Sucesos inesperados

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Cinco meses… era mucho tiempo sin verla y aun así no se atrevía a buscarla ni a llamarla. Sabia, por Naruto, que se había mudado a un departamento, no quería saber su dirección porque si lo hacía estaba seguro de ir a buscarla.

El divorcio era inevitable, pensaba. No quería que le odiara más. Con Ino las cosas seguían igual, un ir y venir, el abultado vientre de ella no dejaba ya lugar a dudas que estaba embarazada, lo único que faltaba era una prueba de ADN, que haría apenas ella diera a luz. Si el niño era suyo se haría cargo, y si no… quería pensar que era una lección de vida.

─Una mierda ─murmuró al pensarlo, lo había tenido todo, todo lo que hubiera deseado pero los fantasmas del pasado no le dejaban, se aferraba a un ideal que no alcanzaría nunca. Cuando se había casado con Hinata estaba seguro de que todo estaría bien.

─Lo lamento ─escucharon de la doctora que los atendía─, eres estéril.

Meses intentando que ella quedara embarazada. Él nada quería más que un hijo, ella no quería más que complacerlo. Ninguno pudo cumplir su sueño.

No era posible. Así de fácil habían destruido su futuro, así de fácil. Habían sido meses de depresión para ella, ¿Qué le pesaba más? ¿No poder ser madre o no poder hacer padre a Sasuke?

Él la había apoyado, fingido que no importaba , con el tiempo se había engañado también, se había creído sus mentiras… pero todo era una quimera, ni él estaba complacido ni ella resignada.

Por supuesto que no culpaba a su esposa, nadie le había obligado a engañarla… se preguntaba si lo que sentía por Hinata era amor o simple compasión… estar con ella le dolía, lo sabía, no era feliz. Si hubiera sido sincero en aquel entonces, si le hubiera dicho sus miedos, sus temores, su decepción, si no hubiera fingido resignación, quizás hubiera podido salvar su matrimonio. Las peleas que quiso evitarle solo agrandaron en ambos la apatía, se daba cuanta de que, en los últimos meses que estuvieron juntos, habían dejado de fingir.

¿Qué importaba ya? No podía regresar el tiempo, de nada serviría disculparse… La verdad era que ciertamente poco importaba ya. Sería padre y cargaría con la culpa y señalamiento de haberla engañado, y ella quedaría libre. Nadie ganaba pero estaba seguro de que perdía más de lo que ganaba.

─Deberías hablar con ella ─le sugirió su rubio amigo─, desde aquella vez no la has buscado… ¿Estás seguro que quieres que las cosas terminen así?

─¿Ah, sí? ─el Uchiha sonrió de lado─. ¿Qué podría decirle? No tengo palabras para ella. Una disculpa sería poco… no hay nada que hablar.

─Si hablan, puede que arreglen esto…

Sasuke observó a su amigo, sonrió de lado mientras encendía un cigarrillo. Fumó dos veces antes de dar su respuesta.

─Ese es el problema ─dijo al fin─, que no sé si quiero arreglarlo.

Naruto abrió los ojos, iba a decir algo cuando Sasuke continuó.

─No me malentiendas. Conozco a Hinata, si voy, si suplico… sé que me perdonará. No digo que querrá volver conmigo, eso es distinto. Sé que no pasará, pero que me perdonará lo sé, incluso si no lo pido… Pero no quiero oírlo, porque quiero cargar con la culpa toda la vida, será mi forma de castigarme… eso no remediará en nada lo que hice, ni le ayudará a soportar esto, pero no puedo hacer más que no recibir su perdón.

─Idiota ─refutó el Uzumaki─. Haces lo que haces y después esperas que el mundo te comprenda. Lo único que vas a lograr con eso es que ni ella ni tú sean felices. Dices que la conoces, pero aún así quieres que ella no te olvide. Evitando verla, hablar con ella. No es un consuelo lo que buscas… quieres que no sea capaz de olvidarte. Si la conoces como dices, sabes que cargará con esto también, ahora y siempre. Si realmente quieres ayudarla, búscala, háblale, pídele perdón, arrodíllate si es necesario… haz que te perdone… Porque solo así será libre, y podrá seguir adelante, nunca podrá estar bien si no te perdona, y lo sabes. Lo único que quieres es que no se rompa el lazo que los une, incluso si es odio, quieres que sienta algo por ti.

