One Piece no es mío.


11

"…mi droga tus besos…"


Vivi apoyo su frente contra el volante. Había estado dando vueltas alrededor de aquella casa sin decidirse a entrar. Levantó la vista, tras la conversación en el parque, había estado considerando en pedir ayuda de la única persona en quien Ace confiaba y quería después de a su hermano, Edward Newgate, o como todos lo llamaban "Shirohige", si había alguien con la mínima probabilidad de ayudarlo era él, pero ¿Cómo se tomaría el viejo arqueólogo aquella noticia? No era una situación sencilla, ella misma había quedado sorprendida al enterarse que Luffy amaba a su hermano, que esté lo sabía y aun así se quedaba a su lado. Cualquier persona se marcharía, cualquiera persona lo llevaría con un psicólogo, pero Ace no era cualquier persona, Ace era Ace y estaba segura que eso era lo que Luffy amaba.

Siempre supo que ese día llegaría, el día en que algo obligaría al pecoso a aceptar a su hermano, la verdadera pregunta siempre fue ¿Cuando? Ace había resistido mucho tiempo, pero con el accidente que tuvo Luffy toda la fuerza del pecoso para resistir desapareció por completo y más por las palabras del pelirrojo, pero Shanks se equivocaba, lo que Luffy sentía por su hermano no desaparecería, no era algo que fuera a olvidar con solo tener a su hermano unos meses. Luffy no estaba enamorado de una ilusión, estaba enamorado del verdadero Ace, un Ace que el pelirrojo no conocía, uno que era exclusivo de Luffy. Con su hermano, el pecoso parecía cobrar vida, un brillo aparecía en sus ojos e incluso sonreía diferente. Aquel chiquillo era su razón de vivir y por eso, tenía que ayudarlo, aquella relación con su hermano avanzaría y el pecoso nunca le negaría nada al otro.

Luffy amaba a su hermano desde hace mucho y aquel amor tenía que ir acompañado por amor físico, una relación verdadera como buscaba el menor incluiría aquel acto y sabía exactamente lo que pasaría. Luffy podía ser una persona desinteresada por toda esa clase de cosas, pero eso cambiaba cuando se trataba de su hermano. Conociendo a Ace, sabía que jamás podría tocar al menor de esa forma, pero Luffy también era un chico, con un deseo insano por su propio hermano. Tenía bastante claro quién tomaría a quien y no estaba segura que Ace pudiera soportar algo como eso.

Vivi apretó el volante. No sabía que debía hacer. Quería a Ace y no quería traicionar su confianza pero tampoco quería que lo lastimaran y Luffy lo estaba lastimando, aunque era de forma inconsciente. Apretó los dientes, encendió el auto y arranco, daría otra vuelta, necesitaba moverse o se volvería loca.

─Acaba de arrancar ─Thatch giro para mirar a su padre.

Shirohige estaba sentado en la enorme silla de respaldo alto que tenía en la biblioteca. Aquella silla siempre había sido su lugar, pese a que la salud de su padre era delicada, seguía luciendo tan fuerte como siempre. Su expresión, normalmente tranquila estaba algo ensombrecida en esos momentos, demostrando que estaba preocupado.

─La próxima vez que vuelva, ¿quieres que vaya a buscarla? ─propuso sin apartarse de la ventana, el viejo lo miro antes de suspirar y negar con la cabeza.

─Tenemos que esperar a que esté lista para hablar con nosotros ─Thatch soltó la cortina y se acercó a su padre.

─¿De verdad cree que algo le está pasando a Ace, padre?

No solo lo creía, podía sentirlo en sus viejos huesos y la presencia de su ex novia solo confirmaba su mal presentimiento. Había conocido a Ace cuando era un niño pequeño, el chiquillo les había dado una paliza a sus hijos Thatch y Vista. Los dos llegaron llorando a casa diciendo que un pecoso los había golpeado, Thatch tenía rota la nariz y Vista un moretón en su ojo izquierdo que se iba hinchando conforme le contaban lo sucedido. Los niños peleaban y Shirohige sabía que sus hijos no eran unos santos y que si entraron en una pelea muy probablemente ellos tenían la culpa. Todos sus hijos eran adoptados, niños que habían pasado demasiado tiempo en hogares de acogida sin ser realmente acogidos. Casos perdidos, los había llamado la mujer encargada del orfanato cuando pregunto por ellos, destinados a convertirse en maleantes. Shirohige siempre quiso una familia pero nunca se casó, vio en aquellos niños la oportunidad de tener hijos propios. El primero de sus hijos fue Marco, aquel chiquillo rubio que miraba a todos con odio, que tenía un lenguaje vulgar, que siempre cargaba con alguna navaja y que agredía a todos los que intentaban acercarse. Cuando lo adopto el chiquillo le advirtió que antes de una semana estaría devolviéndolo, ya había pasado 18 años y seguía a su lado. Shirohige le dijo a sus hijos que no debían pelear y que cuando volvieran a ver a aquel niño hicieran las paces con él y listo, sus hijos tan solo bajaron la cabeza y luego se miraron entre ellos, lo que paso después seguía haciéndolo reír. Sus hijos eran chiquillos que estaban acostumbrados a pelear y no a pedir perdón, así que le contaron todo a su hermano mayor. Marco fue con ellos al parque al día siguiente y Shirohige los siguió al parque a escondidas pues tenía una idea de que era lo que querían hacer.

Marco miro al chiquillo que sentado en una de las bancas del parque leía un pesado libro. ¡Tenía que ser una broma! Ese escuincle era demasiado enano y delgado, sus hermanos jamás perderían contra alguien así.

¿De verdad ese chiquillo les dio la una paliza? ─preguntó mirando a sus hermanos.

¡Que no te engañe su cara de ángel, es un maldito demonio! ─repuso Thatch ofendido.

Vista y Thatch permanecían tras él, aunque nunca lo admitirían, Marco sabía que estaban acobardados. Volvió a mirar al pecoso que seguía sumido en su lectura y se acercó.

