¡Perdón, perdón! Me he tardado un poco. Estoy en semanas de finales y pues no tengo mucho tiempo. ¡Pero cumplo con mi palabra! / Muchas gracias por los ánimos que me dan y sus reviews, de verdad me alientan mucho. Me alegra saber que hay gente que sigue mi fic *llora de felicidad* Gracias por dedicarle tiempo para leerlo *sigue llorando*. ¡Ah! Y gracias por avisarme cuando descuido a una parejita jeje yo solo escribo y escribo y a veces no me doy cuenta que no les doy el tiempo adecuado. Y eso que son de los principales, pero aparte tengo algo planeado para esos dos más adelante (no en este capítulo) fufufufu… digo, ¿Qué? Ya mucha charla y los interrumpo con la conti, ¡dejen sus reviews si quieren! Yo muero de felicidad por leerlos nwn
Capítulo 11: "Del cálido sol, al gélido invierno".
Desde el aeropuerto que se equiparon con sus gruesos abrigos, chamarras, gorros, bufandas, guantes y botas para lo que se iban a enfrentar en el exterior. El clima era completamente opuesto de donde habían estado anteriormente. El ambiente estaba crudo y el viento no soplaba. El sol estaba ausente. El cielo era de un tono uniforme y grisáceo. Al fondo del paisaje destacaban las montañas y las colinas cubiertas de blanca nieve con pinos que emergían de ella. Lo que más resaltaba entre todo el lugar era el hotel donde se quedarían. Era enorme, completamente hecho de madera y piedras, con una chimenea que se asomaba por el techo y exhalaba humo. Tenía aspecto de una cabaña solo que millones de veces más grande. Un espléndido lugar para resguardarse de la naturaleza. Después de dejar sus maletas en el hotel decidieron salir.
— ¡Esto es grandioso! —Vociferó el rubio mientras alzaba sus brazos.
— No te atrevas a gritar —advirtió Sasuke cuando paso a un lado de Naruto—. Acabamos de llegar y no planeo morir en medio de una avalancha.
— Hmp, amargado —hizo un puchero y miró detenidamente algo—. ¡Miren chicos, un ángel!
Temari se quedó estática. La estaba señalando justamente a ella. Sus ojos se abrieron a más no poder y los mantenía fijos en Naruto. La imitaron Tenten, Shikamaru y Neji quienes eran los únicos que sabían sobre ese secreto. Tal vez no habían pasado tan desapercibidas como creían, tal vez el Uzumaki no era tan tonto como decían, tal vez ya las habían descubierto. ¿En qué momento? Estaba segura que no se había descuidado en lo más mínimo. El abogado arranco corriendo a su dirección haciendo que el corazón de la Sabaku se acelerara y palpitara tan fuerte que hasta creía escucharlo. Naruto se pasó de largo, muy cerca de ella, pero ese no era su objetivo. La confusión de la ángel creció, no tenía más remedio que dar media vuelta y ver qué era lo que había señalado el chico desde un principio.
— ¡Un ángel de nieve! —Miraba la figura que estaba hecha en el suelo— ¡Qué genial! ¡Yo quiero hacer uno! —Se tiró en el suelo y empezó a mover los brazos y piernas.
Definitivamente Neji y Shikamaru querían agarrarse a golpes al abogado, lo que para los demás sería atacarlo sin razón… bueno, de parte de Shikamaru porque de Neji si se podría hacer pasar como otro intento asesinato como el acantilado. Lo único que tenían en la mente era que Naruto era un idiota. Las ángeles pudieron suspirar aliviadas porque su secreto aún estaba a salvo.
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Sasuke y Sakura empezaron a hacer un mono de nieve, se intercalaban miradas cuando lo formaban juntos y constantemente rosaban sus manos.
— ¡Bien! —Se sacudió la nieve de las manos la pelirosa—. Ya acabamos. —Puso sus manos en su cadera y se dedicó a mirar su hombre de nieve junto a Sasuke.