Sasuke apagó su cigarro cuando terminó de escuchar a su amigo, cerró los ojos. Naruto no parecía molesto, más bien se veía triste. Sacó de su saco una tarjeta y escribió algo sobre ella, la dejó sobre la mesita, se levantó.

─No seas estúpido, Sasuke ─dijo─, castigarte y hacerte el mártir no va contigo, debes hacer algo ahora, nadie vendrá a ofrecerte una salida, debes cerrarla tú mismo. Hagas lo que hagas no te equivocarás, porque realmente lo único erróneo es no hacer nada.

Salió dejándolo solo, miró de soslayo la tarjeta. Dudó en tomarla, la observó largamente. La arrugó después botándola lejos.

─Es cierto ─susurró recargándose en el sillón─, no quiero que olvides…

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Miró hacia a los lados con la esperanza de que el aire le ayudara a pensar. Cinco meses habían trascurrido y no había vuelto a ver a Sasuke. Sakura tampoco lo mencionaba, era un tabú entre ellas, como si no hubiera existido, como si nada hubiera pasado. Se preguntaba si las cosas estaban bien así.

Cuando le comunicó a su papá que se separaba, la reacción de este fue de absoluto silencio. Pero para ella estaba claro que aquella noticia no le venía muy en gracia. Lidiar con eso no era sencillo. La separación no solo implicaba el hecho de que abandonara la casa que habían compartido, ni siquiera se había parado a recoger sus cosas. Había renunciado a todo intento de una posible reconciliación.

Pensaba en Sasuke, claro que sí, ¿cómo podría no hacerlo? ¿Qué pasaba con él, qué hacía, estaba bien? Eran dudas que le invadían, pero no se atrevía a ir a buscarlo.

Por medio de Itachi sabía que estaba yendo a trabajar normalmente, que parecía estar bien.

Aún así, nada como verlo en persona. Así pues, se dirigió a la casa que por tantos años fuera su hogar.

Estaba nerviosa y las manos le sudaban. Dudó si debía tocar el timbre o entrar con la llave que aún conservaba. Aquella era su casa y la había abandonado. Volteó a ambos lados sin saber qué hacer. Después de pensarlo unos minutos tocó el timbre, una vez, solo una vez, los segundos que pasaron le parecieron eternos.

—¿Quién? —la voz por el interfono hizo que brincara, la fuerte voz del que había sido su marido le llegaba hasta la médula.

Quería responder pero su garganta se cerró, sintió que le faltaba le aire.

—¿Hinata? —cuando escuchó su nombre supo que no podría hacerlo, retrocedió un paso, luego otro, asustada de su propia cobardía, y justo cuando estaba a punto de dar media vuelta, la puerta se abrió. Sasuke jadeaba ligeramente, había corrido desde la cocina donde se encontraba hasta la entrada.

—Hinata —murmuró cuando la vio. Parecía más delgada.

Ella parecía asustada, pero enseguida recobró los ánimos.

—Hablemos, Sasuke —dijo al fin. Él asintió y le dejó camino.

Cuando entraron a la sala ella pareció nostálgica, ver aquellos muebles, aquellos cuadros… pero no iba a hablar. Dudó en sentarse. ¿Cómo debía actuar? No sabía. Pero allí estaba.

—Hinata, yo…

—Voy a iniciar los trámites del divorcio —dijo antes de que le dijera algo más. No quería escucharlo realmente, porque no sabía si iba a disculparse o a decir que estaba bien; cualquiera que fuera la respuesta no la quería saber.

Sasuke pareció contrariado al escucharla, esperaba eso, todos los días cuando el timbre o su celular sonaban, contestaba con la idea de que tal vez era el abogado de su esposa para anunciarle que quería divorciarse, pero hasta ese momento no había pasado, no esperaba que ella fuera personalmente a decírselo.

—Bien —contestó. Mentía, claro que no lo veía bien, pero no sabía qué respuesta debía dar porque no quería discutir.

