes en persona, había patinado en el mismo hielo que Viktor cuando este los había estado usando. Algunos los recordaba más vívidamente que otros. Especialmente una camisa roja que había tenido que devolver a las desordenadas cajas con un sonrojo en su rostro, sabiendo que nunca sería capaz de llevarla en el hielo sin que ciertos vívidos recuerdos resurgieran desde las profundidades de su mente. Otros trajes se le hacían menos familiares, aquellos de la época temprana de Viktor como sénior, cuando Yuuri había estado tajantemente determinado a no prestarle atención, a no preocuparse por el nunca jamás.
Cada atuendo era hermoso, único, y perfectamente tallado a la imagen que Viktor había estado tratando de representar. Todos los trajes anteriores de Yuuri difícilmente podrían considerarse aburridos, pero palidecían en comparación a estos. Lo gustos de Viktor en ropa eran mucho más extravagantes que los suyos, además Viktor tendía a favorecer los colores que Yuuri evitaba. Brillantes, cautivadores, todas las cosas que lo hacían palidecer en comparación.
Yuuri difícilmente podía imaginarse usando alguno de ellos para la competencia, a pesar de saber que tendría que hacerlo para el programa corto del día de mañana. Y además, aunque tanto él como Viktor estaban en forma y poseían cuerpos atléticos, los hombros de Viktor eran mucho más anchos que los de Yuuri y era también varios centímetros más alto que él. Cualquier cosa de años recientes se vería enorme, risible y ridículo en Yuuri.
En lugar de eso, Yuuri prefirió explorar más afondo, encontrando finalmente la caja de tela que tiraba de sus más distantes recuerdos. Los trajes de los días de Viktor como Junior, cuando Yuuri lo había empezado a adorar como a un ídolo y amado más allá de cualquier cosa. Viktor había sido más pequeño durante su juventud, más delgado, femenino, y con una figura que se parecía más a como Yuuri lucía ahora. Por unos minutos, Yuuri continuó buscando entre las ropas, considerando brevemente un traje blanco de malla y adornado con lentejuelas que recordaba haber visto hace muchos años atrás. Pero lo descartó rápido al sentirlo demasiado llamativo. Necesitaba algo más simple, algo que fuera más de su estilo.
Al mover la blanca tela del camino, los dedos de Yuuri se congelaron al tocar una suave tela negra, aún en perfectas condiciones a pesar de haber permanecido guardada durante tantos años. La textura era agradable y suave bajo sus dedos, por lo que sacó la tela de la caja, posándola en el suelo frente al él para poder contemplarla en su totalidad.
De todos los trajes que Viktor había usado a través de los años, este era el que recordaba mejor que ninguno. Este traje, hecho de tela y malla negra con cristales subiendo por un lado y un destello de rojo en única sección que flotaba como una falda.
Era el traje que Yuuri había visto desde su cama casi todas las enojes de su vida durante tantos años, casi tantos como podía recordar. El traje que Viktor usaba en uno de los posters que había adornado la habitación de Yuuri como una motivación, como un recordatorio. El traje con el que había observado a Viktor patinar cuando solo era un niño y había pensado que Viktor Nikiforov era la persona más asombrosa del mundo. El traje que Viktor llevaba cuando le había roto el corazón a Yuuri hace tantos años atrás, y que los había guiado a ambos por un sendero que terminaba aquí y ahora. El traje que Yuuri se había imaginado usando aquella noche hace tanto tiempo en una desierta pista de hielo en Moscú, cuando había empezado a patinar una rutina casi olvidada, enterrada profunda y distantemente en su memoria, la única cosa que le pudo traer paz en ese momento.
Había tantos recuerdos relacionados a ese inofensivo objeto, casi demasiados, y Yuuri casi se sintió abrumado por ellos. Pero sabía que después de todo lo que ya había visto y descartado ese día, realmente no tenía elección. Este era el traje que usaría. Viktor había sido tejido dentro de la tela de su propia vida durante tanto tiempo que se sentía correcto de algún modo, una extraña forma de simetría. Como si el destino les estuviera brindando una carcajada final.
Yuuri no se molestó en mirar ninguno de los otros trajes. Él ya había tomado una decisión.
Esa noche, cuando Viktor había caído dormido a un brazo de distancia de él, Yuuri lo había estudiado detenidamente, trazando las líneas de su pálido rostro con sus ojos del modo que quería hacer con sus dedos, y pensando en las revelaciones que había tenido en los últimos días.
Por años, en la cabeza de Yuuri había existido un Viktor Nikiforov que le susurraba cosas venenosas al oído. Recuerdos que quemaban dentro de su mente y que se reproducían dentro de su cabeza una y otra vez sin importar cuantos años hubieran pasado, recuerdos que nunca desaparecían y que nunca dejaban de ser dolorosos. Durante mucho tiempo, Yuuri había sabido exactamente el tipo de persona que era Viktor. Lo había conocido, odiado, y querido derrotarlo con un fervor que lo había impulsado durante todos esos años, a través de sus dificultades, a través de todo.
Pero el Viktor que vivía en la cabeza de Yuuri, la rencorosa y molesta criatura que había destrozado los sueños de un niño tan casualmente, le parecía repentinamente muy diferente al hombre que se encontraba acostado frente a él, su rostro relajado y pacífico siendo bañado por la luz de luna. El hombre que le había ofrecido a Yuuri un lugar para quedarse sin pensarlo dos veces, simplemente porque había escuchado que Yuuri podría necesitarlo. El hombre que había pasado por tantos problemas solo para asegurarse de que Yuuri tuviera un traje para patinar aunque no tenía una razón o la obligación de hacerlo. El hombre que al reír y sonreír hacía que Yuuri también sonriera y riera, haciéndole sentir un montón de cosas que nunca había sentido antes.
Viktor se veía hermoso allí acostado frente a él. Pero más allá de eso, Viktor también era amable. No del tipo de persona que es amable por obtener algo a cambio, sino del tipo que era amable solo porque sí.
Viktor había roto el corazón de Yuuri cuando solo era un niño, pero Viktor también había sido un niño en aquel entonces. Ambos lo habían sido. Y así como Yuuri distaba mucho del niño que solía ser, tal vez Viktor también había cambiado. La vida los había moldeado a través de los años y ninguno volvería a ser quien fue antes.
Tal vez el Viktor que había existido dentro de la cabeza de Yuuri por tantos años, ya no el Viktor real.
A pesar de toda su preparación y práctica, Yuuri no se sentía listo para nada durante el programa corto del día siguiente. Tenía sus patines y finalmente tenía un traje para usar, pero durante las prácticas de días anteriores aún no había conseguido descifrar como es que realizaría esa rutina.
Celestino le había dicho que seduzca a la audiencia, que elevara su sexualidad en la pista, pero Yuuri no tenía idea de cómo hacer eso. No tenía idea de cómo seducir a las masas, mucho menos a los jueces que decidirían si su presentación tendría un lugar en la final o si regresaría a casa con las manos vacías.
Viktor ya había calificado para la final. Yuuri no sería capaz de encararlo nunca más si fallaba ahora, antes de que hubieran tenido la oportunidad de enfrentarse mano a mano por otra temporada. Luego de esta competencia, Yuuri tendría que abandonar Rusia y con ella a Viktor, si no calificaba para la final podrían pasar meses hasta que pudieran verse de nuevo.
Por necesidad, esta mañana habían partido por caminos separados. Yuuri se había dirigido directamente a la arena para la práctica matutina y Viktor había ido a encontrarse con Yakov y los otros patinadores rusos. Técnicamente Viktor no debería tener permitido venir y ver la competencia, ya que no era un competidor oficial. Pero no había nadie en el mundo que le pudiera negar el acceso a la pista a Viktor Nikiforov.