¡Oye! ─el pecoso levantó la mirada─¿Fuiste tú quien golpeo a esos dos el día de ayer? ─pregunto señalando a sus hermanos que permanecían alejados. Ace pasó su vista a los otros y luego volvió su atención al rubio de nuevo.

¿Eres su hermano? ─el día anterior, antes de irse, aquellos niños le dijeron que le avisarían a su hermano mayor.

Así es y no me gusta que los golpeen ─el niño dejo el libro de lado para ponerse de pie, era más bajo que Marco, es más el rubio sospechaba que también era más joven, incluso que sus hermanos.

Entonces deberías enseñarles a respetar a los demás ─¿Qué! Marco miro al chiquillo sorprendido.

Óyeme tu...

Tus hermanos se metieron con mi hermano ─miro al rubio directamente sin dejarse amedrentar por su estatura, el rubio era más alto por una cabeza y media─. No me gusta que molesten a mi hermano.

Marco abrió los ojos y sintió como su sangre se calentaba, ¿aquel maldito niño estaba usando sus palabras? ¿Cómo se atrevía? No supo más, antes de darse cuenta ya se estaba dando de puñetazos con el otro. Acertaba tantos como recibía, los golpes de aquel niño dolían de verdad, ¿qué tenía en los puños? ¿Piedras encendidas? El golpe era tan fuerte que dolía y lo sentía arder y aun cuando sus puños también se estrellaban en el otro no podía decir que llevara una gran ventaja. Las cosas cambiaron cuando su puño se estrelló en la nariz del pecoso y escucho el crujido del hueso, solo entonces se permitió sonreír. Los dos terminaron en el suelo, Marco encima de Ace, pero contrario a lo que pensó el moreno logro parar sus golpes y la posición se invirtió y término abajo recibiendo puñetazos en la cara, pero como Ace era más delgado logro quitárselo de encima y se alejó. Las palabras de su hermano resonaron en su cabeza, "No te dejes engañar por su cara de ángel, es un verdadero demonio", frunció el entrecejo no le importaba que fuera, no iba a dejar que las cosas terminaran así, apretó los puños y frunció los labios, el otro también apretó los puños y se mantuvo en guardia. Ninguno de los dos iba a rendirse, bien, entonces que así fuera, Marco apretó los puños y se lanzó sobre el pecoso.

¡Marco! ─el rubio se detuvo en seco y giro la cabeza hacía el lugar de donde había provenido aquella voz, palideció al ver la enorme figura de su padre.

Padre ─Ace miro al enorme hombre que los miraba, parecía un gigante.

Shirohige miro a sus hijos y luego al otro niño, estaba cubierto de golpes y sangraba de la nariz.

Creí haberles dicho que debían disculparse con él, no que vinieran a pelear ─dijo haciendo que los tres niños bajaran la mirada aunque Marco la levanto rápidamente.

¡Pero el golpeo a mis hermanos! —protesto—. No podía dejar las cosas así ─señalo a Ace─. Le rompió la nariz a Thatch y le puso el ojo morado a Vista.

Tus hermanos molestaron a mi hermano ─todos miraron al pecoso, no lucia asustado por la presencia de su padre─. Luffy tiene 4 años es un niño pequeño.

Marco miro a sus hermanos.

¿Eso es cierto? ─Vista y Thatch se miraron entre ellos para después bajar la mirada avergonzados.

Solo estábamos jugando ─dijo Thatch─. No fue nuestra intención romper su juguete.

Dijimos que se lo pagaríamos, pero no quiso escucharnos ─Vista miró al pecoso─. Dijo que Ace se lo había obsequiado y que no quería uno nuevo, ¿tú eres Ace, verdad?

Ace miró a los chicos. La tarde anterior, cuando encontró a su hermano llorando y aquellos dos niños rodeándolo y sosteniendo el juguete roto en las manos, no cuestiono nada, asumió que estaban molestando a Luffy y los atacó, en su defensa ellos también lo atacaron, pero ahora que lo pensaba debió preguntar, Makino siempre le decía que era muy impulsivo. Miro a los niños y suspiro.

Lo siento ─Vista y Thatch miraron al pecoso quien hizo una leve reverencia─. Debí haber preguntado, aunque tampoco creo que debieron agarrar el muñeco de mi hermano, era su favorito ─Luffy era muy especial y estaba seguro que el menor no les había prestado su muñeco preferido.

Shirohige estaba sorprendido, pese a ser un niño hablaba como un adulto, miro a sus hijos quienes miraban al otro como si le hubiera nacido otra cabeza.

Yo... Lo siento, no pensamos que se rompería ─dijo Thatch también haciendo una reverencia, aunque más bien estaba imitando al otro.

También lo siento ─dijo Vista, su reverencia fue más exagerada.

Supongo que yo también lo siento ─dijo Marco cruzándose de brazos y aparto la vista del pecoso. Al final solo había sido un mal entendido, de hacerlo sabido se habría ahorrado los malditos hematomas que estaba seguro le saldrían.

¿Cuál es tu nombre, niño? ─pregunto Shirohige mirando al pecoso, Ace lo miro un largo raro antes de alejarse.

Lo siento, pero mis padres me han dicho que no hable con extraños ─tras hacer una inclinación a modo de disculpa dio la media vuelta y volvió a la banca para tomar su libro y volvió a mirarlos─. Igual no creo que sea una mala persona, señor, si mi hermano lo viera seguro estaría emocionado, pensaría que es un gigante ─Shirohige sonrió─. Lamento haber golpeado a sus hijos, pero si vuelven a molestar a mi hermano lo haré de nuevo. Con permiso.

Después de aquel día, Marco y los demás comenzaron a ir al parque todas las tardes y fueron haciéndose amigos de Ace. Por su nombre no le tomo tiempo ubicar a sus padres, el apellido Monkey era muy conocido en el mundo de la arqueología. Después de que sus hijos se hicieran amigos de Ace conocieron al pequeño hermano de este.