Hinata lo miró y asintió, sonrió lastimeramente. Así terminaba su historia, con ese final que nunca soñó ni esperó, pero estaba pasando y no era una pesadilla, era real. Tan real que asustaba.

—Me da gusto que estés bien —dijo ella cuando el silencio le estaba asfixiando.

—No lo estoy —contestó él sorprendiéndola—. Me veo bien, supongo. Pero no lo estoy. Tú, ¿lo estás?

—Sí —se apresuró a responder—, lo estoy. Por eso estoy aquí, de otra manera no lo hubiera hecho.

—Supongo que no —dijo en un susurro el chico.

—No pelearé nada. No quiero nada. Quédate con todo, es tuyo.

—Esta casa…

—Esta casa es lo que menos quiero —explicó la mujer—. No quiero nada.

Sasuke asintió, realmente había comprado la casa para ella, para formar una familia, ahora eran solo paredes.

—Bien, me voy entonces — la chica se puso de pie al ver que la situación parecía borrosa—, únicamente venía a eso. Mi abogado se comunicará contigo —caminó a la salida, titubeante.

—Lo siento —escuchó que le dijo Sasuke antes de llegar a la puerta—, lamento todo. Todo. Lamento lo que hice, lamento no haberte buscado. Lo lamento.

—Basta, Sasuke —dijo ella sin voltear evitando verlo—, no tienes que pedir disculpas por que no hay nada que perdonar. Te lo dije. No es por eso.

—Entonces, si no es por eso… nosotros...

—No hagas esto, Sasuke, por favor —imploró la de ojos blancos—, no hay nosotros, ya no. Se acabó.

—He pensado mucho —continúo el muchacho—, sobre nosotros, sobre mí. Sé que no es excusa, ni siquiera un pretexto… pero yo necesitaba algo, me faltaba algo. No sé qué era, me sentía incompleto… infeliz. Cuando estaba en casa tu presencia lograba calmarme, olvidaba todo, pero afuera no sabía qué hacer. Poco a poco aquella ansiedad me consumió… ¿Qué era lo que me faltaba? Todavía no lo sé. Solo sé que perdí más de lo que gané. No sabía lo que tenía, de algún modo yo… sentía que necesitaba algo más que a ti…

Hinata guardó silencio, Sasuke parecía sincero, no estaba disculpándose y aún así ella lo perdonaba. Quería decirle algo pero no sabía qué, después de todo tampoco parecía conocerlo.

—"No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos"— dijo la chica una vez que se hubo calmado—, eso es una estupidez. Qué gran estupidez. Sí lo sabemos, pero nunca es suficiente… Nunca, y cuando vemos que las cosas no salen como esperábamos, queremos regresar a nuestra zona de confort, porque el suelo que pisamos no es como esperábamos…

—Podemos hacerlo — dijo el chico—, intentémoslo, una vez más. Porque no puede acabar así. Este mal. Yo haré lo que sea para…

—¿Lo que sea? —lo interrumpió la chica, temblaba ligeramente ¿Por qué le decía eso? ¿Por qué hablaba de renunciación? ¿Lo que fuera? ¿Realmente había escuchado eso?

—¿Hinata?

—¿Puedes retroceder el tiempo? ¿Puedes regresarlo a cuando creí que éramos felices? ¿Cundo nos casamos, cuando nos conocimos? ¿Puedes hacerlo? No, no puedes, ¡así que no hables de hacer lo que sea si no puedes hacerlo!

—Hinata, intento arreglar las cosas, sé que hay cosas que no puedo hacer, pero…

—No puedes hacer nada para arreglar esto, incluso si pudieras soy yo la que no quiere que esto se arregle. No puedo…

Salió de la casa, quería correr. Él no la detuvo. Estaba acabado, nada podía salvarse.

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—Le dije que comenzaría el divorcio —dijo la muchacha cuando se sentaba en la sala.

—¿Estas segura? —preguntó su invitado.

—No —contestó enseguida Hinata—, pero no veo otra salida.

—Puedes intentarlo otra vez. Sé que mi hermano cometió errores graves, pero también sé que te quiere, y le duele esto aunque no lo aparente.

—¿Te lo ha dicho? —interrogó curiosa.

