Notas inciales: ¡Hola gentes! Lo prometido es deuda y traigo el cap 11 de esta historia. Para serles honesta en que casi decido borrarla porque una parte de mi me decía que no sería capaz de hacer una historia de esta temática, pero hablando con unas personas muy lindas me hicieron entender que debo terminar esta historia. Además se siente bien feo eliminar una historia inconclusa. Ya lo he hecho y sentí que me fallé a mi misma. Por lo tanto esta historia seguirá hasta el final xD

Advertencias: Violencia al final del capítulo. Creo que es necesario hacer saber esto.

Sin más los dejo con la lectura.


CAUTIVERIO — CAPÍTULO ONCE

(Tres meses después)

Una nueva hoja arrojada a la basura. No importa cuanto lo intente, no logro hacer el tono perfecto. Y ya no quiero desperdiciar más hojas, sobre todo esas que son muy caras. Me encuentro haciendo una pintura de acuarela que esta mañana se me ocurrió hacer. Vi unas fotos de la aurora boreal en Noruega y me fascinó los tonos verdes y celestes que tenía, por lo que quise recrearla dibujando un bosque nevado y usando acuarelas; pero ya es el quinto intento y no logro hacer bien ese tono. Ya es bien tarde, incluso me he perdido el almuerzo por estar haciendo esto.

Todos los días así son. Me levanto unos minutos más tarde que Levi y mientras éste está en la ducha, yo hago el desayuno. Luego comemos y cuando él se va a trabajar, yo hago limpieza. Al terminar me siento en mi escritorio a hacer dibujos y paisajes, aunque estos últimos los hago a mano. Luego le tomo una foto y las subo a mis redes sociales. Desde entonces mucha gente me ha pedido que les haga dibujos similares a cambio de un poco de dinero. Unos digitales y otros manuales, aunque estos últimos prefiero venderlos en forma de álbum. No es mucho lo que gano, pero desde tres meses sirve para comprarme más instrumentos de arte.

Todos los días son así, ya que no he conseguido trabajo, pero tampoco he hecho yo el intento de buscar. De alguna forma u otra he encontrado consuelo en mis dibujos. Me siento relajado y tranquilo, ni siquiera siento el pasar del tiempo. Cuando me doy cuenta que ya es tarde. A lo que me recuerda que tengo que marcarle a Levi. Desde que me quedo en casa él me ha pedido que todos los días, a esta hora le llame para hacerle saber que estoy bien o por alguna novedad, cosa que casi nunca ocurre.

A veces hablo por teléfono con mi madre. Desde la última vez que fui a visitarla, hemos hecho un acuerdo de hablarle regularmente para platicar con ella. Gracias a Mikasa, no ha estado tranquila a pesar de que ella lo niega. Mi papá la conoce muy bien y yo también, por lo que no puede mentirnos. Mikasa lo que ha hecho es alterar los nervios de mi madre.

Hablando de ella, desde esa vez no le he hablado. Armin me cuenta que ha estado preguntando por mi, pero él siempre le dice que estoy bien y que por favor que no me moleste, ni siquiera que se digne en acercarse (fue un favor que le pedí para no tener que dirigirle la palabra). En casa de mis padres igual, mi padre no deja que se acerque ya que le recalca que su presencia pone muy incómoda a mi madre y que mucho daño ha causado. Sólo espero que no se le ocurra venir a mi casa e intentar entrar a la fuerza.

Después de hablar con Levi, me levanto de mi escritorio y me estiro para que la sangre circule nuevamente por mi cuerpo. Luego me voy a la cocina y me preparo un emparedado. No tengo ganas de cocinar y deseo lograr hacer esa pintura. Algo sencillo con un poco de jugo y de nuevo a eso. Tengo que lograr hacer el tono ideal sí o sí.


Luego de toda una tarde de fracasos logré terminar esta pintura. Me costó pero al fin pude. Me doy cuenta que son las seis de la tarde por lo que Levi no tardará en llegar. Ordeno y limpio toda mi mesa y dejo la pintura en medio de esta para que termine de secar. Me dirijo a la cocina para hacer la cena. Abro el refrigerador y veo lo que tengo. No es mucho, pero creo que a Levi no le importará que comamos pasta. Tenemos días de no comer eso. Pongo los fideos en agua y preparo la salsa. Al cabo de unos veinte minutos ya tengo la cena hecha. Preparo la mesa con los platos y espero a Levi en el sillón mientras subo la foto de la pintura en mis redes. No soy muy reconocido, pero a los pocos seguidores que tengo les gusta lo que hago, y esta vez no es la excepción. A los pocos minutos tengo muchos likes y comentarios.