Aun cuando a primera vista los dos hermanos resultaban parecidos, en realidad, eran diferentes. Ambos tenían un carácter fuerte y decidido además de algo imprudentes, pero de los dos, Luffy era mucho más decidido que su hermano, más seguro y mucho más abierto, Ace por otra parte era más reservado. Mucho tiempo se preguntó cómo dos hermanos podían ser tan diferentes. Al cabo de un tiempo encontró la razón. Cuando Marco cumplió años invitaron a los hermanos D y obviamente a sus padres. Nunca había conocido a dos personas tan despreciables como los padres de estos. ¿Cómo esas dos personas habían podido engendrar a un hijo como Ace? Era un misterio. Luffy por el contrario, tenía muchas similitudes con su padre, ambos eran decididos y fuertes, también las tenía con su madre pero por más que busco una similitud entre Ace y sus padres no la encontró. Con unos padres tan opresores, tan indiferentes a sus hijos y al final encontró su respuesta. Ace se había encargado de cuidar a su hermano, aislado de la tiranía e indiferencia de sus padres, habían hecho que el menor tuviera más carácter que su propio hermano mayor.

Y había algo más, cuando conoció a Ace era un niño vivo, con un brillo especial en los ojos, pero de un tiempo para acá, aquel brillo parecía haberse ido opacando. Por eso había enviado a Marco y Thatch a hablar con él, la respuesta simplemente no lo complació, «Ace está estresado, ha tenido mucho trabajo». El trabajo no era lo que estaba carcomiendo al pecoso, había algo más y podía apostar lo que fuera a que estaba relacionado con su hermano, ya que era la única cosa que podía alterar al pecoso de ese modo.

─Estoy seguro.

Thatch contempló a su padre, tenía la mirada perdida así que no dijo nada más y regreso a su posición en la ventana. Comenzaba a sentirse inquieto, ver el auto de Vivi detenerse frente a su casa varias veces le decía que su padre tenía razón, algo estaba pasando y no sabía que era. Estúpido Ace y su manía de no abrirse con la gente que lo quería. Thatch no soportaba ver sufrir a uno de sus hermanos, la próxima vez que Vivi se detuviera frente a su casa, saldría y le exigiría que le dijera que era lo que estaba pasando.

.

.

.

Yo también tuve un Ace ─Luffy miró al niño peliverde apretando los dientes─. Kuina era mi Ace ─el chiquillo dejó de gruñir y lo miró confundido, ¿Kuina? ¿Quién era?

¿Y por qué no te vas con ella?

Ella falleció hace un año.

Luffy cerró la boca y miró al otro, su expresión molesta desapareció y fue sustituida por una de confusión.

¿Perdiste a tu Ace? ─el peliverde se alejó y subió al columpio para empezar a impulsarse con los pies, Luffy miró el columpio a su lado y lo imitó. Estuvieron columpiándose un largo rato hasta que Zoro rompió el silencio que los envolvía.

Se parecía a tu hermano ─Luffy dudaba que la hermana de aquel chico fuera tan bonito como Ace, pero no dijo nada─. Siempre se preocupaba por mí, cuando estaba triste me abrazaba y en sus brazos todos los problemas desaparecían. Era igual de bonita que tu hermano, muchos chicos querían quitármela pero ella siempre los ignoraba para ir conmigo.

Luffy bajo la mirada, era justo lo que Ace hacía. Su hermano siempre dejaba de lado sus cosas para estar con él, muchas veces cuando quería jugar, Ace lo acompañaba en sus juegos y después en la noche lo veía haciendo su tarea hasta tarde. Cuando descubrió eso, dejo de molestarlo y se quedaba con él hasta que terminaba su tarea para después ir a jugar. Zoro se quedó callado y Luffy no insistió en que continuará, suponía que pensar en su Ace le traía recuerdos tristes.

Lamento mucho lo de tu hermana ─era lo que debía decir, o al menos Ace le había dicho eso en una ocasión─, pero aun así no voy a darte a mi hermano ─Zoro esbozó una amarga sonrisa.

Quieres mucho a tu hermano, ¿verdad? ─Luffy asintió con determinación─ Cuídalo, no dejes que nada malo le pase. Si llegas a perderlo ─el peliverde miró al otro, no tenía la mirada de un niño─, tendrás que aprender a vivir únicamente con sus recuerdos y créeme, el recuerdo de los brazos de Ace, jamás podrá compararse con los verdaderos.

La conversación que sostuvo con Zoro había estado en su cabeza desde que abandonará la Universidad sin siquiera ver a su hermano y no había podido sacarla, pues aquella tarde… Ace pudo haber muerto, la sola idea de que aquello pasara le causaba escalofríos. Enterró su rostro en el pecho del mayor, los latidos del corazón de Ace llegaron hasta él pero no eran suficientes para calmarlos, no esta vez, el solo saber que estos pudieron haberse detenido para siempre. No quería pensar en eso, no quería pensar en eso y sin embargo… solo podía pensar en eso.

─¿Ace? La tarde que nuestros padres tuvieron el accidente ─no quería preguntar pero tenía que saber─, ¿es verdad que tú debías estar con ellos? —Ace se quedó sorprendido mirando a su hermano quien al notar su turbación se alejó para mirarlo.

─¿Quién te lo dijo?

─¿Es cierto? ─Ace asintió, Luffy lo soltó y se alejó sin dejar de mirarlo─ Nunca me lo habías dicho ─¿cómo decirle, sabiendo cómo se ponía?

Ace miró a su hermano. Nunca se lo había dicho porque simplemente no creyó necesario hacerlo, además tras la muerte de sus padres no fue como si ambos se sentarán a platicar largamente sobre cómo se sentían cada uno. Ahora que lo pensaba, ¿Por qué no lo habían hecho?

─Papá y mamá irían a una expedición ─Ace miro la pared al ser incapaz de mantener la mirada del otro─, me pidieron que los llevara y yo acepte pero me entretuve y ellos decidieron marcharse solos ─ahora recordaba porque nunca había hablado con Luffy de aquello─. Tal vez si los hubiera llevado, no les habría pasado nada.