—No me habla —dijo después de un breve silencio—. En el trabajo me evita todo lo que puede. No es como si hubiera mejorado nuestra relación. Pero no necesita decírmelo para saberlo.

—¿Puedo saber el motivo de su disgusto? —Hinata siempre había estado curiosa respecto al tema, aquellos dos, cuando los conoció, parecían grandes hombres, en palabras de Sasuke se podía percibir el cariño y respeto que le tenía a su hermano. No entendía el motivo por más que lo pensaba y con Sasuke el tema estaba cerrado.

Itachi sonrió un poco ante aquella verdad incómoda que podía decirle. Se preguntaba cuál sería su reacción si le contestara "tú" o si le dijera "es porque estaba enamorado de ti". Ah, no podía tolerarlo. Aquella mujer era la ex esposa de su hermano. ¿La seguía queriendo? ¿O solo era el fantasma de lo que había sido, solo la ilusión de lo que pudo ser y no fue…? Pero aquella mirada era igual que antes cuando hablaba de Sasuke o con algo relacionado, su ojos emitían un chispa que no podía dejar de percibir, nunca podría tener algo con ella si todavía quería a Sasuke; y si dejaba de quererlo se preguntaba si algo en él también cambiaría, si la mirada de ella se apagaría… ¿Qué sentiría? ¿Seguiría siendo la misma Hinata? Tenía en mente la misma pregunta que antes, ¿realmente se había enamorado de Hinata o solo de la versión enamorada de ella?

Él no era ningún cobarde, tampoco le ocultaba la verdad por miedo, ni siquiera lo hacía por simpatía, simplemente... no tenía caso. Decirle todo, ¿qué ganaría con eso? Era el pasado, solo eso, era un sentimiento. Su sentimiento. Nada más.

—Es como cuando peleas con alguien, y dejas de hablarle porque crees tener razón… y después cuando te das cuenta de que la pelea fue tonta y que no tenías la razón, pero aun así, no sabes cómo disculparte y el tiempo pasa, y simplemente olvidas el motivo…. No te acuerdas de la causa, únicamente te queda el efecto, el sentimiento de que por algo estás molesto…

—¿Olvidaste el motivo? —preguntó extrañada la chica, sin comprenderle.

—No —respondió enseguida el muchacho—, lo recuerdo, el problema es que yo recuerdo el problema, pero Sasuke, él… él tiene el efecto, ¿sabes? No puede superarlo, incluso cuando ya está resuelto no puedo sacudirse el efecto… La cicatriz está ahí, y no podemos borrarla.

—Debe de ser grave…

—Al contrario —dijo el Uchiha mayor—, yo creo que es muy dulce…

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—Mira, Shikamaru —dijo la rubia mientras se frotaba el vientre abultado—, toca, anda — decía mientras daba unos leves golpecitos—. Siente, ¿lo sientes? Se está moviendo —soltó una leve risa, su amigo, con flojera, posó su manos.

—No siento nada —dijo quitándola y pasándola tras su nuca.

—No, sí se mueve —insistía la muchacha—, pero tú le pasaste tu flojera.

—No me eches a mí la culpa —se defendió. Su amiga siguió tocando su vientre mientras soltaba una que otra sonrisa.

—Has pensado en algún nombre —preguntó sorprendiéndola—, ¿o esperarás a que nazca? Mira que no saber si será niño o niña…

—He estado pensando, pero ningún nombre se me viene a la mente… supongo que ahora no importa. Creo que será niña, no sé, lo presiento.

—Qué problemático —suspiró el genio—. Qué hay de Sasuke. ¿Él tiene algún nombre?

—No —respondió la chica—, no lo sé. Parece no interesarle, no lo he visto mucho. No me ha acompañado a ningún ultrasonido… supongo que tiene la esperanza de que no sea suyo… no lo sé.

—Pareces resignada —dijo el chico.

Ino sonrió maliciosamente, en ese tiempo no había hecho ni dicho nada innecesario, ¿para qué apresurar? En lo único que se interesaba en ese momento era en tener a un bebé sano, lo demás vendría solo. No olvidaba sus propósitos, tener a Sasuke aún era un deseo para ella, formar una familia con él seguía siendo un sueño.

