Nota de rigor: Personajes y conceptos no son míos y no gano nada con ellos.

Comentarios de la Autora:

Comenzamos a vivir nuevamente esta maravillosa y oscura época del año :) (aunque a mis queridos lectores del Hemisferio Sur… ¡feliz época de Luz!) y qué mejor momento para continuar con estas historias.

Muchas gracias a todos quienes han tenido la paciencia de esperarme todos estos meses y que además se han tomado el tiempo de dejar sus comentarios, en verdad esta autora lo agradece y de todo corazón les deseo que las estrellas siempre guíen su camino.

Ahora sí, sin más, comencemos con la quinta historia, honrando a la Oscuridad que se manifiesta. ¡Que pasen un maravilloso tiempo de espantos!

Las Voces de los Muertos

Por Vaire

El Sepultador de Cuerpos – Parte I

El Sol derramaba sus pálidos rayos sobre un Santuario en silencio. Aún cuando la mañana no estaba muy avanzada, el ambiente insoldablemente misterioso se podía sentir en cada rincón del milenario recinto de Atena.

Los aprendices llevaban a cabo su entrenamiento bajo la atenta mirada de sus respectivos maestros, aunque todos ellos conscientes del enigmático entorno que los rodeaba.

Aún en las Doce Casas, los guardianes se mostraban más reservados de lo habitual.

De pie frente a la entrada de la Octava Casa, Milo miraba atento el avance de Hyoga por las escalinatas inferiores y por unos instantes Escorpio consideró jugarle una broma (como gritar '¡cuidado abajo!' a todo pulmón y causarle un infarto al pobre incauto que iba subiendo… después de todo, la última vez que lo había hecho había sido con Seiya y había tenido maravillosos resultados, aunque Dokho casi lo mata por los 'daños colaterales') pero incluso el vehemente guardián del Octavo Templo no se sentía cómodo al perturbar la lóbrega tranquilidad de la época.

Fue así que pronto, y sin ningún contratiempo, el griego tuvo frente así al aprendiz de su mejor amigo, mientras un constante viento frío soplaba con insistencia trayendo consigo ruidos que bien podrían ser ecos del acantilado de piedra donde las Doce Casas se levantaban, o ecos de lamentos pasados que asemejaban gritos agónicos en batalla.

"Hola Hyoga… ¿qué te sucede?" saludó Milo, pero pronto se percató de la suspicacia en los ojos del menor.

"Me viste subir" respondió el rubio.

"Ummm… sí. Desde que dejaste Leo" le confirmó Milo confundido. "Eso es obvio Cygnus, yo soy el Guardián de Escorpio, generalmente sé quién se aproxima mucho antes de que llegue aquí"

"Al menos cuando estás 'aquí'"

"No empieces niño o ya verás el reporte que Camus va a recibir de tu comportamiento igualado con un superior"

"A lo que voy Milo es que me parece un poco sospechoso que no hayas intentado nada mientras subía…" explicó rápidamente el adolescente.

"Nada ¿cómo qué?"

"No sé… lanzarme un ataque sorpresa, una piedra, un cacharro… qué se yo. Tú eres el creativo aquí"

"¿Y por qué habría de hacer algo así?" dijo Milo fingiendo total inocencia y consternación. Hyoga lo miró confundido.

"Umm… pues, porque…"

"Mira Hyoga, no sé en dónde crees que estés, pero este es el Santuario de Atena. No es cosa de juego"

"¡Ah!" gritó Hyoga abriendo los ojos como platos "Estás jugando con mi mente… ¡ya sé dónde estamos! Pero te recuerdo que hay veces en las que la seriedad no está presente por ninguna parte… especialmente en las Doce Casas… especialmente en tú Casa… ¡Ajá! Eso es ¿cierto?"

"¿Qué?" preguntó Milo, esta vez verdaderamente confundido, pues no tenía ni idea a qué conclusión había llegado el otro rubio.

"Pues sabes qué Milo, no voy a caer en tu trampa." Dijo Cygnus con convicción y tan concentrado estaba que no se dio cuenta que Milo ya no era el único Caballero Dorado presente, pues en ese momento Aioros atravesó el umbral de la Octava Casa "No esta vez. Ahora, si me disculpas, tengo que ver a mi maestro" y el ruso-japonés se dio la media vuelta y se fue.

"¿Y eso qué fue?" preguntó Sagitario entre asombrado y risueño cuando se quedó solo con Milo.