O tal vez, si los hubiera llevado también hubiera perdido a su hermano aquella tarde. Cuando sus padres murieron se deprimió mucho, pero pudo salir adelante por su hermano. Ace tuvo problemas para superar la muerte de sus padres, su abuelo insistió en que se fueran a vivir con el cuándo Ace estaba perdido en su propio dolor, ajeno a lo que sucedía a su alrededor, Luffy se negó, su abuelo era como sus padres, siempre queriendo imponer su voluntad sobre los demás y no dejaría que aquello volviera a suceder, no dejaría que nadie volviera a controlar la vida de su hermano. Cuido a Ace día y noche, su hermano ni siquiera comía por sí mismo y pasaba casi todo el día dormido en el sofá, Luffy incluso intento sacarlo de aquel sopor haciendo avances nada discretos pero Ace dejo de resistirse. Luffy pudo haberse aprovechado de él cuándo dormían juntos o cuando lo ayudaba a bañarse o simplemente cuando su hermano estaba absorto dentro de su mente en la sala de la casa, no es que siendo un chico de 14 años, no lo hubiera pensando, sobre todo cuando lo metía a la tina y lo bañaba, en una ocasión bajó de más la mano entre las piernas de su hermano pero este no reacciono, o cuando una noche lo besó mientras lo desnudaba, fue esa noche que comprendió que no deseaba a su hermano, no de esa forma. Ace era su todo, lo amaba desde que tenía uso de razón pero su hermano no solo despertaba sentimientos lujuriosos en su mente ─la gran mayoría lo eran, pero no todos─, él quería a Ace, lo quería de verdad, quería que cuando estuviera con él, su hermano lo tocara, compartieran besos y sus alientos chocarán. Al verlo en la cama, bajo su cuerpo y totalmente ajeno a lo que sucedía, comprendió que eso no era lo que quería. No bastaba que Ace lo dejara tenerlo, no bastaba con tomarlo, el amor era algo más que simples besos, que simples caricias.

¿Que era el amor? Era el brillo en los ojos de su hermano, su risa y su sonrisa, su cabello agitándose en el viento, las pecas que cubrían su rostro, era sus brazos cálidos que siempre lo hacían sentir seguro, sus besos en las mejillas o en la frente. Todo eso era el amor y si no tenía eso de su hermano entonces no lo quería.

Dormir con Ace fue hermoso, tanto que había estado soñando con eso las dos últimas noches. Era muy difícil tener esa clase de sueños para despertar y ver al protagonista a tu lado, saber que con solo estirar la mano podría tocarlo y revivir todo aquello que sintió. Sanji le había dicho una vez, que no era necesario amar a una persona para "dormir" con ella, bastaba con que te gustara y la desearás. Luffy no había entendido como podías "dormir" con alguien si no lo querías. Y ahora, después de "dormir" con Ace, sentía más confusión, ¿Cómo podría hacer algo como eso con alguien a quien no amaba? Hacer el amor, no fue solo satisfacer su deseo por Ace (porque en el fondo si sentía deseo por su hermano), fue algo más profundo, algo más hermoso. Pudo sentir su corazón, su calor, su respiración. Hacer el amor era unirse a la persona que lo era todo para ti, no era solo "acostarse" con ella como decían, había algo más y no podía imaginarse a sí mismo haciendo aquello con alguien que no fuera su hermano, sería extraño, antinatural. Luffy apretó la camisa del mayor entre sus manos en un intento por retener a Ace junto a él.

Ace abrazo a su hermano al sentir como este se lo aferraba con fuerza. Luffy siempre había sido un llorón, desde que era pequeño lloraba por todo, porque tenía hambre, porque no podía dormir, porque estaba mojado, porque estaba solo, porque no podía repetir, porque se caía, porque se golpeaba. Nunca le dijo sobre eso para no preocuparlo, Ace no estuvo con Luffy tras la muerte de sus padres, lo dejó solo, no supo apoyarlo. Era algo que nunca se había perdonado.

Durante mucho tiempo fue solo un adorno que sus padres presumían y mostraban a sus amigos, pese a que todos le sonreían con aprobación, Ace podía ver que en realidad nadie lo veía porque él no era nada, un simple niño aburrido que estaba allí ocupando un espacio. Luffy fue el primero en verlo, la primera sonrisa de Luffy fue para él, cuando comenzó a caminar siempre se dirigía a él, fue importante para su hermano, pero en el fondo sabía que en realidad Luffy lo era todo para él. Su hermano tenía amigos a los que quería y quienes lo querían, que lo cuidaban, lo protegían, cuando estaba con ellos, Luffy era otro, una persona distinta. Su hermano estaba destinado a brillar solo, luchaba por lo que quería sin importarle nada. Luffy tenía toda la vida por delante, pero Ace solo tenía a su hermano, si algún día llegaba a perderlo, sabía que jamás podría reponerse.

Sintió los dedos del otro clavándose en su espalda y cerró los ojos mientras apretaba más el abrazo. No lo amaba, era la verdad, quería a su hermano y daría su vida por él pero no lo amaba, al menos, no de la forma que Luffy quería que lo amara, pero tampoco quería verlo sufrir. Toda su vida siempre había estado entre la espada y la pared. Si al menos logrará hacerle ver a su hermano de las cosas que estaba perdiendo por "amarlo", si al menos Luffy lo escuchará. Si pudiera comprender que no todo lo que quería era lo mejor para él.

.

.

.

─¿Estás diciendo que...? ─Thatch no era capaz de terminar la pregunta─ ¡Pero son hermanos!

¿Acaso creía que no sabía eso? Fue lo mismo que Vivi le dijo a Ace cuando le contara. El pecoso se había puesto tan rojo e incluso balbuceo varias veces, nunca lo había visto tan nervioso y no podía culparlo, lo que le decía no era algo fácil. No era como decir que estabas enamorado de la novia de tu mejor amigo, o que te gusta tu maestra o que amas a una mujer casada. Cielos, Vivi había pensado que cualquiera de esas cosas era mejor a que tu hermano menor te amara. Era hija única así que no lograba imaginar el trauma que aquello represento para Ace.

«Es mi culpa, algo debí haber hecho para hacerlo sentir de esa manera». Ace se culpa por los sentimientos del menor y aquello solo hacía que fuera una presa más fácil para su hermano. Un hermano al que Ace adoraba y por el que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa.