Parecía estar perfecto, con brazos hechos de ramas, con la bufanda de Sasuke alrededor de su cuello, ojos y boca hechos de piedritas de carbón y un par de ramitas que se hacían pasar por cejas. No tardo mucho para que la cabeza de su creación volara en mil pedazos por algo que habían lanzado. Sakura, molesta, buscaba linchar con la mirada al que había decapitado a su hombre de nieve y sus ojos se toparon con Naruto que tenía nieve en los guantes. El rubio sabía que se había metido en problemas y por instinto señaló a Hinata para echarle la culpa ya que ella también estaba jugando con él.
— ¡Naruto! —Gruñó y luego se agacho para tomar un poco de nieve y hacerlo una bola.
— E-espera Sakura-chan, n-no era mi intención dattebayo… —dijo al mismo tiempo que retrocedía el chico.
Empezaron una guerra de bolas de nieve a al cual se les unió el orgulloso Uchiha cuando también lo atacaron con una de estas. Sai e Ino estaban sentados en medio de la nieve mirando al horizonte. El joven pintor no se lo podía creer que estaba en presencia de su musa, compartiendo su tiempo con él. Estaba viéndola detenidamente. Cuando Ino se dio cuenta de ello giro su rostro a otro lado para que no viera el notorio color de sus mejillas. Sai torció la boca al ver que quería ocultarle su bello rostro y tomó su mentón con una de sus manos, obligándola a verlo directamente a los ojos y sonrió al ver tan perfecto matiz de color rosa que estaban teñidos sus pómulos. Poco a poco iba acortando la distancia entre ellos, de nuevo dejándose llevar por el momento.
Un par de golpes fugaces los interrumpieron. Al ver a sus espaldas se encontraron con Sakura que lanzaba y atrapaba una bola de nieve con la mano y con una sonrisa victoriosa trazada en su boca.
— ¡Me las vas a pagar, frente de marquesina! —Amenazó tomando algo de nieve y se echó a correr detrás de ella.
— I-Ino, espera… —Sai la siguió para también unirse a la guerra.
Se escuchaba las risas y los gritos de la alegría. Unos se perseguían mientras lanzaban las bolas de nieve hasta se escondían detrás de lo que se podían encontrar para evitar que les dieran, pero dos monótonos y aburridos chicos estaban sentados en la nieve ignorando por completo la diversión que llevaban a cabo sus amigos.
— Ese Naruto y sus tontos comentarios. —Dijo aun algo irritado el Nara.
— Realmente nos asustó a todos —le siguió Neji—. Con todo esto no he podido descansar muy bien que digamos.
— ¿Tan malo será que sepamos lo que son? —Empezó a juntar nieve con su mano el chico de la coleta.
— Ahora que lo pienso, —hizo una pausa— si decimos lo que son, probablemente no nos creerían.
— Pero después querrán experimentar con ellas. —Comentó mientras miraba la nieve entre sus manos.
— Ese es el problema. Que solo nos atraería más fama, más preguntas y más metiches.
— Tsk, mendokusai. —Arrojó la nieve hacia atrás de él.
— ¡Ah!
Shikamaru se encogió de hombros. Podía reconocer ese grito donde fuera, y solo se preguntaba por qué tenía tan mala suerte de darle a exactamente esa persona. Viró la cara lentamente para confirmar lo que ya se temía. Solo veía a Temari que tenía nieve en su gorro y que lo miraba asesinamente. Neji suspiró mientras se levantaba de su lugar.
— Anda, corre por tu vida. —Sugirió con los ojos cerrados.
No era necesario que lo dijera dos veces, con solo hacerle algo sabía que tenía que huir inmediatamente.
— ¡Neji! —Gritó la castaña.
El Hyuga abrió los ojos extrañado, normalmente Tenten gritaba su nombre para regañarlo, pero esta vez solo corría hacia él. La castaña se ocultó detrás del ojiperla sin decirle nada.
— ¿Qué suce…? —No pudo terminar ya que una bola de nieve se había estrellado en su cara.
— Justo en el blanco. —Se mofaba Naruto.
La guerra se había ido a los extremos. Naruto y Hinata tenían una fortaleza, Sasuke y Sakura también al igual que Sai e Ino. Hinata estaba más nerviosa que nunca porque ella fue quien había arrojado esa última bola.