"Ni idea, pero siempre es divertido sacarlo de sus casillas. Se necesita tan poco para que el pequeño paranoico se imagine las cosas más descabelladas…"

"Ya veo… Pero cambiando de tema, necesito preguntarte algo. Es referente al cambio de guardia en los terrenos colindantes con el mar, después de todo, tú y Kanon son los expertos en la materia y necesito información para coordinar la guardia norte" dijo el mayor.

"Claro, adelante. Pero será mejor que conversemos dentro de Escorpio, este viento hace que mi cosmo se agite intranquilo"

Aioros asintió y pronto los dos griegos se encontraron en la sala privada del Templo.

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"No creo que sea algo apropiado" comentó Shiryu como quien no quiere la cosa.

"Definitivamente no" concordó Shura seriamente.

Mu no externó comentario alguno, y su rostro reflejaba esa calma serena que le caracterizaba, pero sus ojos se habían tornado de un color espliego que evidenciaba cuán divertido estaba con todo el asunto.

"Pero tratar de detener a Seiya cuando se ha propuesto algo es prácticamente imposible [1] y ahora no piensa en otra cosa que buscar un atajo desde el otro lado de la montaña para llegar al Templo Principal" siguió Shiryu, resignado.

"Eso es algo imposible, incluso para Pegaso. ¿En realidad cree que la diosa de la estrategia hubiera construido su Santuario con fallas tácticas de tal magnitud?" Shura frunció el entrecejo.

"Pues la verdad no creo que sea algo que haya pensado mucho. Seiya es impulsivo" respondió el sino-japonés pensativo. "De cualquier forma no creo que al Patriarca le cause mucha gracia tener a un caballero de la fama de Seiya saltando como cabra por ahí… y menos cuando su Excelencia sólo tiene que asomarse por una de las ventanas del lado este para ver al loco de Seiya"

"Y ¿por qué el súbito interés por evitar las Doce Casas?" preguntó Mu afablemente.

"Por lo que se rumora ocurre en esta época del año en ellas. Jabu e Ichi se han encargado de contar a todo caballero de bronce que les escuche lo que les ocurrió en las escalinatas [2] y después de su encuentro con la Koree del Árbol y lo que se rumora del ala oeste del Templo Principal, Seiya está convencido que es mejor evitar las Doce Casas" explicó Shiryu tomando un sorbito del agua que estaba bebiendo.

"Eso no tiene sentido" dijo Shura un tanto confundido.

"Con Seiya las cosas no necesariamente deben de ser muy congruentes" comentó Mu ocultando su sonrisa tras su propio vaso. Shura lo miró afablemente adusto, algo que sólo el español conseguía reflejar en sus ojos. " Y ¿Será sólo Pegaso?" Mu continuó fingiendo no enterarse de la mirada del mayor.

"Bueno… No lo puedo dejar solo, podría ser peligroso y podría salir lastimado. Y de alguna forma, Seiya ya logró convencer a Shun sin que Ikki esté enterado, aunque cuando se entere lo va a matar. Y Hyoga asegura que debe de estar presente para que haya alguien cuerdo cerca" las mejillas de Shuryu se sonrojaron un poco al admitir que, al fin de cuentas, los cuatro amigos se las habían arreglado para permanecer juntos.

"Mmmm… Sin duda Camus estará complacido por la decisión de su discípulo" el tono de voz de Mu era, sin duda, risueño. Shura sonrió rápidamente, entendiendo el sentido de las palabras de Aries.

Ambos caballeros dorados se encontraban en la Décima Casa, donde Mu se había entretenido platicando con Shura tras su visita a Shion, por lo que cuando Shiryu había llegado a Capricornio, se había felizmente sorprendido al ver a los dos caballeros dorados a quien más confianza tenía, pues aunque el sino-japonés adoraba a su maestro, por muy rejuvenecido que Dokho estuviera había cosas que Dragón prefería no comentar con él.

Y así se había lanzado a informar al español y al lemuriano de lo que podrán esperar los próximos días en el Santuario.

"Sólo espero que no le causen a su Excelencia un enfado" dijo Shura resignado. Mu sólo sonrió dulcemente, consciente de que Shion, aunque si bien se desesperaba con el infantil comportamiento de algunos caballeros (no sólo de bronce), en realidad, le entretenían bastante sus locuras. Nada como un disparate para aliviar la monotonía de la burocracia, le había comentado un día Shion.

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Aldebarán se encontraba fascinado viendo la interacción entre Saga y Kanon mientras los gemelos subían las escalinatas hacia Géminis y tan absortos estaban en su discusión/plática/pelea que según parecía ni siquiera se habían enterado que Tauro estaba presente.