Pensó que tal vez Sasuke tenía sus esperanzas en que la prueba de ADN diera negativo, malas noticias para él sín duda, pensaba la rubia. Un hijo no le daba la seguridad de tenerlo pero le abría la posibilidad y era todo lo que anhelaba. Por compromiso u obligación, no importaba. ¿Era malvada'? ¿Ruin? ¿Quién lo decidía? Trataba de ser feliz, si eso la convertía en una bruja ni modo, no complacería al mundo, las etiquetas no iban con ella.

—¿Crees en el karma*? —preguntó luego de una leve pausa.

—¿Qué es eso? —Shikamru empezó a caminar mientras la rubia lo seguía—, ¿ahora eres esotérica?

—Creo en el karma —se contestó la ver que el chico no lo haría—, siempre creí que, si hacías cosas buenas, cosas buenas vendrían… Pero me cansé de esperar. Soy una buena chica —dijo asintiendo levemente—, lo soy. Doy donaciones a instituciones, ayudo a quien me lo pide, quiero a mis padres… a ti —explicó mientras le daba un leve codazo—, soy una buena chica… Pero el karma me falló, ¿sabes? ¿Dónde está mi recompensa? ¿Dónde está el chico aquel que se enamoraría de mí y yo de él para estar eternamente juntos? ¿Dónde está mi vida de color de rosa que merezco?

Shikamaru la miró de soslayo, se preguntaba si lo que decía era a causa de las hormonas por la maternidad, era raro ver a aquella mujer tan sincera acerca de sus propias debilidades.

—Así que me cansé —continuó la rubia—, no esperaré a que la vida me dé lo que merezco, porque no parece estar dispuesta… así que tomé una decisión: yo misma buscaría mi felicidad. ¿Y qué si ahora parece negro y oscuro? Lucharé por que eso cambie, hice una apuesta —dijo segura—, todo o nada. Así que no, no estoy resignada, porque eso no va conmigo. Espero.

Shikamru sonrió un poco.

—Eres una buena chica —le dijo—, por eso, apostaré por ti—. Ino sonrió, tomó su brazo y se recargó en él—. No creo que pierdas, Ino, pase lo que pase, yo creo que saldrás ganando.

—Ojalá… —musitó la mujer—, ojalá.

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Llegó a su oficina, últimamente se la pasaba encerrado allí, de esa manera el tiempo pasaba más rápido y pensaba menos en cosas que prefería omitir.

Aguantaba estoico las miradas de lástima y desaprobación que le lanzaban los empleados, no es que el interesaran sus opiniones. Desde que había hablado con su esposa las cosas parecían haber cambiado, estaba tranquilo. De alguna manera dolía menos.

Cuando llegó a su oficina alguien más ya estaba allí.

—Ha pasado tiempo, Sasuke —dijo el intruso sin levantarse. Sasuke tomó asiento tratando de lucir calmado, aunque en el fondo presentía a qué iba aquel hombre.

—Eso parece —contestó sereno—, ¿vienes a invitarme a tu boda? —preguntó.

—No —dijo él negando con la cabeza—. No eres bien recibido, lo siento. Es de otro asunto del que quiero hablar.

—Pues habla —dijo él—, no te andes por las ramas.

—Supongo que sabes a lo que vengo —dijo él sacando unos papeles, Sasuke se estremeció cuando se los extendió. Dudó en tomarlos, pero tragando saliva lo hizo. Era lo que sospechaba.

—Pareces feliz de entregarme esto, Kiba —dijo socarronamente.

—Bueno, ya sabes, cuando me enteré de que eras un infiel de mierda inmediatamente supe que yo debía ser el que te trajera esto.

—¿Eso es un lenguaje propio de un abogado? —Contraatacó el Uchiha—, creí que tus años de niño malcriado habían pasado, supongo que me equivoqué.

—Es cierto —dijo Kiba—, pero eso no era como abogado, era como amigo de Hinata, aunque supongo que no es el lugar. Entonces, señor Uchiha —dijo acomodándose—, como verá, mi cliente, la señora Hyuga, no pide nada. Incluso cuando la ley le otorga derechos sobre la mitad de los bienes adquiridos, renuncia a ese derecho.

