Capitulo 11
Sumary: REAL SUMARY de la historia: la imprimación no es la única opción, pero es la única de la que no se puede escapar… ¿Qué harían por amor? Ellos descubrieron que todo tenía un límite, menos eso. Jakob x Leah. Post amanecer
Advertencias: personajes no son míos, solo la historia salida de mi mente retorcida y Taylor Lautner que no importa lo que digan los demás es mío, solo mío y puramente mío ^^… aunque ni si quiera él lo sepa aun.
Escritora: FEY BLACK
Título del capítulo: Buen/Mal final
Video: /watch?v=S_rzSty0j1A&feature=related Which to bury, us or the hatchet? De Relient K
Notas de la autora al final ^^
Jakob suspiró por varias cosas.
Primero: Leah se veía espectacular con un niño en brazos y no lograba acostumbrarse. Segundo: Priscila era realmente linda y con ese vestido negro a medio muslo se veía increíble. Tercero: tenían que devolver a Marco a alguien que quería matarlos. Cuarto: … Estaba seguro que había un cuarto punto pero ya no recordaba cual era.
- genial, como si ya no tuviese suficientes problemas – gruño Leah acercando la cabeza del niño a su hombro, él de manera inteligente escondió su nariz en su cuello. Jakob deseó poder hacer lo mismo. Tuvo envidia de un bebé de 10 meses. Patético
- mírale el lado amable al asunto - comentó Priscila moviendo la mano con despreocupación
- ilumíname con tu sabiduría – ironizó Leah, la licántropa pensó un momento y luego negó con la cabeza
- olvídalo, no hay un lado bueno – Jakob bufó.
- hay que hacer algo – indicó Leah comenzando a caminar, iba con el ceño fruncido y su mirada se paseaba por los alrededores atenta a cualquier movimiento sospechoso. Jakob fue tras ella solo unos paso más atrás metido en sus propios pensamientos, no caminó mucho cuando algo le rodeó el brazo, al girar la cabeza notó que Priscila le sonreía colgada de su extremidad. Sin procesarlo le devolvió el gesto.
- déjense de coquetear allá atrás y comiencen a usar la cabeza para algo productivo – la voz de Leah se elevó haciendo que la mirara, ella estaba con el niño apoyado sobre una de sus caderas y el ceño mas fruncido que antes. Jakob pudo jurar que veía un halo negro envolviéndola por todo el odio que tiraba por los poros
- estoy segura que en un par de años estarás llena de arrugas - comentó Priscila con burla
- estoy segura que antes de termina el día terminaré golpeándote – contestó Leah elevando la barbilla. Jakob paseó su mirada a la loba y luego en la licántropa. Luego la loba y la licántropa. Y vuelta a empezar – deja de mover la cabeza así Jakob, pareces tonto
- no sé porque aguantas que te trate de esta forma - comentó Priscila – si yo tuviese el placer de viajar contigo te trataría como rey, dejándote satisfecho en todos los ámbitos – Jakob tragó en seco, notó con claridad el doble sentido de sus palabras. Si, había un ámbito en particular que necesitaba con urgencia satisfacer.
- Dios – Leah rodó los ojos – ofrécete un poco mas por favor. Nadie notó que te lo quieres comer
- créeme querida que él me lo terminará pidiendo – el gruñido de Leah fue estremecedor. Marco gimoteó en sus brazos y Jakob aguantó la respiración. Mierda, pensó, Leah celosa daba miedo… pero era sexy.
- hagan lo que quieran, por mi pueden violarse mutuamente, me importa una mierda – murmuró girándose y volviendo a caminar, Jakob suspiró, la vivencia con ellas dos iba a ser difícil, no es que no le agradara la sensación de dos mujeres hermosas peleándose por él, pero no quería ser motivo de asesinato, y siendo sincero, Priscila era hermosa y jodidamente atractiva, pero no era Leah, y él estaba enamorado de ella… e imprimado de Nessie. No había cavidad para otra mujer.
"un polvo con ella no sería malo" Jakob se ignoró a sí mismo. Esa sería una maldita mala idea. Se había encariñado lo suficiente con sus pelotas como para querer que Leah se los arranque en un ataque de ira.
- son un triangulo amoroso muy chistoso – ya habían llegado al linde del bosque cuando Mara se les unió, los rayos del sol que lograban pasar entre las hojas del espeso follaje del bosque sacaban destellos de su piel. Jakob no se molestó por eso, estaban solos así que todo el "bling-bling" no sería delatador.
- pronto seremos una línea porque a tu hermana la voy a matar – comentó Leah pasando a un lado de la vampira, esta solo rió volteándose y caminando tras de ella. Priscila seguía colgada de su brazo. Caminaron por un par de minutos antes de que Leah se detuviera.
- ese niño es bastante tranquilo – comentó Priscila apuntando a Marcos
- sí, es un encanto – Jakob quedó mirando a Leah mientras ella posaba sus ojos sobre el niño, este le devolvió la mirada y le sonreía. Era una imagen digna de admirar. Un ámbito no conocido de la loba.
Otro.
Se dio cuenta de lo poco que la conocía, ¿Qué otra sorpresa tenía guardada? Se hizo una lista mental de lo que necesitaba saber de ella, primero estaban las clases que tomó durante los 3 años que estuvo lejos de él, aun no podía creer que supiese hablar 4 idiomas distintos: portugués, francés, italiano y alemán… mierda, se imaginó a Leah hablando francés con un negligé rojo y sobre una cama con sabanas de seda. Perfecto.
