Disclaimer. Los personajes no me pertenecen, aunque la trama es mía, solo mía, mi tesoro. Aunque con un poco de inspiración de un par de películas.
Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente, mientras que lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.
Lo que está escrito en negrita son sueños de los protagonistas.
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Advertencia, para que no haya líos. Está historia está escrita desde dos puntos de vista. Por un lado, Bella, y por otro, Edward. Un capítulo será pov Bella y otro pov Edward, referente al mismo día. No se si me explico, pero ya lo iré diciendo en cada capítulo.
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Los protagonistas son humanos.
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Capítulo 6. Pov Bella.
- Vamos, sentémonos. - dije, llevando a mi hermana hacia una de las camas y la ayudé a sentarse.
- Bella, ha habido un accidente.
- Pero cuéntamelo! - exclamé, muerta de los nervios.
- Jacob y yo hemos hecho el amor. Ha sido la mejor sensación de toda mi vida.
- ¿Y cual es el problema?
- Se nos ha roto el preservativo.
- ¿Como lo sabes?
- Pues... una vez vi por la tele que la mejor forma de comprobar que el preservativo no se había roto era llenándolo de agua.
- Entiendo. - dije, al entender lo que me estaba diciendo. - Vamos a la farmacia.
- Puede que no pase nada, pero no quiero quedarme embarazada a los diecisiete. Tengo tantas cosas que hacer...
- Lo entiendo. Venga, vamos a la farmacia. - cogí a mi hermana de la mano y salimos corriendo de la habitación.
Cuando llegamos al jardín, vi que Jasper estaba abrazando a Jacob.
- Nos vamos. La farmacia de guardia está a una hora y media en coche.
- El coche de tía Esme está en el garaje. - dijo Jacob, que se notaba que ya estaba un poco más calmado.
- Jasper, debes volver con los demás. - dije, yendo hacia el coche.
- Pero...
- Vuelve. Tranquiliza a los demás, aunque no les cuentes lo que ha pasado.
- Vale. Suerte.
Jasper se marchó corriendo y yo me puse al volante del coche, con mi hermana y Jacob en el asiento trasero. Miré un momento por el retrovisor y vi como Jacob pasaba su brazo sobre los hombros de mi hermana y ella apoyaba su cabeza sobre el hombro de él, recibiendo un beso en el pelo.
- Bella.
- ¿Si?
- Muchas gracias por ayudarnos. - dijo Jacob.
- Yo siempre ayudo a la familia. - dije, viendo como sonreía ante mis palabras. - Pero otro día utilizad preservativos más buenos. - ahora la que sonrió fue mi hermana.
- ¿Cuanto falta ya para llegar? - preguntó Renesmee, acariciando el brazo de Jacob.
- Si acelereo un poco más, menos de una hora.
- Vale. ¿Por qué tu ropa está tan sucia?
- Me caí.
- Que raro. - dijo, poniéndose a reír.
- Nessie. ¿Recuerdas aquello que pasó hace dos meses?
- Claro.
- Mi psicólogo dice que debería contarlo.
- ¿A quien?
- A quien tu ya sabes. Acabo de dejarle tirado por un ataque de pánico. Mi psicólogo dice que todo será más fácil si se lo contara.
- ¿Y tú que es lo que piensas?
- Creo que debería hacerlo. Quería comentártelo antes. - dije, mirándola por el retrovisor.
- No tienes que pedirme permiso, Bella. Solo tú puedes decidir lo que puedes hacer con tu vida.
- Te lo quería comentar porque tu también vas a tener que dar explicaciones.
- Pues las daré. - dijo, como si el asunto del que estábamos hablando no fuera delicado.
- Gracias. - no podía dejar de mirar por el retrovisor y vi la cara de confusión que apareció en el rostro de Jacob, aunque en ningún momento hizo ninguna pregunta.