—Lo discutimos —le cortó Sasuke—, sé qué quiere.

Kiba sonrió un poco, parecía feliz, lo que irritó al de cabello negro.

—Entonces no tengo nada más que decir —dijo levantándose. Se acomodó el traje—. Sasuke…— dijo antes de ponerse en marcha—, tú también eres mi amigo —dijo después de unos segundo, sorprendido al muchacho—, y como amigo te lo pido, no hagas esto difícil. Firma los papeles, desaparece de la vida de Hinata, sé que te equivocaste y que mereces otra oportunidad, pero no con ella. La vida no es justa… Lo siento —asintió con la cabeza y se marchó.

Sasuke revisó los documentos, allí en la primera hoja la fina firma de la que había sido su esposa estaba estampada. Se pasó la mano por el cabello.

Y con lentitud y nerviosismo, firmó aquel documento. No había marcha atrás. Pensó. Cerró la carpeta donde venían los papeles, y con ella cerró también aquella etapa de su vida.

El sonido de su celular lo sacó de sus pensamientos, aquel número le era desconocido, lo dejó sonar varias veces antes de contestar.

—¿Quién?

—Soy Shikamaru Nara —dijeron al otro lado de la línea—, soy amigo de Ino Yamanaka.

—Ah —dijo Sasuke después de recordarlo, le parecía haberlo visto en algunas ocasiones.

—Te hablo desde hospital… Ino empezó las labores de parto.

Sasuke sintió como una corriente atravesaba su cuerpo. Escuchó la dirección y sin pensarlo mucho salió de la oficina.

Al llegar al ascensor se encontró con Itachi, no tenía tiempo para evitarlo.

—Pareces tener prisa —interrogó al verlo—, ¿a dónde vas?

Al no tener respuesta Itachi sonrió un poco.

—Vi a Kiba salir de aquí —continuó—, ¿es por lo del divorcio?

—¿Eso te hace feliz? —preguntó Sasuke.

—No es mi culpa —dijo el mayor—. Espero que podamos hablar, como antes.

—Firmé los papeles —dijo Sasuke, Itachi pareció sorprendido—. Ela también los firmó, le pedí a Sara que enviara los papeles a Kiba. Es un hecho, el divorcio…

—No estoy feliz por eso —dijo Itachi—, las cosas no son como piensas…

Sasuke asintió.

—Renuncio —dijo al fin, ante la sorpresa de su hermano.

— ¿Qué?

—A la empresa —explicó—, renuncio. Me iré de aquí, hoy mismo.

—Sasuke…

La puerta abriéndose lo hizo callar, Sasuke salió.

—Quizás fue un error —dijo antes de que la puerta se cerrara—, lo has pensado, ¿no? Quizás esto debería haber pasado antes… Quizás en realidad ella con quien debió estar era contigo —Sasuke sonrió con sorna—, y yo… solo fui un obstáculo. Quizás fue una cruel broma del destino…

—Te equivocas —lo interrumpió Itachi agarrando la puerta para evitar que se cerrara—, no es así, ahora lo sientes así, pero así debía haber sido… Tú y ella. Sin importar nada, y tienes razón, lo he pensado… "Y si yo lo hubiera conocido antes". Pero nada hubiera cambiado, ella te eligió mucho antes. Y si volviera el tiempo, lo haría de nuevo… y si cambiaran las circunstancias estoy seguro de que sería el mismo resultado.

Sasuke sonrió un poco al escucharlo, parecían como los viejos amigos de antes, planteando cosas. Asintió un poco.

—Gracias —dijo dando media vuelta—, estoy tranquilo.

Era como si le estuviera dando su consentimiento para intentar algo con Hinata. El elevador se cerró, adentro Itachi sonreía.

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Estaba parado frente a los cuneros tratando de saber cuál era el de Ino, su mirada recorría aquellos bebés con detenimiento. Por Shikamaru sabía que ya había nacido.

Y en ese momento, en el que pensaba entraba y se colocaba a su lado. Señaló una cuna del fondo golpeando el vidrio dos veces.