- papi del año vive en el límite del pueblo - comenzó a hablar Mara – trabaja con 3 amigos y tiene seis perros entrenados. Está bastante enojado porque su familia no llega a casa desde hace un día
- no llegarán – agregó Jakob saliendo del abrazo de Priscila.
- todos murieron menos Marco – murmuró Leah abrazando un poco más al niño, Jake se puso a su espalda y comenzó a hacerle caras. Marco comenzó a reír - ¿de qué te ríes? – Ella siguió la mirada del pequeño fijándose en Jakob quien en ese momento tenía el rostro fruncido, no pudo evitar soltar una carcajada – tiene cara de idiota, ideal para reírse – el comentario inevitablemente hizo que Mara sonriera.
- ¿alguna idea de cómo vamos a entregarle al niño?
- nos acercamos al padre y se lo pasamos – respondió Leah a la pregunta de Priscila
- las cosas no son tan fáciles, los perros reconocerán que no eres humana y comenzaran a ladrarte, al segundo después el papá te regalará una linda bala entre los ojos
- bien – dijo Jakob desagradándole el comentario de Mara, no quería ni imaginarse a Leah con algún daño - ¿alguna idea?
Nadie contestó, Leah tenía a Marco entre sus brazos y este jugaba con uno de los mechones de su cabello, movía las manos nerviosamente intentando agarrarlos, algunas veces lo tiraba, pero ella no sentía ningún dolor. Observó al pequeño y se sintió bien, tranquila, completa. A pesar de que no era suyo el solo hecho de comportarse como una madre preocupada la hizo sentir extremadamente pacifica. Intentó no pensar en lo que iba a pasar una vez que tuviesen que devolver al niño. Incluso pensó en la posibilidad de mantenerlo. Y si… si solo…
- ¿Qué te ocurre? – la voz de Jakob la sacó de sus pensamientos. Él estaba frente a ella con ojos preocupados, uno de sus dedos estaba entre la mano de Marco. Jakob sería un grandioso padre pensó Leah
- solo pienso en como devolver a Marco – respondió – tal vez deberíamos ver que es lo que piensa hacer el padre, intentar encontrarlo solo y en ese momento entregarle su hijo
- sería una buena idea… pero… - Priscila dejó la frase en suspenso haciendo que todos la miraran – primero deberíamos comer, estoy famélica – Leah bufó, estúpida licántropa que nada se toma en serio.
- bien, vamos a alimentar a la hambrienta – dijo Leah comenzando a caminar
- ¿Dónde vas? – preguntó Jakob
- yo también tengo hambre y nos fuimos del hostal antes de que Marcos alcanzara a comer algo, necesita leche y una papilla
- te acompaño
- ¿serviría de algo si te digo que no?
- no
- haz lo que quieras – y así lo hizo, Jakob pasó uno de sus brazos por su cadera y la acercó a su cuerpo, ella lo quedó mirando
- ¿Qué mierda crees que haces?
- lo que yo quiero, tú me dejaste – ella bufó.
- te estás aprovechando del pánico - Pero no lo apartó, de tonta no tiene mucho y un abrazo de Jakob era sencillamente genial. Además que le dejaba en claro a la licántropa quien era la mujer que él quería.
- yo voy con ustedes – dijo Priscila pero Leah se giró para encararla
- puedes comenzar a olvidarlo, iré solo yo con Jakob y tú te quedarás aquí
- claro que no
- claro que si
- claro que no
- claro que si
- claro que…
- no sean niñas chicas – Mara detuvo la frase de Leah – Priscila deja de ganarte el odio de Leah y déjalos ir solos, mejor acompáñame a vigilar al padre
- pero Mara – alejó como niña chica
- hermana, no me hagas confirmar el hecho de que yo soy la gemela inteligente
- lo eres – le apoyó Leah ganándose una sonrisa de la vampira
- vamos – le apremió Jakob tomándola del brazo y llevándola nuevamente hacia el pueblo.
Caminaron por un tiempo en silencio uno al lado del otro, Leah disfrutaba bastante de la sola compañía de Jakob, intentó olvidar por un par de minutos cual era la razón del porqué se encontraban en un país diferente, quiso imaginar que era por unas lindas vacaciones, quizás una luna de miel, quizás una escapada romántica. Leah no era alguien sensiblero, a menos que por eso tomaran en cuenta el que ella haya dicho "te amo" solo dos veces y ambas hayan terminado con ganas de suicidio. No, lo más cercano a algo romántico que había hecho era escapar de su pueblo en un intento de mantener su cordura en una pieza. Y ahora que su vida romántica era una autentica mierda, su mente solo podía imaginar cómo hubiese sido todo si las cosas fueran diferentes, si Sam no se hubiese imprimado, lo más posible es que ahora fuese la flamante señora Uley. Y lo más probable es que el matrimonio durase solo un par de años. Porque, aunque le cueste reconocerlo, a Sam no lo amaba.
Al menos no como ama a Jakob.
Ahora, si se dedicaba a analizar las fantasías que se relacionaban con Jakob las cosas podían ponerse enfermizas. Iban desde las más inocentes, como que después de su primera vez se quedaban juntos con un Jake no imprimado, a las mas bárbaras que incluían a una hibrido de apellido Cullen despedazada en una hoguera mientras Leah se reía de forma estérica y bailaba alrededor.
Su mente era quizás un poco oscura algunas veces.