Mientras los otros patinadores realizaban sus rutinas, Yuuri continuó repasando la suya en su cabeza. Recordándose los saltos y la secuencia de pasos una y otra vez hasta que la pudo visualizar perfectamente. Pero algo faltaba. La rutina se sentía demasiado mecanica, desprovista de toda la emoción que caracterizaba el patinaje de Yuuri y que lo había llevado tan lejos. En lo profundo de su mente, Yuuri pudo empezar a sentir como la duda lo invadía, el persistente temor de que este sería el año en que todo se derrumbara para él, de que este sería el año en que fallaría por última vez y para siempre.
Si Yuuri quería ganar, primero tendría que trabajar en lo que la seducción significaba para él.
A pesar de que Yuuri nunca lo había admitido, él tenía muy poca experiencia con respecto a cualquier cosa similar a esa. La única persona con la que había dormido, la única con la que había hecho algo realmente sexual, era Viktor.
Viktor, quien no lo había tocado desde que había llegado a Rusia. Viktor, quien no había mostrado interés alguno en tocarlo, de siquiera acercarse a él fuera de la forzosa proximidad que debían compartir por necesidad al estar conviviendo en el mismo pequeño espacio. Viktor, quien había mantenido su distancia todo el tiempo.
Había pasado mucho tiempo desde la última noche que habían pasado juntos, de su última verdadera noche juntos. Cuando en contra de todas las expectativas de Yuuri, en contra de todo lo que había creído verdad, Viktor le había pedido que se quedara. Le había permitido a Yuuri alargar su momento juntos por un poco más, le había permitido mantener cerca el recuerdo de aquella noche, el ligero toque de unos dedos sobre su piel en medio del estupor del sueño y el sonido de una voz cantando.
Su tiempo juntos nunca estuvo destinado a durar. Yuuri siempre lo había sabido, aun cuando había tratado de alargar sus momentos lo más que pudo, de aferrarse a ellos aun cuando comenzaba a escurriese de sus manos. Pero había esperado poder ser capaz de tener a Viktor de esa forma por un poco más de tiempo. Y después de haber pasado tanto tiempo a su lado durante los últimos días, Yuuri se encontraba desesperado por ello. Desesperado por tener a Viktor de nuevo, por tenerlo cerca en la forma que siempre parecía anhelar.
Yuuri lo había conseguido antes. De algún modo, contra todo pronóstico y contra toda lógica, había sido capaz de poseer a Viktor por completo. Toda su necesidad, todo su deseo, toda su pasión. Lo había capturado y lo había mantenido por un momento, por una noche. Y luego había conseguido hacerlo de nuevo, y de nuevo, y él continuaba volviendo por más, una y otra vez. Y Viktor se lo había permitido, Viktor lo había deseado. En esos breves momentos, aquellas breves noches, por un segundo, Yuuri había sido el centro del mundo para Viktor.
Yuuri no sabía cómo seducir a la audiencia. No sabía cómo seducir a los jueces. Pero de repente se había dado cuenta de lo que la seducción significaba para él.
Otras personas podían tener a Viktor, podían tenerlo en la misma forma que Yuuri lo había tenido porque Viktor era Viktor. Era demasiado grandioso, tan brillante que incluso quemaba, como para que Yuuri fuera capaz de mantenerlo con él para siempre. Pero Yuuri sabía que poseía la habilidad de capturar la atención de Viktor, aunque fuera solo brevemente. La habilidad de capturar la atención de Viktor y mantenerla por el tiempo que quisiera. Podía asegurarse que los ojos del hombre estuvieran fijos en él y solamente en él.
Había seducido a Viktor antes y podía seducirlo de nuevo. Podía hacer que Viktor lo deseara de nuevo. Eso era lo que Yuuri conocía, lo que entendía. Patinaría su rutina para seducir a Viktor, por Viktor, y así tratar de tener a Viktor otra vez del modo que había perdido.
Yuuri planeó todo en los últimos minutos que tenía antes de que saliera a patinar. Lo vislumbró en su mente, trajo a la luz todas las emociones y deseos que necesitaba para que esta rutina fuera exactamente lo que estaba destinada a ser. Y para cuando finalmente salió al hielo, la imagen estaba clara en su cabeza. Y por primera vez desde que había empezado a patinar esa rutina tantos meses atrás, Yuuri se sentía listo.
Yuuri se deslizó al centro de la pista y observó al rededor del estadio mientras lo hacía, sus ojos escaneando los rostros en la multitud. Por un minuto no fue capaz de encontrar lo que estaba buscando y empezó a preocuparse de que Viktor no estuviera allí, de que no lo estuviera observando. Pero un destello plateado capturó su atención a medida que se colocaba en su posición de inicio. Allí estaba Viktor, parado a un lado de la pista junto a Yakov y Georgi, observando a Yuuri deslizarse sobre el hielo.
"Patina como si quisieras seducir a la audiencia" Le había dicho Celestino, pero Yuuri sabía qué era mejor que eso "Patina como si trataras de seducir a Viktor. Haz que te desee. Atrápalo de tal modo que no pueda apartar los ojos de ti. Sedúcelo con tu patinaje para que puedas poseerlo de nuevo".
(1)La música sonó a través de la arena, el sonido de las cuerdas llenó el aire y Yuuri empezó su rutina, dejando que las notas flotaran a través de él. Hubo una pequeña pausa en la música, la cual Yuuri aprovechó para girarse hacia donde Viktor se encontraba sentado, encontrar sus ojos desde el otro lado de la pista y sostenerle la mirada.
«Mírame». Trató de decir y de transmitir solo con sus ojos y su cuerpo. «Mírame y no apartes tus ojos de mi».
Desde su lado de la pista, Yuuri no podía saber si Viktor lo estaba observando, pero esperaba que así fuera. La música continuaba y Yuuri se dejó llevar por ella, dejó que la provocativa melodía guiara sus movimientos y que los recuerdos lo empezaran a llenar mientras patinaba. Recuerdos de los ojos de Viktor sobre él, de un par de manos que paseaban por su piel y de besos que le quitaban el aliento. Recuerdos de momentos robados en la noche, cuando nada aparte de ellos importaba y Yuuri había tenido la atención de Viktor fija únicamente en el. Cuando sus cuerpos se habían presionado contra el otro y Yuuri pudo hundirse en el sentimiento de placer que le provocaba tener a Viktor con él una vez más.
Yuuri dejó que los recuerdos se apoderaran de sus movimientos, los dejó fluir fuera de su cuerpo y les permitió unirse a la historia que se encontraba tejiendo. Él era un seductor, había cautivado a Viktor antes y podía hacerlo de nuevo. Podía convertirse en una tentación con cada giro de su cuerpo, con cada desliz de sus patines. Porque patinaba para una persona y solo para esa persona, y necesitaba que esa persona lo observara, que lo mirara y que nunca dejara de hacerlo.
Tal vez Viktor ya no lo deseaba más. Tal vez había decidido que lo que había existido entre ellos se había terminado, que era tiempo de detenerse. Pero no era así, si aún deseaba a Yuuri y se había estado conteniendo por alguna otra razón, entonces Yuuri no estaba dispuesto a dejar que esto se termine. Viktor conocía el lenguaje del patinaje tan bien como Yuuri, y sería capaz de entender el mensaje de su rutina tan claramente como si lo hubiera gritado desde el techo del estadio.
«Ya has tenido esto y puedes tenerlo de nuevo». Yuuri trató de decir. Muchas cosas entre él y Viktor eran complicadas, pero esto era simple, la única constante que existía entre ellos y que Yuuri podía comprender del modo en que no podía comprender lo demás.