Aldebarán había buscado a Mu para compartir con el lemuriano y su aprendiz un delicioso karidópita [3] que recién le habían regalado en Rhodorio, pero para su desencanto Mu no se encontraba en Aries, así que, sabiendo que era bienvenido, en lugar de llevar el postre a Tauro, Aldebarán había entrado a la pequeña cocina de la Primera Casa y lo había dejado ahí.

Con la esperanza de que Mu no tardaría y sin ninguna obligación inmediata que demandara su atención, el brasileño se sentó en las escalinatas que subían a Tauro mientras esperaba a Aries.

Fue así que pudo ser testigo cuando los gemelos, habiendo entrado en el territorio de los Trece bajaban sus defensas y se comportaban de manera menos formal (lo que para Saga en realidad no era un gran cambio, pues hiciera lo que hiciera, siempre tenía un aire de gravedad en torno suyo) pues hacía ya tiempo que sentían la suficiente confianza como para ser ellos mismos frente a los otros caballeros dorados.

" …. Y el condenado candil se siguió moviendo durante todo el tiempo que estuvimos ahí…. " se quejaba Kanon vehementemente, aunque con ese tono arrogante que le caracterizaba. "Tal vez sea conveniente llevar a cabo una invocación o algo por el estilo…."

"¿Te has vuelto loco? Es decir, más de lo habitual... ¡Ni se te ocurra hacer algo así!"

"¿Por qué no? Estoy seguro que daría resultado"

"¡Kanon esa idea es demente!"

"Pero eficiente. Además, no es que consiguiera a un neófito aprendiz inexperto que no sabe lo que hace. Conozco a alguien que nos puede ayudar…."

"¿Y cómo es que conoces a esa persona?" preguntó Saga curioso, desviándose completamente del asunto en cuestión.

"Tengo mis contactos…"

"Te recuerdo que el último 'contacto' que trajiste al Santuario fue una esfinge malhumorada que casi termina con Aioria"

"¿Acaso es mi culpa que el frenético de Leo se haya comportado de una manera hostil? Después de todo Hesper sólo trataba de ayudar ¿qué tenía Aioria que comentar la tragedia de Edipo? [4]

"¿Hesper?"

"La conocí en el atardecer" Kanon se encogió de hombros [5]

"Ajá"

"¿Qué prefieres? ¿Que lo que sea que ronde el ala oeste siga por ahí feliz sin ningún control?"

"Dudo que los espíritus estén felices Kanon…"

"¿Quién sabe? Tal vez sí se estén divirtiendo de lo lindo matando de un susto a cuanto incauto cruce por su camino… Yo lo estaría…"

"¿Qué pretendes? ¿Vagar este mundo como fantasma?"

"¿Te imaginas?"

"¡No! Tanto golpe en realidad te ha afectado" se lamentó Saga

"¿A sí? ¿No te llama la atención regresar a este mundo como algo que en esta vida te cause fascinación?"

"Creo que una larga plática con Shaka acerca de la reencarnación te vendría muy bien"

"Imáginate… podrías regresar convertido en galleta de nuez y ser degustado por una hermosa mujer…"

"¡Kanon! Eso es de lo más insano que has dicho jamás… Además, las galletas no me fascinan, me gustan… y te recuerdo que somos GEMELOS y nuestro destino es ser GEMELOS, así que eso te convertiría a ti en galleta de pasas"

"¿Pasas? ¿Por qué pasas? Eso nos convertiría en mellizos ¿no?"

"Ahora que lo dices…." La respuesta de Saga se perdió cuando los gemelos siguieron su camino hacia la Tercera casa.

Aldebarán tenía los ojos abiertos como platos… ¿Quién diría que los caballeros dorados más poderosos tuvieran conversaciones tan… dementes?

Negando suavemente con la cabeza y no sabiendo si estar alarmado o divertido por el comportamiento de los caballeros de Géminis, Tauro divisó por el rabillo del ojo a un rubio de espaldas a él.

'Vaya' pensó Aldebarán reconociendo a Mu y levantándose para ir a su encuentro ' Yo pensé que Mu estaba en alguno de los Templos más arriba, pero al parecer estaba en algún lugar fuera de las Doce Casas…."

"Buen día Mu" saludó afable el guardián de la Segunda Casa, pero no obtuvo respuesta.

"¿Todo bien amigo?" se preocupó el brasileño.

El rubio comenzó a caminar hacia la entrada de Aries, siempre dándole la espalda a Aldebarán.

"¡Mu!" Aldebarán se apresuró para seguir al lemuriano, pero cuando llegó a la parte central del templo, unos segundos después que el otro, no encontró a nadie.

"¡Aries!" gritó Aldebarán ahora sí preocupado. ¿Por qué Mu se comportaba de manera tan extraña?

