The Walking Dead no me pertenece nada algunos personajes que salen aquí son de mi autoria pero solo para esta historia.

Tambien agrego una tabla de personajes para evitar confusiones:

Giselle (14) hija de Beth y Daryl

Judith (20)

Federic (15) hijo de Rick y Michonne

Francis (15) hijo de Eugene

Jasper (16) hijo de Tyresse

Horace (19) hijo de Sasha

Charles (19) hijo de Abraham y Rosita

Jung y Conrad (19) hijos de Maggie y Glenn

Carl (32)

"Matar, tal vez para ti sea la palabra más horrible de este mundo pero para nosotros es solo un verbo como comer o saltar"

Judith Grimes

Judith se levantó a primera hora de la mañana, tras la plática con su amiguita tenía el firme propósito de no lastimarse más; corrió al baño para lavarse la cara y luego fue a la sala para ver si alguien más ya estaba despierto: Carl estaba en los sillones hablando con Maggie, Carol y Noah.

—Buenos días— saludó Judith al ver a los mayores reunidos.

—Buenos días— contestó Carl.

Ella fue a la cocina y se sirvió un poco de té ya preparado, pronto se unió a la discusión que tenían los mayores que parecían más absortos en lo que decían que en su presencia. Maggie parecía inquieta mientras Noah recargado en el respaldo parecía meditar algo.

—No puedes enviar a Conrad a una carrera, ninguno de los chicos tiene la preparación que sienten cuando los adultos van con ellos— se quejó Maggie.

—Tampoco puedes dejar el pueblo sin nadie— argumentó Carol —Yo creo que tienen todas las oportunidades para lograrlo—.

—Puedo ir con ellos— intervino Noah —Pero sería el único adulto con ellos, coincido en que si se llevan a los mayores y hay un ataque las cosas pueden salirse de control—.

Judith carraspeó —Les recuerdo que cuando atacaron la casa, yo junto con los otros hicimos un buen trabajo. Yo no soy tan buena en las carreras pero puedo quedarme aquí y defender con facilidad—.

Maggie tronó sus dedos —No se trata de eso Judi, separados somos más débiles pero si no hay otra solución yo también iré en la carrera—.

La puerta sonó rápidamente, Judith salió para ver de qué se trataba y apareció frente a ella un pequeño de ocho años que respiraba agitado por la carrera —Llegaron, ya llegaron ellos pero alguien está herido—.

Judith sintió un escalofrío, tenía miedo de su padre y Michonne, le pidió el pequeño que diera el mensaje y salió corriendo al rústico hospital con el que contaban; por un momento se sintió como cuando era una niñita y tenía pesadillas. En ese momento quería estar entre los brazos de su padre o Michonne porque se sentía protegida, lo mismo ocurría ahora porque la idea de perder esas sonrisas lo asustaban más que nada.

Entró en el hospital y rápidamente escaneó el lugar en busca de su familia, en cuanto vio a su padre de pie hablando con Michonne casi saltó para estar con ellos — ¡Papá! —.

Abrazó a su padre con mucha fuerza, normalmente era más reservada pues ya le daba un poco de pena reaccionar de esa manera pero en ese momento el miedo la había controlado. Sintió los brazos de sus padre envolverla —A mí también me da gusto verte—.

Más tranquila le apretó el hombro a Michonne quien le sonrió, Judith suspiró —Cuando dijeron que alguien estaba lastimado… casi me infarte—.

Vio el rostro sombrío de Michonne y Rick —Fue Daryl y Tyresse— contestaron al mismo tiempo ellos.

La tensión de Judith volvió de nuevo a su estómago, esos dos hombre significaban mucho para ella. Tyresse le había salvado de pequeña, no viviría si no fuera por él mientras que con Daryl sentía mucha cercanía, sin contar que bunny sufriría — ¿Cómo están? —.

—No sabemos— le informó Rick, se rascó la barbilla.

—Fuimos atacados por unos nómadas. Los que seguro han estado acosando— siguió Michonne.

En ese momento entraron el resto junto con Federic y Giselle; Rick se acercó a Giselle mientras decía palabras susurradas así que Judith solo vio como Giselle había comenzado a llorar. De pronto el doctor se acercó para hablar con todos.

—Están estables, no fue tan serio como parecía en un principio pero necesitamos un fuerte medicamento por la infección que tienen. No lo tenemos así que a menos que vayan en su búsqueda las cosas se van a complicar— dijo.

— ¿Podemos verlos? — pidió Sasha.

—Prefiero que no, están inconscientes por la morfina que les pusimos y además me gustaría que descansaran. Lo mismo va con ustedes que se nota su mala condición — habló el doctor con preocupación.

Rick negó con la cabeza y Judith sabía que su padre iría en busca de esos medicamentos —Yo me haré cargo de todo—. Dijo ella pero hablaba en especial para su padre.