─Ace ha tratado muchas veces de hacerle entender eso, pero Luffy insiste en que no le importa. El problema es que ahora que Luffy es más grande... ─se mordió los labios─ Sus avances se han vuelto más demandantes.

El silencio que se apodero de la biblioteca hizo que Vivi se sintiera incómoda. Tal vez no debía haber dicho nada, en su mente aquella conversación resultaba más fácil pero ahora, al decir todo aquello en voz alta no podía evitar sentirse incomoda.

Thatch contemplo el suelo de madera que cubría la biblioteca. ¿Luffy amaba a su hermano? Jamás se le habría ocurrido algo como eso, es decir, ¿qué clase de mente tendría que tener para pensar algo así? ¡Eso solo se veía en las películas! ¿Cómo Luffy había podido enamorarse de su propio hermano? Ace era lindo, lo admitía y una gran persona pero que lo amara era extraño.

¿Cuántas veces no hablaron de chicas? ¿Cuántas veces no compitieron por saber a cuantas chicas lindas habían besado? Incluso una vez hablaron de cómo fueron sus primeros besos, entonces... los pensamientos de Thatch se interrumpieron, ahora que lo pensaba, Ace nunca había hablado de eso.

¿Qué hay de ti, Ace? ¿Has besado a alguien? ─pregunto Thatch mientras Marco y Jozu discutían sobre quien habían tenido el mejor primer beso.

El pecoso miro su cerveza y rodeo la botella con una mano para pasar su pulgar por encima de la etiqueta.

Si ─Thatch sonrió y rodeo al otro por los hombros con un solo brazo.

Fu fu fu, mira nada más... Vamos, cuéntale a tu hermanito mayor como fue tu primer beso.

Pese a que ambos eran de la misma edad, Thatch siempre se comportaba como el mayor. Ace frunció el entrecejo.

No es algo que quiera recordar ─dijo antes de darle un trago a su cerveza.

¿En verdad fue tan malo? ─pregunto riendo sin notar la cara afligida del otro─ ¿Acaso fue esa chica glotona que te perseguía a todas partes? Ya sabes la que se llamaba Conejo o algo así.

Bonney ─dijo Ace de forma distraída, ojala su primer beso hubiera sido con esa chica pelirrosa, ojala hubiera besado a alguien más que no fuera su hermano, después de aquello no le habían quedado muchas ganas de probarlo─. No, no fue con ella.

Entonces, ¿con quién? ─para ese momento ya estaba más que intrigado. Ace era un chico popular entre sus compañeras, con su rostro aniñado y su apariencia, pero era raro que les hiciera caso─¿La conozco?

De verdad, Thatch no quiero hablar de eso.

Aquella noche no logro convencerlo que le dijera con quien había sido su primer beso y ahora que lo pensaba Ace se había mostrado incómodo. Con lo que Vivi acababa de contarles, comenzaba a sospechar quien había sido la persona con la que compartió su primer beso.

Shirohige se recargo por completo en la silla y miro la araña de cristal que colgaba del techo de la biblioteca. Había conseguido aquella pieza en una de sus expediciones a la isla del Cielo, le gustaba, cuando estaba demasiado estresado podía dedicarse a contemplar los diminutos cristales y fantasear con alguna historia lejana que hubiera leído. Ahora entendía el silencio de su querido hijo. Ya había sospechado que la preocupación de Ace debía estar relacionada con su hermano pero admitía que nunca habría podido imaginar algo así.

La idea era demasiado extraña pero no le resultaba tan ajena como cualquiera podría imaginar. Era un hombre viejo y había viajado por todo el mundo, tanto por trabajo como por placer. Había sido el primero en leer historias que llevaban ocultas siglos. En la antigüedad las cosas como el incesto, la homosexualidad y otros temas parecidos no eran tan anormales. Las sociedades tenían reglas diferentes, conceptos distintos de la belleza y el amor. Claro está, que no todas las sociedades pensaban lo mismo, en algunas castigaba muy duramente a las personas que tenían una preferencia distinta a la "normal" y en otras a las personas que cometían incestos se les apedreaba porque iban en contra de lo natural. Podría recordar un montón de historias más, como la de la Reina de Arabasta que se casó con su hermano menor para gobernar o muchas otras más en las que se incluía el incesto, pero tenía que admitir que no lograba recordar ninguna que incluyera a dos hermanos, hombres, manteniendo una relación amorosa. Debía haberla, nada era nuevo en el mundo, ni siquiera esa forma de "amor".

─Entiendo ─dijo Shirohige mirando a la peliazul─. Me imaginaba que el problema de Ace estaba relacionado con su hermano aunque tengo que admitir que nunca pensé en algo así ─la voz del hombre se escuchaba tranquila, como si Vivi acabara de decirle que la cena estaba lista o cualquier trivialidad─. Supongo que por eso no quiso decirnos que estaba pasando.

─Conociéndolo, seguramente pensó que le daríamos la espalda o que lo juzgaríamos ─dijo Thatch─, aunque lo entiendo, no es algo fácil de asimilar, aun me cuesta un poco creerlo pero... no resulta tan descabellado.

Tenía lógica, si lo pensaba bien, incluso Thatch se preguntó cómo no lo noto antes. La forma en que Luffy hablaba de su hermano, como se le pegaba, como se enojaba cada vez que alguien se acercaba a Ace y le decía que se lo llevaría. Había pensado que eran celos de hermano. Todos sabían que Ace era quien cuidaba a su hermanito la mayor parte del tiempo, el pecoso nunca lo dijo abiertamente, nunca se quejó de sus padres pero solo un ciego no se daría cuenta de cómo eran en realidad, y considerando que el menor era demasiado posesivo con las cosas que le gustaban ─como la carne─, nunca les pareció extraño aquella actitud.

«Últimamente han pasado muchas cosas y me estoy adaptando», las palabras de Ace ahora cobraban sentido. También ahora comprendía porque no quiso decirles nada. Estúpido Ace, ¿acaso pensaba que alguno de ellos le daría la espalda? Era su hermano y a los hermano se les apoyaba en cualquier situación o de lo contrario no eran familia. Su padre les había enseñado eso, no necesitaban compartir sangre para ser una familia.