Al verse en el presente con Jakob caminando a su lado y un niño en brazos que les sonreía su mente se imaginaba una familia feliz. Ella como una madre preocupada, Jake un padre y esposo abnegado y el pequeño como un niño revoltoso que era orgullo de sus progenitores
Su mente también era cruel.
- allí pueden ayudarnos – dijo Jakob apuntando a una casa con un cartel en la ventana que rezaba "comida casera"
- bien, vamos – le respondió ella caminando a su lado. Sintió la mano de Jakob subir de su cintura a su hombro apegándola aun mas a su cuerpo, le dieron ganas de alejarse, pero no lo hizo. Estaba cansada de toda la mierda "alejémonos-de-Jakob-y-seamos-una-perra-antipática-con-él". Quería calmarse por un tiempo antes de volver a ese plan.
Claro, a menos que la maldita licántropa se ponga al medio y la saque de quicio. Con ella sería una perra bastarda sin importar que tan cansada se encuentre
- bom dia, em que eu posso fazer por você? – una señora de unos sesenta años salió de una puerta con un delantal que era blanco… bueno, blanco percudido, Leah le sonrió y comenzó a hablarle en portugués pidiendo comida para llevar y un biberón para el niño. La cocinera fue muy amable, le dio la leche a Marcos mientras esperaban que la comida estuviera lista y le regaló una pelota de plástico también. Jakob jugaba con el niño que estaba sentado sobre las piernas de Leah haciéndolo reír a carcajadas. Ella pensó que pasaría si el padre de Marcos entraba al lugar y los pillaba allí, no habría manera de que no reconociera a su propio hijo, y mucho menos de que no sospechara de dos extraños que lo llevaban. Ella como madre mataría primero y preguntaría después. La única manera en la que escucharía explicaciones seria si la pillaban completamente desarmada y…
Por su puesto.
- ya sé cómo podemos acercarnos al papá de Marcos sin que nos quiera echar los perros encima – dijo Leah tomando la atención de Jakob
- te escucho.
- la idea es separarlo del grupo, que esté completamente solo, sin perros ni nada por el estilo, y para eso tendremos que mostrarnos tal cual somos – comenzó a explicar Leah en presencia de todos, Priscila tenía en sus manos un pote con pirarucu de casaca que devoraba con ansias, Mara la miraba con asco. Jakob disfrutaba de picadinho de jacaré, a Leah le dio nauseas saber que tenia carne de lagarto, ella se fue por lo más simple con acarajé, nada de ingredientes raros en su comida, muchas gracias
- hablas de ser sebos – comentó Mara con los brazos cruzados
- sí, me dijeron que el padre trabaja con dos amigos, bien, tú y la gemela tonta pueden encargarse de ellos alejándolos del grupo, Jakob puede alejar a los perros del tipo y yo acorralarlo para que me escuche en lugar de dispararme y entregarle al niño
- no es una mala idea – agregó Jakob cerrando el pote desechable vacio. Lo puso en la bolsa blanca junto con los otros tres.
- tendremos que hacerlo bien si queremos que funcione, no vaya a ocurrir que alguno termine con una balazo en la cabeza – agregó Priscila antes de meterse otra cucharada de su comida. La segunda ración.
- si eso ocurre espero que sea la tuya – Leah le sonrió después de hablarle, la licántropa rodó los ojos sin responder.
- prontos veras a tu papi - le comentó al niño apoyado en sus muslos, sabía que no había forma en que le contestara, pero aun así esperó que le dijera que prefería quedarse con ella. Estúpida.
- pongámonos en marcha entonces – Priscila se levantó del piso tomando consigo la bolsa de la comida – iré a botar estas cosas al pueblo y vuelvo aquí para que vayamos a ver a papi cazador – le pidió los restos a Jakob y a Leah y se marchó
- iré a ver que todo vaya bien con mi hermana – dijo Mara antes de desvanecerse. Leah y Jakob nuevamente quedaron solos.
Jakob la quedó mirando sabiendo que algo estaba mal con ella.
- ¿Qué te ocurre? – Leah negó con la cabeza sin dejar de mirar a Marco – te conozco lo suficiente como para saber que algo te preocupa
- nada
- Leah
- déjame tranquila
- solo quiero que te desahogues
- ¿realmente crees que me desahogaría contigo? – le respondió ella. Auch, pensó Jakob. Golpe bajo
- no veo a nadie más aquí con quien puedas hacerlo
- realmente no quiero pelear Jakob, estoy cansada – confesó ella, Jakob la entendió, el también lo estaba.
- no es necesario que peleemos, solo… hablemos un poco – Jakob se levantó de su lugar y se sentó a su lado – hubo un tiempo en el que podíamos hacerlo – Leah bufó
- refréscame la memoria
- cuando estuvimos en San Francisco…
- ese tiempo no cuenta – le interrumpió ella – intenta sacar otro ejemplo si es que puedes
- cuando Bella estaba embarazada y nosotros patrullábamos juntos, tu… me hablaste de que entendías a Rosalie y todo eso – comenzó Jakob enorgulleciéndose por recordarlo, Leah sonrió
- sí, es verdad, fue la primera vez que te hablaba del tema, pero tenía mis razones, fue en ese momento en el que comencé a enamorarme de ti y necesitaba que vieras en mi algo más que solo a la perra harpía, quería mostrarte que tenia sentimientos – Jakob tragó en seco, ella se veía tan tranquila… hasta que arrugó el ceño – pero claro, tu solo tenias ojos y oídos para tu estúpida humana ignorando completamente todo lo que yo te dije, encontrando asqueroso el hecho de que te hablara de mi menopausia y… - Leah se quedó en silencio, mirando al piso – santa mierda – comentó cerrando los ojos
- ¿Qué pasa? – preguntó Jakob
- nada… solo… recordé algo, ignórame – comentó sin dejar de tener esa mirada de preocupación
- no puedo ignorarte
- no te costaba tanto antes
- ¿podrías por solo un momento recordar las cosas buenas? – Le pidió Jakob con algo de rabia – insistes en recordar solo lo malo que vivimos olvidando las buenas que son las que finalmente valen la pena
- ¿disculpa? – Le preguntó ella indignada - ¿realmente me estas pidiendo que olvide años de mierda por solo seis días de falsa felicidad?