— Muy bien hecho cadete, la subiré de rango a general —dijo el rubio refiriéndose a la de cabello azulado—. ¡Ahora es el momento para levantar nuestro imperio y dominar el mundo y yo seré el terrible dictador que lo gobierne! ¡Ja…! —Una enorme bola de nieve se precipitó en el pobre chico.
— ¡Naruto-kun! —Chilló Hinata al ver que su rubia había sido enterrado debajo de la nieve.
— ¡Lo único que gobernaras será tu tumba, Uzumaki! —Gritó furioso el Hyuga después de haber arrojado tremenda "bomba".
— Neji, tranquilo, solo fue un… —trataba de calmarlo la chica de las cebollitas.
— ¡¿Y tú porque te escondes detrás de mí?! ¡¿Qué no hay otro lugar que no sea yo?! —Protestó enojado.
— Es que creía que también querías jugar. —Sonrió intimidada por la rabia del empresario.
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— ¡Ya Temari! ¡Te dije que lo sentía! —Gritó el Nara cubriéndose para evitar el impacto de la bola de nieve.
— Sí, lo sientes, ¡si cómo no!
— No sé porque te enojas, solo fue nieve ¿Qué hay de malo en eso? —La miraba a la distancia.
— ¡Que me diste a mí!
Temari iba a tomar otra ración de nieve para arrojársela al muchacho pero algo que descendía lentamente por el aire la detuvo. Más pequeñas partículas empezaron a caer desde el cielo, eran tan diminutas y tan ligeras que tardaban minutos para llegar al suelo. La Sabaku extendió sus manos esperando a que un copo de nieve callera sobre ellas.
El empresario se dio cuenta que la chica ya se había calmado y se acercó con cautela hacia ella. Ella no se inmuto cuando él se puso a su lado. Solo deseaba tocar al menos un copo de nieve, estaba fascinada con el momento. Dibujo una sonrisa, pero esta sonrisa era diferente, tenía algo diferente en ella. Shikamaru inclinó un poco la cabeza, tratando de descifrarla.
Su mirada la saco de su fascinación y se topó con la mirada profunda de Shikamaru. No supo que decir solo se quedó mirándolo, preguntándose que si tenía monos en la cara, pero luego se contestó a si misma que debió ser por cómo se quedó viendo a los copos de nieve y su cara de tonta perdida. Desvió la mirada y sintió como un poco más de calor en sus mejillas. Shikamaru no lo noto, dio un suspiro y dijo:
— ¿Ya se te paso el enojo?
— Si no se me hubiera pasado, estarías ahora mismo enterrado bajo la nieve. —Contestó ella cruzando los brazos.
— Buen punto —metió sus manos en los bolsillos y empezó a caminar—. Vamos regresemos con los demás —caminaron un rato—. ¿Aun siendo un ángel serias capaz de matarme? —Tenía que aclararse esa duda.
— Tienes suerte, porque tengo prohibido matar humanos, —fue un alivio para él— pero no hay nada que me evite torturarlos. —Comentó solo para que no se sintiera tan seguro con ella.
— Mendokusai.
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— ¡Sí, vamos a patinar dattebayo! —Vociferó el rubio muy entusiasmado y aun tenia nieve encima.
— E-espera Naruto-kun. —Trató de advertirle Hinata algo nerviosa.
Naruto corrió a la pista de patinaje a toda velocidad. Puso un pie en el hielo y se dio de lleno en su cara contra el hielo.
— Creo que se te olvido que tú no sabes patinar. —Dijo Sai.
— ¡P-pero patine con ustedes la vez pasada! —Levantó la cara totalmente roja por el golpe— ¿No?
— En realidad no —siguió Neji— ¿No recuerdas que te encerramos en el cuarto del hotel porque casi nos matas con la avalancha?
— Mmm tiene sentido —se sentó en hielo—. Creo que alguien tendrá que enseñarme. —Sonrió de oreja a oreja.
— ¡Paso! —Pronunciaron casi todos los demás.