- Algun día te lo contaré. - dijo Renesmee, buscando los labios de Jacob, que la recibieron al momento. - Te quiero.
- Yo también te quiero. - dijo Jacob, acariciando la tripa de mi hermana, la zona en la que tenía la cicatriz que le había hecho Mike al apuñalarla. - Y nada conseguirá que cambie de opinión.
Clavé la vista en la carretera, intentando dejar de espiar a mi hermana y a Jacob, pero no fue del todo buena idea. En mi mente reapareció el rechazo grabado en el rostro de Edward, unido al dolor. "Debes decírselo. Por la felicidad de ambos."
Al fin, llegamos a la ciudad. Aceleré hasta que llegamos a la farmacia. Los tres salimos corriendo del coche y llamé con insistencia a la puerta de la farmacia. Nos abrió la puerta una chica que nos antendió al momento. Fui yo quien le pidió la pildora a mi hermana, ya que Renesmee aun era menor de edad. Hasta que no se tomó la pastilla no respiró traqnuila, y lo mismo le pasó a Jacob, que empezó a reir de puro nerviosismo. Cogió a Renesmee en brazos y comenzó a dar vueltas.
- Jacob, relájate. - empezó a decir mi hermana, empezando también a reir.
- Lamento interrumpir este momento tan bonito, pero deberíamos marcharnos ya.
- Mañana es mi cumpleaños. - dijo mi hermana como si nada.
- Cierto. Espérame. - dejé atrás a ambos chicos y volví a entrar en la farmacia. Cuando salí, volví al lado de mi hermana. - Ten, tu regalo. - dije, sonriendo.
- Pero de que vas! - exclamó Renesmee, dándome un golpe en el hombro y echando a reir. - Vaya regalo.
- ¿Que es? - preguntó Jacob, cogiendo la caja que le había dado a mi hermana. - ¿Condones?
- Para evitar este tipo de excursiones.
- Para flipar. Mi hermana mayor me regala preservativos por mi cumpleaños.
Cogí a mi hermana en brazos y la abracé.
- Venga. Volvamos a casa.
Fuimos hacia el coche, esta vez con más calma, y volví a ponerme al volante. Los dos volvieron a sentarse en el asiento trasero, abrazados.
Era increíble como habían cambiado las cosas en una sola tarde. Ya hablaría con Jacob más adelante. Era todo muy confuso.
Cuando llegamos a la casa de los Cullen, dos horas más tarde, nos encontramos con los señores Cullen en la puerta de la casa. Aparqué el coche al lado de la entrada y los tres nos bajamos del coche.
- Están enfadados. - susurró Jacob, abrazando a mi hermana por la cintura.
- Yo hablaré con ellos. - dije, hablando en el mismo tono que él. - Señores Cullen. - dije, a modo de saludo.
- ¿Que es lo que ha pasado, Bella? ¿Por qué habéis cogido el coche de madrugada? - dijo el doctor.
- Hablemos todos. - dijo Jacob.
Los cinco fuimos a sentarnos en la mesa que había en el jardín y Jacob me hizo un gesto para que no hablara. El que habló fue él.
- Mirad, no ha pasado nada malo. Ya está todo solucionado.
- Podeis confiar en nosotros, Jacob. - su tía, que estaba sentada a su lado, le cogió de la mano y la acarició cariñosamente.
- Lo se, pero es algo embarazoso.
- Jacob y yo nos hemos acostado. - dijo mi hermana, sin andarse por las ramas. - tomamos precauciones, pero el preservativo se rompió y... bueno... llamñe a Bella y ella nos ha llevado a la farmacia.
- De acuerdo. - dijo el doctor Cullen. - Te has tomado la píldora, no? Hicisteis bien. Gracias, Bella.
- No me ha costado nada, aunque lamento haber cogido el coche sin permiso. Solo puedo defendernos diciendo que era una urgencia. - dije, poniéndome en pie. - Renesmee, deberíamos marcharnos ya. Es muy tarde y ha sido un día muy intenso.