- ¿falsa? Joder Leah – Jakob pasó una mano por su cabello con algo de desesperación – nunca en mi vida algo fue más verdadero que esos días
- demonios, si es así no tengo intensiones de saber cuáles son los días falsos – bufó ante su comentario
- eres imposible, estoy intentando ser una ayuda para quitarte esa preocupación pero tú no te dejas ayudar, trato de darte una mano para tus problemas y tu insistes en mantener el rencor contra mi ¿Qué mierda tengo que hacer para que dejes de comportarte conmigo como una perra hostil?
- podrías partir con dejar de ser un pendejo inmaduro y reconocer tus malditos errores
- ¡bien! – gritó Jakob – Si, soy un maldito por dejarte sola e ir en busca de Nessie, sí, soy un bastardo egoísta por querer estar contigo a pesar de saber que en algún momento todo esta mierda de la imprimación nos iba a alcanzar y sí, soy una jodido lunático por enamorarme hasta la medula de una mujer tan putamente desesperante como tu ¿estás contenta o me faltan pecados Leah? – ella se quedó callada mirándolo fijamente. Él comenzó a pensar si había algo más que pudiera usar para culparlo, pero esas eran las principales culpas que tenia – ahora, podrías comenzar por reconocer que no todo esto es culpa mía
- por su puesto, yo soy suuuuuuuuper culpable – comentó ella con ironía
- un poco de madurez por aquí Leah por favor
- de acuerdo, tengo culpa, porque no fui lo suficientemente fuerte como para decirte que no ese día en la playa y cuando apareciste en la universidad, debí mantener mis piernas, mi pecho y mi boca cerrada para que no entraras, no debí ser tan idiota como para tomar ese avión contigo, y definitivamente tengo culpa por haberme enamorado de ti – haaaaa… eso sonó a victoria para Jakob. Leah le dijo que lo amaba y aunque fue en un momento en el que se sintió como la mierda porque ella estaba tirando todo eso con tono de sincero arrepentimiento no le importó. Dijo que está enamorada de él. ESTÁ. AHORA.
Cabrón con suerte.
- estás enamorada de mi, presente – comentó él sonriendo, Leah elevó una ceja
- quiero que te grabes algo en tu estúpida cabeza niñito, el que aun te… - ella se detuvo, como si estuviese eligiendo bien las palabras – que aun sienta algo por ti no significa que en este momento no seas parte de mi lista negra, esto no es sobre odiarte o querer pelear contigo el resto del camino, desde el momento en que tomaste la decisión de dejarme por socorrer a tu imprimación simplemente no me gustas
Jakob la miró sin entender a que se refería, lo amaba pero no le gustaba ¿tiene eso algún sentido?
- no entiendo
- por supuesto que no – Jakob suspiró
- estas llevando todo esto demasiado lejos – comentó negando con la cabeza
- estoy siguiendo mi instinto mezclado con malos consejos – dijo ella – obviamente que mis decisiones están siendo malas.
- ¿consejos de quien? – Leah no contestó
- cuando estábamos en mi habitación nunca pensé que las cosas pudiesen terminar de esta forma – comentó Leah después de unos segundos de silencio - a pesar de que sabía que la imprimación es una condena que te seguiría de por vida y que tarde o temprano llegaría a mordernos el culo, aun así… creí que las cosas entre nosotros serian diferente
- yo pensaba lo mismo – le contestó Jakob – y aun lo pienso, aun creo que una vez que termine todo esto podemos volver a ser como antes, felices, tu y yo. Aun puede haber un nosotros Leah. Quiero luchar por eso
- no – murmuró ella casi sin voz – yo ya no te tengo confianza y sin eso no se puede
- ¿Cómo que no…?
- ¿nos extrañaron? – la voz de Priscila impidió que Leah le contestara, tuvo ganas de ahorcar a la licántropa, Mara venía detrás negando con la cabeza peros sin hacer contacto visual con ninguno de ellos. Leah se levantó de su lugar con Marcos en brazos.
- vámonos, tenemos cosas que hacer – las gemelas la siguieron, pero Jakob se quedó mirándola. La conversación lo dejó peor que antes, entendió veinte por ciento y el resto aun le daba vueltas en la cabeza. ¿Qué lo ama pero no le gusta? ¿Consejos errados? ¿No confía en él? ¿Qué qué? Mierda, realmente no la entendía, en cualquier momento iba a explotar contra Leah por ser una loba cabeza dura.