«Solo tienes que desearme. Solo tienes que pedírmelo».
Durante las largas horas de entrenamiento que lo habían llevado a la competencia, Yuuri había peleado con esta rutina, había sido incapaz de patinarla con la pasión requerida, incapaz de crear una historia para encantar a los jueces y a la audiencia. Pero esta vez se sentía diferente, esta vez se sentía maravilloso. Esta vez podía patinar la rutina como si fuera una parte de él y casi quiso que nunca se terminara. La sensación de sentirse poderoso y encantador, sabiendo que en algún lugar allí afuera, Viktor lo observaba.
Pero no importaba lo mucho que deseaba que no pase, la rutina finalmente tendría que terminar. Y demasiado pronto, el sonido del último crescendo lleno el estadio, llevándolo a su pirueta final y terminando su rutina con los brazos en vueltos alrededor de él. Jadeando por aire mientras el agotamiento lo golpeaba finalmente.
La multitud explotó en aplausos a su alrededor, rugiéndole su aprobación y lanzándole regalos hacia el hielo en muestra de aprecio, pero Yuuri tenía ojos para un solo hombre. Sin sus gafas no podía ver el rostro de Viktor, no podía ver la expresión que reflejara lo que sentía en su interior. Pero Yuuri sí fue capaz de ver la silueta de Viktor, la forma en que su cuerpo estaba direccionado hacia Yuuri, mirándolo desde fuera del hielo.
Viktor lo había observado. Viktor lo había visto. Y lo más importante, Viktor no había apartado la mirada.
meshkol meshkol · 10m
Yuuri Katsuki estuvo MALDITAMENTE CALIENTE hoy en el hielo #RostelecomCup
jahloveangel jahloveangel · 9m
Nc por que Yuuri Katsuki cambió su traje del programa corto para la Rostelecom Cup pero NO me quejo en lo absoluto #RostelecomCup #LuceMuyBien
Erik erikashinigamichan · 8m
Yuuri Katsuki podría pararse sobre mí con sus patines puestos y probablemente le agradecería por ello #RostelecomCup #damnboy #PeroMiraEseProgramaCortoPapá
Redmau redmau · 8m
Aún no he podido superar el programa corto de Katsuki y no creo que alguna vez pueda hacerlo. #RostelecomCup
Vkings vkings · 7m
El nuevo traje que Katsuki Yuuri uso para el programa corto lucía muy familiar. Me preguntó dónde lo he visto antes…o.O
/p/Man6FoALPHN/ #RostelecomCup #PensaronQueNoLoNotariamos
#PeroSiLoHicimos
Crimson crimsonrebel · 6m
vkings OMG NO PUEDE SER!
Viktuuri history-maker-viktuuri · 6m
vkings SABÍA QUE HABÍA VISTO ESE TRAJE EN ALGÚN LADO ANTES!
Sulfuric Animus sulfuric-animus · 5m
No puedo creer que Katsuki Yuuri patinara su programa corto con uno de los viejos trajes de Viktor Nikiforov! Me estoy muriendo, que significa esto?!
#RostelecomCup #viktuuri
Wanderer thatwandercat · 5m
Okay, todo el mundo calmado, ya hay una explicación del porqué del cambio en el atuendo de Katsuki y eso mucho más aburrida de lo que todos piensan.
/8iaPRl #RostelecomCup
Supreme Kohai supreme-kohai · 4m
Ese momento cuando todos los shippers enloquecen por algo tan estúpido e ignoran la explicación racional del asunto. #RostelecomCup #BuenIntentoChicos
Noir leblacknoir · 3m
Solo para aclararles a todos los que se preguntan acerca de todo este asunto del traje Katsuki/Nikiforov, la historia oficial dice que Katsuki perdió su equipaje… 1/3
Noir leblacknoir · 2m
…en su viaje a hacia Rusia, por lo que se vio forzado a pedir prestado temporalmente uno de los trajes de Nikiforov, quien estaba en Moscú al mismo tiempo que su compañeros de pista…2/3
Noir leblacknoir · 2m
…así que realmente no es tan interesante como todos lo quieren hacer parecer. Y sí, hay evidencia real para sustentar esto… /8jKp8Bzaq 3/3
Reese rreese996 · 1m
Sé que realmente hay una explicación completamente inocente acerca del cambio de traje de Katsuki, pero ahora no puedo evitar hacerme preguntas…#RostelecomCup
Le tomó bastante tiempo a Yuuri el poder volver al apartamento esa noche.
Hubo mucho que hacer luego que los programas cortos terminaran, reporteros con quien hablar, fotografías que se debía tomar, todo el embrollo de actividades oficiales que tenía que realizar como preparación para patinar al día siguiente. Luego de haber dejado el hielo, Yuuri había sido inundado por una masa de gente y ni siquiera había tenido la oportunidad de ver a Viktor, mucho menos de hablar con él. El hombre había desaparecido junto a Yakov luego de que Yuuri hubo terminado su rutina y no había vuelto a aparecer desde entonces. Yuuri sabía que eso había sido lo mejor. Hablar con Viktor en público podría revelar ante los viciosamente críticos ojos de la prensa y el mundo más de lo que él quisiera, y eso era algo que Viktor también sabia a la perfección. Era mejor que mantuvieran su distancia donde el resto de personas los pudieran ver para así mantener las apariencias.
Nadie sabía que se estaba quedando con Viktor, y Yuuri pretendía mantenerlo de ese modo. El mundo no tenía idea de lo que sucedía entre ellos más allá de los especulativos chismes que existían alrededor de los patinadores cercanos a ambas parte, y era mejor que permaneciera de ese modo.
Muchos de los reporteros que lo habían entrevistado luego de su presentación se encontraban bastante curiosos acerca de su cambio de atuendo, la mayoría había notado que tenía puesto algo muy diferente a lo que había usado durante el Campeonato Nacional, y aquellos con vista de águila habían descifrado de donde provenía el traje. A pesar de haber pasado muchos años desde que Viktor había usado ese mismo atuendo, el ruso lo había llevado puesto cuando rompió el record mundial junior, y ese no era un momento que los fans de deporte podrían olvidar fácilmente.
Todo lo que Yuuri pudo hacer fue responder a las preguntas honestamente. Que había tenido problemas con la pérdida de su equipaje y que Viktor, quien en ese momento se estaba quedando en Moscú con su entrenador, había aparecido en el último minuto para presentarle a Yuuri una alternativa hasta que sus propios trajes le fueran devueltos. Nada de eso era mentira, y una rápida llamada al aeropuerto podía confirmárselo hasta a el más chismoso reportero.
Yuuri había visto un mensaje del aeropuerto en su teléfono tan pronto como los programas cortos hubieron terminado, el cual le notificaba que su equipaje perdido se encontraba en ruta de envío y que estaría disponible para ser recogido en la mañana, justo a tiempo para su programa libre. Yuuri les confirmó a los reporteros que sí, definitivamente usaría su traje original para el programa libre de mañana, y que no, no mantendría el traje de Viktor por el resto de la temporada ya que solo había sido un remplazo temporal, y que no, no había ningún otro significado en su elección para el atuendo que no fuera el hecho de que era el único traje disponible que le quedaba apropiadamente.
La mayoría de los reporteros parecían haber aceptado sus respuestas fácilmente, y Yuuri pudo escapar de ellos sin daños. Pero aun así pasaron horas antes de que pudiera regresar al apartamento, lo cual más fue difícil al tratar de asegurarse que nadie se diera cuenta de a donde se dirigía en su camino de regreso.