- Si. Tienes razón.
Jacob se puso en pie en el mismo momento en que lo hacía mi hermana. Obviando nuestra presencia, la abrazó por la cintura y la besó apasionadamente. La señora Cullen carraspeó sonoramente y los tortolitos dejaron de besarse, aunque no se separaron. Volvieron a besarse y mi hermana vino hacia mí.
Nos despedimos los tres estrechando nuestras manos y nos marchamos a pie hacia nuestra casa, que encontramos vacía. Subimos a nuestro dormitorio, nos cambiamos de ropa y, cuando me puse el pijama, me tumbé en la cama de mi hermana, a su lado. Me fijé en que no dejaba de acariciarse la tripa. Se dio cuenta de que la estaba mirando y me abrazó por la cintura.
- Ha habido un momento, mientras íbamos hacia la ciudad, en que deseé pedirte que dieras media vuelta.
- ¿Por qué?
- No lo se.
- Va, túmvate boca a bajo, que voy a darte un masaje. - dije, poniéndome de rodillas en la cama.
Renesmee hizo lo que le dije, se quitó la camiseta y comencé a masajearle la espalda. Estaba muy tensa y ello se notaba en sus músculos. No pude evitar recorrer el tatuaje que tenía en la nuca con los dedos.
- Jacob dice que le gusta mi tatuaje. - dijo de repente.
- Es que es un tatuaje bonito.
- Si. Alice hizo un buen trabajo cuando los dibujó.
El tatuaje de Renesmee era casi idéntico al mío, ya que en el suyo ponía RS y en el mío BS, y la R y la B eran casi iguales. Las cinco llevábamos un tatuaje en la nuca con nuestras iniciales. Nos lo hicimos el mismo día, hacía ya un año, cuando Renesmee había cumplido los dieciseis.
- Por cierto, ¿como ha ido la cena? ¿Como ha ido con Edward?
Me senté a su lado, en silencio, y por su cara supe que mi silencio había sido muy revelador.
- ¿Qué pasó?
- Me dijo que yo le gusto. Yo también le dije que me gustaba, pero el miedo pudo conmigo. Me marché corriendo y le dejé tirado en el bosque.
- Bella... - Renesmee me abrazó con fuerza y me derrumbé en sus brazos.
Renesmee no dijo nada y me tumbó a su lado en su cama, donde me quedé dormida, cansada de llorar, abrazada a mi hermana pequeña.
Esa noche soñé con Edward. En el sueño estábamos juntos, sentados en el muelle, cogidos de la mano. No hablábamos, solo estábamos ahí, mirándo el amanecer.
- Bella, despierta.
Me di la vuelta y miré a mi madre, que estaba sentada a mi lado, en la cama, en la que ya no estaba Renesmee.
- Mamá, ¿que pasa?
- Nada. Es que ya es la hora de desayunar y tus hermanas te están esperando. Hoy es el cumpleaños de Renesmee.
- De acuerdo. Voy a vestirme. - mi madre me ayudó a levantarme y fui hacia el cuarto de baño. - Puedo ducharme sola, mamá.
- Me tienes preocupada.
- Tengo que contaros algo. Luego.
- De acuerdo. - mi madre me dio un fuerte abrazo y me dejó a solas.
Me di una ducha rápida, me vestí con el primer vestido que encontré y bajé al salón. En cuanto entré, Renesmee me miró fijamente y vino a sentarse a mi lado.
- Hazlo ahora. - dijo, como si supiera qué era lo que quería contarles.
- Tengo que contaros algo muy importante, a todos. Y os pido por favor que no me interrumpais, sino será mucho más difícil para mí.
- Adelante, hermanita. - dijo Renesmee, al darse cuenta de lo mucho que me estaba costando hablar. - Estoy contigo.