Él la ama, ¿Qué tan difícil de entender es eso? Y con toda su maldita alma ¿Cómo mierda no le cae eso en la cabeza? Jakob se levantó del piso y comenzó a caminar unos metros más atrás de las 3 mujeres. Personalmente encontraba que Leah estaba exagerando las cosas. Si, se había ido de su lado para ir en busca de otra mujer. Si, quizás estuvo mal que pensara que podrían volver una vez que todo el asunto de recatemos-a-mi-imprimacion-de-las-manos-de-estupidos-vampiros-italianos terminara. Y si, puede que el hecho de que olvide todo lo que lo rodea cuando Nessie está incluida en la ecuación sea molesto y hasta grosero con Leah. Pero ¡vamos! Él la ama ¿no es suficiente?
Jakob pensaba que sí. Después de todo, la mujer con quien quería compartir el resto de su vida era con Leah no con Nessie.
- allí es – dijo Mara apuntando a la distancia, cualquier ojo no podría verlo, pero toda la estupidez de súper visión lobuna le permitía ver la pequeña casa azul con techo rojo, podía visualizar perfectamente las personas que estaban frente a la misma apoyados sobre el capó de una camioneta discutiendo.
- lindos seis perritos los que hay allí – comentó Priscila acercándose a Jakob quien acababa de llegar al sitio.
- ¿quieres conocer más de cerca lo lindos que son? – Leah la miró achicando los ojos al ver como la licántropa tomaba el brazo de Jakob, Priscila no le contestó, solo sonrió con sorna acercando la extremidad a su cuerpo. "la maldita está juntando puntos para que la muela a golpes" pensó Leah fijando su mirada nuevamente en los cazadores.
- dejen de ser unos niños – los retó Mara – concéntrense en esto o más de uno terminará conociendo a esos lindos perritos
- son tres cazadores, tenemos que llamar su atención y luego separarlos ¿alguna idea? – preguntó Leah mirando a los demás.
- yo tengo una – dijo Jakob levantando la mano como si estuviese en el colegio. Leah miró a Marcos con sentimientos ambiguos. Mierda, no quería separarse de él.
Priscila caminó por el bosque con su hermana a su lado. Mientras se acercaba a su destino repasó el plan y lo encontró bastante bueno. Por supuesto que debía serlo ya que había venido del cerebro de un pedazo exquisito de hombre llamado Jakob "violable" Black.
Jakob. Que hombre más comestible.
Estaba consciente de que no debería fijarse en él, ¿pero qué demonios? Le importaba muy poco que tuviera una historia con la loba mal humorada, él ahora estaba solo, en busca de su imprimación, pero a fin de cuentas estaba solo. Priscila sabía bien lo que significaba que un lobo se imprimara, en los licántropos ocurría lo mismo, si un macho ponía sus ojos en una mujer era fin de la historia. Pasaba de ser un animal salvaje y rabioso a un perrito puddle en segundos. En las licántropas pasaba algo similar, con la diferencia de que siempre pasaba con otro licántropo macho. Nunca con un humano.
Con Jakob obviamente no habría nada de corazones saliendo de los ojos ni cupidos volando con flechas, pero tener a un espécimen masculino de esa categoría bajo sus muslos es una experiencia que definitivamente quería vivir. Además… el futuro Black-Clearwater se veía demasiado poco prometedor, ella podía verlo. Literalmente.
- ¿estás lista? – preguntó Mara
- por supuesto, esto será divertido – contestó Priscila sonriendo – quiero al más alto, parece tenerla más grande – Mara rodó los ojos.
- vas a distraerlo, no a tirártelo
- no seas aguafiestas – murmuró con una mueca – ¿qué mejor de manera de distraerlo que gozando un poco de sexo salvaje? – agregó haciendo una mueca que imitaba a un gruñido
- estoy segura que nuestros padres te dejaron caer de cabeza cuando eras un bebé
- hermana, te falta un buen revolcón – dijo Priscila, luego apunto hacia los hombres – el otro cazador tampoco está mal, tiene buen cuerpo y es joven
- ¿piensas en algo que no sea tirarte a alguien?
- comer – Mara soltó una pequeña risa
– dios, no tienes remedio
- hazme caso, mata a los perros y fóllate al hombre, te aseguro que estarás de buen humor durante días
- ¿y cómo hago eso?
- ¿necesitas la charla sexual? ¿Tengo que explicarte que un hombre tiene…?
- chistosa – le interrumpió la vampira, se detuvieron a unos metros del bosque colindante a la cabaña, tenían el viento a su favor por lo que los perros aun no captaban su olor
- eres vampira, solo haz esa cosa deslumbrante que hacen ustedes y listo – Mara lo pensó, y tan mala idea no era, quizás si solo…
- comencemos luego esto – dijo sin terminar de completar su idea. Rápidamente tomó la decisión de que iba a improvisar.
Leah estaba tras un árbol a varios metros de donde conversaban las gemelas, podía verlas con claridad, pero no estaba interesada en escuchar su conversación. Jakob estaba a su lado mirándola por el rabillo de su ojo de tanto en tanto, ella no le devolvía la mirada porque eso sería darle pie a que hiciese la pregunta. Porque Leah sabía que algo tenía Jakob atorado en la garganta, y lo más posible es que esté relacionado con su "mala toma de decisiones" o con el "no confió en ti" que se le ocurrió dejar salir de su boca. Eso era algo que odiaba de ponerse toda sentimental, su lengua no sabía cuando dejar de moverse y siempre terminaba arrepintiéndose.
El asunto del "te amo" que ocurrió hace unos días ejemplifica bastante bien su problema.