— S-si… si q-quieres yo te e-enseño N-Naruto-kun. —Se puso a jugar con los dedos la chica de ojos aperlados.
— ¡Hinata! —Enseguida protestó Neji.
En la pista de patinaje la gente se divertía y reía. Algunos hacían piruetas para sorprender a los demás.
— ¡Vamos patina con nosotras Tenten! —Trataba de darle ánimos la Yamanaka.
— Lo haría, pero... —Dijo algo apenada.
— Anda. Nosotras te enseñamos. —Extendió su mano la pelirosa.
— Bueno. —Tomó su mano y fue guiada a la pista.
Ya estaban patinando. Casi todos. Menos la Sabaku que se encontraba a las orillas de la pista, observando cómo patinaban los demás. Parecía perdida entre sus pensamientos.
— Oye… —una voz le llamó la atención pero no se esforzó por mirar quien era— ¿No vas a ir a patinar?
— No se patinar.
— ¿Por qué no vas con ellas para que te enseñen? —Cuestionó él mientras observaba a sus amigas que sostenían a Tenten para que no se cayera.
— Es absurdo que sigamos aquí, Tenten no ha podido recordar nada —miraba como la empujaban un poco a la ángel para que se deslizara en el hielo— y no nos podemos ir así como si nada. Solo estamos haciendo más lazos con ustedes y va ser difícil para nosotras dejarlos —miró al suelo un momento y se escuchó un poco para luego decir—. Bueno, yo si podría dejarlos, pero ¿Tenten?
Temari se sentía mal por la idea de que Tenten sufriera, temía eso desde un principio. La noción del tiempo al tener por primera vez "amigos" en su vida, la había hecho olvidar su cargo por unos minutos.
— ¿Ya te quieres ir?
— Entre más pronto mejor, aunque… —miró a Tenten— y ¿si tuvo un pasado muy duro?
— ¡Hey Temari ven para acá! ¡Diviértete! —Gritó Sakura mientras sostenía con una mano a Tenten.
No dijo nada. Quedó pensativa de nuevo contemplando la nieve alrededor de ella.
— Bueno —se sentó a un lado de ella y se puso los patines—. Si no vas tú, voy yo. —Se levantó y caminó hacia la pista de patinaje.
— Shikamaru —pronunció rápidamente—. M-me… —ahora su lengua empezó a trabarse y el empresario solo la miro de reojo— ¿Me ensenarías?
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— ¡No me vayan a soltar! —Se puso nerviosa la chica de ojos chocolates.
— No Tenten, tranquila. —Dijo Ino mientras guiaba a la chica.
— Ya practicamos demasiado, veamos si ya te puedes mantener en equilibrio. —Comentó la Haruno.
Las dos chicas soltaron a Tenten, esperaron a hasta que dejara de tambalearse y se quedara quieta.
— ¡Bien! —dijo ella con una sonrisa victoriosa— ¡No me caí!
Sakura e Ino se intercalaron miradas sospechosas entre ellas, asintieron con la cabeza y volvieron a acercarse a la chica de las cebollitas.
— Bueno como ya te puedes mantener en pie. —Se puso detrás de ella la rubia.
— ¡Neji ahí te va! —Alzó la voz Sakura al ver que el empresario estaba pasando enfrente de ellas.
Ino empujó a Tenten y esta se deslizo rápidamente hasta chocar contra el Hyuga. Apenas este pudo mantener el equilibro y sostener a la chica sin que cayera al frío hielo. Miró asesinamente a las culpables las cuales rieron pícaramente y huyeron lo más rápido que pudieron con sus respectivos novios. Luego trato de encontrarse con los ojos de la ángel, pero no podía porque esta estaba abrazada fuertemente a él con su rostro enterrado en su pecho. Cuando ella se sintió segura, levantó la mirada aun sin soltar al de orbes aperlados. Sus miradas solo duraron segundos.
— L-lo siento.
Esta trato de alejarse pues sabía que a él no le gustaban las demostraciones de afecto, pero al hacerlo casi vuelve a perder el equilibrio si no fuera por él.
— Ya no importa. —La sostuvo firmemente.