- Vale. Vereis... mi relación con Mike no fue nada bien. Me pegaba y... un día no quise... él quería tener sexo, pero yo no estaba preparada. - vi las caras de horror de mi familia y no pude evitar ponerme a llorar. - Renesmee me abrazó al momento. - No aceptó ni negativa. Renesmee llegó a casa a tiempo y...
- Quité a mike de encima de Bella. - dijo Renesmee, prosiguiendo con la historia. - mientras Bella llamaba a la policia, yo me peleé con ese gilipollas. - Renesmee se levantó la camiseta y les enseñó a todos la cicatriz. - Esto me lo hizo él, pero yo conseguí romperle un brazo.
- Renesmee! - exclamó mi madre. - Pero... ¿por qué no nos lo contasteis nunca? ¿Bella?
- Yo le hice prometer que no se lo diría a nadie. - dijo Renesmee.
- Le denuncié a la policia, pero hace un par de semanas que salió. - dije. Todas mis hermanas vinieron hacia mí y me dieron un gran abrazo. - está en casa de su padre y su hermana. - dije entre sollozos.
- ¿Por qué no nos lo contaste? - mi padre se acercó a mí, apartando a mis hermanas, y me abrazó con fuerza.
- Me daba asco y vergüenza. Y... no se... me duele pensar en él.
- Pequeña Isabella, cuanto debes de haber sufrido.
- Deberías hablarlo con alguien. - dijo ahora mi madre. Sabía que se refería a un psicólogo.
- Le he hablado con mi psicólogo. - dije, evitando decir el nombre de Jasper. - Mañana volveré a hablar con él. Hoy tengo que hablar con otra persona.
- Te acompaño a ver a Edward. - dijo Renesmee.
Nos costó casi media hora salir de casa, ya que ningún miembro de mi familia quería dejarme sola.
- ¿Como te encuentras? - preguntó mi hermana cuando llevábamos andando un rato en silencio.
- Mucho mejor. Aunque me ha dolido mucho verles a todos tan tristes.
- Bella, ha llegado el momento de que pienses en tu própia felicidad.
- Lamento mucho haber estropeado tu cumpleaños. - dije, abrazando a mi hermana frente a la puerta de la casa de los Cullen, a la que ya habíamos llegado.
- Ver que has tenido la fuerza suficiente de contar la verdad a la familia, es el mejor regalo que he podido tener. A parte de los preservativos, claro. - dijo, sonriendo.
- Hola Jacob. - dije al verle salir de la casa. - ¿Puedo hablar contigo?
- Claro, Bells.
- Yo voy a ir a ver a Esme. - dijo Renesmee antes de besar a su chico y echó a correr hacia la casa.
- Jacob, estoy confusa. - dije, mientras íbamos a sentarnos en el banco que había en el jardín.
- ¿Por qué?
- Hace un par de días me dijiste que me querías y ayer te acostaste con mi hermana pequeña. La verdad, no lo entiendo.
- Ayer por la tarde pasé varias horas hablando con Renesmee y terminó de enamorarme. Es lo que quería decirte cuando vinisteis con Edward a comer.
Recordaba aquel momento. Me puse como una loca. Incluso le grité. Me sentí muy mal.
- Lamento mi reacción, Jacob.
- Olvídalo. - dijo, empezando a acariciar mi mano. - Solo hay una cosa clara. Amo a Renesmee.
- Lo se. Lo estoy viendo en tus ojos. Ella siente lo mismo.
- Me alegro. Bueno, voy a ver que hace. Tengo un regalo por su cumpleaños. - se puse en pie y yo hice lo mismo.
- Por cierto. ¿Edward está en casa? - dije, mientras le seguía hacia la puerta de la casa.
- Aun no ha llegado. Desde que anoche fue a tu casa...
- ¿No ha vuelto desde anoche? - exclamé, preocupada. - "¿Que le habrá pasado?"
- No. ¿Es que ocurre algo?
