No sé si podré postear este sábado por algunos compromisos así que preferí adelantarme en vez de hacerlos esperar.
Gracias otra vez a Velia Vasari por ser la mejor Beta que podría tener y por remarcarme todas esas pequeñas cosillas que no todo el mundo entiende (ni tiene por qué entender) acerca del fútbol. ;)
Y gracias a todos por sus comentarios. Cada vez que los veo me dan más ganas de seguir con esta historia.
Corría la tercer semana desde la firma de su contrato. Dos meses y tres semanas desde su operación.
Dylan, su nuevo kinesiólogo, estaba sorprendido con su evolución.
—¿Estás seguro de que no sientes dolor? Sé cuánto deseas empezar a entrenar con normalidad pero debo estar convencido de que no nos estamos apresurando —dijo haciendo rotar el brazo izquierdo de John que, sentado sobre el borde de la camilla, intentaba mostrarse impasible.
—Me siento genial Dylan. En serio. Sssí…, puede ser que sienta algún tironcito de vez en cuando… —agregó inhalando de golpe ante un desplazamiento intencionalmente brusco de parte del fisiatra—¿Pero eso es normal o no? Casi 2 meses con el brazo inmovilizado y todo eso...
John lo miró esperanzado. Solo necesitaba su firma para poder presentarse al entrenamiento del día siguiente.
Dylan le devolvió una mirada reticente, arqueando la boca, dilucidando.
—Ok, John. Voy a autorizarte para entrenar con el resto.
—¡Sí! —el centrocampista bajó de la camilla de un salto.
—Pero necesito que seas consciente. Cuídate de los choques. Debes seguir con las sesiones de magneto después de los entrenamientos para desinflamar la zona, porque va a inflamarse, John, ¿me oyes? —añadió sosteniendo al jugador por ambos hombros.
John no pudo contenerse y lo abrazó. Los músculos de su cara le dolían de tanto sonreír.
—Gracias Doc y tranquilo, no voy a hacer locuras.
-o-
Su llegada al entrenamiento matutino armó revuelo entre los periodistas y algunos fanáticos. Desde su presentación había evitado hablar con la prensa, en parte para enfocarse solo en su recuperación, en parte porque la elocuencia a la hora de declarar no era lo suyo.
Mientras ingresaba al club, esquivó algunos micrófonos y cámaras sonriendo y contestando al pasar que estaba feliz y se sentía con muchas ganas de empezar.
Antes de entrar al vestuario, rodeado de imágenes decorativas de leyendas como Tony Adams, Thierry Henry, Patrick Vieira y Dennis Bergkamp, John inspiró profundo, contemplando la historia ante sí, expectante ante el futuro que lo aguardaba detrás de esa puerta.
Dicha puerta se abrió de golpe y su momento de reflexión se vio interrumpido por la figura imponente de Sherlock Holmes.
No había vuelto a cruzarlo desde aquel encuentro en las oficinas de su hermano. Y como aquella vez, quedó cautivado por su porte y exótica belleza.
Iba ataviado con un sobretodo negro con el cuello levantado cubriéndole parte de la cara, pero aun así pudo apreciar las rectilíneas aristas de sus pómulos, la suavidad de sus oscuros rizos que caían de forma casi estratégica sobre su frente enmarcando sus profundos ojos de color indefinido. Mientras los miraba embelesado recordó haber reconocido hasta tres tonos distintos en ellos cuando el crack se le acercó a una distancia poco prudente para preguntarle si quería o no jugar para el Arsenal.
Sherlock se sobresaltó un segundo al verlo en la entrada del vestuario pero enseguida recobró el aire de superioridad que lo caracterizaba.
—Llegas temprano —espetó entrecerrando los ojos y sin moverse del marco de la puerta.
Por primera vez, John prestó atención a la diferencia de altura que existía entre ambos. Lo incomodó tener que flexionar el cuello para sostenerle la mirada.