Pensó en Ace, aquel chiquillo pecoso que sonreía con facilidad, aquel chico que se había metido en peleas para proteger a Haruta e Izou, los más pequeños de sus hermanos. Que cuando les estaban dando una paliza a Marco y a él intervenía y que después tenía que ir a casa de padre para lavar su ropa y curar sus heridas para que sus padres no se dieran cuenta. Aquel chico que se quedaba dormido en cualquier parte, incluso sobre su propia comida, que adoraba la carne y todo aquello comestible que estuviera a su alcance, que tenía unos perfectos modales, una sonrisa sincera y un aire nostálgico. Aquel chico que se preocupaba por ser un buen hermano mayor para Luffy. De solo pensar en lo que había estado viviendo esos últimos cinco años. ¿Qué diablos pasaba con la vida? ¿No le parecía que el chico ya había sufrido suficiente como para además agregar aquello? La idea era demasiado bizarra para considerarla.

─¿Y ellos ahora son...? ─Thatch no lograba unir las palabras "pareja" con su hermano y el hermano menor de este─ ¿Son...? ─Vivi asintió.

─Desde que Luffy estaba en el hospital. Ace comenzó a culparse por lo sucedido y como Luffy estuvo realmente grave, alguien lo convenció de que lo mejor que podía hacer era aceptar a su hermano. Esta persona le dijo que Luffy solo tenía curiosidad, que en realidad no lo amaba y que cuando descubriera lo que era realmente se olvidaría de todo y seguiría con su vida.

─¿Que! ¡Eso es una estupidez! ─dijo el castaño, conocía lo suficiente a Ace como para saber que era grandioso, entre más lo conocías más te encariña as con él─ ¿Quién le dijo semejante cosa?

─No lo sé ─lo sabía pero no quería decirlo─. Ace no quiere que nadie se entere.

─No es de extrañar, es decir ─Thatch se rasco la cabeza─, no es algo que puedas ir presumiendo por allí ─bajo la vista y miro el suelo─. Cielos, pobre Ace, pensé que estaba triste porque ustedes habían terminado su relación.

─Nunca fuimos novios ─tanto el castaño como Shirohige la miraron─. Yo le propuse a Ace que fingiéramos ser novios para que Luffy comprendiera que lo que quería no podía ser, pero ─suspiro─ no funcionó ─apretó los puños, no sabía si debía continuar o dejar las cosas como estaban─. En el tiempo en que fingimos ser novios, Luffy no desistió de su intento de convencerlo, incluso una vez Ace tenía una marca en los labios ─los ojos de Thatch se abrieron como platos.

─Pero pensamos que… ─la había visto, todos la habían visto la marca en sus labios. La chica negó con la cabeza.

─Fue Luffy. Ace y yo nunca nos besamos ni nada.

─¿Por qué no? ─la voz de Shirohige hizo que la peliazul levantará la cabeza.

─Solo somos amigos.

─¿Por qué nunca se besaron frente a Luffy? ─el castaño miró a su padre confundido, ¿A dónde quería llegar con aquella pregunta?

─Ace… no quería… dijo que su hermano ya estaba sufriendo con saber que éramos novios como para además hacerle aquello.

─Pero, ¿es que acaso el plan no era hacer que Luffy se olvidará de él? ¿Qué comprendiera que Ace no lo quería? ─preguntó Thatch confundido. Vivi asintió.

─Ese era el plan pero Ace quería proteger a su hermano, no quería que sufriera.

Típico de Ace, pensó Thatch.

─Sé que ustedes quieren a Ace como su familia, por eso pensé que… pensé que… ─la verdad no sabía muy bien porque había acudido con ellos, tal vez simplemente quería desahogarse con alguien, si ella se sentía de esa forma no quería saber cómo se sentía Ace.

─Te agradezco que hayas venido a contarnos esto ─Shirohige miró a la chica─. Sé que debió ser difícil para ti ─Vivi bajo la mirada, aquel hombre era justo como Ace le había dicho, un hombre fuerte que imponía respeto pero que sabía escuchar.

─Disculpe, pero… ¿Qué hará?

Shirohige se recargo en su silla de nueva cuenta. Era una pregunta difícil, ¿Qué debía hacer ahora que sabía lo que estaba afligiendo a su hijo? No era algo que pudiera arreglarse fácilmente, de hecho, temía que las cosas fueran más complicadas de lo que las había planteado la chica.

─No le digas a Ace que has venido a hablar con nosotros. Tengo el presentimiento que eres la única persona con la que ha hablado sobre esto y si le dices que nos has contado todo esto, ya no querrá decirte nada.

─¿Usted… usted puede aceptar algo como esto? Es decir, son hermanos y aun así…

─Con todo respeto, señorita Nefeltari, ¿usted no tiene hermanos, verdad? ─la peliazul negó con la cabeza ante la pregunta de Thatch, el castaño con tupe esbozo una sonrisa─ Entonces no puede entender porque Ace hace lo que hace. Cuando uno tiene un hermano, y sobretodo un hermano menor, es capaz de hacer cualquier cosa por protegerlo.

─No dudo del cariño de Ace para con Luffy, de hecho, eso es lo que más me preocupa. Luffy "ama" a su hermano desde que tenía 12 años, tal vez desde antes, y ahora que Ace ha aceptado tener una relación con el... ─no necesitaba terminar de decir que era lo que la asustaba, estaba más que claro.

─Entonces debemos actuar antes de que algo así suceda ─dijo Thatch de forma terminante, si era necesario golpearía la cabeza del menor hasta que se olvidará de aquellas ideas.

.

.

.

Ace permaneció recostado en la cama, con la espalda apoyada en la cabecera y su hermano en su regazo. Luffy se había quedado dormido sobre él, podía sentirlo aferrando la camisa que se había puesto para cubrirse, a veces lo sentía estremecerse y el agarre se hacía más fuerte. El pecoso tenía la vista fija en un punto indeterminado de la habitación, mientras mantenía una de sus manos sobre la espalda del menor y la otra acariciaba su cabello con suavidad.

