Viviendo para Sobrevivir
Tras la muerte de sus padres y de su pequeño hermano, Kagome se cierra ante cualquier emoción o sentimiento. No se permite volver a pasar por aquel dolor jamás. No se permite que ninguna persona vuelva a destrozarle el corazón de esa forma, y dejarla abandonada a su suerte. Ella nació destinada a sobrevivir.
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Inuyasha, el manga de Rumiko Takahashi. La historia es enteramente mía.
NOTA IMPORTANTE: HACE UNOS DÍAS PUBLIQUÉ UN NUEVO FIC. A AQUELLOS/LLAS QUE LE GUSTE TWILIGHT, O SIMPLEMENTE DESEEN ALGO PARA LEER, EL FIN SE ENCUENTRA EN MI BIOGRAFÍA.
Capítulo Especial Dos
La charla
Inuyasha POV
Ese día había sido un día de mierda. Como todos los demás durante las últimas semanas.
Mi relación con Kikyo venía en picada, hacía tiempo que el cariño y el amor habían salido corriendo de ahí. Ninguno de los dos nos queríamos como solíamos hacerlo, pero seguíamos juntos por pura inercia. Y era una jodida mierda.
Sango se había enojado conmigo por portarme como un imbécil con Kagome, su mejor amiga. Por ende Miroku también estaba enfadado. Ninguno de los dos dejaba de mencionar, a la primera oportunidad que se les presentaba, que yo era un completo idiota.
Y lo era. Era un completo idiota. Pero es que simplemente no podía. No podía olvidar que aquella chiquilla que tanto quería desapareció por seis años de mierda sin ninguna explicación. Me había costado un infierno borrar ese sentimiento y, ¿para qué? Para verla dos segundos y darme cuenta de que estuve todo el maldito tiempo engañándome a mí mismo. Y tampoco podía olvidar eso.
Así que sí. No podía evitar tratar mal a Kagome cada vez que nos cruzábamos. Tenía que mantenerla alejada de mí. Por su bien. Y también por el mío.
Terminé mi whisky y me dispuse a hacer la única cosa estúpida que se me pasaba por la cabeza en ese momento. Necesitaba explicaciones. Desde que Kagome había llegado, o más bien, desde que nos habíamos vuelto a encontrar, estaba lleno de preguntas que necesitaba hacerle. Y que esperaba tuvieran una respuesta.
Tomé las llaves de mi auto y no dudé ni un momento en dirigirme a su departamento. Dirección que amablemente le había sacado a Miroku hacía unos días.
Eran las diez en punto cuando estacioné en frente del condominio. Sabía muy bien cuál era el de ella. Lo había comprobado hacía unos días. Sí, la había estado espiando.
En ninguna de las tres ventanas había ni un destello de luz. Lo primero que se me ocurrió fue que estuviera durmiendo. Pero era viernes y lo más probable es que hubiera salido, así que sólo me dediqué a esperar.
Esperé alrededor de veinte minutos hasta que un audiA4 negro se estacionó y de él bajó Kagome. Lucía hermosa. Ese precioso vestido azul que se ajustaba a su cuerpo me quitaba el aliento.
Dentro del auto pude divisar a aquel sujeto moreno. Ese que estuvo en la habitación de Ai hacía unas semanas. La sangre me hirvió. ¿Qué hacía Kagome saliendo con ese sujeto?
Me bajé al instante en que el Audi se fue, y me dirigí firme hacía ella.
– ¿Estas saliendo con ese tipo? –exigí saber.
Note como se ponía rígida ante mi voz, para luego darse la vuelta y enfrentarme.
Sé que tomé el camino que nunca quisiste para mí,
sé que te decepcioné.
– ¿Qué quieres Inuyasha? –preguntó cortante. Estaba sorprendida pero quería ocultarlo tras una fachada de mujer fuerte que yo no me terminaba de tragar.
– Hablar contigo –le contesté sin más.
Tantas noches sin dormir,
¿dónde estabas esperando por mí?
Bueno, sólo soy un esclavo de la noche.
Ninguno de los dos dijo palabra alguna. Por unos minutos sólo nos miramos, marrón frente a dorado. Y recordé a aquella frágil chica de la que me había enamorado años atrás, que evidentemente no era la misma que tenía en frente ahora mismo.
Ahora recuerdo cuando te dije que es lo último que veras de mí,
¿recuerdas cuando te rompí hasta las lágrimas?
– Y bien, ¿de qué quieres hablar a esta hora de la noche? –cuestionó, aún sin ningún rastro de humor en la voz.
Mi reacción inmediata fue acercarme a ella. Cosa que la puso nerviosa.
– ¿No vas a invitarme a entrar? –le pregunté en mi habitual tono altanero. No quería que se diera cuenta de lo débil que era en ese momento.