El hombre volvió a negar —Esos nómadas siguen por ahí y son bastante salvajes…neces…—.

Rick parpadeó varias veces y de pronto cerró los ojos. Carl, Michonne y Horace lo atraparon para que no llegara al suelo. Todos voltearon a ver el doctor quien suspiró —Les dije que tienen que descansar, llévenlo a una cama para que le ponga un suero—.

Carl y Judith se miraron un momento, una fracción de segundos bastaron para que ellos supieran lo que el otro quería. Su hermano mayor asintió —Bien, voy en una carrera por lo que necesitamos. Federic , quédate con papá y Michonne, ve a descansar—.

Maggie se puso delante de Carl —Yo voy contigo—.

Judith le dio un rápido vistazo a Giselle que había dejado de llorar, de hecho parecía muy tranquila para la condición de su padre —Voy por lo que necesita tu papá—.

—Voy con ustedes— habló ella —Necesitan la mayor cantidad de personas para enfrentar a esos nómadas—.

Judith se rascó la cabeza —Lo haremos bien con lo que tenemos—.

Sin más ella y Carl salieron para alistar todo. Fueron al almacén donde apenas comenzaban a reunirse el equipo de carrera: Charles, Conrad, Jung, Jasper ,Maggie, Carl y ella. Tomaron una de las camionetas porque era una situación urgente.

Judith vio el rostro preocupado de Conrad y Jung, sabía que ellos harían cualquier cosa por regresar la salud al tío Daryl así que ella trató de animarlos —Él es un tipo muy fuerte igual que tú papá Jasper—.

El muchacho dio una risa constipada porque parecía querer llorar —Y pensar que la mayor de mis preocupaciones hoy era la respuesta de bunny—.

Judith levantó la vista a Jung —Te entiendo—.

Jung le miró con tristeza, en ese momento la camioneta se detuvo y Carl abrió la parte trasera de la misma para que pudieran salir, comenzaron a bajar cuando Jasper tropezó con una tela y escucharon un chillido. Judith casi podía adivinar de quien era ese ruido pero para estar segura movió la tela: Giselle estaba ahí con su arco.

— ¿Qué demonios haces aquí? — gritó molesto Conrad.

Pero Giselle por una vez no se amedrentó, levantó la vista con orgullo —Mi padre tiene que recibir esa medicina y me voy asegurar que así sea—.

—Podemos hacerlo Giselle ¡Tú deber es al lado de tu papá! — reprochó Jung.

—Basta. No es momento para perder el tiempo— interrumpió Maggie con los ojos de fuego dirigidos a Giselle.

Maggie tiró de la mano a sus hijos para hacerlos bajar, Carl parecía no saber qué hacer así que Maggie tomó las situación en sus manos —Nunca has estado en una carrera y preocuparnos por ti puede quitarnos valioso tiempo. Necesito que te quedes en el auto vigilando cualquier movimiento por los alrededores—.

Giselle asintió mientras el resto de los chicos le miraba con enojo salvo Jasper, quien entendía la impotencia que sentía si no hacía nada para ayudar a su padre. Entraron en el hospital, cada uno enfocado en lo que tenía que buscar aunque por dentro hirvieran por la imprudencia de la niña. No tardaron mucho en encontrar lo que necesitaban junto con otras medicinas.

En cuestión de minutos volvieron a la camioneta, Judith quería gritarle tan fuerte a bunny pero apenas entraron Giselle comenzó a hablar —Nos vigilan a distancia considerable, vi dos hombres con caballo a través de los binoculares—.

Carl se llevó las manos a la cara —Preparen sus armas por si intentan algún ataque, vamos a tratar de evadirlos—.

Maggie se sentó del lado del conductor y comenzó a acelerar, Jung y Conrad no dejaban de reprender a Giselle con la mirada, la niña perdió toda su voluntad por tan intensas miradas, bajó la cabeza un momento entonces Charles intervino.

— ¡Paren de una maldita vez! Se equivocó de un modo que no puede ser medido pero acosarla así no la va dejar que se concentre en lo verdaderamente importante—.

Los hermanos se cruzaron de manos, Charles les dio la espalda y Judith solo deseaba que el viaje fuera lo más tranquilo posible. De momento les había ido bien porque no habían tenido que viajar varios días para encontrar la medicina además que no tenía ningún inconveniente de momento.

—Jasper, Giselle— habló Carl rompiendo el ambiente.

Los mencionados voltearon a ver al hombre quien siguió hablando —Maggie va a detener el auto, adelante va a ver una trampa pero necesito que ustedes sigan en el auto para que parezca que todos seguimos aquí. Hagan lo que les digan esos hombres y no se preocupen, nosotros estaremos ahí para un ataque sorpresa—.