Yuuri presionó el código en la puerta y subió lentamente las escaleras hasta llegar a la puerta principal. La cual, como siempre, estaba sin seguro. Y Yuuri estaba agradecido por ello. Luego de haberse quedado mas tiempo del que se suponía era bienvenido, lo más probable era que Viktor le pidiera que se marchara en cualquier momento. La oferta para quedarse había sido solo por una noche después de todo, no la casi semana entera que Viktor le estaba permitiendo quedarse.
Cuando Yuuri entró por la puerta, el primer saludo que recibió vino de una bola de pelos voladora que el atrapó con una carcajada. Parecía ser que Makkachin había estado esperando por él y el perro lamió su rostro entusiastamente como saludo. Yuuri se agachó para acariciar sus orejas cariñosamente y Makkachin ladró emocionado, moviendo su colita felizmente.
—Quedaste en primer lugar hoy —. Habló una voz encima de él y Yuuri levantó la vista, encontrándose con Viktor solo unos metros de distancia, observándolos atentamente.
— ¿Si? —respondió, inseguro de si Viktor le estaba haciendo una pregunta o no. Seguramente el ruso había visto la tabla de posiciones al final del día ¿verdad?
Amenos que se hubiera retirado antes, por supuesto.
—Tu presentación fue… —Viktor se cortó, avanzando un par de pasos hacia Yuuri antes de detenerse de nuevo y Yuuri esperó, aún no seguro de lo que Viktor estaba tratando de decir. Después de percatarse que Viktor lo estaba observando, Yuuri había estado seguro que este había entendido el mensaje que le enviaba, que Viktor había entendido lo que deseaba. Pero Viktor aún se encontraba parado a unos pocos metros de distancia y no hacía el intento de acercársele.
Viktor lo observaba atentamente, su mirada lo analizaba, y había un brillo de algo en sus ojos. Algo que lucía muy familiar y nuevo al mismo tiempo. Una de las manos de Viktor se apretaba en un puño a su lado, los tendones y los nudillos notoriamente blancos contra su piel, pero aún permaneció inmóvil. Simplemente estaba parado allí, como si esperara algo, dejando el final de su oración colgando aún incompleta en medio de ellos.
Tal vez Yuuri había tenido razón todo este tiempo. No había manera de Viktor no hubiera entendido su intención con la rutina, pero aún existía la probabilidad de que Viktor hubiera decidido no tomar la oferta de Yuuri, que hubiera decidido terminar aquella extraña situación entre ellos que, si bien no estaba correctamente definida, aún era valiosa para Yuuri. Tal vez Viktor había decidido que finalmente era momento de detenerse.
Viktor no había intentado nada con Yuuri desde que este había llegado, y ahora mismo tampoco lo hacía, aun cuando Yuuri había dejado su intención tan clara. Si Viktor quería que esto se terminara entonces Yuuri lo aceptaría, lo dejaría ir. Pero hasta que Viktor no se lo dijera, hasta que no hubiese dicho esas palabras en voz alta, Yuuri aún podía tener la esperanza de estar en error, de que Viktor simplemente se estuviera conteniendo por alguna razón que Yuuri simplemente no comprendía, pero que para Viktor tenía sentido.
Yuuri se levantó lentamente, el cálido peso de Makkachin presionado contra su pierna como apoyo. Tenía que elegir y debía ser ahora o nunca. Si no hacía nada, si dejaba que el momento pasara, se protegería a si mimo, pero perdería la oportunidad tener a Viktor una vez más. Si él daba el primer paso, si expresaba su deseo claramente y de forma explícita para que no hubiera riesgo de confusión, entonces se arriesgaba a que Viktor rechazara sus avances y a todo el dolor y humillación que vendrían con ello. Pero Viktor aún se encontraba observándolo, y Yuuri estaba seguro de que si Viktor no lo deseara ya se lo hubiera dicho. Y si Yuuri no hacía nada, ya podía dar todo por perdido. Pero si lo intentaba, sin importar las consecuencias, al menos estaría seguro de lo que Viktor quería.
Dudosamente, Yuuri avanzó los últimos metros de espacio que los separaban, y tan pronto como él se movió, Viktor dio un paso al frente también. Alcanzándolo a medio camino en un par de zancadas. Tan pronto como estuvieron parados lo suficientemente cerca, Yuuri levantó su mano para alcanzar la mejilla Viktor, dándolo el espacio suficiente para que se alejara si lo deseaba, y luego usando la mano que tenía en la mejilla del ruso para acercar sus rostros.
—Yuuri —. Exhaló Viktor, y Yuuri se estiró hacia arriba. Cerrando el pequeño espacio que había entre ellos y colocando sus labios sobre los de Viktor gentilmente. Manteniendo el contacto por unos pocos segundos para luego alejarse y ver la reacción de Viktor.
Viktor dejó de contener la respiración, sus ojos revolotearon cerrándose y soltó un suspiro que parecía ser de alivio. Y luego, repentinamente, sus manos estuvieron dentro del cabello de Yuuri y este sintió como era arrastrado devuelta hacia el beso. Los labios de Viktor estaban calientes contra los suyos y sus dedos se apretaban contra su cabellera, manteniéndolo cerca. Yuuri se derritió dentro del beso, sintiendo la alegría llenar su interior. Por un momento se había preguntado si Viktor iba a rehusarse, si la cuidadosa distancia que había puesto entre ellos los últimos días había sido por falta de interés, pero por la forma en que Viktor lo besaba parecía que había estado muy equivocado en eso.
Viktor lo besaba duro y rápido, como si no pudiera tener suficiente de aquella sensación. Como si se hubiera estado conteniendo y finalmente se estuviera permitiendo dejarse llevar, lo cual era un pensamiento ridículo porque Yuuri siempre había estado dispuesto y por supuesto que Viktor sabia eso. ¿Verdad?
Yuuri le devolvía los besos, sus dedos clavándose contra los hombros de Viktor y dejando que sus ojos se cerraran, permitiendo que la inconciencia se lo llevara lejos. Esto era lo que había extrañado, lo que había estado anhelando por tanto tiempo, sin lo cual no podía vivir. Haber pasado tanto tiempo con Viktor, tan cerca pero sin ser suficiente, había sido una tortura. Estar cerca de Viktor, estar con Viktor del modo en que había estado los últimos días, había sido más de lo que Yuuri jamás pudo haber esperado, pero no era suficiente. No le era suficiente con simplemente ser un huésped en su casa. Estar cerca de él, pero no lo suficientemente cerca. Yuuri necesitaba esto también, necesitaba sentir a Viktor, necesitaba saber que Viktor lo deseaba, sin importar lo poco que ese deseo fuera a durar.
Profundizando el beso, Viktor los presionó más cerca del otro, su peso presionando a Yuuri hacia atrás hasta que su espalda chocó con la pared. Viktor continúo besándolo y Yuuri se dio cuenta que tenía que levantarse un poco para poder corresponderle. Sus alturas no eran dramáticamente diferentes, pero Viktor aún era un poco más alto que él, y en sus posiciones actuales, Yuuri se dio cuenta que tenía elevarse para receptar y devolver los desesperados besos del ruso, sus talones despejándose del suelo ligeramente y quedando parado sobre la punta de sus pies.
Las manos de Viktor abandonaron su cabello, recorriendo los lados de su cuello y bajando por sus hombros, aún sin romper el beso. Estaba presionando a Yuuri contra la pared casi dolorosamente, y Yuuri alzó su mano para agarrar a Viktor por la nuca, tratando de tirar de él hacia abajo para que sus alturas estuvieran a un nivel más adecuado.
En lugar de agacharse, Viktor agarró la parte trasera de los muslos de Yuuri y lo levantó. Yuuri saltó y enredó sus piernas alrededor de la cintura de Viktor instintivamente para evitar caerse. En aquella nueva posición, sus rostros estaban al mismo nivel, dándole a ambos un mejor acceso. Yuuri se percató que Viktor estaba soportando casi su todo peso, presionándolo contra la pared y con las piernas de Yuuri apretadas contra su cintura, manteniéndolos juntos.