La puerta se abre y entra Levi. Deja sus cosas en el perchero y mueble que está a un lado. Se frota los ojos. Está cansado. Cuando es así sólo come y se duerme. Yo me quedo un rato jugando con mi teléfono.

Sin decir nada me levanto y le sirvo en su plato un poco de pasta junto con un vaso de jugo de frutas. Él sólo se sienta y come. Yo me sirvo y me pongo a comer en silencio.

—¿Qué has hecho en todo el día? —pregunta cortando el silencio.

—Bueno, sólo me he estado matando con una pintura. —le respondo antes de llevarme un bocado a la boca.

—¿Sólo eso en todo el día? —pregunta extrañado.

—Pues me costó mucho y hasta hace un rato lo acabo de terminar. —le respondo un poco molesto.

—¿Al menos hiciste la limpieza?

—Levi, es lo primero que hago después de irte en las mañanas. Para que veas lo mucho que me costó iré a traértela. —y me levanto de la mesa para ir a mi escritorio y recoger la pintura ya seca para enseñársela. —¿Ves? Fue muy difícil.

Levi toma el papel en sus dedos y solo la mira para dejarla a un lado. Cosa que me molestó mucho.

—No parece ser la gran cosa. Pudiste haberlo terminado en un rato, no llevarte todo el día.

—¿Y a ti qué demonios te pasa? Nunca me habías dicho nada sobre mis dibujos. Sé que no te gusta el arte pero no me habías dicho que está feo. —me siento herido. A pesar de que a Levi no le gusta el arte ni la pintura (ni siquiera es bueno en ello), jamás me había despreciado alguna de mis creaciones ni a verlas de menos.

—Nada. Sólo tuve un mal día. —responde mientras se levanta y pone el plato en el fregadero.

—Pues entonces no te desquites conmigo. —le digo a sus espaldas muy molesto, pero simplemente me ignora. Me levanto y recojo todo lo de la mesa para lavarlos. Luego llevo mi pintura a mi escritorio y antes de dejarla ahí me quedo observando: a mí me gusta como me quedó, pero, ¿y si Levi tiene razón? ¿Y si en verdad está feo? Creo que lo intentaré recrear de nuevo y mejorarlo porque si a Levi no le pareció gran cosa entonces no lo será para nadie.


(Unos días después)

Recreé el dibujo una y otra vez. Siempre que queda igual. Incluso intenté hacerlo en digital pero quedó peor que el original. Esto es frustrante. El propio reto que me pongo y no lograré hacerlo. Nunca había dibujado auroras boreales hasta ahora que vi esas fotos y me pareció buena idea para mejorar mi estilo, pero no me sale.

Desde esa vez que Levi me dijo eso y sin tirar el original, le he enseñado a Levi cada ejemplo que he hecho para que de el visto bueno, pero parece que ninguno le agrada. Sólo medio lo mira y dice que al menos el original era mejor, pero que mejor me dedicara a lo que hacía antes: mini cómics.

Desde que empecé hice eso. Tiras cómicas que vendía y ganaba dinero por ello, pero quiero crecer, intentar algo nuevo. Una vez le mandé una foto a Armin y me dijo que esta increíble, pero desde las palabras de Levi yo no puedo decir lo mismo.

Hoy es fin de semana, por lo que Levi está en casa descansando. Se encuentra en la sala recostado viendo una película. Como no tengo ganas de cocinar le he pedido que ordene comida china y la estamos esperando.

—¡Oye Eren! Ven aquí. —me llama y me dirijo a la sala.

—¿Qué pasa? —le respondo mientras me estiro luego de estar sentado tanto tiempo. Él levanta la mirada y hace una mueca de disgusto.

—Estás hecho un desastre. Ve a bañarte o algo.

Lo miro extrañado sabiendo que yo me baño temprano, a un rato después del desayuno, aunque cabe destacar que ahora mismo tengo mi camiseta que uso para pintar, y está toda manchada. Hoy no quiero discutir por lo que le sigo la corriente.

—Lo haré luego, ¿qué quieres?

—Sólo quería que viéramos esta película juntos mientras viene la comida, pero ahora que te veo quiero que te vayas a bañar primero.

—Sólo es la camiseta, Levi puedo quitármela en cualquier momento.