"Hola Aldebarán" dijo una suave voz a su espalda.

"¡Mu! ¿Cómo llegaste ahí?" preguntó ahora confundido el brasileño, pues Mu estaba justo en la salida del Primer Templo, aun cuando no había forma de que hubiera llegado ahí sin que Aldebarán lo hubiera visto y el cosmo de Atena, por mucho que estuviera en Japón, le impedía a los lemurianos teletransportarse dentro del Santuario [6]

"Caminando, claro"

"No, a lo que me refiero es que… entraste a Aries antes que yo ¿cómo es que ahora estás ahí sin que te haya visto cruzar?" trató de explicarse Tauro.

"Lo siento Aldebarán, pero no sé de qué hablas. Acabo de llegar por la escalinata de Tauro y Aries"

"¿Estabas en las Doce Casas?"

"Vengo de Capricornio" asintió Mu caminando hacia la parte privada de su propio Templo. Aldebarán lo siguió.

"¿Todo en orden?" preguntó el lemuriano viendo la desorientación y azoramiento del moreno.

"Yo creí ver… pero… nah, no me hagas caso. Probablemente imaginé algo que evidentemente no era real. Lo más seguro que haya sido un efecto de escuchar a los locos de Géminis en una de sus ridículas discusiones…"

Mu sonrió divertido. "Encontré a Saga y a Kanon de camino hacia Aries… iban muy concentrado debatiendo seriamente algo acerca de cómo el aliento venenoso de la Hidra era en realidad una debilidad más que una fortaleza, sobre todo frente a una galleta…"

La risa de Aldebarán hizo que él mismo se tranquilizara un poco.

"Esos son nuestros Caballeros de Géminis" dijo contento Tauro "Por cierto, acabo de regresar de Rhodorio donde Lena me regaló una karidópita… y como ya te he dicho, si esa niña sigue con el negocio de su padre, la vida será mucho más dulce para todos nosotros. ¿Quieres un poco?"

"Claro. Aunque es una lástima que Kiki no esté por ahora" aceptó Mu.

"Bueno, le guardaremos un poco"

Y mientras que Mu preparaba dos aromáticas tazas de té, Aldebarán se concentró en servir el delicioso postre, tratando de ignorar la inquietante pregunta que le daba vueltas: si no había sido Mu ¿a quién había visto desaparecer en el interior del Primer Templo?

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Kiki no era consciente del delicioso postre que se estaba perdiendo y el pequeño aprendiz se estaba divirtiendo de lo lindo.

"Te vas a matar" canturreaba el pequeño pelirrojo de vez en cuando, mientras que sentado en una gran roca miraba divertido a Seiya. Junto a él Shun sólo miraba preocupado a su amigo.

"Guarda silencio Kiki" se quejó Pegaso cuando escuchó por trigésima quinta ocasión la vocecita socarrona del apendix.

Justo en ese momento, Seiya resbaló por enésima ocasión de la saliente que había estado tratando de escalar, para caer dolosamente en la parte del cuerpo donde la espalda pierde su casto nombre.

"Ouch" se quejó Pegaso.

"Seiya ¿estás bien?" preguntó preocupado Shun mientras ayudaba al japonés a ponerse de pie.

"Claro Shun, esto no es nada. Cuando entrenaba con Marin, caía desde lugares más altos" respondió Seiya sin perder el entusiasmo.

"Eso explica muchas cosas ¿no crees?" dijo una nueva voz.

"Hyoga, Shiryu" respiró Shun reconfortado.

"Sentimos haberte dejado sólo con el loco de Seiya, Shun" continuó Hyoga con el mismo tono burlón de su comentario anterior.

"No estaba solo, yo lo estaba ayudando" dijo Kiki orgulloso. Shiryu le sonrió contento.

"¿Qué tú no tienes un entrenamiento que realizar? ¿O algún otro deber?" le preguntó Seiya quejándose, aunque de buen talante.

"Nop. Ya terminé con lo que mi maestro me encomendó para la mañana"

"Vaya, no pensé que Mu fuera tan relajado" suspiró Pegaso.

"No creo que lo sea, pero Kiki es un buen aprendiz" dijo Shiryu. Kiki sonrió orgullosamente y le sacó la lengua a Pegaso, quien juguetonamente, trató de darle un empujoncito, pero el niño fue más rápido que el amigable movimiento de Seiya y ambos comenzaron a jugar.

"¡Ya sé!" dijo de pronto Seiya, frenándose en seco y provocando que Kiki cayera de una roca. Con lagrimitas en los ojos y frotándose la cabeza, el pequeño pelirrojo miró interesado al japonés.