– ¿Debería? –preguntó desafiante. Cosa que me gustó.
– Va a ser una conversación muy larga –o eso espero.
Ella suspiró, y creí que se había rendido.
– Podemos hablar, de lo que sea que quieras hablar, en otro momento. Estas no son horas para tener una charla –volvió a desafiar.
Le vi la clara intención de entrar en el departamento, así que rápidamente la agarré del brazo y la obligue a mirarme a la cara. Y fue lo peor que pude haber hecho, para mí.
– No vas a escaparte de nuevo, no lo permitiré –quise disimular el dolor que sentía, pero me fue inútil y temí que ella se diera cuenta.
Sé que tome el camino que nunca quisiste para mí,
Te di un infierno a través de todos los años.
– No tenía planeado ir a ningún lado –su voz era apenas un susurro, y su cara era la imagen viva del miedo. Yo la estaba asustando.
Aflojé el agarre en su brazo.
– Por favor Kagome, déjame entrar. Háblame –le supliqué en un último intento.
Así que…
Apuesto mi vida,
apuesto mi vida,
apuesto mi vida por ti.
Vi en su cara que por fin había cedido.
– Esta bien –dijo resignada.
Abrió la puerta para dejarme entrar y no dudé en adentrarme en aquel pequeño lugar. Se veía chico pero cómodo.
Me giré para encararla y note como le costaba mirarme a la cara.
– Volvemos al principio, ¿qué quieres hablar a esta hora? –preguntó sin moverse dos centímetros de donde estaba.
Mis dedos ansiaban por tocarla, acariciarla.
Me deslice sobre un pequeño sofá y palpé el lado vacío a mi lado. Quería sentirla cerca, lo más cerca posible.
– ¿Por qué no te sientas conmigo?
He estado alrededor del mundo,
pero en mis sueños más salvajes
vuelvo corriendo hacia ti.
– Inuyasha ve al maldito grano –definitivamente mi presencia le quitaba el humor. Y eso me lo quitaba a mí.
– ¿Por qué Kagome? –le lancé sin vacilación la pregunta.
Pero ella no logró entenderla.
– Porque son casi las doce y media de la noche –vi como hizo rodar sus ojos, a falta de paciencia.
– Esa no es la pregunta que yo hice –le aclaré.
En su cara vi el entendimiento. Supo a dónde me dirigía. La escuché aclararse la garganta antes de hablar.
He dicho un millón de mentiras
pero ahora digo una sola verdad;
ahí estás, en todo lo que hago.
– ¿Entonces qué estás preguntando? –pronunció en un murmullo.
Y eso acabó definitivamente con la poca paciencia que había tenido hasta ese momento.
Me paré golpeando la mesita de luz que se encontraba más cerca.
– No te hagas la idiota Kagome, sabes perfectamente lo que estoy preguntando –elevé la voz. Pero ella no contestaba. – ¿Por qué te fuiste sin decir a dónde? ¿Por qué nos abandonaste? –cuestioné claramente, sin dejarle lugar a las dudas. – ¿Por qué ME abandonaste? –esa última pregunta salió inconsciente de mí, pero al parecer ella no logró darse cuenta.
Ahora recuerdo cuando te dije que es lo último que veras de mí,
¿recuerdas cuando te rompí hasta las lágrimas?
La vi apretar sus puños en una clara señal de malestar.
– Necesitaba sanar y no podía obligarlos a quedarse a mi lado. No cuando yo estabas en ese estado tan deplorable –declaró.
Apartó su mirada de la mía. Parecía avergonzada de lo que acababa de confesar, mientras que yo seguía procesando sus palabras. Llegó la comprensión, luego le siguió el enojo.
– ¡¿Y si podías obligarnos a desaparecer de tu lado?! –grité enojado.
No pude evitar que lágrimas se agolparan en mis ojos, y eso me enfureció más. No podía controlar nada de mí cuando estaba cerca de esa mujer.
La vi retroceder un par de pasos, asustada. Me obligué a disminuir el enojo.
– Tu elección no fue justa –logré decir un poco más calmado.
Ella me dio la espalda.
– No podía permitir que volvieran a abandonarme –dijo ida, para sí misma. Aunque con mucho esfuerzo logré oírla.
¿Qué? ¿Abandonarla? ¿Quién? No entendía sus palabras, me desconcertaban.
– ¿Quién iba a abandonarte? –le pregunté claramente confundido.
Sé que tome el camino que nunca quisiste para mí,
Te di un infierno a través de todos los años.
– No ibas a quedarte a mi lado, no después de que lo superara. Tendrías que ir a hacer tu vida y yo me quedaría sola, de nuevo –su voz era apenas un murmullo.
¿Estaba hablando de mí? La comprensión volvió a golpearme, y nuevamente trajo a la ira consigo.