—Buen día a ti también —dijo con una sonrisa que remarcó pequeñas arrugas en las esquinas de sus ojos. La figura del Arsenal no se dio por aludido ante el saludo. —Me gusta llegar con tiempo para cambiarme tranquilo—continuó John a modo de explicación.
Sherlock siguió observándolo abstraído. Sus pupilas se movieron sobre el cuerpo de la flamante incorporación gunner a toda velocidad y por un breve instante se posaron sobre el hombro rehabilitado.
—Ok —exclamó esquivando al volante central y alejándose a rápidas zancadas por el pasillo.
John lo observó confundido y antes de perderlo de vista inquirió:
—¿No vas a entrenar?
Sin detener el paso el número diez giró la cabeza y le dedicó una mirada incrédula frunciendo el entrecejo.
Intentando que el fugaz encuentro con la enigmática figura no lo distrajera de su primer día como verdadero jugador gunner, John ingresó al vestuario.
Las instalaciones eran majestuosas, al menos en comparación a las de su equivalente en el estadio del West Ham. Una fila interminable de cómodos asientos empotrados cubría una pared semicircular. Sobre el muro opuesto, una pizarra con el croquis de un campo de juego mostraba la disposición de un equipo formado por varios de sus compañeros. No ver su apellido escrito en la zona del mediocampo le provocó una pizca de rebeldía y a poco estuvo de tomar el borrador y editar la formación.
Mientras sopesaba la idea, Greg Lestrade ingresó cargando un par de bolsos llenos de balones.
Sin notar la presencia del jugador, soltó los bultos dando un resoplido y comenzó a borrar algunos apuntes garabateados al costado del esquema en la pizarra.
—¡¿Me estás cargando?! ¡Claro, juega con fuego! ¡Total, el único que acabará quemado seré yo! —exclamó refunfuñando.
John consideró preciso hacerse notar y fingió toser. Lestrade giró sobresaltado pero se apresuró a borrar algunas anotaciones más. El jugador alcanzó a leer el nombre de Sebastian Wilkes, el rústico lateral izquierdo del equipo.
—¡John Watson! —saludó el DT cuando estuvo satisfecho, extendiendo una mano manchada de tinta que John estrechó sin miramientos. —¡Qué bueno verte por aquí! El kinesiólogo me avisó ayer. Me alegra mucho verte bien.
—Gracias. Me siento fantástico. Con ganas de empezar.
—Bueno, es raro que los muchachos lleguen tan temprano. Por lo general el único que anda dando vueltas a esta hora es… —Greg pareció arrepentirse de su comentario sobre la marcha. Miró a John sonriendo y continuó —No importa. Prepárate tranquilo que ya irán apareciendo.
Glosario:
Tony Adams: El personaje de John está un poco basado en él (aunque Adams era defensor). Era hincha del club desde pequeño y desarrolló toda su carrera deportiva (22 años) en el Arsenal. Fue el capitán más joven del club con 21 años y es considerado uno de los mejores jugadores de su historia.
Thierry Henry: Considerado uno de los ídolos más grandes del club gunner. Es el máximo anotador de la selección de Francia de todos los tiempos, con 51 goles; Máximo goleador en la historia del Arsenal F. C., con 228 goles y el 6to máximo goleador de la Champions League con 51 goles. Fue campeón de la Champions League y campeón del mundo con Francia en 1998.
Patrick Vieira: Mediocentro defensivo que se destacaba por su potencia, resistencia y dominio. También formó parte del seleccionado francés que ganó el mundial del '98.
Tras la retirada de Tony Adams en el año 2002, Vieira se convirtió en el capitán gunner. En la temporada 2003-2004 ayudó al Arsenal a ganar la Premier League sin perder ni un solo partido.
Dennis Bergkamp: Volante ofensivo y delantero holandés dotado de una técnica excepcional. Ganó con el Arsenal 4 FA Cup, 3 Premier Leagues y 3 Community Shields.
