Holaaaa, bien, aquí os traigo el capítulo númerooo 11. Puede que este fic sea un poco triste, pero seguro que os gusta muajaja.

En fin, muchas gracias por vuestros reviews.


Chapter 11: Miradas de odio

Raph se quedó paralizado por completo, oír a su hermanito pequeño... Llorando. Le partía completamente el corazón. En esos momentos, no sabía muy bien lo que iba a hacer, pero necesitaba verlo, quería que parase de llorar. Así que sin pensárselo dos veces entró en la habitación.


Leo- ¿Te encuentras mejor?
Vicky- Sí, ahora me siento más aliviada.
Leo- A ver si es por la pizza...
Vicky- Jajaja, tal vez, la comida siempre alegra el ánimo.
Leo- Jaja, entonces ya entiendo porque Mikey siempre está tan alegre.
La chica cambió su cara, y el de la cinta azul se arrepintió de haber dicho eso... Él era todo un genio en fastidiarlo todo.
Vicky se fijó en que Leo tenía cara de preocupación, y decidió sacar tema.
Vicky- Tal vez me debería ir yendo.
Leo- Oh... ¿Segura?
Vicky- Bueno... Preferiría quedarme aquí, pero es que mañana tengo insti y todo eso.
Leo- ¡Es verdad! Siempre se me olvida que tienes instituto, lo siento, ¿quieres que te lleve yo a tu casa?
Vicky- ¡Claro!
La tortuga le sonrió dulcemente, y esta le devolvió la sonrisa. Se levantaron y caminaron hasta la puerta.
Vicky- ¿No debería despedirme de los demás?
Leo- No hace falta, Raph puede que este dormido, Donnie está haciendo experimentos en el laboratorio y Mikey ya estará dormido.
Vicky- ¿Les dirás que me lo he pasado muy bien hoy?
Leo- Claro, y puedes volver cuando quieras.
Vicky- Genial.
Salieron los dos juntos de la guarida hablando y riéndose.


El de la cinta naranja se giró lentamente al oír abrirse la puerta, solo esperaba que no fuese Leonardo o Vicky. Pero para su sorpresa era su hermano Raphael, quién tenía cara de preocupación.
Raph- M-Mikey, ¿qu-qué te ocurre?
El pequeño no le contestó, solo le abrazó muy fuerte y lloró en su pecho desconsoladamente. Su hermano mayor le contemplaba en silencio y con el corazón roto, no aguantaba ver a alguien llorar, y menos a uno de sus hermanos. Este le abrazó con fuerza y parecía no querer soltarle.


Ya llegaron a casa de la chiquilla y Leo la bajo con suavidad hasta el balcón.
Vicky- Muchas gracias por todo Leo.
Leo- No hay que dar las gracias por nada.
Vicky- ¡Claro que sí! Tú me has estado animando todo este tiempo, y eso hay que agradecerlo siempre.
Leo- Vicky, tú me importas mucho, y recuerda que yo siempre estaré a tu lado.
Está le dedicó una de aquellas preciosas sonrisas y se acercó a él dandole un tierno beso en la mejilla. Leo se sonrojó.
Vicky- Que dulce eres, prométeme que siempre seremos amigos, mejor dicho, los mejores amigos.
Leo- Te lo prometo.
Vicky- Yo también lo prometo, bueno hasta luego.
Leo- ¿Mañana nos veremos?
Vicky- No lo sé, dame tu número de teléfono, y te avisare.
Leo- Okey.
Se intercambiaron números y se despidieron, Leo volvió a casa con una sonrisa en la cara.


Mikey ya se había calmado un poco.
Raph- ¿Mikey por qué llorabas?
Mikey- Por... Por nada.
Raph- Me lo vas a decir sí o sí.
Mikey- Ay... -suspiró apenado- lloraba po-por Vi-Vicky.
El más bruto de los hermanos se sorprendió mucho al oír el nombre de la chica.
Raph- ¿Por Vicky?
Mikey- Sí...
Raph- Pero ¿por qué?
Mikey- Porque ella ha jugado con mis sentimientos.
Raph- No te entiendo, explicate.
El pequeño miró a su hermano mayor con los ojos cristalizados, no quería contárselo, porque iba a llorar más, pero tampoco se lo quería ocultar. Tomó aire para tranquilizarse un poco, y comenzó a contárselo.