"¡Seiya! Ten cuidado con Kiki, no queremos que termine como tú después de tanto golpe" dijo Hyoga socarronamente.

"Di lo que quieras mini Acuario, pero se me acaba de ocurrir un excelente plan." Dijo Seiya satisfecho.

"Que los dioses nos protejan" murmuró Dragón. Shun pensó lo mismo.

"Este saliente evidentemente no está cooperando" comenzó Pegaso "Y recuerdo que cuando entrenaba por aquí, había un campo abierto más hacia el este… así que vamos por allá"

Y sin más emprendió animadamente el camino junto con Kiki con quien ya estaba compartiendo parte de su plan.

"Este va a ser un día muy largo" se quejó Hyoga.

"Yo diría una semana entera" suspiró Shiryu.

"Oigan… no sienten que estamos muy solos" dijo de pronto Shun, terriblemente consiente de pronto del viento que soplaba lúgubre.

"Estaban peor cuando sólo eran tú, Seiya y Kiki" dijo Hyoga caminando en dirección hacia donde Pegaso y el aprendiz de Aries se habían dirigido.

"Si, pero por alguna razón es en este momento cuando me siento intranquilo" explicó Shun.

"Vamos, mientras más rápido Seiya se dé cuenta de lo inútil de este intento, más rápido volveremos a la zona más poblada del Santuario" dijo Shiryu. "Por cierto Hyoga, ya no me terminaste de contar qué te dijo Camus cuando le comentaste lo que planeábamos hacer"

"Algo no muy diferente a lo que Mu y Shura te dijeron… que tuviéramos cuidado. Aunque creo que mi maestro espera que nos llevemos un susto para que por fin nos convenzamos de dejar de deambular por el Santuario en esta época" respondió Hyoga pensativo.

"No creo que el Caballero de Acuario sea tan…." Comenzó Shun

"¿Despiadado?" terminó Cygnus.

"¡No! Hyoga, sabes que nunca me referiría así del maestro a quien tanta estima le tienes. Camus es un gran caballero…"

"Y un gran ser humano, sé que no pretendes ofender Shun, tranquilo; también sé que hay veces que sí pareciera ser un poco cruel. Créeme, no es así, es sólo que él actúa como le gustaría que actuaran con él. Y en estas circunstancias sabe que soy un poco escéptico."

"Así que espera que nadie te persuada, sino que te convenzas por ti mismo" dijo Shiryu entendiendo a la perfección. "Dokho es igual, a su manera "

Súbitamente los tres caballeros de bronce detuvieron tanto sus pasos como su conversación cuando divisaron a Seiya y a Kiki parados, mirando hacia el frente.

"Y ahora, ¿qué pasó?" peguntó Hyoga al tiempo que él, Andrómeda y Dragón se acercaban a los otros dos. "¿Dónde quedó ese ánimo de hace unos minutos?"

"Creo que estamos interrumpiendo a alguien que sí está cumpliendo sus obligaciones relacionadas con el Santuario" murmuró Kiki.

"Guarda silencio Kiki" dijo Seiya respirando hondo. "¡Buena tarde señor!" gritó bastante fuerte.

Shun, Shiryu y Hyoga vieron entonces lo que había hecho detenerse a Kiki y Seiya: un hombre estaba a unos metros de distancia de ellos, surcando y cavando afanosamente la tierra.

"Bueno Shun, al fin de cuentas creo que no estábamos tan solos como habíamos pensado" dijo Hyoga, aunque por algún motivo ese hecho no hizo más que ponerle los pelos del cuello de punta.

Continuará….

Ya saben, no olviden dejar sus muy apreciados comentarios….

[1] Como querer ser el héroe en todo momento posible…. Hay que darle crédito al muchacho, aunque sea por esa muy molesta costumbre….

[2] Para mayor referencia leer el capítulo II y III de esta historia.

[3] Dulce típico griego que consiste en un pastelito de nuez bañado en brandy almibarado.

[4] Según autores griegos clásicos como Plinio el Viejo, la esfinge era una raza de animal originaria de Etiopía (aunque hay autores que la consideran como única en su especie, lo cual evidentemente para esta historia no será así)- La esfinge tiene un papel relevante en la tragedia de Edipo donde ella muere.

[5] Hesper es un nombre griego que significa estrella de la tarde.

[6] Vale, una de las versiones oficiales (ya saben que luego tenemos información contradictoria) es que la presencia del cosmos de Atena impide la teletransportación sólo en las Doce Casas, pero yo me tomé la libertad de incluir a todo el Santuario en la restricción, porque si no, no sería divertido para Mu o Kiki o el mismo Shion ;)