- No, no. Tranquilo. Ve con Nessie.
- Vale. - no se le veía muy convencido, pero entró en la casa, dejándome a solas en el jardín.
Volví a sentarme en el banco y miré mi reloj. Tuve que mirar tres veces para darme cuenta de que ya eran las diez y media de la mañana. "Hace más de doce horas que no veo a Edward, al igual que su familia. Si le ha pasado algo no voy a perdonármelo nunca."
No se cuanto tiempo estuve ahí sentada, pero no me moví hasta que no oí acercarse un coche, que aparcó a un lado de la casa. Me puse en pie en cuanto le vi salir del taxi, y no pude evitar salir corriendo hacia él, pero me detuve en seco en cuanto vi la expresión de su rostro.
- ¿Ocurre algo?
- Estoy cansado. - susurró, pasando por mi lado sin siquiera mirarme.
- ¿Puedo hablar contigo un momento? - dije, yendo tras él.
- Ahora no. - dijo en un tono de voz frío y duro que me sorprendió.
- "Merezco que se sienta dolido por mi huída, pero se está pasando."
- Edward, es muy importante.
- Bella, estoy cansado. Ahora lo único que quiero es estar solo. - Edward se detuvo en seco y casi me choco contra él.
- Pero...
- Bella, ahora no.
- De acuerdo. Ya me voy. No quiero molestarte. - no quería hacerlo, pero levanté la vista y clavé mis ojos en los suyos. Los tenía rojos e hinchados, como si hubiera estado llorando. - Solo quería explicarte mi comportamiento de anoche.
- Ya me quedó bastante claro con lo que vi anoche. - dijo antes de entrar en la casa y cerrarme la puerta en las narices.
Sentí como en ese momento mi corazón se partía en mil pedazos. Edward se había tomado mi plantón peor de lo que hubiera podido imaginarme. No pude evitarlo y me puse a llorar al momento, sintiendo como empezaba a costarme respirar.
- ¿Bella? ¿Qué es lo que ha pasado?
- Yo... no... no puedo...
- Ven. - Jasper me ayudó a caminar y me llevó hacia el banco en el que había estado sentada esperando a Edward. - Tranquilízate. Respira con tranquilidad. Cuando puedas, si te apetece, puedes contarme que es lo que ha pasado.
- Vine para decirle a Edward lo que me pasó, para que entendiera porque le dejé plantado anoche, pero me ha cerrado la puerta en las narices. Y... no puedo soportarlo... - me abracé con fuerza a Jasper y empecé a llorar descontroladamente.
- Está dolido. Se le pasará.
- Me duele.
- Lo se.
- No quiere saber nada de mí, Jasper.
- Claro que si. Él te quiere. Lo se.
- Yo también le quiero. Muchísimo. Por eso quería contárselo.
- Dale un par de días.
- Pero...
- Bella. - Jasper secó mis lágrimas y acarició mis mejillas. Tómatelo con calma. Edward no está pasando por un buen momento.
- Yo tampoco, Jasper, aunque me encuentro un poco mejor ahora que se lo he contado a mi familia.
- Eso está muy bien, Bella. Se que es muy doloroso, pero con el tiempo será bueno para todos. Ahora tu familia podrá ayudarte cuando los necesites.
- Lo se.
- ¿Lo de Jacob y Renesmee ya está solucionado?
- Si.
- Genial.
- Jasper, muchísimas gracias. - dije, abrazándole de nuevo. - Me alegro tanto de haberte conocido...
- Yo también me alegro de conocerte.
- Bueno, voy a volver a casa. Quiero estar con mi familia.
- Hazlo. Te sentirás mucho mejor.
- Adios. - besé a Jasper en la mejilla y me marché corriendo.
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Bueno, bueno, lo que ha pasado.
¿Que os ha parecido?
Espero vuestra opinión y que os haya gustado.
Besitos.