La tortuga de azul se encontraba feliz, ahora él y Vicky eran mejores amigos y eso le hacía estar radiante de felicidad. Llego hasta la tapa de alcantarilla y se metió en ella, cantando una alegre canción en su cabeza, llegó hasta su querida casa.
Leo- Hola chicos.
No obtuvo respuesta alguna, esto le extraño un poco, aunque no le dio mucha importancia. Cogió un cojín y lo puso en el suelo, después él se sentó en él dispuesto a seguir viendo Héroes del Espacio.
Justo cuando iba a encender la televisión oyó el ruido de una puerta abrirse, y se giró levemente para ver quién es el que iba a salir.
Se sorprendió mucho al ver que un Raphael, bastante enfadado, salía de la habitación de su hermanito pequeño, solo pudo pensar en aquel momento que Raph se habría enfadado con Mikey y que le habría echado una buena bronca o algo así.
Se levantó decidido, y avanzo con algo de preocupación hacia la habitación de su hermanito pequeño.
La puerta estaba ligeramente abierta, por lo que no tuvo que llamar. Entró lentamente en la habitación de Michelangelo, y vio que él estaba sentado en su cama con los ojos algo rojos e inchados.
Leo- M-Mikey, ¿qué es lo que ha pasado?
Este le miró con mucho odio.
Puso una falsa sonrisa.
Mikey- Nada hermanito, estoy perfectamente, así que ya te puedes ir. -Lo dijo con veneno, con odio-
El de azul se quedó paralizado, esa frase, su tono, fueron como mil dagas lanzadas hacia su corazón. Su hermano estaba mal, él lo sabía, pero era como si intentase alejarlo de él. Leo no dijo nada más. Sabía que si lo hacia recibiría una respuesta igual o peor.
Salió de la habitación de su hermano triste, sientiendose culpable por algo que aún no sabía. Pero de lo que sí sabía era que él tenía la culpa.
Se fue a paso lento hasta la cocina, hoy le tocaba a él preparar la cena.
Pero... Como no tenía ganas, cogió una pizza del frigorífico y la calentó en el microondas.
Leo- ¡Chicos a cenar!
Lo dijo con pocas ganas, él lo único que quería era irse a su habitación a pensar en que es lo que había echo mal.
Donnie fue el primero en llegar, raro. Normalmente solía ser el último. Poco después llegó Raph, quién le echo una mirada de odio increíble a Leo. Leo se quedó helado ¿otro más?
Tardó un rato, pero al final llegó Mikey, se le veía igual que antes, aunque ahora ya no tenía los ojos tan rojos e inchados.
Donnie miró extrañado y a la vez preocupado al pequeño, se sintió algo mal al verle.
Todos comieron en silencio, Mikey miraba su plato sin sentimiento alguno. Donnie comía tranquilamente. Raph de vez en cuando le echaba una mirada de odio a su hermano mayor. Y Leo... Leo no hacía nada, no miraba a ningún punto en concreto. Sabía que si miraba hacia sus hermanos vería algo que nunca quiso ver. Vería a su familia separada, y eso es algo que le duele demasiado...
Al acabar de comer, todos se fueron a sus respectivas habitaciones. A Leo le dolía el alma al ver que su familia se estaba separando lentamente. Sus dos hermanos, Mikey y Raph, parecían odiar a este. El de azul lo pasaba mal, él no entendía nada. Y eso le hacía estar peor.
Lo único que pudo hacer fue dormirse, no quería seguir pensando en ello, por lo menos en unas cuantas horas.


Y hasta aquí este fic, ¿qué pasará entre los hermanos? ¿Mikey "perdonará" a Vicky? No sé que más preguntas poner xD en fin, espero vuestros reviews :3.