—Entonces hazlo. No creas que voy a tocar esa cosa. —enserio Levi, tu locura por la limpieza me enferma. Voy a mi cuarto a cambiarme y dejo la sucia en el cesto de la ropa sucia.

Cuando regreso me siento a la par de Levi y vemos la película juntos, aunque yo no le pongo atención. Al rato llega la comida que ordenamos y nos disponemos a comer.

Al rato Levi me pregunta: —Eren, ¿has intentado buscar trabajo en estos meses?

—No. Como he estado ocupado no he buscado. ¿Por qué la pregunta? —¿qué querrá decirme?

—Es que veo que no necesitas trabajar en realidad. Con lo que yo gano alcanza, ¿no crees?

—Sí, pero el parte del dinero que yo ganaba lo destinaba a los gastos para que no cargues con todo. —¿acaso quiere pedirme que ya no trabaje?

—Ya te lo dije, yo gano más que suficiente para mantenernos. Además con las cosas que haces ganas dinero, ¿no?

—Sí, pero no es suficiente. Al menos no como antes. Además, habíamos prometido que iríamos de viaje al final de este año. Por eso estábamos ahorrando. —le recalco. Le había dicho a Levi que quería pasar unos días en el mar al finalizar el año. Como nunca he ido de niño porque nuestro país no tiene salida al mar, había pensado que sería una buena idea. Pero ahora que perdí el trabajo no he podido ahorrar tanto como antes.

—Nos las arreglaremos. Además el que pases tiempo en casa te ayudará a mejorar lo que haces.

—¿Estás diciendo que lo hago mal? —le pregunto un poco ofendido.

—Pues perfecto no es. Te hace falta mucha práctica. En casa podrás hacerlo —y es aquí donde caigo en cuenta que él se está contradiciendo.

—Pero Levi, la otra noche te enfadaste sólo porque usé toda la tarde haciendo una sola pintura. Y ahora me dices que debería mejorar y dedicarme a eso.

—Esa vez fue porque tuve un mal día. Estaba cansado. —trata de explicar. Pero tengo otra razón para empezar a buscar.

—Y si en el hipotético caso te despiden, ¿qué vamos a hacer? Tenemos que vivir de algo, Levi.

—Eso no va a suceder. Y si sucede pues nos las arreglaremos. —respondió con toda seguridad

—Además, ¿cuál es tu insistencia en que yo no trabaje afuera? —le pregunto con curiosidad.

—Ninguna, sólo pienso en lo mucho que te gusta pintar y todas esas cosas, además desde que saliste de la universidad e incluso antes has trabajado. Es bueno tomarte un descanso.

—Lo dice el hombre que trabaja como loco y se estresa todos los días.

—Y no quiero que te pase eso. Además estando en casa me ayudas a tener todo limpio y ordenado, a excepción de tu escritorio, pero mientras no toques mis cosas con pintura todo estará bien.

Lo pienso por unos minutos. En parte Levi tiene razón. Sólo me he pasado trabajando haciendo diseños. Además si estoy en casa puedo concentrarme y mejorar mis técnicas que ya estaban abandonadas e intentar otras nuevas. Pero no quisiera dejar de trabajar para toda mi vida. Talves si es por un año puede que funcione.

—Esta bien, Levi —le respondo dando un largo suspiro. —Me quedaré aquí. —sonríe y me abraza. —Pero sólo será por un tiempo, como un año lo más.

—De acuerdo.

—Además quería pedirte que me dejaras tener una mascota para no sentirme solo. Un gatito estaría bien.

Se queda en silencio mientras me mira. Luego sonríe y me hace feliz saber que tendré un gatito hasta que…

—Eso no será posible.

¿Qué?

—¿Pero por qué? —¡demonios! Por un momento pensé que iríamos a adoptar un gatito.

—Los animales ensucian mucho y los gatos tiran pelusa por todos lados. Además apestan. —eso es ridículo.

—Obviamente será un gatito muy bien cuidado. Si a ti no te gustan yo me haré completamente responsable de él.

—He dicho que no Eren, y no insistas. No se va a poder. —se levanta a dejar la basura en su lugar mientras yo me quedo con un nudo en la garganta.


(Al día siguiente)

Me rindo con esta pintura. Definitivamente me quedaré con la primera que hice. No me sale de nuevo. ¡Qué frustrante!