Sasuke enfocó su mirada en aquella dirección, no podía verla bien, pero por la cobijita que arropaba su cuerpo era una niña.

─¿En qué habitación esta Ino? ─preguntó después de un rato.

─En la 202 ─dijo el chico. Sasuke se alejaba cuando él lo detuvo─. No sé qué le vas a decir ─dijo. Sasuke se detuvo un momento sin girar─, pero ella es mi amiga, no me interesa lo que pasó o lo que hizo, ni me importa a quién dañó o por qué… Así que ten cuidado con lo que le dices, ella no está sola.

Sasuke siguió su camino cuando el chico terminó de hablar, Shikamaru suspiró.

Entró sin tocar y sin esperar el permiso de entrar, Ino parecía estar bien, giró al verlo y su rostro se iluminó.

─Sasuke ─dijo en un susurro, él se acercó y se sentó en la silla a un lado de la cama. La palidez de la chica le indicó que realmente había sufrido durante el parto.

─¿Viste a nuestra hija? ─preguntó ella─, es hermosa…

─Sí ─contestó él sonriendo levemente.

─Sasuke…

─Cometimos errores ─dijo él interrumpiéndola─, ambos. Me equivoqué, nuca debí haber engañado a mi esposa, y mucho menos contigo… Pero lo hice, no puedo hacer nada para remediarlo. Solo me queda el presente, es todo.

─Quédate conmigo, Sasuke ─suplicó la rubia─, con nosotras… Sé que hice mal, y quisiera decir que me arrepiento, pero no es así, porque tengo a mi hija a mi lado y arrepentirme sería negarla. No lo hagas tú, no la niegues… ella no tiene la culpa, tiene padres estúpidos, sí, y seguramente tu amigos no verán bien esto, lo sé… Pero seamos estúpidos, y tontos, y egoístas… seamos infelices juntos.

Justo en ese momento una enfermera entró llevando al bebé en brazos, la colocó junto a Ino. Diciéndole algo acerca de que era hora de que comiera, Ino asintió, y la enfermera salió disculpándose.

─Amo a Hinata ─dijo él cuando estuvieron solos─, y eso no va a cambiar nunca… y no creo que pueda llegar a quererte de la misma manera. –Tomó la mano de la pequeña, quien cerró el puño atrapando el dedo del Uchiha─, quizás siempre solo seas la madre de mi hija…

─Sasuke…

─Intentémoslo, Ino ─dijo él─, es estúpido que te culpe cuando la culpa fue mía, y no pretendo lavar mis culpas con nada… y no prometo nada… solo intentémoslo…

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Continuará

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Bien, este capítulo es el que más me ha gustado escribir jaja bueno, tengo que decirles algo con respecto a la votación, lo cierto es que en el momento en que publique este capítulo quedarían cerradas, pero eso me trae un problema y es que al momento de contar hay una diferencia de cuatro votos a favor del sexi hermano mayor y se preguntaran ¿Dónde está el problema? Bien, yo esperaba que la diferencia fuera más grande es decir que la preferencia fuera marcada (quizás con 10 votos a favor mínimo) yo sé, lo sé, que un voto hace la diferencia pero créanme que no me siento a gusto con tan poco margen y podría dar más tiempo pero creo que ya votaron todos los que tenían que votar y la trama tiene que avanzar. Asi que con todo la pena del mundo la declaro cancelada, de verdad perdónenme!

Asi pues retomare el final que ya tenía planteado, ¿Qué pasara? Bueno ya verán, adelanto que me gustan los finales inesperados.

Mugas gracias a TODOS los que leen y dejan mensaje, en serio lo agradezco y por supuesto a Muscari que siempre está ayudándome, mil gracias.

Seguramente a más de uno no le cayó bien en gracia el planteamiento de Sasuke e Ino, aunque se dé uno que si le gusto (ejem… Hibari-Sempai)jaja pero falta veremos si si o no jaja faltan algunas cosas por descubrir.

Es todo. Nos leeremos. Hasta la próxima.

Atte. Hinatsu-chan.

P.D… como siempre un mensaje siempre me alegra el día, así que lo espero con ansias.

*karma. m. Principio hinduista según el cual el comportamiento en una vida influye en las sucesivas.