Yuuri no tenía idea de cómo Viktor era capaz de hacer eso, pero no se iba a quejar. Había esperado esto por tanto tiempo que ahora que al fin lo tenía, parecía no tener suficiente de ello. Quería que Viktor continuara besándolo, que continuara tocándolo, que ese momento no terminara nunca.
Viktor no parecía sentir ningún tipo de molestia al estar soportando el peso de Yuuri, sus años de entrenamiento atlético haciéndolo parecer casi sencillo. Pero el ritmo de sus besos estaban empezando a cambiar, volviéndose mas frenético, mas demandante. Por el modo en que el ruso estaba actuando, parecía que había sido Yuuri quien lo había mantenido esperando cuando había sido lo contrario.
Yuuri hubiera estado feliz de permitir que Viktor continuara, de permitir que el hombre lo follara contra la pared si eso era lo que quería. Pero también sabía que si dejaba que eso pasara, esto acabaría muy pronto, y no podía dejar que eso sucediera, no quería que sucediera.
—Viktor —. Jadeo, alejándose del beso solo lo suficiente para formular las palabras.
—Dormitorio.
Viktor se alejó ligeramente, permitiendo que Yuuri desenredar sus piernas y las asentara suavemente en el piso, todavía manteniéndose presionados contra el otro. Yuuri agarró la mano de Viktor, jalándolo hasta el dormitorio, y Viktor lo siguió voluntariamente. Cuando llegaron dentro, Viktor rompió el contacto momentáneamente para girarse y ponerle el seguro a la puerta.
—Makkachin —. Mencionó Viktor al ver la confusion en el rostro de Yuuri y este casi se echa a reír porque no se le había ocurrido. Sin importar lo mucho que había aprendido a amar al perrito, Yuuri no quería a Makkchin presente en la habitación mientras él y Viktor…
Las manos de Viktor regresaron a su rostro para atraerlo hacia otro beso, esta vez más gentil pero al mismo tiempo más profundo y sincero. Lentamente, Viktor empujó a Yuuri hacia la cama, tirando de él de modo que ambos estuvieron sentados al borde del colchón, aun besándose. El ángulo era ligeramente incomodo así que Yuuri se sacos los zapatos y se colocó por completo sobre la cama, con Viktor siguiéndolo un segundo después.
Se movió hasta sentarse junto a Viktor, arrodillado sobre la cama con sus piernas a cada lado de los muslos del ruso. Yuuri reinició el beso, deleitándose en la sensación de tener a Viktor, de sus cuerpos presionados el uno contra el otro. Llevándose a Yuuri con él, Viktor se inclinó hacia atrás. Pasando de estar sentados a ahora hallarse completamente acostados, de modo que se encontraba totalmente extendido en la cama con Yuuri arrodillado encima de él. Nunca rompiendo el beso.
El cambio de posiciones le brindó un mejor acceso a Yuuri del cual tomo ventaja, moviendo sus manos, las cuales habían estado sobre el cuello de Viktor, y deslizándolas hacia su pecho para desabotonar la camisa del ruso rápidamente.
Cada vez que esto sucedía, cada vez que Yuuri tocaba a Viktor y permitía que este le tocase, Yuuri siempre estaba consciente de que esa podría ser la última vez. Ahora más que nunca. Cada vez que estaban juntos Yuuri esperaba que eso no llegara a pasar, que esto nunca terminara. Pero en cualquier momento, Viktor podría decidir que terminara, podría decidir que esto finalmente había terminado, y Yuuri siempre había sabido que no había manera de que él pudiera mantener a Viktor para siempre. Era esa la razón por la que medía su tiempo juntos en cortos momentos, porque así sería más fácil.
Pero al estar con Viktor…
El pasar tanto tiempo con Viktor solo había empeorado las cosas, se le haría mucho más duro cuando el momento en que Viktor decidiera marcharse llegara. Yuuri había visto un nuevo lado de Viktor en el tiempo que habían pasado juntos, había visto una parte de él que era cariñosa, atenta, y Yuuri simplemente no quería que él se fuera. Yuuri se había acoplado a la vida de Viktor muy fácilmente, pero sabía que también podría salir de ella del mismo modo. Sin ninguna pista que evidenciara que había estado allí. Viktor continuaría su vida junto con Makkachin, su patinaje y su pequeño apartamento alejado del resto del mundo, y Yuuri nunca podría volver a tener esto de nuevo. Quería dejar algo que permaneciera para siempre, un recuerdo que no se borrara de la mente de Viktor como sí lo había hecho su primer encuentro, el cual se había perdido en el aire.
Cuando se habían conocido, Yuuri había sido un fan más de muchos, visto una vez y fácilmente olvidado al momento siguiente. Mientras que en Yuuri el recuerdo había sido marcado con fuego dentro de su mente, para siempre. Y ahora Viktor tenía muchas opciones, tantas personas que felizmente tomarían el lugar de Yuuri en un instante, y Yuuri no quería dejar que lo hicieran. Quería que Viktor lo recordara, quería hacerlo sentir bien y que conservara una parte de Yuuri con él incluso cuando ya se hubiera marchado.
Yuuri bajó sus labios por la expuesta piel del cuello de Viktor al tiempo que se encargaba de los últimos botones de su camisa, cada vez más y más abajo hasta que su rostro estuvo al mismo nivel que la profunda "V" de las caderas de Viktor, soplando su aliento sobre la piel allí.
Por una fracción de segundo, Yuuri dudó, no muy seguro de si debía continuar. Viktor había sido el primero y el único para él, todo lo que Yuuri había aprendido lo había aprendido de él. Durante sus encuentros anteriores había permitido que Viktor tomara las riendas del asunto o había usado esos mismos encuentros como guía. Pero esto nunca lo habían hecho antes, y aunque sabía la teoría, la realidad era algo muy diferente. No sabía si podría hacerlo bien para Viktor o si terminaría siendo una decepción.
Tratando de no pensar demasiado, Yuuri bajó sus manos, abriendo el botón del pantalón de Viktor y deslizando el cierre. Antes de ir más lejos Yuuri levantó su mirada, queriendo asegurarse de que Viktor le permitiria hacer eso, asegurarse de que Viktor deseaba esto.
Viktor se había movido ligeramente de su posición anterior, apoyándose sobre sus codos y su camisa colgando aún abierta sobre sus hombros. Su rostro sonrojado y expresivo.
—Yuuri —. Había empezado a decir con la voz quebrada y Yuuri se detuvo, queriendo primero estar seguro.
—No tienes que hacerlo —. Le dijo Viktor, pero Yuuri podía ver la lujuria en sus ojos, el modo en que sus pupilas se habían dilatado por completo al ver a Yuuri arrodillado delante de él.
—Quiero hacerlo —. Respondió Yuuri. Y pudo ver la forma en que Viktor trago ante sus palabras, como sus labios se abrían ligeramente y su respiración salía entrecortada.
— ¿Puedo?
—Si —. No había duda en las palabras de Viktor. —Cualquier cosa.
Yuuri rápidamente terminó de desatar los pantalones de Viktor y el ruso levantó sus caderas, permitiendo que Yuuri los retirara junto a sus boxers, y que los desechara en el suelo junto a la cama. Una vez que completada su tarea se movió para ponerse entre las piernas de Viktor, dejando que su aliento soplara sobre su erecta polla. Desearía tener alguna idea de lo que debería hacer primero, algún conocimiento previo de lo que Viktor estaría esperando que hiciera, pero no tenía nada. Tendría que hacer simplemente lo que sentía correcto.