– ¿Cómo estás tan segura de eso? –le pregunté casi escupiendo.
Ella se giró, con la confusión grabada en su rostro.
– ¿Perdón?
– ¿Y si yo estaba dispuesto a permanecer a tu lado? –le cuestioné.
Ella se había ido, había huido, por miedo a que yo la abandonara luego de que lograra superar la muerte de su familia. Pero jamás tuvo en cuenta mis sentimientos. Y no logró darse cuenta de que yo me hubiera quedado toda la vida a su lado si me lo pedía. Nos hizo pasar un infierno de años por eso. A mí. A Sango. A Miroku. Y sobre todo a ella misma.
Así que…
Apuesto mi vida,
apuesto mi vida,
apuesto mi vida por ti.
– Imposible –murmuró, lo cual me hizo enojar más.
– ¡¿Imposible por qué?! –volví a gritar.
– Porque estoy segura.
Odiaba que creyera que sabía que era lo que yo sentía o pensaba en aquel entonces. ¡Ella no sabía nada!
– ¡¿Cómo mierda estás tan segura?! –le cuestioné impaciente.
– ¡Porque tú no sentías lo mismo que yo! –gritó a su vez, también enojada.
Y eso me desconcertó.
– ¿Qué sentías tú? –quise saber.
La noche que se había emborrachado la había escuchado decir que yo le gustaba, además de que ahora le parecía un completo idiota. Pero, ¡estaba borracha!
La escuché respirar pesadamente, como si estuviera debatiendo si decirme algo o no. Luego se dio la vuelta, escondiéndose de mí.
– Estaba enamorada de ti –confesó.
Y mi mundo se congeló. Ni de cerca me hubiera imaginado que ella se sentía igual.
No me digas que estoy equivocado,
he caminado por este camino antes.
Traté de responderle, deseaba decirle que yo me sentía igual hacía seis años y que había sido una estúpida en salir corriendo y no decirme nada. Pero las palabras me fallaron. Estaba atónito.
Escuche como comenzaba a llorar, rompiéndome el corazón.
– Vete Inuyasha, ya no hay más nada de qué hablar –me echó.
Te deje por tu cuenta.
– Kagome… –quería hablar, decirle todo. Pero ella me interrumpió.
– ¡Vete! –gritó.
No, yo quería saber.
– ¿Esa declaración, es ahora, en tiempo pasado? –le pregunté en voz baja.
Estaba dispuesto a confesarle todo. Decirle que había intentado sacármela de la cabeza y del corazón, pero que todavía seguía ahí. Ella era dueña de todo. Pero lo que dijo a continuación me detuvo.
– Si –respondió.
Por favor, créeles cuando dicen
que eso ha quedado atrás.
Escuché el crujir de mi corazón, y vi cómo mis esperanzas se arrojaban de un quinto piso.
– Vete por favor –insistió.
Pero antes de irme necesitaba saber que ella estaba bien, que se encontraba feliz. Aunque fuera con ese sujeto que me desagradaba.
– Sólo una cosa y luego me iré y no te molestaré más –me costaba encontrar el valor para pronunciar aquella pregunta. – ¿Estas con él? ¿Con ese chico? –y me vi buscando el valor para afrontar la respuesta también.
Se dio la vuelta, con la cabeza en alto, enfrentándome nuevamente.
– Si –volvió a responder.
Suspiré levemente, resignado. Encaré mi retirada hacia la puerta. Ya no iba a molestarla más. La había perdido.
– Adiós Kagome –me despedí.
– Adiós Inuyasha –la escuché decir.
Por favor, perdóname
por lo que he hecho.
Y me fui. No me quedé a pelear por ella.
He tomado muy en cuenta la sugerencia de ScarletSide y acá les dejo el capítulo de la charla pero desde la perspectiva de Inuyasha. ¡Espero que les guste!
Si te gustó déjame tu review!
Gracias nuevamente por todos sus comentarios de aliento, me animan a seguir escribiendo. Y como ya he dicho antes, cualquier crítica y/o sugerencia es bienvenida.
NOTA IMPORTANTE: HACE UNOS DÍAS PUBLIQUÉ UN NUEVO FIC. A AQUELLOS/LLAS QUE LE GUSTE TWILIGHT, O SIMPLEMENTE DESEEN ALGO PARA LEER, EL FIN SE ENCUENTRA EN MI BIOGRAFÍA.
Espero que se animen a pasarse por mi nuevo fic. ¡Subí nueva actualización ayer!
No les puedo asegurar cuándo voy a volver a actualizar, porque a veces me dan ganas al día siguiente y a veces no me dan ganas por toda una semana. Pero aun así, les prometo que será pronto.
¡Nos vemos!
Mademoiselle Michelle.