—Carl, eso es muy arriesgado. No puedes poner a los más jóvenes de carnada — objetó la mujer.

—Necesitamos todas las manos experimentadas que podemos usar— se quejó Carl con una voz gélida.

Giselle sentía miedo, Jasper estaba tan nervioso como ella cuando el hombre subido en un caballo esperaba en medio de la carretera con una escopeta apuntándoles. Jasper frenó el auto, dio un último vistazo a Giselle antes de bajar con las manos en alto. La joven se dio cuenta de que eran seis personas en total con armas en las manos.

— ¿Dónde están los demás? — habló el hombre del caballo.

Jasper apenas podía hablar —Regresaron al hospital pero nosotros necesitamos unas medicinas de manera urgente para nuestros papas—.

Giselle tenía las palabras de su padre en su cabeza como si estuviera dándole lecciones en ese preciso momento "Revisa el tamaño de tu oponente" la niña vio que todos los hombres eran corpulentos "Parece que tienes que usar velocidad si quieres hacer frente a gente más alta y fuerte que tú. No lo olvides, ataques estratégicos: genitales, costados, cuello, muñecas. Rodillas"

La niña se sentía tranquila, tal vez demasiado considerando lo que estaba ocurriendo. Uno de los hombres se acercó a Jasper con una sonrisa burlona —Lastima, ya no va ser—.

Le dio un puñetazo en la cara, Giselle dio un paso involuntario a su amigo y el hombre soltó un puñetazo para ella que la joven esquivó fácilmente. El resto de los hombres comenzaron a reír por lo que el extraño se sintió ofendido y volvió a intentar golpear a la niña pero esta dio un giro rápido para volver a esquivarlo.

El hombre de la escopeta dejó de apuntar, en su lugar aplaudió muy divertido, Jasper se incorporó y el hombre intentó patearlo con el caballlo pero Jasper desvió el golpe. El acto valió la risa de sus compañeros y el hombre apuntó su arma al chico. A Giselle se le pusieron los nervios de punta.

—No, usa tus puños— silbaron sus amigos divertidos

El hombre de la escopeta bajo del caballo —Sacales la información que necesitamos ya—.

Otro de los hombres sacó su cuchillo y se acercó a Giselle, la niña retrocedió un paso para mantenerse segura. En ese momento vio cómo su oponente caía al suelo y el cristal de la camioneta se partía en pedazos, Giselle se tiró al suelo tal como hizo Jasper. Los disparos salieron en varias direcciones y sus oponentes usaron la camioneta para ponerse a cubierta.

Jasper pateó al hombre que tenía más cerca para intentar quitarle su arma. Giselle se acercó e intentó a ayudar a su amigo. Entre todo el movimiento alcanzó a ver que Judith peleaba con el hombre de la escopeta, ese hombre la tomó por el cuello y la azotó contra el suelo. Su amiga apenas pudo poner las manos para proteger su cabeza.

Giselle cogió el cuchillo de su oponente inicial, corrió directo al hombre quien con una sonrisa burlona esquivó el ataque de la niña. Era igual o más veloz que ella, en un movimiento rápido le arrebato el cuchillo, Giselle creía estar perdida pero Judith ya en pie se atravesó. El arma se encajó en su vientre pero la joven sin inmutarse uso su propio cuchillo y lo clavó en el ojo de su atacante.

Giselle no perdió tiempo y soltó una patada para alejarlo de su amiga quien se arrancó la arma de su vientre; Jasper disparó las últimas balas que tenía la pistola robada al hombre que era su enemigo para luego correr a donde estaban las jóvenes.

La sangre ya había manchado la ropa de Judith, ella sabía que era una herida seria pero debía mantener el control para no asustar a sus amigos —Mierda ¡Vienen más! — escuchó gritar a Charles.

—A la camioneta— gritó ella, intentó correr pero la pérdida de sangre hacia que sus piernas se sintieran como de gelatina.

Giselle vio como sus primos apretaron a Judith con su cuerpo para moverla hasta la camioneta, la niña trató de seguirlos cuando uno de los hombres se lanzó a ella, su mirada distinta como empañada y solo trataba de lastimarla a mordidas. Era muy alto y pesado, ella cedió al cuerpo que le impedía moverse por lo que cayó al suelo.

— ¡Váyanse ya! — escuchó gritar a Carl.

Gracias Diana e invitado por el cumplido, me encantaría escribir diario pero de momento mis tiempos no me lo permiten así que a cambio los días miercoles publico sin falta a menos claro que un evento extraordinario lo evite. Tambien quería recomendar una pelicula, llamada Gosip, que por coincidencia descubri que sale el actor de Daryl. La historia esta entretenida así que si les llama la atención ahí esta la recomendación. En cuanto a Bunny parece que el gen Dixon hace de las suyas de nuevo y termina en toda esta situación.