- ten cuidado – dijo Jakob sin mirarla, Leah abrazó más el cuerpo de Marco quien estaba despierto y mirando todo curioso – intenta que no te disparen
- claro – respondió. El silencio llenó el ambiente mientras veían como Priscila salía de las sombras de los árboles y moviendo sus caderas exageradamente se acercaba a los hombres. Mara esperaba a que los pobres humanos libidinosos cayeran en su trampa "soy una caliente mujer en busca de compañía" y se acercaran al bosque, una vez allí saldría e inevitablemente el sol la haría brillar como bola disco.
Y comenzaría la función.
Los dos tipos que acompañaban a Sr. Papá cayeron redonditos, dejaron que Priscila guiara aprovechando de mirarle descaradamente el trasero. La sonrisa que dieron fue una clara declaración de sus deseos de follarla hasta cansarse. Pero no dieron más de cinco pasos cuando los perros comenzaron a volverse locos, ladraban y tironeaban de sus cadenas, haciendo todo el intento posible de soltarse de su amarre. Los hombres los miraron extraño y volvieron sus ojos hacia la licántropa.
Y ella hizo algo para nada humano.
Las uñas de sus dedos comenzaron a crecer muy al estilo de Lady Deathstrike de los Hombres X, Leah esperó que las uñas con crecimiento instantáneo sea lo único que la une a ese personaje psicótico.
- aterrador – comentó Jakob, Leah asintió – mantente sana, aunque no me creas no puedo vivir si ti – agregó antes de salir de su escondite. Quiso abrazarlo, tenía el estúpido y autodestructivo impulso de enterrar su rostro en su cuello antes de dejarle partir y creer cada una de las palabras bonitas que le decía. Pero aferró sus dedos a Marcos y no se movió.
- Jake – su cuerpo se controló, su boca, por otro lado, era un ente aparte con inteligencia y personalidad propia – ten cuidado – y se arrepintió al instante. Jakob le sonrió de lado haciendo que temiera perderlo por alguna bala perdida. Vio como se alejaba – soy una imbécil – dijo para sí misma. El gimoteo de Marco sonó a que estaba de acuerdo.
Priscila había comenzado a correr con uno de los cazadores y dos lindos perritos tras sus pasos. Mara hizo lo mismo pero en otra dirección, el más joven de los hombres fue tras ella con otros dos canes. Sr. Papá se había quedado buscando algo dentro de la camioneta. Cuando finalmente comenzó a caminar hacia el bosque una escopeta de dos cañones iba firmemente en su mano.
Y claro que dos lindos perritos tomados con cadenas en su otra extremidad.
Estúpidos lindos perritos.
Jakob salió de la nada aun como humano llamando la atención de los animales, los que comenzaron a ladrar como locos. Leah podía ver el filo de sus dientes.
- nuestro turno – le dijo a Marco, él le contestó con una sonrisa – si todo sale bien hoy en la tarde estarás en brazos de tu papá – una nueva sonrisa se asomó en esa boca sin dientes y a Leah se le iluminó el corazón – espero que las cosas no salgan bien – lo apoyó a su pecho y comenzó a correr.
Su ruta iba paralela a Jakob quien controlaba la velocidad para que sus cazadores no lo perdieran. De pronto hizo un giro brusco y aumentó la rapidez siendo perseguido por los perros que escaparon de la garra de Sr. Papá quien se quedó atrás.
Su turno.
Dejó a Marco en el suelo mirándolo fijamente
- ya campeón, quédate aquí, déjame hacer que tu papá no quiera matarme contigo en mis brazos y vuelvo – le dijo. El niño agitó sus manos para luego dejarlas quietas. Genial, el niño era inteligente.
Leah se levantó y comenzó a caminar volteándose cada cierto tramo para mantener a Marcos dentro de su parámetro visual. Apareció delante del hombre quien la miró, primero con sorpresa, luego con suspicacia.
- ¿tú eres? – le preguntó en portugués, Leah se acercó un poco mas
- una amiga – contestó ella, volteó y fijó sus ojos hasta encontrar el bulto. Marco seguía allí.
- no te conozco.
- me llamo Leah, ahora me conoces – respondió, detuvo su marcha y levantó las manos en signos de rendición – necesitamos hablar
- ¿de qué po…? – un ladrido detuvo la frase. Leah no lo vio venir, estaba con toda su concentración en mantener tranquilo al humano y en no perder a Marcos de vista. Solo supo que un perro estaba cerca cuando el ladrido estalló en el ambiente, y antes de que pudiese reaccionar un intenso dolor en su hombro izquierdo le hizo soltar un grito.
Lo siguiente que vio fue el cielo porque cayó de espaldas al piso con el hocico del animal firmemente en su hombro, los gruñidos resonaban cerca de su oído acompañadas de las sacudidas. Leah se agarró del cuello del animal para evitar que los dientes del perro rasgaran más la piel de su hombro cuando se sacudía, gritó cuando la mordida se hizo más firme. No quería girar la cabeza por miedo a que algún tendón o, en el peor de los casos, su arteria subclavia se ofreciera de voluntaria para jugar al pillar con los incisivos del perro. Lo más probable es que ella perdiera.
Tanteando el terreno con una de sus manos intentó encontrar algo que le ayudara a golpear al estúpido animal, creyó encontrar un palo pero no alcanzó a tomarlo porque otra sacudida la obligó a abrazar el cuello del perro. Por el rabillo del ojo vio una sombra un poco más arriba de su cabeza y rápidamente estiró el brazo hasta alcanzarlo.
