Los días después de esa salida con las chicas pasaron normal, las vacaciones de Beth estaban por terminarse y Quinn casi siempre pasaba el tiempo con ella, yo me la pasaba trabajando y adelantaba todo lo posible para poder estar con Beth el más tiempo posible, Santana y Britt se marcharon a los pocos días, Santana argumento que tenía compromisos de trabajo, pero la verdad era que no le agradaba nada la idea de la relación que se había dado entre Britt y Artie, y como Britt nunca la había dejado sola se fue con ella, aunque siempre que platicaba con ella o con Artie me enteraba de que su relación iba en serio, por ambas partes.

Hubo una semana en la que Beth se fue con Finn, yo al tipo no le hallaba ni el más mínimo chiste, pero a Beth le caía muy bien y la veía divertirse mucho estando con él.

-¿Quién te crees que eres?- llego Quinn a mi despacho gritando y aventando la puerta.

-Te puedes controlar- le pedí quitándome los lentes que usaba de descanso -¿dónde está Beth?- le pregunte buscándola detrás de Quinn.

Era de noche y ella había ido a la casa de Finn a buscarla, por lo que era extraño que llegara así y sin Beth a la vista.

-Se durmió cuando volvíamos- me explico me pero no relajo su gesto.

-A qué se debe el alboroto- salí de detrás del escritorio y me puse frente a ella.

-Tienes idea del problema que me causaste con Finn- comenzó a reclamarme.

-No sé de lo que me estás hablando- y era la verdad no entendía nada.

-Dime, porque si no confiabas en él dejaste que se llevara a la niña- camino por el despacho.

-Que te hace pensar que no confió en él- me recargue en el escritorio.

-Le pusiste a unos tipos para que lo siguieran- se detuvo y me miro incrédula.

-¿Estás haciendo todo este alboroto solo porque le puse seguridad a Beth?- le pregunte ironizando un poco.

-¿Y me lo dices en ese tono?- después de todas las discusiones que habíamos tenido era la primera vez que la veía tan enojada.

-Es que no veo cual es el problema- yo estaba de los más tranquila, pero no me gustaba que nadie me levantara la voz –incluso tú también tienes seguridad, así que, ¿qué te hace pensar que te pondría a ti y a Beth no?- ya había cambiado el tono de mi voz a uno más fuerte.

-Que me estás diciendo- se acercó a mí con una mirada que me impuso temor.

-Lo que escuchas- no deje que se notara que me intimidaba.

-¿Y cómo porque hiciste eso?- me pregunto gritando.

-En primera deja de gritar, que es noche y lo último que quiero es pelear contigo- camine hacia donde me encontraba anteriormente y cerré mi laptop –en segunda, que te hace pensar que no lo haría- me senté en la silla que tenía detrás del escritorio –sabes cuantas personas han sufrido daños colaterales por mis acciones, me he dedicado a salvar el trasero de personas que hacen un placer personal el sufrimiento de los demás, es mi trabajo y tengo que aceptar las consecuencias de mis actos, pero más de un centenar de personas me han amenazado y no voy a permitir que les pase nada- le explique retomando mi tranquilidad inicial.

-Es imposible que tú, siendo una persona tan inteligente te dejes intimidar por unas cuantas amenazas- sigo con su enfado y logro hacerme enojar a mí.

-No son las amenazas, tu no entiendes nada, no sabes lo que es ver el odio en la mirada de las personas, el dolor que les causo cuando termino con sus expectativas, con la tranquilidad de sus familias, y no solo son las personas afectadas directamente, no tienes una idea de la cantidad de lágrimas que me han llorado solo porque arruine sus vidas, nunca -me levante de mi lugar y me puse frente a ella -nunca permitiría que ninguna de ustedes tuviera la misma mirada que tenían esas persona, de miedo y desesperación- dicho eso salí del despacho y del loft hecha una furia.

Camine por la acera de mi calle sin pensar en nada en especial, sentí como las gotas de agua comenzaron a resbalar primero por mi cara y después por mi cuerpo, llegue hasta un bar que me gustaba frecuentar con Lexy, me senté en la barra y pedí una naranjada.