Tenten ya pudo mantenerse en pie sin ayuda de Neji y miraba al suelo un poco arrepentida. Él seguía sosteniéndola de la mano. No iba a arriesgarse que se cayera en su presencia. El Hyuga se sintió algo incómodo, pero no podía irse a si nomas. Algo tenía que hacer…
— ¿Aun quieres aprender a patinar?
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— Perdóname Hinata-chan, no quiero ser una carga para ti. —Rió nerviosamente el muchacho.
— N-no te preocupes Naruto-kun. Lo has hecho muy bien. —Pronunció ella mientras andaba con él.
— ¡Mira, ya puedo patinar mejor! —Dijo este soltándose de Hinata.
— ¡Naruto-kun! —Gritó asustada.
El rubio no tuvo problema en pasearse por la pista. Lo estaba haciendo bien esquivando a los demás y sin perder el control. La chica no pudo evitar sonreír por las exclamaciones de triunfo del Uzumaki.
— ¡Hinata, lo logre! —Gritó acercándose a ella.
— Me alegro Naruto-kun. —Susurró con una tierna sonrisa.
— Eh Hinata-chan… ¡¿Cómo se frena?! —Se alarmó al ver que iba a chocar contra ella.
— ¡Ah!
Se le había olvidado decirle ese pequeño detalle, pero antes de poder huir o hacer cualquier otra cosa era demasiado tarde para evitar el impacto. Lo que sí pudo hacer el rubio fue tomar a la de cabellos azulados y girar para caer en su espalda y no lastimarla. Este se quejó al recibir el gélido impacto, pero al menos evito que ella lo recibiera. La Hyuga ya ni supo que había pasado, solo abrió los ojos y se topó con los ojos azules del muchacho.
— N-Naruto-kun… —se sonrojo al darse cuenta que estaba encima de él.
Su mente le grito miles de veces para que se quitara pues la distancia entre sus rostros era corta. El rubio solo la observo un momento. Se perdió en sus ojos y en el tono de sus mejillas. Pero algo le hizo volver a la realidad. Tomó fuertemente a la chica de los brazos y giró rápidamente hacia a un lado. Enseguida una cuchilla de hielo cayó con fuerza donde se supondría que estaría la cabeza del abogado y de la chica.
— ¡Neji! —Exclamó el rubio al estar a salvo del futuro homicidio del empresario— ¡¿Qué demonios te pasa?!
— Vamos Uzumaki no huyas de tu lapida. —Lo amenazó sacando la cuchilla de la pequeña grieta que acababa de hacer.
— ¿¡De qué rayos estás hablando!? ¡Casi nos cortas la cabeza!
— N-na…
El abogado trato de rastrear de donde vino esa voz. Se sorprendió al ver la fuente de esta. Sin darse cuenta, sus "reflejos de gato" hicieron que se pusiera encima de la Hyuga. La cual su tez se había tornado totalmente roja.
— ¿Hinata?
— ¡Kya! —Inconscientemente esta lo golpeo haciendo que este se le quitara de encima.
A la pobre Hyuga le faltaba aire y se abanicaba con la mano, de nuevo, tratando de bajar el color de su rostro.
— Ahora si Uzumaki. —Dijo el empresario acercándose peligrosamente al vulnerable.
— ¡Detente Neji! —Lo frenó la chica de ojos chocolates al ponerse enfrente de él.
— ¿Tenten? —La miró de pies a cabeza y entrecerró los ojos al darse cuenta de algo—. Al parecer ya puedes patinar por ti misma.
La chica no se había percatado de eso hasta que él lo menciono.
— Es cierto —se sorprendió— es… es como si ya lo hubiera hecho antes.
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— Vamos trata de mantener el equilibrio.
— ¡Eso estoy tratando, vago! —Se quejó la chica de las dos coletas que no hacía más que sostenerse de una barda.
— Tsk. Anda no seas problemática —extendió su mano—. Ven.
La Sabaku miró con cautela la mano del Nara y luego su rostro. Hizo una cara de desprecio y con un movimiento aparto la mano del joven de ella. Se alejó de la barda con un empujón y parecía que hacia bien las cosas, pero hizo un paso en falso y resbaló.