Mejor decido a intentar con otra completamente distinta. Tomo mi lápiz suave y hago el boceto para guiarme cuando empiece a pintar. Estoy tan concentrado que no siento pasar el tiempo y un sonido del timbre de la puerta me saca del trance. Me levanto para ver quien es y me doy cuenta que es el cartero, supongo que trae algo que Levi seguramente pidió. Le abro, me deja el paquete, que era muy grande, me pide que firme de recibido y se retira. Cierro la puerta y con cuidado muevo el paquete hasta llevarlo a la mesita frente al televisor. Me pica la curiosidad por ver qué es, por lo que lo reviso las etiquetas que tiene pegado en frente, es una mesa que se puede armar. Según el diseño es una mesa o estantería para poner cosas. Me pregunto por qué Levi la compro. Se lo diré cuando lo llame.

Voy a traer mi celular para avisarle cuando veo que Armin me está texteando preguntándome sobre unas cosas e invitándome a ir a una exposición en un museo. No le confirmo que iré, pero sabe que estaré ahí avisándole antes. Luego me llama mi mamá y me entretengo con ella. cuando cuelga vuelvo a mi trabajo.

El tiempo vuela y cuando me vengo a dar cuenta son las seis de la tarde. Como parte de la rutina arreglo todo y preparo la cena. Cuando veo el paquete en la mesita me doy un golpe en la cabeza. ¡Se me había olvidado por completo llamar a Levi! Sólo espero que no se enoje.

La puerta se abre y entra Levi. Salgo a recibirlo con un beso y un abrazo. Él me responde igual. Cuando entra hasta la sala se percata del paquete y con una mirada me pregunta a lo que yo le respondo:

—Ah, eso lo vino a dejar el cartero hoy en la mañana. —le digo mientras me río, él sólo se queda serio.

—¿Hoy en la mañana?

—Sí, hoy en la mañana.

—¿En qué habíamos quedado, Eren? Acordamos que me ibas a avisar por si pasa algo. —¡oh no! Está molesto.

—Lo sé, pero se me olvidó por completo. Lo lamento. No volverá a pasar.

—Seguramente te divertiste mucho con ese cartero como para que se te haya olvidado. —¿qué? De qué habla.

—¿A qué te refieres?

—Digo que tú le pusiste esa cara y empezaste a ofrecértele, ¿no? Él entró y estuvieron divirtiéndose ¿verdad? —se acerca lentamente hacia mi y yo siento que me hago pequeño. Sin embargo, me ofenden sus palabras.

—Estás imaginándote cosas que no son, Levi. El tipo sólo vino a dejar ese paquete, que para empezar ni siquiera me dijiste nada sobre él y se fue. Eso es todo. No es necesario que me insultes de esa forma. Creí que ya habíamos dejado claro que yo soy incapaz de serte infi…

¡PLAF!

Siento mi cuerpo irse de lado y caerse al suelo. Siento un dolor inmenso en mi cara que lo único que puedo hacer es sostenerme con una mano. Luego siento un tirón en mi cabeza y con una gran fuerza me levanta.

—¡Te he dicho que NO dejes entrar a nadie! —me grita en la cara. Yo sólo puedo llorar.

—Levi, ¡cálmate! ¡ya te dije lo que pasó!

—¡No te creo nada! ¡Ahora ven acá!

Sin dejar de tirar de mi pelo, me levanta y me lleva al cuarto. Me quita la ropa a tirones a pesar de que yo hago fuerzas para no dejarme pero es imposible. Me invade un terror horrible pensando en que posiblemente me haga algo horroroso. Me empuja a la cama y no dejo de temblar hasta que pone la sábana encima y me grita: —¡Ahora DUÉRMETE Pedazo de mierda!

Sólo consiguió que llorara más. Me cubro con la sábana en la cabeza y al cabo de un rato siento que se recuesta a mi lado pero sin acercarse a mi. Apaga las luces y sólo me queda llorar en silencio mientras mi cara me duele a horrores. Luego de un largo rato escucho que dice:

—Todo esto es tu culpa mocoso. Nada de esto hubiera sucedido si me hubieras avisado. ¿Qué no entiendes que tengo miedo de que alguien te separe de mi lado? Al parecer sólo te entra en un oído y te sale por el otro. Y deja de llorar. Quiero descansar.

No le respondo. Sólo me quedo ahí dejando que mis lágrimas salgan, sus palabras rondándome en mi cabeza hasta que quedan bien marcadas.

Ha sido mi culpa, mía y sólo mía.

CONTINUARÁ…


Notas finales: ¿qué les puedo decir? Simplemente lo siento mucho. A mi también me costó escribir esto