Mientras bebía pensaba en lo que acababa de pasar en mi casa, nunca había entendido a Quinn, hacia todo lo posible por tolerarla, pero en realidad nunca me di la oportunidad de saber realmente lo que ella pensaba sentía, nunca le pregunte porque la repulsión ante personas como nosotros, o porque tenía la imagen que tenia de mí, en más de una ocasión me dejo entre ver que sus actitud hacia a mí se debía a mis múltiples conquistas antes de Lexy.

Pasaron horas sin que me diera cuenta, y cuando lo hice fue porque el lugar comenzó a quedarse vacío y la chica que atendía en lugar me sonreía dándome a entender que estaba a punto de cerrar.

-¿Cuánto te debo?- le pregunte.

-No es nada- me sonrió y recogió el vaso que tenía enfrente.

-Por favor- le suplique que me cobrara.

-No te voy a cobrar dinero- su respuesta me extraño.

-Entonces como me cobraras- le pregunte levantándome del banco en el que estaba.

-¿Porque siempre que vienes pides naranjadas?, digo es un bar- me pregunto sonriendo.

-Me gustan las naranjadas, y si te soy sincera hubo un tiempo en el que consumí tanto alcohol que ya no me apetece hacerlo ahora- le conteste sinceramente y le sonreí.

-Bien, tu respuesta ha sido de las más originales- comenzó a limpiar la barra.

-Sera mejor que me valla y te deje terminar- le sonreí y salí del local.

Camine de regreso al loft y ya estaba mucho más tranquila, en realidad no veía mal ponerle seguridad a mi familia, pero si Quinn no estaba a gusto, estaba dispuesta a negociarlo.

Entre al loft y como era de esperarse estaba todo en silencio, pero las luces seguían encendidas de la misma manera en las que yo las había dejado.

-¿Quinn estas por aquí?- pregunte entrando al salón.

Nadie contesto mi pregunta, y tampoco vi a nadie, revise la cocina y tampoco estaba ahí, escuche ruidos en mi despacho y me apresure a llegar.

-Quinn, ¿qué haces?- me acerque y me arrodille tratando de ayudarla.

La encontré tirada a un lado del sofá que estaba en el despacho, tratando de levantarse pero le era imposible.

-Termino conmigo- me dijo arrastrando las palabras efecto del alcohol en sus venas.

-Ven vamos a la recamara- trate de levantarle.

-No, no confió en tus intensiones- sonreí porque ni en estado de ebriedad dejaba de ser ella.

-Vamos, no te hare nada- la levante como pude y me fije en que se había terminado toda la botella de whiskey que tenía en uno de los cajones del despacho.

Salí de ahí como pude y la apoye en mi cuerpo para poder subir las escaleras, mientras caminábamos ella pasaba sus dedos por mi cara y balbuceaba cosas sin sentido.

-Me dijo que me gustabas y que lo peor era que ni siquiera me había dado cuenta- me explicaba a pesar de que yo no pregunte nada.

-Es normal- era inútil tratar de explicarle algo en su estado.

-¿Tú también crees que me gustas?- me pregunto extrañada.

-No, pero es normal que piense eso, últimamente siempre estamos juntas- comencé a quitarle la ropa para que se pusiera la pijama.

-Es un tonto- me sonrió tontamente y se quitó el pantalón.

-No lo conozco así que no lo sé- metí el pantalón de la pijama a sus piernas.

-¿Siempre eres así?- pregunto quitándose la blusa.

-No sé bien a que te refieres, pero supongo que sí, siempre soy así- le explique mientras le extendía la blusa de la pijama.

-Me gusta- termino de vestirse y se metió a las cobijas.

-Descansa- dije justo antes de salir.

Baje a recoger un poco el desastre que había en mi despacho, no estaba enojada ni nada parecido, estaba tranquila y hasta cierto punto ahora que Quinn me había dicho el motivo de su actitud la entendía un poco, termine de recoger y me fui a mi recamara.

-Como amaneció la princesa de mi reino- salude a Beth al día siguiente.

-Bien, Rach, y ¿tu como amaneciste?- había algo en su manera de hablarme en que no terminaba de gustarme.

-¿Hice algo, que te molestara o te hiciera sentir mal?- le pregunte, podía soportar la mirada asesina de un jurado, un juez y un abogado contrincante, pero no podía con el tono indiferente de Beth.