— ¡Cuidado! —Shikamaru la sostuvo a tiempo.
La tenia abrazada de la cintura y por instinto Temari se aferró a sus brazos. Al ver que no había caído, miró al joven para entender que había sucedido.
— ¡Suéltame! —Ordenó ella tratando de empujarlo.
— ¡No hagas eso! —Trataba de que no se le cayera.
Al fin Temari se pudo soltar del agarre del muchacho, pero otra vez perdió el equilibrio y volvió a los brazos del empresario.
— ¡¿Qué intentas hacer?! ¡¿Matarte?! —La sostuvo para ponerla en pie.
— ¡No quiero que me toques! —Seguía forcejeando.
— ¿Qué te sucede? —Entornó sus ojos hacia ella.
Temari al fin se mantuvo quieta, pero ahora no se dignaba a mantenerle la mirada. Tenía la mirada fija al suelo. Shikamaru la sostenía con fuerza para evitar que se cayera y trataba de descifrar la expresión de su rostro.
— Ya suéltame. —Le ordenó ahora más calmada.
Él no le hizo caso. Seguía abrazado a ella. Contemplándola, tratando de entender que era lo que le molestaba. Ella al ver que no obedeció lo miró a los ojos y le repitió.
— Suéltame.
Esta vez lo dijo muy enserio, se notaba que algo la incomodaba. Shikamaru la fue soltando poco a poco, solo para asegurarse de que no se resbalara de nuevo. Al fin Temari pudo mantener el equilibrio pero aun así se veía incomoda.
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Sakura daba vueltas alrededor de Sasuke, pero este se veía muy serio. Más de lo normal y no le prestaba mucha atención. Así que la pelirosa dejo de hacerlo y se puso enfrente de él. Busco con la mirada encontrarse con la del Uchiha, y cuando lo logro.
— Sasuke… ¿te encuentras bien? —Preguntó preocupada.
— Si —contestó— pero hay algo que me molesta.
— Y ¿Qué es?
— Sakura, —la miró fijamente— aun no puedo olvidar el accidente.
A la Haruno por poco se le olvidaba que le había sucedido eso de las rocas, si no fueran por las cicatrices que permanecían en su cuerpo, ella sería capaz de pensar que todo eso fue una pesadilla.
— Pero —pronunció la de ojos esmeraldas— ¿Eres policía, no? Se supone que has visto cosas peores que eso. —Mencionó para darle un poco más de ánimo.
—Si —suspiró— pero no soporto la idea de que te hagan daño.
Sakura se sonrojo un poco. No era normal que él se lo dijera así de directo y la manera en la que la miraba, era tan sincera. Casi sentía que se derretía en sus ojos azabaches. Tuvo que desviar la mirada para no tirar esa muralla de fortaleza que se había construido.
— Sasuke ya de deja de preocuparte por eso, lo que paso ya paso. Aún sigo con vida, eso es lo único que importa. —Sonrió.
— Lo sé pero —hizo una pausa, porque se iba a sentir muy tonto si lo decía pero tenía que decirlo— n-no…
Era la primera vez que Sasuke tartamudeaba enfrente de ella. La chica de ojos esmeralda estaba sorprendida por eso, lo miró con más insistencia para escuchar lo que iba a decir, porque hasta él desviaba la mirada por lo incomodo que se sentía.
— ¿No?
Una sonrisa se pintó en la cara de la joven, el Uchiha se veía muy tierno tratando de decir algún cumplido pero su orgullo le impedía hacerlo. Luchaba por hacerlo, hasta se encogió de hombros porque ya se sentía avergonzado. Sakura para darle más ánimo tomó sus manos entre las suyas y embozó una hermosa sonrisa. El joven policía se dedicó a admirarla. Luego la besó.
La pelirosa se había sorprendido por completo, era el segundo beso que él le robaba. Su corazón latía más fuerte que antes y se dejó llevar por él. Hasta que él se distancio de ella solo para susurrarle al oído.
— No quiero perderte.