Dudoso, presionó un beso sobre la punta y Viktor jadeó en respuesta. Animado por el sonido, Yuuri decidió ir más lejos, lamiendo el lado interior de la polla del ruso y succionando la cabeza dentro de su boca, el poco familiar sabor salado sintiéndose extraño en su boca. Encima de él, Viktor soltó una fuerte maldición en ruso como respuesta, y Yuuri hundió su cabeza mucho más, tomando a Viktor profundamente y luego retirándose, moviendo su lengua sobre la cabeza de la polla de Viktor otra vez e intentando no topar la piel con sus dientes.
Basándose en los sonidos que Viktor estaba haciendo, su inexperiencia no parecía no estar jugándole en contra. Así que Yuuri continuó, tomando a Viktor cada vez más y más profundamente, antes de ser forzado a detenerse cuando el glande golpeó contra la parte trasera de su garganta, causando que se ahogara un poco. En lugar de tratar de tomar a Viktor por completo en su boca, Yuuri rodeó con su mano la base del pene, acariciando la piel y tratando de acoplar sus movimientos al ritmo que llevaba su boca.
Viktor gimoteó en respuesta y Yuuri pudo sentir las vibraciones que pasaron a través de la cama cuando los brazos del ruso lo dejaron de sostener, pasando de estar medio sentado a quedar acostado por completo, la respiración notándose cada vez más entrecortada en su pecho a medida que Yuuri lo llevaba al borde.
Animado por esa respuesta, Yuuri continuó. Alejándose un poco para variar sus movimientos, lamiendo y succionando la polla de Viktor. Alejándose casi por completo y utilizar su lengua para jugar con la cabeza, antes de volverla a tomar lo más que podía dentro de su boca. Manteniendo el ritmo de su mano y escuchando a Viktor gemir en respuesta.
Luego de unos minutos, Yuuri se alejó completamente por uno segundo para recuperar el aliento. Su mandíbula dolía y podía sentir la saliva deslizándose por la esquina de boca, pero Yuuri podía continuar viviendo solo son los sonidos que Viktor estaba haciendo, podía deleitarse durante horas en la sensación que estos le provocaban, y no quería que se detuvieran.
—Yuuri —. La voz de Viktor lo hizo detenerse y levantar la mirada, encontrándose con el ruso mirando hacia él. Sus ojos amplios, las irises convertidas en un fino circulo azul que rodeaban sus negras y enormes pupilas. Viktor lucía como un absoluto desastre, su cabello desordenado, su cara sonrojada y su respiración pesada en su pecho. Era tan hermoso que Yuuri no quería apartar la mirada jamás.
—Yuuri. Si quieres que esto…dure…tendrás que…detenerte —. Habló Viktor entre jadeos, y Yuuri podía notar la tensión en su cuerpo, la manera en que se mantenía tenso como una cuerda y el leve temblor de sus músculos como prueba de estarse conteniendo.
—Eres…No puedo…
Su voz se cortó y Yuuri casi regresa de vuelta a su tarea, queriendo continuar haciendo que Viktor se sintiera bien, que lo siguiera mirando en la forma en que lo hacía, sonando de la forma en lo hacía, continuar hasta que Viktor se convirtiera en un desastre debajo de él. Pero la verdad en las palabras de Viktor lo detuvo y dudó, no queriendo que esto terminara. No ahora, aún no.
Así que subió regreso a la cama y se volvió a sentar sobre las piernas de Viktor, el cual se elevó para encontrarlo, una mano enredándose en el cabello de Yuuri y atrayendo su cabeza para besarlo nuevamente.
Los ojos de Yuuri se cerraron ante el beso, pero se volvieron a abrir al escuchar la voz de Viktor. El otro hombre se alejó ligeramente y tomó el rostro de Yuuri entre sus manos, manteniéndolo gentilmente en su lugar.
—Dios, Yuuri —. Susurró Viktor, sus manos cálidas sobre las mejillas de Yuuri y sus ojos fijos en su rostro — No tienes idea de lo que me haces.
Eso no era cierto, Yuuri sabía exactamente lo que podía hacerle a Viktor. Podía desafiarlo en el hielo y podía molestarlo con ello. Podía mantener la atención de Viktor cuando se encontraban de este modo, podía hacer que Viktor se derritiera en sus brazos si le permitía hacerle lo mismo a él. Lo había estado haciendo durante años, robando a Viktor por momentos, teniéndolo solo por la fracción de tiempo que pudiera.
En lugar de responder, Yuuri besó a Viktor de nuevo, presionando todo su deseo contra la piel del ruso. Las manos de Viktor pasaron por su cuello y sus hombros antes de descansar en la parte baja de su espalda. Empujando ligeramente contra la boca de Yuuri, Viktor se levantó otra vez, de modo que ahora sus rostros estaban al mismo nivel. Quitó de sus hombros la camisa desabotonada y la lanzó sin cuidado antes de tirar de la de Yuuri. Yuuri lo complació entusiastamente, levantando sus manos de modo que Viktor pudiera sacar la tela por su cabeza y descartarla en el suelo junto con la propia.
Aún se encontraba con las rodillas puestas a cada lado de Viktor y ahora estaba casi sentado sobre su regazo. Se retorció un poco ante la cercanía, deseando más, deseando pedir más pero no sabiendo cómo.
— ¿Qué es lo que deseas Yuuri? —Le preguntó Viktor, como si pudiera leer la mente de Yuuri y saber exactamente lo que estaba pensando.
— Te deseo a ti —. Respondió Yuuri sin necesidad de pensarlo, las palabras simplemente salieron en forma natural de su boca. —Te quiero dentro de mí —. Añadió, y Viktor dejó salir un sonido ahogado ante sus palabras.
«Quiero sentirte». Formuló el cerebro de Yuuri, aunque no dijo las palaras en voz alta. «Quiero que me sientas. Quiero que me sientas tan profundamente que me recuerdes por siempre».
Por unos segundos Viktor solo que quedo mirándolo. Sus ojos ardiendo sobre Yuuri, el frío hielo completamente ausente para dar paso al más puro fuego. Yuuri apartó la mirada, sintiendo como el sonrojo subía por su cara.
— ¿Tienes…? —empezó a preguntar, esperando que Viktor entendiera lo que quería decir sin que Yuuri tuviera que finalizar la frase.
—Si —. Lucía un poco aturdido mientras tartamudeaba su respuesta, pero se movió de todos modos, deslizándose debajo de Yuuri y moviéndose rápidamente por la cama hasta la mesita de noche para agarrar los objetos de allí dentro. Arrojó el condón aun empaquetado, lo suficientemente cerca para agarrarlo pero fuera de su alcance por el momento. La pequeña botella de lubricante que le había tendido a Yuuri aún se encontraba sobre la cama, esperando por él.
— ¿Quieres hacerlo tú? —dijo Viktor señalando a la botella. — ¿O prefieres que lo haga yo?
—Tú —. Le dijo Yuuri y Viktor no protestó, simplemente lo atrajo de nuevo hacia un beso, sus manos bajando hasta el botón del pantalón de Yuuri y abriéndolo, ayudando a Yuuri a desprenderse de la ofensiva prenda y a dejarla a un lado junto con su ropa interior.
Viktor atrajo a Yuuri mas cerca, de modo que ahora se encontraba arrodillado frente a Viktor sobre la cama, casi pecho contra pecho. Viktor cambió su posición, extendiendo sus piernas entre las rodillas de Yuuri y atrayéndolo más cerca de modo que sus piernas estuvieran abrazando las caderas de Viktor. Con una de sus manos, Viktor acarició la mejilla de Yuuri, atrayendo su cara hacia otro beso, y con la otra retiró la tapa de la pequeña botella, exprimiendo una generosa cantidad de líquido sobre sus dedos.