El perro aulló de dolor cuando la piedra chocó con fuerza sobre su ojo izquierdo. Y Leah quedó libre. Sin esperar a concentrarse en el dolor se levantó con rapidez y comenzó a correr en dirección a Marco, escuchó unos pasos y supo inmediatamente lo que era. Aceleró y sin dejar de correr tomó el bulto que estaba en el piso justo en el momento en que un segundo animal se abalanzaba sobre ella. La esquivó por poco.
- mierda – Leah saltó unas raíces pegando al niño en su pecho. Giró bruscamente evitando al perro que se había abalanzado sobre ella pasando a solo unos centímetros de su espalda. No quería matar a los animales, pero si Marcos tenía algún riesgo no dudaría en hacerlo.
Y eso ocurrió. Frente a ella uno de los animales intentó atacarla y no correría peligros con el niño en brazos, no lo pensó dos veces, apoyó su peso sobre sus metatarsos, afianzó el agarre de Marco en su brazo derecho para tener el izquierdo disponible. Justo en el momento en que se lanzaba a ella lo golpeó en la cabeza lanzándolo contra uno de los arboles.
Escuchó el "crac" de su espalda al partirse.
Apretó sus dientes cuando el dolor lacerante atravesó su hombro recorriendo su espina dorsal y de vuelta. Pero lo ignoró. Con rapidez avanzó un par de pasos y al vuelo arrancó una rama del árbol más cercano, se giró y…
Notó la resistencia de la piel del animal al chocar con la punta del madero, el perro aulló de dolor cuando atravesó su abdomen y cayó al piso.
Leah respiraba con agitación, su piel estaba transpirada mayoritariamente debido al dolor que sentía, sus glándulas suprarrenales estaban trabajando extra para compensar eso y el estrés de la persecución.
Por su mente vagó la idea de no devolver al niño. Quedarse con Marco. No sería algo tan malo, se podía ver de madre a tiempo completo, y para qué negarlo, Jakob sería un buen padre. Seth sería un tío espectacular y estaba dispuesta a aceptar a Edward como…
Leah se giró con rapidez y tomó por el cuello al hombre que había intentado atacarla por la espalda, lo levantó varios metros del suelo usando su brazo herido y le mostró los dientes en un gruñido intenso. Sintió algo chocar contra su garganta y al mirar se dio cuenta de que la escopeta estaba firmemente apoyada sobre su carótida.
Suuuuuuuuuuper.
Estuvo segura de que ese era el fin, y para su sorpresa no le importó mucho por sí misma, sus últimos pensamientos estaban alrededor de aquello que quería evitar a toda costa y por la cual aun no podía morir. Justo en el momento en que iba a lanzar al humano lejos un sollozo ahogado salió de entre las mantas que sostenía.
Seguidas del llanto de un niño.
Las manos de Marco se hicieron camino atreves de sus cobijas y tocaron el cuello de Leah, todo el movimiento bajó la tela descubriendo el rostro. Casi se le parte el alma ver sus ojitos vidriosos por el llanto.
- Marco – susurró el hombre con el poco aire que entraba atreves de su garganta apretada. Leah volvió a la tierra y recordó el porqué de todo. Y también que tenia dolor.
Lentamente bajó el cuerpo hasta que los pies del humano tocaron el piso.
- no lo lastimes – pidió él. Más bien se escuchó como un ruego. Leah bufó.
- estúpido, tú y tus mascotas fueron los que estuvieron a punto de lastimarlo, no yo – gruñó ella, un nuevo quejido salió del niño haciendo que lo cobijara un poco más cerca de su cuerpo
- ¿su madre?
- muerta
- maldita – dijo intentando levantar el arma, pero Leah fue más rápida y sin que pudiera notar su movimiento le quito esa cosa de las manos lanzándolo lejos
- soy capaz de matarte de un solo golpe así que contrólate – amenazó – yo no tuve nada que ver con eso, cuando la encontré ya estaba muerta – Leah fue consciente de que no estaba diciendo la verdad, bueno, al menos no toda, pero no tenía intenciones de confesar que habían sido vampiros los que habían matado a su esposa, pareja, amante, lo que fuera – salvé a tu hijo de morir abandonado así que más respeto
- no te creo
- me importa una mierda – mirando al hombre se sintió dividida, el odio que tenía en sus ojos le gritaban que no devolviera al niño porque podría ser un bastardo violento. Pero la manera en que miraba al niño le mostró a un padre desesperado por encontrar a su familia.
Pero joder, no quería devolver a Marco
- ¿Qué es lo que quieres?
- nada – la miró con escepticismo – yo vine aquí solamente para entregarte a Marco y tú me atacaste sin preguntar
- las mujeres…
- vienen conmigo – le interrumpió Leah – y el hombre también
- ¿Por qué?
- ¿me habrías escuchado con los otros tipos contigo? – Bingo pensó Leah al ver el entendimiento en la expresión del cazador – haremos una cosa, te daré al niño, me iré pacíficamente y tu no darás caza a mi compañeros ni a mi
- por hoy – agregó el como parte del trato
- la semana y cerramos – necesitaba más un día, la herida en su hombro dolía como la mierda y estaba segura de que demoraría al menos 78 horas en sanar. Entrar en fase seria como intentar dar a luz un elefante. Nada suave e improbable.
- hecho – Leah miró a Marcos y este le devolvió la mirada. Demonios, ella odiaba las despedidas. Tragando el nudo de su garganta dejó un beso en su frente antes de acercarse al hombre y entregarlo
La falta del pequeño cuerpo entre sus brazos la hizo sentir vacía. Otra vez.