Sentado en la oscuridad con el cuerpo de su hermano sobre el suyo, su mente vagaba en un mar de recuerdos sin detenerse en ninguno en específico, la mayoría con la imagen de sus padres. Aquella tarde se había atrasado en una traducción, aquella tarde debió llevarlos al aeropuerto pero no iba a llegar a tiempo así que sus padres se fueron solos y tuvieron aquel accidente, muchas veces pensó en ello, en que también debió morir esa tarde. Si lo hubiera hecho, su hermano sería libre o al menos mucho tiempo pensó eso, pero ahora, miró el rostro dormido de su hermano. ¿Qué habría pasado con Luffy si él también hubiera muerto aquella tarde? Quería pensar que Luffy era lo suficientemente fuerte como para resistirlo, su abuelo habría estado con él y aun cuando su abuelo quisiera inscribirlo en la marina, Luffy jamás lo habría permitido, esa era la verdad, ahora lo comprendía. Pensó que al dejar que Luffy viviera con él lo hacía para protegerlo pero, Luffy jamás habría dejado que su abuelo controlará su vida, ahora se daba cuenta que si permitió que su hermano se quedará a su lado, aun sabiendo lo que sentía, fue para su propio bien, él no era tan fuerte como Luffy y la única razón por la que pudo seguir adelante fue por su hermano.

«¿Estas tan desesperado porque alguien te amé, que sedujiste a tu propio hermano?», esas palabras había circulado por su cabeza desde que el pelirrojo se las gritará aquella tarde, porque eran verdad, tal vez no lo hizo de forma consciente pero algo tuvo que haber hecho para despertar esos sentimientos en su hermano. Luffy era muy pequeño como para comprender lo que significaba aquello que decía sentir, apartó la vista de la pared y miró el rostro dormido de su hermano, era tan pequeño e inocente, no se daba cuenta de lo que pasaría si alguien llegará a enterarse de lo decía sentir por él, si alguien llegaba a enterarse de lo que sucedió entre ellos la noche de su cumpleaños. El pecoso sentía unos enormes deseos de llorar cada vez que recordaba, aún podía sentir las manos y los labios de su hermano recorriendo su cuerpo, el dolor era menor pero seguía allí, aunque tal vez lo que más le dolía era la opresión que parecía haberse instalado en su pecho. Nunca debió permitir que aquello sucediera, nunca debió ceder tan fácil a "eso".

Ace apartó un mechón de cabello del rostro del menor y se quedó contemplándolo un largo rato, no había cambiado mucho de cuando era un bebé, salvo por la cicatriz bajo su ojo izquierdo. «¡Si algo no te gusta, tienes que decirlo!». Era una mentira, Luffy jamás lo escuchaba, ¿Cuántas veces no le había dicho que él no lo quería de esa forma? Aún si ahora le decía a su hermano que no quería volver a hacer "eso", Luffy encontraría una forma de convencerlo para que cediera, su hermano siempre lograba conseguir lo que quería y él no era la excepción. «No eres más que una muñeca a la que nuestros padres manejan a su antojo», aquellas palabras con las que su hermano lo había definido nunca se le olvidaron, nunca las olvidaría. ¿Quién iba decir que al final también se convertiría en la muñeca de su hermano?

Para ser justos, sabía que Luffy no lo veía como una muñeca, sabía que para su hermano era algo más, o tal vez solo se estaba engañando a sí mismo para no afrontar la realidad de que nuevamente era un objeto, un adorno que movían de un lado a otro sobre el escritorio para ver en qué posición quedaba mejor. Cansado, soltó un suspiro y con cuidado se soltó del agarre del otro y miro la habitación.

No terminaba de acostumbrarse a ella, a veces deseaba poder dormir en su cuarto pero Luffy insistía en que debían dormir juntos ya que ahora eran una pareja y las parejas dormían juntos. Su hermano tenía una mente infantil sin duda alguna. Todos los muebles habían sido elegidos por Luffy, aún y cuando fueron juntos a las tiendas, el menor fue quien tuvo la última palabra. Era una habitación bonita, los muebles tenían un toque rustico y un color agradable, si aquella habitación no significará lo que significaba para Ace, le habría parecido bonita. Miró a su hermano, Luffy continuaba dormido, se había encogido sobre sí mismo haciéndolo parecer una pequeña bolita con cabeza, sonrió divertido y alargo la mano para pasar sus dedos por entre su cabello.

Siempre había tenido esa costumbre, acariciar el cabello de su hermano, en realidad no sabía en qué momento la había obtenido simplemente lo hacía, fue una caricia que continuó teniendo con el menor aún después de que este le confesará lo que sentía por él.

Había aceptado a su hermano porque no quería verlo sufrir, pero ahora se pregunta que era realmente peor… ¿verlo sufrir? o ¿verlo sumergido en una felicidad falsa? Porque eso era todo lo que le estaba dando, una ilusión que en algún momento se convertiría en arena en las manos de su hermano y resbalaría por sus dedos.

«Te amo», eran las palabras que su hermano había repetido una y otra vez aquella horrible noche y eran las palabras que él no podía regresar. Muchas veces se había preguntado si Luffy no fuera su hermano, ¿podría amarlo? No estaba seguro siquiera que se hubiera acercado a él, tal vez nunca se hubieran hablado y él no estaría sufriendo aquello en esos momentos. Se recostó a su lado y atrajo a su hermano hacia él para rodearlo con sus brazos, justo como cuando eran pequeños, antes que todo aquello comenzará.

─Te quiero, Lu ─susurro contra el cabello del otro mientras cerraba los ojos─, si supieras cuando te quiero, hermano.

Era la verdad, lo quería, más que a su vida, más que a cualquier otra cosa, por desgracia el amor que él sentía por su hermano, no era la clase de amor que el otro quería. «De una forma u otra, terminarás lastimándolo. Lo que tienes que decidir es en qué forma vas a lastimarlo», Ace había tomado su decisión aquella noche en el hospital, no iba lastimar a su hermano, prefería lastimarse a sí mismo antes que Luffy sufriera.

.

.

.