Posó su mano de manera gentil sobre la parte trasera de Yuuri, uno de sus dedos haciendo círculos en la entrada antes de empujar dentro. Yuuri sintió como sus dedos se curvaron ante la sensación, podía sentir el jadeo que escapaba de sus labios. Viktor bebió del sonido ansiosamente, su pulgar pasándose tranquilizadoramente por la mejilla de Yuuri.
—Si necesitas que me detenga, házmelo saber —. Le dijo a Yuuri, y este ahogó una carcajada porque esa era la última cosa que quería, lo último que jamás desearía.
Viktor se movió agonizantemente lento, abriendo a Yuuri gentilmente hasta que este se encontraba suspirando y jadeando por más. Finalmente, Viktor añadió otro dedo, y Yuuri hundió los suyos en los músculos del hombro del ruso, sintiendo sus uñas clavarse en la suave piel. A Viktor no pareció importarle, simplemente besó a Yuuri más fuerte, y luego de un par de segundos añadió otro dedo. Se sentía maravilloso, pero no era suficiente, no lo fue ni siquiera cuando Viktor añadió un cuarto dedo, causando que Yuuri gimiera ante la sensación. Quería mucho más y ya no podía esperar más tiempo.
Afuera en el hielo, Yuuri era alguien lleno de confianza, confiado en un modo que no lo era en nada más. Pero invocó un poco de esa confianza ahora, se puso en la piel del personaje que había representado ese día cuando estaba tratando de seducir a Viktor, cuando estaba tratando de que Viktor lo mirara a él y solo a él.
Utilizó su mano para alcanzar el condón de donde había sido dejado en la cama, y abrió la envoltura con sus dientes, su otra mano aferrándose aún a Viktor. Los dedos de Viktor detuvieron sus movimientos y Yuuri casi gimoteó por la pérdida de la sensación. Sacó el condón de su envoltura tan rápido como pudo, agarrando la punta y, con un asentimiento de aprobación por parte del otro hombre, colocándolo sobre la longitud de Viktor. Esperando haberlo hecho correctamente.
La respiración de Viktor se entrecortó ligeramente al sentir el rose de la mano de Yuuri y el muchacho aprovechó es distracción para empujar a Viktor y dejarlo acostado plano contra la cama con Yuuri cerniéndose sobre él. Los dedos de Viktor se habían deslizado fuera de él por completo y sus manos se habían movido hacia las caderas de Yuuri, agarrándolas firmemente.
— ¿Puedo? — Preguntó Yuuri, no siendo capaz de formular la pregunta completa y Viktor solo soltó un ahogado "si" en respuesta, sus dedos apretándose contra la piel de Yuuri.
Yuuri podía sentir la polla de Viktor debajo de él y se alineó a sí mismo sobre la caliente dureza, hundiéndola lentamente y dejando salir un pequeño jadeo de placer al ser llenado por completo. Sus ojos se cerraron mientras lo hacía, y una vez que estuvo completamente sentado tuvo que detenerse por unos momentos para ajustarse a la nueva y abrumadora sensación. Luego de unos segundos abrió sus ojos y se encontró con Viktor mirándolo, su mirada encendida.
La luz de la luna se filtraba a través de la ventana descubierta y el brillo iluminaba el lugar donde Viktor estaba acostado, convirtiendo su piel en un pálido alabastro y haciendo que su cabello brille como la plata, como el más precioso de los metales. Era una vista que Yuuri recordaría, una vista que atesoraría. Pronto tendría que marcharse, dejar Rusia, dejar a Viktor. Encerrados en su apartamento habían estado metidos en su propio pequeño mundo, donde nada ni nadie más importaba. Pero había un mundo exterior allí afuera que demandaba su presencia, la llamada del deber que Yuuri tendría que seguir cuando llegara el momento. Los últimos días con Viktor habían sido una hermosa fantasía, un pequeño vistazo de un mundo que nunca podría ser suyo, pero donde podía dejar una parte de él al menos. Podía dejarle a Viktor su recuerdo en ese lugar, en este apartamento, en esta cama, juntos, incluso cuando Yuuri ya no estuviera.
Yuuri sabía que no podía tener a Viktor para siempre. Alguien como Yuuri nunca sería capaz de mantener a alguien como Viktor. Viktor, quien era hermoso, exitoso, y podía tener al mundo entero si lo pidiera. Yuuri nunca podría competir contra eso, nunca podría retener a Viktor. Pero no tenía que hacerlo, no esperaba poder hacerlo, nunca lo había hecho. Tenía a Viktor aquí. Tenía a Viktor ahora. Ese hecho, este momento, eso era lo que importaba.
Yuuri se movió, elevándose y volviendo a bajar, cambiando el ángulo ligeramente de modo que pudiera hundirse con mayor profundidad, causando que Viktor dejara salir un gemido ahogado ante la sensación, gotas de sudor empezaban a formarse en su frente y pegaban su cabello a su rostro. Sin pensarlo, Yuuri pasó sus manos a través de los mechones plateados, alejándolos del rostro de Viktor y deteniendo sus movimientos para observarlo con atención.
—Yuuri por favor—. Soltó Viktor ahogadamente, y las palabras hicieron que la parte egoísta de Yuuri saliera a la luz al ver que podía tener a Viktor Nikiforov rogando por él, que Viktor Nikiforov posea a Yuuri en un modo que nadie más lo hacía.
Yuuri se movió de nuevo, no queriendo nada más que complacer la petición de Viktor. Utilizó sus manos para presionar a Viktor contra el colchón una vez más, empezando a rodar sus caderas a un ritmo que los tenía a ambos jadeando. Yuuri quería bajar la mano y tocarse a sí mismo, satisfacer la necesidad que estaba creciendo dentro de él, pero sabía que si lo hacía entonces todo acabaría muy deprisa, y él no quería que eso pasara.
Al final no tuvo que hacerlo porque Viktor lo hizo por él, tomando la polla de Yuuri en un tembloroso agarre y acoplándose a los salvajes movimientos de este. El ruso usó su otra mano para atraer a Yuuri en un beso voraz, alzándose y encontrándose con sus labios en el camino. Las sensaciones eran demasiado buenas, demasiado intensas, y Yuuri se vio forzado a romper el beso. Hundiendo su rostro en el hombro de Viktor y permitiendo que el placer lo llevara lejos, hundiendo a Viktor dentro de sí una última vez antes de que el placer se apoderara de él por completo, dejándolo jadeante y sin aliento.
Viktor se empujó hacia arriba de modo que Yuuri descansara completamente sobre su regazo, reposando flácidamente sobre su hombro y aún jadeando fuertemente mientras se recuperaba de su orgasmo.
El rostro de Viktor se encontraba presionado contra su cabello y Yuuri sintió un par de manos gentiles deslizarse por su rostro, se movió del hombro de Viktor hasta que ambos estuvieron cara a cara una vez más. Viktor presionó sus frentes contra la otra, tan cerca que sus alientos se mezclaban, y continuo moviéndose, alargando el placer de Yuuri hasta que este se sintiera completamente desgastado y Viktor se viniera con un gemido ahogado, capturando la boca de Yuuri en un último y ardiente beso.
Yuuri permaneció de ese modo por unos pocos minutos, manteniéndose presionado contra Viktor, no queriendo romper ese momento. Pero al final sus muslos le empezaron a quemar por la tensión de mantener esa posición por demasiado tiempo y salió de encima de Viktor reluctantemente, pero manteniéndose aún cerca. Viktor presionó un beso final sobre su hombro y se movió, quitándose el condón, amarrándolo y levantándose de la cama para acercarse a la papelera en la esquina de la habitación y arrojarlo allí.