- cariño – murmuró el hombre abrazando al pequeño, Leah vio las lágrimas mojar sus mejillas y supo que lo que había hecho estaba bien. Aunque no por eso dolía menos. Ignorando la puntada en su hombro se abrazó a sí misma para evitar estirar las manos hacia Marco. Casi no funciona.
Sin mirarla el hombre comenzó a caminar hacia el oeste. Leah lo siguió con la mirada, antes de desaparecer completamente él se giró
- Leah ¿verdad? – asintió. Pasaron unos segundos antes de que siguiera - gracias – y sin más se fue.
Se quedó allí parada asimilando las cosas, tratando de entender el porqué se sentía tan mal, ignorando el dolor en su hombro que reclamaba a gritos de su atención. Algo más estaba martillando su cabeza. Sabía que era, y se quiso pegar un tiro.
Solo tú te encariñas con un niño en 24 horas se dijo a sí misma. Sacudió su cabeza para quitarse los pensamientos depresivos que estaban comenzando a caer sobre ella. Cuando esto ocurrió toda su concentración se volcó sobre los nociceptores de dolor. Específicamente los ubicados en su hombro. ¿Dijo que dolía como la mierda? Se estaba quedando corto
Un ruido la sacó de su congelamiento, sin perder tiempo tomó el madero que antes había dejado caer y se acercó a un tronco escondiéndose. Algo venia corriendo, lo primero que pensó fue que uno de los malditos chuchos entrenados iba hacia ella
Irónico que usara ese nombre contra los perros
Trato de respirar superficialmente para calmar el dolor, fugazmente pensó en que la herida ya debía estar coagulada, pero la perra seguía sangrando, el líquido corría por su brazo acumulándose en sus dedos para finalmente caer en gotas hacia el piso. Su cuerpo se llenó de adrenalina y cortisol preparándose para enfrentar lo que fuera venia por ella.
3… 2… 1…
Se giró rápidamente para golpear usando el madero como un bate, pero "lo que fuese" se agachó evadiendo el golpe. Leah guiándose por su instinto dio una vuelta, su mano herida agarró algo y…
Ese algo era Jakob
- ¡me rindo! – gritó él elevando las manos, el corazón de Leah se saltó varios latidos al darse cuenta de lo que estuvo a punto de hacer. La afilada punta de su arma estaba a pocos centímetros del pecho de Jakob. Justo sobre su órgano vital.
Santísima. Puta. Madre… casi lo mata.
- podrías quizás… - apuntó su pecho – bajar el arma – Leah arrojó la vara al piso y se alejó de él, su mente estaba haciendo corto circuito y no se explicaba el porqué – buen movi… - Jakob dejó la frase a la mitad cuando sus ojos notaron la herida – mierda Leah – ella se hizo más atrás cuando intentó acercarse
-no es nada
- ¿Cómo que no es nada? – Le gruñó – te estás desangrando
- no exageres – Leah tuvo que volver a apoyarse en el tronco para evitar caer – estoy bien
- no vengas con esa mierda de "soy fuerte" ahora – intentó tomarla en brazos pero ella no se dejó – joder Leah
- déjame
- detente – Jakob tomó su rostro y lo acercó al suyo – déjame ayudarte, no te puedo dejar así – ella no se sentía tan mal, claro, si no tomaba en cuenta que su brazo izquierdo estaba entumecido, continuaba sangrando, con dolores y se sentía extrañamente aturdida… sin eso no estaba tan mal. No, espera. Aun estaba el pensamiento palpitante de que casi mata el hombre que ama – hazlo por mi cariño, te lo ruego – yyyyyy… fin de la historia. Dejó de luchar.
Lo próximo que Jakob notó fue que Leah no peleaba contra su agarre, y entendió el porqué cuando ella no le respondió. Se había desmayado.
Hombre, su corazón dejó de latir temiendo lo peor
- es la saliva de los perros – Mara había llegado a su lado de la nada, miraba con detenimiento la herida – no preguntes que tiene porque no tengo idea, pero una mordida te aturde bastante y disminuye la coagulación, a nosotros nos atonta y baja la ponzoña
- ¿estará bien?
- si – Jakob soltó un suspiro de alivio – hay que limpiar la baba de perro de la herida
- hay una laguna hacia el norte, no muy lejos de aquí – Priscila estaba apoyada en unos de los arboles lejanos, sus brazos cruzados bajo sus pechos y la mirada seria. Jakob no pudo evitar notar que su ropa y cabello estaban desordenados. Aunque Mara también se veía diferente
- servirá de igual modo – Jakob tomó a Leah en brazos y la acurrucó contra su cuerpo – vamos a curarte preciosa – comentó sobre su pelo antes de besar la coronilla – yo te cuidaré.
Capitulo largo en compensación por mi demora. Las escusas agravan las faltas asi que no diré nada. Gracias a todas las lindas personas que dejan revi, a las nuevas que toman un minuto para darme animos y lindas palabras y los favoritos.
Se que muchas querían que se quedara con Marco… pero no era posible porque tienen que seguir la búsqueda… además… esto creará algunos problemas… sin contar que se viene el encuentro con los Cullen… y sorpresillas por allí…
La canción… me gusta mucho y sirvió de inspiración para la conversación inicial de nuestra pareja.
Recuerdo que si alguien quiere que pase algo especial en la historia me dice y yo lo agrego con su respectiva dedicatoria.
Las dejo y ya saben, dejen revis que me hacen feliz y me dan imaginación para continuar con esto.
Kisses!