Cuando Thatch regreso de acompañar a la chica a su auto, se encontró con su padre sentado con la vista fija en una fotografía. No necesitaba verla para saber que era la fotografía del cumpleaños de Marco, donde invitaron por primera vez a Ace y a su hermano a la casa. Era un recuerdo agradable, fue un día muy divertido. Aquella tarde jugaron a las escondidas, Luffy se había puesto a llorar cuando logro encontrar a todos menos a su hermano, Ace hubiera ganado el juego de no ser porque salió de su escondite para decirle que no se había ido a ninguna parte, después de eso fue algo difícil jugar con el pecoso ya que el menor se aferró a él y no lo soltó. Tal vez Luffy amaba a su hermano desde entonces, tal vez siempre lo había amado.

─¿Padre? ─Shirohige no aparto la vista de la fotografía ni mostró reacción alguna de haberlo escuchado por lo que Thatch se acercó.

─Es curioso, ¿no? ─preguntó sin apartar la vista de la fotografía─ La forma en cómo nos cegamos por las normas de la sociedad. El cariño de Luffy por Ace estaba allí, frente a todos y ninguno lo notamos, y no lo hicimos porque nos parecía normal ya que después de todo son hermanos.

─No puedo imaginar cómo ha sido para Ace todos estos años. Es decir, nunca dijo nada y siguió cuidando a su hermano.

Pero Ace jamás se quejaba de su hermano, al contrario, cuando hablaba de él lo hacía con orgullo y mucho cariño, algo normal considerando por lo que habían pasado. Cuando conoció a Ace y vio cómo eran sus padres con el pecoso y el hermano menor de este, Thatch se preguntó cómo habría sido su infancia de haber tenido un hermano mayor como el, tal vez no habría sido un niño tan odioso.

─Ojala Ace hubiera hablado con nosotros ─murmuró por lo bajo, pero su padre logro escucharlo. Shirohige dejo la fotografía sobre el escritorio.

─Llama a tus hermanos, por favor.

.

.

.

─No sabía que tuviera que informarte de todo lo que hago ─Akainu apretó los puños conteniendo las ganas que sentía de golpear a la mujer. Robin era capaz de sacarlo de sus casillas con suma facilidad.

─No de todo, solo de todo lo que involucre a los poneglyphs ─Robin cerro el libro que estaba leyendo, dejando su dedo índice adentro para no perder la página donde iba y miro al director de la Universidad, sin duda era un hombre aterrador pero ella había conocido a gente más aterradora que aquel sujeto y estaba acostumbrada a tratar con ellos.

─El trato fue que tendría total autonomía en mi trabajo, además necesito ayuda para traducirlos, si es que quieres que lo haga en los próximos cinco años.

─¿Y crees que ese maldito mocoso lo hará bien? Ni siquiera conoce el idioma en que están escritos.

─¿Cómo te enteraste que le pedí a Ace que se uniera a mí? ─Akainu esbozo una sonrisa que endureció aún más su rostro.

─¿Acaso crees que puedes ocultarle algo al director de la Universidad?

─Déjame adivinar ─dijo la chica ignorando el alarde de grandeza de su interlocutor─. ¿Marshall D. Teach? Aun no entiendo cómo es que confías en ese sujeto ─las pocas veces que lo había tratado fueron suficiente para que su instinto le indicara que debía cuidarse de él.

─Ambos tenemos el mismo propósito. Si quieres ayuda para la traducción dile a él que te ayude, es capaz de leer los poneglyphs, igual que tú.

─Algo me dice que Ace también será capaz de hacerlo.

─¿Acaso olvidas de quien es hijo? ─pregunto furioso golpeando el escritorio de la chica con ambas manos.

─No me interesan sus padres, sino él.

─Es muy peligroso ─lidiar con los padres del chico había sido un verdadero dolor de cabeza, ¿Qué tal si el hijo era igual que los padres?

─¿Cuál es el problema? Si Ace se pone igual de necio que sus padres, siempre puede sufrir un "accidente", ¿no? ─Akainu frunció el entrecejo y miró a la mujer con cautela.

─¿De qué hablas? Fue un accidente ─Robin esbozó una sonrisa.

─Claro, pero igual… ─la morena dejo el libro de lado y se levantó para encarar a su interlocutor─ No me gustaría enterarme que Ace haya sufrido un "accidente". Me necesitas Akainu, y lo sabes ─el aludido apretó los puños tratando de controlar la furia que sentía hervir en su interior─. Mira el lado bueno de las cosas, "Perro Rojo", si Ace y yo trabajamos juntos, todos conseguiremos lo que queremos en menos tiempo.

─A Ace no le interesan los poneglyphs ─Robin sonrió y sacó una hoja de su cajón para pasársela al otro. Era el reporte de salidas de la biblioteca. El último registro llamó la atención de Akainu quien tomó la hoja para asegurarse que estaba leyendo bien, el título que el pecoso había sacado era "La historia del mundo".

─La mejor forma de estudiar los poneglyphs es conociendo la historia, solo un aficionado buscaría un libro sobre los poneglyphs.

─¿Cómo sabes que lo sacó para eso? Jinbei le ha asignado clases, tal vez necesita el libro para una de sus clases.

─Ya lo revise, Ace estará ayudando a impartir la clase de codificación, ese libro ─dijo señalando la hoja que él otro sostenía en sus manos─ no figura para nada en la materia. Ace terminará interesando por la historia pérdida del mundo, te lo aseguro ─Akainu volvió a contemplar el último nombre registrado en el reporte de salidas de la biblioteca.

El hijo resultaba igual de curioso que los padres.

Tal vez debía dejarlo tratar.

.

.

.

.

.

.

Continuará.


Gracias a todas las personas que siguen leyendo esta historia, pese a que la autora suele tardarse mucho en las actualizaciones, y sobretodo muchas gracias a las personas que dejan sus comentarios, como dije en el capítulo anterior estos me hacen muy feliz porque significa que a alguien le gusta esta historia. Muchas gracias, de verdad.

También, gracias a los otros lectores (si es que existe por allí algún lector(a) silencioso).

Espero que el capitulo sea de su agrado.

Como siempre, muchas gracias por leer y pues si gustan dejar algún comentario estaré encantada :D