Mientras hacía eso, Yuuri lo observaba, admirando la sorprendente imagen que Viktor tenía en ese momento. Desnudo y perfecto, los músculos de su espalda encogiéndose y estirándose a medida que se movía. Luego de haber realizado su cometido, Viktor se dio la vuelta y de repente Yuuri se sintió inseguro, demasiado consiente de su cuerpo yaciendo completamente expuesto y de cómo Viktor lo observaba como si estuviera bebiendo de la vista, grabándola en su memoria.
En lugar de girarse, Yuuri decidió esconderse debajo de las sabanas de la cama, y Viktor se le unió unos segundos después. En todas sus noches anteriores ambos habían mantenido la distancia, manteniéndose cuidadosamente al borde de la cama. Pero esta vez Viktor se había acercado, tirando de Yuuri gentilmente hasta que estuvo medio acostado sobre Viktor otra vez, su cabeza presionada contra la suave piel del hombro del ruso.
El pecho de Viktor subía y bajaba bajo su oreja, y Yuuri podía escuchar perfectamente el latido del corazón de Viktor en medio del silencio, el rítmico y lento ruido. El sonido era pacífico y casi lo sumergió en el sueño antes de que un pensamiento lo detuviera abruptamente, sobresaltándolo. Se sentó de golpe, causando que Viktor se moviera con él y lo mirara preocupado.
— ¿Que sucede? — preguntó Viktor, y Yuuri miró a su alrededor rápidamente, sus ojos finalmente posándose sobre la pila de ropa regada por el piso.
—Mi teléfono —. Aclaró, deseando no tener que moverse pero sabiendo que tenía que hacerlo. —Necesito poner una alarma para mañana en la mañana. Toca el programa libre.
Por más que deseara alargar ese momento lo más posible, que pudiera simplemente yacer junto a Viktor durante horas, sabía que no podía hacerlo. El mundo real estaba fuera de esa puerta y Yuuri tenía que enfrentarlo.
— ¿Realmente tienes que hacerlo? — le preguntó Viktor y Yuuri se rio ante lo petulante que sonaba el ruso. En defensa de Viktor, ser despertado por el teléfono de Yuuri a la temprana hora que el muchacho debía estar en pie para ir a recoger su traje al aeropuerto antes de salir para la práctica matutina no sonaba como una idea particularmente encantadora. Pero Yuuri no podía permitirse quedarse dormido. Aún tenía una competencia que ganar después de todo, y si quería llegar a la final, si quería volver a ver a Viktor, no podía arriesgarse.
—Sí — Respondió, deslizándose fuera de la cama y sacando su teléfono de los bolsillos de sus pantalones, desbloqueándolo rápidamente y colocando la alarma para la mañana siguiente. Una vez que terminó, se deslizó devuelta bajo las mantas, acurrucándose en la calidez de las mismas y la piel de Viktor.
—Seré descalificado si no voy al programa libre, y no voy a permitir que eso suceda. Aún tengo que llegar a la final para vencerte —. Casi para su propia sorpresa, Yuuri notó que sus palabras salieron juguetonas, sin ningún tipo de amenaza o desafío. Bromeando ligeramente en un modo que nunca había hecho antes. —No te desharás de mí tan fácilmente.
—Ah Yuuri—. Respondió Viktor, y su voz sonó suave y extraña. Había una pizca de melancolía en su tono que no parecía tener sentido a los oídos de Yuuri —Jamás querría que eso pasara.
Al día siguiente Yuuri se encontró parado en la cima del podio una vez más, un gran ramo de flores en sus brazos y una medalla de oro alrededor de su cuello. Tenía el oro en la Rostelecom Cup, y aunque no le garantizaba un lugar en la final, era un paso significativo hacia su meta, y estaba orgulloso de sí mismo y lleno de una felicidad que explotaba en su pecho.
Viktor lo observaba entre la multitud, parado junto a Yakov y observando al podio donde Georgi también se encontraba parado, sosteniendo su medalla de bronce para las cámaras. Oficialmente Viktor se encontraba allí para apoyar a su compañero de pista, pero Yuuri lo había estado observando desde el momento en que había subido al podio, y los ojos de Viktor nunca se habían movido hacia el patinador ruso. Sus ojos nunca se habían apartado de Yuuri.
Yuuri se preguntaba que era lo que Viktor estaba pensando al observarlo ascender al podio una vez más. Ahora más cerca de la pista de hielo y de la final donde patinarían por el título del otro una vez más. Pronto, Yuuri tendría que dejar Rusia para pasar por el resto de la serie del Grand Prix y asegurarse un puesto en el último evento, y Viktor tendría que ir a San Petersburgo para perfeccionar sus habilidades antes de la final.
Se habían encontrado aquí en el territorio de nadie, por una vez no siendo competidores, sino como algo más. Pero la próxima vez que se vieran sería en la pista, rivales una vez más, ambos luchando por la medalla de oro. Llevaban el patinaje en la sangre y ninguno de ellos renunciaría al hielo, ni a la multitud alabándolos ni al frío metal colgando de sus cuellos. No era quienes ellos eran, ni nunca lo serian.
Siempre se mantendrían como ahora, siempre opuestos, siempre compitiendo. Siempre persiguiendo el oro.
Pero por un momento Yuuri se paró en el podio con Viktor observándolo y no pudo impedir que una sonrisa se formara en su rostro, una sonrisa que estaba dirigida a un hombre y solo uno.
Y la mejor parte, fue que Viktor le devolvió esa sonrisa.
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Traduccion de
Солнышко: Sol -Solecito.
Se pronuncia: Solnyshko
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Nota de autor:
¡Están progresando! Obviamente no todo está resuelto (Digo, Yuri P. Aun no ha aparecido y ustedes saben que aún falta mierda por pasar) pero están progresando. Pero mierda Yuuri, tienes que decirle a Viktor de su primer encuentro. Es tiempo ya hombre!
Como nota aparte, durante el cap 4 del anime, Yuuri dice: "No se por cuánto tiempo más Viktor se quedara…así que Dios, por favor. Déjame tener el tiempo de Viktor, incluso si es por ahora" Esa es una representación muy acertada a este momento exacto del fic. Yuuri no cree que pueda tener a Viktor para siempre, así que es feliz con el tiempo que se le dé.
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Nota de autora:
Creo que se me fueron mil años en este cap :'v
El otro es un poquito más corto creo. LOL
Por si alguien se preguntaba. La autora dijo que esa pequeña escena de Yuuri llamando a Mari y preguntándole por si perrito es un hint de que al menos en este fic Vicchan no morirá Wiii! :3
Estoy muerta XD
Perdon si no contesto sus comentarios esta vez. Estoy de apuro u_u
MUCHISIMAS GRACIAS A TODOS POR LEER. A todos los que leyeron, comentaron, siguieron y dieron favorito a este fic. Sé que siempre les recomiendo ir al blog de Reiya-san, pero en este momento podrían hacerse spoilers ENORMES si van XD
De todos modos les dejo su blog por si gustan ir igual solo a dejarle su comentario :)
Los reviews y su opinión como lectores siempre son apreciados! :)
Siempre que sea su voluntad, por supuesto.
Especialmente por la autora. Si pueden tomarse el tiempo para opinar aquí y en el tumblr de Reiya-san sería perfecto. Pero cuidado con el spoiler XD
Aquí está su blog en tumblr.
kazliin (punto) tumblr (punto) com
No importa si escriben en español. :)
Pueden buscar directamente a la autora en AO3 como "Reiya".
¡NOS ESTAMOS LEYENDO!