-No, para nada- ni ella misma lo creyó.

-Vamos, desde cuando existen secretos entre nosotras- con eso tenía ganado la batalla.

-Finn me dijo que tú simplemente estabas conmigo porque te sentías obligada, no entendí lo que me decía, pero luego dijo que no me querías- no sé qué me molesto más, que el tipo ese le dijera todas esas tonterías o que Beth se haya dejado convencer.

-Y ¿tu simplemente le creíste?- me levante de la cama y camine hacia la puerta, me había dolido que no confiara en mi amor.

-Él solo dijo que- se detuvo ella misma y salió de la cama.

-Tu preferiste creerle a una persona que no conoces sobre de mi- le dije seria y en su cara reflejo que sabía que había cometido un error.

-No... ósea... él dijo-.

-Basta Beth, báñate y arregla esta recamara, vendré a revisarla más tarde- la interrumpí y termine por salir de su recamara con el corazón en la mano.

Tal vez fui dura con una niña de 6 años que simplemente creyó en las palabras de un tipo que le mintió con el afán de hacerme un daño, pero tenía que aprender a confiar en su familia sobre todas las cosas.

-¿Cómo amaneciste?- le pregunte a Quinn mientras entraba a la recamara con un vaso de agua y unas pastillas.

-Me duele la cabeza y el cuerpo- trato de levantarse pero no pudo.

-Normal- deje el vaso en el buro que estaba junto a la cama y la pastilla en su mano.

-Siempre dices eso- se tomó la pastilla.

-¿Qué?- empecé a sacar ropa de mi armario para bañarme.

-Que si siempre dice "normal"- se sentó en la cama observando mis movimientos.

-Así que recuerdas lo que te dije ayer- camine hacia ella para recoger el vaso.

-Si claro, y también recuerdo lo que yo te dije a ti- me sonrió levemente.

-Bueno, hoy te doy toda la razón es un tonto, aunque me gusta más decir que es un idiota- le sonreí en respuesta a su sonrisa.

-¿Y qué ha cambiado de ayer a hoy?- me pregunto haciendo que me sentara junto a ella en la cama.

-Sabias que le dijo a Beth que yo no la quería- su cara me demostró que no tenía ni idea de lo que le hablaba.

-No sabía, ¿porque le dijo eso?- me pregunto levantando las cobijas para salir de la cama.

-Seguramente sus celos fueron los que hablaron- levante los hombros y es que era la única teoría que tenía.

-Iré a hablar con ella- se levantó de la cama.

-No, ahora mismo está arreglando la recamara y después de alistara ella- me levante y seguí buscando mis cosas

-Debemos decirle que lo que Finn le dijo es mentira- se levantó detrás de mí.

-No, tal vez no entiendas mis métodos pero necesito que me apoyes- busque su mirada con la mía.

-Bien, hare lo que digas- me sonrió y lentamente tomo una de mis manos -siento haberme puesto así con respecto a lo de la seguridad- entrelazo sus dedos con los míos.

-También te debo una disculpa, supongo que debí de haber pedido tu opinión- apreté su mano de una manera cómplice.

-Bien, entonces todo solucionado- me sonrió y su mirada parecía tranquila y serena.

Estuvimos así unos segundos sonriéndonos y viéndonos fijamente, incluso sentí como acaricio mi mano con las yemas de sus dedos.

-Ayer estuve pensando en que nunca nos hemos dado la oportunidad de conocernos mejor, yo tengo una idea de ti, porque otros me lo ha dicho y por lo visto te pasa lo mismo conmigo, así que pensé en la posibilidad de que cambiemos eso y nos conozcamos nosotras mismas- le dije sin perder el contacto visual.

-Me parece una idea perfecta, después de todo como lo dijiste alguna vez vivimos juntas y compartimos todos los momentos importantes de nuestras vidas- me sonrió y me abrazo -aparte, ya conocemos lo peor de nosotras que podría salir mal- me soltó y di un paso de regreso a la cama.

-Espera- la tome del brazo y la regrese -Rachel Berry- extendí mi mano -mucho gusto- le sonreí.

-Quinn Fabray- me sonrió y tomo mi mano -mucho gusto-.